Observaciones literarias y obras de creación en estado embrionario, susceptibles entonces de enmienda y no definitivas.
Autor: christiansanz71
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura.
En nuestra vida ordinaria, en los trabajos y declaraciones del mundo, percibes la escrupulosa y minuciosa mezquindad de la inteligencia y la sensibilidad defraudada. Un desincrustante o antídoto es ir a la busca del Arte, allí donde se aúnan intensidad, brillantes lenguajes y elucidaciones de experiencias imaginativas o inferenciales. De alguna manera el Arte es un movimiento de deleite hacia una (muy) alta tierra feliz. El Arte es la ley placentera de la forma lograda. El gozo de asimilar la grandeza. Los artistas son custodios o pastores de la conciencia invisible y también de las regiones inmediatas que no se atreven a deshacer maleficios o pájaros de mal agüero. El Arte es plural, pero siempre provoca que tú te transformes en el más enamorado. El Arte aumenta la cantidad de Bien y el diámetro de la realidad («una vida sin cercados» Larkin) Aunque los artistas se metan en chanchullos, el Arte es una finalidad sin fin desinteresada (Kant)
A un poeta le ronda en su interior como una vaga sombra o una desfigurada silueta un poema durante un mes, o dos, o un año, hasta que esa insinuación se ejemplifica y afluye al exterior. Los poetas de las redes sociales somos poetas menores porque no seguimos ese método semi-onírico sino que escribimos a impulsos impremeditados e inmediatos o irreflexivos. Invito a que se lea gran poesía, poesía de indubitable grandeza y calidad. El gusto es comparativo y se engendra (y nutre y se perfila) en la comparación. Marwan -leerlo- no produce un movimiento de deleite placentero y armónico, sino un sonrojo de displacer estético. Esa percepción nace al leerlo comparándolo con Auden, Ponge, Cernuda, Machado, Heaney, Milosz, etc… La emoción de Marwan se hila a la saga adolescente «Crepúsculo», la emoción de Auden se trama en una de las mayores inteligencias que cristalizó el siglo pasado. Una vida defraudada también es mezclarse con mezquinas inteligencias derrotadas. No lean a Marwan (ni a mí, por supuesto) sino a Borges y sus pares. Vivirán más y mejor.
En esta Era del Imposible Silencio el empíreo está formado por antenas de televisión y latas de cerveza. Callan las bocas y el afán de los grandes porque el espíritu no se fundamenta en gramáticos, rétores o dialécticos, sino en la mustia métrica de la Técnica. Las artes nobilísimas ya no se extenderán al futuro de nuestros días. Las tinieblas no se disiparán; se extinguirán la verdadera poesía y los studia humanitatis. Fenecerá la dulzura en el hablar, la nobleza de costumbres, el refinamiento de los modales. Volveremos a comer a la mesa con los dedos y no con vajillas antiguas hermosas, a beber sin vasos de porcelana o copas de cristal. Tengo ganas de salirme de las vidas de esta gentuza con su desasosegado bullicio. Callan las estrellas ante tantos asnos fantoches.
«At tibi fortassis, si -quod mens sperat et optat-
es post me victura diu, meliora supersunt
secula: non omnes veniet Letheus in annos
iste sopor…»
Petrarca
A ti quizá, si, como mi alma espera y pide, has de sobrevivirme largamente, te aguardan mejores siglos: no ha de durar para siempre este sopor letal…
Para mí esta época zafia y cargada de tantísimos matices negativos no merece vivirse. Y el sopor letal no enturbia sino exalta las mentes à la page. Bárbaros de fetidez popular.
Las chonis celulíticas peleándose en Tuiter como luchadoras de infecta pelea de mujeres en el barro. Pobres chicas sin luces, son todo abrumadoras -brutales- limitaciones. Sus CI son tupidos estúpidos de espesas selvas con neuronas necrosadas. Piensan como mandriles, escriben como macacos, y hablan como simias. Apestan a miseria mental y moral. Y una encima es ministra y la otra una relevante representante púbica del pueblo andaluz. La incultura es un drama tremebundo que se percibe muy nítido en estos espectáculos bochornosos.