Burton 36

Sentirse mal psíquicamente es como si de pronto se te cayera la máscara de la cordura y descubrieras que el andamiaje que sostiene tu vida cotidiana se ha podrido. Sientes que estás cayendo, pero no hay un fondo contra el cual golpear. El tiempo se deforma: un minuto dura un año y un día es una eternidad de sufrimiento silencioso. Es una sensación de ruina interna absoluta, donde el pasado parece un error, el presente una tortura y el futuro una imposibilidad.

Mi mente es un lugar peligroso. Es un asedio constante de imágenes de ruina, de vacío y de miedo. Siento que estoy partido en dos, que hay una fisura en el centro de mi ser por la que se escapa toda la luz y toda la voluntad. No es tristeza lo que tengo, es una especie de asombro mudo ante la imposibilidad de vivir. El dolor mental es como tener un animal enjaulado dentro del cráneo que no para de morder los barrotes. No puedo más de este dolor de ser yo, de este esfuerzo antinatural por mantener unidas las piezas de alguien que ya se ha roto.

De veras, no puedo más.

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