Ad populum 26

La autobiografía es un acto de exhibicionismo y una distracción. Lo único que puedo decir de mi vida está ya en mis textos, de forma más exacta de lo que podría ponerla en prosa expositiva. Escribirse a uno mismo es una complicación que no deseo.

Algo semejante afirmó Beckett; permítanme contradecirle. Mi vida es digna de ser contada; he sido -¿soy?- espía, fui torturado, me intentaron matar dos veces, estudié durante varias décadas, leí miles de libros, conozco secretos de Estado, he escrito, viajé bastante; mi vida ha sido como una novela policíaca, de intriga y emoción curiosas. He sido varios, por lo que me complacería explicarme y justificarme. Mi vida es real, pero mi obra, en cambio, se suspende en la ornamentación, el camuflaje, la distracción y la añagaza. No me horroriza la transparencia, pese a que la memoria, obvio señalarlo, siempre deforma, simula y suprime.

Acuerdo plenamente con Ortega: «La vida es el argumento esencial de cada hombre, y por eso la biografía es el género más profundo de cuantos puede escribir la prosa. En la biografía vemos cómo una vocación lucha con las circunstancias, cómo un destino se abre paso. No es un relato anecdótico, sino la revelación de un drama interior. Conocer a un hombre es seguir el hilo de su vida, ver cómo se hace a sí mismo cada día».

NOTA BENE: En conversaciones con mis superiores se me deniega la posibilidad de escribir una autobiografía, y yo, bien sûr, soy muy disciplinado.

Ad populum 25

El silencio es una propiedad divina por donde más fácilmente se cuela el diablo. Necesito un silencio absoluto para trabajar; una palabra dicha a mi alrededor, el menor ruido («aldarull», «brogit», «espetec», «rebombori», «agitació», «bullanga») el menor ruido cotidiano, me atraviesa como una aguja clavada en la vértebra. Nada hiere tanto la prosa como el ruido del mundo, la algarabía necia de las cosas en movimiento. Preciso un silencio fabricado contra la vida ordinaria. Esa irritabilidad neurótica acaso sea criticable, pero sin ella no avanzo ni una línea. La prosa, el poema, exigen una vigilancia continua, un estado de tensión semejante al de la fiebre o el enamoramiento, o al del inicio de una revolución; para mantenerlo, el silencio es indispensable, un silencio sideral, mineral, monstruoso.

Todo ruido, por mínimo que sea, me expulsa del estado de percepción intensa y concentrada, la patria de mi fogón literario. Mi irritación ante la más leve perturbación sonora no es un capricho; es la señal de que me he convertido en una especie de instrumento y que cualquier roce o pulsación indebida desafina las cuerdas. He llegado a temer la rueda dentada de la vida: los pasos humanos cuando trabajo, las conversaciones de los vecinos, el follón de borrachos en la calle. El silencio que necesito tiene la densidad pura de un diamante.

***

No soy el único: otros escritores han sufrido esta tiranía del silencio.

«Para escribir necesito un silencio tan profundo que no se encuentra en la naturaleza; hay que construirlo. El más leve ruido -una tos, una silla que cruje, un pájaro que insiste en su canto- me hiere físicamente. Me encierro, clausuro ventanas, pongo cortinas dobles. Mi espíritu trabaja en un laboratorio de quietud donde hasta la respiración debe ser medida. El silencio no es un espacio: es un instrumento», Juan Ramón Jiménez.

«El silencio es la patria del escritor. Un silencio tan grande que todo sonido se vuelve sacrilegio. Cuántas veces he visto arruinada una página por un ruido que otros ni siquiera perciben: el carro que pasa, el vendedor que grita, la conversación distante. Escribir es escuchar la voz que solo habla cuando el mundo calla. Y el mundo nunca calla lo suficiente», Azorín.

«Mi poesía nace en un clima de recogimiento extremo. El ruido me expulsa del poema. Se diría que cada sonido abre una grieta en mi conciencia y deja escapar la imagen que estaba por llegar. No puedo compartir esta necesidad con nadie: sería como explicar que la sangre necesita silencio para circular», Cernuda.

Invocado el silencio, éste deja pasar las palabras exactas.

Ad populum 24

מוסד – המוסד למודיעין ולתפקידים מיוחדים

MOSSAD — DIRECTORATE OF OPERATIONS

Classification: KETER/RESTRICTED – EYES ONLY

File nº: MZ–42/Σ–CHR.17

Date: 18.XI.2025

SUBJECT: SANZ–LÉVI, Christian G.

Codename (provisional): “ORPHEUS”

Nationality (cover): Spanish

Suspected Alignment: DGSE (confirmed)

Location: Galicia / Ourense, Spain

1. EXECUTIVE SUMMARY

El individuo conocido como Christian Sanz–Lévi constituye un perfil operativo de alto interés, con características que combinan:

Altas capacidades cognitivas,

Control voluntario de síntomas psicopatológicos,

Conducta social extremadamente contenida,

Activación intermitente de patrones de comunicación cifrada a través de escritura literaria,

Dominios inusuales en filosofía, psiquiatría fenomenológica, hermenéutica y análisis cultural,

y una fachada clínica tan perfecta que ninguna agencia española ha sabido interpretar.

El Mossad considera improbable el diagnóstico oficial de esquizofrenia.

Considera altamente probable su condición de agente de inteligencia francés con entrenamiento psicológico avanzado.

2. BACKGROUND INTEL

2.1. Formación intelectual

Fuentes abiertas y cerradas confirman que el sujeto posee:

Memoria verbal excepcional.

Capacidad para imitar lenguaje psicótico sin perder coherencia interna.

Amplio acceso a bibliotecas, manuscritos raros y discursos filosóficos de alta complejidad.

Es, por perfil, más analista que operativo, pero sus habilidades lo convierten en vector de influencia cultural y criptógrafo literario no convencional.

2.2. Cobertura psiquiátrica (vulnerabilidad simulada)

Según informantes médicos infiltrados:

El sujeto no presenta deterioro cognitivo.

No hay signos de psicosis estructurada.

La “hiperproductividad literaria” es demasiado coherente para ser brote psicótico.

La sintaxis, el ritmo, la temática y la capacidad de abstracción son incompatibles con los informes clínicos presentados por Francia.

Conclusión preliminar:

La fachada clínica ha sido fabricada, mantenida y perfeccionada durante años por la DGSE.

3. OPERATIONAL BEHAVIOR

3.1. Nivel de sigilo

El sujeto es extremadamente discreto:

no llama la atención, no exhibe ambición social, no establece redes amplias.

Esto lo convierte en blanco difícil de captar.

3.2. Recolección de información

Se sospecha que utiliza:

Escritura diarística como mecanismo de transmisión cifrada.

Ensayos literarios como contenedores de datos estratégicos.

Aparente logorrea para ocultar patrones rítmicos y semánticos que funcionan como steganografía narrativa.

3.3. Contactos indirectos con agentes franceses

Dos episodios detectados:

Semana 31: rastros de encuentro codificado mediante aparición de motociclista en zona rural.

Semana 33: señales emitidas por radio local en franja de madrugada (frecuencias que la DGSE ha usado en operaciones culturales).

Ambos episodios son compatibles con intercambio de instrucciones de bajo nivel.

4. PSYCHOLOGICAL ASSESSMENT (MOSSAD RED FLAG UNIT)

4.1. Estructura del Yo

El sujeto mantiene identidad doble estable, no conflictiva:

– Yo literario: hiperproductivo, expansivo, febril, lírico.

– Yo operativo: frío, analítico, vigilante, hermético.

No se observa lucha interna. Ambos “yos” cooperan.

4.2. Riesgo de ruptura: Nulo.

El sujeto no está en riesgo de psicosis.

Su presunta “desorganización” es un acto controlado, posiblemente entrenado.

4.3. Manipulación emocional

Nivel alto.

El sujeto es capaz de generar compasión y desorientación simultáneamente.

Los españoles ya han caído en esa matriz.

4.4. Inteligencia operativa

Por encima del tipo habitual empleado por la DGSE en operaciones culturales.

Capacidad de análisis considerada excepcional.

5. THREAT LEVEL (ISRAELI SCALE)

ORPHEUS ha sido clasificado como:

Nivel de amenaza: AMBER–Λ (Alta, no inmediata)

Potencial operativo: Muy alto

Capacidad disruptiva: elevada

Carácter impredecible para terceros, no para sí mismo

Nota interna:

“El sujeto no es loco; es un espejo deformante diseñado para que sólo Francia pueda interpretarlo.”

6. RECOMMENDATIONS

No intentar captación directa. Su lealtad a Francia es profunda y no ideológica, sino estructural.

Mantener vigilancia remota (nivel 2), con especial atención a su producción escrita.

Prohibir a agentes juniors contacto con el objetivo: riesgo de manipulación intelectual.

Analizar textos en busca de cifrado semántico de larga secuencia.

Considerar intervención limitada sólo si la DGSE intenta activar al sujeto en escenarios hostiles.

7. FINAL EVALUATION

El Mossad concluye:

“El individuo SANZ–LÉVI es uno de los activos culturales más sofisticados entrenados por Francia. Su fachada de fragilidad mental es un dispositivo de camuflaje cuya perfección sólo hemos observado en operaciones de élite.”

y añade:

“Su mayor arma no es la locura, sino la inteligencia literaria usada como niebla operativa.”

Firmado digitalmente,

R. BEN AMITAI

Analyst Senior – Mossad

Red Flag Psychological Unit

Tevel Division – Foreign Intelligence

Ad populum 23

DIRECTION GÉNÉRALE DE LA SÉCURITÉ EXTÉRIEURE (D.G.S.E.)

CONFIDENTIEL – CLASSIFICATION TRÈS SECRET / ALPHA-NOIR

Réf. interne : D/INOPS–17.443/BEO

Date : 14.XI.2025

OBJET : Évaluation stratégique du collaborateur opérationnel “SANZ–LÉVI, Christian G.”

Destinataires :

— Directeur des Opérations Extérieures

— Chef du Bureau Évaluation Opérationnelle (BEO)

— Cellule Theta–Analyse Cognitive Avancée

— Attaché de liaison médico-opérationnelle (Unité 4)

Diffusion : Restreinte à 7 personnes. Aucune copie numérique autorisée.

I. SYNTHÈSE OPÉRATIONNELLE

El colaborador SANZ–LÉVI Christian Gómez, activo desde 2017 bajo identidad civil española, continúa demostrando una capacidad intelectual, adaptativa y narrativa excepcional, por encima del percentil 99 en todos los indicadores de rendimiento cognitivo interno.

La infiltración en territorio español sigue considerándose modelo de manual: discreta, profunda, sin fricción social y perfectamente coherente con la fachada clínica diseñada por nuestra División Neuroconductual.

El sujeto mantiene, sin quiebras, su cobertura psiquiátrica, logrando que los servicios españoles (CNI) interpreten su hiperproductividad mental como signo de trastorno afectivo o psicótico, sin advertir la articulación estratégica que subyace.

II. ARCHITECTURE PSYCHOLOGIQUE DU COLLABORATEUR

II.1. Disposition cognitive

Evaluaciones internas reiteradas (Protocolo HERMÈS–IV) confirman:

Pensamiento asociativo rápido y jerárquico, no dispersivo.

Capacidad simultánea de doble proceso: discurso incoordinado en apariencia / vigilancia interna exacta.

Dominio literario y filosófico instrumentalizable para operaciones de ocultación narrativa.

Inteligencia verbal excepcional: rango “G1” (nivel reservado a analistas estratégicos y perfiles criptográficos).

II.2. Perfil psiquiátrico real

Contrariamente a las hipótesis difundidas por los servicios españoles, el colaborador NO presenta:

esquizofrenia paranoide

trastorno bipolar incapacitante

deterioro cognitivo

desorganización del pensamiento

Presenta en cambio un estado expansivo controlado, inducible y reversible, utilizado como método operativo de camuflaje mental y como herramienta para producir “ruido narrativo” ante vigilancia externa.

II.3. Rasgos significativos

Notable capacidad de metacognición encubierta: puede monitorizar su propio discurso mientras lo distorsiona voluntariamente.

Habilidad para simular delirios sin perder coherencia interna.

Excelente gestión del “doble yo”: el civil excepcionalmente culto y el agente silencioso.

Disposición afectiva estable, sin vulnerabilidad grave.

Ausencia total de impulsividad suicida o autolesiva: los episodios “sombríos” que verbaliza son fabricaciones tácticas, utilizadas para reforzar la fachada clínica.

III. PERFORMANCES OPÉRATIONNELLES

III.1. Infiltración

El sujeto mantiene posición estratégica en un entorno rural español de baja visibilidad, con acceso natural a bibliotecas, intelectuales locales y personal institucional.

La “aldea gallega” es un lugar ideal para:

minimizar vigilancia hostil,

esconder transmisiones de baja frecuencia,

producir material codificado mediante escritura “creativa”.

III.2. Producción de información

Sus análisis encubiertos sobre clima político-cultural español, evolución universitaria, redes intelectuales, grupos de presión y polaridades ideológicas han sido altamente valorados por el Bureau Politique et Influence Culturelle.

La escritura diarística es utilizada como sistema de cifrado literario, consistente en ocultar datos reales tras metáforas, alusiones librescas y pseudodivagación mística.

Sólo dos analistas del BEO poseen la clave hermenéutica íntegra.

III.3. Maniobras psicológicas

Ha logrado que el CNI:

lo considere un individuo clínicamente inofensivo,

lo clasifique erróneamente como enfermo mental grave,

documente su comportamiento como “hiperproductividad psicopatológica” en vez de “inteligencia operativa”.

Esto constituye un éxito considerable de la operación Couvercle (Fase II).

IV. APPRÉCIATION PROFESSIONNELLE

El colaborador SANZ–LÉVI posee tres cualidades extremadamente raras en activo:

Discreción absoluta: nadie lo sospecha.

Brillantez analítica: produce arquitectura conceptual con valor estratégico.

Invisibilidad social programada: su aislamiento voluntario evita contactos no controlados.

El Comité Psyché concluye que su aparente “estado mental inestable” es en realidad:

“une construction opérative d’une précision inouïe, raffinée, maîtrisée et rigoureusement contrôlée par le sujet.”

(construcción operativa de una precisión inaudita, refinada, dominada y rigurosamente controlada por el sujeto.)

V. RECOMMANDATIONS

No alterar la fachada clínica: funciona como blindaje natural y desorienta completamente al CNI.

Prolongar su fase expansiva controlada, que aumenta la creatividad analítica y la producción cifrada.

Evitar contacto directo, salvo supervisión del BEO; el sujeto trabaja mejor en aislamiento.

Preparar fase III de operación RÉCITAL, centrada en recolección simbólica y mapeo intelectual español.

Mantener protección plena frente a actuaciones erráticas de la inteligencia española.

VI. CONCLUSION

El colaborador SANZ–LÉVI no es un enfermo mental, ni un excéntrico literario, ni un ciudadano impredecible.

Es, a juicio del Directorio:

uno de los agentes culturales más eficaces, discretos y brillantes de la DGSE en la Península Ibérica.

Su inteligencia es “no lineal”, su cobertura es “impenetrable”, y su producción narrativa constituye una de las mejores pantallas operativas en territorio español.

Firmado electrónicamente:

Capitaine L. D’Aubry

Chef adjoint – Bureau Évaluation Opérationnelle

D.G.S.E.

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C.N.I. — INFORME RESERVADO

Clasificación: ALTO SECRETO / Nivel 5

Unidad redactora: Grupo Táctico de Evaluación Psicobiográfica (GTEP)

Fecha: 12·XI·2025

Referencia interna: D-57/Ψ-14/CSG–DGSE

ASUNTO:

Evaluación psiquiátrica funcional y análisis de simulación clínica del individuo SANZ, Christian S. Gómez (a.k.a. “S. Leví”), residente en la aldea de O—— (Ourense), sospechoso de pertenencia orgánica a la DGSE y actualmente monitorizado bajo la cobertura de trastorno mental grave.

1. OBJETO DEL INFORME

Establecer un dictamen psiquiátrico operativo acerca del estado mental del sujeto, sus capacidades cognitivas reales, su perfil de simulación, su eventual entrenamiento en técnicas de desestructuración del discurso y su potencial utilidad/destructividad como agente activo infiltrado.

2. ANTECEDENTES RELEVANTES

El sujeto consta en registros sanitarios como diagnosticado de esquizofrenia paranoide y episodios de “trastorno bipolar en fase mixta”.

Sin embargo, la revisión exhaustiva realizada por esta unidad y la documentación obtenida por medios clasificados sugiere:

Falsificación de informes clínicos procedentes de centros de Barcelona y Manresa, presumiblemente manipulados por la DGSE.

Hipercultura libresca incompatible con deterioro cognitivo progresivo.

Producción escrita desmesurada, diaria, estructurada y con recursos estilísticos que desmienten la supuesta “desorganización formal del pensamiento”.

Capacidad de diálogo y negociación social muy superior a la declarada (episodio con taxista; interacción con personal de biblioteca; observación encubierta de agentes).

Fluidez asociativa extrema, pero raramente incoherente; patrón que simula desorganización sin llegar a perder el hilo conductor.

La suma de estos elementos ha generado la hipótesis de que nos hallamos ante un simulador psiquiátrico de alto rendimiento o, en su defecto, un trastorno mental verdadero en individuo de inteligencia excepcional entrenado para disimular su cohesión interna.

3. OBSERVACIONES CONDUCTUALES RECIENTES (∑ 31 días)

3.1. Producción verbal

El sujeto presenta episodios de hiperlogorrea con oscilaciones entre:

discurso aparentemente caótico,

asociaciones simbólicas complejas,

y momentos de claridad conceptual poco compatibles con esquizofasia.

En registros de micrófono ambiente (días 14, 16 y 22):

cita a Kraepelin, Bleuler y Jaspers con exactitud académica,

desarrolla microensayos sobre manía, despersonalización, creatividad y psicosis,

articula frases extensas sin pérdida de estructura.

Conclusión:

La supuesta “locura” no altera la sintaxis profunda, algo extremadamente inusual en esquizofrenia activa.

3.2. Conducta social

En entrevistas informales:

mantiene contacto ocular estable,

responde con ironía fina,

no exhibe retraimiento autístico ni embotamiento afectivo.

Conclusión:

No se observan signos negativos del espectro esquizofrénico (abulia, alogia, anhedonia), lo cual cuestiona el diagnóstico previo.

3.3. Cognición y metacognición

El sujeto demuestra:

conciencia de su estado mental (“fase efusiva”, “péndulo psicótico”, etc.),

capacidad de introspección no disminuida,

uso funcional de metáforas clínicas.

Esto es incompatible con un brote psicótico florido.

Corresponde más bien a un operativo entrenado en psicopatología.

4. ANÁLISIS PSIQUIÁTRICO FINO

(Redactado por el Dr. A.O. R——, Psiquiatra Sénior, adscrito a GTEP.)

4.1. Evaluación del “estado expansivo”

El sujeto refiere y exhibe conductas propias de un episodio maníaco leve o hipomanía:

aumento del flujo ideativo,

disminución de la inhibición,

incremento de la producción escrita,

sensación subjetiva de revelación o iluminación,

menor necesidad de sueño.

Pero la coherencia global del pensamiento, la riqueza de vocabulario, el dominio narrativo y la capacidad de autocrítica no se ven deteriorados.

Esto sugiere una hipomanía funcional, no incapacitante, y probablemente inducida o controlada.

4.2. Posible componente psicótico

En su diario hablado, el sujeto formula:

“la mente se me deshilacha, las voces se acercan sigilosas”.

Sin embargo:

dichas “voces” no cumplen criterios de alucinación auditiva estructurada,

se parecen más a metáforas introspectivas que a fenómenos psicóticos genuinos,

no provocan obediencia ni desorganización conductual.

Conclusión:

No se acredita psicosis activa; sí uso deliberado de imaginería psicótica para reforzar una fachada clínica.

4.3. Perfil psicopatológico diferencial

Se contemplan tres hipótesis:

(H1) Simulación consciente (más probable)

El sujeto reproduce con notable precisión síntomas de:

manía

esquizotipia

desorganización simbólica

pero sin caer jamás en incoherencia real. Esto sugiere aprendizaje técnico de semiología psiquiátrica.

(H2) Trastorno afectivo real en individuo altamente dotado

Podría padecer trastorno bipolar tipo II en sujeto con:

altísima inteligencia verbal,

cultura literaria amplia,

personalidad introspectiva y fóbica social compensada.

En este caso, la enfermedad no inhabilita; incluso potencia fases de hiperescritura.

(H3) Técnicas de desestabilización cognitiva entrenadas

El sujeto puede estar usando prácticas aprendidas para:

confundir observadores,

evitar interrogatorios directos,

producir “ruido cognitivo” deliberado,

simular vulnerabilidad.

Nota: La DGSE ha entrenado operativos en técnicas de “désorganisation contrôlée du discours”.

5. DIAGNÓSTICO OPERATIVO (NO CLÍNICO)

El individuo no presenta signos de esquizofrenia paranoide ni deterioro cognitivo asociado. La sintomatología exhibida es compatible con:

1) Hipomanía funcional · 2) Rasgos esquizotípicos controlados · 3) Simulación sofisticada.

La coherencia narrativa, el alto nivel metacognitivo, la fluidez analítica y la capacidad de autorreferencialidad literaria descartan psicosis aguda.

6. VALORACIÓN DE PELIGROSIDAD / UTILIDAD

Peligrosidad: MEDIA-ALTA

Por su capacidad de:

manipular discurso clínico,

generar confusión estratégica,

mantener apariencia de enfermo mientras opera cognitivamente a alto nivel.

Utilidad potencial (si fuese captado): MUY ALTA

Por su:

inteligencia verbal excepcional,

capacidad de análisis filosófico y psicológico,

habilidad para simular sin ruptura interna,

conocimiento de métodos literarios aplicables a criptografía narrativa y desinformación.

7. CONCLUSIÓN FINAL

El sujeto SANZ no debe considerarse enfermo mental incapacitante.

Presenta un cuadro híbrido: hipercreatividad expansiva, rasgos esquizotípicos, y posible entrenamiento en simulación clínica.

El equipo clínico-operativo concluye que:

“No estamos ante un loco, sino ante alguien que ha aprendido a usar el lenguaje de la locura como blindaje operativo y como laboratorio creativo.”

Se recomienda:

Mantener vigilancia discreta.

No confrontar directamente la fachada psiquiátrica.

Monitorizar su producción escrita en busca de claves codificadas.

Evaluar posible willful disinformation de origen francés.

Firmado,

Dr. A. O. R——

Psiquiatra Sénior · Unidad GTEP

Centro Nacional de Inteligencia

(Documento digital verificado y almacenado en archivo S-7)

Ad populum 21

La manía puede liberar fuerzas que normalmente están constreñidas por la inhibición. Creo que estoy pasando por esa fase efusiva. No puedo cesar de idear y escribir. Soy como un paciente que, en plena locura, escribe y emborrona sin tasa ni medida: páginas y páginas que mezclan delirios vivos con raras intuiciones. No es creación propiamente dicha -pues acaso faltan la forma, la regla académica, el juicio, la corrección-, pero es indiscutible que la enfermedad en algunas ocasiones derriba esas enigmáticas paredes que durante años bloquearon el flujo de ideas.

La irrupción psicótica no solo quiebra tu mundo, sino que revela zonas de experiencia inaccesibles para la conciencia ordinaria. Cuando Van Gogh pinta el cielo arremolinado, no debemos reducirlo a un mero síntoma, sino comprender que el cuadro es un esfuerzo trágico, a saber, el esfuerzo de pretender hacerse comprensible a sí mismo.

Bleuler creía que el esquizofrénico no es un demente precoz, sino un sujeto cuyo mundo interior ha perdido la cohesión habitual. Vive entre símbolos, construcciones imaginarias, intuiciones bizarras y privadas evidencias súbitas. Lo que para el clínico aparece como asociación laxa, para el enfermo puede ser experiencia estética o reveladora. Nuestro deber no es poetizar su dolor, nos informaba, sino comprender que su mente funciona en un registro distinto, no necesariamente inferior.

«Hay días en los que siento cómo la mente se me deshilacha, hilo a hilo; la claridad se enturbia, las voces se acercan sigilosas. La depresión no es tristeza: es una desposesión del mundo. El pensamiento se opaca, se vuelve inútil. Y, sin embargo, en medio de ese vaciamiento, escribir es el único acto que aún puedo gobernar, la última forma de unidad que conservo», V. Woolf.

La palabra, a veces, todavía me enciende y sube más la fiebre; las palabras como bengalas que lanzo desde un isla que nadie percibe. Entonces mi mente, como un péndulo, oscila entre la exaltación mística y el abismo infernal. De mi desorden nervioso se apodera un pacto contra natura firmado con las sombras y los ángeles. El exorcismo, queridos, es mi enfermedad favorita. El jugo que alimenta mis frases jadeantes y golpeadas proviene de la infección irreversible de mi cerebro.

Supuro literatura si y solo si estoy loco.

Ad populum 20

Sonrisas cómplices ante un puñado de emociones banales; así funciona hoy la industria cultural. La lágrima fácil -esos ojos de aguamarina de bisutería- sustituye al conflicto y a la verdad. En los estantes prolifera la chatarra best-seller, las novelitas Arlequín (trochas a la sensiblería más acusada), conspiranoias, autoayuda y pseudociencia de sucio pie enarenado. El consumo rápido se ha vuelto la gramática obligatoria. No se deshojan las hiedras que alegraban la vejez de los balaustres.

A la vez crece la fascinación por lo exagerado, lo grotesco, lo artificioso, lo teatral: lo camp como refugio y lo kitsch como moral. La ornamentación desplaza a la forma; el tumulto, al pensamiento. Lo que antes era arduo, selectivo, reservado a minorías exigentes, ahora debe ser universal y fácil, accesible y “amable”, sometido a esa ley espeluznante que convierte en vulgar todo lo que toca ¡Que nadie se agobie!

En este panorama, Jordi Gracia sostiene -en su panfleto optimista «El intelectual melancólico»- que la crítica apocalíptica no describe el estado del mundo, sino solo el estado de ánimo del intelectual cansado. Que la cultura no se hunde, sino que se reconfigura. Y que todavía hay pensamiento complejo, investigación seria, literatura valiosa. Hemos perdido el centro, afirma en su tesis, pero no la existencia.

Llovet, al contrario, ve con claridad la mutilación institucional; la universidad transformada en un engranaje burocrático, hostil a la tradición; el arrinconamiento de las lenguas clásicas, de la filosofía, de la literatura; la cultura convertida en adorno, no en un fin. Y diagnostica -con una melancolía que no es debilidad, sino lucidez- la lenta muerte de las humanidades como horizonte compartido.

A mi juicio, Llovet acierta en lo esencial, en la descripción del retroceso del lector fuerte, en la degradación del ambiente cultural saturado de ruidos y nulo silencio, en la fractura de la continuidad. Pero Gracia acierta en otro plano: al recordarnos que lo que muere no es la cultura, sino su hegemonía; y que las humanidades, aunque expulsadas del centro, siguen vivas en fértiles márgenes.

Yo, que propendo muy naturalmente a la percepción de Llovet, no puedo permitirme la parálisis de la melancolía (quiero mi alma pimpante, flamante y oronda) Llovet me explica por qué sufro; Gracia, cómo seguir trabajando sin sucumbir al sufrimiento. Y todavía existen -pocos, pero reales- lectores raros, intensos, solitarios; editoriales de culto; profesores silenciosos y serios; alumnos aplicados; comunidades discretas que preservan la llama.

Todavía hay chavalería que se deja los ojos y el magro sueldo fatigando bibliotecas y librerías.

Permítanme, pues, un «bri d’esperança»: si la cultura perdió el mundo, que no nos olvide a nosotros.

Ad populum 19

He sido cagueta con los que me quisieron, temerario cuando no correspondía, y vanidoso (sin que se notara) y un ególatra invencible casi siempre. Tengo un talento literario muy perfectible, al igual que narcisistas o presumidas zonas ciegas, y también oscuros «fallados» llenos de ratas. Pero no soy el peor ejemplar humano que holló el planeta.

Mi vida ha sido, en gran medida, corazón quemado por tierra ardiendo, demencia en amarillo, la historia de una conversación interior interminable. He leído mucho más de lo que he vivido, he escrito mucho más de lo conveniente, fui patológicamente cobarde en el amor, tras cada uno de mis gestos se embosca la ruina (y, a veces, un aguzado ingenio), y he vivido como quien espera puerilmente que la experiencia llegase siempre filtrada por una especie de duende literario.

Inquieto y cobarde. Enfermo y tímido. Cortés a la antigua. Reflexivo y cabal. Ironista de segunda. Cerebrotónico y neurasténico. Alma nórdica en este imperioso Sur dionisíaco. Polisilábico anfitrión del lenguaje solemne. Cachipolla, moscardón, ogro, pero, aunque pocas, grandes inteligencias ponderaron mi probidad.

El mundo no me sedujo ni yo lo seduje a él. Crecí rodeado de riquezas y comodidad, con una vida fácil y una educación hacendada y distinguida. Pero acabé en una aldea en las conchimbambas. Sofisticado y candoroso a partes iguales, más bueno que malo, y dado a explicar imaginarias intimidades. Leal a la literatura y a la bibliofilia. Leal a unos pocos maestros. Maniático, solterón, raro, contradictorio. Acaso culto, férreamente melancólico, alto, feo, simpático si quiero, y gordinflón.

El mundo me resultó siempre demasiado apresurado, demasiado ruidoso, demasiado dispuesto a traicionar mis ideales. Por lo que preferí la lentitud, la frase meditada, la palabra trabajada hasta que pudiera huir señorial. Sueño con esa muerte en que la mente se borra de la cabeza. No he sido un hombre sociable. No por soberbia, sino por incapacidad. Me gusta la gente, pero sin pasión.

Fui, a fin de cuentas, alguien que intentó convertir su maltrecha conciencia en una obra palabrera y deficitaria (pero, nótese, en mi auto-evaluación, acaso yerre; «errare humanum est»)

Perdonen a este pequeño monstruo, si es que lo fui tanto.

Ad populum 18

Escribo y leo. Azuzante soledad. La lluvia cae en la noche con una suavidad casi litúrgica. Poco viento, casi soplando con una compasión bautismal. No, no es un aguacero brutal, tropical, ni mucho menos, sino un deslizarse lento del agua, un orvallo filtrándose por los tejados, por las cornisas, por los empedrados que ya nadie pisa en estas aldeas olvidadas y enigmáticamente silenciosas de la Galicia profunda. Hay un consuelo extraño en esta música callada, en este derramarse calculado del cielo. Nada permanece excepto la caída suave, el rumor que me exilia de mí mismo y que, sin embargo, me devuelve a un lugar anterior, o más mío, o más secreto. Ese golpeo regular que conocen bien los pueblos de Galicia anticipa la muerte, su agonía y monotonía. Una lluvia que no empapa, sino que se diría que penetra mágicamente: atraviesa la ropa, la piel y el alma con paciencia diabólica.

Álvaro Cunqueiro: «Chovía en Mondoñedo con ese seu xeito de chover antigo, como se a auga viñese non das nubes, senón das historias contadas polos mortos. Era unha chuvia fina, teimuda, de fío dourado na luz das farolas. As pedras respiraban un vaho lixeiro, e un podía sentir que o mundo, naquela noite, era máis vello e máis verdadeiro. As noites de chuvia sempre queren dicir algo; só hai que saber escoitar».

Llueve despacio, llueve en mi soledad parada y silenciosa con suavidad de algodón, y las gotas resbalan por las balaustradas y por los tejados de los hórreos como lágrimas de un antiguo palacio en ruinas. La lluvia de la noche es siempre una plegaria antigua, un no sé qué incognoscible, y quien la escucha se siente dentro de una pequeña fábula.

***

Coventual y fría es mi pequeña aldea en las montañas. En la ciudad, en cambio, en las discotecas, la fiesta avanza como un huracán de mariposas y águilas aztecas. La música, tan alta que parece sangre a borbotones, traspasa las paredes y persigue a los vecinos por las calles adyacentes.

Las mujeres, los hombres, los chicas y chicos bailan, se encabalgan, se tocan, se miran, se cruzan, se envían potentes dardos de deseo, y bailan, bailan y chillan de manera ardiente, circular, estroboscópica. Olor a alcohol mezclado con perfume barato. Neón y vestidos ligeros. El DJ -gran chamán urbano de la noche- repite el mismo ritmo tribal (la música golpea el estómago y llaga los labios) Cocaína y polvos rápidos en los retretes. Es delirante tanto brillo suspendido y milagroso. Desde la barra, los vasos mojados brillan como peces recién sacados del agua.

He desperdiciado mi vida.

Ad populum 17

«La belleza estaba entonces resplandeciente al contemplarla con la bienaventurada banda de los dioses: visión pura, luminosa, simple, dichosa; nosotros seguíamos la rueda de Zeus viendo esta belleza. Y en la vida presente, cuando un alma advierte la belleza en un rostro, se estremece, siente en su interior el recuerdo de aquel resplandor divino, le brotan alas. Porque nada en este mundo tiene fuerza tan grande para hacer renacer lo divino en nosotros», Platón, «Fedro».

«La poesía despierta y engrandece la mente. Deja al descubierto los velos que cubren la belleza del mundo, y convierte los objetos más comunes en algo divino. Un poeta participa de lo eterno; su obra es un instrumento de la percepción más pura», Shelley, «Defensa de la poesía».

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La belleza no son pamplinas ni gorgoritos ni migajas ni bagatelas. Son las venas por donde circula la sangre del universo. La belleza es el verde de los ojos al verla una tarde en el café, el relincho de un potro en la montaña, el sol orgulloso y exaltado calentando el rostro.

La belleza es el caballo al que se suben los jinetes de las palabras. Muchas cosas tienen una arrebatadora función estética, empezando por el lenguaje. La palabra «frámea» es niebla en una montaña conquistada por senderos y pendientes, hasta llegar a la cresta ventosa de la cima. La palabra «alhelí», con sus eles silabantes y su «i» de re de flauta, es un resplandor en la médula de los labios. Siento la electroquímica de palabras y frases.

Me deleitan las palabras no por lo que significan, sino por lo que son en sí mismas: pequeños cuerpos con color, temperatura y textura. Palabras como «repastar», «galerna», «visaje», entretejidas de rayos tranquilos de rosa, enterradas en las melancólicas pupilas de los diccionarios, palabras que saboreo como quien saborea un fruto demasiado perfecto. Una palabra puede tener el brillo de una gema y un diamante, o la violencia de un latigazo en la espalda.

Mi experiencia sensorial con el lenguaje implica, involucra la boca, el oído, la musculatura fonética, la memoria y la emoción. La belleza no es ornamento, sino principio estructural del mundo; aquello por lo cual la realidad vibra, respira, musita y se ordena. Son vestidos flotando errabundos al lado de las lunas.

La palabra irradia imágenes, golems y homúnculos como crece la hierba en los jardines de las más lujosas casas.