Cornaro 146

Un hombre, Jacques-Paul Migne(1800-1875), sacerdote, periodista y empresario francés, tuvo un sueño elefantiásico, titánico (una de las mayores aventuras bibliográficas de toda la historia de las humanidades): reunir, de forma relativamente asequible, prácticamente toda la literatura cristiana antigua y medieval conocida en su época. La obra se divide en dos grandes series organizadas por el idioma original, griego o latín, en el que escribieron los Padres de la Iglesia. En total suman 382 volúmenes.

Aunque los filólogos modernos suelen preferir ediciones críticas más recientes (como el Corpus Christianorum o Sources Chrétiennes) porque corrigen las erratas que la rapidez industrial de Migne provocó, la Patrología de Migne sigue siendo una referencia universal e inexcusable en teología e historia medieval.

Estos días de visita del Papa, sería muy interesante que la feligresía se pasara por la Feria del Libro para adquirir algún libro de la tradición cultural clásica cristiana. Recordemos al respecto a Isidoro de Sevilla: «Disce quasi semper victurus, vive quasi cras moriturus», «Aprende como si fueras a vivir siempre; vive como si fueras a morir mañana.», PL 83, col. 871.

El puente documental más vasto entre Cicerón y Tomás de Aquino, son los 221 tomos de la Patrologia Latina. No todo es Bad Bunny en esta vida.

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