Diario de un esquizofrénico 63

(Dementia Praecox III)

¿A quién dedico este libro? Permítanme una modesta stravaganza. A nuestro hígado, el de los esquizofrénicos. Con la mano izquierda escribimos en él la pregunta que nos atormenta; las letras las escribimos con flema y vinagre con unas pocas gotas de saliva de cría de pato. Luego cogemos el hígado con la otra mano, lo sostenemos un rato, y en la palma quedará inscrita la respuesta a nuestra pregunta. Método más exacto que las matemáticas que explican la propulsión a chorro de un ingenio aeronáutico.

Como dice el habla popular prediciendo las órbitas del universo: “Este año los ciegos verán bien poco, los sordos oirán bastante mal, los mudos no hablarán mucho, y los ricos estarán bastante mejor que los pobres”.

Se ignora por qué Virgilio mandó quemar la Eneida en su testamento. Según Plinio (Historia natural, 7, 114) el motivo fue que la obra estaba no acabada. ¿Es esa realmente la verdad? Nunca lo sabremos. Dedico este libro a las llamas que no quemaron la Eneida.

Dedico este libro a los niños que se fotografían junto a un baobab, a los guardias civiles poetas que se enamoran de nefrólogas preciosas, a las rosas, que sin por qué llenan las cunetas de los arrabales. Y a mi madre.

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“Sobre cuáles son estos síntomas primarios[de la esquizofrenia] cuya presencia sin causa orgánica concreta que los justifique, establecen algunos autores:

K. Schneider da la siguiente lista: 1) Sonoridad del pensamiento 2) Voces dialogadas 3) Voces comentadoras de la propia actividad 4) Vivencias de influencia corporal 5) Intervención del pensamiento, divulgación del mismo 6) Percepción delirante 7) Sentimientos y acciones inferidos o interferidos

A. Vallejo- Nágera consideró síntomas realmente primarios “los incomprensibles psicológicamente, no elaborados intrapsíquicamente, que emergen súbitamente del proceso esquizofrénico (su origen no deriva de otras síntomas) apareciendo en la conciencia nítidos, elementales, claramente percibidos como extraños al yo, y que no pueden tener otra etiología que la esquizofrenia”

Para López Ibor, con un análisis fenomenológico, el núcleo primario del trastorno está “en una alteración del sentido del estar- en el- mundo existencial” y este modo especial de estar propone llamarlo “disestar” o “disestesia”. Para López Ibor la mutación esquizofrénica consiste en que “se invierte la flecha intencional”. “Nuestros actos psíquicos tienen un carácter intencional. Este carácter se ve reconocido desde fuera, pero también existe en nosotros una difusa conciencia de las intenciones residen en nosotros y no fuera. En el delirante ocurre al revés, las intenciones se hallan fuera, en los seres externos. Por eso el mundo se puebla de significaciones mágicas. Estas no tienen que ser amenazadoras, sino simplemente desconocidas””

“Como el alucinógeno LSD se fija a los receptores 5-HT, se postuló que los síntomas psicóticos de la esquizofrenia podrían deberse a declinación de la neurotransmisión serotoninérgica. Por ejemplo, podrían resultar de la formación de aminas metiladas endógenas que como el LSD, podrían producir alucinaciones. Los intentos destinados a descubrir estos compuestos no fructificaron, por lo que se decidió analizar diferencias entre esquizofrénicos y sujetos normales. Los parámetros relevantes son los niveles de 5- HT o ácido 5-HIAA en las plaquetas, sangre, LCR y cerebro. También es factible cuantificar los subtipos de receptores en diversas regiones cerebrales y ensayar antagonistas específicos en pacientes con psicosis” (No explicaré como acaba esta historia más apasionante que el Quijote. Léanse papers a golpe de clic en Google Academic por ejemplo)

“Los estudios neuropatológicos señalan una ligera disminución del volumen del putamen, de la sustancia negra y de diversas porciones del sistema límbico, sobre todo del lóbulo temporal y del hipocampo. Se ha descrito una disminución del número de neuronas en ciertas áreas corticales. También se han encontrado alteraciones en el lóbulo frontal con RM, PET y pruebas neurofisiológicas; estas alteraciones pueden ser responsables de algunos síntomas cognitivos, de la atención y afectivos de la esquizofrenia” (Estos y otros hallazgos que no listaremos, prueban de modo concluyente o apoyan la creencia de que la esquizofrenia no es una enfermedad sino un grupo de enfermedades)

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Recomiendo: A. Schmidtke, Definition besonders suizidgefährdeter Risikogruppen: Probleme und Resultate der Prädikatorenforschung, donde se nos recomienda que nos alimentemos con cebada húmeda, harinas bien molidas, miel y la laxante leche de yegua o de burra.

Diario de un esquizofrénico 62

(Dementia praecox II)

Detesto la moda moderna que consiste en que, en la entradilla del autor, éste se presente con información anecdótica y exhibicionista de las esquinas y recodos de su ser y existir más “totxo, arrienc, babaia, pec, baja i capsigrany”, foto incluida.

Nací en Barcelona y vivo en una aldea de Orense. Sobra y basta para los chascarrillos de recibidor y barbacoa.

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Cito libros y autores al azar, orientado por ese manual de irracionalidad y sofistería llamado I Ching.

“Puedo calcular el movimiento de las estrellas, pero no la locura de los hombres” Newton

“Primero, no hagas daño” Hipócrates

“Antes del quebrantamiento, es la soberbia” Proverbios 16:18 (Cita ad hoc, aplicable desde los sucesivos DSM hasta el novísimo DSM-V)

“Segur que continuarem obtenint uns pocs èxits “sonats”, però ens deixarem molta gent pel camí per la simple i desgraciada circumstància que no tenien el que nosaltres sabíem curar: quina paradoxa més patètica, la conversió de l´altruisme que guiava la nostra vocació inicial en l´apoltronament en una praxi rígida i limitada, on ja no sabem nosaltres el que cerquem què té el pacient i com podem ajudar-lo, sino que és el pacient el que ha de buscar i seleccionar entre els professionals de la psiquiatria aquell que es dedica a allò que ell pateix o en sàpiga” (Antoni Corominas, Els pecats capitals del psiquiatre, Angle Editorial. Tomito extraordinario que pasó desapercibido debido a su limitación local al área lingüística catalana)

“A partir de las observaciones de John Haslam y de Philippe Pinel, y hasta finales del siglo XIX, tuvo lugar en Europa una polémica constante acerca de si la locura estaba aumentando, y, en caso de ser así, por qué. Ya en 1829, sir Andrew Hallidey alertó de que “el número de enfermos se ha más que triplicado en los últimos veinte años”, y, en 1835, J.C Prichard añadió que “el aparente aumento es muy notable en todas partes…los casos de locura son mucho más abundantes que antes”. En 1856, en Francia, E. Renaudin publicó una gran cantidad de datos que demostraban un incremento de la locura, especialmente en jóvenes adultos y en zonas urbanas, y al año siguiente en Inglaterra John Hawkes escribió: “Dudo que jamás en la historia de la humanidad, o por la experiencia de épocas pasadas, se pueda demostrar que haya habido un mayor número de locos de los que tenemos hoy”. En 1873, Harrington Tuke avisó de que: “una gran ola de locura va avanzando lentamente hacia nosotros”, y, tres años después, Robert Jamieson añadió que “el fenómeno más destacado de nuestro tiempo ha sido el alarmante aumento de la locura”.

Los que pensaban que el aumento de la locura era real dieron diversas explicaciones posibles, que iban desde la genética (mayor consanguinidad entre matrimonios) y la creciente complejidad de la civilización, hasta el incremento en la masturbación, el consumo de alcohol o viajar en tren. Los que creían que el aumento de la locura no era real decían que se trataba de un artefacto estadístico debido a la mayor esperanza de vida de las personas con enfermedades mentales, que era parte de un complot social para encerrar a personas molestas en manicomios, o bien la consecuencia de una creciente industrialización, dado que las familias dejaban la casa para ir al trabajo, y, por tanto, no podían seguir teniendo al familiar enfermo en casa” (E. Fuller. Invito al lector a que medite los paralelismos entre el s. XIX y el XXI, así como a la lectura de The invisible plague, donde se concluye que la locura realmente aumentó)

“La acción de los medicamentos psicótropos sobre los síntomas de un pensamiento enfermo es incomparable, pero carecen de efecto sobre la vivencia individual del paciente o sobre la repercusión social de la enfermedad “E. Zarifian

Aunque este es un libro serio y por lo tanto no se citarán aquí a mamarrachos como Laing, Cooper, Basaglia, Foucault o Lacan, no me resisto a que ustedes lean los diversos artículos de la “Declaración de los derechos humanos y de la salud mental”, un documento fundacional titulado Salud mental y ciudadanía mundial. Búsquenlo en Internet. No vienen mal las risas…congeladas.

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El padre Jofre, alrededor del año 1500, fundó en Valencia el primer manicomio del mundo. Traducido al español se llamaría “Asilo para desmemoriados, locos y orados”, buen título para nuestra época que, como en el cuadro de El Bosco, navegamos perdidos en una pobre barca sin un adónde ni un claro destino.

Diario de un esquizofrénico 61

(Dementia praecox I)

Este libro es una autobiografía sin vida, sin vida directa, pero bullente de alusiones indirectas a mi propia vida. Eterno parloteador de mí mismo, les aseguro que mi propósito es el mismo que guio a Marcial (Epigramas, X 4, 8-10)

Lee eso de lo que la vida pueda decir “es mío”.

Aquí no encontrarás centauros ni gorgonas

y harpías: a ser humano saben mis páginas.

Soy poco dado al plano real, al realismo tabernario. Más me gusta el plano simbólico u onírico. Este libro no es más que mera scintilla animae de un viejo y cansado faux aristocrate.

Desearía mi Diario que se aproximase a la Varia Historia de Claudio Eliano, un popurrí o miscelánea de ensayos breves, citas, anécdotas, curiosidades… Algo ligeramente erudito, entretenido y compilatorio. Como lo fue El banquete de los eruditos de Ateneo de Náucratis. Una “silva de varia lección”, como la llamaron nuestros clásicos.

Miles de mujeres estadounidenses de los siglos XVIII y XIX, conscientes de la limitación de su educación formal, escribían “libros de cosas comunes”, una crónica de lecturas, taraceada de citas y a menudo observaciones sobre sus vidas. Este libro quiere sumarse también a esa soterrada tradición además de a la de los libros misceláneos.

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En el vol. LXIV, col. 1230, de la obra de Migne, leemos:

“Omnia siquidem superius expedita de scholarium informatione sunt infixa. Nunc de eorum sagaci provisione breviter est tractandum. Cum ergo humani corporis complexio phlegmate, sanguine, cholera et melancholia consistat suffulta, ab aliquo praedictorum necesse est quemlibet  elicere praeeminentiam.

MELANCHOLICO vero prigitiei timorique subiecto, locis secretis  et angulosis streptique carentibus, lucisque parum recipientibus, studere est opportunum saturitatequem declivem serasque coenas praecavere, potibusque mediocribus gaudere ad naturae studium, prout studii desiccatio exegerit; plenaria potus receptione ad mensuram confoveri, ne nimii studii protervitas phtisim generet, anhelam thoracisque strictudinem”

¿Me habrá causado el exceso de estudio y lectura, tisis, jadeo y opresión en el pecho?

¿Es la melancolía hermana de la soledad y madre del miedo?

Diario de un esquizofrénico 60

El fútbol es anencefálico y gubernativo. Si los combates de gladiadores eran horribles y degradantes, con el placer de gozar viendo matar, donde se disfrutaba con el espectáculo de matar por matar, el fútbol cuánto menos es pernicioso para la mente de Sócrates, Catón, Lelio y mía, que busco el retiro y conmigo mismo ya me basto.

Qué se debe evitar ante todo, se preguntaba Séneca: la multitud, respondía. Multitudo non sequendam, dijo Horacio ¿Diremos al acabar la final «Huius operis compositio ingeniosa est, pura, dilucida, numerosa, simplex, apta, distincta, peromata, dulcís, elegans, non vulgaribus, non fucatis, sed electis et propriis verbis exculta, praevalidis contexto membris, etfirmioribus nervis compacta.», o, más bien, «árbitro capullo y cabrón»?

El fútbol es el nuevo anfiteatro de 22 analfabetos «bestiarii» con vidas de nuevos ricos horteras. La hez y pedorreta de la España tatuada.

La multitud se debe apartar del alma. Compartir el carácter, sentir e ímpetu de la mayoría solo significa rebajarse. Yo no imito ni odio al vulgo. No lo imito porque en él abundan defectos, abyecciones y tonterías; no lo odio, porque el hecho que la inmensa mayoría sean diferentes a mí me resulta indiferente, e incluso sé que es normal (lo anormal sería lo contrario; que el vulgo espeso y municipal fuera liviano o delgado y ducal)

Mi doctrina la resumió Demócrito: «Para mí son suficientes unos pocos, es suficiente uno solo y suficiente ninguno»

Traigo a la memoria a Séneca: «Con todo, ¿cuál ha de ser la vida del sabio, si queda sin amigos, metido en prisión, o abandonado entre gente extraña, o detenido en una larga travesía, o arrojado a una playa desierta? Cual es la de Júpiter, cuando destruido el mundo, confundidos los dioses en uno, quedando poco a poco inactiva la naturaleza, se recoge en sí mismo entregado a sus pensamientos. Algo similar hace el sabio: se concentra en sí mismo, vive para sí»

Si hoy no pueden o no quieren ver el Madrid-Barcelona, siempre pueden, en lugar de ver el partido, pensar o meditar.

Diario de un esquizofrénico 59

(Un noble medita pausadamente)

Tener casa propia, limpia y agradable, afable,

un jardín tapissé de flores y abejas en verano,

pocos o ningún hijo, acaso mujer fiel, ningún tumulto;

que vague la vida en Adagio non tropo, ma divoto,

estudiar los severos astros, mucho leer a la luz de la vela,

acallar la lengua (que abunde mucha conversación

con el cielo y así no obtener dócil habladuría),

convertir en rechifla la farsa y sátira de la época,

sin deuda y poca hacienda, ni avaricia ni deseo.

Contentarse con poco, nada querer de los Poderosos,

domar las pasiones, cultivar el juicio esclarecido,

no conocer la tormenta y meditar en silencio,

y, solitario como un sabio, escribir con letra clara

y pausada igual al corazón, un libro modesto y veraz

que ampare pálida memoria de tus días o iguales afanes.

Y ya que arden los conventos, o nadie cultiva la tierra,

y se pueblan de salvajes las ciudades, pasar los granos

del Rosario sin devoción: attendre doucement la mort.

***

Variaciones a un tópico literario ligeramente inspirado en un muy raro poeta francés del Seizième.

***

Leo en la página 474 de la obra de Bernanos, Le Chemin de la Croix des Ames:  

«El enorme mecanicismo de la sociedad moderna se impone a nuestra imaginación, a nuestros nervios, como si su inexorable despliegue nos obligase a entregarle lo que no le daríamos de buen gusto. El peligro no radica en la multiplicación de las máquinas, sino en el número, cada vez más elevado, de personas acostumbradas a no desear, ya desde la infancia, otra cosa que aquello que las máquinas les ofrecen. El peligro -posible- no es que acabéis adorando las máquinas, sino que sigáis ciegamente la colectividad -dictador, empresa, estado o partido- que las posea. No, el peligro no estriba de suyo en las máquinas, ya que solo hay un peligro para el hombre, y es el hombre mismo. El peligro radica en el tipo de hombre que esta civilización trata de formar«


Bernanos, a mi ver, fue profético al intuir el modelo o tipo de hombre propio de la civilización tecnológica. Una especie de plutócrata glacial y ruidoso corrompido por el poder absoluto. Y dibuja un futuro incierto en que el hombre no pinta nada ni es nadie. A más técnica menos silencio, y a menos silencio menos densidad de alma y más aburrimiento. A más técnica, menos medios intelectuales.


Los tímpanos del hombre actual vibran las veinticuatro horas del día (la mente, también); con la notificación de un correo o un wasap, con la televisión, con la música o la voz de los locutores de la radio en el coche, con la voz de los compañeros de trabajo y los clientes de la empresa. Encima todo rodeado de una atmósfera de decibelios o ruidos indefinidos perennes: la lavadora -nuestra o la del vecino-, motos crispadas -también en mitad del campo-, peleas de borrachos, amantes copulando, sirenas de policía o de ambulancia, máquinas tragaperras, música de ascensor, música ambiental en restaurantes o comercios, etcétera.


A mí, cuya hipersensibilidad al ruido está incluso diagnosticada, todo el cerumen ruidoso de la ciudad y la tecnología me enloquecía. Por eso fuxí a una aldea gallega de diez habitantes. A una paz como de claustro de monasterio del siglo XIV.


Con música de las esferas, mariposas, brillo de la Luna, de la lluvia, al amor de la naturaleza, y con aletear de pájaros en lugar de retumbar de tubos de escape.


La Polis hierve, bulle caótica como una infartada olla a presión, con chirridos enfermos y agudísimos, sus habitantes son desquiciados cerebros o estrépitos del corazón a un tris del manicomio, como supo Bernanos.


Mi aldea amortigua El Gran Chasquido como una colcha de musgo y morados, de claros del bosque y dorados del cielo, de bosques y vaguadas, de capiteles lunares y sol medieval.

En el silencio de la aldea abolir el tiempo centrándose en el aquí y ahora:

“Nunc fluens facit tempus, nunc stans facit aeternitatum”. Boecio. El ahora pasajero origina el tiempo; el ahora que permanece, la eternidad.

“Ita nunc sive praesentia complicat tempus”. Nicolás de Cusa. El ahora o presente incluye todo tiempo.

Aquí, en Nogueira, deseo pronto morir.

Diario de un esquizofrénico 58

(Horacio, Epodos, II)

Paz a los hombres. Nunca fue fácil el vivir.

Deseo el silencio casto y conventual de la Luna,

y vivir libremente, olvidando los años.

¿Gozar de una gloriosa medianía?

La tentación de alejarse de los pleitos,

y huir, y apartarse, y aspirar a lo mínimo.

¿Desasosiego? ¿Fiebre? Dos ejércitos sin alma.

Levántate pronto, desayuna un dedo de vodka

con limonada, toma unas tostadas

con aceite, ajo y sal, pasea por los bosques

con tu perra, y dedica el resto del día

a traducir a Pessoa, a contemplar la poblada

galería de tus recuerdos…

Y cómo agrada entonces que tanto guste

lo que los sabios crearon para que te gustase,

cómo agrada el recto rímel de las estatuas,

el tempo lento y amoroso del piano,

bogar por islas donde ella braceó desnuda,

la tibieza de las flores, el crepúsculo sobre el río,

el cortejo de nubes naranjas al ocaso,

el campo cultivado con amarillos serenos.

Y cómo acolcha la noche con su libro,

o la cumplida modestia de una sencilla idea.

De la confusa selva del pensamiento contemporáneo

apártate, del mundo mendaz retírate en biblioteca.

Ajeno al mundo, aplasta su hosca desmesura.

Pide la altura de quedarte al margen:

la carne es impura, el espíritu enemigo.

Lee –saboreándolos– a Suetonio y Polibio,

paladea la rica prosa de Tácito, escucha al sutil

animal perfumado de la noche, evita los tenebrosos

hoplitas pletóricos de lucha…

Graba pues en tu memoria estas palabras,

señales y símbolos que rigen tu destino:

Feliz aquel que de pleitos retirado.

***

«Beatus ille, qui procul negotiis, / ut prisca gens mortalium, / paterna rura bubus exercet suis, / solutus omni fenore, / neque excitatur classico miles truci / neque horret iratum mare, / forumque uitat et superba ciuium / potentiorum limina, / ergo aut adulta uitium propagine / altas maritat populos»  Horacio.

Feliz aquel que de negocios alejado, cual los mortales de los viejos tiempos, trabaja los paternos campos con sus bueyes, de toda usura libre. A él no lo despierta, como al soldado, la trompeta fiera ni teme al mar airado; y evita el Foro y las puertas altivas de los ciudadanos poderosos.

***

«No hice más que urgir a nuestra/ época a abandonar sus trabas/ con las sabidas reglas de la antigua libertad/cuando de repente me rodea un bárbaro estruendo/ de búhos, cucos, asnos, simios y perros» Milton, Soneto XI.

Libros: «Vastes et détranges domaines» para alimentar la mente. «Oisive jeunesse» un libro, ociosa juventud la de un libro.

«Was du erebt von deinen Vätern hast / Erwirb es um es zu besitzen» Goethe. Lo que has heredado de tus padres, hazte digno de poseerlo.

Que no nos mueva demasiado ni el viento ni las brisas; que nos mueva, por encima de todo, el conocimiento. Como escribía Tito Livio (28,27): «Multitudo omnis, sicut natura maris, per se immobilis est, ventus et aurae cient».

«En esta estúpida y tediosa época lo más excéntrico que uno puede hacer es tener cerebro» Óscar Wilde.

De Francesco Petrarca son estas palabras tomadas de su libro «Remedios contra la buena y la mala suerte», 1, xliv:

«Gozo: Escribo libros.


Razón: Mejor harías en leerlos, y mucho mejor sería si convirtieses lo leído en una buena norma de vida. El conocimiento de las letras sólo es útil si se pone en práctica y se confirma con obras, no con palabras. De otro modo, muchas veces se confirma, como está escrito, que el conocimiento hincha de vanidad. Entender con claridad y prontitud muchas e importantes cosas, recordarlas con seguridad, contarlas de modo brillante, escribirlas con arte y declamarlas placenteramente, si todas estas cosas no tienen aplicación a la vida, ¿qué son sino instrumentos de una vacua petulancia, qué son sino trabajo y ruido sin provecho?
»

«Simul et jucunda et idonea dicere Vitae», Horacio, hablando de la función de la poesía en su Arte poética, I, 334. «Y al mismo tiempo decir cosas agradables y adecuadas para la vida».

«Posse tibi res meas, pater optime, que ut paucis placeant, laboro» Petrarca.
Que sean de tu agrado, querido Padre, estos escritos en los que trabajo para complacer a unos pocos.

«…mihi parua rura et / spiritum Graiae tenuem Camenae / Parca non mendax dedit et malignum / spernere uolgus» Horacio.
…pero pequeños campos, / y un leve aliento de la griega musa / me dio la Parca, y despreciar al vulgo, / siempre maligno.

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“Feliz aquel que, ajeno a los negocios,

como los primitivos,

labra tierra paterna con sus bueyes

libre de toda usura;

que no oye el agrio son de la corneta,

ni teme el mar airado,

y evita el Foro y las soberbias puertas

de los más poderosos;

y los largos sarmientos de las vides

une a los altos álamos,

o contempla de lejos su vacada

en un valle apartado;

y, las ramas inútiles podando,

injerta otras más fértiles,

o guarda espesa miel en limpias ánforas,

o esquila sus ovejas”

Horacio, Epodos, II

Diario de un esquizofrénico 57

Mi madre, orgullosa de mi educación (colegios privados, clases particulares de dibujo, música e idiomas), es también una crítica literaria sagaz y que corta a degüello. Siempre le leo todo lo que escribo (excepto los diarios íntimos) y espero su reacción; hoy me dijo que soy demasiado cerebrotónico, poco cálido, que el genio debe ser fácil de asimilar (aunque él mismo posea una gran originalidad), que el destino de cualquier poeta es llegar a ser recitado anónimamente por el pueblo, y, last but not least, que un escritor es un animal racional literaturizado (aunque mentiroso) pero que yo propendo en exceso a la verdad, la sensibilidad lógica, y la razón.


¿Qué querías mamá? Toda tu vida contendiendo para convertirme en un ser exquisito y singular, siempre empeñada en tu desprecio a las masas («son como bacterias» sueles decir proverbialmente) y ahora deseas verme hecho un sosias de la ridícula y vulgarzota novelista X o un doble del ripioso chupacaramelos de Y. Yo persisto en mi ser (caviloso, minoritario, antipopular, elitista, magnificente, grave), a imagen y semejanza de igual que me creaste y que, en tu fondo, sé que deseas.


Me criaste para que me juzguen los prebostes de Oxford y no las listas de éxitos o de más vendidos de Marie Claire o Lecturas. No, mamá, hoy no es tu día. Criticas a abuelas y madres de cerebro calloso, a políticos y artistas botijeros, eres adorablemente clasista y de espíritu dorado. Hoy es el día de las madres de Mercadona. Tú eres selecta como una hilada fresca de viento en la montaña. Otro día me pondré mi capa McFerlán y tomaremos unos mirlitons juntos.


Como que amo lo bueno y exquisito no puedo sino amarte. Nuestro amor es como lujosa leche de queso de alce. Nuestro amor es como un sinfonier clásico o un sillón pan de oro, como un antiguo reloj de oro. Para otros el pollo de asador con sus patatas renegridas y resecas. De ruc i de senyor se n´ha de venir de mena.

Nota bene: Esto escribí hace siete años. Ahora eres un pájaro con los huesos llenos de aire. Te prometí que no explicaría nada públicamente sobre el oscuro ogro. Susceptible todavía a la ternura, el unicornio azul se me perdió.

***

(Oda a mamá)

Ahora educan discotecas, Tik Tok, la pandilla, Instagram,

el haxix, la televisión, los videojuegos, te lo juro mamá…

Nadie ayuda con su propio bolsillo a los necesitados,

los gustos no se avienen con las opiniones,

la ropa y los labios de la gente recuerdan sus malas horas,

la risa no es un astro de la galaxia,

no se soporta el castigo ni el útil consuelo,

los secretos y las virtudes no se guardan bajo llave,

Nochevieja es una vomitona universal.

El ardor no se acomoda con la razón,

se apaga la Luna entre un simulacro de histriones,

los cangrejos de las tabernas saben insípidos,

pero tú te vistes como una señora del siglo XIX si vamos a cenar…

Este mundo no es tu tipo; ni es el mío, la duda ofende.

Los pensamientos se expresan fuera de las elegantes palabras,

el decoro es un mineral insólito,

el cielo un juicio obtuso con gasóleo de avión,

la plebeyez de turistas un insoportable tsunami,

la neblina de Zara una mancha de petróleo que no deja respirar.

Te agradezco la tradición, el «stylo» que me legaste. Las clases

de pintura y música privadas, el amor que en mí vive.

Recuerdo a papá. Y mucho, como tú, lo echo de menos.

Cuido de ti y cuido también el desdén robusto, solidísimo,

que siento por esta realidad abyecta.

Este mundo que es un vil y mediocre sucedáneo del tuyo.

Los acordes de tu corazón permanecen en mí

como un rojo Jinete de la Palabra,

como galope de purpúrea ternezuela.

En la vastedad del firmamento

tu rostro afirma el porqué de las rosas,

la noche fresca como el agua de altas montañas,

la cumplida inteligencia con que verdea la hierba.

Notas de cariño y poesía fueron tu vida

hermosa como un sonajero recién lavado.

Eres Verdad que derrama cisnes y dimana aroma de café,

Verdad de copa de jade y fragor de estrella.

(Película de oro y clorofila de Cukor;

¿no veis –aguzad el oído–

el péndulo sonoro de risas en la alberca,

el tufo a cereal en el campo?

Decidme, ¿no es esto acaso la Verdad?)

Ahora educan porros, discotecas, facebooks…

***

Todos conocemos a gente cruel, sin resonancia, carente de corazón. El tuyo, en cambio, mamá, es una delicada y bondadosa cajita de alabastro. Qué placer vivir contigo, una adorable dama con intenso garbo de clase alto-burguesa, pasmosamente inteligente, muy culta; de cada diez cosas que haces nunca ninguna es un error, y eres totalmente incapaz de cometer alguna maldad.


A tu lado (al igual que con papá) he mejorado enormemente, pero una comezón dolorosa de haber sido un hijo imperfecto y energéticamente problemático no me deja de aguijonear. Tengo el alma agotada y marchita debido a desdichados, malhadados hábitos que tomé. Perdóname, inmortal corazón puro, joven maniquí rubio en un país de nieve, golondrina y sabio navío en la mar.


El lenguaje del amor articulado, vivo y veraz, es inevitablemente cursi, cursimente «moelleux». El Bien huele a rama de pino recién cortada. La ternura es un finísimo brillo que solo acaricia recintos claros.

Escribo en público (y sé que te disgusta la pública intimidad) lo que nunca me cansaré de decirte en privado: «Je t’aimerai toujours, et aussi plus tard”

Nota bene: Sí, te querré siempre y todavía después. “Solo tú me has amado en esta vida. /
Solo pido excusas ante tu amor sin medida”. El unicornio azul vive en tus ojos.

***

(Ich liebe dich)

(A mamá, Luna blanca entre las negras regiones del éter. Aurora tras la negra sombra)

Me gusta perderme en las luces de la Luna

y oírte respirar con toda tu piedad de sombra blanca.

Cuando ya no me interese el mundo, cuando ya no tenga ganas,

tu brillo de sueño quieto será bálsamo

y mi corazón todavía salta (saltará) cuando contemple

tu cabello cano y limpio de ochenta años de niña.

Ven a esconderte en las luces conmigo,

juguemos juntos en un bosque de abetos, trineo y nieve,

resguardémonos del frío invocando al cielo rojo.

Contigo, mamá, mi mente nunca se avergüenza de sí misma,

me sé invulnerable, defendido, a salvo, real,

y el más feliz entre los ángeles si tomo tus manos.

Estar los días contigo es romper la soledad.

Si me oculto en mi celda ¿qué significará todo

cuando te apartes de mí? Ángel de mármol

de Raffaelo da Montelupo. Valiente Caterina Sforza.

Branca Orsina con sus festones y flores enlazadas.

Dulce es el labio de una madre respirando la marea alta.

O el aire de la brisa acariciando su corazón tranquilo.

Me gusta perderme en las luces de la Luna.

Me gusta esconderme contigo en la Luna.

O dentro de tus ojos, el significado de todas las Lunas.

Diario de un esquizofrénico 56

Yo, orate, orante y diletante. Burgués hacendado y propietario, rentista, aldeano ilustre. Pienso bien, escribo regular -desearía que con distinción-, y hablo muy mal. Solitario compulsivo. Lector omnímodo, omnímodo, diagnosticado de bibliopatía. Apocalíptico y anti-moderno. Debemos apartar el chusmerío de nosotros y buscar la civilización mental, también la bondad.

Voltaire: “La terre est couverte de gens qui ne méritent pas quon leur parle» (la tierra está llena gente a quien no merece la pena dirigirle la palabra)

“Por desgracia la expresión «coquin méprisable«, granuja despreciable, resulta aplicable a un número terrible de personas de este mundo” Schopenhauer.

“Nec vixet male qui natus moriensque fefellit” Horacio (No se da mala vida quien de nacimiento a muerte pasa desapercibido)

Mejor no podría ser dicho. O bien igual Ovidio: “Bene qui latuit, bene vixit”, (Quien bien se esconde, bien se da) Solo y oculto es como se está mejor en esta hodierna e híspida civilización, donde la publicidad está por encima del logro, la revelación por encima del comedimiento, la sinceridad por encima de la decencia, el victimismo por encima de la responsabilidad, la confrontación en lugar de la cortesía, la psicología sustituyendo la moralidad.

Para concluir, y como divisa o lema: «Litteras ese solas quae homines ese vere convincat«. Las letras son la única prueba de que se es verdaderamente hombre.

***

Yo, Christian Sanz Gómez Leví Carballo, tengo el ojo ortopédico por lavar en el fregadero, ganas de ametrallar un geriátrico y una guardería, yo deseo ser un pájaro y, aunque cueste leer al salir del manicomio, construirme un palacio con hurís, llenar la mente de fosforescentes fantasías y pensamientos hermosos. Al salir del manicomio quiero ser sabio sosegado: estudiar mucho y no escribir nada, volar y cantar, alimentarte de sésamo, adormidera y menta.

¿Pero, aún con esa aguda locura supiste meditar

y bastante dirigir tu vida,

acercado lo mejor a ti para juzgar,

compuesto la mente con ideas claras y distintas,

enfebrecer tu corazón alguna noche con altos pensamientos mortales,

ahuyentado los demonios, las innobles servidumbres del lacayo,

evitado mezquindades, vulgares instintos,

no malgastado un gramo de tu inteligencia?

En tal caso hiciste el trabajo mayor de todos.

En tal caso fuiste tan libre como hombre.

***

Epitafio

Cuando volvió, desolada, abatida, del funeral,

la madre del burgués y ocioso oso apacible,

del aburridísimo Christian, rey boscoso

de los lobos, deseó para él un epitafio.

Y el poeta de provincias Maximiliano Mexïa,

amigo común de Samael y del difunto

lo esbozó compungido siguiendo con escrúpulo

los informes e inclinaciones de la verdad

y envió después el epitafio, una primera redacción,

a aquella elegante y demasiado enferma dama.

«De Cristian el alunado o aldeano rey

honrad dignamente, gentes de la Ribeira Sacra,

su clara, concreta, minuciosa y efímera memoria.

Loco (aunque fingió) y de noble corazón,

fue arbitrario de gusto, justo de estilo y sabio de mente.

Entregó a los solícitos libros su diligencia,

y altivo en el hondón de su corazón

algún pensamiento sin reposo amaneció esclarecido.

No esquivó el dolor, pero en su fracaso

miserable nunca se sintió pobre. Honrad a ese lobo

de pelambre canela. Queda aquí, en la niebla, bajo estas letras,

su vagabunda alma. Ese árbol, ese jardín, y la lápida,

comparten con las estrellas su fe y símbolos.

Pero fue todavía más que todo eso, muchísimo más:

el Gran Solitario. Temen los hombres propiedad tan atribulada:

no la hubo más noble entre los incendios de sus días»

Diario de un esquizofrénico 55

“La resistencia se organiza en todas las frentes puras” Tzara. La destrucción se organiza en todas las frentes impuras o locas ¿Qué línea seguiría mi vida si hubiese elegido el camino de matemático, novelista, profesor, esposo…? Inútil llorar por la leche derramada. Lego la nada a nadie. Mi locura fue una soledad de perla que veló el misterio de mi aristocracia. Mi locura fue una soledad pitañosa que ocultó mi enorme inteligencia. Nadie me toma en serio. Todos se burlan de mí. Como Bart Simpson dice, yo soy aquellos que se han multiplicado por cero.

***

Según Montaigne «Un lector capaz descubre a menudo, en los demás, perfecciones diferentes de las que el autor ha visto y da sentidos y aspectos más ricos«. Borges añade: «Cualquier papel que encierra una palabra es el mensaje que un espíritu humano manda a otro espíritu. Ahora, como siempre, el inestable y precioso mundo puede perderse. Solo pueden salvarlo los libros, que son la mejor memoria de nuestra especie«. Y resumió Bacon: «Leer hace completo al hombre«.

Palabras, palabras, palabras… ¿Palabras? Comenta Catón una sentencia muy sensata: «Rem tene: verba sequentur» («Atente al tema: las palabras vendrán por sí solas») Ante el rebelde y mezquino idioma, a veces lo más auténtico consiste en armonizar tus palabras con las palabras de otro. La literatura no tiene otro fin que pintarte a ti mismo bajo el cañamazo de los Grandes. Son muy abundantes en mí, como debe ser, los calcos, inspiraciones, influencias, plagios, de otros autores. Como afirmó una de mis más queridas maestras, Kathy Acker, a fin de cuentas, “Copyright” significa “Derecho a copiar”.

A mi muerte, lo más acertado será decir lo que dijeron a la muerte de Gide, «lo que se ha muerto era un cadáver».  ¿Diré


IN TERRA LINQVIT, ALIVM SVB TERRA LOCAT.
SERMONE LEPIDO, TVM AVTEM INCESSV COMMODO.
DOMVM SERVAVIT. LANAM FECIT. DIXI. ABEI.


(Carmina Latina Epigraphica, -CLE- 52)?

Si mi nombre y deseo quieres saber, caminante, yo soy Christian, el aldeano, a quien los poetas enseñaron a vivir, los matemáticos a pensar y los filósofos a morir. Recorre el áspero camino y búrlate de mí, que mucho ceceé en mis prosas. Espero ver la cauta sonrisa, caminante, que esbozas al leer mis medidas palabras.

 Caminante, fui un niño de familia rica. Ahora soy rentista pobre y muerto. En mi locura asomó la decadencia y apocalipsis de este mundo hortera, chato y bárbaro, donde la incultura y la mala educación se han vuelto modas culturales, un mundo en el que no sé vivir porque no me criaron para vivir en él. Tomo mi daiquiri helado y brindo por otros siglos. Y huyo junto a la zarina por campos de nieve siempre al inevitable, amable, gozoso Exilio. Crucé el Hades. Párate a contemplar esta lápida y toma una copa a mi salud, oh tú dichoso caminante.

***

(Epitafio de un amigo de Platón)

Extranjero, sobre los montes del Sil, yo, Christian, lector,

reposo. En esta tierra mil veces bárbara pasé

un exilio de dolor, soledad y tristeza.

Esta tumba cerca del río

encierra muchos sinsabores. Un afán incontenible

de saber me empujó a fatigar bibliotecas.

A los cañones del Sil me arrojó la tempestad

y fui tratado como extranjero sin patria. Hasta la madurez

me consumí, escribí y estudié hasta quedar agotado,

sordo de voces cómplices o amigas, lejos

de las islas del Egeo. Por eso no siento ahora

ningún miedo y al Hades sé que iré sin pena.

Allí estaré con mis compatriotas,

los difuntos con quienes conversé de vivo,

los locos vestidos de mármol frío,

y en griego clásico hablaré durante la eternidad.

Diario de un esquizofrénico 54

(loneliness and solitude)

Huxley: “La mayoría de los hombres y las mujeres lleva una vida tan dolorosa –en el peor de los casos-, o tan monótona, pobre y limitada –en el mejor- que el impulso de escapar, el anhelo de trascenderse aunque solo sea por un rato, es y ha sido siempre uno de los principales apetitos del alma”

Y que mejor vía regia y magna a ese anhelo e impulso que la soledad creadora. Tomo como argumento de autoridad a Montaigne. Varias citas:

“Creo ahora que el único propósito de la soledad es vivir cada uno a su gusto y a sus anchas”

“Por eso no basta con apartarse de la gente ni basta con cambiar de lugar. Es preciso sustraerse al hábito de la compañía humana que llevamos dentro; secuestrar nuestro yo y poseerlo nuevamente. Llevamos con nosotros nuestros grilletes; no somos del todo libres. Volvemos la mirada una y otra vez a las cosas que hemos dejado atrás; fantaseamos con ellas constantemente”

“La soledad que amo y defiendo consiste, en suma, en recuperar mis sentimientos y cavilaciones y apropiármelos de nuevo, en restringir y refrenar no mis pasos sino mis deseos y zozobras, negándome a preocuparme de cosas externas y huyendo como de la peste de la servidumbre y las obligaciones: en retirarme no tanto de la humanidad como de la muchedumbre de los quehaceres humanos”.

Por Zeus, cuánta bienaventurada soledad. Los rudimentos de un gran carácter solo pueden formarse en soledad, persiguiendo la solidez del pensamiento, la afición a las ideas, el aborrecimiento de la insulsa indolencia, evitando sufrir compañía, penosa compañía.

La soledad es la lepra del s. XXI, porque en lugar de entrar en el santuario de nuestra lujosa mente, no nos retiramos de la agonía, el terror y el miedo a nosotros mismos.

***

La felicidad, en este universo, radica en jugar a una especie de enclaustramiento doméstico. La felicidad, más allá de este universo, consiste en persistir en él.

En casita puedes tomar cannelés, éclairs -mejor si rellenos de chocolate-, un buen tinto (Chateau La Lagune), gustar de los geranios y el trenzado musical de Bach, dormir la siesta de cuatro a cinco y media, buscar el adjetivo siguiendo ensimismado las formas helicoidales del humo de tu cigarrillo, fascinarte al recordar el cabello de las mujeres (ah los labios rojos de las  nymphettes) y revivir las horas en las terrazas de los hoteles de la costa italiana, contemplar aquella foto de mamá (tan guapa) en Vespa, probarte un traje inglés, arrellanarte en un sofá Chesterton, y, al final, feliz y confortado de tu confinamiento hogareño, meterte en la cama sin esfuerzo, y, antes de dormirte, imaginar que dialogas con Fedro y Aristófanes, que eres un noble viviendo en un palacio frente a los jardines de Luxemburgo, o que vives en una ciudad con dos cientos mil habitantes y ochenta mil prostitutas, compartidas por archiduques, obispos, burgueses, campesinos y menestrales.

Nunca se malgasta la vida en la errabunda vagancia -¿papillon?- del dolce far niente hogareño. El movimiento es deletéreo (Flaubert) El placer reside en la quietud y no así en el chusco movimiento, esa pasión inútil de las masas. Esclavo es todo aquel que no dispone de nueve décimas partes del tiempo para sí. Esclavo es aquel que recibe cientos de mails en la oficina, y se aboba con el trabajo, y se divierte con hueco ocio fullero.

Yo, Christian mi nombre, con más de 40 años de viejo, dispongo de casa decente y limpia, doméstica amable y guapa y, sobre todo, ante todo, lujo en la mente ¿Oficio? Rentista y propietario rural. Si prefieres el placer aventurero a la prudencia, eres un descoyuntado insensato. El estricto aislamiento voluntario es la forma más inteligente para lograr la felicidad; solo conozco una intoxicación digna, la resumida en la palabra «ataraxia» o tranquilidad del alma.

Si en tu vida hay más de uno, si sois como mínimo dos, ya hay traición. Para ello, para la gloria terrestre, se precisa una mente florida y no una menguada mente liliputiense tan de moda en esta época. El hombre que sueña y piensa su asordada soledad es un Dios; el hombre farfullando en el bar es un mendigo.

La sociedad solo causa quebraderos de cabeza, y, además, enseña con instrucción impostada. Todos los problemas del hombre surgen por no saberse estarse quieto en la habitación, declaró exacto el inmortal Pascal.

***

Escribió sagaz y certero De Quincey: “Ningún hombre que, cuando menos, no haya contrastado su vida con la soledad, desplegará nunca las capacidades de su intelecto» Y Edward Gibbon insistió en una observación similar: «La conversación enriquece nuestro intelecto, pero la soledad es la escuela del genio; y la unidad de una obra denota la mano de un artista individual» O Jung, sobre un punto de vista bastante igual: «Los años en que estuve persiguiendo mis visiones interiores fueron los más importantes de mi vida; en ellos se decidió todo lo esencial» Y concluiré con un poeta, cifra y numen de mi hipótesis, expuesta con discernimiento sapiencial, energía en la dicción y exuberancia en la expresión. Escribió Wordsworth:

«Cuando, durante mucho tiempo, de nuestro mejor Yo fuimos
apartados por el ajetreado mundo, y desfallecemos,
enfermos de su quehacer y cansados de sus placeres,
cuán misericordiosa y benigna es entonces la Soledad
«.

La psicología popular y el arte comercial (o no tan comercial) nos han convencido implícitamente que la principal y casi única fuente de felicidad son las relaciones interpersonales, el comercio emocional con el amor, la familia y los amigos, desdeñando nuestros intereses, creencias y gustos solitarios e impersonales. Para mí es intensamente más esclarecedor y relevante lo que sucede en mi cabeza estando solo, incluso patológicamente aislado, que aquello, una mera Babel de Ruido u Odisea de Barullo, que me ocurre en compañía (donde siempre actúo algo exageradamente con la máscara -falsaria- de tipo irónico e ingenioso)

Me gusta estar muy solo, solo así soy yo verdaderamente, y, en la energía y bendición augusta de la soledad, mucho meditar, mucho contemplar los temas que me importan y obsesionan, y sentir cómo se modifican y agudizan las sensaciones, trabajar mentalmente en algunos poemas o incipientes y brumosas prosas, o en volanderas ideas indeterminadas, o habitar los poblados -densos, fosforescentes- recuerdos. Me gusta sentarme en el banco solitario de la plaza de mi aldea feudal (pasan a veces horas sin asomo de presencia humana) y ensimismarme y rumiar al compás o correr de la mente, y oír a los pájaros ducales, notar el ulular del viento como un Zeus benigno y cálido con su idioma celeste, asombrarme de la coloración granulada de la luz mientras oscurece lentamente.

Solitario crecen y se ramifican las ideas creativas, y solitario cada vez te conoces mejor (te afinas mejor) a ti mismo. Cuando estoy en la odiosa Barcelona o en la provinciana Orense -donde también tengo casas- voy yo solo a los restaurantes, al teatro, a los museos, a las librerías o cines o cafés. Flâneur altivo y meditabundo, me siento en un rincón y divago egregio como un noble medieval frente a su fuego en noches de invierno.

Uno de los rasgos de mi personalidad es que la ternura y el afecto que indefectiblemente necesito no soy capaz de asimilarlos, me producen malestar, tensión y carga espiritual. Me desequilibra sufrir compañía y consideración. Por eso desde los nueve años estoy muy solo, desacostumbradamente e increíblemente solo. A veces es duro (la estricta y compacta, carcelaria y esquizoide soledad, devora la felicidad y la dulzura algunas veces), pero no siempre lo es. A veces, confrontado y enfrentado a mi soledad, ayuno de amistades y amores, afloran epifanías gloriosas, momentos eureka, sentimientos de poder, invulnerabilidad y exquisito placer inenarrable, no susceptible de un trasunto en palabras. Sé que nado a contracorriente. Mi vida esteparia y eremita probablemente no sea un bien deseable.

Paso también horas arrellenado en la butaca de mi galería acristalada contemplando el valle y meditando en las musarañas o mirando árboles. Los ruidos de la casa (crujir de la madera, unos perros ladrando afuera, el golpear de la lluvia en los cristales, el tic-tac del reloj del comedor, el leve susurro de la calefacción en invierno, la respiración de mi perra) son como la savia que circula dentro de mí, y mi única querible melodía. Prácticamente nunca oigo la radio o enciendo el televisor. Las redes sociales me provocan -su uso excesivo- una orgía de culpabilidad alemana. Mi medio natural es andar enclaustrado en mi mente silenciosa, o muy solo deambular (sin interactuar) entre la populosa muchedumbre.

El bullicio del mundo me asquea como una rata mordiéndome la tráquea. Ser solitario es mi daimon y destino, mi santa unidad sagrada y rosácea. Lo admito: seguramente soy el más solitario de los hombres que han existido. Lo admito como patética confesión: solitario solo me daño a mí mismo y no a los demás.

***

La soledad fue mi destino. No necesariamente (o siempre necesariamente) cruel. La soledad es la escuela del genio. Pese a su aspereza torva, sigo pensando con Nietzsche que es un esclavo aquel que no dispone de dos terceras partes de su vida para sí mismo.

Ejemplos de apologistas de la soledad:

«El águila vuela sola; el cuervo en bandadas. El necio tiene necesidad de compañía y el sabio de soledad» F. Rückert.


«El instinto social de los hombres no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad» Schopenhauer.


«Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, como suele decirse; antes al contrario, la hacen más profunda» Flaubert.

«La valía de un hombre se mide por la cantidad de soledad que es capaz de soportar» Nietzsche.


«El hombre inteligente busca una vida tranquila, modesta, defendida de infortunios; y si es un espíritu muy superior, escogerá la soledad» Schopenhauer.

“La más feliz de todas las vidas es una soledad atareada» Voltaire.


«La soledad es el patrimonio de todas las almas extraordinarias» Schopenhauer.


«¿La suerte de todos los espíritus excelentes? La soledad» Schopenhauer.


«Si estás solo serás tuyo, y si estás acompañado por una sola persona serás medio tuyo» Leonardo da Vinci.


«Tengo necesidad de soledad, de retorno a mí mismo» Nietzsche.


«Quien no dispone de dos tercios del día para sí mismo es un esclavo» Nietzsche.


«La soledad ofrece al hombre colocado a gran altura intelectual una doble ventaja: estar consigo mismo y no estar con los demás» Schopenhauer.


«Sólo en soledad se siente sed de verdad» M. Zambrano.


«Soledad: un instante de plenitud» Montaigne.


«Latoso el que nos quita la soledad y nos da la compañía» B. Croce.


«Escribir es defender la soledad en la que vivo» M. Zambrano.

Con mi soledad yo nunca estoy solo. Acaso a nada y nadie se puede conocer, incluido uno mismo. En las fúnebres Navidades, si estás solo, no poco es el dolor. Pero pese a la intuición común es sagaz lo que en una carta Catalina de Siena escribía en el siglo XIV a su amiga Monna Alessa dei Saracini: “Hazte dos casas, hija mía. Una material, en tu celda, porque no andes corriendo de acá para allá a no ser por necesidad, o por obediencia a la priora o por mor de caridad; y otra espiritual, que habrás de llevar siempre contigo: la celda del verdadero conocimiento de ti misma, donde hallarás el conocimiento de la bondad divina”.

Y, como colofón, recordemos a Wordsworth: “Pues a menudo, aunque en mi sillón reposo / con ánimo ocioso y pensativo, / refulge en ese ojo interior / que es la felicidad del solitario, / un alma llena de gozo / que baila con los narcisos”.

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«Es realmente increíble cuán insípida y desprovista de sentido transcurre la vida de la mayoría de los hombres, si es vista desde fuera, y apática e inconsciente, si es sentida desde dentro» Schopenhauer.

«En las últimas semanas duermo muy intranquilo. Siempre sueño con el servicio. Sueños que me llevan siempre a la frontera del despertar. En los dos últimos meses me he m[asturbado] únicamente tres veces. Las personas que me rodean me dan asco, y esto ocurre en contra de mi voluntad. Con frecuencia me aparecen, no como personas, sino como máscaras grotescas. Hoy, estado de máxima alerta. Mi comandante es muy amable conmigo. Piensa en la meta de la vida. Es lo mejor que puedes hacer. Debería ser más feliz. ¡¡Oh, si mi espíritu fuese más fuerte!! Bien. ¡Dios sea conmigo! Amén» (Anotación del 28 de Mayo de 1916 de Wittgenstein en su Diario) A mí a veces también me resulta insoportable la abyección de mis camaradas. El filósofo vienés habla consigo mismo, pero uno tiene la impresión que se dirige a todos nosotros. Profesar un modo de vida muy diferente al común, es ejemplificar una sabiduría, vivir una filosofía. Wittgenstein, con esa peculiar intensidad o incandescencia indiscernible del genio, fue otro «master of manners«.

Se iluminan las ciudades con farolas, pero se hace de noche en el mundo moral (tomado de Víctor Hugo) «Pronto lo habrás olvidado todo, pronto todos te habrán olvidado» Marco Aurelio, Meditaciones, VII, 21. Te irás de esta vida con las cuatro o cinco horas (no seguidas) en que fuiste, en soledad, luz, un hombre indisputablemente feliz.