
«El amor es un círculo bueno que gira eternamente de bien a bien» Dionisio Aeropagita»
«Esplendor, verdor y alegría desbordante» Orphyca, Hymnos
Eso os deseo, viendo los ojos del hombre y los coros celestiales:¡¡FELIZ NAVIDAD!!

«El amor es un círculo bueno que gira eternamente de bien a bien» Dionisio Aeropagita»
«Esplendor, verdor y alegría desbordante» Orphyca, Hymnos
Eso os deseo, viendo los ojos del hombre y los coros celestiales:¡¡FELIZ NAVIDAD!!
(i)
Leer a Almudena Grandes, es como estar en un barucho caluroso y rancio de pueblo de postguerra, con morcillas y chorizos grasientos colgados del techo, y una de esas tiras adhesivas atrapamoscas pendiendo encima, mientras temes que una de ellas te caiga al plato, donde masticas un bistec enjuto y reseco con la boca recién salida de una operación en el dentista sin anestesia.
Eso en el mejor de los casos.
(ii)
Tengo un recuerdo brumoso de la prosa de Zoé Baldes, Rosa Regás y Lucía Etxebarría. Una impresión de mujeres turbadas por el apelotanamiento de dudas o amnesias sobre no sé qué. Acaso del abecedario.
(iii)
La poesía de Leopoldo María Panero me recuerda a una chica gravemente anoréxica que al ir al baño en el hospital, y debido a que tiene muy debilitada la musculatura del ano, al defecar expulsa sus intestinos que una enfermera debe después recolocar.
Espero no acabar destruido como él.
(iv)
A Pablo Iglesias le cuadra el refrán gallego «Alábate pavo que mañá te pelan»
(v)
-Si no dejas de ver todo el día películas de acción, te dejo
-Sayonara, baby
(vi)
Profesor: ¿Quién era la duquesa de Guermantes?
Alumnos:

(i) No me gustan estos tiempos romos y abajados, tontuelos y memos y tartajas. Carecen de educación y humanismo. Tiempos de fantoches y horteras, de trapisondas y lameculos cucañistas. Crecí en una clase privilegiada, en una burguesía hacendada cultísima, con clases privadas de música, idiomas y dibujo. A esquiar en invierno y a Sitges en verano. Aquel mundo emitía unas radiaciones como un crustáceo desperezándose lentamente, crujía todo como una osamenta articulando mis miembros y mi sangre. Desde poco antes de la crisis el mundo se volvió muy feo, horrible e invivible. Como agitanado. Como de mercadillo balbuciendo baraturas sin calidad. Como de histéricas verduleras berreando. Un muncho chato y vacuo de hombres incultos y maleducados que se vanaglorian de su ignorancia. Yo ya solo vivo en la dulzura intemporal de mi mente. Algo me salva; sé que no envilecí mi vida. Que hay oro en mí. Que hay como un cerebro de Dios y no un engranaje de máquina. Pero una propensión melancólica me ataca pensando en los adorables viajes de antaño por Europa con papá y mamá. Ahora soy un rentista pobre. Escribo -mucho- para mí y leo para la gloria. Lampedusianamente. Y nunca pienso ponerme a trabajar. Eso ni pensarlo siquiera, jamás. A veces en mis poemas, como una estrategia de disposición retórica y de efectos de impresión en el lector, exagero las notas despreciativas y agresivas hacia los diferentes a mí, pero mi natural (os lo aseguro) es de simpatía y bonhomía y serenidad. Si desprecio a los demás es porque también me desprecio a mí mismo. Triste destino ser pobre habiendo sido rico. Ahora mi riqueza es de carácter, de cultura, de nostalgia y sutilezas. El mundo registra fácilmente ideas nuevas; más dificultosamente registra experiencias nuevas. Mi experiencia es de apocalipsis, decadencia, caída y derrumbe. Mi mundo se desmoronó y vivo como en un helado exilio. Mi vida consiste en limpiar de nieve los escarpines de la zarina y defenderla con mi vida de los lobos. Huimos por la estepa en un trineo blanco y recio. Cae cellisca de las nubes.Detesto lo nuevo. Este mundo moderno no será castigado; es el castigo mismo.
(ii)
Me gusta la propiedad y la imaginería burguesa asociada a ella. Me gusta un buen coche, los hotelitos de verano, los pastelitos aromatizados -mirlitons-, el marisco de carne rosácea y titilante, las almendras y el hojaldre, los cangrejos en tabernas de pueblo con mar, organizar mi paraíso material según los sueños de un burgués. Su imperio de utensilios domésticos, limpieza, y gadgets tecnológicos, me reconfortan como estrellas en una noche de verano. Me gusta tanto el bullicio del confort, el enclaustramiento doméstico como ideal o forma alta de felicidad…Y en la arcadia o Antártida espiritual salirme de clichés, estereotipos y convenciones, gozar de los lirios silvestres de la soledad, la energía del silencio, y la meditación de la biblioteca. Bohemio de mente y burgués de posesiones, como un Gatopardo altoburgués en lugar de aristócrata, como si flotara encima de los simples hechos, como si registrara experiencias nuevas, es magnífica la dulzura intemporal de la existencia de un pequeño propietario rural. Me gusta tener algo de dinero, algo de artista, y algo de inteligencia. Feliz 2021.
(iii) La breve y larga noche al sonar guarda silencio de iglesia. El silencio siempre fue la respuesta final ante la enormidad. Después de «El grito» de Munch, juraría que se allega un mar quieto que jamás volverá a moverse. La nieve, por contra, enmudece los sonidos cercanos y amplifica los lejanos con increible claridad. Quiera Dios que no me asorde a estos últimos.
(iv) «Himenópteros que bebían la tardanza», uno de los versos surrealistas, entre muchos, de que me proveen mis alucinaciones auditivas. Pero al no ser esquizofrénico, sino probablemente bipolar tardío (está en estudio), las voces jamás son atroces e insufribles. La mente divaga y desgrana una serie de imágenes y sonidos a menudo dulces y limpios, nunca contundentes o autoritarios. Con Virginia Woolf lo único que tengo en común es el blanco de los ojos, pero creo que ella a veces oía como le hablaban dentro de su cabeza pájaros en griego, y, la escritora británica feminista Sara Maitland, que es una señora completamente cuerda, narra en libros y explica en entrevistas fenómenos similares.
(v) Mi padre; qué burgués superior y ecuánime. Sin pausa aportaba datos y reflexiones que fluían en una corriente bien ordenada -un pensamiento clásico es un pensamiento bien ordenado- Todo con medida, grabando en la memoria del feliz oyente los pormenores o contornos del problema o tema a dilucidar. Y en el ajedrez era de una riqueza monstruosa, bellamente gigantesca (pero de mal perder) Era un Lavater y un Tartufo al mismo tiempo. Se sacrificó con minuciosidad por el bien común, el bien particular, y el bien familiar. Generoso, intuitivo, trabajador compulsivo. Sus áreas de conocimiento eran el Derecho y las Finanzas, pero amó también el Arte, con énfasis sobre todo en la pintura. Un análisis de su destino prueba que vivió como deseó, que vivió al hilo de sus pensamientos sobre la vida. Su espíritu no está ahora en la nada; resta su memoria en el Universo, su software se añadió o sumó a la computadora cósmica. Fue un alma sintética; unió lo cordial y sensual con lo intelectual, el placer con las rumiaciones. Amó mucho (muchísimo) a mamá -como ella a él-, aunque su relación fue tumultuosa, con altibajos perennes. Vaticinó a estos patéticos decorativistas horteras del nacionalismo radical catalán que pululan por mi tierra como monos subidos a los árboles, a estos atolondrados ignaros. Detestó el arte no figurativo, la ausencia de “mímesis”, la mente en fugas irracionales. Gustó del lujo y tuvo compasión (fue clemente y ayudó) por los desnutridos. Nos educó con severidad temiendo la influencia nociva de la envolvente “tribu”. Más que simpático, sarcástico. Más que católico, teísta. Más que feo, atlético. Más que melancólico, vitalista. Una de los grandes frustraciones de su vida es que yo me saliera de la ruta que preestableció y no estudiara ingeniería. Pero, pese a los disgustos, creo que fui su hijo favorito. Lo quiero y lo quise. Descansa en paz papá.
(vi) Una vez que me comporté muy indignamente con mi padre -prefiero no explicarlo, que todavía duele- éste me llevó a su despacho y más o menos me dijo “El afecto de un padre no es incondicional, y la rectitud pesa más que el amor, o, cuando menos, la inmoralidad deteriora el amor. Si no meditas y cambias -con dolor- te expulsaré de mi comunidad moral.” Mi padre educaba con guante de terciopelo en mano de hierro, con autoridad, rigor, y sin esas beaterías chill out o astrologías mamarrachas a lo Paulo Coelho de la pedagogía posmoderna. Sabía lo que tenía que hacer porque le sobraban convicciones y razones. Me eduqué en un ambiente que adoraba la cultura, exigente, respetuoso, honrado. Mi padre propendía a la intolerancia y una moderada falta de empatía, virtudes que compensaba mi madre (a la que sumaba una ironía inteligentísima). El esfuerzo y la diligencia para todos nosotros eran méritos casi sagrados, como cierto orgullo de clase burguesa que desdichadamente a veces se resolvía en un sarcasmo algo despreciativo por las clases subalternas. Mi vocación de escritor fue fuente -parcial- de conflictos, y mi propensión a la ociosidad y haraganería infinitamente mucho más sancionadas híspidamente. Pero su legado y forma, si pudiera transmitirlo a hijos que nunca tendré (soy hijo sin hijos), sería el mismo, excepto -seguro- el clasismo y la frialdad emocional (insistiré en algo ya dicho, mi mamá es mucho más cálida de lo que lo fue mi papá) Su memoria vive en mí mientras yo viva, una memoria que cada vez me hace más bien, una promesa de felicidad y serenidad, un aguijón de melancolía.
(vii)

Papi: nobleza, honor y gloria.
«¿Qué es poesía?»
dice la ministra
mientras clava en mi pupila
su mollera de grisú:
el supermercado eres tú.
Irene Montero
huyó d el fregadero,
y del cansado cajero.
De ministra brilla
como temida ladilla
y perdona este ripio
de pepero umbrío;
tú mereces un puterío
más sutil y fino
y mucho menos asnino.

«Sigue, no pares, más deprisa…lánzate…»
No se movía el viento ni el mediodía,
pero decidí bajarme del alto penedo
y sumarme al camino del bosque
.Esa fue mi derrota; aquella absorción
era la paz y salida de mi corazón.

Al honorable Comité del Premio Nobel de Literatura.
Ilustrísimo Comité:Honorables personas que formáis parte de este Comité:
El doctor Christian Sanz puede considerarse un hacedor inestimable del feminismo, y de la paz personal y social con su obra relativa al conocimiento y mejora de transexuales, gente afroamericana y transformación de nuestra sociedad mediante la revolución. Adora los tebeos y el rock & roll, como se destaca (entre otras) en su aclamada obra «En busca de la pitufina perdida».
En el sutil terreno que desbroza las sombras y las luces, siempre se inclinó por las luces, pese a algunas sombras de machismo que moran en su corazón y encarecidamente desea expatriar. Pese a lo afirmado por sus ex-esposas en varias entrevistas de difusión internacional, podemos afirmar que en su corazón no anida la doblez, el whisky, la traición o la torcedura.
El humanismo del sabio Christian Sanz culmina una vida de investigación en la práctica terapéutica de la literatura al servicio de todos sus congéneres. Ha enseñado a miles de personas a sobrellevar el sufrimiento, al PP, mostrándoles la esperanza que une al cielo con la tierra. Su obra le hacen plenamente merecedor de este prestigioso galardón.
Reciban un cordial saludo.
Pablo Iglesias Turrión. Vicepresidente del estado autonómico ibérico.

Polvo no seré, ni reliquia en la nada.
Ante el obispo, ante el rey, ante mis antepasados,
ante los barrizales con luna y los ojos de los ciervos,
se irá mi cuerpo huesudo,
pero no así el afán de claridad e infinito de mi alma.
¡Jesús vivo!
Es un paseo elegante la vida.
La piel de los melocotones brilla en el más allá.
El campo nevado insiste sus diversiones.
Las estrellas altas son mujeres cuajadas.
Eres invulnerable Señor y ninguna cruz puede matarte.
La vida es un tufo dulce de leche de infancia.
¡In manus tuas!
No se resquebraján ahora los labios por el duro invierno.
y el alma no morirá encerrada en el vil cementerio del cuerpo.
Las tinieblas no gozarán ahora de su maldito temblor ciego.
No existen infiernos excavados en la lluvia,
ni existen noches de soledad y Orfidal.
No, la muerte no arrebata al Mejor de los Mejores,
y nosotros descansaremos en la orilla de un mar muy rubio.
¡Jesús es vivo!

“Une douceur de ciel beurre vos étamines!” Rimbaud
Con letra clara, pausada igual que la respiración,
clara como un potrillo o gato montés en el aire,
escribíais, madame, «ubi trascendit florentes viribus annus»
con dedos de delicadeza florentina sosteniendo la tiza
y el tigre a vuestro pecho -feroz en la rosada-
despertaba la maleza de los árboles.
Recuerdo vuestros senos como simas Tártaras,
el lugar más profundo del mundo
incluso debajo de los Infiernos,
temido hasta por los Dioses,
vuestros pezones como bombones helados,
la largura irreal de las piernas
,los tacones pisando pasadizos de mansiones góticas.
Recuerdo sus labios alunados tan distantes
de lo que en verdad érais:
una joven filóloga recién licenciada,
una gatita o rubia platino de película.
Ah aquellas ondas rojas con peligro de magnolias
de los labios gordezuelos con discreto carmín,
o la vagabunda piel donde libre se vence la hierba.
Yo palpitaba, me mordía el sexo, el ímpetu me inspiraba,
gozando aquella pasión me llenaba de contento.
«Amore ha fabbricato ciò ch´io linio», podía decir con Cavalcanti.
Porque usted era en mi historia civil verso de amor
y onanismo en la cama,
y su cuello un descolgarse de visiones de Benedetta,
la falda y blusa limoneros, hobbits,
sus ojos zarza en la majestad suprema de la calma,
eran ciruelas heladas deshelándose en el Leteo,
su tiempo isla donde bracear a solas,
y sus braguitas catedrales de la imaginación,
y su pelo una imposible colonia Nenuco.
Con Amor se roturan los campos con nardos
y habiendo llegando vuestra memoria
a estas ordinarias horas menguantes del planeta,
a estas horas coturras del comercio y la burricie y la peste,
habiendo llegado el mundo a esta calvicie
y planicie de ideas y sentimientos
me subo a la nave de ese primer amor,
a ese instinto de falo y vulva,
subo a ese primer y último amor,
y grito, me retuerzo el sexo, increpo e insulto, exploto,
os agarro desde aquí vuestra boca con mis dientes
para negar -siempre- el «requiem aeternum» del tiempo.

Mi soledad elegida,
mi locura bizarra,
mi tristeza indisciplinada,
mi mente burra,
mis Navidades deshumanizadas;
sí, ladies and gentlemen,
como una mona de Botsuana,
como una neoyorkina aldeana
me salieron rana:
el tiro por la culata.

(1) La vida es una amalgama caótica de dicha y turbulencia, un intercambio de crecimiento y decadencia, de éxtasis y agonía. El bello estornino con lentejuelas de la tristeza vale tanto como la plastificada -mema- felicidad de centro comercial.
(2) En el vino hay sabiduría, en la cerveza hay fuerza, en la ginebra hay atisbos de inmortalidad, en el vodka orquídeas heladas, en el champán poesía embotellada, en el agua hay bacterias.
(3)
En mi soledad /
hay mucha sinceridad /
sin pizca de verdad.