Observaciones literarias y obras de creación en estado embrionario, susceptibles entonces de enmienda y no definitivas.
Autor: christiansanz71
No me verán fogueándome en el padelsurf, el kayak o el surf. Ni relajándome una seráfica mañana en un spa o apuntándome a una clase de yoga o de fitnes al aire libre. Ni alechugado bajo el sol espeluznante. "Vita Cartesii simplicissima est”, recordaba Valéry en "Monsieur Teste". La mía es abrumadoramente más simple. Un libro entre las manos, paseos con la perra, oír pájaros, salmorejo, crema fría de espárragos blancos y mermelada de moras. Feliz verano. Libertad, lógica y literatura.
Ganduleo. Días de ánimo bajo. Visto mi traje de franela gris con las perneras abolsadas sobre los zapatos. Pese a mi pobre aliño indumentario mi mente está en el hotel Montreux Palace, a orillas del lago de Ginebra, hotel muy popular entre la aristocracia rusa del siglo XIX. En mi chambre de débarras, una especie de trastero informal, se apilan los libros leídos pero que me gustaron poco. He escrito varios poemas tras dos meses de sequía.
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No recuerdo dónde lo he leído: analfabetos ha habido siempre, pero nunca tantos salidos de la Universidad. Si me leen universitarios, y, por favor, estudiad con libros y no con los infumables apuntes, recordad:
«Dedicar absolutamente toda la vida, en la época universitaria, al único fin de concentrarse y profundizar en el saber. Para ello hay que alejarse de cualquier otra forma de vida; y lograr un pleno aislamiento […] Lejos, pues, el estudiante de los ramplones intereses de una sociedad masificada y de los burdos y chatos anhelos de una burguesía que solo piensa en sus mediocres goces» Fichte. Y grabad en vuestra memoria esta admonición de Benjamin: «Al orientar desde un principio a los estudiantes hacia los fines profesionales, se deja, necesariamente, el poder inmediato de la creación […] La misteriosa tiranía de la idea de profesión es la más profunda de estas falsificaciones. Lo que tiene de más terrible es que todas ellas llegan al centro de la vida creadora, aniquilándola […] Desde que la vida de los estudiantes está sometida a la idea de utilidad y de profesión, semejante idea excluye la ciencia, porque no se trata de consagrarse a un saber que aleja del camino de la seguridad burguesa»
«Es lástima que por las presiones utilitarias «el hombre, con instrumentos tan nobles como el arte y la ciencia, no tenga, en su manejo, otros horizontes que convertirse en jornalero de la miseria»»dijo Schiller. Lo que apunta a Madison: «»Yo debo estudiar la política y la guerra para que mis hijos puedan tener libertad para estudiar matemáticas y filosofía. Mis hijos deberían estudiar matemáticas, geografía, historia natural, arquitectura naval, navegación, comercio y agricultura, para dar a sus hijos el derecho a estudiar pintura, poesía, música, arquitectura, estatuaria, tapicería y porcelana».
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Palabras que nunca deberíamos olvidar: Son del maestro Hayek:
“Llamar LEY a cualquier cosa que decidan los representantes elegidos de la mayoría, y definir como “gobierno bajo la Ley” todas las directrices de ellos emanadas – aun cuando sean discriminatorias a favor o en contra de algunos grupos de individuos – no pasa de ser una broma. Se trata en realidad de un GOBIERNO ARBITRARIO. Es un mero juego de palabras sostener que, con tal de que una mayoría apruebe los actos del gobierno, queda a salvo el Imperio de la Ley. Éste se consideró como una salvaguardia de la libertad individual, porque significaba que la coerción sólo se puede permitir para imponer la obediencia a normas generales de conducta individual igualmente aplicables a todos, en un número indeterminado de casos futuros. La OPRESIÓN ARBITRARIA – es decir, la coerción no definida mediante alguna norma por los representantes de la mayoría – NO ES MEJOR QUE LA ACCIÓN ARBITRARIA DE CUALQUIER OTRO GOBERNANTE. Aunque haya buenas razones para preferir un gobierno democrático limitado a un gobierno no democrático, debo confesar que PREFIERO UN GOBIERNO NO DEMOCRÁTICO SOMETIDO A LA LEY A UN GOBIERNO DEMOCRÁTICO SIN LIMITACIONES (y por tanto esencialmente ARBITRARIO)”.
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Tengo la navaja de la muerte cada vez más cerca del cuello. No sería éste mal epitafio:
«Justo en este lugar yace Christian Sanz, que muere conforme a su modesto destino. No se preocupó de agradar a la masa. A la masa le gustaban cosas que él desconocía, y lo que a él le gustaba sobrepasaba su entendimiento. Sus virtudes, si alguna tuvo, son demasiado pequeñas para honrarle o para serviros de ejemplo. Que sus vicios sean enterrados con él.»
Nací en la burguesía hacendada culta, con muebles de estilo eduardiano y salas espaciosas de techos altos; éramos señores de Barcelona, en una época en que el dinero lo tenía quien debía tenerlo.
Libros en cuatro idiomas encuadernados en pieles negras, chimenea de madera maciza tallada, cerámicas azules y blancas, flores rosas, restaurantes de categoría no discutible, mesa de juegos, sofás decorados con chales, suelo encerado y conversaciones muy inteligentes a la hora de comer. Vivir ahí era como vivir dentro de la opulencia del Arte.
Mi madre se muere. Se acabó aquella dulzura intemporal de la existencia. ¿El ahora? Periodistas sub-dotados sacando hilo (o embrollando) subnormalidades deportivas, rosas o de mero magazine. Libros recargados de ignorancia de la gramática y con aventuritas de capa y espada. Horrorosa y analfabeta España tatuada.
Nuestro carácter gratuito nacía del optimismo. Ahora priman pasiones mezquinas y vulgares, brutalmente desatadas. España intestinal.
No contenerse representa una inobservancia de los debidos modales. Pero constatemos: mi madre ha sido deleite, excelencia y distinción para mi mente; vosotros, vil basura.
En el mundo, hay Academias de todo jaez. Sabemos que Tasso, en Padua, ingresó en la Academia de los Etéreos (donde estaría hoy el vaporoso Sánchez y la insustancial Irene Montero) Y que en la corte napolitana del Conde de Lemos, estaba la Accademia degli oziosi, de la que se lamentaba no pertenecer Cervantes.
Y en Valencia, lo explica Ludwig Pfandl, en el s. XVII había una que se llamaba Academia de los Nocturnos, en la que todos sus miembros tenían un sobrenombre «nocturno»; Silencio, Miedo, Sombra, Tinieblas…
Aunque la mejor es la desternillante Gran Academia de Lagado, del Viaje a Laputa, en los Viajes de Gulliver. Nuestra Academia discute sobre «solo» y «sólo». A las mientes traigo a Séneca: «Nunc quae dementia est superuacua discere in tanta temporis egestate?»
Entre el 8M y estos Académicos gagá, recordemos a Petrarca:
«A ti quizá, si, como mi alma espera y pide, has de sobrevivirme largamente, te aguardan mejores siglos: no ha de durar para siempre este sopor letal…»