Cornaro 133

Cuando hoy un laboratorio de microbiología en Lima colabora en tiempo real con un equipo en el MIT de Boston y otro en la Universidad de Kioto para corregir el borrador de un artículo científico (un erudito no comete la indecorosa afición de dormir), están haciendo exactamente lo mismo que hacían Poliziano, Budé, Erasmo, Juan Luis Vives y Nicolas-Claude Fabri de Peiresc hace quinientos años. Solo han cambiado las herramientas y la velocidad; el espíritu es casi idéntico.

Afortunadamente, la vieja Res Publica Litterarum sigue viva.

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