Libro dos desabafos 72

Leo muchas prosas donde acecha lo imperfecto, lo feo en su naturaleza, lo vacilante e indeciso, el vicio de la perversión en la construcción, la diabólica herencia de lo incapaz, aquello donde se enseñorea lo malo, el escribir como un dios cojo, LA ANULACIÓN DE LA LIBERTAD (“La conciencia del desarrollo libre y armonioso embellece; la NO LIBERTAD, es decir, la imposibilidad de no determinarse de un modo infinito, afea. Esta influencia de la libertad trasciende al cuerpo: así las razas aristocráticas son más bellas, porque están más emancipadas de las necesidades de la vida, y pueden emplear su actividad en el juego, en el amor, en la poesía”, Rosenkranz, Ästhetik des Hässlichen, p. 84) Lo feo es, por sintetizar, algo así como la negación de las FORMAS SENSIBLES.

Novelas que leo caen de lleno en la deformidad, incorrección, desfiguración, amorfía, asimetría, desarmonía. Pertenecen al infierno donde reina la hechicería torcida estética. Son incompletas, culminantemente repulsivas. La fealdad impulsa el motor que niega la creatividad. Lo afeminado se presenta como tierno y dulce, lo endeble como delicado, lo monstruoso como fuerte, lo chillón como vivo, lo falso como verdadero, etc…El artista adquiere pureza de la expresión al superar lo feo.

Parece que estos tiempos pidan una reivindicación exclusivista y absoluta de la anti-belleza. Entramos en el TUMEFACTO SIGLO SOBERBIO DE LO MENDAZ.

***

El Duque de Saint-Simon dijo de su manera de escribir: “Diré, en fin, unas palabras del estilo, de su negligencia, de las repeticiones demasiado próximas, de los sinónimos a veces demasiado multiplicados, sobre todo de la oscuridad que se deriva a veces de la longitud de las frases. Me he dado cuenta de estos defectos: no he podido evitarlos, siempre arrastrado por la materia y menos atento a la forma de tratarla que a la de explicarla. Nunca fui un académico y no he podido corregirme de escribir rápidamente”.

Pla creía que el escritor siempre ha de saber lo que no tiene que escribir, pero escribir con amenidad y un interés mínimo.

Saint-Simon y Pla fueron suculentos narradores de cosas y personas.

Sobre los rosiclareados, confitados y empachados por el dinero novelistas actuales, viene a huevo esta lúcida convicción de Bolaño:

Ahora es la época del escritor funcionario, el escritor matón, el escritor que va al gimnasio, el escritor que cura sus males en Houston o en la Clínica Mayo de Nueva York. La mejor lección de literatura que dio Vargas Llosa fue salir a hacer jogging con las primeras luces del alba. La mejor lección de García Márquez fue recibir al papa de Roma en la Habana, calzado con botines de charol, no el papa, que supongo que iría con sandalias.

Los escritores actuales son rubios y morenos hijos del pueblo de Madrid, son gente de clase media baja que espera terminar sus días en la clase media alta. No rechazan la respetabilidad. La buscan desesperadamente. Para llegar a ella tienen que transpirar mucho. La lucha por la respetabilidad es agotadora. Y de alguna forma es conmovedor buscar un sitio, aunque sea a codazos, en los pastizales de la respetabilidad”.

Yo aspiro a escribir con decencia y sin fealdad, no a ser respetable, a buscar un lugar bajo el sol. Desprecio a los cucañistas oficiales y a los mamporreros oficiosos y deferentes. Siempre lo asimilé con formas de la mediocridad y la abyección, de la denigración y lo vomitivo.

Libro dos desabafos 71

Acaba el día. Día inelegante en las líneas, pesado y tosco, con una falta de soltura alarmante, sin brizna de desarrollo de maestría; altanero y afectado.

Día banal y peyorativo. Con impresión de saciedad. De ejecución imperfecta, imprecisa y sin rigor; todo como una especie de chapucería.

Ya es marzo, vamos. Es tiempo de emigrar a Antioquía. Donde saltimbanquis helados penetren en el secreto.

Ganas de morir. Hora es de huir a Antioquía.

Libro dos desabafos 70

Días ruinosos para mis finanzas. Finanzas acordes con estos tiempos de crisis, bajos, groseros, sin originalidad y vulgares. Finanzas truculentas, crudas, rabelesianas. Mi patrimonio se derrumba; escombros y vestigios de un edificio destruido. Solo me queda lo fastidioso, desagradable y poco grato, es decir, la fealdad, lo feo.

¿Cómo qué? Las botellas de Coca-Cola, los envases de sopa, las hoces y martillos, etc… de Warhol. Las hamburguesas, pasteles, batidoras, aumentadas a gran escala de Oldenburg. Los “comic strips” de Lichtenstein, los desnudos de Larry Rivers, los puentes y escolleras de Jaracheff, etcétera.

Sin dineros se acabó para mí la belleza como luz y forma (“Lux est pulcherrimum et delectabilissimum et optimum inter corporalia”) Se acabó para mí la belleza como resplandor y claridad (“Sicut ad pulchritudinem corporis requiritur quod sit proportio debita membrorum et quod color supersplendeat eis…ita ad rationem universalis pulchritudinis exigitur proportio aliqualium ad invicem, vel partium, vel principiorum vel quorumcumque quibus supersplendeat claritas formae”)

Sin un duro es como si me condenara a las prosas arrabaleras, a la chochez de los escribas. Doy unas ejemplificaciones paradigmáticas:

Diré que mis textos no pertenecen ni al registro “filosófico” ni al registro “literario”. Por ello se comunican, o al menos eso espero, con otros textos que, habiendo producido cierta ruptura, pueden llamarse “filosóficos” o “literarios” solo según un tipo de paleonomía: la cuestión de la paleonomía: ¿cuál es la necesidad estratégica a una operación que en última instancia se niega a dejarse gobernar por un horizonte teleoescatológico? ¿Hasta qué punto es posible esta negativa y cómo negocia sus efectos? ¿Por qué ha de negociar estos efectos, incluyendo el efecto de este por qué? ¿Por qué la estrategia se refiere al juego de la estratagema más que a la organización jerárquica de los medios y los fines? Estas preguntas no admiten una organización sencilla), cuál, es pues, la necesidad “estratégica” que requiere el mantenimiento ocasional de un nombre viejo para lanzar un nuevo concepto”, Derrida.

Llevando las cosas al límite, ¿no resulta que cada gran filósofo establece un plano de inmanencia nuevo, aporta una materia del ser nueva y erige una imagen del pensamiento completamente nueva, hasta el punto de que no habría dos grandes filósofos sobre el mismo plano?”, Deleuze & Guattari.

“¿Y por qué llamar Semiótica a esto?: La estilística como precedente, la Poética como denominación omnicomprensiva, las Teorías del texto Literario como último desarrollo. Sencillamente porque todos estos caminos tienen en común su atención central al signo y porque una Teoría del lenguaje literario o Poética de fundamentación lingüística es quizás la única disciplina en este campo que lleva a sus últimas consecuencias la intuición sausseriana de la posible semiología: “la vida de los signos en el seno de la vida social”, M. A. Garrido Gallardo.

Mientras que los ingleses abordan la o las culturas como una prolongación del campo de batalla social, sus colegas estadounidenses -de formación más a menudo literaria que sociológica o histórica- privilegian el auge de la pop culture de masas como entidad nueva, cuyos desafíos en la lucha social les interesan menos que la invención de códigos específicos y la “creatividad” de los receptores. Y es que en Estados Unidos se ha producido un cambio de generación intelectual. Con la emergencia de la cultura de masas proteiforme a gran escala, favorecida por la ampliación del tiempo de ocio y las nuevas estrategias de la industria cultural, los años sesenta coinciden con un relevo de especialistas en la universidad: los investigadores que se adherían “a las mitologías heroicas del intelectual disidente” ceden su lugar a los que aceptan “las contradicciones de una vida en la cultura capitalista” y están listos incluso para “servirse de su compromiso de la pop culture como un modo de protesta válido”, como resume Andrew Ross”, François Crusset.

El desembarco de Iván Redondo, profesional de la comunicación política, en la Moncloa como jefe de gabinete del presidente Sánchez es en sí mismo una demostración de la vertiente marquetiniana que ha adquirido la política en estos últimos años. Era la primera vez que alguien de ese perfil ocupaba un cargo ostentando tradicionalmente por personalidades con años de trabajo en la Administración y en las bambalinas del poder […]Según el modelo de Componentes de intercambio político, de Manuel Ortigueira, las organizaciones políticas mantienen una relación bidireccional de retroalimentación con los lectores. Las primeras ofrecen partidos, candidatos y un programa ideológico a la ciudadanía. Los segundos les devuelven, eventualmente, su apoyo a través del voto”, Estefanía Molina.

Otra cosa no, pero los socialistas lo que tienen es una consoladora preocupación por la Cultura. A lo mejor no huelen otras materias, que no dan una en el clavo, pero de preocupación por la Cultura, cantidad. Éstos no vendrán con la longaniza, pero vienen con la Enciclopedia. Con razón convocaron a los intelectuales durante la campaña electoral para organizar lo de la “infraestructura”. Y con razón quieren el Ateneo, que lo han tenido desde siempre. Ya se sabe, la derecha a mirar la peseta, y la izquierda, a leer libros. La derecha siempre ha tenido miedo a los libros, porque en cuanto los obreros aprenden a leer piden aumento de jornal”, Jaime Campmany.

Prosas como meras patéticas luces artificiales que no tienen una pizca de arte. Soy pobre, y puso ejemplos de PROSAS POBRES (y perdón por lo expansivo y prolijo –y por omitir el porqué de la indigencia de los textos) Espero que no se empobrezca mi inteligencia ni mi juicio.

Libro dos desabafos 69

IT´S TOO ROMANTIC

Eres la más hermosa de las mujeres.

Belleza sin artificio, sin otro afeite

que tu color natural. Destello de gemela

de cisne. Abro la puerta de casa

y tú no estás en ella. Me siento en las

sillas sin ropa amontonada por planchar,

me ducho solo, y no sé no pensar en ti.

En tus manos tienes la última palabra

de mi vida y de mi muerte. Tu desnudez,

la guerra mundial. Permíteme acabar el

poema como el bizantino Constantino Manasses

describió a Helena: “Sus brazos, de alabastro,

la frente muy blanca, mejillas sonrosadas,

brazos, de plata, párpados, encantadores,

piel realzada por marfil o púrpura o ágata”.

Hablar de amor rasga de tópicos el lenguaje.

Libro dos desabafos 68

Definición de “aticismo” según la RAE:

1. m. Delicadeza, elegancia que caracteriza a los escritores y oradores atenienses de la edad clásica

Sin.:delicadeza, elegancia, finura, gusto, estilo.

2. m. Delicadeza de gusto en escritores y oradores de cualquier época o país.

Sin.:delicadeza, elegancia, finura, gusto, estilo.

3. m. Uso del griego, imitando el ático clásico, en la época posclásica.

4. m. Ling. Giro o vocablo peculiar del dialecto ático, usado en época posterior a la clásica por la escuela aticista.

***

Según Quintiliano el aticista se distingue por la concisión y la perfección, rehúye lo excesivo y evita la vaciedad y la repetición; busca la belleza en lo exactamente necesario y en lo absolutamente claro, en las palabras apropiadas y en el orden correcto (“Nobis prime sit virtus perspicuitas; propria verba, rectus ordo, non in longum dilata conclusio: nihil neque desit, neque superfluat”) El asianista, por el contrario, es ampuloso y vago; en su búsqueda de lo esplendoroso, incurre una y otra vez en repeticiones inútiles y en descripciones interminables; oscurece el pensamiento con su ostentosa verborrea (“Est etiam in quibusdam turba inanium verborum, qui dum communem loquendi morem reformidant, ducti specie nitoris, circumeunt omnia copiosa loquacitate, eo quod dicere nolunt ipsa”) Uno de los motivos de la falta de claridad es el abuso de toda clase de imágenes y metáforas (“Corruptissimo quoque poetarum figuras seu translationes mutuant, tum demum ingeniosi, scilicet si ad intelligendos eos opus sit ingenio”) El aticista busca la comprensión inmediata; sus palabras siguen al pensamiento como la sombra al cuerpo. Con el asianista sucede todo lo contrario: adolece de un decidido empeño en obscurecer los sentidos y en hacer difícil la comprensión, y para conseguir tal cosa usa la alegoría hasta lo enigmático (“Haec allegoria, quae est obscurior, aenigma dicitur, vitium meo quidem iudicio, siquidem dicere dilucide virtus”)

El público de los asianistas se deleita en la interpretación de los enigmas y en el ingenio que esto supone. El asiano se siente incómodo con lo natural. Cuando encuentra una expresión perfecta, no está contento con ella: tiene que buscar algo insólito, antiguo e inesperado (“Sunt qui, cum optima sint reperta, quaerant aliquid quod sit magis antiquum, remotum, inopinatum”) Y siente especial predilección por lo monstruoso, tanto físico como anímico: las ciudades y las construcciones deben ser grandes, los sentimientos humanos extremos. La nota característica del aticismo es el “decens”: la adaptación de las palabras al pensamiento y la fidelidad a los sentimientos expresadas.

Nota bene: Quintiliano nació en Calahorra, y admiraba aquello reconocido y consagrado por la admiración general. Sus modelos predilectos entre los griegos eran Homero y Demóstenes, y, entre los latinos, Cicerón y Virgilio. A éstos los analizaba y estudiaba detenidamente, una y otra vez, y de continuo inculcaba a la juventud la conveniencia de limitarse a pocos libros. Odiaba la novedad que no tiene más mérito que ser nueva. Predicaba un estilo sobrio y sereno. Recuérdalo: los cielos son bellos “por su dorada claridad” (Job, 37, 22) Malditos sean mis barroquismos como alfombras descoloridas, como muebles viejos y destartalados.

Las citas de la “Institutio oratoria” son de la edición de M. Witerbottom, Oxford Classical Texts, 2 vols., 1970.

Libro dos desabafos 67

VARIACIONES POLÍTICAMENTE INCORRECTAS

Dile cosas horribles a tu novia:

«Tienes un cuerpo de donut gigante,

una napia de largura de bruja,

y un alma de peli cutre de serie Z«.

Díselo muy alto en el restorán,

que lo oigan el resto de los comensales,

que todos oigan lo que le estás diciendo,

a saber, que no es posible que tus hijos

sean también suyos, o que su culo

es un insoportable tam-tam adiposo.

Y cuando se lo crea, y comience a blasfemar,

insultarte y gritar, entonces, no dudes ni

un segundo: líate con su mejor amiga.

SAN VALENTÍN

Qué fino, qué seguro, como colonia

toca la patata el amor…o Ausonia.

THOR

¿Me casaré con la Pataky?

¿Chuparé su tetoide?

¿Le regalaré una flor?

Trucaré la basculoide,

haré abdominoides;

¡Thor! ¡Jódete humanoide!

GAFARRÓ

És quan dormo que hi veig clar,

foll d’una dolça metzina,

foll como una estiuenca gavina

és mamat amb vi del Priorat,

quan dormo nu i afofat.

***

SUELE PASAR

Se enamoró de mis calamidades,

yo, al saberme amado, me alegré,

entonces ella me dejó de querer.

CON BORGES

En ti está el calor

como está el frío de capillas vacías.

La gloria y el placer

como el rostro del arruinado en el Casino.

En ti está la delicia

tanto como la crueldad de las serpientes.

BARBARA STANWYCK EN PERDICIÓN

Oh divina mujer perversa, femme aviesa,

tu coño vive en la encendida página

de perfectas películas malditas de villanas.

Tuyo por siempre dama mía, oscuro puma,

aunque toda tu verdad sea absoluta mentira

y un crimen tu macabra, venenosa inteligencia

de cintura para abajo desnuda y peluda.

Libro dos desabafos 66

Narcisos de la imbecilidad, miradles en los cafés, centros comerciales, alamedas de los jardines públicos, bulevares, sobre fondos sulfúreos y anaranjados, son la muchedumbre que contempla a la muchedumbre como un río que les devuelve su propia imagen. Labran su patrimonio con compulsión y esmero, pero no dejan rastro alguno de obra delicada. Esos horteras “rat county”, o “encore un comte rata”. Su fraseo griposo me enerva. “Nolite te bastardes carborundorum”, no dejes que los bastardos te carbonicen.

¿Saben esos guaseos en la cabeza qué es “le mervelleieux”, “l ´admirable”, “le suprenant”, “l´etonnant”, lo que “enleve”, “ravit”, “transporte”? Como dijo Balzac, en Le Figaro, el 17 de octubre de 1861: “Uno no se hace Brummel. Lo es o no lo es”.

***

Citado en Hrotsvita: Obras en Migne, P.L., t. CXXXVII

En el siglo X nadie sabía que Terencio había escrito en verso. La monjita Hrotsvita escribió sus comedias en prosa, pero su corazón también le llevó al remordimiento: «Frecuentemente me siento enrojecer de vergüenza y de confusión, porque no puedo emplear el estilo teatral sin imaginar y describir la detestable locura de los amantes criminales y la impura dulzura de conversaciones que nuestros oídos deberían negarse a escuchar; pero si hubiera evitado estas situaciones por pudor, no habría alcanzado mi objetivo, que era demostrar la gloria de la inocencia en toda su claridad«. Hrotsvita, encima, estaba acorazada frente a la crítica. Escribió: «memetipsam tamen iuvat quod feci«, «si mi manera de alabar lo gracioso no gusta a nadie, me gusta a mí«

Libro dos desabafos 65

Debo hacer incómodas e impúdicas confesiones. Vivo de una manera pautada y muy aislada. Me levanto pronto, duermo poco, escribo y leo. Fatigo feliz mi biblioteca. Mis relaciones sociales no es que sean deficitarias, sino que son francamente nulas. Vivo en una minúscula aldea orensana de la profunda Galicia. A veces paso hasta un mes entero (o más) sin hablar con nadie. Me agrada esta compacta soledad. Leo, escribo, y pienso en lo que leo, paseo por los bosques con mi perra. Mi vida es humilde, sin ambiciones, honesta y soltera, baja y alta.

Pero desde hace dos o tres años, debido a una enfermedad mental tardía y a la cerrada soledad, de repente me dan como unos brotes de alteraciones perceptivas visuales y sonoras, delirios y alucinaciones.

Durante esos accesos percibo el color y la luz con otras tonalidades, me fascinan sus marcas de superficie en los detalles de los objetos, me fascinan clases de pequeños colores como recubriendo los objetos, que parecen, entonces, o más planos o más ovoides o más luminiscentes de lo que en realidad son, parece como si advirtiera el alma luminosa de las cosas, su pneuma eléctrico, sus moléculas ingrávidas girando en otras frecuencias. Todo presenta una apariencia como de seres animados y gnósticamente granulados. A veces hasta se superponen a esas imaginaciones como unas extrañas figuras geométricas en forma de prismas y rectángulos. Son un registro de experiencias sensoriales alucinatorias que me permiten pensar con lógica, no se adhieren a ellas notas emocionales de angustia ni pánico, advienen con certeza matemática, no afectan a mi sistema de creencias, incluso su aguzada y agudizado despliegue me producen una calma naturalidad, una estoica serenidad. Es todo como una mística naturalista -prefiero ese idiolecto a llamarlo penosa alucinación psicótica.

De vez en vez esas experiencias me asustan mucho pues tienen como paralelo ciertas visiones de serpientes reptantes o de lagartos mutantes con la cara como de un murciélago. También oigo voces que me insultan e imprecan, libros de mi biblioteca que caen o noto (ilusioramente) la presencia de intrusos en la casa u oigo el rasgar de una uña en mi puerta o el tamborileo de unos dedos en ella. Me acojono, pero SÉ QUE TODO ES OBRA DE MI IMAGINACIÓN. Pero ello se da, por fortuna, muy esporádicamente. 

También sufro ocasionales y benignas emociones de carácter religioso donde llego al convencimiento incontrovertible, claro y distinto, de aserciones del tipo «TODO ES UNO» o «NADA ES DISTINTO A NADA», o bien vivencias de INVULNERABILIDAD y DESEO DEL TODO Y DE UNIÓN CON EL TODO, o presentimientos de INMORTALIDAD Y EMBRIAGUEZ CÓSMICA. El colorido emocional ante estos delirios es de una exquisita belleza y felicidad.

Nota bene: Nunca tomé ni tomo drogas.

Libro dos desabafos 64

«Sin cultura, corremos el peligro de tomarnos a la gente cultivada en serio«, Chesterton.

«Ser estúpido es creer que se puede fotografiar el sitio que cantó un poeta«, N. Gómez Dávila.

«Life is no brief candle to me, it is a sort of splendid torch which I’ve got hold of for the moment and I want to make it burn as brightly as possible before handing it on to future generations«, George Bernard Shaw.

«Para ese famoso psicólogo y pedagogo «la empresa ha descubierto que invertir en mejorar nuestra vida socioafectiva es rentable» Yo no sé si se refería a la empresa como Ser Supremo o a una empresa en concreto que olvidó citar, pero encuentro muy penoso hablar de rentabilidad en relación con la vida socioafectiva. Semejante sometimiento a la rentabilidad resulta ya no incómodo, sino directamente opresivo. Hablaba también el autor de «la necesidad de ser feliz para trabajar con eficacia«

«Esto es una invasión en toda regla y no se sabe cuánto tiempo resistiremos antes de ser estupidizados definitivamente. Ya sabemos que la Ilustración pasó de puntillas en nuestro país, pero lo que está ocurriendo en los últimos tiempos tiene visos de catástrofe. Involucionamos de manera imparable. Nos dirigimos de forma desbocada hacia tiempos oscuros, medievales, en los que la superchería campará, si no campa ya, a sus anchas, amenazando con eliminar cualquier atisbo de sensatez o racionalidad«

Citas ambas de Alberto Royo, músico, pensador y profesor. En la Resistencia siempre le espero, compañero.

***

«…es difícil imaginar que pueda marchitarse sin más un negocio con una premisa tan maravillosamente simple: captar la atención de la gente a cambio de un poco de diversión y luego revenderla a las empresas que patrocinan el entretenimiento«

«…pero en una época en la que ya no existe esa clase de limitaciones formulemos algunas preguntas fundamentales: ¿trazamos alguna línea entre lo privado y lo comercial? En caso afirmativo, ¿qué momentos y qué espacios consideramos lo suficientemente valiosos, personales o sacrosantos como para salvaguardarlos del violento ataque habitual?»

«Hasta en la sala del dentista tenemos el mundo al alcance de los dedos; podemos echar un vistazo al correo electrónico, navegar por nuestras páginas favoritas, jugar a algún juego y ver películas, cuando antes teníamos que contertarnos con un montón de revistas viejos. Sin embargo, este nuevo abanico de posibilidades también ha provocado que se eriosone el perímetro de la vida privada. Terminamos siendo menos nosotros mismos y más esclavos de nuestras redes y dispositivos«, Tim Wu.

«En tres cosas se revela un hombre: en su copa de vino, en su bolsa y en su cólera«, Talmud babilónico.

***

CERO MÁS CERO

Por el sumidero,
por el desaguadero,
la sonrisa
pazguata
del tuitero.

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Si escribe de faunos, se convierten en cirujanos ortopédicos, si cita a Leibniz, suena a coscorrón estridente, si emociona, es con cursi movimiento de pompones.

***

Los médicos le decían al viejísimo (y enfermo) cardenal Richelieu -el mayor estadista de su época; ojalá lo hubiéramos tenido nosotros en lugar de Olivares- que su vida interesaba sobremanera al cielo y que el Altísimo obraría un milagro para curarle. Richelieu llamó a Chicot, médico del rey.

-¿Viviré o espero y me preparo para la muerte? Deseo una respuesta de amigo.

-Dentro de veinticuatro horas Vuestra Eminencia estará muerto o curado.

El cardenal sonrió satisfecho (había entendido inmediatamente), pero poco emocionado.

Murió a las veinticuatro horas.

***

«Trabó amistad con los conejos, los erizos, los ratones de campo y los pececillos del mismo modo que un recluso solitario la habría trabado con un ratón«

Margaret Lane sobre Beatrix Potter, escritora inglesa clásica de literatura infantil que pasó la mayor parte de su adolescencia sin compañía humana, pero que se las arregló para tener multitud de mascotas: un conejo, un par de ratones, algunos murciélagos y una familia de caracoles.

Nunca fue a la escuela (la educaron institutrices), no compartió la vida de sus padres de modo íntimo u ordinario, no tuvo oportunidad de mezclarse con otros niños, sus padres no recibían visitas en casa, el ambiente era sofocante y serio, y no se hizo nunca ningún esfuerzo en ese gélido hogar por satisfacer sus necesidades infantiles.

Lean «El cuento de la ardilla Nogalina«, o «El cuento de la oca Carlota«, libros mágicos (mis favoritos), y, si puede ser, ilustrados por la misma escritora, excepcionalmente dotada para el dibujo.

***
¡OH, ES JAMES!

Por desgracia o fortuna,
Rhodes besó a España;
el piano delinea bella voz
y tu oído tremenda coz.
¿Un máquina, un grillo?
¿Un fiera? ¿otro canutillo?
Joderos con mi organillo.

***

Cuando Marco Polo en el siglo XIII llegó, tras atravesar el desierto, a Kanbalu -la actual Beijing- quedó fascinado; escribió: «es más grande de lo que la mente puede imaginar, no menos de dos mil carruajes y caballos de carga entran en ella diariamente cargados con seda cruda; brocados y sedas de distintos tipos se fabrican aquí en enormes cantidades«.

España, negado e imposible país de la seda.

Libro dos desabafos 63

Todos los libros del infumable Coelho saben a intragable papilla de garbanzos, a croquetas de piedra, a putrefacto -con capas de verdín- yogur caducado.

Hay ciertos individuos que cuando hablan de la felicidad o del sentido de la vida parecen regurgitar como desde una hamaca de una colonia de vacaciones, embobando a adolescentes inarticulados y mal nutridos, o a gentes que no conocen bien el idioma que escuchan. Tal el ínclito Coelho.

Coelho el galliperas, el paticorto abollado, el gallofero, tronchacabras, murcio, florainero, zurcefrenillos, mangurrián, el chupatintas con flatulencias en el muelle cerebral. Su filosofía es un misticoide brebaje de quiropráctico espiritual de autoayuda distribuido en vacías y solemnes sandeces enlatadas.

Es un gurú o masajista anímico que cualquier intelecto mediano y honrado no puede menos que tomarse a chufla. Jamás confiere una intimidad verdadera con el universo de la significación. El fuego de la vida, la corola de las ideas, el pistilo de la sintaxis, son una pavesa reseca y sin fulgor en sus torpes manos.

Es un don nadie, un don nadie nadie en el peor y menos laxo sentido de la palabra.

Su carácter es aleatorio y su prosa respira rebuznos o grumos o vislumbres de pitonisa nocturna gagá. La bruja Lola de la literatura. Su máximo regalo es un cucurucho de churros donde uno se pringa con las manchas de grasa.

Es infiel a sus muy escasas virtudes y muy fiel -casi todo una poética- en cambio a sus innumerables defectos. Propio de la alucinación industrial y analfabeta coetánea, y del pobre sentido del mundo y el propósito de la gente. El éxito del vendedor de crecepelo del Oeste.

En resumen, Coelho como símbolo de la bajeza del trazo arbitrario, del faquir sedicioso y embustero, y de la farfolla del éxito multitudinario.

Si a usted lector le atrae Coelho y le deja frío, digamos, Proust o Montaigne (o sus pares), el problema obviamente no es de Montaigne o Proust, sino suyo.

El orbe decae con la opinión sin gusto, con el dislate del emborronador de cuartillas borracho, o con el desmedido afán de alfalfa. Aut Caesar aut nihil, o lectura patricia o nada.

Parece que disgustan las delicatessen -ostras de Arcade laminadas de aceitunas negras y tomatitos de invierno- en la Era Universal del BigMac.