Cornaro 103

«Consideré con lágrimas de qué está hecho el hombre: engendrado en el ardor de la lujuria, en el fetiche de la carne y en la inmundicia de la sangre; concebido en la culpa, nacido para el dolor, viviendo en el temor y muriendo en la angustia. […] Formado sanamente de la tierra, concebido en la culpa, nacido para el dolor, vuelve depravadas las cosas no sólo por sus costumbres, sino también por sus obras, convirtiéndose en ceniza, alimento de fuego y pasto de los gusanos», Inocencio.III. De contemptu mundi sive de miseria conditionis humanae (Libro II, cap. 9). En: Migne, J.-P. (Ed.), Patrologia Latina, vol. 217, col. 741.

«¿Qué hará la humana fragilidad ante esto? ¿Qué camino tomará si no es huir hacia el abismo de la misericordia, la cual sostiene nuestras almas afligidas y nos levanta en medio del desaliento?» Gerson, J. De mystica theologia practica. En: Glorieux, P. (Ed.), Jean Gerson: Œuvres complètes, vol. III, p. 257 (Tournai: Desclée, 1960)

«Cuando este humor melancólico se asienta y enseñorea en el alcázar del cerebro, extingue al punto la claridad de los espíritus animales y sume a la mente en una niebla espesísima. Es entonces cuando el horizonte del alma se estrecha y oscurece de tal suerte que el hombre no alcanza a divisar salida ninguna a sus cuitas; las cosas que antes le pluguieron muéstransele ahora pavorosas, y el entendimiento, antes libre y veloz para remontar el vuelo, queda como atado con recias cadenas a un pensamiento único, triste y plúmbeo, del cual no puede apartarse por más que el ánimo lo intente», Lemnius, Levinus. De habitu et constitutione corporis, quam Graeci krasin, triviales complexionem vocant, libri duo, Amberes: Apud Guilielmum Simonem, 1561.

«El melancólico es como un hombre metido en una fosa profunda y angosta, donde no entra rayo de sol alguno. Esta frialdad de la bilis negra congela el ardor del espíritu; el alma pierde toda su osadía y aquella natural agilidad que la empujaba a contemplar las cosas celestes y terrenas. Cérranse los caminos del ingenio, y la imaginación, herida por tan espeso humo, no engendra sino figuras monstruosas y desoladas. Siente el cuitado una pesadumbre tal en el pecho que le parece llevar a cuestas el peso de todo el mundo, quedando el espíritu enteramente baldado, sin fuerzas para desear el mañana ni para concebir que su miseria pueda tener fin», Du Laurens, André. Discours des maladies melancholiques, des impressions des deux yeux, et de la vieillesse. París: Chez Iamet Mettayer.

«Esta condición altera de tal modo las acciones del alma que el entendimiento queda privado de su luz natural, y la voluntad, despojada de todo consuelo. El espíritu, que por su propia naturaleza es libre, ligero y capaz de discurrir por la inmensidad del universo, se ve de pronto confinado a los rincones más oscuros del corazón. Es un cautiverio del cual el hombre no sabe cómo escapar, pues el horizonte de su mente se ha vuelto tan angosto que no ve más allá de su propia desdicha. Toda delicia le es amarga, toda acción le fatiga, y el tiempo mismo parece detenerse, pesando sobre el alma como una losa de mármol que sepulta todo pensamiento de alegría», Bright, Timothy. A Treatise of Melancholie: Containing the causes thereof, & reasons of the strange effects it worketh in our minds and bodies. Londres: Thomas Vautrollier, 1586.

«¿Qué es lo que te aflige, qué es lo que te abate y te consume en esta tristeza? Dices que son los males públicos, la ruina de tu patria, las guerras y los tumultos que te rodean. ¡Engaño de la mente! Es tu propia flaqueza la que te oprime, no la condición de los tiempos. Buscas la soledad y huyes de las ciudades, creyendo que con cambiar de lugar mudarás también el estado de tu alma. Pero te equivocas miserablemente: la melancolía y el dolor van contigo en la grupa del caballo, navegan contigo en el navío y se asientan a tu lado en el retiro más escondido. Llevas el enemigo en tu propio pecho. Como el enfermo febril que se revuelve en la cama creyendo encontrar alivio en el lado izquierdo que antes buscaba en el derecho, y no halla descanso alguno porque la causa de su ardor no está en las sábanas, sino en la sangre corrompida de sus venas; del mismo modo te sucede a ti, que arrastras por doquier la herida secreta de tu espíritu. Ese abatimiento que llamas compasión por el mundo no es sino el humo de tu propia debilidad, que nubla el entendimiento y extingue la luz de la razón. Nos quejamos del destino y del estado de las cosas, cuando la verdadera tiranía la ejerce la Opinión sobre nuestra alma, subyugando al Juicio y arrastrándonos a un pozo de perpetua queja y desánimo. Despierta, pues, y comprende que la verdadera paz no se encuentra fuera de ti, sino sometiendo esas pasiones que te gobiernan y visten al mundo con el luto de tu propia melancolía», Lipsio, Justo (2000). Tratado de la Constancia (Edición facsímil de la traducción de Juan Bautista de Mesa de 1616). Madrid: Fundación de Castro.

Cornaro 102

«El dandismo no es amor apasionado por el traje, como creen algunos jóvenes necios. Es, sobre todo, una ardiente necesidad de hacerse una originalidad, contenida dentro de los límites exteriores de las conveniencias. […] El dandismo es el último destello de heroísmo en las decadencias», Charles Baudelaire, «El pintor de la vida moderna».

***

Soy un ave solitaria en un tejado, como un cuervo nocturno que grazna para un rebaño bien pequeño de elegidos por la soledad, igual a un solitario que habla en las tinieblas, en el fondo de un desierto donde no vendrán a escucharme más que aquellos que se han alejado de todos los caminos de la multitud.

Pero soy, no engañemos, poco fascinantemente heterodoxo.

Cornaro 101

La primavera se asienta ahora sin estrépito. Empieza a aparecer como ya hecha. Los bancales amanecen cubiertos de una claridad nueva, y el aire parece lavado y lustroso durante la noche. Los pájaros no cantan: derraman enfervorecidos la mañana sobre los campos y el alba de la ciudad. La primavera catalana tiene algo de milagro doméstico. No es una explosión tropical. Es una aparición lenta. Los árboles se despiertan como personas que han dormido mucho. La noche florece.

***

Y, pese al bucolismo, se acrecienta mi adicción a ansiolíticos y barbitúricos. Llega un punto en el que ya no tomas la pastilla para sentirte mejor o para ser feliz, la tomas única y exclusivamente para no temblar, para evitar el síndrome de abstinencia, para poder soportar el mero hecho de existir. Es una muerte en vida. Los frascos de pastillas en la mesilla de noche se convierten en tus amuletos y en tus verdugos. Te dicen que te ayudarán a calmar los nervios, a dormir en paz, pero lo que hacen es robarte tu identidad poco a poco. Te despiertas cada mañana en una niebla espesa, con la cabeza pesada, y tu único pensamiento coherente es cuándo será la próxima dosis. Es una adicción silenciosa, vergonzosa y profundamente solitaria. Cuando estás atrapado en las redes de los tranquilizantes, descubres que el abismo no está afuera, sino dentro de ti, y que la química solo logra hacerlo más profundo.

Cornaro 100

Me duele la vida. Todo me fatiga, incluso aquello que no me fatiga. Mi alegría es tan dolorosa como mi dolor. A veces me levanto de la silla donde he estado escribiendo o intentando leer, y siento náusea física de seguir existiendo. No tengo deseos, no quiero nada, no espero nada, todo eso me parece ridículo. No hay reposo, porque ni siquiera sé qué reposo podría desear. Todo me parece difícil. Todo me parece pesaroso, montaña arriba. El cuerpo está cansado, la cabeza pesa. No es tristeza exactamente (no sé lo que es); es una imposibilidad de unirse a las cosas. Una astenia, un desasimiento. Uno acaso sabe lo que debería hacer, pero entre el saber y el hacer se abre una distancia inmensa. Compré, de editorial Selecta, la prosa completa de Sagarra, varios volúmenes que me faltaban de la opera omnia de Pla en Destino, pero me refugio en librerías en lugar de en la lectura. Lo que me apasionaba no me colma.

Salir a la calle exige una energía desproporcionada, y temo recaer en interpretaciones persecutorias, y se hace difícil la higiene. Me desgastan las desgracias, la vida cotidiana. Solo deseo una tarde sencilla, tranquila, sin tensión, concentrado en la música y en mi biblioteca. De Thomas Bernhard: «Durante semanas no fui capaz de hacer nada. Me sentaba frente a los libros y no podía leerlos. Caminaba por las calles y regresaba inmediatamente. La ciudad me resultaba insoportable, pero la habitación también. Todo me repelía y todo me atraía al mismo tiempo. La inmovilidad era una tortura; el movimiento, otra».

Compré un volúmen de las «Meditaciones» de la Bohn’s Classical Library bien conservado con su atractivo discreto tan inglés: Londres, George Bell & Sons, 1870-1890. Tela editorial verde o azul oscuro. Dorados en lomo. Papel fino pero resistente. No suelen ser caros, pero un conjunto notable de clásicos estoicos puede adquirirse por unos 200 euros. Pero estoy muerto por dentro. No pasé de dos páginas. Nada me sacia.

Cornaro 99

INFORME DE EVALUACIÓN PSIQUIÁTRICA

Código de Expediente: REF-7712-X

Fecha de Evaluación: 30 de mayo de 2026

Evaluador: [Identidad disociada / El Observador]

Sujeto de Estudio: El Paciente (referido en este documento como «El Sujeto»)

1. Resumen Ejecutivo y Metodología

Este informe no sigue los canales burocráticos ordinarios. Para garantizar una objetividad absoluta, el evaluador ha decidido adoptar una perspectiva externa y desapegada, analizando al Sujeto desde una tercera persona clínica.

El Sujeto presenta un cuadro simulado de psicosis paranoide. Es imperativo que el personal médico comprenda que el Sujeto no está enfermo; simplemente está ejecutando una representación teatral de la locura para poner a prueba los límites de la institución. Este informe demostrará cómo su «locura» es una elaborada arquitectura consciente y no una patología real.

2. Análisis del Comportamiento y Simulación

El Sujeto muestra un entusiasmo inusual por el proceso de diagnóstico. Pasa horas redactando notas sobre sus supuestos delirios. Lo que los médicos inexpertos confunden con «brotes», este evaluador lo identifica como una brillante parodia.

Nota de campo del evaluador: Es fascinante observar al Sujeto mientras escribe. Sonríe para sus adentros. Sabe que los está engañando a todos. Observar su mente es como mirar un espejo frente a otro espejo: una regresión infinita donde la verdad se esconde detrás de un doble fondo. Cuanto más loco parece ante los celadores, más lúcido es su control interno.

Sin embargo, se detecta un componente de morbo intelectual. El Sujeto se regocija en el detalle de su «personaje». Describe alucinaciones auditivas con una precisión poética que resulta casi perturbadora. Esta distancia clínica que el Sujeto mantiene con su propia mente no es un síntoma de desconexión, sino la herramienta (máxima) de su superioridad cognitiva.

3. Examen del Estado Mental (A través del espejo)

Al evaluar las funciones cognitivas del Sujeto, el evaluador nota un fenómeno curioso:

Pensamiento: Altamente estructurado, aunque obsesionado con la autorreferencialidad. El Sujeto solo puede entender el mundo si él mismo es el objeto de estudio.

Afecto: Frío, distante, extrañamente entusiasmado con el aislamiento.

Juicio de realidad: El Sujeto insiste en que controla la comedia. Afirma que el psiquiatra real (el que firma este papel en la sombra) es el único que entiende la broma.

4. Conclusiones del Evaluador (Giro Diagnóstico)

Tras un análisis exhaustivo, este evaluador determina que el Sujeto ha logrado el éxito absoluto: ha creado una fachada de locura tan perfecta que ya no necesita diferenciarla de la realidad.

La genialidad del Sujeto radica en que, al escribir este informe sobre sí mismo en tercera persona, demuestra una sangre fría y una objetividad que ningún loco real poseería. El Sujeto no está enfermo. El Sujeto es el analista. El Sujeto soy…

Corrección: El Sujeto es el objeto evaluado.

La distancia es real. El control es real. Los espejos no terminan nunca.

5. Recomendaciones Clínicas

Mantener al Sujeto bajo observación, pero permitirle el acceso continuo a papel y bolígrafo. Sus informes autoanalíticos son la única vía para entender el laberinto.

Ignorar sus peticiones de alta; el juego de simulación es demasiado valioso para interrumpirlo. Él necesita seguir fingiendo que está loco, y nosotros necesitamos seguir demostrando que solo está actuando. Aunque la actuación ocupe ya las 24 horas del día.

Firmado digitalmente por:

El Terapeuta del Espejo Fondo

***

INFORME DE EVALUACIÓN PSIQUIÁTRICA

Expediente: REF-7712-X/BIS

Objeto de evaluación: Análisis psicopatológico del informe titulado «El Terapeuta del Espejo Fondo» y valoración de las estructuras mentales implícitas tanto en el sujeto examinado como en el examinador ficticio.

Evaluador: Comisión de Psicopatología Fenomenológica y Hermenéutica Clínica.

I. OBSERVACIÓN PRELIMINAR

El documento sometido a estudio adopta inicialmente la forma de un informe psiquiátrico convencional.

Sin embargo, tras las primeras páginas se produce una transformación progresiva del género textual.

El informe deja de describir un cuadro clínico y comienza a exhibir las fantasías, obsesiones y presupuestos intelectuales de quien lo redacta.

Desde este momento el paciente desaparece gradualmente del texto.

El observador ocupa su lugar.

II. ANÁLISIS DEL EXAMINADOR

Resulta llamativo que el supuesto evaluador manifieste desde las primeras líneas una fascinación desproporcionada por la inteligencia del paciente.

La insistencia en conceptos como:

— superioridad cognitiva,— lucidez excepcional,— capacidad manipuladora,— complejidad estratégica,

sugiere menos una descripción objetiva que una idealización.

El examinador parece necesitar que el paciente sea extraordinario.

La hipótesis de una enfermedad común le resulta insoportablemente banal.

Por este motivo transforma progresivamente al sujeto en personaje literario.

III. FENÓMENO DE CONTAMINACIÓN NARRATIVA

La característica central del documento es la progresiva contaminación entre niveles de realidad.

En la primera sección existe una diferencia clara entre:

a) el observador,

b) el observado.

A medida que el texto avanza dicha frontera se debilita.

Finalmente aparece la frase:

«El Sujeto soy…»

seguida de una rectificación inmediata.

Desde un punto de vista fenomenológico esta corrección posee enorme interés.

La rectificación no elimina el desliz.

Lo revela.

El texto muestra fugazmente aquello que intentaba ocultar.

IV. INTERPRETACIÓN SEGÚN BINSWANGER

Ludwig Binswanger describió cómo ciertos individuos pueden quedar atrapados en configuraciones existenciales autorreferenciales.

En ellas el sujeto deja de habitar el mundo compartido y comienza a habitar la interpretación de sí mismo.

El informe parece constituir precisamente una ilustración de este fenómeno.

No existe ya una realidad exterior suficientemente interesante.

Toda la energía psíquica gira alrededor de la observación del propio observador.

V. INTERPRETACIÓN SEGÚN KRETSCHMER

Desde la perspectiva caracterológica clásica, el autor del informe presenta rasgos compatibles con una personalidad hiperreflexiva.

Destacan:

— introspección excesiva,

— intelectualización de la experiencia,

— dificultad para aceptar explicaciones sencillas,

— tendencia a convertir cualquier estado emocional en objeto de análisis infinito.

La mente parece operar como una máquina destinada a producir metaexplicaciones.

VI. INTERPRETACIÓN LITERARIA

El documento recuerda simultáneamente:

a) los heterónimos de Pessoa, donde una conciencia genera otras conciencias encargadas de observarla;

b) los paseantes de Walser, que terminan convirtiéndose en espectadores de sí mismos;

c) determinados narradores de Kafka, incapaces de identificar dónde termina el tribunal y dónde comienza el acusado;

d) ciertos personajes de Bernhard, para quienes la reflexión continua termina sustituyendo a la vida.

VII. DIAGNÓSTICO DEL DOCUMENTO

El paciente permanece indeterminado.

La verdadera patología pertenece al texto.

Se diagnostica:

Síndrome de autorreferencialidad recursiva avanzada.

El documento no describe una conciencia.

La multiplica.

Cada explicación genera una nueva explicación encargada de explicar la anterior.

El proceso carece de punto final.

VIII. CONCLUSIÓN

El informe original pretendía demostrar que el paciente fingía estar loco.

El resultado obtenido es distinto.

Lo que finalmente demuestra es que el observador tampoco consigue situarse fuera del laberinto.

El paciente estudia al psiquiatra.

El psiquiatra estudia al paciente.

El informe estudia a ambos.

Y un tercer observador estudia el informe.

No existe una última instancia de objetividad.

Sólo una serie de espejos enfrentados que producen la ilusión de profundidad infinita.

Firmado:

Comisión para el Estudio de los Observadores que Observan Observadores

(Departamento de Fenomenología, Literatura y Trastornos de la Autoconciencia)

Cornaro 98

SERVICIO DE PSIQUIATRÍA

INFORME CLÍNICO DE EVALUACIÓN PSICOPATOLÓGICA

Fecha: 30 de mayo de 2026

Facultativo responsable: Especialista en Psiquiatría y Psicopatología Fenomenológica

Motivo del informe: Evaluación del estado mental actual, análisis psicopatológico de la sintomatología referida y orientación diagnóstica.

I. ANAMNESIS

El paciente, varón adulto, acude a consulta describiendo un período prolongado de agotamiento psicológico, disminución de la capacidad de concentración, hipersensibilidad a los estímulos ambientales y tendencia a la interpretación excesiva de acontecimientos cotidianos.

Refiere que la realidad urbana ha adquirido progresivamente una cualidad invasiva. Sonidos anteriormente neutros —sirenas, conversaciones ajenas, motores, emisiones televisivas, música procedente de establecimientos comerciales, obras públicas o simples movimientos de peatones— irrumpen en su conciencia con intensidad inhabitual.

Describe asimismo una experiencia persistente de sobrecarga perceptiva y dificultad para mantener el aislamiento psicológico necesario para el trabajo intelectual sostenido.

II. EXPLORACIÓN DEL ESTADO MENTAL

El paciente comparece correctamente vestido y aseado.

Consciente, orientado en tiempo, espacio y persona.

Lenguaje rico, elaborado y de elevado nivel cultural.

No se objetivan déficits cognitivos groseros ni alteraciones de memoria.

La atención aparece notablemente comprometida por un fenómeno de hiperprosexia ambiental. El sujeto registra una cantidad excesiva de estímulos simultáneos, mostrando dificultades para discriminar entre figura y fondo perceptivos.

El pensamiento presenta un curso asociativo, aunque globalmente coherente.

No se observan fenómenos de disgregación formal, incoherencia ni bloqueo.

Resulta especialmente llamativa la presencia de fenómenos autorreferenciales atenuados.

El paciente refiere que determinados acontecimientos casuales parecen adquirir un significado personal o una conexión especial con su propia situación vital.

Sin embargo, y este dato posee enorme relevancia clínica, mantiene una actitud crítica permanente respecto a dichas impresiones.

Afirma repetidamente que tales interpretaciones son probablemente erróneas, exageradas o inducidas por su estado de agotamiento.

No se constatan ideas delirantes sistematizadas.

No se objetivan alucinaciones auditivas ni visuales.

III. CONSIDERACIONES PSICOPATOLÓGICAS

La descripción fenomenológica aportada por el paciente recuerda ciertos estados de saturación perceptiva descritos por Ludwig Binswanger en sus análisis de las modificaciones del mundo vivido (Lebenswelt).

El problema fundamental no parece consistir en una pérdida del contacto con la realidad, sino en una alteración de la distancia adecuada respecto a ella.

El sujeto no abandona el mundo común; por el contrario, parece excesivamente expuesto a él.

La ciudad deja de funcionar como fondo silencioso de la existencia para convertirse en una presencia constante, invasiva y difícilmente filtrable.

Desde esta perspectiva, la clínica observada se aproxima más a una hipertrofia del significado que a una verdadera ruptura psicótica.

En términos literarios —que ocasionalmente expresan con mayor precisión ciertos estados mentales que la nosología convencional— el paciente recuerda algunos pasajes de Fernando Pessoa, particularmente aquellos donde el exceso de conciencia termina por convertir cualquier acontecimiento trivial en una experiencia psicológica desproporcionada.

Igualmente aparecen resonancias de Robert Walser, cuya extrema sensibilidad a los detalles cotidianos transformaba el paseo urbano en una experiencia simultáneamente fascinante y agotadora.

IV. CONSIDERACIONES CARACTEROLÓGICAS

Desde la perspectiva clásica de Ernst Kretschmer, el paciente presenta rasgos compatibles con una estructura de personalidad predominantemente hipersensible, introvertida, reflexiva y tendente a la interiorización de los conflictos.

Destacan:

— Elevada sensibilidad estética e intelectual.— Tendencia a la rumiación.— Marcada autoconciencia.— Vulnerabilidad al estrés ambiental prolongado.— Escasa tolerancia a la fragmentación atencional contemporánea.

V. IMPRESIÓN DIAGNÓSTICA

No se evidencian signos suficientes para establecer un diagnóstico de trastorno psicótico.

No se observan fenómenos delirantes consolidados.

No se objetiva pérdida estructural del juicio de realidad.

El cuadro parece corresponder principalmente a:

Estado ansioso-depresivo con agotamiento cognitivo significativo.

Síndrome de sobrecarga perceptiva asociado a estrés crónico.

Fenómenos autorreferenciales atenuados con conservación del insight.

Trastorno adaptativo prolongado en personalidad intelectualmente hipersensible.

VI. PRONÓSTICO

Moderadamente favorable.

El principal factor protector reside en la conservación de la capacidad crítica.

Mientras el paciente continúe siendo capaz de preguntarse si sus interpretaciones son correctas, el juicio de realidad permanece operativo.

La auténtica preocupación clínica no es que vea significados donde quizá no los haya, sino que algún día dejara de plantearse esa posibilidad.

VII. RECOMENDACIONES

— Reducción temporal de la exposición a entornos urbanos altamente estimulantes.— Regulación del sueño.— Disminución del consumo de información digital continua.— Recuperación gradual de hábitos de lectura prolongada.— Psicoterapia de orientación cognitiva o fenomenológica.— Reevaluación clínica periódica.

Firmado:

Dr. ………………………………

Especialista en Psiquiatría

Colegiado nº …………

Cornaro 97

«La Rambla és l’únic carrer de Barcelona que jo consideraria imprescindible. Els carrers, generalment, són per passar-hi. La Rambla és per estar-hi, per badar-hi, per mirar. És un espectacle inesgotable. A totes hores hi ha una densitat humana variable, però sempre suficient per donar la sensació que la vida hi circula amb una espontaneïtat visible», Pla.

«Barcelona em produeix una excitació permanent. El moviment dels carrers, el soroll dels tramvies, les converses dels cafès, la multitud, les llibreries, els diaris, les tertúlies, creen una agitació contínua. És una ciutat que sembla viure en un estat de tensió sostinguda», Pla.

«Barcelona no és una ciutat monumental. No impressiona per les seves pedres ni per les seves perspectives. Impressiona per la seva energia. És una ciutat construïda pel treball, per la continuïtat d’un esforç col·lectiu, per una voluntat persistent i una mica obstinada», Pla.

«Barcelona és una ciutat que treballa. Madrid és una ciutat que parla. Potser tota la diferència política, social i psicològica entre aquestes dues ciutats prové d’aquest fet elemental», Pla.

Barcelona ahora es gris y aldeana. Un mundo mezquino y cerrado gobernado por la hipocresía y el miedo. Barcelona fue derrotada. La energía ya no sube por las calles y el puerto, la luz mediterránea tiene una fetidez de rata, y su elegancia es óxida, decadente, muerta, con un europeísmo de aristócrata gagá. La ciudad es un logotipo, y en lugar de librerías inglesas y francesas, nos encontramos infinidad de turistas que vienen a orinarla, defecarla y vomitarla.

Cornaro 96

La actualidad se ha convertido en la más perfecta tiranía. Cada afán, cada bagatela, exige su cuota de atención, sus voceados escándalos, sus titulares llamativos, sus opiniones tan urgentes como imprescindibles. El resultado es una humanidad informada hasta la extenuación, pero incapaz de comprender nada. Se sabe todo lo que ha ocurrido esta mañana y se ignora casi todo lo que ha ocurrido en la historia, desde los griegos a anteayer. La actualidad devora la memoria y anula la inteligencia. Los periódicos, la radio, la televisión y las redes proveen de su caudal infinito de distracción para que no cese el circo de las naderías.

Los periódicos me interesan poco, o, mejor, me interesan con una sensación de culpabilidad. Ahora nunca cuentan nada importante. Registran movimientos superficiales, agitación, reguetón noticioso. Son como el parte meteorológico de una tempestad de porquería permanente. Lo esencial de la condición humana sigue estando en Tucídides, en Shakespeare, en Cervantes, en Aristóteles, en Descartes, en Tácito o en Stendhal. Lo demás son melancólicas variaciones menores. Uno abre el periódico y encuentra una multitud de nombres destinados a desaparecer al instante. Abre a Tácito o Joubert y encuentra los mismos vicios, las mismas ambiciones, las mismas miserias que seguirán existiendo dentro de quinientos años.

Como apuntó Gómez Dávila: «La actualidad es el procedimiento mediante el cual lo insignificante adquiere apariencia de importancia».

Cornaro 95

(A propósito de la encíclica «Magnifica Humanitas»)

«The machine may extend the reach of the hand, but it cannot enlarge the stature of the soul. A civilisation that entrusts its judgement to mechanisms will discover, too late, that wisdom cannot be delegated», «La máquina puede extender el alcance de la mano, pero no aumentar la estatura del alma. Una civilización que confía su juicio a mecanismos descubrirá, demasiado tarde, que la sabiduría no puede delegarse», T. S. Eliot, Notes Towards the Definition of Culture (London: Faber & Faber, 1948), p. 127.

O bien: «Every increase in power demands an increase in self-limitation. The tragedy of modern man is not that he has become too weak, but that he has become strong enough to forget his dependence», «Todo aumento de poder exige un aumento de autolimitación. La tragedia del hombre moderno no es haberse vuelto demasiado débil, sino haberse vuelto lo bastante fuerte para olvidar su dependencia», C. S. Lewis, The Abolition of Man (London: Oxford University Press, 1943), p. 89.

O bien Tolkien: «We were not made to become greater than men, but better men. The desire to surpass our nature is often only another form of forgetting it», «No fuimos creados para llegar a ser más que hombres, sino mejores hombres. El deseo de superar nuestra naturaleza suele ser solamente otra forma de olvidarla», J. R. R. Tolkien, Letters, ed. Humphrey Carpenter (London: George Allen & Unwin, 1981), carta n.º 214, p. 283.

P.S. No olvidemos asimismo al recóndito Diadoco de Fotice, en «Capita de Discretione Spirituali», 94: «La inteligencia que desea conocer todas las cosas termina por desconocerse a sí misma. Más provechoso es comprender un solo movimiento del corazón que enumerar los secretos del mundo entero».

Cornaro 94

El calor parece no proceder del aire, sino de las propias paredes. Uno abre las ventanas buscando alivio y sólo encuentra ruido, motores lejanos, sirenas de ambulancia, el camión de la basura, conversaciones dispersas, música absurda que llega desde algún punto invisible. Entonces la ciudad deja de ser compañía y se convierte en una máquina insomne. Ventanas iluminadas, taxis, bares abiertos, voces en las aceras; y, sin embargo, el sentimiento de que nada de eso te pertenece.

Aquí no tengo ni a mis amigos ni a mis libros. Se iluminan calles enteras para nadie. Thomas Bernhard escribió páginas memorables sobre el agotamiento nervioso producido por la ciudad: «No eran los grandes acontecimientos los que destruían a las personas, sino los pequeños ruidos continuos, las conversaciones inevitables, los pasos en la escalera, las puertas que se cerraban, la imposibilidad absoluta de estar por fin solo y en silencio».

Permanentemente rodeados y permanentemente separados. Echo de menos a mi aldea. Lejos de mi pueblo anhelo lo más insignificante: un pinar, helechos, la mezcla de tierra y leña, los senderos del valle, el mismo paisaje al paso diferente de las estaciones, la inteligibilidad final de un mundo.