Libro dos desabafos 3

PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

Mis propósitos para el año próximo,

iguales que los del anterior y el venidero,

son temple de espíritu, leer, escribir

y que la Cultura (metal profundo) no muera en mí.

Esos tesoros nunca los abandonó

mi interior, como ascuas de verdad

dispuestas a arder de nuevo

cuando reciben aliento, como unicornios

trotando por los bosques de la noche.

¡Dichosos los tiempos antiguos no corrompidos

por el lujo!¡Contentarse con moras o

simples bellotas que calman el hambre!

Si me desvalijan y escapan, no podrán

huir con mi lenguaje. Vida sencilla -tu gloria-

y serenidad. Si la sola razón nos gobernase,

la suprema riqueza consistiría en ser

un hombre leído y moderado, sin caprichos.

Lee, escribe, piensa, sé frugal. Verdor sobre nieve.

De esta manera el cielo condensado

a la vez adquiere peso y firmeza.

Y tu espíritu –vaso de agua- dentro de él.

Libro dos desabafos 2

PLANTAS TROPICALES

A menudo apago la luz, corro las cortinas,

y me tumbo en la cama sin hacer nada,

gallina ciega de mí mismo, en silencio y soledad.

La soledad y el silencio son una cristalina flor

en una discoteca invisible un sábado noche.

¡Cómo me gusta permanecer con los brazos cruzados

presa de dulces perezas, lejos del esfuerzo!

La soledad y el silencio son plantas tropicales,

un brindis de champán poblado de cuentos.

Conmueve no ser nada, no ser algo,

sin exudar rabia por el cuerpo, sin llagas,

fuera del motor del País de los Neones,

deambulando o balanceándote de risco en risco.

La felicidad resurge: este aroma a selva

que derrochan en la alcoba las plantas tropicales.

Libro dos desabafos 1

CONTRA LOS CRISTIANOS

Papelotes fantasmales, trote harinoso

el credo de mustias viglias del corazón

donde el remolino claro de la razón

se troca en granizo y escarabajo infeccioso.

Caracol amarillo y feo rosicler baboso

el reptar por la historia de tal negra ocasión,

apostato, me piro, me abrazo al botellón

y evito el rostro del cura patoso, mucoso,

del enloquecido colgajo de un Dios de latón.

***

DISCURSO TARTAJA DEL REY

Tópicos, ruinosas palabras de renacuajo

bañadas en salmuera y beata inteligencía,

palabras de inconfesa barriga de ballenato

que por chochas, ni graba la gravosa CIA

ni escucha España, ¡no me tutee, pingajo!,

ni para moler sirven de tan tan bisutería.

Estudie, a Quintiliano, al judío o a Viriato.

Don´t worry, cuida la patria su deficiencía.

Diario del silencio 35

Por doquier veo lo mismo: gratificación inmediata de los instintos, descrédito cultural de la idea de cultura, búsqueda de apetitos animales, estrechez filistea, ideal excluyente del dinero, empacho de artilugios tecnológicos, en fin, una civilización en el ocaso, de pasmosa vejez.

Gentes profundamente incapaces de emociones poéticas, de cretina hipocresía satánica y morada en la imbecilidad. Un artista, como ser aristocrático que es, está por encima de los intereses y mezquinas aspiraciones de tabaqueros, almaceneros y vendedores de patatas. Baudeliare: «Hay solo tres grupos dignos de respeto: el sacerdote, el guerrero y el poeta. Saber, matar y crear».

«EL DINERO LO HA MATADO TODO». Gobiernan el orbe dos fuerzas: el oro y la lascivia. Codicia, interés, ganancia y sexo. No hay ganadores en la historia, solo perdedores a largo plazo. Burckhardt:

«Nuestra civilización puede compararse con las islas provisorias que afloran en el mar por obra de los volcanes submarinos. Expuestas a la acción destructiva de las corrientes y despojadas de las fuerzas que antes las sostenían, se disgregan y luego los fragmentos son arrojados a las conquistadoras olas».

La prisa y la preocupación arruinan hoy la vida. Escena final del ciclo de los Nibelungos, suicidio de Brunilda, que acepta su destino:

Iré a la tierra elegida más sagrada,

allende el deseo y la ilusión,

el término del viaje terrenal.

¿Sabes como cumplí

el bienaventuarado anhelo

de todo aquello que es eterno?

El dolor de las cuitas de amor me abrió los ojos,

vi el final del mundo.

***

Leyendo literatura española averigüé qué es la lengua castellana: esa especie de ronquido afofado que los españoles utilizan para discutir de fútbol.

Diario del silencio 34

Las iniquidades que nos asolan no tienen fin. Los criminales se han adueñado de la tierra. Todo degenera en manos de los hombres:

«El tiempo destruye todo

nadie está a salvo de la muerte excepto los dioses.

La tierra decae, la carne decae,

entre los hombres se marchita la confianza y nace el recelo.

Los amigos se vuelven contra los amigos,

y las ciudades contra las ciudades.

Con el tiempo todas las cosas cambian: el deleite

se troca en amargura, y el amor en odio», Sófocles, Edipo.

«Les Ruines», del conde Constantine de Volney, publicada en 1787, fue muy popular. Constituye una meditación sobre la fragilidad de la civilización. Frente a una derruida pila de columnas de mármol, en el linde de un gran desierto, Volney piensa:

«Aquí floreció otrora una ciudad opulenta, aquí se hallaba la sede de un poderoso imperio. Sí, estos lugares hoy agrestes y desiertos antaños albergaron a una multitud hirviente, una activa muchedumbre trajinaba por estas calles solitarias. Dentro de estos muros, donde ahora reina el silencio de la muerte, resonaban sin cesar el bullicio de las artes y los gritos de alegría y celebración; estas pilas de mármol eran palacios, estas columnas caídas adornaban la majestad de los templos».

Los palacios de los reyes de antes son un cubil de fieras ahora, la riqueza se convierte en insidiosa pobreza. Todo decae, sucumbe. Cualquier imperio acaba en un colosal cúmulo de ruinas. «Esperanza, esperanza, falaz esperanza, / ¿dónde está ahora tu espacio?», J.M.W. Turner. Descripción de Blake de la Londres industrializada:

Recorro cada calle mercantil,

a orillas del mercantil Támesis

y encuentro marcas en cada rostro,

marcas de fatiga, marcas de pesar.

En cada grito de cada hombre,

en el grito de temor de cada niño,

en cada voz, cada letrero,

oigo los grillos forjados por la mente.

Hemos cedido nuestra mente a la tecnología. En lugar del prado ameno, las redes. El auténtico coraje se debilita. La disolución lleva a la corrupción del gusto. Todos desean un lujo senil, hortera y decadante. Joseph Arthur de Gobineau:

«La caídad de las civilizaciones es el más asombroso y, al mismo tiempo, el más oscuro de los fenómenos históricos…Toda congregación de hombres, por ingeniosa que sea la red de relaciones sociales que la protege, adquiere en el mismo día de su nacimiento, escondida en los elementos de la vida, la semilla de una muerte inevitable».

A ROMA SEPULTADA EN SUS RUINAS

Buscas en Roma a Roma, ¡oh peregrino!,

y en Roma misma a Roma no la hallas:

cadáver son las que ostentó murallas

y tumba de sí propio el Aventino.

Yace, donde reinaba, el Palatino;

y, limadas del tiempo, las medallas

más se muestran destrozo a las batallas

de las edades que blasón latino.

Sólo el Tibre quedó, cuya corriente,

si ciudad la regó, ya sepultura

la llora con funesto son doliente.

¡Oh Roma! En tu grandeza, en tu hermosura,

huyó lo que era firme y solamente

lo fugitivo permanece y dura.

Francisco de Quevedo (1580-1645)

DE ROMA

Qui Romam in media quaeris novus advena Roma,

Et Romae in Roma nil reperis media,

Aspice murorum moles, praeruptaque saxa,

Obrutaque horrenti vasta theatra situ:

Haec sunt Roma. Vident velut ipsa cadavera, tantae

Urbis adhuc spirent imperiosa minas.

Vicit ut haec mundum, nixa est se vincere: vicit,

A se non victum ne quid in orbe foret.

Nunc victa in Roma Roma illa invicta sepulta est,

Atque eadem victrix victaque Roma fuit.

Albula romani restat nunc nominis index,

Quin etiam rapidis fertur in aequor aquis.

Disce hinc, quid possit fortuna; immota labascunt,

Et quae perpetuo sunt agitata manent.

Janus Vitalis Panormitanus

Diario del silencio 33

«Es una tontería pensar que tienes que leer todos los libros que compras, ya que es una tontería criticar a aquellos que compran más libros de lo que nunca podrán leer. Sería como decir que hay que usar todos los cubiertos o gafas o destornilladores o puntas de taladro que hayas comprado antes de comprar nuevos. Hay cosas en la vida que necesitamos tener siempre un montón de suministros, incluso si solo usaremos una pequeña porción. Si, por ejemplo, consideramos los libros como medicina, entendemos que es bueno tener muchos en casa en lugar de pocos: cuando quieres sentirte mejor, entonces vas al «armario de medicina» y eliges un libro. No uno al azar, sino el libro correcto para ese momento. ¡Es por eso que siempre debes tener una elección de nutrición! Los que compran un solo libro, lean sólo ese y luego se deshacen de él. Simplemente aplican la mentalidad de consumidor a los libros, es decir, los consideran un producto de consumo, un bien. Los que aman los libros saben que un libro es cualquier cosa menos una mercancía. «

Umberto Eco (1932-2016)

Diario del silencio 32

Psiquiatra: ¿Por qué mueve las manos?

Paciente: Para espantar a los elefantes.

Psiquiatra: Pero si en esta consulta no hay elefante alguno.

Paciente: Exacto. Eficaz. ¿Verdad?

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-Disculpe, ¿tiene libros sobre la fatiga?

-No, están agotados.

***

-¡Qué feliz te noto!

-No te había visto.

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«En épocas de bancarrota intelectual, lo que se emite en vez de la moneda ilustrada es el papel moneda del tópico periodístico», Karl Krauss. Y también reportó, de modo tan sagaz como verdadero, «No tener una idea y poder expresarla, eso hace al periodista». O no perdamos del horizonte a Wittgenstein: «Solo hay una cosa peor que ser catedrádico de filosofía, ser periodista».

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En Jerusalén se descubre la momia de Jesús. Los franciscanos tocan su mano y consideran que tienen que amar a Cristo todavía más. Los dominicos se preocupan por los sustanciales retoques que precisa la teología a partir de ahora. Pero los jesuitas se miran entre ellos sorprendidos al descubrir que Jesús efectivamente existió.

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Con Constantino, el cristianismo fue un imperio; con Santo Tomás, un sistema; con los jesuitas, una policía.

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«En el vino hay sabiduría, en la cerveza hay fuerza, en el champán poesía embotellada, en el agua hay bacterias», Benjamin Franklin.

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Podemos calificar a Sánchez escueta y sucintamente como el presidente Truman definió a Nixon:

«Un bastardo mentiroso que no sirve para nada. Puede decir mentiras por los dos extremos de su boca a la vez, y si alguna vez se sorprendiera a sí mismo diciendo la verdad, mentiría tan solo para no perder la práctica».

Barry Goldwater, el candidato republicano derrotado en la carrera presidencial de 1964, recordaba a Nixon como «el individuo más deshonesto que he conocido en toda mi vida». Sustitúyase «Nixon» por «Sánchez» y la frase no pierde un ápice de veracidad.

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En el capítulo XVIII de «El príncipe», de Maquiavelo, se insta al gobernante a aprender a «disimular y fingir». Asimismo la máxima que conducía todo el pensamiento político del cardenal Mazzarino era «Simula y disimula». Con la posverdad ni eso se precisa.

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En 1996, Steve Jobs dijo: «Había llegago a pensar que la tecnología podía ayudar en la educación. Probablemente haya encabezado esa creencia; soy uno de los que más equipamientos tecnológicos ha regalado a colegios en todo el mundo. Pero llegué a la conclusión inevitable de que el problema no es algo que la tecnología pueda esperar solucionar. Lo que no funciona con la tecnología no se arregla con la tecnología. La cantidad de tecnología no tendrá el más mínimo impacto […] Los precedentes históricos nos enseñan que podemos convertirnos en seres humanos asombrosos sin tecnología. La experiencia también nos dice que podemos convertirnos en seres humanos poco interesantes a través de la tecnología».

También declaró lúcido: » «Cambiaría, si pudiera, toda mi tecnología, por una tarde con Sócrates».

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«Los ordenadores son buenos siguiendo instrucciones, no leyendo tu mente», Donald Knuth.

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La educación en España, si no se remedia, continuará siendo un cruce entre Mary Poppins y Freddy Krueger.

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Un día eres joven y al siguiente añoras las farmacias franquistas con anfetaminas gratuitas.

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Antes, en las salas comerciales, te encontrabas con películas de Antonioni, Fellini, Visconti, Ingmar Bergman, Robert Bresson, Orson Welles, Alan Resnais, John Cassavetes, François Truffaut, Eric Rohmer, Luis Buñuel, Akira Kurosawa, Andrei Tarkovski, Ozu, Mizoguchi, Tourneur, eso por no hablar de los grandes nombres (inolvidables) del cine comercial (Wilder, Hitchcock, Ford, Hawks,…)

Todos estos directores dieron una generación de películas de prestancia y magnanimidad, de películas serias y hondas, con capacidad de interlocución artística.

Hoy las producciones se hacen para llenar las salas de medio planeta y se adaptan -eso se pretende uno diría- a la mente aplanada y sin circunvalaciones de un espectador infantiloide y adolescentizado.

Parece, según todas las apariencias, que el cine perdió densidad cultural, coeficiente artístico, referentes humanísticos. Cualquier tiempo pasado fue mejor.

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PEDAGOGISTA

Tachuela porquezuela.

Pichuela damisela

que al ignaro encarcela

y flagela; seso de sebo,

chichinabo y patizambo:

te deploro bobo, cara berro,

burro y cabro. Cucañista bizarro,

bigarro, guarro, becerro.

Maldito hijo de perro.

Vil mamporrero. Puto cero.

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“Cuando la masa nacional degenera hasta el punto de caer en un estado de espíritu mediocre, son inútiles razonamientos y predicación. Su enfermedad consiste precisamente en que no quiere dejarse influir, en que no está dispuesta a la humilde actitud de escuchar. Cuanto más se la quiera adoctrinar, más herméticamente cerrará sus oídos y con mayor violencia pisoteará a los predicadores. Para sanar será preciso que sufra en su propia carne las consecuencias de su desviación moral. Así ha acontecido siempre.

“Las épocas de decadencia son las épocas en que la minoría directora de un pueblo –la aristocracia- ha perdido sus cualidades de excelencia, aquellas precisamente que ocasionaron su elevación. Contra esa aristocracia ineficaz y corrompida se rebela la masa justamente. Pero, confundiendo las cosas, generaliza las objeciones que aquella determinada aristocracia inspira, y, en vez de sustituirla con otra más virtuosa, tiende a eliminar todo intento aristocrático. Se llega a creer que es posible la existencia social sin minoría excelente; más aún: se construyen teorías políticas e historias que presentan como ideal una sociedad exenta de aristocracia. Como esto es positivamente imposible, la nación sigue aceleradamente su trayectoria de decadencia. Cada día están las cosas peor. Las masas de los distintos grupos sociales –un día, la burguesía; otro, la milicia; otro, el proletariado-, ensayan vanas panaceas de buen gobierno que en su simplicidad mental imaginaban poseer. Al fin, el fracaso de sí mismas, experimentado al actuar, alumbra en sus cabezas, como un descubrimiento, la sospecha de que las cosas son más complicadas de lo que ellas suponían, y, consecuentemente, que no son ellas las llamadas a regirlas. Paralelamente a este fracaso político padecen en su vida privada los resultados de la desorganización. La seguridad pública peligra; la economía privada se debilita; todo se vuelve angustioso y desesperante; no hay donde tornar la mirada que busca socorro. Cuando la sensibilidad colectiva llega a esta sazón, suele iniciarse una nueva época histórica. El dolor y el fracaso crean en las masas una nueva actitud de sincera humildad, que les hace volver la espalda a todas aquellas ilusiones y teorías antiaristocráticas. Cesa el rencor contra la minoría eminente. Se reconoce la necesidad de su intervención específica en la convivencia social. De esta suerte, aquel ciclo histórico se cierra y vuelve a abrirse otro. Comienza un período en que se va a formar una nueva aristocracia”, fragmento del libro España Invertebrada, de José Ortega y Gasset.

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En la correspondencia entre unos jóvenes Gabriel Ferrater y Jaime Gil de Biedma, el primero hace un retrato del escritor español, muy afortunado. «Ausencia de algo que se puede llamar «cortesía interior», de modo que siempre le producen a uno una impresión de brutalidad, algo así como atravesar un patio con enredaderas y toparse con un muro de cemento» El escritor español tiene unas notas de zafio y energúmeno, de tabernario y busca broncas. Efectivamente; como negado por una rara constitución milenaria a la delicadeza y la cortesía.

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La Celaá se fue al Vaticano

para masajes con la mano;

cuidadín con el gran habano

de la sotana del samaritano.

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«Al abandonar España su mundo teocrático, o dicho de otra manera, al ser tan sólo el criollo americano el español perviviente, aunque de lazada vaciedad en las piernas temblorosas, y perdida toda conexión en el español entre su vivir y un claro sentido misterioso del vivir, o viviendo en trágica frivolidad, el español perdía el sentido de la gran poesía, y tal vez para siempre dentro de la perspectiva crepuscular de la época», Lezama Lima.

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Discrepo algo de este modo místico-órfico de razonar. Advierto -claro- la grandeza del cubano. Pero escribir es pensar. Y escribir bien es pensar con claridad. Por eso es tan difícil.

Schopenhauer señalaba que se deben usar palabras comunes para decir cosas poco comunes. Y Boccaccio observó algo clave para los escritores: «Debes leer, debes perseverar, debes pasar las noches en vela, debes estudiar y ejercer al máximo el poder de tu mente. Si un camino no te conduce al significado deseado, toma otro; si surgen obstáculos, entonces transita otro más; hasta que, si tus fuerzas aguantan, encontrarás esa claridad primordial, la raíz de la expresión, esa claridad que al principio parecía oscura».

Creo que un buen estilo debe, primero de todo, ser claro. Carnap alegaba que el supuesto significado «metafísico» que algunos filósofos atribuían a sus palabras y oraciones, en contraposición al significado empírico que tendrían que mencionar, no existía. La palabra estaría explícitamente privada de su significado original. Sí, demasiadas paparruchas fulleras y papanatas se cuelan como pensamiento «profundo».

Los filósofos o poetas, al igual que los científicos, no se dedican a negar hechos obvios; están dispuestos a entenderlos. El proyecto de comprensión apunta a la realidad detrás de la apariencia. El cientificismo estrecho parece no entender esta simple noción.

Propongo la expresión «racionalismo mágico» para aquellas investigaciones literarias que pretenden desocultar lo velado sin velar u ocultar con palabras oscuras la expresión. Evitemos, por tanto, tanto el irracionalismo mágico como el racionalismo obvio.

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El gran Asimov: «Anti-intellectualism has been a constant thread winding its way through our political and cultural life, nurtured by the false notion that democracy means that «my ignorance is just as good as your knowledge».

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«Hay un deber de hacer fructificar los bienes que se poseen. Luego, en la medida que estos bienes prosperarán en las manos de los que los poseen, cuando una vez éstos han tomado de estos bienes lo que personalmente necesitan para ellos y para su familia, no les está permitido considerarlos más como bien propio, excluyendo de su participación la sociedad de los hombres en medio de los cuales viven. Hay para ellos un deber de justicia social de repartir, lo mejor posible, lo superfluo de sus bienes, o de facilitar en torno de ellos el trabajo de otros, con el fin de que las necesidades de los individuos sean aliviadas y para que los bienes públicos sean aumentados.

LA RAZÓN DEL BIEN PÚBLICO AUTORIZARÁ AL ESTADO A TOMAR, DE LOS BIENES DE LOS PARTICULARES, TODO LO QUE CONSIDERE NECESARIO O ÚTIL PARA EL BIEN DE LA SOCIEDAD. En este caso, los particulares tienen que conformarse con las leyes promulgadas por el Estado. Es, para ellos, una obligación de justicia estricta para el bien común», Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, II-II. Q. 32, A.5, 6. Q.66, A. 2-7.

¡Exprópiese!, nos dijo anti-científicamente el Aquinante como Maduro en Venezuela.

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«el Señor no quiere que se repartan de una vez los bienes, sino que se administren prudentemente. La prudencia debe cuidar que no se sustraiga ni se disipe inútilmente el dinero; pero gastarlo útilmente requiere más prudencia que conservarlo con utilidad, porque para que sea bueno el uso, que se puede comparar al movimiento, debe tener en cuenta más requisitos que la simple conservación, asimilada al reposo», San Ambrosio.

«ad prudentiam pertinent custodiam pecuniam ne subripiatur aut inutiliter expendatur. Sed utiliter eam expenderé non est minoris prudentiae quam utiliter eam conservere, sed maioris: quia plura qui sunt attenda cicca usum rei, qui assimilatur motui, quam circa conservationem, quia assimüatur quieti»

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Ya no soy católico, aunque admiro mucho de su poso cultural. Hoy, día de la Inmaculada Concepción, no vienen mal estas palabras de San Anselmo: «El cielo, las estrellas, la tierra, los ríos, el día y la noche, y todo cuanto está sometido al poder o utilidad de los hombres, se felicitan de la gloria perdida, pues una nueva gracia inefable, resucitada en cierto modo por ti, ¡oh Señora!, les ha sido concedida».

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Nos puso Pisa poso de pasa.

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De todos los físicos del mundo que han recibido el Premio Nobel de Física, el 26% han sido judíos. El 38% de los receptores del Daniel Heineman Prize for Mathematical Physics, el 19% de los galardonados con el Nobel de Química, el 29% de los de Medicina, el 27 % de los ganadores de las prestigiosísimas e importantísimas medallas Field, el 38 % de los Nobel de Economía, recayeron también en judíos. La contribución promedio de un judío es cien veces mayor de lo que cabría esperar.

Por no hablar de escritores, filósofos, lógicos, informáticos, pintores, cineastas, autores teatrales, cantantes, poetas, etcétera.

Nunca esquilmarán nuestro soberbio esplendor intelectual.

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En mi familia se comentaba de memoria un canto de paz judío:

«Que el lobo habite con la oveja,

y el leopardo se acueste con el niño,

y la vaca y el oso coman juntos

mientras el león coma paja como el buey…»

A todos nos duele la guerra actual contra los terroristas de Hamás. Pero -acaso no lo entiendan- no es más que un signo de la batalla entre la civilización y la barbarie.

Golda Meir: “Cuando los árabes amen a sus hijos, más de lo que nos odian a nosotros, entonces tendremos paz“.

El poeta Emil Man Martínez captó muy bien el alma judía en este extraordinario poema.

JOSEPH ROTH

Como un último descendiente de los von Trotta

Entre modestos hoteles y pensiones huyendo

de las modernas pestes

judío menesteroso llevas contigo

la maleta con primeras ediciones

de tus libros, y manuscritos y papeles

huyendo tu familia desapareció

aquella mujer que amaste

el hermano egoísta, rico y traidor.

Saltando de dormitorio de hotel a dormitorio de hotel

con pausas en sus bares

para soportar la memoria melancólica

de aquel pasado glorioso

de militares y gentes de honor

que felices sirvieron al noble Imperio.

Abundó el antisemitismo y la judeofobia, abundó y abunda. Los cristianos sin ir más lejos. Cito de la Epístola a los romanos de la Biblia:»¿Cual es, pues, la ventaja del judío?¿Cuál la utilidad de la circuncisión? Grande, de todas maneras. Ante todo, a ellos les fueron confiados los oráculos de Dios. Pues, ¿qué? Si algunos de ellos fueron infieles, ¿frustará por ventura su infedelidad la infedelidad de Dios?¡De ningun modo¡ Dios tiene que ser veraz Y TODO HOMBRE MENTIROSO , como dice la escritura: PARA QUE SEAS JUSTIFICADO EN TUS PALABRAS Y TRIUNFES AL SER JUZGADO. Pero si nuestra justicia realza la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será acaso injusto Dios al descargar su ira? (hablo en términos humanos)¿De ningún modo! Si no ¿cómo juzgará Dios al mundo? Pero si con mi mentira sale ganando la verdad de Dios para gloria suya ¿por qué también yo soy juzgado como pecador?¿Y por qué no hacer el mal para que venga el bien, como algunos calumniosamente nos acusan que hacemos? Esos tales tienen merecida su condenación».

Y en el libro, «The destruction of the european Jews», afirma Raul Hillberg: «Los misioneros de la Cristiandad dijeron: «no tenéis derecho a vivir con nosotros como judíos». Los gobernantes seculares que siguieron proclamaron: «no tenéis derecho a vivir entre nosotros». Los nazis, al cabo, decretaron: «no tenéis derecho a vivir»

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«Cottidie multas beneditiones nobis vita dat. Primum donum pulchra natura est. In ea virides silvas, montes magnos et flumina clara percipimus. Quoque caelum caeruleum, aves celeres et flores multis coloris»; Cada día, la vida nos brinda muchas bendiciones. El primer regalo es la naturaleza hermosa. Percibimos bosques verdes, montañas grandes y ríos claros en ella. También, percibimos un cielo cerúleo, aves veloces y flores con muchos colores.

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Diario del silencio 31

Vivimos en un Chiquipark cultural, en una apocalipsis educativa, en un yermo intelectual pavoroso, en un Parque Temático de Bajura. Esta era es parecida al fin del imperio romano, al siglo XVII español; una metamorfosis de la cultura hacia lo peor. Jonathan Sacks, pensador judío: «Ibn Jaldun, Giambattista Vico, Stuart Mill, Bertrand Russell, Will Durant… Todos han mantenido lo mismo: que las civilizaciones comienzan a morir cuando pierden la pasión moral que les dio forma. Ocurrió en Grecia y Roma, y le puede ocurrir a Occidente. Los signos son: caída de la tasa de natalidad, decadencia moral, mayores desigualdades, una pérdida de confianza en las instituciones, autoindulgencia por parte de los ricos, desesperanza por parte de los pobres, minorías no integradas, la incapacidad de hacer sacrificios presentes para poder beneficiar a las futuras generaciones y una pérdida de fe en las creencias antiguas sin que sea reemplazada con un nuevo esquema de valores. Son señales peligrosas, y muchas de ellas están hoy en auge». Como dijo Upton Sinclair: “Nuestras libertadas se ganaron con sufrimiento, y pueden perderse a través de nuestra cobardía”.

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HORACIO, EPODOS, II

Paz a los hombres. Nunca fue fácil el vivir.

Deseo el silencio casto y conventual de la Luna,

y vivir libremente, olvidando los años.

¿Gozar de una gloriosa medianía?

La tentación de alejarse de los pleitos,

y huir, y apartarse, y aspirar a lo mínimo.

¿Desasosiego? ¿Fiebre? Dos ejércitos sin alma.

Levántate pronto, desayuna un dedo de vodka

con limonada, toma unas tostadas

con aceite, ajo y sal, pasea por los bosques

con tu perra, y dedica el resto del día

a traducir a Pessoa, a contemplar la poblada

galería de tus recuerdos…

Y cómo agrada entonces que tanto guste

lo que los sabios crearon para que te gustase,

cómo agrada el recto rímel de las estatuas,

el tempo lento y amoroso del piano,

bogar por islas donde ella braceó desnuda,

la tibieza de las flores, el crepúsculo sobre el río,

el cortejo de nubes naranjas al ocaso,

el campo cultivado con amarillos serenos.

Y cómo acolcha la noche con su libro,

o la cumplida modestia de una sencilla idea.

De la confusa selva del pensamiento contemporáneo

apártate, del mundo mendaz retírate en biblioteca.

Ajeno al mundo, aplasta su hosca desmesura.

Pide la altura de quedarte al margen:

la carne es impura, el espíritu enemigo.

Lee –saboreándolos– a Suetonio y Polibio,

paladea la rica prosa de Tácito, escucha al sutil

animal perfumado de la noche, evita los tenebrosos

hoplitas pletóricos de lucha…

Graba pues en tu memoria estas palabras,

señales y símbolos que rigen tu destino:

Feliz aquel que de pleitos retirado.

Diario del silencio 30

LA HORDA

Se instala una opinión dominante y dogmática, una doxa, y así la gente que piensa las cosas un poco más hondo, o de distinta manera, que pone entre paréntesis una afirmación de ese orbe o cuerpo opinativo acríticamente cristalizado, para examinarla con cierta atención, para intentar ver su haz y envés, esos que para mí, por ello, ya se convierten en intelectuales, esa gente no tiene nada que hacer ni pinta nada.

Es el punto culminante de la crisis de las humanidades, la barbarie como modo de ser y existir: el hecho de que nunca haya verdadero diálogo alto, racional, ni ciencia –ni su influencia- ; que las opiniones maduradas no sirvan, por fundamentadas que estén; que la falacia triunfe sobre la lógica, la sofistería sobre el argumento, la ignorancia sobre el saber, el gesto sobre la idea, el histrionismo frente a la moderación, el canon vulgar frente a la desviación selecta, la chabacanería frente a la elegancia. Se desacredita el saber, se insulta también, defenestrándola, la idea de dignidad, de “dignitas” humana. Los bárbaros –un ejército cada vez más numeroso- o son malvados (desalmados) o no saben ya que son bárbaros.

Los jóvenes (y no solo ellos) están cada vez más cosificados; llevan en el bolsillo el telefonino que los está transformando, a ellos mismos –y no solo a ellos- en aquellos hombres-máquina de los que hablaba La Mettrie… en el siglo XVIII. Sus modelos no son los héroes de Plutarco sino influencers mamarrachos y vacíos, deportistas analfabetos, música asilvestrada. Si existe un evangelismo teocrático e idolátrico respecto al cuerpo atlético, si se afirma –flotando en la palpitación inculta y anti-ilustrada de los tiempos- que uno con su desidia y dejadez está gordo, y solo y exclusivamente por esa razón, no sorprende el estigma a los gordos. Y sustitúyase la palabra “gordo” por “muy inteligente” o “muy poco inteligente”, “gigante” o “enano”, “pobre”, “judío”, “homosexual”, “feo”, etcétera. Se da el mismo mecanismo social de exclusión y repulsa.

Lo diré de otro modo: los medios de comunicación, las redes, la opinión pública fantasmagórica que se ha generado, aquí y en todo el mundo occidental, ha hecho que no importe nada la soberanía intelectual que debe poseer todo ciudadano en cualquier democracia. Y sin esta soberanía individual, sin esa mayoría de edad de la razón, sin esa libertad de pensamiento, las naciones pueden derivar hacia una tiranía. Concretamente tenemos ahora la tiranía de la brutalidad, la zafiedad y la ignorancia.

Estamos nadando en una logomaquia, en una farfolla o decadencia de las palabras, rodeados de frases hechas, difundidas por los partidos políticos, las redes sociales, rodeados de las conversaciones de los hooligans tabernarios que saltan al escenario social, rodeados de la propaganda publicitaria, la hueca retórica política, la afirmación periodística del statu quo, los lugares comunes de la cultura popular, los axiomas de partido o secta o clase, el flujo interminable de banalidades en Facebook, Instagram o Tik Tok, las reconfortantes mentiras de padres o amigos…en fin, todo conspira, esa doxa conspira contra la episteme. Se minó la posibilidad del disentimiento elaborado y sensato, de una mínima Grandeza, de la opinión humanista e informada.

La estupidez gana cada día más terreno; por eso, los intelectuales o aquellos que simplemente aman la sabiduría y la inteligencia, los meros intelectuales en el sentido que estipulé al principio, o sea, alguien que se eleva a 1 sobre 0, no 10 ni 100 sobre 0, no pueden hacer otra cosa que quedarse en casa horacianamente leyendo y estudiando, o amurallando su alma ante la insensibilidad moral general, la falta de delicadeza del gusto, de la mente o de la opinión y la cultura (cultura que no es cultura), y, así, solitarios y apesadumbrados, retirarse en sus cabañas evitando la invasión de la horda.

Soy muy pesimista.

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Vivimos en un Chiquipark cultural, en una apocalipsis educativa, en un yermo intelectual pavoroso, en un Parque Temático de Bajura. Esta era es parecida al fin del imperio romano, al siglo XVII español; una metamorfosis de la cultura hacia lo peor. Jonathan Sacks, pensador judío: «Ibn Jaldun, Giambattista Vico, Stuart Mill, Bertrand Russell, Will Durant… Todos han mantenido lo mismo: que las civilizaciones comienzan a morir cuando pierden la pasión moral que les dio forma. Ocurrió en Grecia y Roma, y le puede ocurrir a Occidente. Los signos son: caída de la tasa de natalidad, decadencia moral, mayores desigualdades, una pérdida de confianza en las instituciones, autoindulgencia por parte de los ricos, desesperanza por parte de los pobres, minorías no integradas, la incapacidad de hacer sacrificios presentes para poder beneficiar a las futuras generaciones y una pérdida de fe en las creencias antiguas sin que sea reemplazada con un nuevo esquema de valores. Son señales peligrosas, y muchas de ellas están hoy en auge». Como dijo Upton Sinclair: “Nuestras libertadas se ganaron con sufrimiento, y pueden perderse a través de nuestra cobardía”.

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HORACIO, EPODOS, II

Paz a los hombres. Nunca fue fácil el vivir.

Deseo el silencio casto y conventual de la Luna,

y vivir libremente, olvidando los años.

¿Gozar de una gloriosa medianía?

La tentación de alejarse de los pleitos,

y huir, y apartarse, y aspirar a lo mínimo.

¿Desasosiego? ¿Fiebre? Dos ejércitos sin alma.

Levántate pronto, desayuna un dedo de vodka

con limonada, toma unas tostadas

con aceite, ajo y sal, pasea por los bosques

con tu perra, y dedica el resto del día

a traducir a Pessoa, a contemplar la poblada

galería de tus recuerdos…

Y cómo agrada entonces que tanto guste

lo que los sabios crearon para que te gustase,

cómo agrada el recto rímel de las estatuas,

el tempo lento y amoroso del piano,

bogar por islas donde ella braceó desnuda,

la tibieza de las flores, el crepúsculo sobre el río,

el cortejo de nubes naranjas al ocaso,

el campo cultivado con amarillos serenos.

Y cómo acolcha la noche con su libro,

o la cumplida modestia de una sencilla idea.

De la confusa selva del pensamiento contemporáneo

apártate, del mundo mendaz retírate en biblioteca.

Ajeno al mundo, aplasta su hosca desmesura.

Pide la altura de quedarte al margen:

la carne es impura, el espíritu enemigo.

Lee –saboreándolos– a Suetonio y Polibio,

paladea la rica prosa de Tácito, escucha al sutil

animal perfumado de la noche, evita los tenebrosos

hoplitas pletóricos de lucha…

Graba pues en tu memoria estas palabras,

señales y símbolos que rigen tu destino:

Feliz aquel que de pleitos retirado.

Diario del silencio 29

DESOLADA GRANDEZA

Me disgusta vivir hoy el siglo que empieza.

Se sienten hombres con labios agrietados

por el invierno. Silbido de trincheras.

El próximo acontecer explosivo. La Gran Calamidad.

Diabólicas fuerzas prueban su amplitud

negando el aire a las máscaras de oxígeno.

Las masas son una revelación total de estupideces.

¡Heme aquí! En la esfera dura y quebrada,

negras pavesas en las Salas Nórdicas sin Eco.

La hora vana. La palabra vidriosa. El Arte manso.

Hermosos senos no despiertan noches de estrella.

La Vida es un sitio inhóspito (casi no puedes

leer, te falla el placer para tomarte una copa, bañarte

en una piscina o en el mar, viajar por Europa,

o percibir la sensualidad de un cuerpo; te fallan

la esperanza y los recuerdos) Perdí oído, ímpetu,

razón, y me aburro, todo tan poco interesante…

En lugar de un agua clara poblada de peces y plantas,

el fondo es de un barro pitañoso. Pese a estos

escollos todavía creo en la Cultura, algo muerto

e inalcanzable para el 99% de mis coetáneos.

El crepúsculo parece fabricado en Hollywood.

Todos igual a todos. Inútil invocar su Grandeza.

Me busca el sueño, dulcemente; estoy cansado.