Diario de Aquitania 35

Oscar López es un hombre que, a fuerza de tener que aguantar a Sánchez, ha conseguido llegar a vivir horas enteras, a veces hasta días enteros, o incluso años enteros, sin más que decir, de cuando en cuando, que ¡hum! ¡ja, ja!, y al cabo de otro rato, ¡hum!¡ja, ja, ja, ja! -la risa abunda en la boca de los tontos-, y así siempre.

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Karol G es una choni famosa y joven, que tiene un sentido clásico y práctico de la cutrez. Nos imagina a todos esaboríos mientras feliz enseña el culo. La número uno en reproducciones este año de Spotify.

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Una hermana es la que te da el paraguas en la tormenta y luego te lleva a ver el arcoíris.

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Ce qui distingue les forfaits de la vie de ceux du théâtre [entiéndase, la política], c’est que dans la vie on fait plus et on dit moins, et qu’au théâtre [entiéndase, la política] on parle beaucoup pour faire une toute petite chose”, Artaud.

Dedicado a los servidores públicos: “Rien n’est gratuit en ce bas monde. Tout s’expie, le bien comme le mal, se paie tôt ou tard. Le bien c’est beaucoup plus cher forcément”, Céline, Semmelweis, éditions Gallimard, p. 244.

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Dicen que la soledad es necesaria para alcanzar la santidad. Se han olvidado de que en la soledad la tentación es más grande.

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Vigente Emerson: «Lo viejo y lo nuevo marcan la trama y la malla de cada momento. No hay hilo que no sea una torsión de estos dos hilos».

Diario de Aquitania 34

«Graecia capta ferum victorem cepit et artis// intulit agresti Latio». «Grecia conquistada conquistó a su fiero vencedor e introdujo las artes en el salvaje Lacio», Horacio.

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“La piel con la que estaba hecho el pergamino podía ser ovina, bovina, caprina o caballar. Una vez obtenida la piel tras despellejar a la res, se le quitaba la grasa y se sumergía en una disolución de cal y agua para facilitar el siguiente proceso. Después del remojo venía el raspado que consistía en quitar el pelo y dejar la piel en una membrana; se dejaba secar y se cortaba en el formato “charta”. Por último, se pegaban las “chartae” para formar el volumen que ya estaba listo para ser escrito. Sus dimensiones eran similares a las de la “charta” papirácea. Resultó que el pergamino era mucho más resistente que el papiro, pero, aún así, muy caro y difícil de extraer […] La tinta que se utilizaba para escribir el cuerpo del texto era de color negro, designándose en latín con el nombre de “atrementum”. El “atrementum” estaba compuesto por hollín, resina, heces de vino o tinta de sepia, que se mezclaba con goma vegetal o agua. Conforme avanzaba el tiempo se fueron añadiendo otros componentes como la agalla de encina o vitrolo en vinagre o cerveza. Con esto la tinta negra tomó varios matices además del negro puro. También se utilizaba una tinta roja para escribir los títulos, llamados “rubricae” y los nombres de los autores. Esta tinta era denominada como “rubrica” o “minium” ya que su base para conseguir el color rojo era la “terra rubrica”. De ahí que en Roma solo las ediciones más lujosas estuvieran hechas en pergamino”, Hermann J. Gensler, “Geschichte des Buches in Rom”.

Diario de Aquitania 33

«Los libros han ganado más batallas que las armas», Lupercio Leonardo de Argensola.

«Los libros son compañeros, maestros, magos y banqueros de los tesoros de la mente», Martin Hugo Löb .

«Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora», Proverbio hindú.

«Un buen libro no es aquel que piensa por ti, sino aquel que te hace pensar», Shahid Rahman.

«El regalo de un libro, además de un obsequio, es un delicado elogio», Anónimo.

«Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría», Proverbio árabe.

«Leer no es matar el tiempo, sino fecundarlo», Francisco Miró-Quesada Cantuarias.

«La escritura es la pintura de la voz», Voltaire.

«Los que escriben con claridad tienen lectores; los que escriben oscuramente tienen comentaristas», Albert Camus.

«El autor que habla de sus propios libros es peor que la madre que sólo habla de sus propios hijos», Benjamin Disraeli.

«La tarea del escritor es una aventura solitaria y conlleva todos los titubeos, incertidumbres y sorpresas propios de cualquier aventura emprendida con entusiasmo», Carmen Martín Gaite.

«Como escribir es lo más parecido a un parto, yo siempre escribo acostada», Kathy Acker.

«Escribo para evitar que al miedo de la muerte se agregue el miedo de la vida», Augusto Roa Bastos.

Diario de Aquitania 32

«Discreto amigo es un libro:
¡qué a propósito que habla
siempre en lo que quiero yo!
¡Y qué a propósito calla
siempre en lo que yo no quiero,
sin que puntuoso me haga
cargo de por qué le elijo,
o por qué le dejo! Blanda
su condición, tanto que
se deja buscar si agrada,
y con el mismo semblante
se deja dejar, si cansa».

Calderón

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ESCRIBIR, CALLAR, VER AL LIBRO. VERSIÓN LIBRE DE FRIEDERIKE MAYRÖCKER TRASPASADA POR EL SIGLO DE ORO ESPAÑOL

Libros, lenguaje por desasosiego,
naturaleza a solicitud, cafés y desvelos;
crecen con riesgos, lances y recelos;
susténtase en las vidas y sus cloregos.

Doctrínanle Picea pungens y despego,
conservan Viena entre engañosos velos,
hasta que con agravios o con celos
encienden con sus lágrimas alma y fuego.

Su principio, su medio y fin es éste:
¿pues, por qué, Dante, en cabeza tu desvío
de Virgilio, ese plástico que bien te quiso?

¿Qué razón hay de que “philía” te cueste?
Pues no te engañó literatura, Dante mío,
sino que llegó el cigarrillo occiso.

Diario de Aquitania 31

«Difficile est tenere quae acceperis nisi exerceas», («Es dífícil retener lo aprendido, a menos que lo practiques»), Juvenal.

«Ningún mortal, pese a los muchos libros, es sabio todo el tiempo», Plinio el Viejo.

«Recordad que permanentemente nacen los libros más antiguos para todos aquellos que todavía no los han leído», Ulpiano.

«¿A menudo no te has sentido desconsolado después de terminar de oír leer un libro? ¿Alguna vez un poeta no siguió susurrándote noches y semanas y meses?», Celso.

«El que acumula libros, acumula deseos; y el que tiene muchos deseos es muy joven, incluso a los sesenta años», Varrón.

«Saber que podrás leer antes de tener que morir, es una de las sensaciones más placenteras de la vida», Jámblico.

«Todos los libros que se pueden leer dos veces pertenecen a la literatura», Lactancio Plácido.

«Se honra un libro al usarlo, no al dejarlo en soledad», Quintiliano.

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«Hay libros de los que no puedes hablar con otras personas, libros que son tan especiales y raros, y tan tuyos, que hacer alarde de tu amor por ellos parecería casi una traición», Cesare Pavese.

«Si tienes la impresión de que el autor estaría muerto si no hubiera escrito «ese» libro, entonces ese libro no puede ser ningún mal libro», Jean Genet.

«No hay barco que pueda llevarnos a mares tan lejanos como un libro», Emily Dickinson.

«Descubrí muy pronto que los mejores compañeros de viaje son los libros: hablan cuando lo necesitas, callan cuando precisas silencio. Te hacen compañía sin ser molestos. Y dan mucho, sin pedir nada a cambio», Joaquín Costa.

«Los libros son brújulas, telescopios, sextantes, los mapas que otros hombres prepararon para ayudarnos a navegar por la existencia», Murray Gell-Mann.

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Diario de Aquitania 30

FALSO SONETO DEDICADO DE TODO CORAZÓN A LOS AMIGOS DE «EL CERCANO», SIN EXCEPCIÓN ALGUNA

Daniel, su cerebro, iluminaba letras capitulares,
gringas burbujas al “catalán” le hacían vapores,
el doctor sabio con plantas atemperaba humores,
y de brumas y de veras, corrían saberes a mares.

Entregaba Lamas sus estampas de tipo carrascoso,
Edelmiro tenaces guardas de versos cuidadosos,
Antonio imágenes graves que burlaban los diversos
haces y heces que mueven nuestros caramillosos huesos.

Y apandillados nos queríamos, pero, ay, penábamos
por cercanos lejanos, por amores, y por fúnebres ramos.
Nos resarcían libros, de las risas sus frutos, y los cariños,

y, por qué no, también amarillejas cervezas o Albariños.
En la honda noche nos preguntábamos cavilosos, hondos:
¿Qué mejor? ¡Coño!, que Moncho siga haciéndonos dichosos.

Diario de Aquitania 29

«Nous devrions toujours aimer les livres ; c’est la seule romance qui dure toute une vie». («Siempre deberíamos amar los libros; es el único romance que dura toda la vida»)

«Los buenos libros destacan porque son más verdaderos de lo que serían si fueran historias reales», Hemingway.

«Empecé a leer porque la vida no era grandiosa, noble ni genial», Pierre Roger de Beaufort.

«Un libro no es sólo un libro. Un libro es todo un universo de afectos, entendimientos y voliciones. Y si no lo es, será sólo un volumen vacío e inútil, y nadie lo recordará», Antoine Arnauld.

«Adquirí riqueza con la venta de libros. Pero advertí que toda la riqueza que se puede poseer proviene solo de los libros. De los libros se aprende a ser quien es, y sin ellos estoy convencido que sería más pobre. Y después de todo, en efecto, conocí a mis semejantes a través de ellos», John Selden

«¡Qué cómodo y agradable es el mundo de los libros! Si no se presenta como una obligación para el estudiante, y si no se utiliza como sedante para la pereza, sino si se aborda con el entusiasmo de un aventurero», Antoni Kępiński.

Diario de Aquitania 28

CERTEZA DE LA NOCHE

A Noemí y Clara

Solícitas, amadas y ligeras, siempre
en mí, veleidosas damas que previenen
mis brumas cansadas en acantilados
híspidos. Bongós aborígenes, marimbas,
sinfonías etruscas, mosquitos risueños,
Atenas y Romas, gracias por permitidme
llegar a mi yo más puro, aquel
abominablemente embebido de amor,
ese loco centro de ser inmóvil y real
que orbita alrededor de vuestra
luz de Luna, gràcies, nines meues, per l´amor,
doncs no ens espardoeix l´aire de familia
i el cor -sens corbs- alleuja l´ensopiment.

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12 DE OCTUBRE

Todos aquí, ricos y pobres, bobaliquean,
y el dinero hace de un sinvergüenza
un emperador, y de un rey un ladrón,
todos cofrades de chinganas y burdeles,
gentuza corrupta, hachos, culebras,
y yo, de buen linaje capaz y liberal,
poco puedo entre sapos y gordas charcuteras.
España fratricida, estramonios y acónitos,
amargo mar del norte, fosca podredumbre
de Madrid y Barcelona, Alhambra que
a pedazos cae, crujir escabroso de gargantas
duras y cabezas huecas, irrespirable tierra
sanguinolenta, alevosa y traidora,
pobre y ruin cadáver por carroña sitiado.

Diario de Aquitania 27

No existe una opción verdadera entre aquello que llamamos una cultura nacionalista y otra universal. Cultura nacionalista es una contradicción en los términos. La cultura no es un instrumento al servicio de no sé qué defensas estratégicas, primacías providencialistas o exhumaciones artificiosas de tótems folclóricos. Cultura es ABRIRSE SIN RESERVAS, CONTRASTE DE TODAS LAS EMBESTIDAS VIVIENTES, CONFLUENCIA DE UNA HUMANIDAD DESINTERESADA Y COMPLEMENTARIA. Lo exclusivamente castizo y pintoresco, el ombligo aldeano, la fatuidad de mirar desde la enana ventanita y villorrio, es un error de culturas acomplejadas y a la defensiva. CIVILIZACIÓN ES EXPANDIRSE HACIA ARRIBA. Y GRANDEZA.

La cultura universal es una tradición, un privilegio y herencia de la colectividad. Prendarse de los mejores libros, en cualquier idioma. En catalán y mallorquín, por ejemplo. O en francés, italiano, japonés, checo y alemán. Hay que ser muy flojo para solo leer de tu masía y comarca. Duro de sesera como es dura la madera del icaquillo.

Yo escribo, voy “estotjant” mi obra a ordenador para cuando esté muerto. A veces pienso que la literatura está escrita en una imaginaria -¿lulista? ¿algebraica?- lengua universal como una criatura inocente y dúctil, donde reverberan sonatas de palabras de piel amarilla, de maravillosos blancos, donde saltan fogosas rojeces isleñas, y lámparas altas, y placas de gramófono. Luces sacarinosas, ateneístas, magentas y verdes lima, moradas, caóticas, archiduquesas. Ah palabras sangrientas y ultrajantes, suaves y tórtolas, como “parrupeig”, “vollpellatge”, “vectigal”, “esblalama”, como “muebda”, “unco” o “bellido”. Vibran como ciudades nocturnas y adiestrados halcones.

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Madrugada. Me levanté a las tres e ignoro –vacío en la memoria- a qué hora me dormí. Soñé que iba montado en un aeroplano de los años treinta y veía abajo una sucesión de letras en caracteres tipográficos distintos, desde los medievales (uncial, gótico, carolingio) hasta los de los actuales procesadores de textos. La avioneta corría velocísima y describía una asíntota que nunca se encontraba con el suelo, aunque paulatina y vertiginosamente, estaba cada vez más cerca. Notaba el aire apretándome muy fuerte las gafas de goma.

La belleza, el lenguaje, es un vuelo. Ojo, oído y olfato discurriendo por los diccionarios y almanaques. Felicidad acechadora, sombra cernida. Las letras son como un nietecillo echando los dientes. Todo va hacia adentro y hacia afuera.

Noche alta. Los caminos perdidos con las lluvias últimas y el agua derramándose sin uso ni tasa, por zanjas y regueras, hace más sola la aldea con su silencio. “Silencio”, Dios, qué palabra.

Diario de Aquitania 26

EN LA IGLESIA DEL BOSQUE

Ponen en la radio “Llorona”, de Chavela,
una de nuestras canciones preferidas.
Las flores del camposanto. Hablé con
Noemí y estipulé ante notario que me
incineraran y mis cenizas reposasen
en el mirador del bosque junto a las tuyas.
Dormidos nos estaremos quietos. En llegando
el olvido nos amaremos por siempre. Soñaremos
que estamos vivos. Mamá, la centella
invisible muda y brillante es nuestro cabello
rubio dentro del bosque. Nuestro amor
siempre joven vive en sus espejos. Nuestro
amor, al cabo, ¿por qué no elogiar su eternidad?
Amor sin palidecer, ni veranos ni inviernos.
Tapame con tu rebozo porque me muero de frío.