Libro dos desabafos 82

Vivo apenado por mi nivel miserable de escritor. Y encima fracasado (mis textos, al no tener lectores, no viven lo que Montale llamaba “la segunda vida del arte”, la reproducción de su emoción en una cantidad aceptable de público)

He pretendido ser poeta, PERO ESCRIBÍ MUCHA MIERDA. Mi poesía no provocó utilidad y deleite, según la preceptiva horaciana, y que según Sidney también es su propósito: “Poesy, therefore, is an art of imitation, for so Aristotle termeth it in his word mímesis, that is to say, a representing, counterfeiting, or figuring forth; to speak metaphorically, a speaking picture, with this end, to teach and delight”, The Defense of Poesy.

Escritor y poeta roñoso, indigente, gusano.

Máxima repetida a lo largo de la historia es que el poeta debe tener un don, un talento natural que te guía, un genio innato que, con la debida disciplina y trabajo, no se apaga. Si no tu Musa es entonces demasiado irregular y rupestre. Y dada esa condición necesaria es innegociable después el trabajo, el pulimento, el no apresurarse, el ser paciente, el corregir de modo compulso. El juicio de la posteridad es inclemente con las mediocridades.

Primero, un don; segundo, trabajo para pulirlo. Nuestro Juan del Encina recurre a la autoridad de Quintiliano para dejar claro que, aunque la gracia del cielo es muy importante, no es suficiente para componer poesía:

Assi que aqueste nuestro poeta que establecemos instituyr, en lo primero venga dotado de buen ingenio…Es menester, allende deste, que el tal poeta non menosprecie la elocución…Y después desto debe exerticarse en leer no solamente poetas y estorias en nuestra lengua, mas también en lengua latina. Y no solamente leerlos, como dize Quintiliano, mas discutirlos en los estilos y sentencias y en las licencias, que no leerá cosa el poeta en ninguna facultad de que no se aproveche para la copia que le es muy necesaria, principalmente en obra larga”.

Largo camino el del arte, y breve y enfangada la vida.

Libro dos desabafos 81

Todo es muy complejo, tiene cara y contracara. Se puede refutar el uso forzado que hace Nietzsche cuando afirma que el espíritu apolíneo domina en el arte plástico (que es armonía de formas), mientras que el dionisíaco se muestra en la música que, por su embriaguez y exaltación entusiasta, está privada de forma. La epopeya y la escultura no son siempre contemplación serena, como lo prueban Milton y el barroco; por no citar más. Y la música no es siempre agitación y tumulto, y si no recordemos a Bach e incluso Mozart.

Todo es susceptible de afirmación y negación. Demetrio estudia en Sobre el estilo el ritmo de la prosa. Las unidades en que divide la prosa son miembros, frases y períodos. En cuanto a los períodos, los divide a su vez en históricos, conversacionales y retóricos. Unos lectores gustan unos, otros otros. Para gustos hay colores (“De gustibus non est disputandum”)

Para mí el sufragio universal es de sofistas y charlatanes, una bestia feroz. Bajo el ropaje popular asoma el caníbal. Para otros es –la expresión ya suena chocarrera y risible- “la fiesta de la democracia”.

Y coincido con la primera parte del Prologus Baenenssis en su apología al libro y la escritura. Según Baena, gracias a ellos se conserva la memoria de los grandes hechos del pasado y de los avances de las ciencias. El saber humano no cae en el olvido y pasa de generación en generación: “Ca si por las escripturas non fuesse ¿cuál sabiduría o cuán engeño o memoria de hombres se podrié membrar de todas las cosas pasadas? Onde si los homes pararen bien mientes al pro que nasce de las escripturas, conoscerán que por ellas son sabidores de todos los fechos e de todas las sciencias, e que de todo ello non sopieran ningua cosa, si cuando murieron aquéllos que eran vivos a la sazón e tiempo que pasaron los grandes fechos non los dexaran por escripto, para que los sopiesen los otros que eran por venir. Por la cual razón todos los homes son adebdados de amar a todos aquéllos que lo tal fezieron e ordenaron, pues que saberán por ellos muchas cosas que non supieran por otra manera”.

Para Baena el contacto con los libros es un ocio cortesano nobilísimo (como jugar al ajedrez, cazar, etc…), pero el provecho es mayor porque se refuerza el entendimiento y la memoria, se experimenta placer, se vuelve uno virtuoso. Esto nos dejó escrito al final de su prólogo: “Pero con todo esso, mucho mayor vicio e placer e gasajado e comportes reciben e toman los reyes e príncipes e grandes señores leyendo e oyendo e entendiendo los libros e otras escripturas de los notables e grandes fechos pasados, por cuanto se clarifica e alumbra el sesso e se despierta e ensalça el entendimiento e se conorta e reforma la memoria e se alegra el coraçón e se consuela el alma e se glorifica la discreción e se gobiernan e mantienen e repossan todos los otros sentidos, oyendo e leyendo e entendiendo e sabiendo todos los notables e grandes fechos pasados, que nunca vieron, nin oyeron, nin leyeron, de los cuales toman e resciben muchas virtudes e muy sabios e provechosos enxemplos, como sobredicho es […]

Pero no pocos desprecian libros y palabras, o destruyen libros y bibliotecas, inefable masacre cometida con las bibliotecas desde sus comienzos en la región mesopotámica de Súmer (hace 5.300 años aproximadamente), pasando por el emperador chino Qin Shih Huang Ti (213 a.C.), la quema de manuscritos en Constantinopla, la de la España medieval, la destrucción de códices prehispánicos, los expurgos inquisitoriales, la hoguera del oprobio hecha por los nazis (1933), hasta los memoricidios efectuados por los serbios (1993) y, aun ahora, en Ucrania.  

El apelativo griego biblioclastia (o biblioclasmo) se define, según el Piccolo Dizionario di Bibliofilia como un “odio, feroce avversione verso i libri, accompagnata da volontà distruttiva. Simile alla Bibliofobia”. Por su parte Umberto Eco, en su texto Desear, poseer y enloquecer distingue tres tipos de biblioclastia:

“Existen tres formas de “biblioclastia”, es decir, de destrucción de los libros: la biblioclastia fundamentalista, la biblioclastia por incuria, y aquella por interés. El biblioclasta fundamentalista no odia los libros como objeto, teme por su contenido y no quiere que otros los lean. Además de un criminal, es un loco, por el fanatismo que lo anima. La historia registra pocos casos excepcionales de biblioclastia, como el incendio de la biblioteca de Alejandría o las hogueras nazis. La biblioclastia por incuria es la de tantas bibliotecas italianas, tan pobres y tan poco cuidadas, que a menudo se transforman en espacios de destrucción del libro, porque una manera de destruir los libros consiste en dejarlos morir y hacerlos desaparecer en lugares recónditos e inaccesibles. El biblioclasta por interés destruye los libros para venderlos por partes, pues así obtiene mayor provecho”.

Archilectores, bibliófilos, y bibliófobos y biblioclastas. Todas ramas del árbol del mundo.

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A mí me gusta una incesante relación con los libros, poco contacto diario con la realidad. Detesto aspectos de mí que no puedo remediar: el despilfarro, la indiferencia, la languidez, la ligereza, la torpeza, la indolencia, mi prosa, mis abstracciones nada exquisitas. Me aburre mi vacuidad de escritorzuelo ingeniosillo, mi tosquedad como poeta, el haberme convertido en un estudioso enfermo y recogido que nada conoce el Gran Mundo, que ni ha escuchado las agudezas de una petit souper, un tipo incapaz de conquistar a la chica más guapa de la discoteca.

Otros, en cambio, arrojan luz del sol sobre esas sombras mías.

Centrífugos y centrípetos, más mal que bien, avanzamos y discutimos en perenne discordia.

Libro dos desabafos 80

Lo decía nada menos que David Bowie: “El Rock ha sido la música del diablo”.

Ahí estaba también Little Richard para decir: “Si Dios puede salvar a un degenerado como yo, puede salvar a cualquiera”. Eran muchos los que pensaban de verdad, con Frank Sinatra, que el Rock es una falsedad tocada y cantada habitualmente por cretinos.

Y sobre los “intelectuales” del Rock, las sardónicas palabras de Zappa: “Los críticos de Rock son personas que no saben escribir, haciendo entrevistas a tipos que no saben hablar para gente que no sabe leer”.

Paul Johnson, en 1963, expresó sobre la nueva música lo que muchos pensaban: “Mientras suena la música, las cámaras se pasean frenéticamente sobre las caras del público ¡Cuánta vacuidad nos muestran! Enormes caras, pobladas de accesorios baratos y embadurnadas con maquillaje de supermercado, bocas entreabiertas y ojos vidriosos, manos repiqueteando mecánicamente al ritmo de la música, tacones de aguja rotos, ropa estereotipada de última moda y de la peor calidad: según parece, aquí tenemos el retrato colectivo de una generación esclava de una máquina comercial…Quienes rodean a los Beatles, quienes chillan histéricos, esas caras distraídas que parpadean en la pantalla de la televisión, son los ejemplos más desafortunados de su generación, los lerdos, los holgazanes, los fracasados: su existencia…es una terrible condena para nuestro sistema de educación”.

A propósito de si se puede decir que el Rock es o no un arte, o, como yo creo, mero tam tam de supermercado con una ocasional inmersión en el nagual de una modesta poesía, estas sugestivas palabras de nuestro mejor crítico, Diego. A. Manrique: “Es una bonita capa la de Artista, con mayúscula, y son muchos los músicos que no han dudado en encargar una hecha a su medida. En estas zonas conviene ponerse en guardia; el rock es sustancialmente un producto industrial, hecho para ser consumido en su época, y suele carecer de deseos de trascendencia. Y he aquí que las creaciones de grandes pretensiones suelen tener una vejez más dura que las piezas elementales y espontáneas. Además, con la abundancia de engreídos en estas lides, lo peor que se puede hacer es subirlos a un pedestal. Es preferible hablar, como Leonard Cohen, de obreros de la canción”.

***

La vida consiste en gozar el extraordinario monumento del Campidoglio hecho en una especie de basalto mágico. Tener en los labios l´entrecuix de mármol salino de tu scort favorita. Puta, y no exagero, de la que podría decir con propiedad cada una de las siguientes palabras: “Di questa donna non si può contare: / ché di tante bellezze adorna vène / che mente di qua giù no la sostene / sì che la veggia lo ´ntelletto nostro” (“Imposible es hablar de esta dama. Tantas hermosuras la engalanan que ni universales mentes terrenas ni nuestro individual intelecto las comprende”)

***

Y de Campidoglio a Ikea, y de Cavalcanti al Rock, y del Rock al Reguetón.

Letra del compositor y músico (arias cantadas por un principiante borracho en la bañera) Daddy Yankee:

Randy!
Hey baby
Te juro que me vuelves crazy
Tu cuerpo fenomenal (I love you baby)
Te juro que me vuelves crazy

Hey baby, tú sabes que te quiero
Y lo que quiero es que te pongas crazy
Calentitos los dos
Todos los hombres son iguales
El diferente soy yo.

Vuelvo a mis incendios en las hierbas de la infinitud; al telón de nubes de mi pueblo; a San Agustín (“En altres llocs, el polemista i el tractadista ciceronià veia l´espectacle còsmic davant de la historia, a frec de l´horitzó; aquí, espaordida, la consciència es veu a si mateixa, presa fugaç del mots que lluiten en una flamarada”, Gimferrer) Vuelvo a mi silencio sin respuestas. A mi papel, con Bach, de anima mundi -en griego antiguo: ψυχή τοῦ παντός, psychḗ tou pantósa.

Pues parece gustaros, para vosotros el cagadero y la letrina del macro-festival.

Libro dos desabafos 79

Pocos políticos pretenden ahora ser en lugar de cebolla, cebollón, una variedad de cebolla, de forma aovada, menos picante y acre que la común. Pero sus almas de inquisidores frailunos los delatan enseguida. Y de ignorantes subidos hasta la estratosfera.

La lengua culta desaparece de su boca, aplastada lentamente y hasta la muerte bajo el peso de un extraño magma verbal, un pseudo-discurso que resulta a un tiempo endeble y pretencioso, constituido por cientos de desatinos, torpezas y errores en la gramática, la sintaxis, los modismos, las metáforas, la lógica… ¡Qué baja y degenerada su conciencia del lenguaje, sus aptitudes antropoides!

Pero hablan y hablan y hablan. No pueden abandonar sus pasiones palabreras, sus vaniloquios analfabetos: «Semen Retemtum Venenum Est«. Afortunadamente la tierra del poeta es opuesta al hogar popular del político: “aquel cuyo corazón alado –nos dice Rilke– bate contra los barrotes de su tiempo; UNA Y OTRA VEZ SE ALZA DE LA MASA, no tiene su base en ella, sino que se rige por leyes más amplias; tiene extrañas costumbres y gestos atrevidos: el futuro habla por él. Es el que presiente la posibilidad de nuevos mundos y les da forma sensual”.

***

El mundo que se infiere de los políticos es como su habla: pobre. Indolente, falto de atención, de ideas, de conocimiento remediado, perezoso, usurpador de la grandeza. Falto de riqueza, precisión, altura, intensidad y energía.

El Diccionario cuatrilingüe de Esteban Terreros y Pando de 1788 indica que “pobre” es tanto el necesitado como una persona “sin bienes”, “sin hacienda” o —muy significativamente ya— quien está “acabado”. La expansión del campo semántico de pobreza se aquilata con toda la nueva serie de adjetivos que Terreros Pando propuso como equivalentes latinos de “pobre”: depressusdenudatusspoliatus. El pobre se asociaba, por tanto, al hundido o bajo, al despojado y al expoliado.

La pobreza de nuestros políticos es bellaca y gallofera (bellaca porque a todos convierten en lo que son: harapientos)

***

En este melancólico invierno, ¿qué mayor placer que, con un vodka con naranja, junto al fuego, antes o después de oír buena música, deleitarse con las grandes frases de la literatura?

Las cadencias armoniosas y solemnes como los párrafos de Gibbon en la Historia de la decadencia y ruina del imperio romano, los sublimes fenómenos de transición y reverberación, por sfumato y resonancia, en los párrafos de Borges (y su delicado tacto de omisión)

Frente a la incoherente vaguedad, la carencia de vigor en la marcha del estilo, la falta de armonía entre sonido y sentido, de políticos y populacho, el lento demorarse (como una geisha erudita) de Proust o Flaubert, donde en cada palabra ponen a prueba su vida, el terciopelo con campo magnético, la seda crepuscular, esa cabaña de luz insurrecta llena de electrones, de la prosa de Pater, Ruskin o Huysmans.

Como bellamente dejó escrito De Quincey: “El estilo o administración de la lengua se encuentra entre las bellas artes, capaz de procurar un placer intelectual, aparte del interés del tema tratado”.

Resulta muy beneficioso para un escritor imitar a los grandes genios de la lengua. En los políticos la afluencia de las palabras es mandril, la variedad de las figuras trillada, el modo de componer no muestra un gramo de entendimiento. Apartémonos de ellos. Quedémonos junto al fuego paladeando las mejores y más rítmicas frases o versos: Dante, Hazlitt, Addison, Plutarco, Longino, Taine, Auden, Perucho, Pla, Michelet, Quevedo, el maíz primaveral de Eliot, el violín zíngaro de Miró, etcétera.

Libro dos desabafos 78

LAMENTO COMPUESTO EN LA ALDEA DE MI PAZO ORENSANO, TRAS UNA COPIOSA LLUVIA, UNA NOCHE MUY FRÍA

Congestionado y lapidado por la locura

(no daré más pormenores) Desinflado,

laso, cansado. Sangre embadurnada

de corcho y babas. Habitación esmeralda

vestida de cortinas de seda, pero con frío.

Brocados, pero continúa el invierno.

La vida del loco es un devorarse de lobos

y leones: arabescos non-sense de vísceras.

A mi edad, cargado de años, no viviré otra vez

la plateada juventud. Las tres de la mañana.

Una grisalla empaña mi razón. La Gillette,

a punto. Solo un gesto. Un gesto y dejar de

sentir el frío, un gesto y volverá la primavera.

Libro dos desabafos 77

LA LÁGRIMA PERVERSA

Esbeltos senos naturales, más allá de la naturaleza.

Olas tejiendo voltajes de diamante

al ver la noche de cascabeles en que naciste.

La Belleza es un juego delirando con fruta joven,

dorada aventura de clorofila de Cukor,

una cosa bonita como un sonajero recién lavado,

y la aurora mimosa invadiendo mi habitación

con su revolotear típico de cachorro.

***

Te propongo bombardear Las Vegas,

acaso no, mejor casarnos en Gibraltar,

como los huidos de la justicia y que se aman,

subir aturdidos la torre de Babel,

o representar nuestra locura juiciosamente

que es una perspicaz forma de escenificar el amor.

***

PERO sucedió que una especie de polen

o una bacteria venida del inframundo

irritó tus ojos y te provocó una lágrima.

Con la mayor delicadeza y ternura

que pueda mostrar en mi vida y otras vidas

acerqué mis labios a tus ojos

y besé y bebí y tragué la lágrima perversa.

Al fin todo pasó (lejos del mundo el Hades)

Sí, disfrutemos maníacos de la noche,

que, como en efecto conocen los poetas,

una discoteca es la especie mejor de felicidad.

Libro dos desabafos 76

ANTIOQUÍA. TUTTA LA FORMA D´ESSO EDIFICIO IN ESSI DISEGNI SI RIPOSI

Lejos de este Barullo De Heces

será hora de embarcar a Antioquía.

Donde los afilados pétalos son rojos

y porcelana y libro profundo el estoico reposo.

Antioquía. Frutos de melocotonero al aire.

Lejos de hombres y bestias del zodiaco,

contra nosotros: LA MUSICA DELLA CIVILTÀ.

Libro dos desabafos 75

Odio ese ser fantástico llamado “democracia”. No creo en la virtud del voto ni en el progreso de las sociedades. Desde el punto de vista de la razón, un sistema basado en el sufragio universal, es una aberración. El pueblo, embaucado y halagado por engañabobos, es un insensato.

¡Desprecio la sangre y la mierda del derecho divino del pueblo! Dependientes de comercio en pleno delirio. En un momento en el que el pueblo se deja conducir por falsos pastores “nosotros, y únicamente nosotros, es decir, los hombres cultivados, somos el pueblo o, mejor dicho, la tradición de la humanidad”, Flaubert.

La democracia se basa en la opinión pública, y, como apuntaba Nietzsche: “Hay que decirlo una vez más: las opiniones públicas son perezas privadas”. Las opiniones públicas nunca crean personalidades, la mayoría de hombres no son nada, ni valen nada. Lo único que hacen es revestirse de las convicciones generales y de las opiniones públicas; la inmensa mayoría (abrumadora) de hombres ni brilla ni redunda en beneficio de la humanidad. Hasta son incapaces de ver que su sacrosanta democracia son nuevos caballos, pero las carreteras y las ruedas siguen siendo las mismas (y ahí ellos ni pinchan ni cortan)

No hay rangos de personas altas y selectas, sino paletos, votantes. La oclocracia es insoportable.

Libro dos desabafos 74

EN 2024 APARECIERON ESTOS VERSOS SOBRE EL MURO DE LA IGLESIA DE SOUTO DO CHAO

No soy sino un alma vagabunda.

En mis escritos objeté los sueños

de un tiempo mecánico, y aspiré

a grandes y maravillosas revelaciones.

Christian mi nombre, enterrado

en un montón de piedra (con los pinos

como pórtico), carecí de honores y gloria.

No soy sino un alma vagabunda.

Bebí vinos fuertes en las tabernas,

pero la intensa lluvia de esta tierra agraz

me recluyó en cuevas y bosques hondos.

¿No soy en parte hojas y materia vegetal?

Con mis escritos extraje alguna melodía

de tanta desmesura y espesor afiebrado.

Que los que tienen cuerpo piensen en su alma:

honor y grandeza son ya palabras huecas.

Libro dos desabafos 73

No comprendo ni a los países que no tienen historia ni al evangelismo tecnológico; cambiaría a Google y a todos los glaciares de Suiza por los museos y la biblioteca del Vaticano.

Desprecio a los escritores bufonescos; no me gustaría morir sin arrojar unos cuantos cubos de mierda sobre sus cabezas.

¿Cómo se escribe? “Escribir bien es, al tiempo, sentir bien, pensar bien y decir bien”, Buffon.

***

En Of Education, Milton insiste en que las escuelas deben servir para formar el carácter. La educación ha de dotar al hombre de la facultad de pensar bien, que es la única fuente del bien obrar. Los hombres de estudio tienen que ser ciudadanos responsables, capaces de orientar a los demás en cualquier conflicto. Su fe perfeccionista, su afán progresista y aleccionador, es fruto de una época revolucionaria, aunque el fuese un hombre de un carácter tranquilo, extraordinariamente responsable y moderado.

Pero una importante característica de esta sociedad es la disminución de la santidad de la autoridad. Este desprestigio de la autoridad corre paralelo a un relajamiento del poder de la tradición.

VEO UN TORPOR CASI VEGETATIVO EN ESCRITORES Y CIUDADANOS. Como declaró el jefe del Harper´s Weekly: “Me importa un rábano vuestros artículos en los periódicos: mis lectores no saben leer, pero no pueden dejar de ver esos malditos dibujitos”.

***

Gran verdad encierran las palabras de Séneca: “Non est facile inter magna non desipere”, no es fácil ser sensato en medio de grandes catástrofes.

Vivimos dentro del Caos Y El Abismo De La Confusión:

Rudis indigestaque moles,

Nec quisquam nisi pondus iners congestaque eodem,

Non bene iunctarum discordia semina rerum

“Masa informe e indigesta, un bulto sin vida, informe y sin bordes, de semillas discordantes” (Ovidio, Metamorfosis, libro I, 7-9)

Como dijo Símaco, Epístola, III, 43, 2, “Es el nuestro un siglo en el que los mejores no conocen la gloria; una falta de los hombres, y del tiempo”.

EL MUNDO LO REALIZA TODO EN DESORDEN. DE LAS RATAS ESTE REINO. MERECÉIS UN CUBO DE MIERDA SOBRE VUESTRAS CABEZAS.