Lectura de Félix Romeo

closeup photo of assorted title books

La novela a reseñar es Dibujos animados, Anagrama. Dos consideraciones previas; la memoria no suele -tristemente- tratar las cosas del pasado sino que su material son los recuerdos del pasado. Vamos hacia el pasado recordando nuestros recuerdos, reelaborándolos, siendo fieles o infieles a los hechos sucedidos realmente. Toda memoria es un filtro desfigurador, un tamiz que se hila nuevo en cada recordación. Toda memoria es un género (de tinte realista) de ficción. Lo otro que deseo señalar es que la infancia es nuestro periodo orgánico por antonomasia, nuestra época clásica, en que las cosas se viven en identidad consigo mismas, y en relación con nosotros. Romeo triunfa al, con una estructura disgregada, elíptica y en mosaico, darnos una idea redonda, compacta de la infancia del protagonista -un alter ego del autor-. Esa infancia que no se ata ni se une con los afectos y propósitos amorosos de una familia burguesa, sino que se explica con los vaivenes y contactos de personajes cutres y casposos de una España cañí, con las mercancías del capitalismo, con los dibujos animados de la sociedad de masas -aquí el Coyote y Correcaminos son los símbolos de la perplejidad y desconcierto del púber protagonista- La novela tiene un fondo agrio de vacío pero nunca despiadado, hay una ternura o vetas diáfanas de él, y en ella la vida empero tiene un feísmo ortodopédico como los zapatos de la Cojita. A los nacidos en los setenta no se nos escapa ni uno solo de los referentes (referentes poperos, los de clase de modo más indirecto para los que somos hijos de la burguesía hacendada) La prosa y el tono tienen una taquigrafía seca y telegráfica que, te guste más o menos -de gustibus et coloribus non disputandum-, demuestran la presencia de un escritor de raza, de alguien que sopesa y mide la materia verbal con maestría. Espléndida opera prima de un novelista que nos dejó demasiado pronto y que recomiendo vivamente. Novela con grumos de vida verdadera, de la jodida vida y la -para algunos- putrefacta infancia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s