
Se insinúa nacer de Luna en la nuca
y gotitas doradas. Gemelos pechos
de alacrán como traidores fantasmas.
La exquisita turbación dulce y blanca
del bikini. Rubio el pelo limpio y claros
los ojos. Pergamino limado la piel.
Maravillosa, sutil, creída y alabada
contigo mi vida no se pasa durmiendo.
Labios gordos como una roja rana hervida.
Ya no puedo leer arcaicos papeles,
no puedo escribir insólitos enigmas;
solo deseo beber tus cristalinos pezones
mil noches y una noche siempre más.
Y ser para siempre. Y lograr no haber sido.
POST SCRIPTUM: Este poema (esbozo de poema más bien, muy elemental y rudimentario) lo escribí de golpe, sin corregir, y en cinco minutos. Comparado con los poemas precedentes en el blog es declaradamente menor.
Pero uno no puede ser sublime sin interrupción, o estar en permanente contacto con la trascendencia. Es un poema muy menor con algo de (solo un poco) gancho.
Debo reescribirlo a fondo o romperlo.

