Diario de una soledad 13

Debido a mi epilepsia esquizofrénica mi memoria se desvanece. Ráfagas de electricidad psicótica anulan mi identidad.

Vagos recuerdos de cosas que sé: vivo en el campo, siento aversión por la pedantería de la novedad, me tonifica mi biblioteca y saboreo la soledad como un cuarteto de cuerda sonando a través de profundidades submarinas.

Poco (o nada) más.

Y que soy un tipo al fin contemporáneo: me sumo a la fila de hombres tan abarrotada, huecos de una mínima memoria.

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Se ultraja, inventa y desacredita la verdad. Se evita la pretensión de verdad. Nadie (con superiores razones) tiene derecho a chistar sobre otro con opiniones surrealistas y astrológicas. Se sustituye la convicción sólida, la racionalidad, por el fanatismo o la frivolidad.

Un régimen “doxamaníaco”, noticioso, un relleno de trivialidades a imitación de las redes y los medios, deja un surco mucho más hondo en las mentes que una idea verdadera y compleja. Una idea falsa y elemental cava más hondo que una idea veraz y compleja.

Las creencias dejan de estar reguladas por el ideal de verdad. Reina, no la ciencia, sino tolondras ablandabrevas, se oye, no el matiz y la deliberación sutil, sino un tartaja macallo bodoque. Cunde la mentira, la banalización de la mentira, la verdad extramuros, la verdad en un polvoriento anticuario, la posverdad.

¿Cómo pretende gobernarse una sociedad a sí misma si es incapaz de dotarse con el poder del conocimiento? ¿Cómo puede funcionar una democracia con cerebros a quienes no les importa la verdad ni tampoco inquirirla?

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Leo al poeta catalán Fra Bernat Huc de Rocabertí. Confuso y desordenado, inhábil y farragoso. Me recuerda la silueta de una morsa despedazada por la hélice de un barco. Como este principio de siglo.

Alrededor del año 90 Quintiliano se retiró de la enseñanza y atendió tranquilamente al estudio y la composición de sus tratados.

El hombre que sabe vivir vive aislado despreciando al mundo.

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El sol entra por el valle, y con él el silencio de la aldea. Todo lento, distendido, distanciado.

Las nubes se entregan a las lomas, colinas y cerros. Estrujan un cubito de hielo imaginario: orla de frescura.

Mi memoria es calisténicamente pobre, una batahola sin contenido como las prosas de un filósofo francés post-moderno.

Una cicatriz purulenta en la cercanía. Un mandato: escribir hasta antes de la desintegración.

Noche y Luna. ¿Soy lo que creo que soy?

Elogio de la soledad

Para Isabel García Lado y Lola

El fin de la soledad es hacerse un alma.

Un alma que relinche en el páramo,

con ritmo planetario para medir la Luna.

Toda persona se compone de tres sustancias:

matemáticas, material concupiscible

y una tornadiza razón. La soledad (portento arduo)

contradice pasiones como trapos, se viste con traje

de etiqueta al usar la razón, resuena (pasadizos de un

castillo gótico) con tacones rojos en la galería

matemática. La soledad (excelencia rara) es una

limusina atravesando un campo nevado,

se encarama a la horqueta de un árbol,

brilla suave lo mismo que un libro de noche

o un ramo de peonías o la bóveda estrellada.

Los solitarios besamos a actrices californianas en la

enjabelgada terraza de las Tierras del Amanecer.

La multitud es crema mohosa, una rata en la tráquea.

En esta Era de la Televisión Musical y el polvoriento

artesonado resquebrajado de la tecnología, recuerdo

que la soledad hará tu alma -y una frase de Séneca:

“Nunca seas un obstáculo para ti mismo”.

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Administrativos de banco sin corbata,

catedráticos mascando chicle en el aula,

espectadores escupiendo pipas en la ópera,

obispos leyendo tebeos y gacetillas chismosas,

y ponerse a escribir en chándal y leggings floreados.

La tosca muchedumbre habla una lengua que desconozco.

Yo me abismo en viejos grimorios y dorados delfinarios,

vivo dentro de las nubes, en la pulpa de una pechina,

me amisto con olivos sagrados y lentos puertos.

Ahora hay un plumaje de sucio légamo en las calles,

sueños tabernarios en oscuras nieblas que trae el diablo;

nadie es bendecido por la serenidad.

El futuro como un país lleno de monstruos.

El bosque. Junto a mi perrita camino sosegado. Hallo la cabaña.

¿Al fin –noche honda- me he adormecido?

Diario de una soledad 12

Que todo el mundo participe en el gobierno es una que idea que Dios, el obispo de Canterbury, yo y el reaccionario Kierkegaard, consideramos absurda. Dijo el maestro danés:

«La publicidad total comporta que el gobernar resulte una tarea absolutamente imposible. Porque todo gobierno se basa en la idea de que existen unos cuantos individuos con mayor perspicacia que los demás, cuya visión de futuro les faculta para gobernar. La opinión pública generalizada, en cambio, se basa en la idea de que todo el mundo debe participar en el gobierno»

La opinión pública de todas las épocas causa espanto y horror.

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Montaigne nos alecciona sobre la utilidad (e inevitabilidad) del sufrimiento. Líneas esclarecedoras en medio de tanto suflé de psicología positiva y autoayuda.

«Tenemos que aprender a sufrir lo que no podemos evitar. Nuestra vida está compuesta, igual que la armonía del mundo, de discordancias y de diferentes tonos, dulces y ásperos, bajos y altos. Si a un músico solo le gustasen de un tipo, entonces, ¿qué podría interpretar? Debe saber hacerlos servir todos y fundirlos unos con otros. Asimismo hacemos nosotros con nuestra vida, que es una mezcla de bien y de mal»

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Al leerme, y compararme con Gómez Jurado, Elvira Sastre, Mónica Carrillo o Elvira Lindo, espero que no piensen «cousinage, dangereux voisinage».

Son avulgarados trapaceros de music-hall. Escriben dando brincos en un estilo pogo-stick, dislocados y como canguros bebidos. Una cosa es ser fluido, sencillo y directo, y otra tener el esplenio roto.

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El 27 de Agosto del año 413 a.C. tuvo lugar un eclipse lunar de particular importancia histórica. Fue observado por Nicias y los atenienses que por entonces sitiaban Siracusa, Sicilia. Debían regresar a su patria ya que era riesgoso permanecer allí. Pero para los atenienses un eclipse era algo funesto por lo que postergaron el viaje con la consecuencia de que toda su flota fue tomada prisionera por los siracusanos.

Postergar o eclipsar la razón y la ciencia trae miserias y desdichas. La política hace mucho que no se rige por la deliberación y la previsión sino por la superstición, el populismo, la inmediatez, la mediocridad asumida, y el oscurantismo medieval. Probadas muestras tenemos ahora de ello.

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Quot homines tot sententiae. Terencio. «Tantos hombres como opiniones».

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«Porque el fascismo no consiste en impedir hablar, sino en obligar a hablar» Roland Barthes

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No recuerdo dónde lo he leído: analfabetos ha habido siempre, pero nunca tantos salidos de la Universidad.

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«Yo debo estudiar la política y la guerra para que mis hijos puedan tener libertad para estudiar matemáticas y filosofía. Mis hijos deberían estudiar matemáticas, geografía, historia natural, arquitectura naval, navegación, comercio y agricultura, para dar a sus hijos el derecho a estudiar pintura, poesía, música, arquitectura, estatuaria, tapicería y porcelana» Madison

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«Pero el algoritmo puede ir incluso mucho más allá. Hoy en día algunos ingenieros están desarrollando programas informáticos capaces de detectar las emociones humanas sobre la base del movimiento de nuestros ojos y músculos faciales. Añadamos una buena cámara a la televisión y ese programa sabrá qué escenas nos hicieron reír, qué escenas nos entristecieron y qué escenas nos aburrieron. A continuación, conectemos el algoritmo a sensores biométricos, y sabrá de qué modo cada fotograma ha influido en nuestro ritmo cardíaco, nuestra tensión sanguínea y nuestra actividad cerebral. Mientras vemos, pongamos por caso, Pulp Fiction, el algoritmo puede advertir que la escena de la violación nos causó un asomo apenas perceptible de excitación sexual, que cuando Vincent disparó por accidente a la cara de Marvin nos hizo reír de forma culpable y que no captamos el chiste sobre la Gran Hamburguesa Kahuna, pero aún así nos reímos, para no parecer estúpidos. Cuando uno se obliga a reír, emplea circuitos cerebrales y músculos distintos que cuando nos reímos porque algo es totalmente divertido. Los humanos no suelen detectar la diferencia. Pero un sensor biométrico podría hacerlo (…)A medida que los científicos conozcan cada vez mejor la manera en que los humanos toman decisiones, es probable que la tentación de basarse en algoritmos aumente. Acceder a su toma de decisiones no solo hará que los algoritmos de macrodatos sean más fiables, sino que los sentimientos humanos sean menos fiables. A medida que los gobiernos y empresas consigan acceder al sistema operativo humano, estaremos expuestos a una andanada de manipulación, publicidad y propaganda dirigidos con precisión. Nuestras opiniones y emociones podrían resultar tan fáciles de manipular que nos veríamos obligados a fiarnos de los algoritmos de la misma manera que un piloto que sufre un ataque de vértigo no ha de hacer caso de lo que sus propios sentidos le dicen y debe depositar toda su confianza en la maquinaria» Yuval Noah Harari, 21 lecciones para el siglo XXI.

Diario de una soledad 11

«Mirar alrededor el curso de los astros, como quien gira con ellos; y contemplar también frecuentemente las mutuas conversaciones de los elementos: porque las consideraciones de estas cosas purifican a uno de las manchas de esta vida terrestre” Marco Aurelio

Y el emperador romano también recomendaba contemplar las estrellas: “Muchas cosas superfluas que turban tu paz interior, podrás cercenarlas, consistiendo todas en tu modo de opinar; y desde luego conseguirás un campo más ancho al desahogo de tu espíritu, con abarcar en tu mente todo este mundo”

Y nos advierte también el filósofo: “El Asia, la Europa, son unos rincones o ángulos del universo; el mar entero es una menudísima parte de agua del universo; el monte Athos es un pequeñito terrón del mundo; todo tiempo presente es un punto de la eternidad”

La AUTOCONCIENCIA CÓSMICA es una idea proclive a la charlatanería. Me gustaría aducir un argumento lógico que la complana de un modo claro y distinto. Si con tu cerebro piensas en el cosmos, entonces, como que tu cerebro es una parte del cosmos, al pensar con él en el universo, tu cerebro se convierte en el lugar geométrico en que el cosmos se piensa a sí mismo.

Tu cerebro, tu conciencia, tu alma, es la flor del universo.

Es curioso como siglos después de Marco Aurelio, un astronauta, Edgar Mitchell, el sexto humano que caminó por la luna, tuvo, al volver a la tierra desde el Apollo 14, tuvo un éxtasis contemplativo como referían las palabras de Marco Aurelio. Usando otro tipo de lenguaje, pero esencialmente expresando lo mismo, uno complementa al otro en una misma visión desde arriba. Esto declaró Mitchell en una entrevista:

“Estábamos en órbita perpendicular a la eclíptica, que es el plano que contiene la Tierra, la Luna y el Sol, y hacíamos girar la lanzadera para mantener el equilibrio térmico. Cada dos minutos aparecía por la ventana de la nave donde yo miraba una imagen de la Tierra, la Luna y el Sol, y un panorama de trescientos sesenta grados del cielo. Gracias a mis estudios científicos, era consciente de que la materia de nuestro universo se crea en sistemas estelares y de que, por consiguiente, las moléculas de mi cuerpo, y las de la nave, y las de los cuerpos de mis compañeros, habían sido modeladas o creadas en alguna antigua generación de estrellas. Y me di cuenta de que todos formamos parte de lo mismo, de que somos todos uno. Es lo que en física cuántica se llamaría interconexión. Fue el desencadenante de una experiencia que me hizo pensar: “¡Uau! Estas son mis estrellas; mi cuerpo está conectado a estas estrellas.” El pensamiento vino acompañado por una experiencia de profundo arrobo que tuvo continuidad durante todo el viaje, cada vez que miraba por la ventana”

Variaciones a un poema de Miguel D´Ors

Ellos que tienen una vida cinco estrellas,

paraguas de seda y sexo a gogó,

turquesas piscinas californianas, acuarios con peces amarillos,

editio princeps de las pieles más jóvenes,

que van a Samarcanda en Rolls-Royce,

y les hablan solo las hadas y hechiceras

de los barrocos más lujosos y últimos del mundo,

y su vida son focos y pasarelas internacionales,

viajes en first-class y baúles con flejes dorados

y no son felices,

y yo que tengo una pequeña aldea gallega,

una techumbre de estrellas lívidas,

una lluvia y pocas y humildes palabras verdaderas,

una ociosidad vagabunda,

un cementerio y, cerca, tres castaños,

el sueño tranquilo, perros y gatos silvestres,

yo que tengo una soledad unánime

como el puro caer de la nieve,

y el murmurar para mí de nubes y vientos,

la belleza suavísima de la niebla,

que sueño un largo camino con la mente,

yo que saboreo una luz que sabe a monte

y tampoco soy feliz.

Ignorancia es maldición

Para Santiago Lamas, túzaro pouco nacionalista e perto da patria.

Hay un país culto en otro lugar.

¿Qué es la Ciudad sino la gente?

Pero sus conversaciones infectan

mi cerebro, bueyunos demócratas.

Y la vida enseña a los mansos

a conocer y pavimentar su ignorancia.

Muere voluptuosamente España

de analfabetos ¿Cómo va España?

¿Cómo tira la España tatuada y con nubes

oscuras de sagesse opinoloca?

¿Qué fue del Dioscórides traducido

al castellano por el doctor Laguna?

Nos anega una Universidad de suspirillos

para señoritas: “Guerre aux châteaux,

paix aux chaumières”, dijo Chamfort.

¿Cómo va España, damas y caballeros?

Empeora a medida que avanza.

I have heard of your paintings too,

well enough; God has given you one face,

and you make yourselves another:

you jig, you amble, and you lisp,

and nick-name God’s creatures,

and make your wantonness your

 ignorance. Go to, I’ll no more on’t;

it hath made me mad.

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Blanquísimas tramas de papiro y cálamo

me envías como regalo a mi biblioteca.

Nunca le envíes a un poeta yataganes sin filo.

¿De qué me sirven los kerykes mudos?

Nuances of a theme by Gil de Biedma

Para Vicente Gracia, Omnium potentior est sapientia.

El tiempo ya solo convida a estudiar

los astros, en frondas de solitario sosiego.

Atardecer con el fresco rocío que trae el otoño,

existir en habitaciones rosáceas y heladas,

purgar de dicterios las embestidas del Orden.

El tiempo solo convida a estudios nobles,

estudiar a las horas tranquilas, describir y dibujar

la avispilla del castaño o la Verbascum prunellii.

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En la hierba aplastada por el viento, quieta

la Luna se acuesta. Seguir el rastro lacerado e indígena

de añafiles de plata. Esa sabiduría.

Diario de una soledad 10

«Asombra comprobar de qué pocas cosas está hecho por dentro un español: somos muñecos de resorte, y así resulta de aburrido nuestro trato y de extremosa y de simple nuestra literatura. Nuestra intimidad es esteparia. Eso es sobre todo desconcertante en las pocas personas que poseen una refinada organización sensitiva y no poca inteligencia. Las raras veces que me he introducido en el fuero interno de un compatriota, he pensado siempre en esos gabinetes provincianos, someramente amueblados con un gusto que no es atroz, porque ni siquiera es gusto, en cuyas rígidas sillas nadie jamás se ha sentado, en donde nadie jamás a dicho a nadie nada discreto, educado, culto o cordial. El gabinete, con su olor a cajón de armario vacío, espera por los siglos de los siglos a las visitas que no llegan. ¿Y a quién se le ocurriría llegar? Ese limbo es un despidehuéspedes» J.G. de B.

Y dedicado a este gobierno de mediocres, fantoches e iletrados: “Mediocre y trepador, y se llega a todo.”

Pierre Augustin Caron de Beaumarchais.

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«E cominció la gran follia, sì orrenda, / che de la più non sarà mai ch´intenda», dijo Ariosto. ¿Locura? ¿Pesanervios? ¿El ahorita mismo?

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Entre culebrón topolino y muñeca pepona. Como una especie -no muy diferente- de la novela «Vestida de tul». Con alcanfor a Alfredo Mayo. En resumen, la estética del pepino pocho. Novelas como esos pololos inventados por la Sección Femenina. Asombra comprobar lo que una escritora española tiene por dentro.

Luz Gabás es facha.

¡Sin prisioneros!

Odio el poema cíclico, y no me gusta el camino que de aquí a allá lleva a la muchedumbre. No bebo en la fuente pública. Todo lo popular me repugna. Eso afirmó en un epigrama Calímaco. Imposible no sentirse como Verlaine o Baudeliare. Je suis l’Empire à la fin de la décadence. Je suis comme le roi d’un pays pluvieux. El vulgo siempre será espeso y municipal. Lo adornan jardines concurridos y secos. No creo, sé, que una vulgaridad cualquiera, ofende las formas divinas. Amo los pechitos puntiagudos y frescos de la adolescente, las lacas y los biombos. Detesto esa innoble servidumbre por la que evitáis la soledad. ¡Cómo teméis morder la cabeza de la serpiente, mujerucas cobardes!

El grueso de mi ejército cruzó la frontera: ¡Sin prisioneros!

Epílogo de mi maestro el Dr. Vicente Gracia a mi libro

Mas desde hace mucho tiempo ya no hablan

para consuelo de los necesitados los proféticos bosques de Dodona.

Hölderlin, El archipiélago.

Un epílogo me manda hacer Christian y …(aunque los epílogos deben de ser compuestos por los autores) el asunto me lleva devorando el soñar y el pensar durante varias semanas. Pero vamos con ello, yo, botanista y entomólogo, como buen lector de mi amigo. Construyámoslo según su estilo, ya que su libro –o lo que sea- es hijo de eso que llaman lo digital, los blogs, las redes sociales y otros elementos que circulan entre personas a través de los “chintófanos”. Y para que mi amigo se sienta imitado y querido voy a hacerlo con párrafos clásicos, que en parte le llevan la contraria; la contraria a sus citas clásicas. Contraria contrariis curantur (Hipócrates, Aforismos) Y por ello he introducido algunas corrientes de pensamiento que ha pasado por alto.

Christian: la filosofía no consuela. Que se lo digan si no a San Boecio (Anicio Manlio Torcuato Severino) muerto por orden del arriano Teodorico y que escribió su De Consolatione philosophiae, huyendo de la terca y siniestra realidad (…) “un hombre es tanto más despreciado cuanto mayor es el desprecio del común de las gentes. Del mismo modo, el hecho de estar investido de un cargo público no hace a nadie digno de tal honor. Lo pone al alcance de todas las miradas, pero no puede hacer de él un hombre de respeto, al contrario, lo hace más despreciable. Y no sin impunidad, porque el malvado envilece los cargos que ostenta y los contagia con su contacto”. Tal como sigue sucediendo en nuestras cercanas realidades políticas.

Y lo hemos llamado santo por la terquedad de la Iglesia Romana en hacerlo, sin ser ni siquiera cristiano, ya que tuvo culto desde los siglos XI-XIII y siguientes y la Sagrada Congregación de Ritos en 1883 confirmó la costumbre de darle culto en Pavía (el 23 de octubre). De algo le valió ser amigo y consejero (sic) del papa San Juan I y al mismo tiempo le valió poco en su ajusticiamiento. “Aquí están para dictarme lo que he de escribir mis musas desgarradas mientras el llanto baña mi rostro al son de sus tonos elegíacos” (…)

Tampoco Christian nos valen de consuelo las meditaciones de Silvio Pellico, cuyo nombre nos evoca Sus prisiones o bien sus Cartas Milanesas. También son patéticas sus páginas y poco nos aportan de lenitivo, en su ambigüedad hay duelo (¿cantan la libertad?, ¿cantan el entreguismo?, ¿cantan la derrota sisifiana del hombre?) No hay consuelo.

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Christian: ¿Acaso hemos de sentir reparos sobre Sócrates? Recuerda las afirmaciones de Alcifrón en Cartas de heteras, cuando dice: “Nosotras no somos peores que los sofistas educando a los jóvenes. Puedes comparar, si quieres, entre la hetera Aspasia y el sofista Sócrates, y decide cual educó a los hombres más rectos e intachables. Verás que Pericles fue discípulo de Aspasia, mientras que Critias, el tirano, lo fue de Sócrates

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Recuerda que el 25 de mayo de 2012 se repitió el juicio de Sócrates en Atenas, con 10 juristas famosos formando el tribunal. Cinco lo absolvieron y otros cinco lo condenaron. De los 866 espectadores, hubo 584 votos a favor de absolverlo y 282 en contra.

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Sócrates no muere por defender sus ideas (…) ha llegado al límite de sus fuerzas, está cansado de vivir (…) No aguanta más el ansia de su alma egregia de volar al encuentro de Homero y de Hesíodo que lo esperan en el seno de los dioses”, Crespo de Lara, El juicio de Sócrates.

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Sócrates había inventado la inmortalidad del alma, con endebles argumentos, en el Fedón y en el Fedro, basado en las doctrinas de las ideas idénticas a sí mismas y dentro de los mitos órficos y de reencarnación. “Porque aquello que se mueve a sí mismo, nunca deja de moverse” (Fedro) En otros ámbitos esto es tomado por Agustín y por la tradición platónico-agustiniana medieval (Anselmo, Buenaventura, Bacon). Aristóteles matiza su teoría con el intelecto. Esto seguirá con la escolástica árabe, Averroes, Alberto, Tomás, etc…

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Pero ahí están Lucrecio y Epicuro “cizañando”.

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Escucha Christian:

-Mal asunto el suyo. Por lo visto se le ha formado el alma.

¿Alma?. Un término arcaico, extraño, olvidado hace siglos. Se dice alguna vez “llegar al alma”, “desalmado”, “con el alma en vilo”, eso sí. Pero “alma” a secas…

-¿Es muy peligroso? –balbuceé.

-Incurable – sentenció el doctor (…)”

“-Sí, es verdad, contestó, tomándole de la mano –Escucho gotear el grifo de un lavabo, las gotas caen lentamente en medio del silencio. Sé que no olvidaré nunca ese sonido. ¿por qué sale de repente el alma?. Yo no tenía, no tenía y, de pronto…¿por qué nadie la tiene?¿Por qué yo…?”

Zamiátin, Nosotros

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Tampoco juntar libros consuela. “Omnis saturatio mala, libris autem pessima”, Cervantes, Quijote.

Leer a los mejores escritores –pongamos Homero, Dante, Shakespeare, Tolstói- no nos convertirá en mejores ciudadanos. El arte es absolutamente inútil (Oscar Wilde)”, Harold Bloom, El canon occidental.

Esto piensan algunos; pero tú y yo sabemos que veinte mil, treinta mil…cien mil libros, son insuficientes. Nos quiere matar el papel, su tacto, su olor, sus ringleras, su hojeo, su subrayado. Leer libros sí vale y para mucho. “Cacoethes legendi et cacoethes scribendi”; pero “Caute leg” y además “Si hortum bibliotheca habes, deerit nihil”.

No ha faltado varones en virtud y letras clarissimos, que si bien en rentas y grandezas de estado no han sido príncipes, lo han sido en el pecho y ánimo, acometiendo y acabando cosas heróicas, y en especial en el género de las que tratamos de juntar libros y formar librerías”, Fr. Diego de Arze, De las librerías.

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En los libros veo a los muertos como si estuvieran vivos; en los libros preveo el futuro; en los libros se disponen las cosas de la guerra; de los libros proceden los derechos de la paz” (…) “si te acercas a ellos, nunca duermen; si les preguntas, no se esconden; no murmuran reproches cuando te equivocas; no se burlan de tí cuando algo ignoras. ¡Oh libros, los únicos liberales y libres, que dais a todo el que pide y concedeis la libertad a todo el que os sirve con diligencia!”, De Bury, Filobiblión.

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Tampoco la poesía –la mejor de tus páginas para mí- nos puede salvar. “No busques en la literatura ni en ningún saber más de lo pueden darte”, S. Isidoro, Etimologías.

Además el futuro de la poesía ya lo han previsto los que mandan: “¿Cómo es posible que los antiguos no se dieran cuenta de que su literatura era una estupidez?. Gastaron la enorme y formidable fuerza de la poesía en vano. Sencillamente: era ridículo. Cualquiera podía escribir lo que se antojara” (…) “hemos amansado y ensillado los otrora indomables elementos de la poesía: ya no es el insolente silbido del ruiseñor. Ahora la poesía es útil. Es un asunto de Estado.”, Zamiátin, Nosotros. O lo será de la AI. Pero nosotros seguiremos recitando un romance escrito por un poeta anónimo. Lucharemos contra lo decretado.

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(…) “no es más fuerte la maldad que la virtud, de donde se infiere que el sabio no puede ser dañado. Nadie intenta ultrajar a los buenos salvo los malvados; entre los buenos reina la paz; los malvados son perniciosos tanto para los buenos como para ellos mismos”, Séneca, Sobre la entereza del sabio.

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Me parece particularmente interesante la definición de locura que propone el sociólogo David Silverman quien, tras exponer que llamemos cordura a aquellos juegos que se corresponden con la sociedad que conocemos, afirma: “llegamos así a la siguiente “descripción” de “locura”: estar “loco” es ejercerse en actividades que parecen proponer una sociedad desconocida”, Savater, Para la anarquía.

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Mi derecho, mi libertad, mi salud, mi bienestar, valen tanto como el derecho, el bienestar, la libertad y la salud de los demás. No tolero ni consiento la imposición ni de uno ni de ciento. La fuerza numérica es para mí nula”, R. Mella, Breves apuntes sobre las pasiones humanas.

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Tus páginas son hijas de las redes, blogs, libro de varios libros -si libro-, escrito tremebundo, “desasosegante” (dixit Lamas) “Ábranlo por donde quieran”, inaudito, difícil, neologista, nieto de copiosa librería, filosofía de bibliófilo y de bibliómano; un lugar lleno de cardos y flores; paisaje de horizonte sin perfiles y sin límites.

Pero no hay que poner ninguna tacha a tus maneras. “Es un modo peculiar de conversar, natural entre escritores. Guiño cómplice, referencia directa, mención sutil, propósito explícito, juego de imitaciones, la “conversación” entre autores” …, Zuloaga, Ecos del Quijote

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El sabio catalán, cuyos ojos (…) revelaban la mansedumbre del hombre que ha leído todos los libros y ha regresado a la aldea”, García Márquez, Cien años de soledad.

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Tu escrito es la obra de un griego: conoce la libertad, comprende el mundo, te conoces a ti mismo y es todo horizontes.

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Es desde dentro / que el pájaro rompe el huevo / que abre a la luz / sus alas / cada cual lleva en sí / la libertad de sí mismo”, Mujica, En un río todas las lluvias.

¡Salve Christian!. Por fin, en la noche confusa de estos tiempos, con un candil encontré a un hombre.

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POSTSCRIPTUM: “Toties irrogatur iniuria, quoties eisdem opponitur manus foeda” (Frase con la que cierra, el buen obispo Ricardo Aungeville de Bury, el capítulo XVII de su Filobiblión, o muy hermoso tratado sobre el amor a los libros, año de 1344)

V. R. Gracia

Orense, mayo, 2023