Charles 29

Para Esperanza Casteleiro Llamazares

¿Y qué creen ustedes que somos los epías? ¿Sacerdotes, santos y mártires? Somos hombres que jugamos con hombres. Los utilizamos como peones en un tablero, los sacrificamos si es necesario. Así es nuestro trabajo. No hay gloria en él, ni heroísmo; sólo una larga paciencia, una vigilancia interminable y, al final, una verdad amarga: que el mundo no se divide en buenos y malos, sino en los que sobreviven y los que desaparecen.

En el oficio secreto hay una regla que nadie formula pero todos conocen: no confíes nunca en la apariencia de las cosas. Las lealtades son frágiles, los hombres cambian, los gobiernos se derrumban. El espía aprende a vivir con la sospecha como un segundo aliento. La sospecha es su patria.

El C.N.I. y yo lo sabemos. El crimen y la política tienen más cosas en común de lo que los hombres decentes desean admitir. Ambos dependen del secreto, del miedo y del dinero. Y ambos prosperan en la sombra donde nadie puede exigir responsabilidades.

Yo, Christian mi nombre, solo tengo un fin: que se deje de saber qué es verdad y qué es apariencia.

Charles 28

ASCIENDE VENUS

¡Nieblas, surgid! Derramad monótonos sienas,
largos harapos de paja sobre el cielo
que ahoguen los lívidos ríos del sueño
y levanten un vasto techado de estrellas.
Mi vida fue una cisterna bizantina
infestada de pulgas y oscuros bichejos,
un siniestro laberinto sin puertas ni ventanas.
Pero llega el ámbar de la última,
dulcísima luna de aluminio.

Asciende Venus ¿Por qué no partir ahora?

Charles 27

En vida, Antonio Machado no fou considerat un gran poeta per una part significativa de l’establishment literari espanyol. Dominava aleshores un gust retòric i modernista ja tardà, mentre que la poesia de Machado semblava massa sòbria, massa moral. No pocs crítics de començaments del segle XX el tenien per un autor menor si es comparava amb Rubén Darío o fins i tot amb Villaespesa. Tanmateix, amb el pas dels anys s’ha convertit en un dels centres morals de la poesia espanyola. El seu cas recorda, en certa manera, el de Hölderlin: una poesia aparentment senzilla que amb el temps es revela filosòfica, metafísica i profundament europea.

No fou gaire diferent la fortuna inicial de Valle-Inclán, avui figura gegantina del teatre europeu. Durant dècades fou jutjat excessiu, barroc, incomprensible. Molts crítics el consideraven un estilista extravagant, gairebé caricaturesc. Amb el temps, però, dramaturgs i teòrics del teatre modern —com Brecht, Artaud o els autors de l’expressionisme alemany— han contribuït decisivament a revalorar-lo.

Pel que fa a Góngora, cal recordar que fou la generació del 27 —amb la complicitat intel·lectual d’un esperit tan fi com Paul Valéry— qui en restituí la grandesa. Rosalía de Castro, per la seva banda, fou durant molts anys considerada poc més que una poeta regional. Bécquer morí pràcticament desconegut.

I encara pot semblar més sorprenent que Miguel de Cervantes morís sense haver estat reconegut com el gran escriptor espanyol. El prestigi literari del seu temps pertanyia sobretot a Lope de Vega i Calderón. El descobriment ple de la profunditat filosòfica i de la modernitat del Quixot es produí, en bona part, gràcies al romanticisme alemany i als estudis de la crítica anglesa.

Com escrigué Borges, amb aquella lucidesa irònica que li era pròpia: «La glòria és una forma d’incomprensió».

O com observava Samuel Johnson, tan estimat pels bibliófils: «La reputació literària és una de les coses que es formen amb més lentitud».

Nota bene: extraordinari article, senyor Llovet.

***

Menéndez Pelayo, mandarí amb fuet, detestava Voltaire i fou àcid amb Montaigne. Amb Pedro Ramus es mostrà particularment implacable. Als «Ensayos de crítica filosófica» el despatxa així:

«Ramus, que era un gramàtic i no pas pròpiament un filòsof, s’emprengué d’arruïnar no solament l’escolàstica, sinó la mateixa doctrina d’Aristòtil, donant claríssimes mostres de no entendre-la.»

I remata, ja sense cap mena de pietat:

«bastava això sol per indicar que ni el pensament de Plató ni el d’Aristòtil no havien arrelat gaire endins del seu esperit frívol, bullangós i temerari.»

Clarín, en els «Paliques», és menys pontifical que Menéndez Pelayo i molt més divertit en la crueltat. Així, del pare Muiños —autor molt menor— diu:

«tan bon punt veié que l’agustí de Sòria era un poetastre cursi i un crític detestable […] li donà el seu merescut amb el sobirà desdeny».

I continua, tot elevant el to:

«Un escriptorot qualsevol […] si és un beneit, que se’l mengi amb el seu pa.»

I encara hi afegeix, com a segell final:

«serà un Cabestany, un Cortón més, un literat cursi.»

«Je viens de relire, ou d’essayer, les romans de Stendhal ; ils sont franchement détestables» («Acabo de rellegir, o d’intentar rellegir, les novel·les de Stendhal; són francament detestables.»)

Això escrigué el savi Sainte-Beuve. I pel que fa a Balzac, podia elogiar i enverinar alhora. Admirava una certa vitalitat del seu estil, però el marcà amb una expressió famosíssima i ambigua: «le caractère asiatique» de l’estil de Balzac; i en una altra formulació el descrigué com un estil de «corruption délicieuse», «tout asiatique».

Dins el seu àmbit preferit, estimat professor Llovet, el germànic, podem trobar opinions contundents de Lessing, August Wilhelm Schlegel, Friedrich Schlegel, Curtius, Auerbach, Leo Spitzer, Walter Benjamin o Peter Szondi. I també de Taine, Brunetière, Lanson, Faguet, Thibaudet, Albert Thibaudet, Charles du Bos, Roland Barthes o Gérard Genette. O bé de Samuel Johnson, William Hazlitt, Matthew Arnold, Walter Pater, T. S. Eliot, F. R. Leavis, I. A. Richards, Cleanth Brooks, Lionel Trilling, Harold Bloom, Frank Kermode i George Steiner.

I ja dins el nostre àmbit idiomàtic, trobem idees arbitràries i apassionades en Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, Emir Rodríguez Monegal, Ángel Rama o Antonio Alatorre.

Charles 26

EPITAFIO

Detened, caminantes, vuestros pasos.
Aquí reposa alguien que amó el abierto
mediodía del cuerpo de las muchachas,
pero que sufrió el brillo de negro hielo
de la soledad, la angustia y la melancolía.
Ignorado y secreto, no preguntéis quién fue,
pues tanto vivo como despojo bajo esta tierra
fue bagatela entre los hombres y un movimiento
seco de silencios. Descansad, si os viene a bien,
un rato junto a él. Proseguid, amigos, después
el camino, avanzando con la carne y el día.
Desde su amarga oscuridad os desea amor y vida.

Charles 25

La sociedad de los hombres se sostiene, se aviva y se nutre de la palabra. Cuando alguien te contradice, despierta mi atención, no mi cólera: me acerco al que me corrige, porque la causa de la verdad debe ser la causa común de todos. Las ideas que permanecen rígidas en la soledad se vuelven flexibles y luminosas cuando pasan por el aire de la conversación. El pensamiento aislado se endurece; el pensamiento conversado respira.

Samuel Johnson: “La conversación es una de las mayores alegrías de la vida humana. Ningún placer intelectual es comparable al de encontrarse con hombres de ingenio y saber, intercambiar opiniones, probar las propias fuerzas del entendimiento y escuchar pensamientos que amplían el horizonte del espíritu. En la conversación se descubre tanto el carácter de los hombres como la agudeza de sus mentes”.

Jorge Luis Borges: “Una conversación es una aventura del espíritu. A veces se comienza hablando de un libro y se termina en una metafísica o en una memoria de infancia. Esa libertad es lo que la hace tan preciosa. Conversar es recorrer juntos un laberinto cuyas salidas ninguno de los interlocutores conoce de antemano”.

George Steiner: “La conversación es uno de los grandes inventos de Europa. En los cafés, en los paseos, en las sobremesas, generaciones enteras han pensado en voz alta. La cultura europea es inseparable de esa práctica: sentarse durante horas y hablar de libros, de política, de filosofía o de la vida misma”.

Charles 24

Pedro Lóèz Lara, con un corazón verdaderamente noble, no calcula lo que da: derrama su benevolencia como una fuente natural que no sabe contenerse. Incluso el hombre más endurecido se conmueve ante la bondad inesperada. Porque en el fondo de cada alma vive el recuerdo de una pureza perdida, y la generosidad ajena despierta esa memoria. Los espíritus pequeños pesan cada beneficio en la balanza de su interés; los grandes lo olvidan en el mismo instante en que lo han concedido.

Mi maestro Joubert (me sé su obra de memoria) escribió: “El corazón verdaderamente noble se reconoce por su facilidad para perdonar, por su inclinación a comprender antes que a condenar. La generosidad no es un gesto raro ni una exhibición de virtud; es una disposición constante del alma que se abre hacia los demás como una ventana hacia la luz. Allí donde hay grandeza de espíritu hay indulgencia, y allí donde hay pequeñez hay dureza”.

P.L.L. ha sido inusitadamente generoso conmigo. Benevolente y magnánimo. Gracias. De veras.

Charles 23

TERAPIA

Os recomiendo una experiencia
que en mí brilla como Venus en la noche.
Cuando andéis desvelados y tristes
frente a la vulgaridad catódica o radiofónica
emitiendo su inane radiación de vacío,
tomad entre las manos los “Ensayos”
de Montaigne, abridlos por cualquier parte,
dejad que entren en vosotros. Y veréis
entonces qué grato es el insomnio
al tocar esa obscuridad de seda, esa germinada
savia de imán en los ojos, la compañía
de esas páginas como un tren nocturno
atravesando tierras de olores exquisitos.
Y, frente al detritus del televisor,
amaneceréis en la altura inmensa de la escritura,
con finura de sentimientos en el corazón,
siempre dentro lo mejor que existe en vosotros.

Charles 22

BORGIANA

Qué placer leer a Borges -juego,
inteligencia y destino-, esta tarde medrosa de marzo
mientras siento el gin con cerveza en mi boca
mezclándose con el humo del cigarrillo denso.
Leer a Borges es un conjuro a destiempo, un frágil capricho
en mitad de este anti-ilustrado mundo. Me divierte. Con ese brillo
de hielo al sol de su ingenio, con la prosa
como un cronógrafo en el acíbar de las imaginaciones.
Pasas los ojos por las páginas
y ves pasar el mejor de los mundos posibles, o te contempla
la puerta de San Giacomo, con su mármol blanco y rosa.
Dejas de leer. Se ensombrecen techos artesonados,
y un tropel de ángeles se acurrucan en tu corazón.
Leer a Borges. Un despliegue de tesoros
colgados en las luces vivas del crepúsculo.

Charles 21

IMAGEN DE VÉSPERO

Desterrado aquí y embargado
de nostalgia mineral, nada hay
de extraño en pasar el tiempo
componiendo unos postreros poemas,
y pensando las últimas líneas
de testamento para la humanidad.

Retórico brillante en tu recinto
oscuro, es tenaz la sangre
del tiempo que pasa, martilleada
la voz sin espesura
en el teatro sin actores. Notas
el vacío del mundo y el vacío
final de tu vida entre amados libros.

Solamente deseo que la vida
me dé el tiempo preciso
para pulir el canto y que llegue
a su destino, y que ya antes de mi muerte
pueda contemplar sereno los días
que maduran, o esos que, floreciendo,
me abandonan ya del todo libres.

Charles 20

LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS
«Dum loquimur, fugerit invida
aetas: carpe diem, quam minimum credula postero», Horacio, I, 9.

Cuando el tiempo empañe
tus ojos, como escarcha del alba
tras la fiesta, y los ya lejanos días
de la juventud parezcan esconderse
en galerías de sombras,
y tu piel se seque,
y la memoria empiece a fallar,
o el espejo te humille,
y se acabe el hechizo de los besos,
o aquel deslumbramiento del placer
sea solo un opaco eco en el abismo,
entonces recuerda
los placeres dados a un cuerpo amado,
cómo brillaban tus ojos
ante la emoción de los miembros desnudos,
y que deseaste,
y que fuiste deseado,
pero sobre todo no olvides,
nunca olvides,
la delicia y el perfume
de los inmortales amores rutinarios.