Cornaro 185

Es fascinante ver cómo el texto de Najat, marquetería y magnolias para vivir, conecta directamente con la raíz de nuestra mejor tradición pedagógica. Tanto el anarquista racionalista -umbral de fuego- Francisco Ferrer Guardia como el sacerdote católico -fuego de umbral- Andrés Manjón, desde las antípodas ideológicas, habrían firmado cada línea de El Hachmi. Ambos combatieron con fiereza la idea de la educación como una mera fábrica burocrática y defendieron el amor, el respeto a la identidad del niño y el rechazo decidido a la violencia.

«El verdadero educador no es el que impone sus ideas, sus dogmas o sus caprichos al niño, sino el que sabe guiarle para que descubra por sí mismo la verdad. Rompamos con los viejos moldes de la escuela que encadena. Nuestra enseñanza no acepta los castigos, ni los premios, ni las calificaciones que siembran la envidia y el rencor en los corazones infantiles. Queremos que el niño sea respetado en su individualidad. El maestro no es un gendarme del Estado ni un repetidor de cartillas; es un compañero que despierta las inteligencias con amor, que asume la responsabilidad sagrada de formar seres humanos libres, capaces de pensar y de sentir por sí mismos, y no esclavos sumisos destinados a la fábrica o al cuartel», Ferrer Guardia, Francisco. La Escuela Moderna. Posthumous Póstuma y explicación de sus fines. Barcelona: Publicaciones de la Escuela Moderna, 1910. Esta es la edición prínceps.

P.S. Se trata de un volumen de formato en octavo mayor. Fiel a la estética de la prensa obrera y de divulgación científica de la época, se editó originalmente en rústica (cubierta de papel blando). La portada es sobria, pero rotunda: tipografía modernista texturada, limpia de ornamentos religiosos o académicos tradicionales, donde destaca el sello editorial de la propia «Escuela Moderna».Impreso en un papel de pasta de madera corriente (lo que hace que los ejemplares supervivientes muestren hoy un característico tono tostado y cierta fragilidad por la oxidación). La composición tipográfica es clara, con una caja de texto espaciosa, pensada para una lectura cómoda y popular, lejos de las densas y oscuras ediciones eclesiásticas de la época. Suele incluir un retrato fotográfico en huecograbado del propio Ferrer Guardia en las páginas de cortesía iniciales, a modo de frontispicio y homenaje póstumo. Es un libro extremadamente escurridizo en el mercado del libro antiguo. Tras la ejecución de Ferrer Guardia y la clausura definitiva de sus centros, sus publicaciones fueron perseguidas, requisadas y, en muchos casos, destruidas por las autoridades. Encontrar un ejemplar de la primera edición de 1910, conservando sus cubiertas originales y sin encuadernaciones espurias posteriores, es una auténtica rareza bibliográfica; un fetiche secular que representa el nacimiento de la pedagogía libertaria internacional.

NOTA BENE: «Para educar a un niño, primero hay que amarle. El maestro que no ama a sus discípulos es un mercenario, un ciego que guía a otros ciegos. La educación no consiste en llenar la cabeza de nociones abstractas a fuerza de azotes o de gritos, sino en cultivar el corazón. El niño necesita aire, sol, alegría y el cariño de quien le enseña. Nuestras escuelas han de ser jardines de alegría, no prisiones sombrías. El buen maestro se hace niño con los niños, baja a su nivel, comparte sus risas, adivina sus silencios y sus miradas de anhelo. La letra con amor entra, y lo que se aprende con deleite y bajo el amparo de un trato tierno, jamás se borra de la memoria; acompaña al hombre hasta la vejez como el recuerdo más dulce de su vida», Manjón y Manjón, Andrés. Pensamientos Pedagógicos combinados con los métodos, régimen y prácticas de las Escuelas del Ave-María. Granada: Imprenta de las Escuelas del Ave-María, 1900.

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