Diario de un esquizofrénico 55

La resistencia se organiza en todas las frentes puras” Tzara. La destrucción se organiza en todas las frentes impuras o locas ¿Qué línea seguiría mi vida si hubiese elegido el camino de matemático, novelista, profesor, esposo…? Inútil llorar por la leche derramada. Lego la nada a nadie. Mi locura fue una soledad de perla que veló el misterio de mi aristocracia. Mi locura fue una soledad pitañosa que ocultó mi enorme inteligencia. Nadie me toma en serio. Todos se burlan de mí. Como Bart Simpson dice, yo soy aquellos que se han multiplicado por cero.

***

Según Montaigne «Un lector capaz descubre a menudo, en los demás, perfecciones diferentes de las que el autor ha visto y da sentidos y aspectos más ricos«. Borges añade: «Cualquier papel que encierra una palabra es el mensaje que un espíritu humano manda a otro espíritu. Ahora, como siempre, el inestable y precioso mundo puede perderse. Solo pueden salvarlo los libros, que son la mejor memoria de nuestra especie«. Y resumió Bacon: «Leer hace completo al hombre«.

Palabras, palabras, palabras… ¿Palabras? Comenta Catón una sentencia muy sensata: «Rem tene: verba sequentur» («Atente al tema: las palabras vendrán por sí solas») Ante el rebelde y mezquino idioma, a veces lo más auténtico consiste en armonizar tus palabras con las palabras de otro. La literatura no tiene otro fin que pintarte a ti mismo bajo el cañamazo de los Grandes. Son muy abundantes en mí, como debe ser, los calcos, inspiraciones, influencias, plagios, de otros autores. Como afirmó una de mis más queridas maestras, Kathy Acker, a fin de cuentas, “Copyright” significa “Derecho a copiar”.

A mi muerte, lo más acertado será decir lo que dijeron a la muerte de Gide, «lo que se ha muerto era un cadáver».  ¿Diré


IN TERRA LINQVIT, ALIVM SVB TERRA LOCAT.
SERMONE LEPIDO, TVM AVTEM INCESSV COMMODO.
DOMVM SERVAVIT. LANAM FECIT. DIXI. ABEI.


(Carmina Latina Epigraphica, -CLE- 52)?

Si mi nombre y deseo quieres saber, caminante, yo soy Christian, el aldeano, a quien los poetas enseñaron a vivir, los matemáticos a pensar y los filósofos a morir. Recorre el áspero camino y búrlate de mí, que mucho ceceé en mis prosas. Espero ver la cauta sonrisa, caminante, que esbozas al leer mis medidas palabras.

 Caminante, fui un niño de familia rica. Ahora soy rentista pobre y muerto. En mi locura asomó la decadencia y apocalipsis de este mundo hortera, chato y bárbaro, donde la incultura y la mala educación se han vuelto modas culturales, un mundo en el que no sé vivir porque no me criaron para vivir en él. Tomo mi daiquiri helado y brindo por otros siglos. Y huyo junto a la zarina por campos de nieve siempre al inevitable, amable, gozoso Exilio. Crucé el Hades. Párate a contemplar esta lápida y toma una copa a mi salud, oh tú dichoso caminante.

***

(Epitafio de un amigo de Platón)

Extranjero, sobre los montes del Sil, yo, Christian, lector,

reposo. En esta tierra mil veces bárbara pasé

un exilio de dolor, soledad y tristeza.

Esta tumba cerca del río

encierra muchos sinsabores. Un afán incontenible

de saber me empujó a fatigar bibliotecas.

A los cañones del Sil me arrojó la tempestad

y fui tratado como extranjero sin patria. Hasta la madurez

me consumí, escribí y estudié hasta quedar agotado,

sordo de voces cómplices o amigas, lejos

de las islas del Egeo. Por eso no siento ahora

ningún miedo y al Hades sé que iré sin pena.

Allí estaré con mis compatriotas,

los difuntos con quienes conversé de vivo,

los locos vestidos de mármol frío,

y en griego clásico hablaré durante la eternidad.

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