Libro dos desabafos 62

A lo largo de la historia legisladores, hombres de letra y estudio, filósofos, profesores o eruditos, no eran considerados con reticencia ni recelo, sino como una clase privilegiada de hombres dedicadas al más honorable de los ocios: el estudioso o pensador.

Con el surgimiento de la democracia y la moderna burguesía se convirtieron es sospechosos a la par que indeseables. Alguien dedicado hoy a la epigrafía, a la traducción minuciosa de Cicerón y Tácito, a los arcanos del pensamiento de Kant, un erudito sobre el imperio bizantino, la historia de las escuelas monásticas, o sobre el desarrollo de las ideas matemáticas desde Mesopotamia hasta la actualidad, es visto como alguien sobrante, como un estorbo, y carece de relevancia, prestigio e importancia social.

Antes, en Grecia, Roma, la Edad Media, el Renacimiento o la Ilustración, la sociedad, los nobles, el poder civil y político o religioso, los protegía, y prácticamente nadie los discutía. Hoy alguien nacido de familia de buen linaje recibe fuertes presiones para que desista de incorporarse a la clase intelectual y se dedique a ganar dinero y cursar másteres de lo más variopintos para subirse al carro triunfante del dinero y el peculio.

La gente, fóbica al lento estudio y la larga inteligencia, se volvió abyecta, mezquina, pusilánime y de vuelo de ganso. De una estupidez formidable y universal. Vivimos entre soberbios estúpidos (Flaubert), en una sociedad desmembrada y descompuesta, con una historia sin proyecto o designio, y cuyas clases rectores andan metidas en un cul-de-sac (Kafka)

Además, la mesocracia intelectual es apabullante. Ocupan el escalafón intelectual mediático mentes planas lejísimos de aquellos patricios mandarines o zares memorables. «Parvenus» sin distinción ni alcurnia ni altura. De prosa utilitaria y desganada. Yo, pese a ser un mero diletante, me siento infinitamente superior a ellos.

Escriben librillos de hechura de magazine, de rápidas ideas saltatorias sin peso ni gravedad. Séneca escribía en el De vita Beata: «Nihil ergo magis praestandum est quam ne pecorum tiru sequamur antecedentium gregem» (Nada debe preocuparnos tanto como seguir cual ovejas al rebaño que nos precede) No, yo no soy como esa caterva de intelectualillos de gazette.

«La lectura de buenos libros es una conversación con los mejores libros del pasado«, Descartes. «Es una diferencia de especie. Hay libros buenos para el momento y libros buenos para siempre; libros malos para el momento y malos por siempre«, Ruskin. Siempre, y ya que cito a Ruskin, me viene a las mientes su idea de que el esfuerzo de comprensión debe ser o empezar palabra por palabra. Cito de memoria: «debéis adquirir el hábito de observar las palabras una a una, seguirlas intensamente y adquirir su significación sílaba a sílaba, letra por letra. Podéis leer todos los libros del Museo Británico y ser unos iletrados, pero si leéis un buen libro letra por letra, o sea, con verdadera exactitud, seréis para siempre, en cierto grado, personas educadas«.

El cuidado solícito, casi morboso, de la individualidad de la palabra, es, creo, el mejor método de lectura. Por rara asociación, recuerdo las palabras de Calderón: «Discreto amigo es un libro. / ¡Qué a propósito que habla / siempre en lo que quiero yo! / ¡Y qué a propósito calla / siempre en lo que yo no quiero«.

Libros, (bendita) locura de mi vida.

Libro dos desabafos 61

¿Cómo deseo mi vida estos pocos años que me quedan? Frugal, defendida de infortunios, zozobras y contratiempos, y, como se ha caracterizado siempre, y prueba de que soy un espíritu selecto, muy solitaria.

Ahora se lee mucho y de muy poco, y eso muy poco, muy malo. Yo leeré (y releeré) mucho de mucho, y eso mucho muy bueno.

Escribiré, como un dominguillo talentosillo, pero no por la vanidad de publicar, que ya se han publicado demasiados libros en esta vida. Me quedaré embobado en los bancos de las plazas, y, ocasionalmente, gastaré mis dineros en una escort despampanante.

Me gusta la dulzura intemporal de una existencia solitaria y defendida de los vientos congelados de la noche. La quietud. Hablaré poco y pensaré mucho, no me enamoraré, no pisaré sendas trilladas, y, como única extravagancia, me alimentaré de Nescafé mientras leo volúmenes clásicos de anti-modernos y heterodoxos.

No descarto, como Richelieu, dejar mi herencia a mis gatos. He tenido una vida cumplida, completa y agotadora. Es hora de retirarme a mis Palacios de Invierno.

Libro dos desabafos 60

Cleáridas infundió ánimos a sus hoplitas a la vez que les explicaba la estrategia a seguir, con estas palabras, según Tucídides (traducción de Antonio Guzmán):

«Conjeturo, en efecto, que los enemigos han subido a las alturas y se han desperdigado ahora despreocupadamente para observar el terreno, no solo por el desprecio que sienten hacia nosotros, sino porque creen también que nadie será capaz de salir a presentarles batalla. En cambio, es quien se percata con mayor clarividencia de estos errores del enemigo y efectúa el ataque teniendo en cuenta al mismo tiempo sus propias fuerzas (y no en campo abierto y con las tropas alineadas frente a frente, sino según la coyuntura ventajosa del momento) el que tiene mayores probabilidades de éxito«.

En fin, la cita es más larga y más jugosa. Cleáridas era un típico espartano que detestaba ser SÚBDITO de los atenienses.

A veces la servidumbre más penosa es ser lacayo o muñequito inadvertido de poderosísimos ambiciosos o ambiciosillos sin límites. Contra el «parvo«, «bebeco«, «pailán» o «badoco» de Sánchez, nada puede o sirve beber el néctar –dulci lacte– de la ubre de una vaca; solo te rodean sus mugidos grotescos.

Por último, exigiría que se grabaran a fuego estas palabras de Pericles para que se meditaran a fondo dado nuestro actual (y corrupto) contexto nacional-socialista:

«Porque a un hombre quien en lo suyo le va bien, si su patria se arruina, no en menor grado deja de perecer con ella[…] Y, sin embargo, es preciso que quienes habitan una gran ciudad y han sido educados en costumbres dignas de su grandeza quieran también afrontar las más duras pruebas y no empañar su reputación, pues los hombres consideran igualmente justo culpar a quien por molicie queda por debajo de su propia fama y odiar a quien por su audacia aspira a una que no le corresponde«.

Libro dos desabafos 59

Con Borges: “Cuando era joven, me atraían los atardeceres, los arrabales y la desdicha; ahora, las mañanas del centro y la serenidad. Ya no juego a ser Hamlet”.

***

De Maistre advirtió: «También la razón está dañada por el pecado original«. Yo interpreto esa sentencia oracular como que debemos desconfiar de nuestra lógica informal pues es falible, una razón donde asoma una fauna numerosísima de falacias: A priori, Ad baculum, Ad hominem, Ad ignorantiam, Ad judicium, Ad personam, Ad verecundiam, Non causa pro causa, Petitio principii, Post hoc ergo propter hoc, y centenares más.

Recomiendo una serie de libros (fáciles) para aprender a afinar o perfeccionar nuestras argumentaciones y nuestra razón: (1) Nigel Warburton, Pensar de la A a la Z (2) Fina Pizarro, Aprender a pensar (3) Luis Vega, Si de argumentar se trata y Compendio de Lógica, Argumentación y Retórica (4) Watson, Las claves de la argumentación (5) Marraud, ¿Es lógic@? (6) M. Bordes, Las trampas de Circe (7) Stuart, Irracionalidad (8) Rampin, Vender la moto, y, si no son legos del todo en matemáticas, (9) Jané y Jansana y Badesa, Elementos de lógica formal, o (10) Kleene, Introduction to Metamathematics.

Lograrán, si se ilustran, pensar con precisión. Si leen además novelas, expresarse con elegancia. Si tienen encima alma de poeta, con tensión e incandescencia para enfatizar un solo punto de vista o propiedad de la realidad.

Aristón de Quíos nos previno arguyendo que los que se sumergían en la lógica se parecían a comedores de cangrejo que por un bocado de pulpa pierden su tiempo con un montón de escamas. Pero el estudio de las formas de argumentación válida nunca es innecesario. Disputar sobre temas controvertidos y apoyar nuestros puntos de vista con razones es una actividad íntimamente placentera, pero además resulta que razonar es importante también en ciencia, en política, en los negocios, en la gestión del fútbol: es decir, en cualquier actividad donde las afirmaciones deban persuadir por venir bien argumentadas. En Tópicos, 100 a 25, Aristóteles dice: “Un razonamiento es una argumentación en la que, dando por supuestas ciertas cosas, se llega necesariamente a otras distintas a ellas a través de dicho razonamiento”. Entre las muchas cosas que hacemos constantemente están las de inferir y argumentar. La lógica sirve para limpiar de defectos esas inferencias.

Yo omito deducciones e inducciones, y, a la busca de la literatura, sustituyo la lógica por el gesto, el desplante, el exabrupto, el insulto, la emoción. Conscientemente deshecho en mis libros el análisis y la sensibilidad lógica. Soy un esteta (a veces chusco, a veces macabro) y no un ser razonador.

La Lógica envuelta de Retórica es el objetivo de la buena educación, algo para convertirse en aquello que en inglés llaman «well-educated» ¿Y qué otro objetivo mejor en la vida que evitar tener un burdo diccionario mental de 400 o 500 palabras, y con ese irrisorio y exiguo catálogo pretender conocerte en excursiones introspectivas? ¿Y qué mejor que el refugio íntimo de la soledad atareada y culta para analizar, examinar e inferir?

No se envidia hoy al que tiene miles y miles de palabras para describir y deducir, al que habla con propiedad y estéticamente, sino los coches caros deportivos, los chalets de lujo, la fama del futbolista, o el gadget tecnológico a la última moda. La conciencia se ha mineralizado y desprestigiado.

***

Estoy enfermo y mi vida no es buena. Funeral mental, tortura de la mente que solo decrece a ratos, siento la compañía ante mí mismo como la de alguien despreciable y vulgar. Me acosan recurrentes ideas suicidas. Todas las cosas creadas están muertas. Se secan las fuentes, quedan los peces sobre el suelo. Irradia la excitación de la Santa Voluntad del Demonio.

El aire parece espeso, como si fuera un pan mojado y esponjoso. Mi mente se entumece. Un crujido de puñal en las vértebras me atraviesa. Te tocan el labio y el aliento del diablo. Odio a Dios con todo el corazón. La mente abatida dentro de truenos y oscuridad repentina.

Estoy enfermo. Mi vida es mala.

***

Si un mecenas desea financiarme, propongo una ménagerie contigua al jardín de mi pazo donde enjaular osos, buitres negros, feministas, políticos socialistas, exhibir criaturas exóticas o bien patéticas como un yak tibetano, un caimán del Misisipi, leones africanos, Ábalos, Irenes Monteros, y otras especies salvajes que merecen conservarse en un parque zoológico.

Si VOX decide quitar las nieves de las carreteras en invierno, y nombrar patrón de España al archiduque Leopoldo, tienen seguro mi voto.

***

El arte de la soledad consiste en no pensar que estás solo sin arte ninguno. Ben Zomá dijo: «¿Quién es sabio? Aquel que aprende de toda persona, pues fue dicho: De todos los que me enseñaron obtuve sabiduría; pues Tus testimonios son mi conversación«. A veces creo esta observación, u optimista o exagerada.

***

LA LÓGICA Y SU FILOSOFÍA

La casa está sin nadie

estos días de invierno.

Yo soy Nadie.

Quisquilloso al ver las incorregibles

imperfecciones: ni fidedignas

ni seguras mis conclusiones

lógicas. Las ideas, en el proceso

que son conducidas adentro,

son picadas por moscas y ratas.

Cucarachas roen el hierro.

Manchas de moho no disipan

las tinieblas. No alumbro: solo hay

estas luces rotas en días partidos.

Libro dos desabafos 58

Permítanme hacer un elogio o panegírico de la historia por parte de un mero diletante.

Gusta la historia, padre y madre del hombre, porque es una mina de problemas filosóficos; así podríamos preguntarnos ¿es la historia, la colección de eventos en el tiempo, un sistema no lineal?

Matemáticamente un sistema no lineal es aquel muy sensible a pequeñas variaciones en las condiciones iniciales, variaciones que afectan de modo y manera no determinista el resultado final del sistema.

Yo creo que la historia no es modelable en un sistema lineal por lo que las líneas de fuerza histórica, las propensiones o tendencias históricas, creo pertenecen más a las quimeras y la literatura fantástica que a lo real. Pues no creo en la existencia de una ley histórica con características afines a una ley natural. La ley de la gravedad o la del volumen de los gases respecto a su presión, tienen una clara y precisa inteligibilidad, objetiva y necesaria, la ley de la lucha de clases o de los regímenes feudales, por decir algo, pecan, a mi ver, de miopía y grosera simplificación, de arbitrariedad y limitación, como el imposible de meter el mar en un hoyo.


Otro interesante problema es saber si existen lo que yo llamaría PARADIGMAS CIVILIZATORIOS, explicables como n-tuplas con n-condiciones.

Por ejemplo una tupla pudiese ser A=<f, m,e,o> donde f equivale a creencias filosóficas, m a creencias morales, e creencias estéticas, y o a organización social. Otra tupla podría ser B=<t, e, h> donde t son ideas teológicas, e sistema económico, y h grandes hombres históricos.

Sí creo en la organización histórica en “paradigmas civilizatorios” y cómo cambian o mutan por cambios tecnológicos, sistema de valores morales-filosóficos, relaciones de propiedad o por el corpus de conocimiento científico disponible hasta el momento (seguramente existirán otros agentes que, insensiblemente, van modificando la historia)

***

¿Qué dicen los grandes historiadores sobre la esencia de la historia, sobre la filosofía de la historia?

Maquiavelo: “No se me oculta que muchos creyeron y creen que la fortuna, es decir, Dios, gobierna de tal modo las cosas de este mundo que los hombres con su prudencia no pueden corregir lo que ellas tienen de adverso, y aún que no hay remedio alguno que oponerles. Con arreglo a esto podrían juzgar que es en balde fatigarse mucho en semejantes ocasiones, y que conviene entonces dejarse gobernar por la suerte. Esta opinión no está acreditada en nuestro tiempo, a causa de las grandes mudanzas que, fuera de toda conjetura humana, se vieron y se ven cada día. Reflexionándolo yo mismo, de cuando en cuando me incliné en cierto modo hacia esta opinión; sin embargo, no estando anonadado nuestro libre albedrío, juzgo que puede ser verdad que la fortuna sea el árbitro de la mitad de nuestras acciones; pero también es cierto que ellas nos dejan gobernar la otra, o a lo menos siempre algunas partes”, El Príncipe, Madrid, Espasa-Calpe, 1964, pág. 121.

Vico: “que el mundo de las naciones gentiles fue ciertamente hecho por los hombres, por lo cual ante tal inmenso océano de dudas aparecía solo esta tierra pequeñita, en que se puede detener el pie; que sus principios deberán ser hallados en la naturaleza de nuestra mente humana y en la fuerza de nuestro entender”, Principios de una Ciencia Nueva en torno a la naturaleza común de las naciones, México, F.C.E., 1978, pág. 36. Y en la página 95 deja claro que la naturaleza humana constituye la materia central del análisis histórico, en la medida que la historia pretende “demostrar rigurosamente cómo con el mayor descogimiento de las ideas humanas, los derechos y razones fueron devastándose, en primer lugar, de la escrupulosidad de las supersticiones, después de la solemnidad de los actos legítimos y de la angostura de las palabras, y finalmente de toda corporeidad”.

Y curioso el caso del poco conocido Augustin Thierry, que en “Recueil des Monuments inédits de l´histoire du Tiers État” dice (y traduzco): “La historia de Francia, tal como la han hecho los escritores modernos, no es la verdadera historia del país, la historia nacional, la historia popular: esta historia yace todavía sepultada bajo el polvo de las crónicas, de donde nuestros elegantes académicos no han cuidado de sacarla. La mejor parte de nuestros anales, la más seria e instructiva, está por escribir; nos falta la historia de los ciudadanos, de los súbditos, la historia del pueblo. En vano se busca la serie de pequeños personajes que ocupan la escena histórica. El progreso de las masas populares es más embriagador que la retahíla de reyes destronados”. Thierry coloca al pueblo en el primer plano de la historia.

Y termino con Jules Michelet, precedente más cercano de la concepción de la “historia total”:

Creo haber encontrado, por concentración y reverberación, una llama lo suficientemente intensa como para fundir todas las diferencias aparentes y devolverles en la historia la unidad que tuvieron en vida…Para interpretar el más insignificante hecho social me ha resultado imprescindible la ayuda de todo el conjunto…Nunca hasta ahora al escribir sobre el Renacimiento había movido una masa tan grande, combinado en una unidad viva tantos elementos aparentemente discordantes…Estoy tratando de entrelazar aquellos hilos que nunca habían sido entretejidos en la ciencia: el derecho, el arte, la industria, la religión, la ciencia, la corte, etc… Fundar científicamente una tarea tan nueva no es esfuerzo pequeño”.

***

MARCO TULIO CICERÓN PRESIENTE SU MUERTE

Estas horas sobran a mi historia.

Os he retratado y me he conocido.

El Cielo y el Infierno, allí, donde habitarán

el Padre y la Madre del Hombre.

En la ciega voluptuosidad de vuestra

ignominia no se encuentra la luz de

mi antorcha. Conque adiós.

Que los Dioses esparzan espumarajos

de sangre sobre vuestras túnicas.

Leal y obediente, criado y vasallo,

pero solo de la Filosofía. Conque adiós.

Libro dos desabafos 57

Me alimento con libros; su color vivo me da como una especie de familiaridad con la vida elevada. Los libros son como un collar tachonado de lebrel de Tiépolo, sanan el yo, parlotean y se agazapan en las constelaciones taladradas, ayudan a vivir nuestras vidas, como luz angelical blanca desbrozan el camino oscuro, como una llamarada toquetean nuestros meses primaverales; gracias a los libros aprendes a soportar tu soledad y tu mortalidad, y se acrecientan cada una de las etapas de tu vida (las del presente, pero también las del pasado y el futuro)

***

En cambio, ingresar en la cultura indie o hípster requiere un esfuerzo intelectual increíblemente menguado. Yo soy «uncool«, y ni me van ni me vienen las vanidades juveniles, ni los irreales elitismos, ni los infundados sentimientos de superioridad.

Mi patrimonio son mis lecturas, una apreciación honesta de los placeres difíciles, pero también el disfrute consciente y libre de los placeres sencillos y populares (que oculto en el personaje literario de mis libros o que no muestro en las redes) No creo en las monerías drogadas del Sónar o el Primavera Sound. Aunque tuve mucho dinero (ahora nada) mi distinción viene de cuna y clase, no de preferencias estéticas supuestamente exquisitas. Mis ciudades son Boston y Roma y Atenas y Jerusalén, o lo fueron, no así la hortera Barcelona o el barrio de Brooklyn o la alocada Berlín, y mi música es Bach y no Sonic Youth, y mi editorial la antigua BAC o Gredos, y no Blackiebooks, y mi ropa convencional, no à la page según las vertiginosas modas, y mi prosa clara (pero con ribetes cultistas), y no pegajosa y hermética o experimental. Sé lo que soy, conozco mis poderes, no necesito fingimientos ni imposturas.

La tribu de los modernos de las grandes ciudades solo merece mi desprecio. Porque sí, certifiquémoslo, ingresar en las culturas alternativas requiere una inversión intelectual pequeñísima.

***

Lectura de “Escaparate de venenos”, de Felipe Benítez Reyes. Obra magnífica, propia de un verdadero poeta en sazón. Casi una novela de terror en su meditación sobre el tiempo. Tiempo que es un hosco sueño, que a la par nos hace y deshace, un páramo o silueta de niebla. El Tiempo es el fondo viscoso de la Nada en la confusión del rostro. Cito «Como aquel que, en medio del silencio / de la desnuda madrugada, oye a su hija / adolescente vomitar, maquillada y bebida, / al volver de una fiesta, / ahora oyes caer sobre tu infancia / toda la corrupción del tiempo, / gota a gota.«

Benítez Reyes habla de los imperios de ceniza, angustia y espejismo de la vida que pasa, las nuevas y añadidas incertidumbres, las turbias sustancias de miedo del pasado, aquello que siempre es ayer y mañana, los borrones oscuros de tantas sombras que nos acechan, «El brote incierto del jazmín / que era el futuro. / Y estalló esa blancura. Y fue una niebla.«. El poemario tiene múltiples, recurrentes hallazgos expresivos empaquetados en una lírica costumbrista, son poemas hondos y elegantes y que se entienden, con una esencia figurativa o realista en el correlato metafórico.

También destaca el poeta en la minuciosa descripción de los detalles sensitivos, lo que provoca una red clara de asociaciones mentales. Los temas son varios y entrelazados: lo caduco de la experiencia, lo efímero de lo importante, lo desolado de la soledad inevitable, lo ruin de lo eterno, lo febril de la consumación, los dones errabundos de la existencia, los hipnóticos astros cegados que caminan por las esferas…

En fin, un libro y un poeta sumamente recomendable, porque es un poeta sin imposturas, un pensamiento sin doblez, una visión sin añagazas.

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Lectura de “Farol de Saturno”, de Antonio Martínez Sarrión. Libro dividido en dos partes, una primera de preceptos estéticos y éticos, de visión general de los asuntos del mundo, no ayunos del peculiar tono hosco y abrupto propio del poeta, y una segunda elegíaca hacia los objetos modestos del recuerdo, rilkeanamente humildes.

Martínez Sarrión en su primera época usaba una suerte de descoyuntamiento textual, una especie de asociaciones psicodélicas. Prescindía de los nexos oracionales y de las correlaciones lógicas, por lo que su poesía difícilmente emocionaba. Eran como meditaciones autistas. Si no recuerdo mal desde El centro inaccesible hay una inflexión en su poesía para proveerla de mayor comunicatividad y transitividad para con los lectores.

En este Farol de Saturno la expresión es clara y legible, el discurso muy racional. Con una sarcástica retórica de tono elevado y culto, el libro emociona y traspasa. Acaba un poema así: «En lo tocante a gentes de su edad / según el enunciado / mucho depende la desilusión / de que sean blindados marsupiales / neoconsevadores e irrecuperables / o gentes del común, que aceptan ir en «metro» / y a nadie, con afán denigratorio / motejarían de tercermundista«. Hace gracia la ironía (pese al desmochado de progre de salón)

Yo, en lo tocante a gentes de mi edad, deploro su estética de domingo, su pinta de olifantes ridículos, que se afanen y engolfen con gordezuelas secretarias, el deplorable río de televisión de su cerebro, y que carezcan del mínimo afán de distinción. La mala leche -creo que un rasgo de carácter suyo- del escritor fulge también en esta observación: «Es tan proliferante esta metástasis / de mentecatos y de dominguillos / que, más allá de sus propias boñigas, / solo hablan del mirífico mercado / de que tienen el «móvil» descargado / o de las series norteamericanas. / Por eso ya no salgo de casa / sin plantarme / mi escafandra de buzo«. Sí, te entendemos.

Libro mayor de un poeta ya sin ínfulas vanguardistas.

***

Poesía…mansardas y rígidos foulards quemándose en las chimeneas. Poesía…peces encendiendo polvorientas piscinas. Poesía…garganta ávida forjada en el órgano fonador divino. Poesía…playas de top-less donde excava el Deseo.

No me gustaría leer toda la poesía del mundo. El 95% es mala y aburre. El mundo rebosa de poetastros ¡PERO LAS REDES DE CIPRIA TAN TEMIBLES!

Libro dos desabafos 56

Me compré el otro día en una librería de ocasión, «El otro barrio«, de Elvira Lindo. Copio literalmente el primer parágrafo de la novela, una apología a la escritura más pobre y desaliñada posible. Sobran los comentarios estilísticos o la lectura crítica atenta y minuciosa. Pasen y lean este Horror Short Story idiomático. Parece mentira el éxito de tal boñiga.

«A Ramón Fortuna le tiene dicho su abogado que no hable del asunto con nadie que no sea él o la psicóloga o el asistente social que a diario da un golpecito en la puerta, asoma la cabeza, y pregunta, qué tal, Ramón, cómo lo llevas. Pero a Ramón Fortuna le sobran ya esos consejos, ha aprendido a medir sus palabras, a años luz está de aquel Ramón Fortuna al que Marcelo Román, su abogado, dijo «Chico, tú eres un imbécil». Eso en un momento le violentó, la verdad, pero ahora, viéndolo todo tan claro, sintiendo como si alguien hubiera encendido al fin la luz en su mente, Ramón Fortuna piensa, es verdad, era un imbécil, ahora soy un tío con misterio, con una historia a mis espaldas y un pasado que ocultar, eso no lo puede decir cualquiera» (p.1, cap.1)

Las memorias de Carmen Bazán (la madre de Jesulín de Ubrique para el feliz despistado) son rigurosa prosa kantiana cruzada con Henry James al lado de esta señorita incapaz. La presencia de esta sílfide en el mundo literario es absolutamente prescindible y coyuntural. Una aguachirle retórica deslavazada y pedestre, una literatura esbozada por párvulos. ¿De qué biblioteca guaranga o sauna gay cochambrosa salió esta mecanógrafa? Calumnia a todo el gremio al escribir sin gota de escrúpulo, elegancia o regomello. Bien tratada por los palanganeros poderes culturales, es torpe, ramplona, inverosímil, y dispensadora de peditos de burra en forma de moralejas pueriles progres. Tontolculo y cateta envanecida. Obsecuente la huevona con sus principados en Nueva York a costa del Instituto Cervantes. Jamás podrá desprenderse de ese olor inefable de paleta y vallecana en Nueva York. Pérez Reverte o Isabel Allende o Gómez Jurado o Elvira Lindo. Da lo mismo. Feuillet era el autor francés más leído de su época.

Escribir no es desembuchar o regurgitar al buen tuntún. Hay que saber componer y evitar pegamentos de piedra. El desparpajo vale si sabes hacer con el lenguaje lo que te dé la gana; de otro modo es una masilla pastosa. Esta señora tiene prosa de nariz llena de granos, de cofrade pasado de gin-tonics, de ripio, cascote, viga y demolición. Prosa achatada, crudiza y de muñeco rigodón. Prosa de oreja de cerdo muy aceitosa. Esta señora es un venerable fraude. Esta pulga que se empecina en escribir carece de cualquier interés. Le dedicaré un poema a la Dalai Lama de las letras bendecida por PRISA.

Busco flor de tamarindo

mala, fea, enchufada, putrefactiva.

Su nombre es Elvira Lindo,

¡ni sus novelas valen de lavativa!

Libro dos desabafos 55

Yo no soy libre de tener una determinada constitución bio-psicológica, ni de nacer en un determinado momento histórico o en determinada región o clase, pero sí soy libre de asumirla o no en mi proyecto biográfico. No podemos negar nuestra naturaleza humana y social, pero sí debemos ser capaces de buscar la autarquía o el máximo grado de autodeterminación y autogobierno.

***

Recordemos el convincente poema de Khalil Gibran: 

Seréis libres en verdad,

cuando vuestros días no pasen

sin una preocupación, ni vuestras

noches sin un deseo y una congoja.

Sino, más bien, cuando esas cosas

acompañen vuestra vida y podáis

no obstante, erguiros sobre ellas

desnudos y sin ataduras.

***

Tomás Moro conjunta el uso de la razón a la libertad, y afirma que si se pretende llegar al bien y la felicidad será a través de “el cultivo del espíritu y el desarrollo de las facultades intelectuales en el estudio”. Idea plenamente vigente; el que no sabe no se liberó de sus cadenas. O pensemos extensamente, devanémonos la cabeza, ante estas otras ideas felices:

Epicteto:“Eres el dueño de mi cadáver; tómalo, no tienes poder sobre mí «

Descartes: «La libertad de nuestra voluntad se conoce a sí misma sin pruebas, por la única experiencia que tenemos«

Paul Valéry: «La libertad es una de esas palabras de odio que valen más que el significado«

***

La libertad, dicho algo toscamente, consiste solamente en que, para afirmar o negar, perseguir o evitar, saber o ignorar, las cosas que el entendimiento nos propone, obramos de manera tal que no sentimos que ninguna fuerza o coacción nos fuerce.

Debemos asegurarnos de ser suficientes y necesarios, soberanos de nosotros mismos, autárquicos. Servirnos de nuestro propio entendimiento sin dirección de otros, salir de nuestra minoría de edad racional (Kant) No ser unos bobos cobardes, no “aixoplugar-nos” bajo tutores religiosos, el estado, la tradición, las costumbres. Pensar por nosotros mismos sin pereza ni cobardía. Evitar la conducción ajena, pilotar por nosotros mismos la nave y, si zozobra, no buscar falsas excusas ni victimizarnos. Abandonar la comodidad de no analizar y no decidir. Sacarnos de encima la vida de mero piloto automático, de irreflexiva rutina. Atreverse a pensar, a saber, a estudiar, a vivir. Desechar los hábitos, las modas, lo que hay a nuestro alrededor y no pasó por nuestro filtro ni por la ponderación de nuestra mente. Amar y conocer nuestros talentos. Participar del análisis y autoanálisis crítico. Debemos ser brillo de codorniz cantando en la campiña ante el tomillo y no melcochudos súbditos, cúpula de pabellón brillante en el cielo y no achantados esclavos.

La esclavitud es definida por Florentino como «constitutio iuris gentium qua quis domino alieno contra naturam subiicitur«. Ulpiano, en sus Instituciones, se refiere a «tria genera» de hombres: libres, esclavos o libertos. Nosotros decidimos, el lector que me lee ahora decide: o tosca y rústica servidumbre, o miasma y escoria esclava, o libre con la libertad grabada (y ganada) en su pupila y su sangre.

Libro dos desabafos 54

Insisto en la idea: sociedad mediocre, democracia basura. A muchos escritores (y presumiblemente son la élite intelectual) consagrados que leo los considero poco más que mediocres con obsesiones relativamente simpáticas.

Las democracias contemporáneas viven -obsérvese- bajo la amenaza constante de la influencia de los ignorantes. Y prevalece con frecuencia abrumadora la «narrow mindedness«, la mente empequeñecida. Es uno de sus grandes problemas. «Antes, los candidatos formaban a su público mediante reclamos sustantivos de contenido. Ahora es como un «game reporting», T.E. Patterson. Democracia: cháchara de chuches: «Fascinatio mugacitatis«: fascinación de la bagatela. Exacta descripción de este páramo de acero y plástico de nuestra democracia.

***

Siento una sequedad de espíritu agobiante debido a mi soledad y aislamiento intelectual. No vibro con cosa alguna, persona o sentimiento. Pongamos las (selectas) palabras de Pascal en lugar de las mías vulgares para bien describir la impresión: «Nada le resulta al hombre tan insoportable como estar en pleno reposo, sin pasiones, sin preocupaciones, sin divertimiento, sin aplicarse a algo. Él siente entonces su nada, su abandono, su insuficiencia, su dependencia, su impotencia, su vacío. Sin que nada lo pueda contener, el tedio emergerá del fondo de su alma, y la maldad, la tristeza, la pesadumbre, el despecho, la desesperación«. Este despecho de pesadumbre o tedio me lo provoca la incultura sideral de mis semejantes. Nadie con quién hablar. De nada sobre qué hablar. Pavorosa soledad mental.

¿Y los artistas? Lelos y buidos, mongoloides y papanatas, paparruchas de ARCO y similares. Si al menos fueran doctos en sinceras «habilities”… Europa parece haber olvidado que la patria del Hombre es la Cultura. Si descrees de la Cultura crees entonces en cualquier cosa: vegetarianismo, animalismo, ovnis, New Age, macrobiótica, sexo tántrico, y, cómo no, en las mamarrachadas del arte contemporáneo. El arte de hoy es una yerma chorrada. Tan espantoso y mediocre que solo se puede soportar evitándolo. Una mera patrulla canina para discapacitados que cojea. Una gentucilla de vivales, listillos, y engreídos. Las perversiones se han convertido en visitas dominicales de muchedumbres y familias a ferias de arte moderno. Sir Thomas Browne dijo: «el olvido es insobornable». El Imperio de la Fealdad y el Vacío nos desgasta incesante. ARCO y demás lo certifica.

***

Por lo menos queda algún caballero.

Una de las tardes más deliciosas que pasé en mi vida fue cuando con osado atrevimiento visité una tarde a don Alfonso Armada y Comyn. Vivía muy cerca de mi casa. Le regalé dos libros antiguos de estrategia militar. Un completo, compacto caballero.

Y el jardín (su jardín, nuestro jardín) cuidado y silencioso, donde la camelia ofrecía su blancura.

***

A ver si algún día vemos desorden en el Cuartel General de los Intelectuales (tanto en la abundantísima infantería de la siniestra como en los escasos altos mandos de la diestra) Sus resúmenes periódicos a Almirantes y Coroneles tienen colmillos de canario. Por una escudilla de sopa, eso sí, arrancan prácticamente un dedo de un mordisco.

***

AUTOBIOGRAFÍA

Oigo cómo me acompaña el bosque,

acepto mi genialoide y única soledad.

Aquí acostado, según el ritmo

de las páginas de energía saudosa,

dulcemente espero la muerte.

Me enamoran los que ya entraron

en la noche que huele a pétalos.

Soy y fui grande:

es el Arte el que se ha hecho pequeño.

Mi mente arde. A falta de sol, o de luz,

mis palabras madurarán en el hielo.

Aguacero. La Luna rompe

nubecillas transparentes.

Corre por las pendientes

un purulento líquido: la alfombra

pisada por tantos pasajeros

que se alejan mudos.

…Polainas de Grub Street, novelitas

como gazettes ulceradas sobre

el pavimento de las banlieues

Uno se cansa de escribir bien.

Lego el injusto olvido.

***

Sociedad basura y tiempos mediocres, tiempos basura y sociedad mediocre. Los hombres como animales rígidos, sin gracia, con gruñidos y espasmos, opacos y opresivos: TRATAN DE DESTRUIR TODO LO QUE NO COMPRENDEN. Vidas que no saben salirse del cagadero. Mis ideas están limpiadas por el ARTE, las suyas escupidas por la TABERNA. Vuestro necio badajear embrutece.

Adiós páramos infecundos, planicies sedientas, adiós rastrojos y fondo aguanoso y húmedo, adiós cerros pedregosos, mogotes de roca, adiós esteros y charcas nauseabundas ¡ADIÓS ESPAÑA! ¡PARA MÍ LICOFRÓN, ALCMÁN Y PÍNDARO! ¡ADIÓS ESPAÑA!

Libro dos desabafos 53

Tiempos de extrema mediocridad abrasiva. España, Europa y Occidente se convirtieron en un montaraz y agreste muladar. Hoscos, severos, inexorables, adustos futboleros y tauromáquicos. El paisaje está velado por la calina analfabeta que se levanta del suelo; todo se ve confuso y borroso, los colores apenas brillan. Mediocridad ácida en el cogollo, desde la cuna a la sepultura. Los indígenas ágrafos beben chupitos de licor café y serpentea la lánguida ínsula de acémilas recorriendo las Españas. Tiempos de extrema mediocridad lacerante, peor que el aguarrás.

Impotentes en la carne y esclavos en el espíritu. Vivo rodeado de ordinariez hasta en la retaguardia. La gente no me parece personas, sino máscaras grotescas. No los odio, pero me dan asco. Maniobreros retorcidos, quídams que sorben los pies del Poder por cuatro perras, canallescos, candelejones, gambados, chupenáguers de zapatería y tasca. Ignorantes y brutos en grado superlativo. Chorlitos con cilicios en el pito.

Me queda la primera hora de la tarde donde resbalan nubes blancas, el xai negre esbrotonant delicadament l´herba, las niñas en el campo verde con vestiditos amarillos, el oro del poniente, el mundo transfigurado en mi aldea de verduras. La noche serena y maquillada. La túnica fría del viento.

Pero cansan demasiadas verduras. Uno desearía a algún humano oír declamar las ochenta y un exquisitas octavas reales de la Ninfa Tiberina, melosa confitura como la orfebrería de Benvenuto. Esos arabescos en enmarañados paréntesis y que repiquetean como campanadas de iglesia. Este emborronado manuscrito es solo un pretexto o coartada a mi soledad. Deseo seres cultos e inteligentes a mi alrededor y no bacterias beodas. Pero en la ciudad calles repletas de gente con la cabeza vacía, ruidos, anuncios y colorines, películas de superhéroes y teatro subvencionado del más chato costumbrismo. Pisitos como celdas de abeja, todo rodeado de histéricos, de botelloneros, de estruendo y propaganda, y supliendo la deficiente alimentación con pollos de granja y comida enlatada. Se ha perdido la buena conversación, así como la buena gastronomía. Incluso las personas distinguidas, debido al bárbaro especialismo, tienen fallas culturales de órdago. Los espectadores del siglo XXI son incapaces de comprender la sonrisa de Celimène, y eso que Molière no era especialmente complicado.

***

¿De qué tratan los conversaciones o lenguajes? Hay un L0 que versa sobre confidencias o intimidades. Hoy se convirtieron (las de los llamados “famosos”) en escabrosos temas del espectáculo público. Hay un L1 que trata las nimiedades y bagatelas (tal cuestión deportiva, sobre tal programa de televisión o tal dicho de esperpéntico “influencer”, sobre los giros de trama de tal serie o culebrón ETC…) Hay también un L2 que es la cortina de humo, el desvío de atención a los verdaderos problemas y al verdadero lenguaje humano (y aquí se incluye el cambio climático o el trasteo político o el ecologismo o las crisis económica o el animalismo o el feminismo o el post-humanismo o el terrorismo o la súbita robotización y automatización ETC…) Estos tópicos se hablan y analizan todos con técnicas y modos de magazine, como papilla bien digerible para los niños. Pero existe un L3 que está velado en la contemporaneidad. Se divide en dos: el de los (i) CONOCIMIENTOS CIENTÍFICOS Y HUMANÍSTICOS, (ii) Y EL DEL PENSAMIENTO ANALÍTICO O CRÍTICO PARA ELUCIDAR LA BUENA VIDA. Ambos campos de L3 se comunican e iluminan mutuamente. Y como que L3 desapareció del escenario social hoy tenemos teorías y prácticas degradadas que pretenden sustituirlo: el coaching, el yoga, la meditación, el mindfullness, en fin, meros sucedáneos sin sustancia ni esencia, meros tapacubos.

Negamos y velamos la Cultura superior y nos volvemos patriotas del tam-tam. Un Occidente tedioso e insulso, de solo júbilo para las serpientes, mísero y ahumado, como un perro rabioso, bulevar incubatorio de espasmos de una BARBARIE punzante, fulgurante. Nos esperan días muy sombríos, allá adonde vamos.