Cornaro 164

Ed McBain pobló su mítica comisaría del Distrito 87 con los criminales más chapuceros de Nueva York. Méndez, el célebre inspector creado por González Ledesma, no es un delincuente, pero es el epítome de lo cutre en el funcionariado policial barcelonés. Se mueve entre la mugre, come bocadillos de sardinas en papel de periódico y se rodea exclusivamente de buscavidas, prostitutas viejas y ladrones de carteras a los que trata con una mezcla de compasión y cinismo. O los tipos que venden crecepelo en algunas novelas de Marsé. La verdad es que en nuestras cloacas políticas no se encuentran un Richelieu ni un Mazarino, sino personajes de la más chapucera subliteratura.

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