«El dandismo no es amor apasionado por el traje, como creen algunos jóvenes necios. Es, sobre todo, una ardiente necesidad de hacerse una originalidad, contenida dentro de los límites exteriores de las conveniencias. […] El dandismo es el último destello de heroísmo en las decadencias», Charles Baudelaire, «El pintor de la vida moderna».
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Soy un ave solitaria en un tejado, como un cuervo nocturno que grazna para un rebaño bien pequeño de elegidos por la soledad, igual a un solitario que habla en las tinieblas, en el fondo de un desierto donde no vendrán a escucharme más que aquellos que se han alejado de todos los caminos de la multitud.
Pero soy, no engañemos, poco fascinantemente heterodoxo.
