Diario de un esquizofrénico 63

(Dementia Praecox III)

¿A quién dedico este libro? Permítanme una modesta stravaganza. A nuestro hígado, el de los esquizofrénicos. Con la mano izquierda escribimos en él la pregunta que nos atormenta; las letras las escribimos con flema y vinagre con unas pocas gotas de saliva de cría de pato. Luego cogemos el hígado con la otra mano, lo sostenemos un rato, y en la palma quedará inscrita la respuesta a nuestra pregunta. Método más exacto que las matemáticas que explican la propulsión a chorro de un ingenio aeronáutico.

Como dice el habla popular prediciendo las órbitas del universo: “Este año los ciegos verán bien poco, los sordos oirán bastante mal, los mudos no hablarán mucho, y los ricos estarán bastante mejor que los pobres”.

Se ignora por qué Virgilio mandó quemar la Eneida en su testamento. Según Plinio (Historia natural, 7, 114) el motivo fue que la obra estaba no acabada. ¿Es esa realmente la verdad? Nunca lo sabremos. Dedico este libro a las llamas que no quemaron la Eneida.

Dedico este libro a los niños que se fotografían junto a un baobab, a los guardias civiles poetas que se enamoran de nefrólogas preciosas, a las rosas, que sin por qué llenan las cunetas de los arrabales. Y a mi madre.

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Sobre cuáles son estos síntomas primarios[de la esquizofrenia] cuya presencia sin causa orgánica concreta que los justifique, establecen algunos autores:

K. Schneider da la siguiente lista: 1) Sonoridad del pensamiento 2) Voces dialogadas 3) Voces comentadoras de la propia actividad 4) Vivencias de influencia corporal 5) Intervención del pensamiento, divulgación del mismo 6) Percepción delirante 7) Sentimientos y acciones inferidos o interferidos

A. Vallejo- Nágera consideró síntomas realmente primarios “los incomprensibles psicológicamente, no elaborados intrapsíquicamente, que emergen súbitamente del proceso esquizofrénico (su origen no deriva de otras síntomas) apareciendo en la conciencia nítidos, elementales, claramente percibidos como extraños al yo, y que no pueden tener otra etiología que la esquizofrenia”

Para López Ibor, con un análisis fenomenológico, el núcleo primario del trastorno está “en una alteración del sentido del estar- en el- mundo existencial” y este modo especial de estar propone llamarlo “disestar” o “disestesia”. Para López Ibor la mutación esquizofrénica consiste en que “se invierte la flecha intencional”. “Nuestros actos psíquicos tienen un carácter intencional. Este carácter se ve reconocido desde fuera, pero también existe en nosotros una difusa conciencia de las intenciones residen en nosotros y no fuera. En el delirante ocurre al revés, las intenciones se hallan fuera, en los seres externos. Por eso el mundo se puebla de significaciones mágicas. Estas no tienen que ser amenazadoras, sino simplemente desconocidas””

Como el alucinógeno LSD se fija a los receptores 5-HT, se postuló que los síntomas psicóticos de la esquizofrenia podrían deberse a declinación de la neurotransmisión serotoninérgica. Por ejemplo, podrían resultar de la formación de aminas metiladas endógenas que como el LSD, podrían producir alucinaciones. Los intentos destinados a descubrir estos compuestos no fructificaron, por lo que se decidió analizar diferencias entre esquizofrénicos y sujetos normales. Los parámetros relevantes son los niveles de 5- HT o ácido 5-HIAA en las plaquetas, sangre, LCR y cerebro. También es factible cuantificar los subtipos de receptores en diversas regiones cerebrales y ensayar antagonistas específicos en pacientes con psicosis” (No explicaré como acaba esta historia más apasionante que el Quijote. Léanse papers a golpe de clic en Google Academic por ejemplo)

Los estudios neuropatológicos señalan una ligera disminución del volumen del putamen, de la sustancia negra y de diversas porciones del sistema límbico, sobre todo del lóbulo temporal y del hipocampo. Se ha descrito una disminución del número de neuronas en ciertas áreas corticales. También se han encontrado alteraciones en el lóbulo frontal con RM, PET y pruebas neurofisiológicas; estas alteraciones pueden ser responsables de algunos síntomas cognitivos, de la atención y afectivos de la esquizofrenia” (Estos y otros hallazgos que no listaremos, prueban de modo concluyente o apoyan la creencia de que la esquizofrenia no es una enfermedad sino un grupo de enfermedades)

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Recomiendo: A. Schmidtke, Definition besonders suizidgefährdeter Risikogruppen: Probleme und Resultate der Prädikatorenforschung, donde se nos recomienda que nos alimentemos con cebada húmeda, harinas bien molidas, miel y la laxante leche de yegua o de burra.

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