De “Diario de un aldeano”

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De la muchedumbre anfibia y mal nacida surgió demasiado español torticero y tartaja

Ocres residuos otoñales y banales y tiernos posos del corazón. No abundan los poetas sino una cohorte cochambrosa de agilipollados

La rivalidad entre pautas individuales mueve el mundo. Las contiendas gregarias lo paralizan.

Tanta belleza encerrada en el silencio del pasado y tanta m… exhibiéndose osada y obscena en el escaparate yermo del presente.

“Las cosas llevan las riendas y dominan la humanidad”. Emerson.

La autoridad emana del consentimiento del pueblo. El pueblo puede ser consciente de los males políticos, pero prácticamente siempre desconoce sus causas.

Dudo del mejoramiento del hombre como escalón superior de los monos, o como homo faber et ludens.

El muy pobre y chato escritor a granel, el ejecutivo cutre de la literatura, se pavoneaba que en sus escritos o enseñanzas no asomaba ni un pico de distinción o pedantería. Mero esclavo de la opinión su idioma avulgarado no levantaba una pulgada del suelo. Omito nombres.

-Molliter ossa quiescent

Sint modo carminibus non onerata malis.

La única cordialidad intelectual; fusilar, como Narváez, a todos tus enemigos antes de morir.

La cohorte de pestíferos izquierdistas (que ni servirían para barrer las baldosas o letrinas de mi palacio), esos maestros de la crispatura ignara y sandia, critican con sorna los post de José María Álvarez y Luis Antonio de Villena. Lo mejor, con gran diferencia, que se encuentra en Facebook. Que los idiotas condesciendan a su idiotez; el mayor cumplido que merece esta época es tener a esos dos poetas sabios en plena forma. Su agudeza sigue a la par de su inmarcesible reputación. Magis habuit quod fugeret, quam quod sequeretur.

El oficio de peluquero o de cajera de supermercado (¿lo oíste Irene, tía?) o del que hace velas de sebo no puede ser un honor para nadie, por no hablar de otros oficios u ocupaciones más serviles. Por supuesto que esos hombres jamás deben sufrir opresión e incuria por parte del Estado, pero el Estado sufrirá una opresión insoportable si se permite que individual o colectivamente nos gobiernen.

El hombre moderno lleva en el fondo de su mente un mapa muy detallado de toda clase de vicios, y sus facultades y juicios no se nutren de la razón sino del angosto significado del “dinero” o del ansia de poseerlo.

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