El engaño de Hispania

Gusto de poseer cosas hermosas e inútiles,

oír conversaciones inteligentes y cultas en el vagón,

encontrar vacía la Polis porque llegas de madrugada,

no dar importancia a demasiado. Usar una independiente

forma de expresión, caminar poco a poco, no agraviar,

deliberar, subordinar mi carácter a los Grandes,

gozar de litografías subalpinas y evocar hermosísimas islas.

Todo un caballerete inglés.

Estrabón y los historiadores latinos describen

al español como solitario, altivo, arisco, indomable,

exaltado, limitado, inflexible y fanático ¿España?

Pueblo asaz sandio, misérrimo, intolerante, clero

con barragana, insurrecciones, desorden de despotismos,

costumbres de inquisidor y paseos de hidalgo haragán.

Reyes priápicos, infantas oligofrénicas;

Felipe IV, abúlico, devoto y mujeriego.

Carlos I guerrero, Felipe II solo rey.

Felipe III y Felipe IV hombres nada más.

Carlos II ni hombre siquiera. No debemos elucidar

qué es la patria, sino saber cómo surge.

¿Dónde el corazón putañero y tabernario de a duro,

las palabras sin tasa, la macarra germanía?

España es un tirano que se envalentona

al notar que dan rienda suelta a su locura.

¿Dónde las cadenas, el inmemorial mal gobierno?

Deseo morir en un dulce país con agua.

Un lugar encantado que ningún hechizo disipe.

Allá donde mis ideas constituyan

motivo de alabanza y admiración. Un país de agua.

Avante todo, mira la proa. Al utópico lluvioso.

Sigamos cabalgando sin torpeza hacia el Norte.

El largo sueño del exilio, rojas cornalinas.

Contra la medieval barbarie de las tribus hispánicas

tu tenderete encima de la nieve, la silvestre nieve de Upsala.

Gusto de reconciliarme con el Hado

y que disuelva mi mala Fortuna:

¿Inglaterra? ¿un hotelito de París? ¿Suecia?

Una casa con marinas y la obra completa de Gibbon.

Sin obtusa ponzoña, sin gusanos abultados en la ropa,

la casa bordeando el arroyo entre juncos,

a salvo de vuestras peludas y broncas voces de ira.

P.S.

Sánchez me parece una antigualla, como de folklórica cupletista franquista, como de concurso de reina de la belleza venezolana. España de la Macarena, España de Paco Ibáñez, España de tortilla cebollona.

Escribió Burke que al roer a través de un dique, incluso una rata puede ahogar a una nación. Tal este cuatrienio sanchista nefasto.
Parece que Louis de Bonald pensaba en nuestro pomposo Presidente de ajo y vaginoplastias al declarar que los presuntuosos se presentan sin ser llamados, los hombres de verdadero mérito prefieren que se les solicite.

Para él el gobierno es un zoco o apretujado «mercat de Calaf». Siniestro mondonguero y manjarblanquero, galán pechuga, pecho lobo, de oratoria de esparraguito rancio, de logros de videoclip de latón.

Recordemos: «Les Espagnols aiment renier leur pays et ses institutions, mais ils ne permettent pas aux étrangers de le faire»

¿Acuerdan?: «Quien tenga honra que me siga”

España de donaire como de callampa y hampa, de espías hurgones con roña en la entrepierna y abundante gangrena y pus. O, rimado:

Imperios he visto yo a manta
que de alabastro y grandeza tanta
de giganta pasaron a enana.

Photo by Nicolas Postiglioni on Pexels.com

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