Contra España

guards standing near building

España, demasiados retrocesos, llena de cabreros hirsutos,
con indolencia arábiga andaluza, con inane saltataulells catalán,
feísmo gallego, covacha quebrada cántabra,
España ufana como un gusano
que el arado parte en dos.
España televisual, futbolera, barista, de mal gobierno
y zarrapastrosa, pulposa, tuercebotas, chapuzas, pugnaz inculta,
zampabollos, incauta, con mayonesa en la comisura, y baba,
haragana, tumefacta, necrosada, twitera, lo dicen las sefirot
cabalísticas: eres un ejemplo de burricie y detritus de alma.
España esquirla sin luz, negrura de confesionario,
ciclópeo atrio de la mendacidad, sentina idiota:
je acuse l´Espagne, y de mi judería soy, mi biblioteca es mi patria.
España sarmentosa ágata de la mecanografía, frutera y verdulera,
país de la caterva y la inepcia. Apostato. Hereje afrancesado
o conde don Julián, o anglófilo imposible, aquí os dejo, parto al exilio.
Bajo una égida más amable se cobijará mi nombre y mi ley.
Nunca bajo los vientos congelados e infernales de esta noche eterna.

Melancolía o divagaciones de paseante entre súbitas, errantes estrellas

selective focus photography of woman sitting on green grass

Dónde estará ahora aquel chico judío
que entre el grupito de viejas cacatúas del cruising, antes de felarse,
instauró tertulia sabia, opiniones y debates de carlismo y la cábala,
y constantemente citaba el pasaje aquel de El Unicornio de Mujica Lainez
«-Y si no fuera un príncipe
Sidón se encocoró, agresivo.
-Tendrá que serlo».

Dónde el paralítico de la Sala X, que se caía de la silla de ruedas tan a menudo,
y amables se abrían las luces de la sala y del alba, y olor a zotal era primavera,
y era Lázaro ayudado por la cohorte celestial o corte submarina más hermosa de pervertidos.

Qué fue de la lujuria de las ubres y vaginas negras,
de sus lágrimas por el ordenado Bien y por la Belleza inconmensurable di una chiavata,
qué fue del énfasis y la sutileza con que ponderaban las chicas cuerpos y pingas de atletas
decididamente mejores, vano subrayarlo, que la Sociedad de Trabajadores de Fábricas y Plantas Rusas.

Dónde el diablillo de ese carbón de éxtasis de hendir,
la mucha soledad y el mucho ocio, otium divinis,
la lefa de la vida en lugar de la biopsia de la muerte,
el aguardiente del culamen cual ayuda de cámara y zarzas de violín
la ordinaria Princesa Alice del tomito encantador l´Ille aux dames, de Louÿs
las provincias sin coitus in ore vulvae, los yelmos tibios del coitus inter femora.
Qué fue, ubi sunt, maledicente, tremo del tiempo…

Ah melancolía, el corazón cruje y tiende a huir y mal zurcir, y no creo que haya venganza respecto al placer
porque nunca es burda ni zafia su naturaleza espiritual de mar y champaña.
Oh melancolía, como laúd levemente desafinado
o hábil escritor de pieza mal tallada
o armonía indetectable en mecanizados mortales de al tuntún.
Los Boys y Girls con alma en el muslamen sois la gracia, ayuda y fuero de Dios,
aquello que ahora produce tanto lágrimas como locas risas,
el Senado de la cólera negra y dulcísima que alienará las mentes con fiebre.
Lo de ahora es mera morralla de matrimonio con hijos que hacen judo.
Os envío, mis pigmeos negros, mis hadas blancas, al Cielo Espiritual de la Gracia y la Fe y la Selva
a los claroscuros de populosos jardines delicados con un cultivarse de camelias y clorofila
y cante la lira a cada bambin angélique frente a la rutina embrutecedora de los ignaros.
Sea canoa de estrellas y Eolo danzante nuestra conquista del horizonte.

El mundo -esa plaga- ya tiene su deseo inmerecido o maldad de no ser nada.
El mundo carece de vuestros ojos glaucos, pestañas pintadas, escolásticas jupiterinas y sexo gordezuelo.
Siempre deseé cabalgaros más mimosamente cada arteria
como un dragón del tiempo
o un murciélago del deseo
en eyaculatio severa;
Pero, solitario, sé que mis chicas no están vivas
y tapia el planeta otros muy diferentes furcios:
una caterva de imbéciles,
sandios, borricos,
insanos zombis.

Una caterva de obispos sin imaginación.

Arte y artes

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Azúa defiende (Diccionario de las artes, Debate) la tesis del acabamiento del Arte, del Arte entendido en el sentido hegeliano de voz y esencia del Espíritu (o, lo que es lo mismo, de desarrollo de la lucha de clases o bien de la metafísica de las naciones o bien de la esencia del alma) Vivimos una época de las artes, así entendidas en su sentido artesanal, que se dedican a ennoblecer los tópicos divulgados por la televisión y los media. El papel trascendental y soberano del Arte es lo que ha periclitado, esa Idea de religión secularizada y portadora de valores eternos. Las artes consisten en saber hacer algo con mayor destreza que la mayoría, por lo tanto debemos bajar de su peana al artista como un arúspice o un vidente. El arte contemporáneo vomitivo y nihilista es tal porque el arte o las artes siempre fueron nuestras mejores figuraciones simbólicas, nuestro más fiel retrato; si nos retrata tan vomitivos es porque somos tan vomitivos a principios del siglo xxi. La ultrademocracia y el ultramercado abolieron criterios de élite verticales, criterios de excelencia o mandarinato por parte de una minoría. El Arte o las artes es un divertissement de las masas y no una exploración ética en la perfección.

Una cosa es que me disguste que sea así y otra que no sea así. ¿Ustedes que opinan?

Noche de Walpurgis

couple love bedroom kissing

La noche es una funda cónica de aceitunas calientes, un negro pecho de mujer semiesférico, la noche nos concede el mimbre de misal breve de una extensa y arrugada media de mujer, la noche es un tango largo y roto que el viudo entona sollozando y herido al pensar en rosáceos senos que relinchan en su boca como un tambor. La noche es un confesonario, sí, allí donde el pecado universal chorrea al igual que en un sexo femenino. La noche es un anus obscuro, el prestigio del orgasmo pero en cambio sin porvenir de posteridad, el empaquetado exceso de la carne bulbosa y encebollada, es una mejilla ardiente y centelleante cuya gravitación sienten célibes y violadores. Echo de menos a X; su piel griega donde una brocha es mi lengua, donde mi mano son rodillos encima de cada pulgada suya, donde su coño es el más bello pantocrátor que adorar y enhebrar.

Sensual. Hoy me masturbé dos veces. El sexo es pintura pobre para gente pobre, el erotismo es un arcano de sofisticación y se resuelve en escamondar, sutilizar, limar de animalidades la cópula sustituyéndola por arte. El sexo con amor es como un poema del “cauallero valenciano” Ausiàs March, como una parabólica “geometrie” de la sensibilidad más exquisita. Hoy mis raíces sexuales se ahondaban por el más hondo suelo, se hilaban a las nubes innumerables enmarañadamente, se enzarzaban en vueltas y revueltas a mis miembros y mi cuello, a los libros y las paredes de mi habitación. El aire, mi sangre, tenía tufo a esperma y esmegma, a sudor de clorofila, a dientes de arcilla, a labios de brasa.

Muy sensual, y a edad desproporcionada. Que pase esta noche de Walpurgis. Como colofón a esta nota nada mejor que una observación de Wilde: “La castidad es la peor de las perversiones”

 

 

¿Qué es exactamente leer?

grayscale photo of a woman holding a book inside the library
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Leer es encontrar, en aquello que sintamos próximo a nosotros, aquello que podemos usar para sopesar y reflexionar, y que nos llene de la convicción de poseer una naturaleza única, libre de tiranías.

Leer es hallar, a través del juicio a lo leído, y en meditada soledad o energía del silencio, un alma no lacaya de la máquina, los media, la rutina y la pereza.

Leer es buscar lo sólido y distinto, hasta apropiarse de él, en un universo líquido e igual, blando y uniforme.

Frente a la necesidad o al caos más patógeno, leer es un arbitrio o posibilidad de agenciarse y creer en lo más verdadero que hay en uno mismo (En un gabinete sosegado subir con los vientos huracanados a lomos de nuestra libertad para saber y entendernos)

En las catacumbas

group hand fist bump

Es desolador viajar en avión o metro y ver a tutti quanti embebidos en los ocios tecnológicos, fagocitados por las cuitas del telefonino, ahuecados en el turbio colchón mate y negro de la pantalla. La literatura, la lectura, son viejas damas achacosas, victorianas y antediluvianas, el libro es un dinosaurio del pleistoceno, una reliquia inútil, el escritor un pelele de pacotilla. Donald Saason o Sasoon (no recuerdo bien) en su voluminoso libro Cultura. El patrimonio común de los europeos, relata el periplo de la cultura como mercancía. Su último capítulo dedica páginas y páginas a la televisión, el cine, la radio, y un epílogo flojito a Internet. Pero la cultura como mercancía no es lo mismo que la cultura como perfección y enaltecimiento noble del alma. La cultura como producto de las industrias creativas -incluidas, claro, las tecnológicas- no es igual que la cultura como almanaque eterno de lo bello y bueno perfecto, de lo bello perfecto y verdadero. Lo sustantivo o crucial de la cultura es la qualitas, no la quantitas, no se olvide el distingo.

Pero yo persisto como un último mohicano en mis catacumbas. Como un piel roja entre pazguatos hombres blancos borrachos de güisqui y de orgías consumistas. Como un minúsculo verde de musgo en un inmenso, total océano yermo. Vivimos una Edad Media Tecnológica, una Era Gris de Internet, un Medievo de Pantallas y Píxeles. Este blog, siguiendo la literalidad de su nombre, se declara contestatario, contrario, opuesto, contradictorio a los hábitos, modos y costumbres. Léase pues enciclopédicamente, dieciochescamente, y después que el lector desempolve su peluca.

Ojalá nunca hubiera nacido contiguo a esta Mema Máquina Universal. Ojalá escribiera con pluma de oca untándola en tinta de calamar.

Ojalá no hubiera nacido nunca aquí y ahora.

No fame; vive oculto.

bare tree in the middle field covered in snow

Yo nací y me crié en medio de una burguesía muy rica, pero tan hacendada como culta. En mi casa se vivía intensamente la cultura, y más por ser una burguesía provinciana. Hasta más allá de los veinte años nunca me subí al bus o al metropolitano; era niño y adolescente de taxis. Pero una serie de imponderables e infortunios hicieron que se cambiasen las tornas, y a partir de ahí conocí el alma popular. Y de las muchas (múltiples) cosas que me sorprendieron es que ínsito en las creencias y fantasías populares estaba el deseo de fama, de popularidad, de no ser anónimo; veían como un don ser un futbolista internacionalmente, mundialmente famoso, una dicha ser una estrella del pop conocida urbi et orbi, el no va más poder ser un cocinero o un aristócrata cuyas vidas se relataran con todo pormenor en el papel couché.

De ahí al excremento de Gran Hermano solo hay un paso imperceptible y natural. Pero qué estúpido es ese exhibicionismo y qué insustancial ese morboso deseo de reconocimiento. Epicuro de Samos, perspicuamente, aconsejaba vivir a escondidas, vivir oculto. Horacio y Ovidio reformulan esa idea. «Nec vixet male qui natus moriensque fefellit», Horacio, «No se da mala vida quien de nacimiento a muerte pasa desapercibido». Mejor no podría ser dicho. O bien Ovidio, «Bene qui latuit, bene vixit», «Quien bien se esconde, bien se da». Maravillosa -y certera- observación. Los andrajosos punks tenían la nihilista divisa «No future»; mucho mejor: «No fame».

Elogio subido de la literatura

assorted books on the shelf

La representación lógica de un objeto literario puede ser ambigua, indeterminada, difusa, paradójica. A lo mejor el significado emotivo (el sentimiento) asevera que p, y en cambio el significado cognoscitivo -la idea- hace una aserción de no-p. El énfasis de la expresión literaria puede transgredir leyes lógicas  o intuiciones racionales. Nuestras meditaciones metaliterarias (conceptos sobre la naturaleza de la literatura) afectan a la naturaleza literaria de lo leído. Hay bucles y alusiones entre los diferentes niveles de lectura. Porque la literatura, al igual que la mente, es recursiva y guiada por una especie de fuzzy logic.

En estos tiempos de televisión apabullante, astronómico Internet, memos videojuejos, haxix y coca y erotismo publicitario, en estos tiempos idiotas y carentes de interés, para algunos -cada vez menos- la literatura no es letra muerta sino razón de vivir. Yo no vivo la literatura como un académico o como una disciplina escolar, sino como un brote de la vida, como una rama verde y fresca de la vida. Mi imaginación está atravesada de literatura, mis íntimos consuelos son literarios, mi placer mayor es sentarme a leer un muy gordo libro. Aquella actividad que merced a un acúmulo o registro de experiencias, engrandece el yo y aquilata la conciencia, que elucida el sentimiento ético, que provee de orientación sapiencial a los significados, aquella actividad que suma placer al conocimiento y conocimiento al placer, que consuela y multiplica, cuya extensión es cualquier posibilidad, cuya intención es la del espíritu universal, que aguza la vida al percibirse en ella lo difícil y el matiz, a esa actividad semidivina yo la llamo «literatura». O sea, a una catarsis por la belleza, a la felicidad del hallazgo expresivo indiscernible del atributo de la perfección, a la aprehensión de la pluralidad, a la fertilidad de lo singular, a lo ambiguo lógico y a la lógica de la ambigüedad, en resumen, a la crítica de la vida.

Así yo lo veo, la literatura es una crítica o comento de la vida, una serie de vínculos hipertextuales sobre la vida, una redacción o conversación infinita acerca de la vida. Mala literatura es mala vida, mala pintura de la vida (erotismo difuso y explícito, culto adocenador al dinero, presencia de «las cosas» en lugar de las ideas, servil condición lacayuna del alma, esquematismo cognitivo resuelto en píldoras de filosofía barata o en anabolizantes didácticos pedestres, folletinesca visión de los grandes acontecimientos, etcétera) En una gran novela toda norma se puede generalizar y todo detalle puede convertirse en norma. En toda mala literatura el sentimiento se convierte en tópico, el honor en honrilla, el ideal en evasión, y los buenos y malos aparecen en separación tajante, terminante, última y definitiva, como en un catecismo infantil.

Que el delicado pincel de Botticelli ilumine mis ojos, que las augustas Canzoniere de Petrarca iluminen mi mente. Como preguntó Charles Du Bos «Sin la literatura, ¿Qué sería de la vida?».