Winckelmann´s Griechenland

Para el marqués del Raval, recordando a Máximo de Tiro, Or. XXV 7

Lograste, avezado tallador de gemas,

el contour de ojos hermosos, sonrientes y claros.

El que pronuncia «amor» o «belleza»

sobreentiende «jóvenes florecientes»;

nadie quiere a los viejos, moras sin sazón.

La escuela de los poetas visita los gimnasios.

***

Si Sócrates instruyó a Autólico y Cármides,

algo que no debe a nosotros nada avergonzarnos citar

son mis Muchachos, la Luna dorada y mi Arte.

Diario de una soledad 9

Rechazo a los que rechazan las interpretaciones jerárquicas y moralistas de las vivencias hedonistas. La sensibilidad ante el placer de la telebasura o de una hamburguesa de McDonald´s es cualitativamente distinta a un párrafo de Platón o unas angulas con merluza. La distinción siempre consistió en evitar los placeres groseros. Un placer sin sofisticación siempre es un placer menor, incluso un displacer. Los placeres tópicos son una forma insidiosa de desidia. La vía regia consiste en envolverlo todo con una especie de lujo mental: la gastronomía, el erotismo, la literatura, el ocio, la amistad, el amor, el arte, la creación, tu propio destino.

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Tengo una placa plateada, escrita en latín, en mi gozosa y alegre biblioteca particular (mi único y alto, dorado patrimonio). Reza -traducida- así: «Saber, leer y vivir en el lenguaje». En las bibliotecas públicas ahora la parte del león de los préstamos son los DVD, CD, etc…, lo típico de una mediateca, por llamarlo de alguna manera.

La nostalgia, la bilis amarilla, es una recia y desesperada manera de permanecer en el mundo.

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La peor literatura es la que usa el simbolismo común, el aire común, la moral y costumbre común, la ley universal. Toda gran literatura está hecha por individuos, nunca por cofradías. Todo gran lector es siempre un lector individual, particular e innegociable, es una excepción, y nunca salido de fábrica, o de la maquinaria de la fantasmagoría colectiva.

La propiedad evidente del genio es el individualismo, así como la característica más chata y humillante de un creador es el gregarismo.

Nunca sigan a la multitud.

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«Tout systeme philosophique est l’objectivation dans la mentalite d’un temperament prenant conscience de ses manieres d’etre, de ses desirs et de ses aversions, erigeant en bien ce qui le favorise, en mal ce qui lui est contraire» Gaultier

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Recordemos las palabras de Macauly:

«O bien algún César o Napoleón tomará las riendas del gobierno con mano dura o vuestra república [se refería a Norteamérica] será saqueada y asolada tan terriblemente por los bárbaros del siglo XX como lo fue el imperio romano en el siglo V; con la diferencia que los hunos y vándalos que destrozaron el Imperio Romano vinieron de fuera, mientras que vuestros hunos y vándalos habrán sido engendrados dentro de vuestro propio país, por vuestras propias instituciones»

Esta profecía de Macauly fue publicada por primera vez en el «Southern Literary Messenger» en marzo de 1860.

Profecía más que vigente. No solo a USA ni al siglo XX.

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Acabo de ver media hora de «Sálvame». Pasmoso. Hombres y mujeres extraordinarias: inacabablemente abiertos a la enseñanza, las artes y la ciencia, fastuosa e inmensamente susceptibles a la conversación profunda, el estudio, el análisis intelectual, y la educación profunda y, por último, ejemplificando valores universales como la grandeza, la caridad, la ilustración, el diálogo socrático, el amor a la verdad. ¡Para qué saber y estudiar!

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El optimismo es una metafísica, el pesimismo una moral.

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No niego a priori que un cantante, torero, o deportista, pueda hacer una contribución política de nivel intelectual y clarividencia superior. Lo niego a posteriori.

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Séneca escribía en el De vita Beata: «Nihil ergo magis praestandum est quam ne pecorum tiru sequamur antecedentium gregem» (Nada debe preocuparnos tanto como seguir cual ovejas al rebaño que nos precede)

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Feliz Feria del libro. Y alegría, alegría, a todos ustedes que, a diferencia de mí, no son meros memos o imbéciles librescos, que mucho leen y nada aprenden ni saben.

«Sofómoro» de σοφός (sophos) «inteligencia» + μωρός (moros) «tonto, aburrido».

Elogio de la vida solitaria

a Isabel García Lado, So here I am, in the middle way

Escucho las Variaciones Goldberg, vuelco mi sangre

en la meditatio, disfruto de una vida campestre

en el otoño de mi conciencia, estudio, leo,

preparo material para futuros libros, corrijo poemas,

amo el dragón de diamantes del corazón de mamá.

***

Con toda el agua del río en una sola ola.

Con silencio la inmensa parte del tiempo.

Solitario en la aldea: quiero vivir deliberadamente.

Por las afueras de tanta mierda concreta y abstracta

en que se convirtió la grisalla atroz del mundo.

Con reposo, calma, reflexión, distancia,

serenidad, juicio medido, matiz, ponderación.

***

Y las cosas, aquí, se abandonan, vibran. Chapotea

el tractor, las nubes alimentan yacijas de retamas.

Respirar dentro de una cueva de oráculos.

Dibujar la patria lluviosa y arbórea de los astros.

¿Cómo elogiarlo? ¿Acabar en el pueblo mis días?

Liberación del pasado y el futuro, lenta ataraxia;

sí, acaso al fin la verdad se comprenda.

De la tranquilidad de los estudios nobles

Ordenada y limpia la casa

es hora ya

del cobijo en los estudios nobles.

Afuera fue un lugar magnífico durante el verano,

pero, ¿qué hacer en el invierno?…

hora es ya de los estudios nobles.

Observar iglesias y monasterios,

ciudades, murallas y puertos,

colegios, cenefas y rarezas;

es hora de exiliarse en los estudios nobles.

Pulchrorum autumnus pulcher,

el otoño de las personas hermosas es hermoso.

Reptar y trepar por mitradas sedas

y existir en la altísima noche.

Ordenada y limpia la casa

es hora ya (atardece)

de la tranquilidad de los estudios nobles.

Diario de una soledad 8

En España es mayor el número de móviles que de españoles. De media se usan estos aparatos cerca de cuatro horas al día. El español promedio no tiene ganas ni tiempo ni concentración para pensar. O no piensa o no piensa bien. Miran su telefonino unas noventa y seis veces al día (fijan, por tanto, su atención en el móvil cada diez minutos)

¡Adiós España! Tierra inculta, ingrata, entre todas espuria y mezquina e ignorante, madrasta inmunda, país de señoritos y siervos, alelados influencers, caterva de putañeros, torerillos amanerados y montón de moscas, de tricornios charolados, flamencos risibles, tomatinas, lugar del general chisme, la corrala y la infidencia, de políticos gravosamente incompetentes, de casullas del canallesco clero, adiós España, pueblo analfabeto que esto lo soportas.

Cuando un español toma como oficio hablar, cualquier cosa puede suceder. La naturaleza de viejo simio en cada español brota franca e insistente. Y en la cantina comunal se oye: «¡Nada bien! ¡Nada mal! ¡Mañana hay fútbol!»

«En los salones -por definición literarios-, las mujeres participan en la vida del ocio ingenioso. Algunas de ellas se ganarán el insulto de «preciosas». La dama de salón (la donna di palazzo de Baldassare di Castiglione) está en él no a título de esposa, de madre o de ama de casa, sino solo a título de mujer de mérito e inteligencia, en un plano de igualdad, incluso en una superioridad ficticia, pero galantemente reconocida, con respecto a los hombres. Bella, agradable, es el ornato el imán, ingeniosa, es el estimulante de la conversación que hace cooperar a la buena compañía. Esta libertad en el ocio (que hace envidiable la condición de viuda) es relativamente fácil para las mujeres de la alta nobleza, que conservan en el matrimonio el prestigio personal que deben a su nacimiento y su gentilicio» Marc Fumaroli, La República de las Letras. Esta refinada sociabilidad del ocio literario, empero, no se admitía en los círculos científicos y clericales. Por otra parte en los círculos burgueses el poder marital y paternal las reducía a un ámbito doméstico. Casi, mutatis mutandi, como ahora. La mujer española es, a diferencia de las salonnières, caballuna, bigotuda y amiga de piercings y tatuajes. ¡Adiós España!

«Mundus vult decipi, ergo decipiatur» Petronio. La gente desea ser engañada, pues engañémosla.

Estuve escuchando los 40 principales, dial abrumadoramente seguido por los jóvenes hispanos. Melodías rústicas resueltas en un fraseo rutinario y adaptable a cualquier contexto, letras de sentimentalidad kitch sonrojante, música que no permite sino evita el conocimiento moral y el incremento emocional, música rítmica coribántica de flujo y reflujo caótico y sin dirección. Una estética que en lugar de elaboradas líneas de imaginación se conforma con previsibles y bobos o estériles tópicos de la fantasía, un ruido repetitivo cuyas monótonas texturas armónicas y rítmicas simpatizan con lo que ahora parece ser el murmullo agramatical de la especie y acallan los susurros de la elevación y la nobleza. La música educa si se hila a la trascendencia y la majestuosidad, a cierta pertenencia comunitaria en lo más selecto y filtrado como excelente por la tradición. El reguetón y el pop son los símbolos de una civilización nutrida en el vientre de alquiler de la desmemoria y lo fácil, de lo instantáneo sin poso ni pasado. ¡Adiós España!

«Inimicus homo hoc fecit» (Mat, XIII, 28) es el cerebro de mis compatriotas.

Jack London, en The Iron Heel (1907), previó las ruinas del capitalismo y, alegóricamente, de nuestra nación.

«Lo abyecto de su servidumbre no es incomprensible. En las palabras había una magia superior a la del arte de los conjuros. Sus mentes estaban tan ofuscadas y eran tan caóticas, que la expresión de una sola palabra podía negar las generalizaciones de toda una vida de investigación y pensamiento serios. Extensas poblaciones se volvían frenéticas por frases tales como «un verdadero dólar» y «un cubo lleno de comida». El acuñamiento de tales expresiones se consideraba un rasgo de genio»

A pesar de todo, lo que hay aquí es tontería y aburrimiento. En palabras de Walter Bessant:

«La verdad es que en esa ciudad vasta y superpoblada, el hombre es una rémora -algo superfluo- y creo que muchos mujeres y hombres se mueren del aplastante sentimiento que les produce su propia insignificancia; en otras palabras, a partir del hábito de sentir que no son nada, se convierten en nada…La raza ha crecido en poder y soledad; temo que ha perdido su atractivo».

¡¡ADIÓS ESPAÑA!!

Diario de una soledad 7

Un verso del Regimen sanitatis Salernitanum, del siglo XIII, dice así: «Hi vigilant studiis, nec mens est dedita somno», es decir, «[los hombres de estudio] pasan la noche estudiando, y su mente no se abandona al sueño».

No hay mayor melancolía imaginativa, ni menor castigo, que aquella del hombre fatigando volúmenes. Un estudioso, en la acedía de este tiempo ignaro, ante la hipnosis bárbara de las pantallas, puede con orgullo decirse a sí mismo, si estudió y pensó en lo que estudiaba: «No envilecí ni malbaraté ni malgasté mi vida».

Escribo esto notando la brillante Luna entre las brumas del río. Extraviado entre las flores, me recuesto en una roca o «penedo». Qué cansado estoy de frases que no se posan elegantemente sobre el suelo y caminan con pie seguro. Necesito un lenguaje inocente y elemental como el que usan los niños. Mi barroquismo es una franja pavimentada junto al abismo. Respirar paz en lo que escribo; eso deseo. Frente a la propensión numerosa -vana y palabrera- del español, concisión y parquedad. Una idea por palabra, no cien palabras para una idea. Una lengua lúcida y lógica, algebraica, geométrica. Qué desvarío explayarse en cientos de páginas para algo que podría perfectamente exponerse en tres o cuatro párrafos. La lengua española es tropical, ininterrumpida, a diferencia del clasicismo francés y el perfecto (ideal molde al pensamiento) inglés.

Se alzan cortinas de hermosas perlas. Llueve y truena. Recordémoslo. Siempre: «El estudioso pasa la noche estudiando y no se abandona al sueño». Linajuda vida. Potro fino, hermoso y elegante, y quimera atlética. Resplandor complacido, alto. Brújula o faro para el feliz camino. Algo como no envilecer ni tirar por la borda tu vida.

El malestar en la cultura

Sigmund Freud acaba su Autobiografía con estas palabras: “Así pues, volviendo la vista a la labor de mi vida, puedo decir que he iniciado muchas cosas y sugerido otras, de las cuales dispondrá el futuro. Por mí mismo no puedo decir lo que en tal futuro llegarán a ser”. Nosotros creemos que ya sí; el psicoanálisis o psicología dinámica más que una ciencia en sentido estricto, con la posible (e inevitable) verificación y refutación de sus tesis, se convirtió en dos cosas complementarias: una mitología popular y una rama de la crítica literaria. Aunque esto no le gustara oírlo a Freud sus hipótesis han sido severamente criticadas y de esa extraña suma de (1) método terapéutico (2) método o análisis de procesos anímicos de las más hondas cavernas del ser (3) repertorio de ideas o tópicos (paulatinamente constituidos a lo largo de su vida) (4) análisis o dilucidación o elucidación de temas culturales, artísticos y religiosos , de esa suma de componentes de su obra, decíamos, lo menos perecedero y más fresco a mi juicio es (4).

Freud nació en 1856 en una pequeña ciudad de Moravia, en pleno imperio austrohúngaro. Una época que fue tan brillante como la Atenas de Pericles o la Florencia de los Médicis.  Ahí nació la nueva física y la nueva matemática, el sionismo y el antisemitismo, la vanguardia poética, pictórica, literaria, musical, arquitectónica ETCÉTERA. Podemos decir sin equivocarnos que Freud fue un genio rodeado de genios, caso raro en la general atonía de los tiempos históricos, donde el genio deslumbra como una flor solitaria.

Comentando “El malestar en la cultura”, decir lo obvio; ahí Freud analiza la cultura y sus consecuencias para el individuo. Si en Tótem y tabú el genio vienés daba más importancia a las renuncias sexuales que a las agresivas, en “El malestar en la cultura” da más importancia a las renuncias agresivas. El camino seguido por la cultura para imponer esta renuncia consiste en dirigir hacia uno mismo la agresividad por medio de la conciencia moral, es decir, el súper yo exigente. Cito: “la tensión creada entre el severo súper yo y el yo subordinado al mismo la calificamos de sentimiento de culpabilidad; se manifiesta bajo la forma de necesidad de castigo. Por consiguiente, LA CULTURA DOMINA LA PELIGROSA INCLINACIÓN AGRESIVA DEL INDIVIDUO DEBILITANDO A ÉSTE, DESARMÁNDOLO Y HACIÉNDOLO VIGILAR POR UNA INSTANCIA ALOJADA EN SU INTERIOR, como una guarnición militar en la ciudad conquistada” Y más adelante señala Freud que “EL PRECIO PAGADO POR EL PROCESO DE LA CULTURA RESIDE EN LA PÉRDIDA DE FELICIDAD POR EL AUMENTO DEL SENTIMIENTO DE CULPABILIDAD

La tesis de Freud está clara y es definitiva: la cultura hará siempre infeliz al hombre. El precio que debemos pagar por la civilidad es la infelicidad.

Yo opino que, dado el formalismo de la división de la psique en ello, yo y súper yo, a la deducción freudiana le sobra lógica y plausibilidad. Es como si con esta premisa del aparato psíquico no pudiera ser cualquier otra la conclusión. Y se me ocurre que una sociedad muy represiva con el ello se acercará a una sociedad totalitaria, y una muy represiva con el súper yo se acercará una sociedad libertaria y ácrata. Pero prefiero suspender el juicio y no caer en estas consecuencias o reflexiones, ni opinar sobre si el siglo XXI es más anarquista que totalitario (aplicando las categorías freudianas y los posibles o reales lugares de las censuras sociales)

NOTA FINAL: Es un placer leer a Freud. Siempre claro y con prosa elegante. Ante las dos pulsiones universales (la de amor o Eros o la de muerte o Tanática), el neurólogo vienés despierta en mí pulsiones de amor, ganas de leerlo y estudiarlo. Y, valga la ironía o chanza, las próximas elecciones de julio me hacen nacer instintos o pulsiones de muerte y aburrimiento absoluto.

Feliz día del libro

FELIZ DÍA DEL LIBRO

“Timeo hominem unius libri”, temo al hombre de un solo libro.

“Hic liber est meus quem mihil Deus. Testis est Deus qui eum rapiat diabolus capiat. Morte infernorum raptor libri moriatur”, este libro que Dios me ha dado es mío. Dios es testigo de que el que lo robe será presa del diablo. El que robe este libro será presa de la muerte infernal (utilizado como exlibris en la Edad Media)

“Aut liberi, aut libri”, o libros o hijos.

“Homo liber, homo librorum”, hombre libre, hombre de libros.

“Idiotae librii”, libros del ignorante.

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“He buscado el sosiego en todas partes, y sólo lo he encontrado sentado en un rincón apartado, con un libro en las manos”. Thomas De Kempis.

“La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible”. Jorge Luis Borges.

“La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta”. André Maurois.

“Lee y conducirás, no leas y serás conducido”. Santa Teresa de Jesús.

“Leer un libro enseña más que hablar con su autor, porque el autor, en el libro, sólo ha puesto sus mejores pensamientos”. René Descartes.

“Los libros son el mejor viático que he encontrado para este humano viaje”. Michel Eyquem de Montaigne.

“Si cerca de la biblioteca tenéis un jardín ya no os faltará de nada”. Cicerón.

“Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma”. Cicerón.

“Cuando aprendas a leer serás libre para siempre”. Frederick Douglass.

“El gran inconveniente de los nuevos libros es que nos privan de leer los antiguos”. Joseph Joubert.

“Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros”. Jorge Luis Borges.

“La educación ha logrado que las personas aprendan a leer, pero es incapaz de señalar lo que vale la pena leer”. George Trevelyan.

“Los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo”. Julio Cortázar.

“No importa lo ocupado que creas que estás, debes encontrar un hueco para la lectura. De lo contrario habrás escogido sumirte en la más absoluta ignorancia”. Confucio.

“Si no podéis disfrutar leyendo un libro repetidas veces, de nada sirve leerlo ni una sola vez”. Oscar Wilde.

“Soy una persona anticuada que cree que leer libros es el pasatiempo más hermoso que la humanidad ha creado”. Wislawa Szymborska.

“Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nosotros”. Franz Kafka.

“Usted no tiene que quemar libros para destruir una cultura. Sólo tiene que hacer que la gente deje de leerlos”. Ray Bradbury.

“Vivir sin leer es peligroso, porque obliga a conformarse con la vida”. Michael Houellebecq.

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“Otro sí, mandamos que de aquí adelante, ningún librero, ni mercader de libros ni otra persona alguna, sea osado traer a estas partes, Biblias o testamentos nuevos de las susodichas impresiones depravadas o de otras que contengan algunos errores, aunque los traigan borrados en la forma que ahora se mandan borrar los errores de la Biblia y testamentos nuevos que al presente hay en estas partes, so las penas en esta nuestra carta contenidas” Francisco Fernández del Castillo

“A los amigos, los días de rastros y encantes, o se los cita para después de faenar, o se les ignora si los vemos aproximarse, salvo que hayan venido con nosotros, eso sí, antes de rayar el alba.

En esto del rastreo de los libros uno es más que nunca corazón solitario, y tiene que estar en guardia, y por entero, pendiente de las emboscadas y regateos de las suertes. Nada tendría que alterar, al menos en mi sistema psíquico, ese auténtico monólogo interior que uno sostiene mientras un libro te lleva a otro y a otro, y de ahí a menudo al precipicio” J.C. Cataño

“Entre los pedidos por Internet de hoy se cuenta uno de los libros más aburridos con los que me topado en mucho tiempo: British Transport Film Library Catalogue since 1966 [Catálogo de películas sobre el trasporte público desde 1966] En sus páginas se incluyen títulos tan apasionantes como AC electric locomotive drivers procedures [Manual del maquinista de locomotoras eléctricas por corriente alterna], Service for Southend [Con servicio a Southend] y Snowdrift at Bleath Gill [Acumulaciones de nieve en Bleath Gill] Pese al sentir general de que los libros sobre trenes son extremadamente aburridos, se encuentran entre los más vendidos en mi tienda. Sus compradores son siempre hombres y la mayoría luce barba. Suelen ser clientes de lo más afables, quizá por el alborozo que sienten al descubrir el tamaño de la sección de libros sobre trenes, que comprende unos mil títulos” S. Bythell

“Montaigne se escapó del modelo de los lectores del Renacimiento. Sus gestos se oponían término por término al de los lectores eruditos: al leer, no llevaba ningún cuaderno de tópicos, negándose a copiar y compilar; no anotaba los libros que leía para localizar extractos y citas, sino que en la propia obra hacía figurar un juicio de conjunto; y además no utilizó, para redactar sus Essais, repertorio de tópicos, sino que compuso libremente, sin enredarse en recuerdos de lectura y sin interrumpir el encadenamiento de sus pensamientos con referencias librescas. No leyó nunca de noche, ni sentado; leyó sin método, y su biblioteca, lejos de ser aquel recurso abierto y movilizador que era toda gran biblioteca humanista, constituía un lugar privilegiado de retiro lejos del mundanal ruido” R. Chartier

“De entre los ilustres ladrones de libros españoles destaca Don Bartolomé José Gallardo, a quien debemos (a su figura y no a su pluma) el término de “bibliopirata”, pues aunque antes yo lo pintara con garfio y loro a la espalda, la voz “bibliopirata” fue usada por primera vez en un soneto que le dedicó Estébanez Calderón a Gallardo y que nos sirve para definir al personaje:

Caco, cuco faquín, bibliopirata,

Tenaza de los libros, chuzo, púa,

De papeles, aparte la ganzúa,

Hurón, carcoma, polilleja, rata;

Uñilargo garduño, garrapata

Para sacar los libros, cabría, grúa,

Ángel de bibliotecas, gran falúa

Armada en corso, haciendo cala y cata.

Empapas un archivo en la bragueta,

Un Simancas te cabe en el bolsillo,

Te pones por corbata una maleta;

Juegas del dos, del cinco por tresillo,

Y al fin beberás, como una sopa

Llena de libros, África y Europa” M. Albero

“Abro la danza de los locos, porque todo a mi alrededor acumulo libros que no entiendo y jamás leo” S. Brandt

“La incultura puede ser para los libros no menos letal que los diversos fundamentalismos. Como escribe Sánchez Mariana: “Si los destrozos de las guerras han sido brutales, no menos destructiva ha sido la acción de la incuria y el abandono, cuando no la barbarie consciente, reflejada en las abundantes mutilaciones que han padecido estos códices en sus iluminaciones, de modo sistemático, quizá entre 1745 y 1870”.

En el siglo XIV Ricardo de Bury se quejaba de que los estudiantes maleducados causaban diversos perjuicios a los libros: mancharlos con mocos, restos de comida y bebida, manipulación con las manos sucias, glosas impertinentes, etc. Hoy hemos ganado en higiene, pero los estudiantes españoles, víctimas –como sus profesores y la sociedad- del gigantesco fraude demagógico de la LOGSE, la Eso y lo de más allá, siguen maltratando y destruyendo libros con tanto éxito como sus colegas medievales.

Barbazán cuenta que en Pastrana apareció una biblioteca emparedada de la que el alcalde-confitero sacaba hojas de cantorales manuscritos en pergamino y las utilizaba como suelo para cocer los bizcochos. En cierto pueblo conquense los dos mil ejemplares de una biblioteca estaban faltos de principio y final, pues habían usado esas hojas como papel higiénico. En los años ochenta del siglo XX, un cura de pueblo de otra provincia asaba los chorizos envueltos en hojas de manuscrito, porque decía que eso le daba un sabor especial…” F. Mendoza

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“Estamos habitados por libros y por amigos” D. Pennac

“Los libros tienen los mismos enemigos que los hombres: el fuego, la humedad, los animales y su propio contenido” Valéry

“La lectura hace al hombre completo; la conversación, ágil; el escribir, preciso” Bacon

“Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee” Unamuno

“Por el grosor del polvo de los libros en una biblioteca pública, puede medirse la cultura de un pueblo” Steinbeck

“Vino viejo para beber, sarmiento para arder y buen libro para leer” Anónimo

“Muchos libros son como cadáveres, no huelen” N. G. Dávila

“El que comienza un libro, es discípulo del que lo acaba” Anónimo

“La verdadera vida, la vida al fin descubierta y aclarada, la única vida, por consiguiente, realmente vivida, es la literatura” Proust

“Cuando leemos, Dios habla con nosotros” San Agustín

“Si no tienes tiempo para leer, no tendrás herramientas para escribir” S. King

“En toda vida adulta, debiera haber un tiempo dedicado a repetir las lecturas más importantes de la juventud” I. Calvino

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“El gran misterio de las letras nos da facultad de hablar con los ausentes y de escuchar ahora a los sabios antepasados las cosas que dijeron. Las letras nos mantienen la memoria, nos guardan las ciencias, y, lo que es más admirable, nos extienden la vida largos siglos, pues por ellas conocemos todos los tiempos pasados, los cuales vivir no es sino sentirlos” Fernán Pérez de Oliva

“Los libros se escriben para unir, por encima del propio aliento, a los seres humanos y, así, defendernos del inexorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido” S. Zweig

“¿Quiénes seríamos hoy si hubiéramos perdido el recuerdo de todos esos hallazgos (Las Troyanas, o el Arte de amar de Ovidio, o Tácito, Séneca etc…)? Sin los libros, las mejores cosas de nuestro mundo se habrían esfumado en el olvido” I. Vallejo

“En lugar de ir a París a escuchar conferencias, ve a la Biblioteca Pública y no salgas de ella durante veinte años, si realmente deseas aprender cosas nuevas” Tolstói

“Soy yo mismo, lector, la materia de mi libro…Hace varios años que solo me tengo a mí mismo como objeto de mis pensamientos, que solo me examino y me estudio a mí. Y, si estudio otra cosa, es para aplicarla enseguida a mí; o, mejor dicho, en mí. No hay descripción igual en dificultad que la de uno mismo; ni, a buen seguro, igual en utilidad…Éstas son mis ideas, mediante las cuales no intento de dar a conocer a las cosas, sino a mí mismo…Si hubiera elegido otra cosa, la obra habría resultado menos mía y su fin principal, su perfección, es ser exclusivamente mía” Montaigne

“En el genio del pintor, todo es arte. Pero todo no lo es, en el genio del escritor. Porque el genio del primero no es más que un genio de pintor, pero el genio del segundo es un genio de ser humano” Joubert

“Los contemporáneos respetan los libros tediosos cuando son pretenciosos y pedantes.

La posteridad se ríe de esos ídolos polvorientos, para venerar, claro está, a los análogos autores de su tiempo” N. G. Dávila

“He concluido un monumento [se refiere a las Odas] más duradero que el bronce y más alto que las regias tumbas de las pirámides, que no podrán destruir las lluvias persistentes, los fríos vientos ni el paso del tiempo con su serie innumerable de años. No moriré del todo” Horacio

“Ya he culminado una obra que no podrán destruir ni la cólera de Júpiter ni el fuego ni el hierro ni el tiempo voraz” Horacio

“Leer en una pantalla Polifemo y Galatea o escuchar sus octavas por teléfono (aunque sea un teléfono muy evolucionado) no lo imagino comparable en su deleite al de irlos leyendo con la rapidez o la demora impuesta por eso que llaman los biorritmos y que a lo mejor no es lo que yo pienso: esa conciencia imparable entre el gusto y la gana” G.T. Ballester

“Tenemos tendencia a olvidar que los libros, eminentemente vulnerables, pueden ser borrados o destruidos. Tienen su historia, como el resto de las producciones humanas, una historia en cuyo germen contiene la eventualidad de un fin” Steiner

“Había hombres capaces de ayunar cuarenta días por el gozo de oír el canto de un mirlo. Hay hombres capaces de atravesar la llama con tal de encontrarse con una prímula o un libro” Chesterton

***

“RETIRADO EN LA PAZ DE ESTOS DESIERTOS,

CON POCOS, PERO DOCTOS LIBROS JUNTOS,

VIVO EN CONVERSACIÓN CON LOS DIFUNTOS,

Y ESCUCHO CON MIS OJOS A LOS MUERTOS.

SI NO SIEMPRE ENTENDIDOS, SIEMPRE ABIERTOS,

O ENMIENDAN, O FECUNDAN MIS ASUNTOS;

Y EN MÚSICOS CALLADOS CONTRAPUNTOS

AL SUEÑO DE LA VIDA HABLAN DESPIERTOS.

LAS GRANDES ALMAS QUE LA MUERTE AUSENTA,

DE INJURIAS DE LOS AÑOS VENGADORA,

LIBRA, ¡OH GRAN DON JOSEPH!, DOCTA LA IMPRENTA.

EN FUGA IRREVOCABLE HUYE LA HORA;

PERO AQUÉLLA EL MEJOR CÁLCULO CUENTA,

QUE EN LA LECCIÓN Y ESTUDIOS NOS MEJORA”

Quevedo

***

“CUM LIBELLIS LOQUOR”, Plinio el Joven.

Hablo con los libros.

***

En carta del 31 de mayo de 1468 al dux Cristóforo Moro, con las que el cardenal Besarión acompañaba el legado de su importante biblioteca -cuatrocientos ochenta y dos volúmenes griegos y doscientos sesenta y cuatro latinos-a la ciudad de Venecia, literalmente escribía:

«Los libros contienen las palabras de los sabios, los ejemplos de los antiguos, las costumbres, las leyes y la religión. Viven, discurren, hablan con nosotros, nos enseñan, aleccionan y consuelan, hacen que nos sean presentes, poniéndonoslas ante los ojos, cosas remotísimas de nuestra memoria. Tan grande es su dignidad, su majestad, y en definitiva su santidad, que si no existieran los libros, seríamos todos rudos e ignorantes, sin ningún recuerdo del pasado, sin ningún ejemplo. No tendríamos ningún conocimiento de las cosas humanas y divinas; la misma urna que acoge los cuerpos, cancelería también la memoria de los hombres»

No seamos hombres rudos, rucios e ignorantes. Los libros lo son casi todo. ¡Feliz día del libro!

Los libros

Feliz día del libro. Y alegría, alegría, a todos ustedes que, a diferencia de mí, no son meros memos o imbéciles librescos, que mucho leen y nada aprenden ni saben. «Sofómoro» de σοφός (sophos) «inteligencia» + μωρός (moros) «tonto, aburrido».

***

LOS LIBROS

«forme bella e regolate»

«étalage du moi»

Vibrato de los ojos y las letras,

álbum coronado de pájaros;

nos concedéis vuestras páginas

incendiando instantes de oro.

Yo seré olvidado recóndito y

envejecido. No rompas, Muerte,

los cálamos, no rasgues, Talía,

los Libros. A mi tumba iré

con Imaginación y Memoria

leída en vosotros…y montones

de palabras portentosas de agua.

***

Libros en la languidez de la Noche.

Su ternura misteriosa apremia

y la mente la acerca en secreto.

Como una muchacha muy hermosa

van desparramando Alegría,

refulgen cual amatistas en su Biblioteca.

Todo igual al claro de Luna alumbrando

el papel y la piel príncipe del Poeta.

***

«Una palabra después de una palabra después de una palabra es poder»

Margaret Atwood

«Esto, sencillamente, es mentira. Los videojuegos actuales (esta idea me la contó un tipo al que pagaban para probar videojuegos) no son diferentes de los videojuegos clásicos, como el comecocos. Vamos, detrás de su brillante performance hay exactamente el mismo número de variables. Son simples. Son automáticos.

Un libro, por otro lado, nada tiene de pasivo: por eso cuesta leer; pasiva es la televisión y EPS; una novela solo funciona si el lector se aplica a generarla en su cabeza: la cantidad de vida y subversión que puede llegar a generar el simple negro sobre blanco no la alcanza nunca Residen Evil. Pensar que un libro es «pasivo» es no saber nada de literatura. Y escribir libros pensando algo así realmente da mucha pena»

Vida y opiniones de Juan Mal-herido, melusina

Con libro, libre;

sin libro, liendre

en pelo de liebre.

Ignorancia es maldición

Para Santiago Lamas. Fíxose escritor mentres lía. Cando escribín era lector.

Hay un país culto en otro lugar.

¿Qué es la Ciudad sino la gente?

Pero sus conversaciones infectan

mi cerebro, bueyunos demócratas.

Y la vida enseña a los mansos

a conocer y pavimentar su ignorancia.

Muere voluptuosamente España

de analfabetos ¿Cómo va España?

¿Cómo tira la España tatuada y con nubes

oscuras de sagesse opinoloca?

¿Qué fue del Dioscórides traducido

al castellano por el doctor Laguna?

Nos anega una Universidad de suspirillos

para señoritas: “Guerre aux châteaux,

paix aux chaumières”, dijo Chamfort.

¿Cómo va España, damas y caballeros?

Empeora a medida que avanza.

I have heard of your paintings too,

well enough; God has given you one face,

and you make yourselves another:

you jig, you amble, and you lisp,

and nick-name God’s creatures,

and make your wantonness your

 ignorance. Go to, I’ll no more on’t;

it hath made me mad.

***

Blanquísimas tramas de papiro y cálamo

me envías como regalo a mi biblioteca.

Nunca le envíes a un poeta yataganes sin filo.

¿De qué me sirven los kerykes mudos?