Mastines y memoria 1

Buenos días. Escribo esta nota mientras escucho una suite de «Petrushka» por parte de la Sinfónica de Chicago (la música empieza donde acaba el lenguaje natural)

“Tu casa, al ser el lugar donde lees, puede explicarnos el lugar que ocupan los libros en tu vida, si son una defensa que pones para mantener a raya al mundo exterior, un sueño en el que te hundes como en una droga, o si son puentes que construyes hacia el exterior, hacia ese mundo que te interesa tanto que deseas multiplicar y expandir sus dimensiones a través de los libros”, Italo Calvino.

Summa logicae 31

SOÑANDO CON LAMAS Y EL Dr. GRACIA

Desperté lentamente soñando con ustedes.
Estábamos en una villa muy cerca de la playa,
y veíamos torrentadas de litografías minuciosas,
un ventalle de cedros que aire daba,
y el mar batir las rocas, o el horizonte
con su tímpano de gatopardo blanco y azul.
La charla era tranquila, como si cayese
nieve o acaso cellisca en un puente de piedra.
“La patria de la literatura y la ciencia es la
única valedera”, comentaba una muchacha rubia
en déshabillé que jugaba al ajedrez en la mesa
de al lado. Algún día –no sé- vendrán los soles
llagados del Vacío; mientras, bebamos
y conversemos, de Bach, botánica, del leonado Proust
y la Cimarosa Galicia. Levanto mi copa,
les saludo muy entrañablemente.

Y la celinda en la brisa no me alejará sus Voces.

Summa logicae 30

«La única manera de soportar la existencia consiste en aturdirse dentro de la literatura, como si fuera una orgía perpetua», Gustave Flaubert en un carta dirigida a su amiga, la señorita Leroyer de Chantepie.

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Reconozco ese signo en Ayuso. «Tu cognosce tuam salvanda in plebe figuram», «Debéis reconocer vuestra propia imagen ante el pueblo y conservarla».

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“Bajo la perspectiva moderna se cree que el método precede al conocimiento. Yo creo que el conocimiento es lo primero (…) no ha habido nunca un problema, una pregunta, que no haya ido precedida por el conocimiento”, Leo Strauss, «La República», curso del otoño de 1961.

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Sinònims de xurma: baixúrria, belitralla, bordissalla, bretolalla, briva, brivalla, canalla, escòria, fartufalla, gentalla, gentussa, pleballa, púrria, purrialla, rampoina, taülalla.

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Como dijo Sir Aldingar, cuando la infelicidad está en lo más alto, el alivio está a punto de llegar.

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Hablo de mí como σφόδρα σμικρὸς ὣν τὸν νοῦν.

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Vivimos una Era Chotacabras y Gallinácea, de felpilla sin valor, de oriflama de bisutería. Compensa por tanto leer los logros más felices de la historia de la literatura. Un desincrustante a esta Era Glacial Tecnológica de Irrelevancia y Ruido es Horacio y sus pares. Como un magret de pato al roquefort, como un crujiente de tapioca con tartar de cigala, igual a una alcachofa confitada con jugo de ibérico. Leámoslos.

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«Muchos miran al empresario como al lobo que hay que abatir, otros como la vaca que hay que ordeñar, pero muy pocos lo miran como al caballo que tira del carro», Churchill.

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A mi biblioteca y mi fe remito la cita de Persio 5, 22.

«Excutienda damus praecordia», «Entregamos nuestros corazones para que sean sacudidos».

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«…tunc nuda papillis prostitit auratis «, Juvenal, Sátira VI.

…una vez desnuda, enseña sus pechos dorados

Summa logicae 29

Se cumpliron mis mejores deseos. De adolescente me decía: «Cuando sea mayor y tenga mi propia casa, nada de sillones mullidos ni cortinas de encaje. Y nada de plantas de plástico o ficus. Tendré un escritorio cerca de la sala, paredes blancas, impresora, diccionarios y un par de ordenadores, una hilera de brillantes lápices amarillos y negros siempre afilados para escribir, libretas y cientos de folios, un montón de bolígrafos de todos los colores, un cuenco plateado con una flor, y la casa atiborrada de LIBROS… LIBROS… LIBROS…”.

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Buenos días. «A los libros les sucede lo mismo que a las chicas, donde las mejores y más interesantes a menudo son descuidadas. Pero finalmente aparece alguien que las saca de la oscuridad de su refugio gracias a la invitación a un baile», Ludwig Feuerbach.

Summa logicae 28

AUTORRETRATO

Pobló sus ojos del griego y el latino, logrando
verdosa voz de luz de aceite y rayos de oro
en el lecho del río. Demasiado grande para
un tiempo tan pequeño. Entendió la cuantización,
leyó en su idioma original “Grundzüge der theoretischen
Logik”, “Ada or ardor”, o a J.F. Revel y a Leopardi.
Se desriñonó en el tiovivo con las más hermosas.
Señor de una cortesía exquisita. Tema de
murmuración en “El Club de los Amantes Bibliófilos”.
Moderado respeto mantuvo con los Poderosos,
pero nunca se sintió intimidado por ellos.
Habló a los reyes tan libremente como a sus criadas.
Azulados perfumes en su albornoz. Distinción y dinero.
Se enfurecía al ver a los más tontos en el Poder,
o con el ansia de los escritorzuelos, con los días sucesivos.
Se levanta y escribe al alba, invoca a la musa,
se sienta a escribir: tacha, pule, añade, mengua,
corrige, depura, amplía, intercala, escamonda.
Leedlo a fondo y veréis su valiente hechizo.

Summa logicae 27

Necesito escribir y leer, como necesito respirar. Mi energía, empuje y talento es controlar y embridar mi (pobre) cultura. Me considero un sensible, feliz, y competente lector. Como escritor (un tipo de escritor que escribe como un niño garabatea su nombre en la nieve) me agobia el «décalage» entre los propósitos y el resultado. Pretendo riqueza ornamental, un contraste entre planos, embellecer con trinos, mordentes y grupetos. Pero me queda un falsete de autotune, un intolerable tono chirriante y algo dornajo. Con la Palabra fueron hechos los cielos y la tierra. Honrarla es un alto y noble destino. «Más que rey del novelón / soy grumete del montón».

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«La única manera de escribir de verdad es asumir que lo que escribes nunca será leído. Ni por nadie más, ni siquiera por ti mismo en un futuro. De lo contrario, empiezas a excusarte. Debes ver la escritura emergiendo como un largo rollo de tinta del dedo índice de tu mano derecha; y debes ver tu mano izquierda borrándolo», Margaret Atwood.

“Quien escribe para tontos siempre tiene asegurado un gran público”, Arthur Schopenhauer.

“Un libro es un suicidio pospuesto», Cioran.

“El talento más valioso es el de no usar nunca dos palabras cuando con una basta», Thomas Jefferson.

“Mientras escribas lo que quieres escribir, eso es todo lo que importa; y si el texto importa durante siglos o solo por horas, nadie puede decirlo”, Virginia Woolf.

“Escribir es una forma de hablar sin interrupciones», Jules Renard.

«Todo lo que espero decir en mis libros, todo lo que siempre espero decir, es que no amo el mundo», Christian sanz.

“Mi tarea, lo que intento lograr, es, mediante el poder de la palabra escrita, hacerte oír, hacerte sentir; y , ante todo, hacerte ver», Joseph Conrad.

“Es mejor escribir para ti mismo y no tener público, que escribir para el público y no tener identidad”, Cyril Connolly.

“Es una tontería convertirse en escritor. Su única compensación es la libertad absoluta. No tiene más amo que su propia alma, y estoy seguro de que por eso escribe”, Roald Dahl.

Summa logicae 26

Las seis de la mañana y empiezo a escribir. Comienzo (en mi mente) con un rápido y delicado arpeggio de dieciséis notas cromáticas dividido en terceras y sextas bajo una subdivisión rítmica irregular y una cadenza que subraya cierta ligera atmósfera. Oscilo, después, entre el Allegro con brio, Largo Rondo y Allegro scherzando. La mera palabra, sin significado ni forma, puede hablarle al alma de miles de maneras distintas. Rondan en mí palabras invisibles de una sexualidad de colores como los del arco-iris.

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Lenguaje: Universo hiperesférico, hiperparabólico. Una esfera que ni empieza ni termina en ninguno de sus puntos, que empieza y termina en cualquiera de ellos. Como las estrellas de neutrones, sus emisiones son intermitentes y perfectamente periódicas. Quasars con un núcleo dotado de una luminosidad y de una energía casi incalculables.

Lenguaje: A través del estilo conocemos las peculiaridades del escritor, sus manierismos, sus numerosos y particulares trucos. Si su estilo es vívido, veremos la clase de imágenes que evoca, las descripciones que utiliza, el modo como procede; y si utiliza comparaciones, veremos cómo emplea y varía los recursos retóricos de la metáfora y el símil, y sus distintas combinaciones.

Lenguaje: Palabras que brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, plantas, corales, fuego de las iglesias y del tiempo, metal, delicado rocío…Lenguaje: indicación, emoción, representación. Los hombres hablamos con gestos, movimientos y con la boca. Palabras: sonatas aovilladas que tomamos de los pájaros.

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Acabo de escribir esta nota. Muy insatisfecho con su resultado. Tenía una brumosa idea, como un sueño, sobre aquello que deseaba expresar; me alejo, subido en las palabras, más y más de ese sueño. No se pueden comprar unicornios en los supermercados.

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Buenos días. La luna del Amor camina sobre mis sueños. “Tal vez no haya días de nuestra adolescencia vividos tan plenamente como aquellos que creíamos pasar sin haberlos vivido, aquellos transcurridos en compañía de nuestro libro favorito», Proust.

Summa logicae 25

«Hay metáforas más reales que las personas que caminan por la calle. Hay imágenes ocultas en los libros que viven con mayor intensidad que muchos hombres y mujeres. Hay frases de obras literarias con una personalidad profundamente humana. Hay pasajes de mis propios escritos que me estremecen de miedo, tan claramente los percibo como personas, tan nítidamente perfilados aparecen contra las paredes de mi habitación, o de noche, en las sombras… He escrito frases cuyo sonido, leído en voz alta o en silencio, solo puede ser el de algo que adquirió una exterioridad absoluta y un alma plena», Pessoa.

“Los libros largos, al leerlos, solemos sobrevalorarlos, porque como lectores deseamos convencernos a nosotros mismos y a los demás de que no hemos perdido el tiempo”, María Luisa López-Vidriero.

“A menudo, solo en casa, un día lluvioso, empiezo a enumerar lo que he leído y a contar aquello (casi infinito) que no he leído”, José Alemany y Bolufer.

“¿Nunca haces otra cosa que no sea leer?”, pregunta que me solían repetir en mi adolescencia.

“Siempre iba a la estantería a tomar otro sorbo de lo divino», Cayetano Rosell.

“Cada libro es un mundo en sí mismo, y en ellos me refugio. Nunca terminé de adaptarme a la realidad”, Adolf Wölfli.

“Quería arrastrarme entre esas líneas negras de la página impresa, como traspasa uno una valla, como se adentra uno en el arte, y dormirme, tal si se dibujara en un cuadro, bajo una hermosa higuera verde”, Walter Morgenthaler.

“Leer es simplemente un sustituto del pensamiento propio; significa permitir que alguien más dirija tus pensamientos. Muchos libros, además, sirven simplemente para mostrar cuántas maneras existen de equivocarse y cuán lejos te desviarías si siguieras su guia. Deberías leer solo cuando tus propios pensamientos se sequen, lo que, por supuesto, sucede con bastante frecuencia incluso a las mentes más brillantes; pero desterrar tus propios pensamientos al tomar un libro es un pecado contra el Espíritu Santo; como abandonar la naturaleza libre para contemplar un herbario o grabados de paisajes”, Arthur Schopenhauer.

“Un lector sabio lee el libro de un genio no con el corazón, tampoco con el cerebro, sino con la columna vertebral. Ahí es donde se produce el cosquilleo revelador…”, Vladimir Nabokov.

«Privados de periódicos o novelas, los adictos a la lectura recurren a libros de cocina, a la peculiar literatura de los frascos de medicamentos, a esas instrucciones para mantener el contenido crujiente impresas en el exterior de las cajas de cereales para el desayuno. A cualquier cosa», Huxley.

“Sé que hay gente que no lee nada de ficción, y me cuesta entender cómo pueden soportar estar siempre en la misma cabeza”, Alexander Grothendieck, el muy peculiar Grothendieck.

“Los libros son las abejas que llevan el polen vivificante de una mente a otra”, marquesa de Rambouillet.

“Comprar libros sería bueno si también se pudiera comprar el tiempo para leerlos; pero por lo general, comprar libros se confunde con la apropiación de su contenido”, Arthur Schopenhauer.

Summa logicae 24

Debo medir mis palabras, para no avergonzarme después de ellas. ¿Civilización o barbarie? ¿Existencia o aniquilación del pueblo judío? Cualquier muerte nos envilece, el cuerpo destripado de un solo niño (o la tortura indecible de un secuestrado) merece la repulsa radical de nuestro oscuro universo. El odio multiplica el odio, la violencia multiplica la violencia y la dureza multiplica la dureza en una espiral descendente de destrucción, creo recordar que dijo Sun Tzu.

Discrepo (desoladamente) de quienes piensan que la guerra es una invención, y no una necesidad biológica. El ardor guerrero está inscrito en nuestros genes. Somos animales depredadores y agresivos. La guerra es un acto de violencia llevado hasta sus límites más extremos. La mente puede inventar la paz, la realidad no. “Todos los asesinos son castigados a menos que maten en masa y al son de las trompetas”, Voltaire (por cierto, furibundo anti-semita) La guerra es repugnante. Y, sí, todo lo que se hace en la guerra es un crimen en la paz.

Leo muchos posts, admirables literariamente, consoladores o exaltados, donde -acaso yerre- se le hace el caldo gordo a Hamás. La información es un elemento o parámetro más de la guerra. Las partes en conflicto buscan controlar la información para influir en la opinión pública, y más que, sensu strictu, de hechos o noticias objetivas, las partes distribuyen propagandas. Se difunde información o falsa o engañosa o sesgada, o bien se utilizan imágenes y mensajes emocionalmente poderosos. Todo busca diseñar la percepción de la opinión pública e influir en las instancias legales internacionales. Y se abusa de términos comodín, sin definir ni precisar, a modo de amuleto explicatodo («genocidio», «nazis» etc…)

En la Antigüedad, se esculpían bustos bifrontes que representaban los rostros de Heródoto y Tucídides, para recordarnos que los hechos nunca tienen una sola historia, una única cara o un solo punto de vista. Mucha cautela con escuchar solo una versión o bien inmunizar acríticamente una determinada hipótesis.

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Cuando los liberales afirmamos solemnes que queremos escuchar otras opiniones, luego no nos sorprendamos ni ofendamos al descubrir que, efectivamente, existen otras opiniones (ser liberal es tanto un sentimiento como una idea)

El amor de los intolerantes por las instituciones democráticas es solo una estratagema, un fraude piadoso para engañar a las masas. Dentro de una comunidad política intolerante no hay lugar para la libertad (en Occidente crecen como metástasis burbujas políticas intolerantes)

Nunca intentes desalentar el pensamiento, nunca intentes desanimar a la razón: seguro que tendrás éxito (máxima que se ejemplifica en innumerables casos)

Summa logicae 23

Escribir. Siempre escribir. De modo que, si sabes lo que escribes, no escribes, y, si no sabes lo que escribes, escribes. Escribir para saber qué escribirías si escribieses, más o menos, como escribir un libro de autoyuda cuya tesis es que la autoayuda no ayuda, y que ayude.

«Me irrita mi propia escritura. Soy como un violinista de oído fino, pero cuyos dedos se niegan a reproducir con precisión el sonido que oye en su interior», Gustave Flaubert. No hay reglas sobre cómo escribir. A veces sale fácil y casi perfecto (muy pocas veces); a veces (muchas veces) se parece a perforar una roca y luego explotarla con toneladas de explosivos. Escribir. Siempre escribir. Lo que no se puede decir, eso sobre todo, sobre todo eso, no debe silenciarse, sino intentar pese a todo escribirse.

Y leer. Siempre leer.

No tienes remedio; vas a dar una vuelta y compras «La Historia de las Matemáticas» de Stillwell, libro genial, que incluye detalles matemáticos reales ¿Qué libros de matemáticas te gusta leer y releer? Acaso tus tres favoritos, en el orden en que los puedes ver a tu lado, son: «El cálculo superior» de Umberto Bottazzini, «Del cálculo a la teoría de conjuntos», editado por Ivor Grattan-Guiness, y «Emergencia de la teoría de los grupos de Lie», de Thomas Hawkins; y, ya que nos ponemos estupendos, resaltar que una fuente incomparable para la Geometría es «Una historia de los métodos geométricos» de J.L. Coolidge.

Esta noche, italiana y musical, pianista y francesa, blanca y «ondoyant», devoraba «La génesis del concepto de grupo abstracto» de Hans Wussing. El libro de Wussing, maravilloso, discute extensamente el origen de muchos resultados sobre la teoría de grupos que hoy se consideran elementales, como el teorema de Lagrange, que, por supuesto, fue conocido por Euler y Gauss.

Leer. Siempre leer. Qué relajante, estimulante, dejar de lado las preocupaciones de la vida y buscar la compañía de un buen libro. De la lectura de «buenos libros» surge una riqueza, una especial riqueza, indescriptible y única, que no se puede obtener de ninguna otra manera. La escuela del alma se nutre de un leer incesante y compulso.

Leer «Hypnerotomachia Poliphili» (del griego hypnos, ‘sueño’, eros, ‘amor’ y mache, ‘lucha’), «uno de los libros más curiosos y enigmáticos salidos de unas prensas», «oculta una rara hermosura y un apasionado anhelo de perfección, sabiduría y belleza absolutas, bajo el signo del Amor», «desde el mismo siglo XVI se ha visto rodeado de un aura de esoterismo enfermizo», «está, todavía hoy, envuelto en misterios», «En realidad, es un injerto de poema alegórico de estirpe medieval y enciclopedia humanística de vocación totalizadora, ya que contiene una ingente amalgama de conocimientos arqueológicos, epigráficos, arquitectónicos, litúrgicos, gemológicos y hasta culinarios».

Leer la compilación «Historia natural», de Plinio el Viejo, que reúne con un celo admirable una multitud de observaciones sacadas de los escritores más diversos; va pasando ante el lector todo lo que tiene relación con la cosmología, la geografía, la antropología, la zoología, la botánica, la medicina, la meteorología, la magia y el arte. Todos estos campos de conocimiento tenían su propia literatura, pero nadie antes que Plinio se atrevió a dar una visión general y exponerla en una obra única, indisputablemente magistral.

Leer. Siempre leer. No lo olviden, colegas lectores: «..y letras, inscrito en tabletas, eran los escritos de Dios», Éxodo 32:16.

Leer, escribir, morir. Soñar acaso.

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Comienzan las vacaciones, la fuga y el extravío. Descreo de las líneas en movimiento, las líneas que treman velocípedas, las expósitas líneas en mendaz inercia.

Pascal, genio (y plagiador) sagaz, observó que todos los problemas empiezan al no saber estarnos quietos en la habitación. Yo, en agosto, vida hortelana, y quietecito en la casa. Estudiando hebreo y teoría de conjuntos, o viendo «Aterriza como puedas».

Chesterton, maestro de bonhomia, observó que el viajero ve lo que ve y el turista ve aquello que va a ver.

El movimiento es deletéreo, un infausto genio maligno. Felices vacaciones.