Diario de un esquizofrénico 53

CHÂTEAUX

(El anti-moderno)

En la más apacible bonanza y la más compacta, frondosa sobriedad, vivo como una reliquia de mí mismo una vida anti-moderna.

Bi bene, ibi patria, «donde bien estés, tu patria está».

La mano asesina de Internet pulverizó mis esperanzas, los usos y costumbres que creía altos, la civilización papuda acabó con los libros, el arte, el periódico de papel, las canicas, los sombreros, el cine, la amistad, el sexo, la educación, las costumbres en general, la moral en particular.

En mi feudal aldea gallega vivo de forma arcaica. Venceréis, pero no convenceréis. Engañad a la vegetación con vuestra nube de gases venenosos. No cambiéis las maneras de esa existencia sin tensión.

A Polibio, cuando llegó a Corinto poco después de la derrota griega, le horrorizó ver a soldados romanos utilizar el reverso de valiosas y hermosas pinturas como tableros de juego. Yo siento lo mismo que Polibio.

La corona cívica era un atuendo militar alrededor de la cabeza, un conjunto de hojas de roble que se concedía a aquellos romanos que habían salvado a sus conciudadanos en la batalla. La única corona de ahora son los dineros, el arrastrado parné. Pero una voz interior me dice que se acercan las hordas galas y plebeyas, y que murió lo singular y patricio, el valor, el bien, lo sólido, y la delicadeza del gusto, y la pasión por la Libertad. Yo resisto. Solo, pero resisto. Algún día esto renacerá.

En mi cueva arrullado. En mi latebra acolchado. Mascullando mi indefensa verdad: el mundo se equivoca, yo no yerro.

Para mí, vltimvs romanorvm, poder escuchar el lobo en la noche, el gallo al amanecer, para mí la lechuza y la atrabilis.

Suetonio refirió varios espectáculos cruentos en la era de Nerón. Anna Ajmátova declaró más que convincentemente que el siglo XX fue «peor que cualquier otro». Leopardi declaró el suyo «feo y estúpido». ¿Calificaremos el siglo XXI como Ajmátova el XX o Leopardi del XIX? Se avecinan siglos de incuria, dolor e hiel, siglos de desmigarse el corazón y el hojaldre de la belleza, el orden y la sabiduría. Un mundo cuya única música es la del ascensor; ése está destinado a perecer.

Lejos de Sefarad mi refugio es la Europa de Carlomagno o la Atenas de Pericles o las Moralia de Plutarco. Mi refugio es esta inconcebible soledad donde meditabundo escupo mis invectivas. Oh mi minúscula aldea, Nogueira de Ramuín, dorada monarquía de único rey y único súbdito.

El rey Luis XVI intentó no perder la cabeza y el poder. Intentó un consenso mediante unas necesarias reformas. Pero al convocar los Estados Generales abrió una temible convulsión. El 14 de julio de 1789 vino la horda. La plebe es asesina y es ruin, el populacho es bestia, verdulero y tonto, una arboladura zafia y roma empaquetada de bobería y salvajismo.

Que Grecia y Roma, y la Francia de Luis XVI, como una golondrina, como una golosina, aniden en mi casa y mi aldea, y que no anide en ella la lujuria turista, el FMI e interné.
Y que Marco Aurelio guíe mis pensamientos, o el generoso Tomás de Aquino, o Tácito y Mazzarino, y no los mamarrachos coachs o el organum diabolicum del televisor.

Abro mi baúl con flejes de hierro y saco una antigua edición de Platón. También excoraciones en mis ediciones de Gnósticos.

Sordina verde de prados orensanos tascan hierbas como el rímel en un ojo bello de mujer; pacen senequistas vacas en mis tierras este año no demasiado lluvioso. El silencio y la soledad pitusa se ajustan a mi carne. En mi galería leo, veo pasar en cofradía tanto la bendición de los dioses como la pudrición súbita y paulatina del mundo. Sueño recurrentemente con una especie de nuevo renacimiento. Me cuesta alcanzar, empero, algunas veces, un sueño sereno. Temo, también, algunas veces, mi locura.

Os desprecio, hombres-máquina.
Solo amo la Luna.
Solo amo mi soledad de leopardo.
Solo vivo en el pasado.

***

(Chambord)

Construyó el castillo real de Chambord el rey Francisco I. Tan obsesionado estuvo que incluso quiso desviar el río Loira para que pasara cerca de él. En 1725 Luis XV dio Chambord a su suegro, el padre de la reina María, Stanislas Leczinsky. Este residió en Chambord, a pesar de que allí solo se podía vivir en verano. La región era pantanosa y las fiebres diezmaban a la servidumbre. Leczinsky, que fue hombre de muy buen sentido, hizo una vida burguesa, nada conforme con la real residencia. Salió de allí para recuperar la corona polaca, que inmediatamente volvería a perder. Años más tarde Luis XV concedió Chambord como regalo real a Mauricio de Sajonia, figura guerrera egregia y hombre entre quimérico y vanidoso.

Cada uno debe ganarse su Chambord. Luis XV tuvo sentido del deber hacia el reino. Luis XIV tenía un buen humor irónico y callado. Luis XVI, supremo miope, más preparado para el gobierno que sus dos antecesores, tuvo poco o ningún carácter. Sucumbió, Luis XVI, inmóvil, a penosas y adversas circunstancias. El duque de Richelieu, siempre resistió los más descomunales excesos sexuales y gastronómicos. Orgías y lúbricas acciones motejan y signan sus noventa y dos años de vida. Richelieu fue un polígamo perverso y exquisito. Dejó su rica herencia a sus catorce gatos. Y la marquesa de Pompadour andaba dilapidando y embelleciéndose con el champán.

Colau estudia, Iglesias estudia, Sánchez estudia. Vuestra cara difícil y su color pastoso y agrio, su habla tartamuda y su cacareo cacaseno, los yermos secos de vuestras mentes no merecen ningún Chambord.

Rahola estudia, no mereces ningún Chambord (ella y sus iguales tienen unas mentes tan perfectas que ninguna idea puede profanarlas) Si los nombro ya embadurno estas letras de un sinfín de limitaciones y falta abrumadora de elegancia.

Os dejo queridos, mi espíritu tolera la miseria hasta cierto grado.  Irene Montero, estudia y sal de parvulitos. Me voy con el mariscal de Luxemburgo a tomar una «fricasée» de pollo que quedó con la grasa cuajada, conocida también, a partir de este invento suyo, como “chudfroid de volaille” ¿La sociedad española? Carne de Telepizza y Telecubata, recta dirección al vertedero cochambroso de la historia, una caterva de memos mediocres, apasionados del fútbol como los peores entre lo peor. Los medios han acabado convirtiendo al pueblo en populacho.

Poseo imágenes oníricas amables, editio princeps de Chateaubriand, cultivo con esmero camelias, he visto mundos surgir sobre la delicada nieve, bautizado princesas dentro de una caracola, he orbitado cielos voluptuosos a lomos de un halcón, intimado mi cerebro con los punzantes ojos del leopardo ¿Cómo no despreciar vuestro incesante borbotear o mascullar chismes?

La Naturaleza administró y midió mis movimientos; me juzgarán los mejores y no malgasté mi destino. Mi alma puede brillar como un diamante, la vuestra, y la de políticos del montón, currinches y ojalateros plebeyos, es mera piedra común sin luz ni lustre. El valor de la literatura sobrevive, como dijera Auden respecto a la poesía: «En el valle de sus dichos, donde los ejecutivos / Jamás querrían entrar». Ni los políticos ni ingenieros insípidos, claro…

Que desfile por el mundo la opereta bufa. Los noticiarios muestren vuestra embarazosa e incorregible idiotez, vuestra mediocridad embarazosa y escandalosa, vuestro encéfalo mascajaba, el cotorreo cafre incesante. Chambord (símbolo del faisán de la mente) solo puede ser lugar de poetas, eremitas y conventuales solitarios. Adieu…

Me quedo en mi Chambord vestido con paños curiales y me estiro en el diván para leer. Viajo a la playa más lejana de la galaxia, amo mujeres jóvenes sahumadas de lirios y deshabillés, converso con los mirlos que Casandra profetizó, vivo en un espacio simbólico donde la grandeza de la mente no es en cambio mal pronóstico para la vida, donde mi corazón no lo destroza la turbina de un avión, donde no veo la mueca hostil de esta civilización “ritrosa”. A la busca de Chambord. A años luz del timbre cabruno, vacuno, caballuno y chotuno de políticos y populacho.

Mi alma brilla como una ciruela deshelándose dentro de una cascada de agua caliente.

Me acerco a un jardín contiguo a Chambord.

Diario de un esquizofrénico 52

«Constato, más cada día, que el mundo de ayer, el mundo de aún hace poco, se hunde. No sé si en lo futuro -tras esta Edad Media- vendrá un tiempo más rico y de fulgor; supongo, pero ahorita todo es más feo, más agraz, más áspero, más sórdido. Un tiempo de vulgaridad e ignorancia. No lo entiendo, no me gusta. Nuestros templos caen y nuestras letras con ellos. La grisalla es atroz. La oclocracia, detestable. Hace ya años que vivo refugiado, huyendo. Pronto no habrá nada o casi nada«. Villena, fragmento del Postfacio a su novísimo poemario «Lujurias y apocalipsis«, Visor.

El mundo se derrumba, o está caído ya. La cultura en trance de desaparecer, si no desapareció totalmente. Los califas abásidas los esclavizan como mamelucos, y la plebe se goza en sus cadenas, probablemente porque no entienden ni saben lo que es la Libertad y la Riqueza. Peinaovejas lechuguinos, pánfilos simplones de cerebro calloso, nos gobiernan (más horteras que una bailarina con chirucas) Los políticos son o incapaces o esportularios (disyunción no excluyente)

Parece este mundo diseñado para paleros y paletos.

***

Nos queda la celda monástica. Usted o Álvarez o Lamas enriqueciendo nuestra vida, y vestirnos con paños curiales al entrar en el Museo, tener algún digno pensamiento mortal en mitad de la noche. «Lujurias y apocalipsis» es una cuña contra este espanto atroz. Una bota de plomo nos aplasta la boca, un crujido seco y frío bufa en nuestros pulmones. «Lujurias y apocalipsis» es fármaco que despierta la mejor memoria.

Aquí ya el ocaso, crepúsculo y declive de Occidente. Un McWorld con una acelerada desigualdad económica y social, depauperación de la clase media, dominio de las élites plutocráticas, decreciente conciencia y calidad intelectual, infantilización, abrumador nivel banal de la cultura, crisis de la escuela y la Universidad, barbarie y orgullo público del sandio por ser eso mismo: ignorante y sandio.

Y muerte del espíritu; apología del sensacionalismo, de la chismografía, abundancia de hombres huecos como si estuvieran solo rellenos de paja, aparición en el escenario social de costumbres inanes, de puros gestos sin contenido, pérdida de crédito de la ley y lo sólido, enemas emotivos de una espiritualidad de autoayuda, derrumbe del canon estético, etc…  

Un universal bibelot kitsch en la mente de los hombres donde todo contiene mensajes comerciales y donde se vive una supresión del silencio y la lentitud. Donde abunda lo estúpido, falso, torpe, lo sin talento, vacío y aburrido y que la gente alienada cree elegante, genuino y brillante (léase programas de telerrealidad o tertulias de deporte y famoseo, música sentimental, fastos gregarizadores donde la horda se animaliza en manada, el fraude de novelistas que derrotan el pensamiento y aniquilan la retórica por la simple adrenalina agramatical, los millones de irrelevantes contactos en las redes).

No es ya que no se sepa distinguir basura de calidad, es que se toma la misma basura como calidad ¡Qué escasa es la inteligencia en el planeta! ¡Qué pobre el espíritu! Con esta cultura y espíritu de broma la identidad personal aparece como un cadáver. Telenovelas turcas, concursos de preguntitas, películas mediocres, Instagram, Netflix, Tik Tok, Smartphone, el alma convertida en rosas palomitas de maíz kitsch y pizzas a domicilio.

O sea, incremento de la pobreza, brutal ignorancia, y kitsch vital.

El mundo pertenece a los apaches crápulas. Crepés de rosa-rata y verde-pistacho brillan en el cielo de gasóleo.

Villena tiene a la Belleza y a la Cultura. Su libro lo muestra. Me siento menos solo y sabiamente explicado. Como con otros maestros. Gracias. De verdad.

Diario de un esquizofrénico 51

(b)

Sánchez (muy probablemente ya no será Presidente cuando se publique este libro) me parece una antigualla, como de folklórica cupletista franquista, como de concurso de reina de la belleza venezolana. España de la Macarena, España de Paco Ibáñez, España de tortilla cebollona.

Burke escribió que al roer a través de un dique, incluso una rata puede ahogar a una nación. Tal este cuatrienio sanchista nefasto.

Parece que Louis de Bonald pensaba en nuestro pomposo Presidente de ajo y vaginoplastias al declarar que los presuntuosos se presentan sin ser llamados, los hombres de verdadero mérito prefieren que se les solicite.

Para él el gobierno es un zoco o apretujado «mercat de Calaf». Siniestro mondonguero y manjarblanquero, galán pechuga, pecho lobo, de oratoria de esparraguito rancio, de logros de videoclip de latón. Propenso a la sociopatía psicológica.

***

«Les Espagnols aiment renier leur pays et ses institutions, mais ils ne permettent pas aux étrangers de le faire»

«Quien tenga honra que me siga”

España de donaire como de callampa y hampa, de espías hurgones con roña en la entrepierna y abundante gangrena y pus.

“Imperios he visto yo a manta
que de alabastro y grandeza tanta
de giganta pasaron a enana
”.

***

La descripción apocalíptica de su época por parte de San Gregorio Magno, testimonia lo que albergaban en su corazón los primeros monjes bibliotecarios al ser (o notar ser) los últimos supervivientes del mundo clásico. Define también, mutatis mutandis, el estado espantoso de nuestra cultura (y gobierno) hoy.

«Las ciudades están despobladas, las fortificaciones derruidas, las iglesias han ardido, los monasterios y los conventos están destruidos, los campos están desiertos, y la tierra, abandonada sin nadie que la cultive, espera desesperada. Ya no vive aquí ningún campesino. Las bestias salvajes sustituyeron a las multitudes. Lo que sucede en otras partes del mundo lo desconozco; pero aquí, en la tierra en la que vivo, el mundo ya no anuncia su próximo final, sino que lo muestra ostensiblemente«

San Gregorio Magno, Dialogues. Tome III (Livres I-III), París, Les Éditions du Cerf, libro III, capítulo 38, 3, p. 431

Ayer me ordené presbítero y puedo trasladarme al fin del monasterio a la corte del obispo de Cambray y en pocos años espero estar en la Universidad de París. Al fin estuve en París; esos estudios pueden hacer a un hombre obstinado y disputador, pero dudo mucho, muchísimo, que juicioso. Tanto tartamudeo e impuro estilo desfigurado lo complican todo y no resuelven nada. Llueve. Hace frío. Dios nos asista. Cojo mi puma, mi tintero y escribo una carta al rey. Busco elocuencia y no hueros argumentos:

Majestad:

El duque de Lerma, afligido y consternado, afecto de asma, se trasladó a Valladolid para iniciar su mascarada. Para fingir pobreza vende bienes, para fingir santidad dice querer hacerse jesuita. El conde de Olivares da orden de detener a Lerma. Poco después se oirá un anónimo por los pueblos de España: «Aquí yace un reino entero/Olivares lo mató/catalanes lo acabaron/los monjes lo amortajaron/y Portugal lo enterró».


Atento mi rey Felipe VI, que el reino debe ganarlo. Este escritor le recuerda que en el Palacio de la Justicia de Florencia figuraba la siguiente inscripción «
Oportet misereri», es decir, es necesaria la misericordia, pero que los litigantes y pleiteantes, recuérdelo majestad, traducían como puerta de la miseria. Así que muy atento.


Ahora la misericordia se confunde con la miseria, y la miseria son esos míseros orates gobernantes, el torcido Sánchez, la turbamulta a menudo injusta. ¿Qué es la Justicia?
Jurris praecepta sunt haec: honeste vivere, alterum non laedere suum cuique tribuere, estos son los preceptos del derecho: vivir honestamente, no dañar a nadie, dar a cada uno lo suyo.


¿Lo habéis oído borrico Presidente Sánchez, peluche Junqueras, sedicioso Puigdemont, mafioso Pujol, nadería Forcadell, verdulera Colau, fea Ana Gabriel, racista y lacayo Torra? ¿Lo oyes Echenique, o tú estalinista Iglesias, o tú, oh ministra astronómicamente analfabeta? No lo habéis oído y siempre susurrará en vuestro corazón el fracaso, la cofradía del fracaso. Porque no sabéis ni jamás sabréis lo que es y significa deleitarse en la compostura del alma, en la libertad de la Concordia y el Conocimiento, o más llanamente, en la Libertad.

Y a los viles profesores de Secundaria y Universidad que son como atenienses predicando a favor de Esparta -los estudiantes son solo santos inocentes manipulados como Chupa-chups-, a muchos viles que abundan y adoctrinan, a los viles que alimentan a la hidra catalana y vasca, o al bolchevismo de pimienta y cayena, les recuerdo que si Bocaccio o Petrarca siguieron a alguien, siguieron a los mejores, y siguieron lo que su propio ingenio y la propia eminencia de su juicio natural hacia más altura les llevara. Buscaron la gloria de la excelencia, y, como peste, evitaron ser siervos de la miseria, la bajura, que tanto abunda en la historia, general y particular.


Majestad, en vos confío, a los tunantes catalanes sediciosos hágales tragar la hiel y el ricino con vuestra grandeza. No se fíe un pelo de este gobierno social-comunista anti-español. No permita bajo ningún concepto la disgregación del reino.


Aprovecho la ocasión para mandar un saludo afectuoso a la reina, la princesa, y la infanta.


Siempre sinceramente suyo. Un escritor español.

Diario de un esquizofrénico 50

(a)

Me leí esta noche, «Añoranza y necesidad de la tercera España«, de Villena, en Athenaica, doce euros muy bien gastados.

Tomito de propósito civil y educativo, divulgativo en la línea de los ideales ilustrados o regeneracionistas.

Cela, en su entrevista en The Paris Review, declaraba que le gustaba la España de las moscas, los toreros de pueblo, los curas, la guardia civil con su tricornio, el garrote…La España, a fin de cuentas, negra y tópica y arrebatada, la de las cigarreras andaluzas con su faca en la falda y el boticario y el alcalde yendo de putas.

La primera España (afirma Villena) es tridentina, conservadora, dogmática, católica, monárquica, imperial. La segunda España es una contra-aserción o contra-declaración a esa España, heterodoxa, laica, inconformista. Probablemente -seguro- la enterrada en el corralillo o cementerio civil, verdadero muladar de la época. Una España podría simbolizarse en la adusta e híspida mirada de Niño de Guevara, la otra en el empecinado -ciego y vesánico- Juan Negrín.

¿España? Demasiados retrocesos…; «clara, pobre y cejijunta» (Unamuno), la «espaciosa y triste España» sufriendo llamas, dolores, guerras, muertes, asolamientos, fieros males. «Ciego el ibero / de un furor inhumano /fulmina impío el reluciente acero / contra su propio hermano» (Meléndez) Y sorprendió Machado en nuestra patria «un trozo de planeta / por donde cruza errante la sombra de Caín» Y no solo Valente, Bousoño, Hierro, Gil de Biedma, Blas de Otero, Lorca («Oh España, luna muerta sobre la piedra dura«), etcétera, han expresado líricamente el dolor y drama de España, también los intelectuales han inquirido sobre nuestra naturaleza.

Villena da un repaso periodístico somero a vuelapluma (pero ponderado y sagaz) a las ideas de Menéndez Pelayo, Joaquín Costa, Ganivet, Ramiro de Maeztu, la polémica entre Unamuno y Ortega, Laín Entralgo etcétera hasta detenerse en la agria disputa entre Américo Castro y Sánchez-Albornoz (inclinándose con matices más por el segundo debido a su mayor empirismo histórico)

En la segunda parte del libro dibuja su idea de la tercera España, es decir, de los desafectos de la primera y segunda que suele acabar en una degollina (real o simbólica). Desea una tolerancia respetuosa y culta, una unidad nacional en la pluralidad cultural, una España con una plenitud nueva fundamentada en nuestra vieja historia. Abomina lo feroz y necio (de aquí o acullá), los dislates gubernamentales de la diestra o la siniestra, quiere una educación global y de calidad y no cuarteada en cada reino de Taifas autonómico.

Coincido con el autor a la busca de esa tercera España. Si Villena es un descontento del lado oficial de la izquierda, yo lo soy del lado de la derecha política ortodoxo, a menudo ultramontano, asilvestrado o chupacirios, poco cosmopolita y libresco.

¿Alguna vez se vivirá sencilla y doctamente, sin decir nada malo, sintiendo el barullo elegante de la vida?¿dejaremos de oír a politicastros graznando con ideas de chusco torrezno, meros gaznápiros encumbrados por la ambición desmedida, cesará ese ricino, tocino, morcilla y pepino de élites deslustradas, de social-comunistas de culo dorado con medidas improvisadas a golpe -y sabor- de pimienta y cayena?¿Será España una nación rica, despejada, clara, libre y feliz, de no «inmemorial mal gobierno”? Demasiados retrocesos, nuestra historia se cifra en pocos avances y demasiados retrocesos. Y en división cainita. Pero no es una mística del cielo ni indefectible «vox dei» que esto deba ser siempre así.

***

(Contra España)

España currutaca, higona, miramelinda, plomífera,

España, demasiados retrocesos, llena de cabreros hirsutos,

con indolencia arábiga andaluza, con inane saltataulells catalán,

feísmo rural gallego, covacha quebrada cántabra,

con tienducha provinciana madrileña y costeras playas horteras,

España ufana como un gusano que el arado parte en dos.

España televisual, futbolera, barista, de mal gobierno

y zarrapastrosa, pulposa, tuercebotas, chapuzas, pugnaz inculta,

zampabollos, incauta, con mayonesa en la comisura, y baba,

cejijunta y pobre, que a su hermano fulmina con acero,

erial donde cruza errante la sombra de Caín, paño de suave

gamuza, pero celda sin claraboya, espiritual y platónica

vieja y bronca España cebada para la matanza,

haragana, tumefacta, necrosada, tuitera, lo dicen las sefirot

cabalísticas: eres un ejemplo de burricie y detritus de alma.

España, esquirla sin luz, de fanática negrura de confesionario,

ciclópeo atrio de la mendacidad, mucosa sentina idiota:

je acuse l´Espagne, y de mi judería soy, solo mi biblioteca es mi patria.

España sarmentosa ágata de la mecanografía, frutera y verdulera,

país de la caterva y la inepcia. Apostato. Hereje afrancesado

o conde don Julián, o anglófilo imposible,

aquí os dejo, y feliz parto siempre al exilio.

Bajo una égida más amable se cobijará mi nombre y ley.

Bajo un cielo de estrellas brillantes seguirá mi sombra los caminos.

Nunca bajo los inviernos torvos de tu noche ciega.

***

(El engaño de Hispania)

Gusto de poseer cosas hermosas e inútiles,

oír conversaciones inteligentes y cultas en el vagón,

encontrar vacía la Polis porque llegas de madrugada,

no dar importancia a demasiado. Usar una independiente

forma de expresión, caminar poco a poco, no agraviar,

deliberar, subordinar mi carácter a los Grandes,

gozar de litografías subalpinas y evocar hermosísimas islas.

Todo un caballerete inglés.

Estrabón y los historiadores latinos describen

al español como solitario, altivo, arisco, indomable,

exaltado, limitado, inflexible y fanático ¿España?

Pueblo asaz sandio, misérrimo, intolerante, clero

con barragana, insurrecciones, desorden de despotismos,

costumbres de inquisidor y paseos de hidalgo haragán.

Reyes priápicos, infantas oligofrénicas;

Felipe IV, abúlico, devoto y mujeriego.

Carlos I guerrero, Felipe II solo rey.

Felipe III y Felipe IV hombres nada más.

Carlos II ni hombre siquiera. No debemos elucidar

qué es la patria, sino saber cómo surge.

¿Dónde el corazón putañero y tabernario de a duro,

las palabras sin tasa, la macarra germanía?

¿Por qué somos como el bufón Calabacillas?

España es un tirano que se envalentona

al notar que dan rienda suelta a su locura.

¿Dónde las cadenas, el inmemorial mal gobierno?

Deseo morir en un dulce país con agua.

Un lugar encantado que ningún hechizo disipe.

Allá donde mis ideas constituyan

motivo de alabanza y admiración. Un país de agua.

Avante todo, mira la proa. Al utópico lluvioso.

Sigamos cabalgando sin torpeza hacia el Norte.

El largo sueño del exilio, rojas cornalinas.

Contra la medieval barbarie de las tribus hispánicas

tu tenderete encima de la nieve, la silvestre nieve de Upsala.

Gusto de reconciliarme con el Hado

y que disuelva mi mala Fortuna:

¿Inglaterra? ¿un hotelito de París? ¿Suecia?

Una casa con marinas y la obra completa de Gibbon.

Sin obtusa ponzoña, sin gusanos abultados en la ropa,

la casa bordeando el arroyo entre juncos,

a salvo de vuestras peludas y broncas voces de ira.

Diario de un esquizofrénico 49

«Millones de graduados universitarios con un nivel de ingresos superior al promedio de la población no son grandes lectores. Y si las masas universitarias compran pocos libros, ¿Para qué hablar de masas pobres, analfabetismo, poco poder adquisitivo y precios excesivos? El problema del libro NO está en los millones de pobres que apenas saben leer y escribir, sino en los millones de universitarios que no quieren leer, sino escribir. Lo cual implica (porque la lectura hace vicio, como fumar) que nunca le han dado el golpe a la lectura: que nunca han llegado a saber lo que es leer» Gabriel Zaid

En un estudio sobre los universitarios españoles de 2006 de la Fundación BBVA, se concluyó que solo un exiguo y raquítico 12% de los universitarios leía un libro al mes ¡¡Un libro al mes!! Cifras palmariamente catastróficas y que, con probabilidad, empeoraron estos últimos diecisiete años.

En las sociedades subdesarrolladas el pedagogo Paolo Freire acuñó y descubrió el término de «analfabetismo funcional». Enzensberger ideó y explicitó el término de «analfabeto de segunda categoría», un tipo de analfabetismo propio de las sociedades desarrolladas, industriales y modernas, y prototipo ideal que forja nuestra universidad española.

En palabras de Enzensberger: «El analfabeto de segunda categoría es afortunado. Su falta de memoria no le causa ningún sufrimiento; el no tener una manera de pensar propia le alivia de toda presión; valora positivamente su falta de concentración para concentrarse en nada; considera una ventaja el no saber y no comprender lo que sucede. Es activo. Es adaptable. Muestra una considerable determinación para conseguir lo que quiere. Así que no hay que sentir lástima por él. El hecho de que el analfabeto de segunda categoría no tenga ni idea de lo que es contribuye a su bienestar. Se considera a sí mismo bien informado, puede entender instrucciones, pictogramas y cheques bancarios, y se mueve en un mundo que le aísla completamente de cualquier desafío a la confianza en sí mismo. Es impensable que pudiera sentirse frustrado por el ambiente que le rodea. Al fin y al cabo, es ese ambiente el que lo ha creado y formado para garantizar su supervivencia sin problemas«

Si el analfabeto funcional, en civilizaciones subdesarrolladas, no sabía muy bien leer debido a la falta de referentes culturales e información contextual, el analfabeto de segunda categoría sabe leer, pero lo abstracto, complejo y profundo le resulta extraño, alienígena. Desprecia la cultura y le chifla Netflix, sus placeres son chatos y bajos (y, si puede, caros), sus ideas políticas son como irracionales consignas o tuits astrológicos, no aman la música seria, y meros «puer technologicus» les resulta extranjera la delicadeza de gusto o de opinión. Se aturullan ante el argumento secuencial, orbitan inconscientes en la bisutería haragana de las ideas fáciles y la pleitesía del pensamiento mágico. Sustituyen asimismo como conversos fanáticos la religión por el animalismo, o por el feminismo, o por el veganismo, o por la conspicua Era de Acuario.
El futuro (un montón de baldíos escombros) ya es suyo. Analfabetos del mundo: United!

***

En el mundo de la basura, escribió el siempre lúcido y profético Nabokov, no es el libro lo que proporciona el éxito sino los lectores.

***

El supermercado desbancó, descabalgó al genio (turbamulta de cartagineses que no leen a Polibio y usan máscaras ofensivas al gusto)

«Litterae quoque […]per Italiam increvere, accedente tunc primum cognitione liiterarum graecarum, quae septingentis iam annis apud nostros homines desierant esse in isu. Retulit autem graecam disciplinam Chrysoloras Bisantius, vir domi nobilis ac litterarum graecarum peritissimus«

Eso dice Bruni de Manuel Crisoloras (Constantinopla, 1350-Constanza, 1415)

Traduzco: «Las letras […] se difundieron por Italia, sumándose por vez primera al conocimiento de las letras griegas, que habían dejado de estar en uso entre nosotros desde hacía setecientos años. Quien restituyó la antigua disciplina fue Manuel Crisoloras, bizantino, hombre en su patria noble y sumamente ducho en las letras griegas«

Los últimos Crisoloras van muriendo, murieron (Bloom, Steiner, Batllori, Popper, Von Balthasar, Olsen, Curtius…) y se trocaron por mediáticas figuras intelectuales con una embarazosa mediocridad de magazine.

El heroísmo no se encuentra ya en las Vidas Paralelas de Plutarco sino en la final de taparrabos y jugadores destripamantas de la Champions; la bondad no es un atributo de Cristo, un trascendental, sino un gordinflón de barba postiza vestido de Papá Noel frente al centro comercial; la Fortuna no se la domeña sino que se la azota sin piedad; se hace lo que se quiere, pero se carecen de ideas inteligentes para hacer cosas inteligentes con aquello que se quiere; abordar la lectura de grandes libros es algo que casi ha desaparecido de todas partes; el amor no es un destino eterno sino un contrato perecedero; los curas ignoran el latín y se nutren de la prensa rosa y Tik Tok; el carácter y la imaginación no siguen un método sino la irreflexión tecnológica.

***

Admito que la pasión por los grandes libros puede ser pragmáticamente ineficaz, proveerte de una suerte de evangelista adoración carente de buen gusto, que su culto estimula un aplomo autodidacto probablemente de mero aficionado o diletante, ayuno de verdadera competencia, que no es posible leerlos todos detenida y cuidadosamente, que para saber que uno lo es también hay que leer libros corrientes y molientes, que su consideración suprema debe ser un medio y no un fin, que pueden engendrar una espuria intimidad hacia ellos falsa, lacaya respecto a lo verdadero y sabio, etcétera.

Pero el hecho mismo de la experiencia con la Grandeza compensa, y su beneficio es una familiaridad con los problemas dirimidos en la conversación culta de la civilización. Y lo más noble: nutren en el estudiante o lector la pasión por vivir una vida buena, una vida tapizada y enhebrada en lo sublime y la excelencia. Vivir una vida buena, vivir una vida de altura y calidad intelectual, qué hermosas palabras que desdichadamente suenan a antiguallas en esta Era del Ruido, en este banal Océano Gris de Internet, en esta iletrada Edad de Piedra Tecnológica. Suena también a deliciosamente anticuado o pasado de moda una lista de grandes libros para leer durante toda la vida, pero la mediocridad solo genera mediocridad, leer obras mediocres genera aplanadas mentes mediocres; la educación liberal debe alimentarse con grandes libros o si no decae en cotas de auto-parodia y mendacidad intelectual astronómica. Leamos aquello que seguro permanece en el tiempo, lo mejor que se ha escrito y pensado, aproximemos a nosotros la perfección estética, cognitiva, sapiencial. Toda lectura es contra la muerte, el cambio definitivo, por lo que una acertada selección resulta indispensable.

Diario de un esquizofrénico 47

(EPICUREA)

Fuentes:

-Arrighetti G. (1960). Epicuro. Opere, frammenti e testimonianze sulla sua vita, Turín, Einaudi.

-Sentencias vaticanas, también conocidas como Gnomonologio vaticano o Exhortaciones, colección de 81 sentencias de Epicuro y sus discípulos descubiertas en 1888 por Karl Wotke en la Biblioteca Apostólica Vaticana en un códice griego del siglo XIV.

-Hermann Usener, Epicurea, 1887

***

“Metrodoro, recuerda que, siendo mortal por naturaleza y disponiendo de un tiempo limitado, por tus indagaciones sobre lo que es la Naturaleza ascendiste a lo infinito y eterno y contemplaste “lo que es, lo que será y lo que fue””

“En las demás ocupaciones de la vida cuesta grandes trabajos recoger el fruto una vez cumplida toda la labor, pero en el ejercicio de la filosofía tal placer va a la par con el conocimiento, pues no se goza después de haber aprendido, sino que se aprende y se goza al mismo tiempo”

“Reverenciar al sabio es un gran bien para quien lo venera”

“Hay que reír a la vez que filosofar, administrar la casa y ocuparse del resto de los asuntos privados, y de ninguna manera hay que expresar sentencias de ira cuando proclamamos las máximas de la filosofía”

“El amor al dinero [la avaricia], si éste es adquirido por medios ilegítimos, es impío, y, si es obtenido por procedimientos legítimos, detestable, pues es sórdido ser avaro aun tratándose de dinero que le pertenece a uno por justicia”

“El sabio que se ha acostumbrado a las situaciones de necesidad sabe más compartir con los demás que tomar de ellos. Así de grande es el tesoro que [el sabio] ha hallado en el saber contentarse”

“Me he anticipado a ti, Fortuna, y he bloqueado todas tus posibilidades de infiltración, y no me entregaré cautivo ni a ti ni a ningún otro condicionamiento [circunstancia], sino que cuando llegue la hora de irnos de aquí nos marcharemos tras echar un escupitajo de desprecio sobre la vida y sobre los que neciamente se aferran a ella, entonando al mismo tiempo un bello canto de triunfo proclamando que hemos vivido bien”

“No hay que fingir filosofar, sino filosofar realmente, pues tampoco necesitamos parecer sanos, sino estar sanos de verdad”

“Debemos liberarnos de la cárcel de los asuntos rutinarios y de la política [asuntos públicos]”

“Todo el mundo se va de la vida como si acabara de nacer”

“Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco”

“El fruto más grande de la autosuficiencia es la libertad”

“La filosofía es una actividad feliz que mediante razonamientos y argumentos procura una vida feliz”

“Estéril es la palabra del filósofo que no remedia ningún sufrimiento del hombre, porque así como no es útil la medicina si no suprime las enfermedades del cuerpo, así tampoco la filosofía si no sana las enfermedades del alma [mente]”

“Para alcanzar la verdadera libertad debes ser esclavo de la filosofía”

“Toma tu barco y huye, hombre feliz, a vela desplegada, de cualquier forma de cultura [oficial]”

“Te considero dichoso porque, limpio de toda educación [convencional], te has entregado a la filosofía”

“Téngase presente solo el cuadrifármaco: la divinidad no se ha de temer, la muerte no se percibe, el bien es fácil de conseguir y el mal fácil de soportar”

“Frente a los demás males es posible procurarse felicidad, pero en lo que se refiere a la muerte todos los hombres habitamos una ciudad sin murallas”

“Tan grande es la ignorancia de los hombres, tan grande su locura, que algunos por temor a la muerte se empujan a sí mismos hacia ella”

“Si quieres hacer rico a Pitocles, no aumentes sus riquezas [materiales] sino limita sus deseos”

“La autosuficiencia es la mayor de todas las riquezas”

“No te dejes engañar ni te engañes o equivoques: no existe ningún vínculo natural recíproco entre los seres racionales. No existe una sociedad humana, sino que cada uno cuida de sí mismo”

“Sin las leyes los humanos se devorarían los unos a los otros”

“Vive oculto”

“Jamás pretendí contentar a la masa, porque lo que al vulgo le agrada yo lo ignoro y lo que yo sé bien lejos está de su comprensión”

Diario de un esquizofrénico 46

El sobrenombre de sans-culotterie alude a la vida del espíritu de trabajadores, tenderos, profesores, artistas, escritores, funcionarios menores y solo un puñado de ricos con deseos y pasatiempos de educación intelectual, orgullosos, dignos y serios, que se reunían para lecturas de Rousseau o Volney, y gozosos cantaban, discurseaban y disfrutaban de recitados a cargo de jovencitas. Vida del espíritu, sin duda. Me placería ser un sans-culotterie.

No di un palo al agua en la vida. De mí puede decirse lo que Ramsay MacDonald de Arthour Balfour: “Una gran parte de la vida la vio de lejos”. No, no me mezclé con el tumulto, pasé por todo por su superficie, como de puntillas. De niño resbalé en la opulencia y nunca tuve –acaso ahora sí algo- serias preocupaciones por cuestiones de dinero. Nunca tuve que arrostrar el gravoso problema de ganarme la vida ni me volaron la cabeza facturas o pago de cuentas atrasadas. Mi sólido capital de infancia se fue desmoronando paulatinamente, pero tengo necesidades pequeñas y hábitos austeros. No despilfarro. Me alcanza aún una relativa seguridad.

***

Mi lujo es solo mental. Pese a la esquizofrenia mi mente es un islote plantado de sauces y rodeado por el brazo más tranquilo del azul índigo. A un lado praderas, al otro, la torre románticamente solitaria del castillo de Faramontaos. Sombras móviles de hojas. Están todos ustedes invitados a mi islote encantado.

Alberti, en De pictura, afirmó de la basílica de Santa María de Fiore: “Esta construcción enorme que se eleva hacia el cielo es tan vasta que podría cobijar a toda la población de la Toscana bajo su sombra”. A veces creo mi alma un patatal, otras, niego su parecido a una biblioteca y a Venecia. Hoy la siento capaz de cobijar la excelsitud.

A veces hay dentro de mí una impresión rotunda de cama con las sábanas deshechas y sucias, rodeada de botellas vacías por el suelo, y hedor mezclado de tabaco y sudor inundando la habitación. Ahora debo reconocer que he sacado un premio mayor en la lotería de la vida. La mayor parte del globo está cubierta de barbarie, pobreza o esclavitud, y en el mundo civilizado las masas se condenan a la ignorancia. Nací en nación libre, en una familia rica, que sabía educar y honorable. Y, desde luego que, al igual que dijo el sereno Gibbon, soy rico, pues, frugalmente, mi ingreso todavía dobla mi gasto. 

***

Están ustedes invitados a visitarme a Nogueira. Con ustedes no temeré jamás de los jamases estas escalofriantes palabras bíblicas: “Mis parientes me han fallado y me olvidan mis amigos más próximos. Los que moran en mi casa y mis esclavas me tienen por un extraño, les resulto un desconocido…A mi mujer le repugna mi aliento y mi hedor a mis propios hijos. Aun los chiquillos me desprecian y me escupen apenas me levanto. Mis íntimos me aborrecen y aquellos a quienes quería se vuelven contra mí” Esto atestiguaba el patriarca Job en el siglo III a.C.

No temo (les espero, queridos) mi terminante soledad.

Diario de un esquizofrénico 45

«En la medida en que la libertad política y económica disminuyen, la libertad sexual tiende a aumentar», observó como un profeta hebraico Huxley.

Recuerdo, al oír los aplausos y sonrisas del parlamento, algo que leí en Ludwig von Mises: «Ningún gobierno puede hacerte más rico, pero muchos pueden hacerte más pobre«, y también de von Mises en “El Estado omnipotente” (1944): “¡No hay esperanzas para una civilización, cuando las masas están a favor de políticas nocivas”

Sin duda que es amargo tener razón cuando el gobierno está equivocado.

La democracia se ha convertido en un tabú, o último fetiche del que toda crítica o amonestación parece herejía, crasa inmoralidad. Pero lo que no se dice es que los Estados modernos han invadido la intimidad individual hasta cotas inaguantables. Sus poderes ya no están solo limitados por la Constitución y las costumbres. Hoy el gobierno lo puedo hacer todo so pretexto de que es mayoritario, por lo que de facto vivimos en democracias totalitarias.

Asimismo la Ley ha perdido su sentido noble y primigenio, y no es más que una regla cambiante destinada a servir intereses particulares… ¡en nombre de la justicia social! Pero la justicia social no existe sino en forma de ventajas particulares, observable en la generosidad de los legisladores hacia ciertos grupos. Hoy en día un gobierno no es más que una institución de beneficencia al servicio del chantaje hacia ciertos grupos. Con la distribución de esos beneficios compra «partidarios». Por lo que el gobierno esquilma la riqueza económica común en función de aquello que le permite conservar la mayoría política. Los políticos, en las democracias contemporáneas, no representan el interés general. Simplemente distribuyen favores en el mercado de la opinión pública.

Mientras no consigamos que los hombres sean ángeles, o príncipes de la virtud y donantes universales de sus riquezas, yo me conformo con que lo mejor que podemos hacer para agradarnos y querernos los unos a los otros es parecernos a los franceses e ingleses que frecuentaban el salón de Madame du Deffand. Ese día creeré en la democracia.

***

“La peor forma de desigualdad es tratar de hacer que las cosas desiguales sean iguales.” Aristóteles.

“Las Polis degeneraran en democracias y las democracias degeneran en despotismos.” Aristóteles.

“Esta y no otra es la raíz de donde surge el tirano; cuando él aparece como un protector.” Platón.

“El verdadero destructor de las libertades del pueblo, es aquél que le reparte regalos, donaciones y beneficios.” Plutarco.

“El gobernante absoluto puede llegar a ser un Nerón, pero también puede ser un Tito o un Marco Aurelio; el pueblo frecuentemente es Nerón, pero nunca Marco Aurelio.” Antoine de Rivarol.

 “Ahora, haz que siete millones quinientas mil personas voten para declarar que dos y dos son cinco, que la línea recta es el camino más largo, y que el todo es menor que la parte; haz que sea declarado por ocho millones, por diez millones, por cien millones de votos, no habrás avanzado ni un paso. Bien, ahora serás sorprendido. Hay axiomas en probidad, en honestidad, en justicia, así como hay axiomas en geometría; y las verdades de la moral no están más a merced del voto que las verdades del álgebra. La noción del bien y del mal no puede ser resuelta por el sufragio universal. No depende de una urna electoral el hacer falso lo verdadero e injusto lo justo. La conciencia humana no puede ser sometida al voto.” Víctor Hugo.

“La voz de la mayoría no es prueba de justicia.” Friedrich Schiller.

 “La democracia es un dispositivo para asegurar que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos.” George Bernard Shaw.

“Yo no creo en la sabiduría colectiva de la ignorancia individual.” Thomas Carlyle.

“Democracia significa la oportunidad de ser el esclavo de todos.” Karl Kraus.

 “Democracia es el arte de administrar el circo desde la jaula de los monos.” H.L Mencken.

 “La tiranía por lo usual se templa con asesinato, y la democracia debe ser templada con cultura. En ausencia de esto, se convierte en una representación de la locura colectiva.” John Stuart Mackenzie.

***

El voto puede ser un deber cívico, es un derecho político y debe ser un bien intelectual. Una democracia que solo reparte participación política y no bienes culturales, no exige excelencia intelectual ni dimana una moral generosa, es limitada. Una democracia votada por brutos o hooligans es desgraciada, sumamente perfectible. Unas elecciones libres con un pueblo ignorante de su conveniencia e intereses es pasto de la corrupción y la ineficacia. Un gobierno no sometido a la soberanía popular ilustrada es filfa, alfalfa, decadencia.

¿Por qué no cualificar el voto? ¿Por qué no exigir, no que voten los preparados, sino que nos preparemos para votar? El problema se distribuye u oscila entre una mala deliberación en las cabezas de demócratas y gobernantes deliberando con cabezas catetas. Mejor (diría) una epistocracia que una democracia analfabeta.

Si las mentes de las mayorías populares son pedregosas morcillas mandriles, grasas negras las cortes por donde las cortes, con esforzados razonamientos que no superan los de un niño de once años, si en estas Pompeyas urbanas solo se oye el tam-tam o el reguetón y nunca Händel, si uno mira por dentro al español medio y solo ve un truculento páramo yermo y dentro de su cráneo un embutido rancio (la molicie de una pelota de salchichón) y no un cerebro discurriendo, si vadear las ideas de los demócratas prototípicos es como cruzar un río de pegamento, si todo nutriente es la papiroflexia esquizoide de la tubería intestinal catódica deyectando sus cacas previsibles, si usted percibe que en la obra de sus coetáneos hormiguean ominosos errores y nunca chispean rasgos de inteligencia e invención, si la mayoría casi equivale (y entiéndase la metáfora que sigue) al engrudo de morralla borderline de grafólogos, quiromantes, practicantes del Reiki, chifladuras de la Era de Acuario, portentosas imbecilidades de ovnis y embajadas galácticas, clarividentes de hojas del té, echadores del Tarot, médiums risibles y perturbadas, astrólogos bujarrones, brujas con su bola de colorines, quemaduras con forma de huevo en un campo por parte de una supuesta nave espacial, infames horóscopos, vacunas con nanochips al mandato de Bill Gates, conspiraciones judías de magnates de la prensa o cercanos apocalipsis de los Testigos de Jehová, parques temáticos mormones o ancianos en chándal desplazándose en patinete por las calles, si la verdad, la razón y la ciencia o la lógica están perpetuamente en el exilio, ¿usted pondría en manos de ese «pueblo» el destino de sus hijos?

«Philosophi enim est, id quod dicit, dicere cum ratione«. Que la última palabra quede necesariamente reservada a la razón, y no a un emponzoñado y lerdo salvajismo de hooligans democráticos. Que elijan los más capacitados para así lograr que los electos sean los mejores y también los más capaces, me parece una solución (epistocrática o noocrática) racional. Una democracia fundada en el conocimiento y no en Tele 5.

Diario de un esquizofrénico 44

(feminismo)

Mi patrón de juicio y afecto no se refiere al género y la especie, sino al individuo, tenga el sexo que tenga.

Juzgo a hombres y mujeres por su calidad moral, la bondad de su corazón, la generosidad en su valentía, los quilates de su ingenio, la capacidad de provocar hermosura en el mundo y tantas otras cosas.

Si por feminismo entendemos igualdad jurídica, no discriminación laboral, equidad de derechos y deberes en una sociedad abierta, no me importa sumarme a ese noble ideario. Que es cívico y es elemental y es justo. Pero el énfasis, la carga de la prueba, no recae en esa abstracción llamada «mujer» sino en fulanita y menganita y zutanita concreta, diferenciada, con sus miserias y sus hazañas concretas. Para mí no hay una abstracción llamada negros, o clase trabajadora, u homosexuales, hay individuos concretos insisto, específicos, en carne y hueso y voz. En los divinos detalles, alrededor de ellos, pesa mi juicio, no en nebulosas generales vagas.

Duns Scoto hablaba de la quiddidad, la propiedad intransferible de un ente. Adoro los seres particulares llenos de particularidades, adoro los seres humanos con atributos únicos, aquellos que no se pueden copiar, ni imitar, ni serializar. Todo humano tiene mucho de eso. Pero esa singularidad, que es una forma de libertad, decrece si no se ejercita y valora. La tendencia a enfatizar el género no contribuye a mimar el detalle. El carácter del humano no clonable, no manufacturado con ideas y sensaciones en serie, sino todo lo contrario, es mi pasión, la luz de la lupa.

Porque, piensen ¿de dónde sale esa idea de mujer? ¿quién o qué se las introdujo en sus mentes? Muy a menudo es una suerte de tosca intuición popular, pero también hay, más allá de la experiencia, una suerte de ingeniería del mercado y los mass media, con intereses e intenciones no necesariamente loables, también oscuros y torticeros. Ser mujer no es ser mujer programada como te dice Cosmopolitan, o el Papa, o la tele, ser mujer es como cada mujer desea ser mujer, es ser ella misma en floración específica y única unidad. El feminismo legalista o administrativo bienvenido sea, el feminismo ontológico no; a mi juicio en él se amagan o se emboscan formas tiránicas e histéricas.

¿Por qué una mujer no puede ser ama de casa? ¿Por qué una mujer no puede ser torero o camionero? No hay razones por una u otra cosa excepto la deliberación y sabia decisión de la propia hembra. Libres e iguales claro que sí, pero sobretodo muy suyas, muy edificadas en ellas, y no por instancias ajenas o extrañas.

A veces la libertad (vivimos una época de libertad instituida pero no instituyente, de libertad «en los papeles», en las constituciones o reglamentos, pero no así en la cotidianidad de las vidas) a veces la libertad es una añagaza de la esclavitud encubierta si se usa con desgraciadas intenciones y propósitos ni claros ni distintos.