Cornaro 190

La pérdida de las humanidades infantiliza el espíritu. Demasiadas veces vivimos con el piloto automático puesto y con la pretensión casi monomaníaca de tener y acumular, y, lo que es más grave, sin haber reflexionado o dirimido qué clase de vida es digna de ser vivida o desearíamos vivir. No somos autómatas dedicados exclusivamente a atesorar; un ser humano debe preguntarse indefectiblemente por el significado, debe pulir su autoconciencia.

La música, la literatura, la filosofía, son las vías regias para advertir que no todo se reduce a la compraventa. Saboreemos la gratuidad de la ciencia y de la belleza. Una existencia dedicada exclusivamente al dinero es una existencia prácticamente zombi.

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