Diario de Aquitania 45

Dormí poco y mal. Mi carne, antes atlética, tira a flácida, la de alguien que no hace gimnasia, rostro blando, mirada ida, aura de tristeza. Nariz tapada. Garganta roja. Y lluvia. Y frío.

Se acerca mi invierno. La hora final. Conocí malos barrios y abrí las puertas doradas de algunos palacios. Rodeé plazuelas tranquilas y transité avenidas muy concurridas. Me enfrasqué en charlas con gentío vulgar, pero procuré no defraudar a los Grandes. Elegancia y necesidad me respetaron. Vi cielos cercanos, redondos, clementes, móviles y azules. Me enamoré de una muchacha y ella se enamoró de mí.

Ni Telemann ni Purcell me amargaron. A veces me comporté como un soberano que, saltándose el protocolo, abandona el palco y visita el “foyer” confundiéndose con el resto de espectadores. Sé algo de funciones, de conjuntos y de ecuaciones. Degusté piernas de cordero al romero, me apasionaron jacintos y anémonas, comí las mejores ostras y las sabrosas setas de Saboya.

Se acerca mi invierno, mi último sueño. Ya tengo decidido el ritual de mi muerte; al llegar, me limitaré a pensar con Fletcher:

CARE-CHARMING SLEEP, THOU EASER OF WOES,

BROTHER TO DEATH, SWEETLY THYSELF DISPOSE

ON THIS AFFLICTED PRINCE.

Diario de Aquitania 44

Siento el gusto por las palabras. Las lenguas que conozco absorben algo así como una instintiva aversión a los gramáticos ortodoxos y una prevención contra el centralismo del lenguaje político o burocrático. Detesto a esos escritores que caricaturizan su lengua. Y añoro el catalán, mi primera lengua de expresión, pensamiento y cultura.

Montanyà, Dalí y Gasch denunciaban los toques raciales de Guimerà, la sensiblería de los orfeones, los manoseados tópicos maragallianos. El catalán es un idioma con señorío y pompa, de cojines blandos bordados bellamente, idioma de retrato de prócer en marco dorado; modula voces espaciosas, vegetales, y hablarlo es como un balanceo de abanico de palmera, un festín neroniano. Acuden a mi mente, como notas de un cuarteto de cuerda, palabras y expresiones catalanas:

“aixopenc”, “gerds”, “boires”, “tardor”, “cabasset de l´or”, “clivells de marbre”, “pàmpols”, “tofa nevada”, “ensenyoreix”, “encesor de caolí”, “blau”, “renillar”, “botxí”, ETCÉTERA.

Palabras y giros que tañen dentro de mí como el esquilón de la catedral llamando a coro, “mots” de resonancia cosmológica, de voracidad versallesca, que me retrotraen a imágenes, escenas y momentos muy vivos y energéticos de casi otra vida.

Triste es perder una casa, una mujer y una lengua.

Diario de Aquitania 43

La gata en el pretil de la ventana. Llamas anaranjadas del Felis silvestris catus. Días gélidos en la aldeíta. Ribeira Sacra: “cantar che nell´anima si sente”. Quizá tenga margen de rematar otro libro después de esta pentalogía.

Dejo a un lado los papelotes de lectura para ponerme a escribir. Se me ocurre un minimísimo Salón de Escritores Raros, Curiosos y Olvidados. Nuestro destino, tras la muerte, es habitar ese salón o galería en cuyos espejos se refleja la sonrisa del depravado Maillard (que hasta tenía la saliva roja)

(i) José Carballo Chaudarcas, teólogo, dominico lucense, de sólida formación lógica y vasta erudición. Battiffol saludó su obra como “liberadora”. Amplios conocimientos musicológicos. De los pocos que enseñó y examinó únicamente en latín a sus alumnos de la Gregoriana.

(ii) John Livingstone Lowes. Ponderamos su ensayo “The Road to Xanadu”, estudio de la fantasía a través del examen atento de Coleridge. Hasta se inspiró en tratados científicos citando, entre otros, la “Óptica” de J. Priestley.

(iii) Sabina Reubell, hija de lavandera, que logró graduarse en Oxford. Poeta de obra fogosa y caótica. En su poema “Nieve”, ofrece a su moribundo amado una copa de nieve, y termina de esta manera: “Que tus labios la beban / que sea manjar de dioses / ruego de todo corazón / que pronto llegue a mí / ese sagrado alimento”

(iv) Kosta Uranis, novelista popular griego, de tramas convencionales y de ambiente provinciano. Amó la vida, los coches, el dinero, las mujeres y los caballos. Leía periódicos sin cesar y fue un fanático de la televisión “el mejor invento de este siglo aburrido”.

(v) Goumundur Aspazija, botánico e historiador. Agudo retratista de sus personajes, así como de la descripción de la era histórica. En su obra “La vía de los caligarios”, está claro el paralelo entre la Roma imperial amenazada por la peste, la guerra y la crisis, con la época de disolución de los valores tradicionales que le tocó vivir.

(vi) Anxos Gómez Domonte, crítica de arte catalana, de origen gallego. Modificó el pensamiento de Croce y descalificó los esquemas de Wolfflin. Célebres fueron sus opiniones contundentes sobre la transvanguardia neoyorkina y el movimiento pop.

(vii) Anna Sierpinska, matemática canadiense. Escribió, entre otros, “Ensayo sobre las propiedades proyectivas de las secciones cónicas”.

(viii) Paul Janssen, pintor y biógrafo alemán. Discípulo de Emil Ludwig. Se recuerda sobre todo su minuciosa y canónica biografía de Artaud. Murió debido a su vida bohemia y disoluta, y a su extrema adicción al alcohol y el tabaco.

Diario de Aquitania 42

Escribió como conclusión Mostowski en un artículo de «Fundamenta Mathematicae» (Vol. 39, No. 1, pag. 157-158):

“¿Qué es la realidad? La realidad es indescriptiblemente rica y compleja. A veces, se nos olvida esto, y la vida se nos torna gris. Pero el mundo está vivo y nosotros formamos parte de él. Las matemáticas son tan importantes y tan reales como los objetos. Todo objeto, sea o no matemático, es una fuente de admiración. […] No sabemos por qué estamos aquí…ni siquiera sabemos exacta o aproximadamente qué somos. Pero existimos, y el mundo continúa. Nuestra noción corriente de las matemáticas solo es acaso una conveniente ficción. Pero las matemáticas están en todas partes. No necesitamos trabajar para lograr el esclarecimiento, el esclarecimiento está aquí, y se llama lógica y se llama matemáticas”.

Todo lo que explican las matemáticas es fruto sabroso y fecundo. Es probable que sean el fundamento trascendente e inmanente de todas las cosas, procesos y seres. Su raíz inmemorial y universal ¿Pero qué son? Atravesar el espejo y llegar a la casa que está allí-y-aquí.

Mi texto favorito de filosofía de las matemáticas es un fragmento de la novela de Lewis Carroll “A través del espejo”. Una alegoría literaria sobre lo que son perfecta.

“”¡Oh, Gatita, qué hermoso sería si pudiéramos atravesar el Espejo y llegar a la Casa que hay allí! ¡Estoy segura que hay unas cosas tan bellas! Finjamos que hay un modo de llegar hasta ella, Gatita. Supongamos que el cristal se hace blando, como una bruma, para que podamos atravesarlo…”. Alicia se había subido a la repisa de la chimenea mientras decía esto, aunque no sabía cómo había llegado hasta allí. Y lo cierto era que el cristal había comenzado a fundirse, como una brillante nube plateada.

En un instante, Alicia atravesó el cristal y saltó con agilidad dentro de la habitación del Espejo. Lo primero que hizo fue comprobar si había fuego dentro del hogar y se alegró al confirmar que había uno verdadero, que ardía con tanto resplandor como el que acababa de dejar atrás. “O sea, que estaré tan caliente aquí como lo estaba en la antigua habitación”, pensó Alicia. “Más todavía, en realidad, porque aquí no habrá nadie que me regañe y me diga que me aleje del fuego””

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“[…] “La Virgen de las Rocas” desarrolla la idea de una pirámide; la “Anunciación” del Louvre la de un semicírculo; “Leda”, la idea de una espiral; “La Gioconda”, el tronco de cono […]”, M. Brion, Léonard de Vinci, Hachette, París, 1959, p. 148

Además, conservamos de Leonardo notas y apuntes numerosos para obras que nunca se concluyeron o publicaron. En ellos se lee la siguiente observación central:

“Nadie que no sea un matemático debe leer los principios de mi trabajo. No hay certeza alguna allí donde no se puede explicar alguna de las ciencias matemáticas o que se relacionan directamente con las ciencias matemáticas”.

Diario de Aquitania 41

Regreso de Orense, harto de tiendas, harto de farfullar huevadas aniñadas en la tertulia, harto de callejear, cansado de las lucecitas de Navidad. Harto del aire laminado de la aldea, del olor a eucalipto, del frío, cansado de vivir en el confín de una colina demasiado verdosa.

Pero, para mi salvación, cae en mis manos la opulencia clarividente de mi añorado maestro Álvarez.

José María Álvarez, “Yo, Talleyrand (El manuscrito de Palermo)”, Planeta, 1994, pp. 196-197:

“Creo, querido Thiers, que la primera exigencia sine qua non de un político, y por supuesto no creo que los tiempos hayan desechado esa obligación, ES QUE NO ES CONCEBIBLE SIN UNA ESMERADA EDUCACIÓN Y UNA EXCELENTE CULTURA. Debe haber leído a los clásicos. No sólo es absolutamente necesario, sino que su falta resulta peligrosa. NI AYER NI HOY ES CONCEBIBLE UN GOBERNANTE QUE NO HAYA MEDITADO LARGAMENTE AL MENOS SOBRE LA OBRA DE PLUTARCO, TÁCITO, SUETONIO, POLIBIO, TUCÍDIDES, ISÓCRATES, Y SIN DUDA MAQUIAVELO Y OTROS NO MENOS NOTABLES HISTORIADORES Y CRONISTAS. LEÍDO Y MEDITADO, Y DISCUTIDO, Y ACOSEJÁNDOSE DE HISTORIADORES.

QUÉ FATALES CONSECUENCIAS CUANDO EL PODER PUEDE CAER EN MANOS INCAPACES. Es quizá el más delicado de los instrumentos. Y sólo deben tocarlo maestros; aquellos conformados a partir de unas cualidades suficientes. Una sociedad tiene sus mecanismos, y esos mecanismos admiten afinación, son perfectibles. Esa tarea tiene una línea maestra, el equilibrio. HAY LEYES NO ESCRITAS QUE NO PUEDEN TRANSGREDIRSE, PORQUE ESTÁN EN LA SANGRE, PERO JUNTO A ELLAS EL ESPÍRITU DEBE SER LIBRE EN SU ENJUICIAMIENTO, EN SU ANÁLISIS DE LA REALIDAD; SOBRE TODO HAY QUE SER GRANDES REALISTAS. PACTAR, PERO QUE LOS COMPROMISOS NO SEAN NUNCA FORMAS ZAFIAS DE GANAR TIEMPO, SINO RETOQUES MAGISTRALES EN UN SISTEMA DE EQUILIBRIOS. Y no olvidar jamás, Thiers, aquella máxima, “El hombre es la medida de todas las cosas”; crear política a esa escala, teniendo en cuenta nuestras cualidades, grandezas y miserias, NUESTRA NECESIDAD DE LIBERTAD, PERO TAMBIÉN NUESTRA EXIGENCIA DE ORDEN, DE LIMITACIONES”.

Maestro, ¡le echo de menos! Ese diamante dentro del agua, que dijo Rubén, de su inteligencia, los volteos de rayos al mediodía de su poesía. Me acompaña su literatura.

Diario de Aquitania 40

(Una página extraída de la libreta de apuntes del bibliógrafo y notario barcelonés Sr. Josep Tomàs Cabot Bauer, mecanografiada y traducida por Clara Dedéu Levi)

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^ SALVADOR MORALES, DESCRIPCIÓN DE LA FIESTA, Y LOS ALTARES QUE LA MUY NOBLE Y LEAL, NOMBRADA Y GRAN CIUDAD DE GRANADA HAZE EN LA FIESTA DEL SANTÍSSIMO SACRAMENTO EN EL DÍA QUE SE CELEBRA. POR EL MAESTRO SALVADOR DE MORALES. PRESBYTERO, VEZINO DE LA MISMA CIUDAD. CON LICENCIA. EN LA IMPRENTA REAL, EN FRENTE DEL HOSPITAL DE CORPUS CHRISTI. AÑO DE 1603.

Recuerdo en Granada, yendo ya con Conchi, una placa dedicada a este raro y curioso escritor, sita en la plaza de Vivarambla, y lo conceptuoso de algunos de sus versos (leídos en la Biblioteca Nacional)

^ Me robaron un libro del Arcipestre de Talavera. “Que fabla de los vicios de las malas mujeres, e complisiones de los hombres. Que trata de vicios y reprobaciones del loco amor”.

^ Entraron otras tres veces a robarme en casa. Cuidado con los bibliopiratas. En el gremio nos conocemos todos

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^ Por mis pasos por librerías, librerías de lance, librerías de viejo, y encantes o bouquinistes, llego a una conclusión empírica, y a la vez matemática: después de un año, solo se recuerda un 10% de los libros; al cabo de 10 años sobrevive el 1%. Todos los otros han muerto definitivamente.

^ Enésima bronca con Conchi debido a mis dispendios en papeles y libracos y pliegos. O mujer o biblioteca, pienso a menudo.

^ ¿Cómo se lee un libro? Uno debe reescribir en la cabeza los mensajes que te envía el libro. Se rehacen los libros leyéndolos.

^ Un precio módico y una bella presentación. En 1935, Allen Lane inventó los “Penguin”. Cobertura roja y blanca, agradable tipografía; el libro es 21 veces más barato que los libros vendidos en el comercio. Si se piensa detenidamente, esto es increíble.

^ Con la sala de lectura, el folletín y la biblioteca de préstamo, con la extensión de la educación, el libro se difundió cada vez más ampliamente. Jules Hetzel y Jean Macé, se asociaron para hacer del libro un arma del pueblo.

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^ “El curso de la tipografía en Suecia y Noruega siguió aproximadamente las mismas tendencias que en Dinamarca. Una actividad de animación semejante a la llevada a cabo por Hendriksen fue realizada antes del 1900 por Zachrisson y los hermanos Lagerström, que en 1899 fundaron una revista profesional semanal, “Nordisk boktryckarekonst”, que obtuvo mucha influencia. Los tres mostraban el influjo de Morris. El robusto tipo “romana nórdica”, como algo antes había hecho en Dinamarca, se introdujo también en Suecia”, Felix Poppenberg, “Ilustrated Books. A History of the Decoration and Ilustration of Books in the 18th and 19th Centuries”, London, 1926

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^ “[…] Me pregunta en su carta por mi colección de libros ilustrados. Realmente, aunque haya podido crearle tal imagen, yo no soy coleccionista. Mi amor al libro ilustrado es puro por necesidad, no posesivo. Esporádicamente he adquirido alguna cosa por razones que a mí me parecen ajenas al coleccionismo […] Durante un tiempo he estado consultando repertorios bibliográficos generales tratando de identificar libros del siglo XX con ilustración artística. Trabajo poco fructífero. La aparición de los procedimientos fotomecánicos asestó un duro golpe a la reproducción de libros artísticos que no comenzó a reponerse hasta que apareció La Rosa Vera y La Cometa, en los años treinta”, “Correspondencia José Gómez-Fontecha y Jaume Pla”, editorial Milenio, p. 439

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^ En un viaje a Milán adquirí: GIACINTO GRIMALDI, DELL´ ALCHIMIA. PALERMO, ALFONSO DELL´ISOLA, 1645

Prima rara edizione di questa stampa alchemica siciliana e único lavoro conosciuto di questo autore, non altrimenti noto. Mis buenas pesetas me costó (tremenda discusión con Conchi) El libro está dedicado a Fernando II, y discute la alquimia en 25 sabrosos capítulos. OH RARA VOLUMINA ET ALIA.

Diario de Aquitania 39

«… no dejan pasar nunca la ocasión de decirte que las mujeres deben dejar la pluma y repasar los calcetines de sus maridos…», Mary Wollstonecraft.

«… y los hombres no cesan de decirte siempre que probablemente una mujer de talento es una verdadera calamidad…», Rosalía de Castro.

“Un escritor de nuestro tiempo que no haya tomado partido en su literatura, nos parece un hipócrita, un infrahombre, un sujeto repugnante. Nos produce asco de una cosa muerta; pero no muerta en una final momificación, ya mineral, sino en ese punto de vida repelente, de vida-muerte, que hay en lo corrompido, en lo podrido, en lo que, ya muerto, vive vida prestada y apestosa», Vladímir Mayakovski.

«Los libros no hacen felices a los hombres; los hacen, sencillamente, hombres», Marco Aurelio.

«El que solo de literatura sabe, ni de literatura sabe», Charles Lindberg.

«»Homo sum, humani nihil a me alienum puto.» «Soy un hombre, nada de lo humano me resulta ajeno»», Publio Terencio Africano.

«Si tuviera que definirme en pocas palabras, diría que soy un lector que un día decidió pasar al otro lado del espejo y contar sus propias historias…», Dror Mishani.

«Hay más tesoros en los libros que en todo el botín del pirata de “La isla del tesoro”», Walt Disney.

«No hay entretenimiento tan barato como la lectura, ni ningún placer tan duradero», Yoram Kaniuk.

«La lectura a todos nos hace inmigrantes. Nos lleva lejos de casa… pero lo más importante es que nos encuentra hogares en todas partes», Josep Pous.

«La lectura no es opcional», Maryam Mirzakhani.

«Ler é sonhar pela mão de outrem. Ler mal e por alto é libertarmo-nos da mão que nos conduz. A superficialidade na erudição é o melhor modo de ler bem e ser profundo», Fernando Pessoa.

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LIBERDADE

«Ai que prazer
Não cumprir um dever,
Ter um livro para ler
E não o fazer!
Ler é maçada,
Estudar é nada.
O sol doira
Sem literatura.

O rio corre, bem ou mal,
Sem edição original.
E a brisa, essa,
De tão naturalmente matinal,
Como tem tempo não tem pressa…

Livros são papéis pintados com tinta.
Estudar é uma coisa em que está indistinta
A distinção entre nada e coisa nenhuma.

Quanto é melhor, quando há bruma,
Esperar por D. Sebastião,
Quer venha ou não!

Grande é a poesia, a bondade e as danças…
Mas o melhor do mundo são as crianças,
Flores, música, o luar, e o sol, que peca
Só quando, em vez de criar, seca.

O mais do que isto
É Jesus Cristo,
Que não sabia nada de finanças
Nem consta que tivesse biblioteca…»

Fernando Pessoa

Diario de Aquitania 38

«-Digues -respòs ell-: abans que vinguesses en lo món, què eres tros de paper? -Ço que seré aprés la mort -diguí jo. -E què seràs? -No res», Bernat Metge.

«Los libros son abejas que transportan el polen de la sabiduría de una mente a otra», Isaac Luria.

«Invitar a los poetas es algo peligroso. Digo los poetas, no los juglares del rey», Ludwig Binswanger.

«Quizás, los libros tienen una especie de instinto secreto para acabar en el hogar de aquellos lectores que resultan ser perfectos para ellos. Sería maravilloso que así fuera», W. Werkmeister.

«La influència de les paraules és quelcom meravellós…», Caterina Albert.

«Las niñas que leíamos en el lavabo hemos leído en plena noche, de madrugada, o bajo la luz furtiva de nuestro camerino en un night club», Kathy Acker.

«Deje leer y deje bailar: estas dos diversiones nunca harán daño al mundo», Voltaire.

«Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas, y una voz cariñosa le susurró al oído: -¿Por qué lloras, si todo en ese libro es de mentira? Y él respondió: -Lo sé; pero lo que yo siento es de verdad», Ángel González.

«La lectura es un placer mortal que se contagia, como la rubéola», Abraham ben Samuel Abulafia.

«Leer y entender, es algo; leer y oír, es mucho; leer y pensar, es todo lo que se puede desear», Anónimo.

«Página y país tienen la misma etimología. Un mapa, un tratado de astronomía, algunas páginas web de filatelia, un cuaderno de viajes en un blog, dan a veces la idea de que el mundo es vasto y que cada uno podría encontrarle sitio», Michèle Petit.

«Para leer bien se debe ser inventor», Harold Bloom.

Diario de Aquitania 37

«La máquina tecnológicamente más eficiente que el hombre haya inventado es el libro», Yehuda Amijai.

«Un verdadero lector es alguien que está tan inmerso en la lectura de un texto que sale cambiado, transfigurado, bañado en nueva luz, de modo que se sitúa en un estado de profunda disponibilidad hacia el libro», Annie Ernoux.

«Pochi libri cambiano una vita. Quando la cambiano è per sempre, si aprono porte che non si immaginavano, si entra e non si torna più indietro», Christian Bobin.

«Un libro que deja al lector igual que antes de leerlo, es un libro fallido», Anita Shapira.

«Los libros serios no instruyen, cuestionan», Nicolás Gómez Dávila.

«La televisión me parece muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, voy a otra habitación a leer un libro», Groucho Marx.

«Cada persona tiene entre manos el libro que se merece», Eva Sandoval.

Diario de Aquitania 36

“Hasta que llegó el pergamino, la forma tradicional que tenía entonces el libro era la de un rollo de papiro; papiro que, a su vez, había desplazado a la tablilla de barro. El pergamino, como la vitela (hecha con piel de becerro), estaba elaborado con pieles de animales, era mucho más fácil de manejar y conservar, era más suave y resistente y tenía la ventaja añadida de que se podía escribir por ambas caras. Ese fajo de hojas plegadas y encuadernadas formando cuadernillos recibe el nombre de códice. El origen del pergamino está en la ciudad de Pérgamo, en Asia Menor (hoy, Turquía); se cuenta que cuando el rey Tolomeo de Egipto se negó a facilitar papiros a otros pueblos para preservar la hegemonía de la Biblioteca de Alejandría, Eumenes II, rey de Pérgamo, tuvo que buscar una solución alternativa para abastecer su propia biblioteca.

¿Cómo eran los libros en la Edad Media? Su característica principal, común a todos, es que eran manuscritos: estaban escritos a mano. En su mayor parte, también ilustrados. Contenían decoraciones en las que destacaban las letras capitales, muy ornamentadas (historiadas), trabajadas por verdaderos artistas. Los códices que hoy consideramos más valiosos e interesantes son precisamente aquellos que exhiben un trabajo de ilustración más delicado y minucioso, tanto en las letras capitales como en los bordes de página o en las miniaturas, precursoras de las modernas ilustraciones de libros. El término “miniatura” procede del latín “miniare” (pintar con rojo) y se refiere al color de minio que utilizaban los copistas para integrar en el espacio de la página la parte escrita y las imágenes.

Los manuscritos medievales que han sobrevivido constituyen el mejor ejemplo del arte pictórico y decorativo de la época. Estos manuscritos eran ejemplares únicos; las mismas letras se combinaban formando hermosos dibujos. La población en general no tenía acceso a estos libros, reservados a la clase noble y al clero y considerados objetos valiosos con una difusión restringida. La literatura popular (lo que hoy llamamos así) se transmitía entonces de forma oral a través de relatos o de canciones. Se han descubierto pliegos, sin ninguna ornamentación, que habrían tenido como finalidad hacer llegar el texto al trovador o juglar que tenía que decirlos en voz alta.

La mayoría de los manuscritos se crearon en el ámbito cerrado de los monasterios, por monjes amanuenses que dedicaban años de sus vidas a copiar obras del pasado. Gracias a esa labor, que se fue especializando y que propiciaría la aparición de distintos oficios relacionados con el libro, han llegado hasta nosotros obras fundamentales de algunos pensadores clásicos, como Aristóteles, y se ha podido conservar parte del saber de Grecia y Roma. (No hay que perder de vista que nos referimos siempre al mundo occidental, ya que la tradición en Oriente es bien distinta).

Los copistas viajaban a menudo a otros monasterios, a veces muy alejados, para copiar libros enteros. En esa época se crearon grandes bibliotecas dedicadas a preservar y estudiar los conocimientos que la humanidad había reunido durante siglos sobre infinidad de materias. El libro El nombre de la rosa, de Umberto Eco, y la película realizada a partir del mismo, han contribuido a divulgar la existencia de estas bibliotecas, y a explicar su importancia.

Muchos libros religiosos producidos en esta época son Biblias o textos bíblicos, en especial del Antiguo Testamento, y libros de salmos y oraciones para la liturgia, pero en España existe un tipo de códice manuscrito que constituye un fenómeno especial. Son los Beatos. Son copias del comentario al Libro del Apocalipsis de San Juan que hizo en el año 776 el Beato de Liébana, abad del monasterio de Santo Toribio, en el valle de Liébana, en Cantabria. No es fácil encontrar en ningún otro lugar tantas copias de un mismo libro como las que se hicieron en la España medieval a partir del Libro del Apocalipsis. Se conservan alrededor de 31 beatos —en algunos casos, únicamente fragmentos—, que fueron realizados entre los siglos X al XIII, y de los que 24 contienen miniaturas.

No todos los libros que se hicieron en la Edad Media eran libros dedicados a la religión o destinados a lectores que eran religiosos. Aunque el acceso a la educación era un privilegio de las órdenes religiosas, la nobleza se aficionó a los llamados “libros de horas”, que contenían oraciones y solían estar personalizados. A partir del siglo XIII surgieron y se extendieron los grandes centros universitarios en muchos lugares de Europa y, consecuentemente, también creció la demanda de libros.

Cuando Johannes Gutenberg (hacia 1400-1468) dio a conocer su imprenta de tipos móviles no debió de ser del todo consciente del enorme éxito que cosecharía su invento. El primer libro impreso por Gutenberg, en 1456, fue una Biblia, de la que hizo 150 ejemplares en papel y 12 en pergamino. Los primeros libros producidos con la imprenta trataron de imitar características de los códices para no provocar el rechazo de los lectores, y eso precisamente ocurre hoy con los libros digitales —especie de tablillas leídas como un rollo de papiro—: son algo nuevo, pero en ellos late con fuerza el mundo del pasado”, Nancy C. Andreasen, Book story, Simon & Schuster, pág. 211