
El impulso divino de la historia. La creencia que donde hay una hierática capilla hay también una civilización. El impulso a conservar y no remodelar ni reformar. Ir a la busca del tiempo lento. Subsumir las pasiones en el gusto. Subsumir las pasiones a la razón. Y el corazón a la ley universal. Como cualquier modesto propietario rural creo en la tradición y en el anarquismo de la novedad. Me gusta lo viejo y no me exalta el futuro. Me retratan los siglos precedentes y me oscurecen los subsiguientes. El ritmo natural prefiero frente a la mezcolanza del ritmo artificial. Mi asidero es conservar. Mi fe es lo pasado glorioso. Horas de lectura y no amor libre. Horas de lectura y no enfebrecidas discotecas. La felicidad significa que todo debe seguir igual.
