Tu quoque 65

Televisión y redes: agujeros negros que succionan atención, sensibilidad y juicio. La televisión y las redes no buscan comprensión, sino absorción. El espectador ideal no es el que entiende, sino el que permanece. Permanecer, estar abobado ante la pantalla, es la única virtud. Pensar es un defecto.

Ahí radica el verdadero escándalo: no en la estupidez del contenido, sino en su arquitectura. Todo está construido para impedir la distancia crítica: la emoción constante, la indignación dosificada, el sentimentalismo obsceno, el escándalo prefabricado.

Entretenimientos hasta la inanición intelectual. No es que la televisión y las redes nos presenten temas triviales, sino que solo pueden presentar los temas como triviales.

«La televisión es el mayor instrumento de embrutecimiento que la humanidad haya inventado. No porque mienta siempre, sino porque no permite pensar. Enciende la televisión quien quiere dejar de estar consigo mismo. Se la mira para no pensar, para no recordar, para no sentir. Es una anestesia cotidiana, aceptada con gratitud por quienes temen el silencio», Thomas Bernhard.

«Las democracias temen menos la tiranía que el tedio. Cuando los ciudadanos se habitúan a una vida cómoda y distraída, renuncian sin notarlo al uso activo de su razón. No es necesario oprimirlos: basta con entretenerlos. La servidumbre suave es la más perfecta», Tocqueville.

NOTA BENE: Ideas rumiadas ante la visión del vomitivo programa, «Espejo público», de Antena 3.

Tu quoque 64

Hay naturalezas que no toleramos la baja tensión intelectual. Necesito razones, estructura, sentido. No me basta con existir: preciso entender. Y entender exige lentitud, jerarquía, distinción.

En este punto resuena Ortega y Gasset, cuando advertía que el verdadero drama no es que haya masas, sino que las masas no quieran dejar de serlo. El “hombre-masa” no es el pobre ni el ignorante, sino el que renuncia a exigirse. Algunos, en cambio, nos exigimos. Y eso —en ciertos ecosistemas— es una forma de soledad.

Soy un español que razona. No digo “un español que sabe”, ni “un español culto”, ni “un español superior”. Digo un español que razona. Es decir, que somete los elementos a examen, que no se deja arrastrar por la corriente emocional dominante, que busca causas, consecuencias, inferencias. Voy en pos del argumento.

Eso me emparenta con una tradición minoritaria, pero noble: la de Michel de Montaigne, la de Blaise Pascal, la de tantos espíritus para los que pensar no era un lujo, sino una necesidad fisiológica. “El silencio eterno de esos espacios infinitos me aterra”, decía Pascal; la mediocridad hace lo mismo conmigo.

Razonar ya se convirtió en una forma de resistencia.

«El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo; pues aún los que son más difíciles de contentar en cualquier otra cosa no suelen desear más del que ya tienen. Pero no basta tener buen ingenio; lo principal es aplicarlo bien. Las mayores almas son capaces de los mayores vicios como de las mayores virtudes; y quienes caminan muy lentamente pueden avanzar mucho más, si siguen siempre el camino recto, que quienes corren y se apartan de él. No acepté jamás cosa alguna como verdadera sin conocer evidentemente que lo era; evité cuidadosamente la precipitación y la prevención, y no comprendí en mis juicios nada más que lo que se presentaba tan clara y distintamente a mi espíritu que no tuviese ocasión alguna de ponerlo en duda», Descartes.

«La peculiaridad del mal de nuestro tiempo consiste en que los hombres han dejado de formar opiniones propias. Adoptan como verdades las creencias que encuentran ya hechas, sin someterlas al examen de su entendimiento. Quien solo conoce su propio lado del asunto conoce poco de él. Las opiniones que no han sido contrastadas, discutidas y defendidas racionalmente degeneran en prejuicios muertos, aun cuando sean verdaderas», Stuart Mill.

«El mayor peligro que hoy amenaza a la civilización no es la ignorancia, sino la suficiencia. El hombre-masa no se reconoce obligado a justificar sus opiniones; las cree naturales como la respiración. Pensar es incomodar, es obligarse a dar razones, es aceptar la posibilidad de errar. Donde nadie exige razones, no hay pensamiento: hay mera opinión, que es la forma más refinada de la barbarie», Ortega y Gasset.

«La cultura comienza allí donde el hombre se obliga a justificar lo que dice. Donde no hay razones, solo hay ruido. Leer, pensar y razonar son actos de resistencia frente a la vulgaridad organizada del mundo moderno», Steiner.

Tu quoque 63

Regalo, hermoso regalo, de mi amiga la poeta Marisa Lozano Fuego, por el día de mi cumpleaños. GRACIAS.

LATIR

Latiendo como lágrima y delito,
naciendo como sangre desgarrada
en una deliciosa madrugada,
pariendo las palabras despacito,
rasgando la sacralidad del rito,
temblando como tierna llamarada,
rompiendo los mordiscos de la nada,
salvando el corazón del infinito,
tejiendo cada nube, cada éter
con dedos sensitivos, enredados
en letras que se mojan con aurora,
brotando como flores de Deméter,
así nos versas, todos derramados
en una catarata encantadora.
En una catarata encantadora,
flamígera, irredenta, dulce y fiera
tus verbos de satén y enredadera
nos hacen de sustancia pecadora
que ruge, que presencia, que enamora
los párpados besando la quimera,
pues somos una dulce calavera
que busca germinar entre la flora.
Valiente, brillantísimo y eterno,
buceas en los libros, tu tesoro
que narran una gesta palpitante
de espíritu prolífico y tan tierno
que tiñe nuestro pelo con el oro
que emana de tu pluma impresionante.
Que emana de tu pluma impresionante,
que bulle y luego fluye como río,
tus mente es un precioso escalofrío
que tiene las paredes de diamante
y alumbra como fuego alucinante
salvándonos del tedio y del estío,
llenando nuestro pálpito vacío
con una incandescencia rutilante.
No cejes, no te pares. Continúa,
homérico es vibrar en el sendero,
tu estela te acompaña si caminas.
Eres del instrumento aquella púa
que tañe sinfonías de lucero,
catárticas, indómitas, divinas.

Tu quoque 62

El canon, idealmente, no se forma por aplausos, sino por relecturas. Pretender gobernar el criterio literario de hombres que aún no han nacido es una forma refinada de vanidad.El escritor que sueña con ser leído después de muerto confiesa que su época le resulta insoportable. El olvido no es una injusticia, sino la ley natural, la ley de hierro de la cultura.

Temo caer, alimentar la nada, volver al útero baldío y yermo insobornable. La verdad final —y dura— es esta: ​no se escribe para ser recordado, sino porque no escribir sería algo peor. Nunca quise ser escritor. Me vi obligado a escribir porque el mundo me resultaba repugnante. La escritura no me salvó, pero hizo la vida mínimamente soportable. Escribo contra mí mismo, contra los demás, contra el aire que respiro. No escribir habría sido una forma de suicidio. Escribir no es un proyecto de posteridad, sino la salvaguardia a mi ahogo interior.

«He escrito sin pensar en la posteridad. ​Pensar en ella es una forma de distracción. ​El escritor trabaja para un lector hipotético que no existe, y ese lector puede estar en el futuro o no estar nunca. La idea de ser recordado me parece irrelevante comparada con la felicidad de una página bien hecha», Borges.

Tu quoque 61

Según el criterio mercantil, no literario, de Manuel Vilas, que sirve para editoriales, balances y distribuidoras, soy un escritor rotundamente fracasado.

Escribí urgido por una irrefrenable necesidad interior, y pretendí hacerlo con rigor, voz propia​​, riesgo y desde un mundo reconocible.

Pero la historia literaria es despiadada. No depende de un cálculo de méritos, sino de un capricho de azares. La posteridad es una institución grotesca.

Tu quoque 60

La filología es el arte de leer lentamente. Hoy se escribe rápido y se lee todavía más rápido. Pero leer bien significa leer con paciencia, con precaución, con malicia incluso, para permitir poder someterse durante horas a una lógica ajena. El libro no debe masticarse con voracidad, sino paladear​se con morosidad.

Tu quoque 59

La filología es el arte de leer lentamente. Hoy se escribe rápido y se lee todavía más rápido. Pero leer bien significa leer con paciencia, con precaución, con malicia incluso, para permitir poder someterse durante horas a una lógica ajena. El libro no debe masticarse con voracidad, sino paladear​se con morosidad.

Tu quoque 58

Emil Cioran

«Detesto las fiestas porque me recuerdan que hay fechas en las que uno debería sentirse de una manera determinada. La Navidad es una apoteosis de la impostura: todos fingen haber suspendido el rencor, la fatiga, la envidia, cuando en realidad solo los han aplazado. Se trata de una tregua falsa, y como todas las treguas falsas, prepara guerras más amargas. El calendario es un tirano más eficaz que cualquier policía: nos ordena cuándo amar».

Thomas Bernhard

«La Navidad es el mayor atentado anual contra la inteligencia. Familias enteras se sientan juntas no porque se soporten, sino porque la fecha las obliga. Se habla de todo menos de lo que importa; se mastica con frenesí para no pensar; se repiten frases heredadas como si fueran propias. Jamás he visto tanta violencia concentrada como en una mesa navideña. Violencia muda, perfectamente educada, por eso mismo insoportable».

Jean-Paul Sartre

«La fiesta es una representación. Cada cual interpreta un papel aprendido, y cuanto mejor lo interpreta, más se aleja de sí mismo. La Navidad pretende abolir la soledad, pero solo consigue disimularla bajo una escenografía sentimental. Es una comedia social en la que todos saben que mienten, pero continúan mintiendo porque el silencio sería más incómodo que la falsedad compartida».

Tu quoque 56

CLASIFICACIÓN: RESERVADO

ÓRGANO EMISOR: Centro Nacional de Inteligencia

UNIDAD: Área de Contrainteligencia Interior

ASUNTO: Informe de seguimiento operativo — sujeto de interés (referencia interna: TP-BCN-17)

1. Antecedentes

Con fecha indeterminada de la última semana, se inicia investigación discreta en la ciudad de Barcelona tras la detección de conductas no tipificables y patrones de movilidad anómalos en el sujeto referenciado. La investigación, sostenida en vigilancia física y análisis contextual, permite establecer con alta probabilidad operativa la existencia de un traspaso de información sensible por parte del servicio extranjero Mossad, materializado mediante un dispositivo de almacenamiento USB (en adelante, el soporte).

2. Naturaleza estimada de la información transferida

El análisis indirecto (no se ha recuperado el soporte) sugiere que la información contenida no es documental en sentido clásico, sino estructural y memorística, compuesta por:

Esquemas de redes culturales y comerciales en el eje Barcelona–Marsella–Génova.

Listados de identidades parciales codificadas mediante onomástica sefardí, transliteraciones árabes y claves fonéticas.

Instrucciones mnemotécnicas avanzadas para almacenamiento mental de datos (fechas, rutas, contactos).

Protocolos de activación diferida basados en estímulos cotidianos (conversaciones, música, referencias culturales).

Se concluye que el sujeto no necesita consultar físicamente el soporte tras su recepción.

3. Conductas observadas

3.1 Deambulación urbana

El sujeto realiza paseos prolongados, sin trayectorias previsibles, por zonas céntricas y periféricas. No se detecta finalidad aparente. Se descarta ocio improductivo.

3.2 Interacción con terceros

Mantiene conversaciones espontáneas con parroquianos de bares y cafés, sin selección visible. Estas interacciones cumplen funciones de:

Verificación de circulación informal de información.

Detección de reacciones lingüísticas y gestuales ante determinados nombres o temas.

Introducción deliberada de datos menores para evaluar su posterior retorno deformado.

3.3 Competencias lingüísticas

Se confirma dominio funcional del hebreo y conocimientos operativos de árabe, suficientes para reconocimiento contextual, citas breves y comprensión indirecta. Su capacidad memorística es excepcional.

3.4 Entorno familiar y social

Conducta afectiva, expansiva y estable con el núcleo familiar. Se considera factor de neutralización de sospecha y no un punto débil. No se aprecian tensiones ni conductas evasivas.

3.5 Hábitos culturales

Frecuenta de forma reiterada:

Librerías de fondo francés e inglés.

Teatros y salas de cine.

Estas actividades generan entornos de alta densidad humana que dificultan el seguimiento y permiten sincronización temporal no trazable.

3.6 Variación de apariencia

Se constata el cambio de vestimenta en espacios públicos (bares) o la adquisición inmediata de ropa nueva, abandonando el establecimiento con ella puesta. Esta práctica:

Rompe descripciones continuadas.

Invalida seguimientos por reconocimiento visual estándar.

4. Dificultades de seguimiento

El sujeto no adopta medidas defensivas clásicas, lo que incrementa la complejidad del control. No huye, no se oculta, se expone. La ausencia de clandestinidad explícita genera un ruido conductual que imposibilita la fijación de patrones estables.

5. Evaluación de la hiperactividad

No se atribuye a rasgo psicológico ni a desorden conductual. La hiperactividad observada es funcional y económica: cada acción cumple una finalidad mínima dentro de un sistema mayor de dispersión, activación y verificación de información.

El sujeto no transporta documentos.

El sujeto es el medio de transporte.

6. Conclusión provisional

No se detectan indicios de acción hostil directa contra intereses nacionales. El perfil corresponde a vector humano de transferencia cognitiva, de difícil neutralización sin alterar su entorno vital.

Se recomienda mantener observación pasiva, sin intervención, y archivar el presente informe como material narrativo-operativo de referencia.

FIN DEL INFORME