Tentativas 16

El tonto, como la rueda,
siempre da vueltas en vano;
cree que adelanta el paso
y no se mueve del llano.

El necio en su presunción
es como odre mal hinchado:
mucho ruido cuando habla,
y dentro, nada guardado.

Mucho habla quien poco entiende,
y el que sabe, calla más;
que la voz del ignorante
es campana sin compás.

Aunque al necio le pongáis
capa, espada y sombrero,
siempre asoma por la boca
lo poco que hay en su seso.

Viste al tonto de doctor
y dale cátedra y silla:
no por eso hablará bien,
que la boca no se alquila.

***

Coplillas cuya autoría pertenecen a Fray Jerónimo de la Sierpe, que en los pliegos aparece como “El Cura de la Venta” o, simplemente, “Un eclesiástico curioso”.

Jerónimo de la Sierpe fue destinado desde niño a la carrera eclesiástica, más por economía que por vocación. Cursó estudios en Salamanca —no brillantes, pero suficientes— donde adquirió una formación escolástica rutinaria. Ordenado presbítero hacia 1746, obtuvo un modesto beneficio rural en una parroquia menor de Tierra de Campos. Allí comenzó la verdadera escisión de su vida: oficialmente era un cura correcto, privadamente fue escéptico, lector nocturno, satírico, y —según testimonios indirectos— bebedor compulso.

Fray Jerónimo nunca publicó con su nombre. Sus textos circularon en pliegos de cordel sin firma, copias manuscritas entre estudiantes y escribanos, o memorizadas en ventas y caminos.

Bien merece hoy que le dediquemos una oración.

***

También hoy, Viernes Santo, conviene recordar a Jean Meslier. Cito:

“Todas las religiones del mundo no son sino invenciones humanas, fabricadas para mantener a los hombres en la ignorancia y en la servidumbre. No hay una sola que no esté llena de errores, de ilusiones y de engaños. Los hombres han sido educados en ellas desde la infancia, y por eso las creen; pero si se las examinara con un espíritu libre, se vería que no tienen más fundamento que el miedo, la costumbre y la autoridad de quienes se benefician de ellas. Se nos dice que Dios ha hablado; pero ¿quién lo ha oído? Se nos dice que ha obrado milagros; pero ¿quién los ha visto con certeza? Todo se reduce a testimonios dudosos, transmitidos por hombres interesados en ser creídos. Así, la religión no es más que una larga cadena de errores que se sostienen unos a otros”.

“No hay, ni puede haber, un ser todopoderoso, infinitamente bueno y justo, que gobierne el mundo tal como lo vemos. Porque si tal ser existiera, no permitiría tantos males, tantas injusticias, tantas miserias. O bien no puede impedirlas, y entonces no es todopoderoso; o bien no quiere, y entonces no es bueno. Se nos habla de sus designios, pero esos designios no son sino palabras vacías que se emplean para encubrir la ignorancia. En realidad, no sabemos nada de ese supuesto Dios, y todo lo que se dice de él es fruto de la imaginación humana. Es un ser inventado para consolar a los ignorantes y para someter a los débiles”.

“Los sacerdotes son los principales autores y sostenedores de estas imposturas. Han establecido su poder sobre la credulidad de los pueblos, y la mantienen con amenazas y promesas vanas. Prometen recompensas eternas a quienes les obedecen, y castigos eternos a quienes se resisten. Pero en el fondo saben —o deberían saber— que todo esto no es más que ficción. Si no lo saben, son los más ciegos de los hombres; y si lo saben, son los más culpables. En ambos casos, son indignos de la confianza que se les otorga. Se presentan como guías de las almas, pero en realidad son conductores de rebaños, interesados en mantener a los hombres en la ignorancia para conservar su autoridad”.

¿Quién era Meslier?

«Jean Meslier o Jean Mellier (Mazerny, 15 de junio de 1664-Étrépigny, 17 de junio de 1729​) fue un sacerdote católico y filósofo de la Ilustración francesa. Se conoció de su existencia a partir de la publicación que hizo Voltaire en 1762, bajo el título de «Extrait des Sentiments de Jean Meslier», de un texto que presentaba como extracto de otro más extenso, en el cual este cura profesaba con determinación su ateísmo y realizaba una crítica radical de las injusticias sociales y políticas de su tiempo. Este texto, cuyo título original es «Mémoires des pensées et sentiments de Jean Meslier», «Memoria de los pensamientos y sentimientos de Jean Meslier», es considerado como el texto fundador del ateísmo y del anticlericalismo militante en Francia» (Wikipedia)

Recemos por su santísima -y lúcida- alma.

Tentativas 15

A uno del pueblo de arriba que me llamó pedante, medio cura, y medio babas, le envié a tomar per angostam viam, aclarando que, dados sus gustos, resultaría por vía augustam. No me entendió. Tal hombre, rústico y bebedor, no era ignorante en una sola cosa, sino en todas: era ignorante en círculo, completo, acabado, sin fisuras por donde pudiera penetrar la inteligencia.

A propósito de los tontos esféricos, recordemos que, en Aristófanes, el necio aparece como figura cómica incapaz de pensar, pero seguro de sí.

«¡Oh, qué feliz es el ignorante que no sabe que lo es! Vive satisfecho, sin sospecha alguna de su propia pobreza. Cree haber dicho algo admirable cuando no ha hecho sino repetir lo último que oyó en la plaza. Y si alguien intenta corregirlo, se irrita, como si le robaran un tesoro. Porque el necio no yerra en una cosa, sino en todas: yerra al hablar, yerra al callar, yerra al juzgar y al elegir. Y aun así, camina erguido, como si la ciudad entera le debiera aplauso».

Tampoco estaría mal recordar aquí a Prátinas (apenas conservamos fragmentos, pero el espíritu dionisíaco y burlesco permite reconstruir el tipo al que nos referimos) Una recreación estilizada podría decir:

«Ríe el coro del hombre que no sabe que es ridículo,

que tropieza y cree danzar,

que balbucea y cree cantar.

Está lleno —¡oh maravilla!— no de sabiduría, sino de ruido,

y su mente, hueca, resuena como bronce mal golpeado.

Nada falta en él, porque nada hay dentro».

***

Céline no describe al tonto: lo vomita con vitriolo y furia.

«La gente no piensa. Nunca ha pensado. Se les ha metido en la cabeza cuatro frases hechas, cuatro reflejos, y con eso atraviesan la vida como ganado satisfecho. No hay nada más profundo que rascar. Nada. Y lo peor es que se creen vivos, se creen inteligentes, se creen incluso sensibles. Pero no son más que máquinas de repetir. Si les quitas las palabras que han oído, se quedan en blanco, como una habitación sin muebles. El hombre es así: un vacío que habla. Y cuanto más habla, más se nota el vacío. No hay error en ellos: hay totalidad. Son enteramente falsos, enteramente huecos, enteramente seguros».

Bernhard lleva la idea hasta el extremo lógico:

«Toda mi vida he tenido que tratar con imbéciles. No con uno u otro, sino con todos. La humanidad entera es una acumulación de imbéciles que se confirman mutuamente. El imbécil no comete errores: es el error. No dice tonterías: es la tontería. No actúa mal: es la mala actuación hecha carne. Y lo más insoportable no es su ignorancia, sino su convicción. No hay nada más sólido que un imbécil convencido. Es una construcción sin fisuras. Se puede discutir con un inteligente, incluso con un malvado. Pero con un imbécil no hay nada que hacer. Está completo. Cerrado. Perfectamente acabado en su insuficiencia.»

Nada hay más difícil que hacer comprender a un hombre que no comprende porque la estupidez no consiste en carecer de ideas, sino en carecer de la facultad de advertirlo. Hay cabezas llenas de un vacío ciclópeo.

***

Balmes —tan injustamente relegado— convierte la ilustración en método de dignidad intelectual:

«El entendimiento humano no se perfecciona por acumulación, sino por orden. No es el número de ideas lo que ilustra, sino su disposición. Muchos leen, pocos entienden, menos aún juzgan. Y de estos últimos, rarísimos son los que saben juzgarse a sí mismos. El estudio no es un adorno del espíritu, sino su disciplina. Sin él, la mente se disipa en impresiones confusas, en opiniones recibidas, en ecos de lo ajeno. Ilustrarse no consiste en saber mucho, sino en saber bien: en distinguir, en comparar, en someter cada idea a examen».

D´Ors, gran estilista de la inteligencia, escribió que ilustrarse es dar forma a la propia confusión, pasar del tumulto interior a la arquitectura.

Por último citar al baró de Maldà (de su «Calaix de sastre», adaptada y modernizada su ortografía):

«Hi ha molts que passen el dia entre converses buides, sense retenir res del que senten ni del que diuen, com si tot fos vent. Aquests no guanyen res amb el temps, perquè el deixen escapar sense treure’n profit. Jo, en canvi, voldria retenir alguna cosa de cada jornada, encara que sigui poca, perquè em sembla que així la vida no es desfà del tot».

Eso… per augustam viam.

Tentativas 14

Jordi Llovet

“La universidad ha dejado de ser un lugar de transmisión del saber para convertirse en una estructura burocrática donde lo importante ya no es lo que se enseña, sino cómo se acredita. […] El profesor se ha transformado en un gestor de créditos, evaluaciones y formularios. Y en ese tránsito se ha perdido algo esencial: la relación viva entre maestro y discípulo […] Hoy la excelencia no se mide por el conocimiento ni por la inteligencia, sino por la capacidad de adaptarse a procedimientos administrativos que nada tienen que ver con el saber”.

Antonio Valdecantos

“La universidad contemporánea es una institución que ha interiorizado por completo el lenguaje de la gestión. […] Ya no se habla de verdad, ni de conocimiento, ni siquiera de estudio: se habla de competencias, de indicadores, de resultados […] El estudiante ha dejado de ser alguien que busca saber para convertirse en alguien que acumula certificaciones. […] Y el profesor, en consecuencia, administra esa acumulación”.

Félix de Azúa

“La universidad española es hoy una caricatura de sí misma: una institución que conserva las formas, pero ha perdido el contenido. […] Se otorgan títulos con una facilidad creciente mientras el nivel intelectual desciende de manera alarmante […] El estudiante ya no llega a la universidad para aprender, sino para obtener un título. Y la universidad, en lugar de resistirse, se adapta complacientemente a esa demanda”.

José Carlos Bermejo Barrera

“La universidad actual funciona como una máquina de producir papeles: proyectos, memorias, evaluaciones, acreditaciones. […] El tiempo del pensamiento ha sido sustituido por el tiempo de la burocracia […] Se investiga no para conocer, sino para publicar. […] Y se publica no para decir algo, sino para cumplir con los requisitos del sistema”.

Gregorio Luri

“Hemos confundido educar con facilitar. […] Y al hacerlo, hemos rebajado sistemáticamente el nivel de exigencia hasta hacerlo casi irrelevante […] Una escuela —y una universidad— que no transmite un legado exigente condena a sus estudiantes a la superficialidad”.

Tentativas 13

Allan Bloom

“La universidad ya no se concibe como el lugar donde se busca la verdad, sino como un espacio donde se afirma la identidad. La apertura —esa palabra mágica— ha dejado de significar la disponibilidad para la razón y se ha convertido en la negación de cualquier criterio de verdad. […] El estudiante llega convencido de que no hay nada por descubrir, porque todo es relativo. Y una universidad fundada sobre el relativismo no puede educar: sólo puede confirmar prejuicios […] Lo que se ha perdido no es simplemente el conocimiento de los grandes libros, sino la experiencia de la grandeza. Sin esa experiencia, el alma se vuelve plana, incapaz de aspirar a algo más alto que la opinión dominante”.

Martha Nussbaum

“Estamos en medio de una crisis de proporciones enormes y de consecuencias globales. […] Las naciones están descartando imprudentemente habilidades que son necesarias para mantener viva la democracia. Si esta tendencia continúa, las naciones producirán generaciones de máquinas útiles, pero no ciudadanos completos capaces de pensar por sí mismos, criticar la tradición y comprender el sufrimiento de los otros […] La educación se está orientando cada vez más hacia el beneficio económico, dejando de lado el cultivo de la imaginación y la capacidad crítica. […] Una educación así produce trabajadores eficientes, pero no seres humanos libres”.

Mark Fisher

“Los estudiantes actuales se comportan como consumidores que creen que han comprado un producto y que, por tanto, tienen derecho a recibir una calificación. […] El docente ya no es una autoridad intelectual, sino un proveedor de servicios sometido a evaluación constante […] La lógica del mercado ha penetrado tan profundamente en la educación que resulta difícil imaginar una alternativa. […] La universidad ya no es un lugar de pensamiento, sino una extensión de la economía de servicios”.

Frank Furedi

“La universidad ha perdido su confianza en la autoridad del conocimiento. […] En lugar de desafiar a los estudiantes, se adapta a sus sensibilidades. El resultado es una cultura académica que evita el riesgo intelectual […] La infantilización de los estudiantes ha llevado a una reducción sistemática de los estándares. […] El objetivo ya no es formar mentes rigurosas, sino evitar cualquier incomodidad”.

Camille Paglia

“Las universidades se han convertido en burocracias gigantescas donde la administración domina sobre el pensamiento. […] Hay más preocupación por el lenguaje correcto que por las ideas correctas […] La academia contemporánea ha traicionado su misión al sustituir el estudio profundo por modas teóricas pasajeras. […] Se produce una erudición sin pasión, sin riesgo y, en última instancia, sin vida”.

Jordan Peterson

“Las universidades están siendo consumidas por ideologías que priorizan el poder sobre la verdad. […] Cuando el discurso se regula en nombre de la protección, lo que desaparece es la posibilidad misma del pensamiento […] Si no puedes cuestionar lo que se enseña, no estás en una universidad: estás en un sistema de adoctrinamiento”.

Tentativas 12

Thomas Bernhard

“La universidad no es más que una fábrica de imbéciles acreditados. […] Durante años se pasean por sus pasillos creyendo que piensan, cuando en realidad no hacen más que repetir lo que han oído, con una solemnidad que sólo puede producir una institución que ha convertido la estupidez en sistema. […] Todo allí está organizado para impedir el pensamiento: el horario, los programas, los exámenes. Nada debe perturbar la marcha de la mediocridad […] Nada odio más que esos profesores que han hecho de la ignorancia una profesión. […] Hablan durante horas sin decir nada, y los estudiantes —más ignorantes aún— los escuchan como si se tratara de oráculos. Ese es el espectáculo universitario”.

Louis-Ferdinand Céline

“La instrucción superior… ¡qué farsa! […] Años y años para producir cerebros domesticados, bien alineados, incapaces de pensar por sí mismos. […] Se entra allí con un poco de vida y se sale convertido en un funcionario del pensamiento muerto. Eso es la universidad: una morgue elegante […] Les enseñan a escribir sin decir nada, a hablar sin pensar, a citar sin comprender. […] Todo está hecho para que nadie sobresalga, para que todo el mundo permanezca en ese gris confortable donde la inteligencia ya no molesta”.

E.M. Cioran

“La universidad es el lugar donde la curiosidad muere de tedio. […] Lo que allí se transmite no es saber, sino fatiga del saber. Se aprende a no entusiasmarse, a no arriesgar, a no pensar demasiado lejos […] Todo sistema de enseñanza tiende a formar espíritus dóciles. […] La inteligencia verdadera es siempre solitaria; la universidad, en cambio, es una organización de la soledad fallida”.

Friedrich Nietzsche

“Las instituciones de enseñanza superior son, en su mayor parte, establecimientos para la domesticación del espíritu. […] Allí se aprende a ser útil, no a ser verdadero. […] El erudito universitario es el hombre que ha olvidado pensar por sí mismo […] Se produce en masa lo que debería surgir como excepción. […] Y así, lo excepcional queda aplastado bajo el peso de lo mediocre”.

Tentativas 11

Christianus Sanctis, hombre de ingenio claro y costumbres ordenadas, invocó a Vassago Minor (léase el «Liber Officiorum Spirituum») con el propósito de influir levemente en el ánimo de aquellos que le rodeaban. Al principio, observó con satisfacción que ciertas resistencias desaparecían sin conflicto, que ciertas conversaciones se orientaban con facilidad hacia sus fines. Nada parecía forzado: todo sucedía como si hubiera sido siempre así.

Pero pronto advirtió —aunque no quiso reconocerlo— que ya no distinguía entre lo que él había decidido y lo que simplemente ocurría. Sus pensamientos le parecían propios, pero llegaban ya formados, sin el trabajo previo de la deliberación. Y lo que al principio fue ventaja se convirtió en sospecha: si podía inclinar a otros, ¿quién le aseguraba que no era él mismo inclinado?

Christianus comenzó a observar en sí una alteración sutil: todas las opciones le parecían igualmente razonables, pero siempre elegía una con una seguridad que no podía justificar. No dudaba; pero tampoco sabía por qué no dudaba. Y esta ausencia de duda, lejos de tranquilizarle, le inquietaba más que cualquier incertidumbre. Con el tiempo, la inclinación leve se convirtió en hábito. Ya no era necesario invocar: el espíritu obraba por continuidad.

Christianus dejó de elegir. No porque hubiera perdido la capacidad, sino porque cada elección le llegaba ya resuelta, como si alguien —o algo— hubiera pensado por él un instante antes.

En sus últimos días de lucidez, escribió:

«No sé si mis actos me pertenecen. No encuentro en ellos violencia ni imposición, pero tampoco origen. Es como si mi voluntad hubiera sido suavemente desplazada fuera de sí, sin ruptura, sin dolor, sin resistencia. Y lo más terrible es esto: que todo sigue pareciendo norma».

Tentativas 10

“Muchos llaman locura a lo que no es sino un extravío del juicio, nacido de la mala disposición de las ideas. El entendimiento humano, cuando se aparta de la recta razón, no cae de repente en la oscuridad total, sino que se va desviando poco a poco, como nave que, faltándole el gobierno, no se hunde al instante, pero pierde el rumbo. Así acontece que el sujeto discurre, y aun persuade, pero lo hace sobre fundamentos falsos que tiene por evidentes”, Feijoo.

“No pocas alteraciones del ánimo proceden de las pasiones desordenadas, las cuales, perturbando el equilibrio del cuerpo y del espíritu, inclinan al sujeto a juicios erróneos. La cólera, el miedo, la ambición o la melancolía prolongada disponen al entendimiento a torcerse. Y es de advertir que cuanto más se arraiga una pasión, tanto más difícil es distinguir si el error procede del ánimo o del entendimiento […] La melancolía no es solo tristeza, sino una disposición del espíritu que inclina a ver las cosas bajo un aspecto sombrío y desproporcionado. El melancólico no siempre delira, pero se halla próximo al delirio, porque su juicio, aun conservado, se halla teñido por una constante inclinación al recelo y al temor. En este estado, lo leve parece grave, lo dudoso cierto, y lo indiferente se convierte en amenaza”, Andrés Piquer.

“La locura no destruye la inteligencia, sino que la desvía. El enfermo razona, combina, deduce; pero lo hace bajo la influencia de una idea dominante que altera el valor de todas las demás. De este modo, lo que en un hombre sano sería un juicio aislado, en el alienado se convierte en principio organizador de toda su vida psíquica. No es, pues, la ausencia de razón lo que caracteriza la enajenación, sino la tiranía de una razón parcial, que se ha emancipado de la corrección que le ofrece la experiencia común […] Hay enfermos cuya conducta, fuera del punto de su delirio, es irreprochable. Cumplen con sus deberes, se expresan con propiedad, y aun pueden parecer más atentos que los demás. Pero basta tocar la idea que los domina para que se advierta la fractura interior: una región del espíritu cerrada, donde la evidencia no penetra», Juan Bautista Chinchilla.

“El delirio no es un caos, sino una construcción. El paciente no vive en la ausencia de sentido, sino en un exceso de sentido. Todo adquiere significado, todo se conecta, todo remite a una trama que lo incluye. Lo que desde fuera parece absurdo, desde dentro se presenta como una evidencia organizada. El problema no es la falta de lógica, sino su clausura […] Uno de los rasgos más característicos del pensamiento delirante es su impermeabilidad. No se trata de que el paciente no escuche, sino de que todo lo que escucha es reinterpretado en función de su sistema previo. Así, la realidad no corrige el delirio: lo alimenta. Cada dato nuevo se integra como confirmación, reforzando la estructura que debería cuestionar”, Santiago Lamas Crego.

“En ciertas formas de enajenación, el enfermo conserva una notable lucidez en todos aquellos asuntos que no tocan el núcleo de su afección. Puede discutir, razonar y conducirse con aparente normalidad. Pero esta lucidez es engañosa, pues coexiste con un error fundamental que organiza su pensamiento. Es como si una parte del espíritu permaneciera intacta, mientras otra se halla irrevocablemente alterada […] El estudio de estos enfermos obliga a abandonar la idea vulgar de la locura como desorden total. Antes bien, se observa en ellos una especie de sistema, una regularidad interna que, aunque desviada, posee su propia consistencia. De aquí que el tratamiento no pueda limitarse a la corrección externa, sino que deba intentar penetrar en la lógica misma del delirio”, Vicente Rodríguez Gracia.

“Las enfermedades mentales, en muchos de sus aspectos, no difieren esencialmente de otros trastornos del organismo. Si el corazón puede fallar por una alteración en su funcionamiento mecánico, ¿por qué no admitir que el cerebro, órgano de la conducta, pueda hacerlo por una perturbación en sus conexiones? El problema no es misterioso en su naturaleza, aunque lo sea en sus manifestaciones. Se trata, en última instancia, de circuitos que funcionan de manera inapropiada, generando estados de ansiedad, obsesión o agitación que el paciente no puede controlar por sí mismo”, Christian Sanz.

Tentativas 9

«Clavis Artis» (obra que cualquier bibliófilo debe poseer) no es, en sentido estricto, un “libro” con autor, fecha y edición definidos, sino un manuscrito alquímico centroeuropeo (probablemente germánico o bohemio) cuya redacción se sitúa entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII.

Aunque la autora es demasiado crédula, sobre el contexto intelectual del esoterismo germánico, recomiendo el clásico de la bibliografía secundaria: Frances A. Yates: «The Rosicrucian Enlightenment». Cito:

“No es casual que el fenómeno rosacruz surja en los territorios germánicos tras las tensiones religiosas del siglo XVI. Alemania ofrecía un terreno especialmente propicio para la combinación de especulación teológica, inquietud política y aspiraciones reformistas. La fragmentación del Sacro Imperio, lejos de ser un obstáculo, facilitó la circulación de ideas heterodoxas que, en un contexto más centralizado, habrían sido rápidamente sofocadas […] El pensamiento rosacruz no debe interpretarse como una supervivencia arcaica frente al nacimiento de la ciencia moderna, sino como una de sus condiciones de posibilidad. La distinción tajante entre ciencia y magia, tan familiar para el lector contemporáneo, no existía aún en el horizonte intelectual del siglo XVII. En ese contexto, la investigación de la naturaleza podía adoptar formas simbólicas sin por ello renunciar a una aspiración de conocimiento efectivo […] La idea de un saber oculto, custodiado por una fraternidad invisible, responde a una tensión fundamental del período: el deseo de conocimiento universal y el temor a su divulgación indiscriminada. En este sentido, los rosacruces encarnan una paradoja característica de la temprana modernidad: la aspiración a iluminar el mundo coexistiendo con la necesidad de mantener ciertas verdades en reserva”.

***

Un libro maravilloso, nunca publicado en su época, de circulación semi-clandestina, donde la monarquía se reduce a una caricatura fisiológica, un panfleto visceral, sin estilización, es «Los Borbones en pelota», atribuido al entorno de Bécquer. Un siglo XIX español brutal y anti-académico. Cito:

“Su Majestad [se refieren a Isabel II] confunde el amor con el capricho y el poder con la impunidad. Cree gobernar porque todos la miran, sin comprender que la miran como se mira a un incendio: con temor y con una secreta esperanza de que todo arda de una vez. Su virtud más constante es la inconstancia. Hoy se inclina por uno, mañana por otro, y en ese vaivén se pierde lo poco que quedaba de dignidad en la Corona. No hay en ella malicia calculada, sino algo peor: una ligereza invencible”.

***

Un libro raro no es valioso por lo que contiene, sino por lo que promete. Su verdadera riqueza no está en sus páginas, sino en la posibilidad —siempre aplazada— de que en ellas se oculte algo decisivo. Se compra no para leerlo, sino para vivir con él, para que su sola presencia mantenga abierta una puerta que quizá nunca se cruce. En la biblioteca, estos volúmenes no ocupan espacio: crean horizonte (y adicción)

El verdadero bibliófilo no reúne certezas, sino incógnitas. Su biblioteca no es un archivo de saberes dominados, sino un repertorio de preguntas suspendidas. Cada libro raro es una zona en blanco del mapa, un territorio que se resiste a la conquista. Y es precisamente esa resistencia lo que lo hace indispensable.

Tentativas 8

«El problema de la inteligencia no es el secreto —eso es lo evidente—, sino la rutina del secreto. Uno acaba viviendo en una normalidad deformada, donde mentir no es una excepción sino una condición de trabajo. No mientes solo a tus objetivos: mientes a tus compañeros, a tu familia, a ti mismo.

El CNI no es una organización heroica, como la imagina el cine, sino una maquinaria de obtención de información bajo presión constante, donde el error no se paga con una reprimenda, sino con consecuencias que pueden ser irreversibles. Se trabaja con incertidumbre, con fuentes dudosas, con fragmentos. Y, sin embargo, de esos fragmentos se espera una imagen coherente del mundo.

Lo más difícil no es infiltrarse, ni operar en el extranjero, ni siquiera enfrentarse a situaciones de riesgo físico. Lo más difícil es sostener durante años una identidad fragmentada sin perder del todo la noción de quién eres. Hay agentes que no lo consiguen. Y el sistema, sencillamente, los sustituye.

Porque, al final, el servicio no está hecho para proteger a sus agentes, sino para proteger al Estado. Y el agente lo sabe desde el principio, aunque tarde años en comprenderlo», «El agente oscuro».

«El Centro Nacional de Inteligencia ha vivido siempre en una tensión constante entre su necesidad de operar en la sombra y la exigencia democrática de control. Esa tensión no se resuelve: se administra.

A lo largo de su historia —desde el antiguo CESID hasta el actual CNI— han coexistido operaciones eficaces con errores graves, éxitos silenciosos con fracasos que nunca se reconocen públicamente. El problema es que el secreto, imprescindible para la operatividad, funciona también como escudo frente a la rendición de cuentas.

Los agentes trabajan en un territorio donde la legalidad es, en ocasiones, una frontera móvil. No porque actúen al margen de la ley de forma sistemática, sino porque las circunstancias en las que operan obligan a interpretar esa ley bajo condiciones extremas.

Por eso, cuando se analizan los episodios más controvertidos del servicio, no basta con preguntarse qué ocurrió, sino en qué contexto de presión política, urgencia operativa y falta de información se tomaron determinadas decisiones.

El CNI no es una institución monolítica: es un organismo atravesado por intereses, tensiones internas y dependencias del poder político. Y es precisamente en esa zona de fricción donde se producen tanto sus mayores aciertos como sus errores más difíciles de explicar», «La casa».

***

CENTRO NACIONAL DE INTELIGENCIA

CLASIFICACIÓN: RESERVADO / DIFUSIÓN LIMITADA

REFERENCIA: INT/TEC/042-21

ASUNTO: Evaluación preliminar sobre el uso de software de intrusión “Pegasus” en territorio nacional

DESTINATARIO: Excmo. Sr. Presidente del Gobierno

FECHA: [redactado]

1. OBJETO DEL INFORME

El presente documento tiene por objeto exponer, de forma sintética, los elementos disponibles en relación con la posible utilización del software de intrusión conocido como “Pegasus” en dispositivos móviles vinculados a actores institucionales y no institucionales en territorio nacional, así como valorar su alcance, riesgos asociados y eventuales implicaciones políticas y jurídicas.

2. ANTECEDENTES

Desde [redactado], diversos organismos internacionales y entidades privadas especializadas en ciberseguridad han hecho públicas informaciones relativas al uso de herramientas de intrusión avanzada desarrolladas por terceros Estados o empresas proveedoras de tecnología de inteligencia.

En el contexto nacional, dichas informaciones han sido amplificadas por actores mediáticos y parlamentarios, generando un entorno de elevada sensibilidad política y presión institucional.

3. NATURALEZA DE LA AMENAZA

El software referido pertenece a la categoría de herramientas de acceso remoto a dispositivos, con capacidad para:

obtener información contenida en terminales móviles

activar funcionalidades del dispositivo sin conocimiento del usuario

mantener persistencia variable en función de las condiciones técnicas del entorno

Se trata de tecnología de alta sofisticación, habitualmente restringida a organismos estatales o actores con capacidades equiparables.

4. EVALUACIÓN PRELIMINAR

A la fecha de redacción del presente informe, cabe señalar:

4.1. Ausencia de evidencia concluyente pública que permita atribuir de manera inequívoca la autoría de las intrusiones detectadas en todos los casos reportados.

4.2. Existencia de indicios técnicos compatibles con el uso de herramientas del tipo mencionado en determinados dispositivos analizados por entidades externas.

4.3. Alta probabilidad de utilización múltiple de capacidades similares por distintos actores, lo que dificulta la atribución directa.

4.4. Riesgo reputacional elevado para las instituciones del Estado, derivado no tanto de los hechos comprobados como de la percepción pública de opacidad.

5. MARCO DE ACTUACIÓN DEL CENTRO

El Centro Nacional de Inteligencia actúa conforme a:

la Ley 11/2002 reguladora del CNI

el control judicial previo en actuaciones que afecten a derechos fundamentales

la supervisión parlamentaria a través de la Comisión correspondiente

Cualquier actuación operativa del Centro se realiza dentro de dicho marco legal y con las autorizaciones preceptivas.

6. ESCENARIOS POSIBLES

Se identifican tres escenarios principales:

Escenario A: Uso exclusivo de capacidades por parte de organismos estatales nacionales bajo control legal

Escenario B: Uso por parte de actores extranjeros en territorio nacional

Escenario C: Convergencia de múltiples actores con capacidades similares

A la fecha, no puede descartarse ninguno de los tres escenarios.

7. IMPLICACIONES

7.1. Políticas: incremento de la presión parlamentaria y mediática

7.2. Institucionales: necesidad de reforzar mecanismos de transparencia controlada

7.3. Operativas: riesgo de exposición de capacidades técnicas y metodologías

8. RECOMENDACIONES

Mantener una posición institucional prudente, basada en hechos verificables

Evitar pronunciamientos categóricos en ausencia de atribución concluyente

Reforzar los canales de comunicación con instancias parlamentarias

Preservar, en todo caso, la integridad de las capacidades del Estado

9. CONSIDERACIÓN FINAL

El presente asunto se sitúa en la intersección entre tecnología, seguridad y percepción pública. En este tipo de escenarios, la gestión de la información resulta tan relevante como los hechos mismos.

Se continuará el seguimiento y se remitirán actualizaciones conforme se disponga de nueva información contrastada.

Fdo.

[redactado]

Dirección de Inteligencia Técnica

Centro Nacional de Inteligencia

Tentativas 7

Para Esperanza Casteleiro

Serrano, Luciano, abad de Silos, «D. Mauricio, obispo de Burgos». Madrid, C.S.I.C. 1922, p. 61. Cito:

«Don Mauricio, cuya figura emerge con singular relieve en los primeros decenios del siglo XIII, no fue únicamente un prelado celoso del orden eclesiástico, sino un agente decisivo en la articulación política y espiritual del reino de Castilla. Su gobierno, lejos de limitarse al ámbito estrictamente diocesano, se proyecta en la esfera de la corte, donde aparece como consejero prudente y mediador en no pocos negocios de gravedad.

A él se debe, en gran parte, la introducción de formas más ordenadas en la administración capitular, así como el impulso dado a la fábrica de la iglesia burgalesa, cuya traza y orientación responden a un espíritu nuevo, más acorde con las corrientes que entonces se difundían por la Cristiandad.

No es aventurado afirmar que en su persona se reúnen las cualidades del hombre de Iglesia y del hombre de Estado, equilibrio poco frecuente, pero necesario en una época en que la consolidación de las instituciones exigía tanto firmeza doctrinal como habilidad en el trato de los asuntos temporales».

Dedicado a mis amigos del C.N.I. (vaya noche me estáis dando, que me estáis dando en todo el colodrillo, oigan), para que se ilustren en la historia de la sacrosanta España.

NOTA BENE: Para que tengan purgaciones nocturnas, les pongo esta letrilla:

¡Gloria, gloria, corona de la Patria,
soberana luz
que es oro en tu pendón!

¡Vida, vida, futuro de la Patria,
que en tus rojos es
abierto corazón…!

Púrpura y oro: bandera inmortal
¡en tus colores juntas, carne y alma están!
Púrpura y oro: querer y lograr:

¡tú eres, bandera, el signo del humano afán!