Cornaro 69

Mi infancia fue una pamela del color de las lilas abandonada sobre una silla de mimbre, caballo de mármol cerca del puente de Cremona, una ensoñada perra dálmata descabezando un caramelo en forma de pirulí, un pequeño yorkshire de pelo gris y castaño con una raya oscura a lo largo de la espina dorsal.

Escribo para rememorarlos, para unirme mentalmente a aquel pasado lujo. Escribo con letras incrustadas de platino y ébano. Escribo desde el estallido de luz de una Venecia paradisiaca pintada por Canaletto.

Aquella luz de pedestal y faraón, luz de cordillera de chispas azules, luz vibrátil y ondulante sobre encajes y randas.

Escribo para volver a la niñez.

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