
LIBROS,LIBROS, LIBROS. En tercer lugar, el amor, en segundo, las relaciones humanas fructíferas y amistosas, y, en el primero, a distancia sideral, mi biblioteca.
Libros vestidos de blusa de batista, de pantalón amarillo maíz, de sandalias desgastadas, como estaba ataviada Marta en Sitges aquel julio de 1990. Libros de jubón hugonote, valonas aladas y bandas de satén abotonadas de Enrique IV de Francia. Yo soy de talla corta, metido en hombros, flaco, pálido bajo el octogonal bonete rojo de los bachilleres «in utroque». Entre libros, en cambio, soy el más hermoso de los aqueos.
Libros, pasión, harén y corte inenarrable de mi vida
