Sueño y vigilia

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(i) «»Común a todos es la inteligencia». Pero «aun siendo el Lógos general a todos, la mayoría vive como si tuviera una inteligencia propia particular»»

Heráclito, Fragmentos 113 y 2

(ii) «Tras haber oído al Lógos y no a mí es sabio convenir que todas las cosas son una»

Heráclito, Fragmento 50

(iii) «Los despiertos tienen un mundo único en común. Cada uno de los que duermen, en cambio, se vuelve hacia su mundo particular»

Heráclito, Fragmento 89

(iv) «Uno me vale más que diez mil, si es el mejor»

Heráclito, Fragmento 49

(v) «Estad vigilantes»

Lucas, 21, 36

(vi) «Velad»

Mateo, 25-13

(vii) «¿Por qué dormís?»

Lucas, 22-46

(viii) «[….] todo lo que usted conoce es su propio mundo privado, por muy bien que lo haya amueblado con imaginaciones y esperanzas»

Nisargadatta, Yo soy eso

(ix) «Los necios, aun oyendo, se asemejan a los sordos […]Hallándose presentes, están ausentes»

Heráclito, Fragmento 34

(x) Y por penúltimo Platón, el archifamoso (con justicia), mito o alegoría de la caverna, en «República», Libro VII, 514a-518a. Copio y pego la parte nuclear (prácticamente el mito en su totalidad)»

«– Después de eso –proseguí– compara nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación con una experiencia como ésta. Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz. En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las cadenas les impiden girar en derredor la cabeza. Más arriba y más lejos se halla la luz de un fuego que brilla detrás de ellos; y entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto, junto al cual imagínate un tabique construido de lado a lado, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima del biombo, los muñecos.

– Me lo imagino.

– Imagínate ahora que, del otro lado del tabique, pasan hombres que llevan toda clase de utensilios y figurillas de hombres y otros animales, hechos en piedra y madera y de diversas clases; y entre los que pasan unos hablan y otros callan.

– Extraña comparación haces, y extraños son esos prisioneros.

– Pero son como nosotros. Pues en primer lugar, ¿crees que han visto de sí mismos, o unos de los otros, otra cosa que las sombras proyectadas por el fuego en la parte de la caverna que tienen frente a sí?

– Claro que no, si toda su vida están forzados a no mover las cabezas.

– ¿Y no sucede lo mismo con los objetos que llevan los que pasan del otro lado del tabique?

– Indudablemente.

– Pues entonces, si dialogaran entre sí, ¿no te parece que entenderían estar nombrando a los objetos que pasan y que ellos ven?

– Necesariamente.

– Y si la prisión contara con un eco desde la pared que tienen frente a sí, y alguno de los que pasan del otro lado del tabique hablara, ¿no piensas que creerían que lo que oyen proviene de la sombra que pasa delante de ellos?

– ¡Por Zeus que sí!

– ¿Y que los prisioneros no tendrían por real otra cosa que las sombras de los objetos artificiales transportados?

– Es de toda necesidad.

– Examina ahora el caso de una liberación de sus cadenas y de una curación de su ignorancia, qué pasaría si naturalmente les ocurriese esto: que uno de ellos fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando a la luz, y al hacer todo esto, sufriera y a causa del encandilamiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas sombras había visto antes. ¿Qué piensas que respondería si se le dijese que lo que había visto antes eran fruslerías y que ahora, en cambio está más próximo a lo real, vuelto hacia cosas más reales y que mira correctamente? Y si se le mostrara cada uno de los objetos que pasan del otro lado del tabique y se le obligara a contestar preguntas sobre lo que son, ¿no piensas que se sentirá en dificultades y que considerará que las cosas que antes veía eran más verdaderas que las que se le muestran ahora?

– Mucho más verdaderas.

– Y si se le forzara a mirar hacia la luz misma, ¿no le dolerían los ojos y trataría de eludirla, volviéndose hacia aquellas cosas que podía percibir, por considerar que éstas son realmente más claras que las que se le muestran?

– Así es.

– Y si a la fuerza se lo arrastrara por una escarpada y empinada cuesta, sin soltarlo antes de llegar hasta la luz del sol, ¿no sufriría acaso y se irritaría por ser arrastrado y, tras llegar a la luz, tendría los ojos llenos de fulgores que le impedirían ver uno solo de los objetos que ahora decimos que son los verdaderos?

– Por cierto, al menos inmediatamente.

– Necesitaría acostumbrarse, para poder llegar a mirar las cosas de arriba. En primer lugar miraría con mayor facilidad las sombras, y después las figuras de los hombres y de los otros objetos reflejados en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en el cielo y el cielo mismo, mirando la luz de los astros y la luna más fácilmente que, durante el día, el sol y la luz del sol.

– Sin duda.

– Finalmente, pienso, podría percibir el sol, no ya en imágenes en el agua o en otros lugares que le son extraños, sino contemplarlo como es en sí y por sí, en su propio ámbito.

– Necesariamente.

– Después de lo cual concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años y que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto.

– Es evidente que, después de todo esto, arribaría a tales conclusiones.

– Y si se acordara de su primera morada, del tipo de sabiduría existente allí y de sus entonces compañeros de cautiverio, ¿no piensas que se sentiría feliz del cambio y que los compadecería?

– Por cierto.

– Respecto de los honores y elogios que se tributaban unos a otros, y de las recompensas para aquel que con mayor agudeza divisara las sombras de los objetos que pasaban detrás del tabique, y para el que mejor se acordase de cuáles habían desfilado habitualmente antes y cuáles después, y para aquel de ellos que fuese capaz de adivinar lo que iba a pasar, ¿te parece que estaría deseoso de todo eso y envidiaría a los más honrados y poderosos entre aquéllos? ¿O más bien no le pasaría como al Aquiles de Homero, y «preferiría ser un labrador que fuera siervo de un hombre pobre» o soportar cualquier otra cosa, antes que volver a su anterior modo de opinar y a aquella vida?

– Así creo también yo, que padecería cualquier cosa antes que soportar aquella vida.

– Piensa ahora esto: si descendiera nuevamente y ocupara su propio asiento, ¿no tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, al llegar repentinamente del sol?

– Sin duda.

– Y si tuviera que discriminar de nuevo aquellas sombras, en ardua competencia con aquellos que han conservado en todo momento las cadenas, y viera confusamente hasta que sus ojos se reacomodaran a ese estado y se acostumbraran en un tiempo nada breve, ¿no se expondría al ridículo y a que se dijera de él que, por haber subido hasta lo alto, se había estropeado los ojos, y que ni siquiera valdría la pena intentar marchar hacia arriba? Y si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz, ¿no lo matarían, si pudieran tenerlo en sus manos y matarlo?

– Seguramente.

– Pues bien, querido Glaucón, debemos aplicar íntegra esta alegoría a lo que anteriormente ha sido dicho, comparando la región que se manifiesta por medio de la vista con la morada–prisión, y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol; compara, por otro lado, el ascenso y contemplación de las cosas de arriba con el camino del alma hacia el ámbito inteligible, y no te equivocarás en cuanto a lo que estoy esperando, y que es lo que deseas oír. Dios sabe si esto es realmente cierto; en todo caso, lo que a mí me parece es que lo que dentro de lo cognoscible se ve al final, y con dificultad, es la Idea del Bien. Una vez percibida, ha de concluirse que es la causa de todas las cosas rectas y bellas, que en el ámbito visible ha engendrado la luz y al señor de ésta, y que en el ámbito inteligible es señora y productora de la verdad y de la inteligencia, y que es necesario tenerla en vista para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público.

– Comparto tu pensamiento, en la medida que me es posible.

(traducción de Conrado Eggers Lan, en la benemérita editorial Gredos)

(xi) «Los que sueñan que están bebiendo en un banquete, al amanecer lloran de pena. Al contrario, los que sueñan que están llorando, al amanecer se encuentran divirtiéndose en el campo. Cuando sueñan no saben que sueñan. Al despertarse ven que no ha sido más que un sueño.Sólo con un gran despertar se puede comprender el gran sueño en que vivimos. Los estúpidos se cren muy despiertos»

Chuang -Tzu (conocido y clásico pasaje de la tradición taoísta tan importante -e igual en contenido- en Asia como el mito de la caverna en Occidente)

De: Diario de un aldeano

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(i) Como hachazos en un bosque sin aire /
gira la tristeza en un solitario corazón.

(ii)

(ii.i) «Creo que podría volver y vivir por un tiempo conlos animales…son tan plácidos y retraídos,Me paro a mirarlos a veces durante medio día»

Whitman

(ii.ii) «Trabó amistad con los conejos, los erizos, los ratones de campo y los pececillos del mismo modo que un recluso solitario la habría trabado con un ratón»

Margaret Lane sobre Beatrix Potter, escritora inglesa clásica de literatura infantil que pasó la mayor parte de su adolescencia sin compañía humana, pero que se las arregló para tener multitud de mascotas: un conejo, un par de ratones, algunos murciélagos y una familia de caracoles.

Nunca fue a la escuela (la educaron institutrices), no compartió la vida de sus padres de modo íntimo u ordinario, no tuvo oportunidad de mezclarse con otros niños, sus padres no recibían visitas en casa, el ambiente era sofocante y serio, y no se hizo nunca ningún esfuerzo en ese gélido hogar por satisfacer sus necesidades infantiles.

Lean «El cuento de la ardilla Nogalina», o «El cuento de la oca Carlota», libros mágicos (mis favoritos), y, si puede ser, ilustrados por la misma escritora, excepcionalmente dotada para el dibujo.

(ii.iii) «Me pregunto realmente si, para una persona como yo, cuyos momentos más intensos eran los de la depresión, una cura que acabe con la depresión no acabaría también con su intensidad…un remedio desesperado»

Edward Thomas

John Clare -poeta aldeano y loco-, Tennyson, William Cowper, John Donne (depresivo y suicida recurrente), William Collins (depresivo), Coleridge (adicto al opio), Poe (alcóholico y posible adicto al láudano), Berryman (suicida), Louis Mac Neice (alcóholico), Sexton y Plath (suicidas), tipos abrumados por el desconsuelo, la insanía y la melancolía.

Por no hablar de cientos de miles de seres anónimos (destacaría entre ellos al poeta sionista Chaim Bialik) Me apetecía nombrar a saturninos y lunáticos, hoy que luce luna llena.

Todos los depresivos conocemos la hostilidad que se vuelve contra nosotros mismos en los episodios de tristeza, y que Cowper resumió en tres versos magníficos y desoladores:

«El infierno podría ofrecer un refugio a mis miserias; /

Por eso el infierno mantiene sus bocas siempre hambrientas, /

Desbocadas todas contra mí».

(iii) Me he jamado bien el seso, me he sometido servil al sistema, soy ponderado y «quedabien», solo me sentiré ahora tranquilo cuando alguien con poder mediático como Javier Sierra («la más grande»), proclame que soy polígrafo con el plácet del régimen lectoescritor

[ colofón maledicente, resentido y nada caballeroso que pretende malamente compensar de modo sanguíneo tanta bilis negra melancólica eyaculada ]

(iv)

¿Isla de las Tentaciones marranas?

¿Burradas? ¿animaladas? ¿barrabasadas?

No; contemplando tamarindos y devorando banana

sse abstienen puritanos de gallinas y hermanas.

(v)

Por desgracia o fortuna,

Rhodes besó a España;

el piano delinea bella voz

y tu oído tremenda coz

¿un máquina, un grillo?

¿un fiera? ¿otro canutillo?

Joderos con mi organillo.

(vi)

Irene, hermosa del alma mía,

dueña de mi corasón

,junto a Pablo eres agua fría

y yo ardiente calentón.

Ven pa acá para que se apague

tanta candela

porque el Conan podemita sonante

poca agua lleva.

Aunque sean estas mis últimas palabras,

aunque tenga cincuenta, gota y canas.

(vii)

Agradezco encarecidamente el trabajo del ministro Illa. Insustituible como Robespierre, es una persona honesta, con vocación de servicio público y gran capacidad de diálogo. Me gustaría destacar de entre sus cualidades, una que dice mucho de su paso por @sanidadgob: la sangre fría.

(viii) Salvador Pilla.

(ix) Iggy Pop se convirtió hace mucho en una drag queen camionera y culturilla (y pido perdón al sindicato de los transportistas)

(x)

Y le dijo este poeta al podemita hortelano,

aunque te niegues cortesano

entre todas las aves eres el marrano.

Y le dijo este poeta al grasoso podemita cochino;

en tu imperio choricero ni látigo ni colmillo.

(xi)

El «Elegante», aquel que mi bisabuelo, coronel de la Guardia Cicil en Valencia, llamaba «señorito de ciento en boca», «pirraca» y «paquete». El petimetre, el currutaco, el lechuguino, el «fashionable», a él, ladies and gentlemen, decidle que me envíe su sastre a mi aldea gallega; entre las vacas se ajustará como un guante un frac de pico de pato como el suyo. A la Rubia, a Blanca, a Benita, a Chispa, les puedo así jurar «devouement» y cariño eternos.

Y así, por fin, liberado, inspirado y alado, escribiré estético y nunca alelado: «Christian el pocero notó clase al oler malvasía / o que en su exótica manía / vive su verdadera fantasía / la de una baguette française de chocha panadería»

(xii) Los escritores son unos lengudos. Se hechan un pedo y creen que eso cambiará el destino de la especie. Yo nunca seré escritor -bueno- ni escritor (bueno o malo) famoso. Una pena. Hasta de las gripes de Javier Marías o de la amenorrea de Almudena Grandes (y habla la envidia del resentido fracasado) me entero por «El País». Por algo se llama el periódico global.

Lunático

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Recuerdo a un amor de juventud

imposible como el álgebra

en la mente de un síndrome de Down.

Yo era el mongólico y él la cima

de un paraíso de misterios y piscinas.

Era todo como entrar en un invierno

con las manos muy sucias,

era como una tumba abierta

expuesta al helado cierzo.

Pero no maduré tras tanta cuáquera penitenciaría.

Del desamor no quedó algo agrario y sabio

como la poesía de Robert Frost, ni justo o noble

como los poemas de Robert Lowell.

Quedó un teclear breve, nervioso, en sordina,

un eco de campana de aldea lejana,

que hoy, con luna llena y lobos aullando excitados,

oigo como un sonido terso de ultratumba,

música de sangre con vidrios

flotando en las cámaras fúnebres

y alunadas del cielo.

De: Diaro de un aldeano

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(i) «Nacemos solos y morimos solos, y en el paréntesis la soledad es tan grande que necesitamos compartir la vida para olvidarla» Erich Fromm

(ii) Deberíamos -arduamente cuesta- evitar tutores del alma y la psique, desde los algoritmos hasta aquel conocido eslogan de El Corte Inglés «Especialistas en ti». Debieramos o deberíamos ejercitar el propio discernimiento en aquello que más nos concierne. La obediencia o escucha (ob-audire) a libros o personas sapienciales , tan provechosa y útil, nada tiene que ver con la desobediencia o renuncia a nuestra responsabilidad profunda.

Emerson, en un pasaje memorable de «Confía en ti mismo», lo expresa de modo paraigual, y con un eco reverberante, zigzagueante, tan soberbio como pasmoso.

«Nada es sagrado, excepto la integridad de nuestra alma, de nuestras ideas. Recuerdo una respuesta que, muy joven aún, tuve que dar a un consejero eminente que solía importunarme con las viejas doctrinas de la Iglesia. Al decirle: «¿Qué me importa a mí la santidad de esas tradiciones si vivo una vida completamente interior?», me contestó: «Pero esos impulsos pueden venir de abajo y no de arriba». A lo que yo le repliqué: «No me parece que sea así; pero si soy hijo del Diablo, viviré del Diablo». Para mí no hay ley más sagrada que la de mi propia naturaleza».

(iii) ¿La poesía de Marwan? «Una confitura sublimada, que con una cucharada incendia la imaginación y la inteligencia, y hace de repente surgir y desaparecer mundos, hadas, pueblos, almas, ciudades entre vapores de púrpura y nubes de oro licuado»

(iv) Cuando me despidieron de la enseñanza por pederasta, salpiqué con mi llanto el rostro de mi patrón, y solté «Presunto mis excusas a esa lágrima».

Para JGB.

(v) La pálida falena de los Papa Borgia de esbelta figura y pose diamantina es superior a la caterva ignara y sin perfumar de los asientos de la extrema izquierda.

Mis papás, señores míos, vendían porcelana. Ellos son platos llanos.

(vi) El 2CV, el be-bop, la heroína, los sótanos ahumados, Público.es, las Towanda Rebels,los indigestos tostones ecologistas, las axilas de mujeres sin lustre…Prefiero ir en Aston Martin, descorchar botellas de Cristal Roederer en la terraza del hotel Crillon, leer a Foxá o Sánchez Mazas o rascarme con parsimonia los pliegues del estómago.

(vii) Militante contra la mediocridad y sequedad de mi época, así como consciente de la mía, decido convertirme en un ávido escuchador de mi imperialismo solipsista, de mi autismo cesáreo,y plagiar el epitafio de Dorothy Parker: «Perdonen por el polvo».

(viii) Escritores como esquiando fuera de pista, os adoro, escritores que aguijonean la rabia del corazón de los filisteos, célibes que se alejan de las perversiones de los parques suburbanos dominicales llenos de familias Profidén, escritores que los críticos tontos se empecinan en declarar que no hacen literatura (¿harán acaso ciruelas, mostaza, pimientos, hinojo?), escritores con trato íntimo con cientos de «everyone who was anyone», escritores con trato íntimo con alpargateros y porqueros tan lejos de los platós hollywoodienses, lisérgicos, mediáticos, pelmas, narcisos, neurasténicos, discretos, anfetamínicos, vendedores de marranadas, heterodoxos todos y siempre, os adoro, y os susurro con voz cómplice y hermana los versos duros y heresiarcas de Plath: «Mujer araña, tramo espejos / en los que me reflejo / y que solo expresan sangre. / ¡Probadla, roja, tintada en negro!»

De: Diario de un aldeano

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(*) Dice el evangelio que hay que ser astutos como serpientes y mansos como palomas.

Los jesuitas tomaron tan a pecho la máxima, que hoy estuve charlando dos horas con uno, y todavía no averigué qué quiso decirme.

(**) Plumíferos recitando con sus palmeros algún que otro poema empalagoso como «Footprints in the Sand», de la acuosa e inolvidable Mary Stevenson. Siempre, claro, se divisa a los tipos felices redudir por cocción sus propios problemas (o grandezas)

Tal si escribiesen manuales piadosos, sienten así -creo- que vuelven a salir al mundo radiantes de poder.

Ciertamente yo soy incapaz de representar su cosmos bullente tan enormísimo. Lúcidos y visionarios, su dinamismo vital es fascinante. Seguro que el mundo nunca los abandonará.

(***) Su novela me raptó la testa culo.

(****) Sus poemas con brusquedades de puta y acordeón.

(*****) Si sobreestimara mis capacidades o cuidara mucho de devorar un genio que los dioses nunca me concedieron, podría servirme de mis jugos gástricos para triturar los libros ajenos hasta hacerlos papilla, y a continuación expulsar unas briquetas de tamaño siempre superior a lo ingerido.

Pero me limito a leerlos como Carmen Posadas los escribe; según ella «Me pongo unos «leggins», unos calcetines de tenis, unos mocasines como los que llevan los sioux y un jersey».

Me rechifla la literatura de serrana de la Finojosa.

(******) Escritores y escritoras «gaiteros» y «gaiteiras» (otros, que mucho admiro, saben tocar tanto la pandereta como el violín), todos -los «gaiteiros»- igualmente embriagadores o embriagadoras, acongojantes o acongojantas, orgiásticos u orgiásticas.

Sus lectores se sienten presa de una agitación súbita e indomable hasta casi derramar las lágrimas al leerlos, otros un intrépido arrojo, los hay que se impulsan hacia el lugar donde el combate es más bizarro o se desternillan de risa con imbatible y rockera pasión monga.

La respuesta de mi mamá es digna de recordarse: «Mira hijo, si me van a volver tan mema, prefiero no leerlos»

(*******) Se oye al fraile agonizante

en son confuso rezar;

el divieso en su culo deflagrante

también le impedirá hoy pecar.

(********)

a mí n´amás me gusta

que dali gustu al cuerpo;

foliar y exfoliarme como perra

andalmi de paseo por el ma;

a mí n´amás me gusta

que dali gustu al cuerpo

o cascalmi guenos guevos fritis;

sí, la sirena sibarita de manjatán.

(*********) Ese era justamente el pretexto que necesitaba Du Tillot [primer ministro del ducado de Parma, Guillaume du Tillot, marqués de Felino, y que andaba buscando pelea] No solo Parma, sino también las tres grandes monarquías borbónicas de Francia, España y Nápoles reaccionaron furiosas. Sostenían que la prohibición del Papa Clemente les afectaba a ellos lo mismo que al ducado. Porque, efectivamente, Clemente liberaba a todos sus súbditos de su deber para con sus soberanos. Bernardo Tanucci, primer ministro de Nápoles, fue tan lejos como para sugerir privarle de todas sus posesiones en la tierra. El primer ministro francés de Asuntos Exteriores, el duque de Choiseul, dejó por completo de lado el lenguaje diplomático:

«El Papa es un tonto de remate y su ministro un idiota de primer orden. Su insulto no va dirigido únicamente al duque de Parma, sino a toda la Casa de Borbón. Se trata de un acto de venganza, de una represalia contra los monarcas que han expulsado a los jesuitas. Si se tolera este primer y detestable paso, la corte romana, liderada por un hombre que no conoce límites, no se detendrá ante nada. La dignidad de los monarcas y los Pactos de Familia exigen que no permitamos que ningún principe de esta Casa sea insultado impunemente»

[….] Quizá si hubiera sido un Papa mejor de lo que fue, con más confianza en sí mismo y más decisión, habría podido defender a la Compañía de forma mucho más efectiva, aunque aún así es improbable que hubiera habido gran diferencia. El error estaba en la época. Al Siglo de las Luces le gustaba tan poco el Papa, como al Papa [Clemente XIII] el Siglo de las Luces. El Papado había perdido su prestigio y mucho de su poder. La Europa cristiana hablaba de boquilla, pero poco más.

John Julius Norwich, Los Papas, Reino de Redonda, traducción de Christian Martí- Menzel.

De: Diario de un aldeano

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(*) Dejando eso aparte, el barrio del Macello dei Corvi era, por decirlo discretamente, modesto. Casas de solo dos plantas, adosadas una a otra sin patios y construidas con materiales de deshecho hurtados al cadáver de la ciudad antigua. Tufos viterbinos groseramente escuadrados y montados sobre hileras de ladrillo romano robados a los muros antiguos. Bloques de peperino y de travertino esculpidos y unidos con cemento sin mostrar el menor interés por los refinadísimos relieves que soportaban, empleados en los cantones, en los umbrales y en los arquitrabes de puertas y ventanas. A veces aquel tejido mural ecléctico y chapucero contaba con la protección de un enlucido de puzolana, morado, rojo, o violeta, según la localización de la cantera, que casi siempre era una finca interior de las murallas aurelianas.

Así describe Antonio Forcellino, en su obra «Michelangelo, una vita inquieta», el barrio muy humilde de Miguel Ángel, barrio donde había llegado pobre hacia 1510, cuando Julio II y sus herederos pusieron a su disposición la casa-taller para que trabajara en las esculturas de la tumba del gran Papa Della Rovere. Luego, en 1517, dejó Roma, para regresar en 1533 como artista de fama mundial.Pero, aunque inmensamente rico y afamado, nunca abandonó aquella casa y barrio tan poco decorosos, tan alejados del centro de la corte papal. Fundamentalmente siempre se sintió un florentino desterrado.

Casi nonagenario, Miguel Ángel continuaba trabajando, no con el lápiz, sino con el cincel y el punteroTampoco él, uno de los genios supremos de la humanidad, estaba preparado para morir. Pedía como un niño que no lo dejaran solo por un instante. Pero la muerte descubrió otra debilidad del hombre: la avaricia que le atormentó toda la vida. Debajo de su lecho había una caja con oro suficiente. para comprar el palacio Pitti entero. «Nadie es perfecto» como dicen en «Con faldas y a lo loco». Pero le honra que solo permitiera que le cuidaran en su agonía personas muy sencillas, excepto aquel Tomasso de´Cavalieri, noble romano, al que amó demasiado para negarle la intimidad de sus últimos días.

(**) CLOUDS

Me asomo a la ventana para degustar nubes;

he aquí una tímida, otra osada, otra coplera,

una con forma de libro miniado,en fin, nubes para nuestro gozo

sin Pablo Iglesias, Aznar,o Sánchez, sino solo como parábolas de un Dios oceanográfico.

Nubes gallegas donde en un minuto se forma una legión romana,

nubes que vienen con agua de Helsinki y nieve de Reykyavick,

con colores de ladrillo de bungalow burgués llenos de esposas e hijos,

nubes de plato vacío donde se mira hondísimo el niño hambriento,

y nubes atractivas, hermosas, felices y seguras de sí mismas

como una mujer enamorada y correspondida.

Yo también deseo ser lo mismo que el político falaz: un eterno inspector de nubes,

un «puer aeternus» jugando con las nubes.

Percibir sus giros helicoidales como inspirado humo de cigarrillo,

su clamor verde de marabunta gris-negra como un mosquetón clavado

en el corazón.Nadie describió las nubes como en la prosa de Ruskin o Azorín.

Ellas abrazan todos los secretos igual que los silencios en los ojoso en las fronteras húmedas o en los acantilados del poema,las más felices riberas en que meditar meditabundo, quieto, feliz y solitario.

(***) ¿TENEMOS LA TELEVISIÓN QUE NOS MERECEMOS?

Es importante señalar que todos somos culpables, en cierta medida, de que haya basura televisiva. Unos por producirla, otros por emitirla y otros por tragársela y no protestar por ello. Aunque quizás sea excesivo afirmar que tenemos la televisión que nos merecemos porque los medios de comunicación siempre tienen y tendrán mucho más poder que la audiencia, hay una desigualdad evidente entre quien comunica y quien recibe la comunicación.

Victoria Camps argumenta que la audiencia no tiene muchas opciones frente a los medios de comunicación: puede no verlos, puede no leerlos, no comprarlos, pero la iniciativa de qué temas serán de interés público partirá siempre de los medios. A este respecto son ciertas y palpables todas las teorías de la opinión pública acerca de que los medios canalizan la realidad y dictan sobre qué y cómo se tiene que opinar. Si bien es cierto que la audiencia se recrea en ciertas cosas, que no se autocontrola y que no exige una programación de mayor calidad y variedad.

Mientras se piense de este modo, es difícil poder reclamar que la televisión mejore. No hay lugar para la ética y la calidad cuando se acepta como dogma otorgar al público lo que pida, medido mediante índices de audiencia, en ocasiones, manipulados. Como bien dice Hugo Aznar, “la cultura de la responsabilidad ha dado paso a la política de la satisfacción de la audiencia a cualquier precio, y con ello al imperio del mal gusto”.No obstante, si nos centramos en la crítica del sistema de audiencia lo que se puede decir es que no está ni mucho menos claro que las elecciones que los individuos hacen con su mando a distancia sean tan libres como se nos hace creer. La cuestión estriba en lo que se entiende por elección o preferencia. Véase Aznar, «Naturaleza de la comunicación audiovisual: “todo por la audiencia”», en Ética de la comunicación y de la información, Ariel, Barcelona 2002, pp. 55-74.

Telebasura, ética y derecho: límites a la información de sociedad en televisión.. Más bien solemos pensar que una persona es verdaderamente libre cuando su elección se hace bajo ciertas condiciones que pueden incluir: el conocimiento exacto de lo que quieren elegir, variedad en las ofertas de elección, información amplia y contrastada de aquello que es motivo de elección, etc. Así, por ejemplo, si me engañan o me manipulan y yo llego a saberlo,podré elegir libremente que esto no vuelva a ocurrir, pero sería extraño decir que he elegido libremente cuando no soy consciente de que hay engaño y manipulación. Las condiciones de una elección plenamente libre no suelen cumplirse nunca del todo (sería un mundo perfecto, una utopía), pero cuanto más se den en un contexto de elección real, auténtica, más correcto y legítimo, por tanto más libre, será el resultado. La cuestión por tanto se reduce a esto: observar qué condiciones hacen más libre una elección y comprobar si dichas condiciones se dan cuando la audiencia elige un programa u otro de televisión. Porque si estas condiciones no se cumplen o se cumplen muy poco, se podrá decir que la elección de la audiencia es voluntaria pero no se podrá afirmar que es libre.

A la vista de todas las consideraciones que hemos expuesto, desde laperspectiva jurídica y ética, podemos concluir de nuestro estudio, los siguientes puntos para la reflexión:

1. Todos los teleoperadores deben abstenerse de emitir cualquier contenido contrario a los derechos fundamentales de las personas y que puedan perjudicar seriamente al desarrollo físico, mental o moral de los menores y de cualquier telerreceptor mayor de edad.

2. No sirve el argumento de que hay oferta porque hay demanda, la emisión de estos contenidos calificados como “telebasura” no puede hacerse en horario de máxima audiencia sino que debería ser entre las diez de la noche y las seis de la mañana del día siguiente. Por todas las razones reseñadas anteriormente, defendemos el denominado “horario-protegido” y las señales acústicas deben ser aplicadas a todo contenido televisivo.

3. Otro argumento a favor de la basura-televisiva es que un excesivo control es propio de un “estado intervencionista” y por tanto se trataría de censura televisiva característica de un sistema dictatorial. En contra podemos afirmar que un contenido televisivo parcial, subjetivo, contrario al pluralismo e irrespetuoso con las personas sería propio de un “estado intervencionista”de corte nacionalsocialista por lo que de adoctrinamiento conlleva.

4. No “vale todo” en cuanto a la televisión-espectáculo se refiere. Existen unos límites constatables para la información de sociedad, para el entretenimiento.La ética y el derecho de la información en los programas de telerrealidad. Estos límites los marca el propio precepto constitucional en lo referido a la protección total y primacía absoluta del honor, la intimidad y vida privada, la propia imagen y la juventud y la infancia y, además del ámbito jurídico, son principios deontológicos básicos presentes en cualquier código de la comunicación audiovisual.

MEDIDASPROPUESTAS

Como resultado de esta investigación y de las conclusiones a las que hemos llegado, planteamos las siguientes medidas con la intención de eliminar, en la medida de lo posible, de la programación estos “contenidos-basura”. (i) Se propone el impulso de la autorregulación entre los operadores para evitar comportamientos televisivos contrarios a los principios éticos y al ordenamiento jurídico de nuestro país. Teniendo en cuenta que la televisión que queremos debería ser la “embajadora” de España ante los extranjeros y en el extranjero.(ii) Este organismo de regulación de contenidos debería tener autoridad para resolver una “reclamación de cesación de difusión” similar a la diseñada en el sistema de la Asociación para el Autocontrol de la Publicidad, o similar al sistema propuesto en la Ley General de Publicidad. Su contenido podría ser objeto de un desarrollo posterior que desborda los límites y las pretensiones iniciales de este trabajo.(iii) Conseguir que los empresarios-anunciantes RENUNCIEN y se OPONGAN a que los anuncios de sus productos y/o servicios sean emitidos antes, durante,o después de contenidos de basura-televisiva. (iv) Para ello se propone el diseño de un “sello ético” de respeto a las normas deontológicas y al ordenamiento jurídico que sería otorgado a las empresas cumplidoras de pactos que renuncien o se opongan a la emisión relacionada con “contenidos-basura”.

Never never land

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Que la tierra sea leve con Peter Pan,

un niño verde que nunca pidió nada.

Bebió conchas marinas, palmeras y geranios

de la falda de agua de Wendy.

Wendy contaba cuentos maravillosos

a sus hermanitos en su linda casa victoriana.

Gracias al polvo de hadas volaron juntos,

con un amor que pudre labios de ceniza,

con un amor con la vida

y la verdad como vecinas.

Pero Wendy dejó de ser Wendy,

y Peter Pan Peter Pan;

Si algún día olvido este cuento,

por favor, recuérdenmelo.

«Mezclado, no agitado»

La imagen puede contener: una persona, barba y gafas

Doña Cayetana Álvarez de Toledo, con un extraviado espíritu «queer», escribe pérfidos venenos o panfletos anti-feministas contra un tuit de doña Julia Otero, tuit que «le ceil réservait pour éclairer les airs». Las fuentes bibliográficas de doña Cayetana son meras y negligentes pretenciosidades. Las de la brillante periodista gallego-catalana una glosa de pintor de «fiestas galantes»:

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

Las «peak experience» de la COPE y la SER:

La imagen puede contener: una o varias personas, texto que dice "ESTRELLITA"

O sea, «estrellita» y «Castro».

De: «Diario del aldeano»

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(i) ¿El Rey Emérito se exiliará a Gragnano?

(ii) El ecléctico itinerario especulativo de Dubois termina desembocando en un proyecto, más audaz, de una «federación cristiana de Estados soberanos» que aúne en un vínculo de paz estable a todos los fieles que obedecen a la iglesia de Roma y les impida hacerse la guerra recípocramente. Lo que le lleva en esta dirección es la convicción de que, en vista de los profundos cambios acaecidos en el sistema político-institucional del populus christianus, el imperio universal ya no representa una forma política realmente capaz de garantizar la unidad de la res publica christiana. De hecho sería realmente insensato pretender

«que, a finales de este siglo [se refiere al XIII], pueda existir un único monarca temporal para todo el mundo, que reine sobre todas las cosas y al que todos obedezcan como a su superior; ya que si existiese una tendencia en esa dirección, habría guerras, sediciones, e infinitas rebeliones; no habría quien las pudiese contener, debido a la multitud de pueblos, a la lejanía y diversidad de lugares y a la inclinación natural de los hombres a la discordia; por mucho que alguno haya sido denominado vulgarmente rey del mundo, después de que los hombres hayan poblado las regiones, no creo que haya habido alguno al que todos hayan obedecido»

Luca Scuccimarra, Los confines del mundo. Historia del cosmopolitismo desde la Antigüedad hasta el siglo XVIII, Traducción y prólogo de Roger Campione, KRK Ediciones, 2017, pág. 191

(iii) En «Un consejo de Carlos Pujol», artículo de El País del 3-2-2012, el crítico Marcos Ordóñez se dedica a contar en la necrológica del sabio clandestino, no la situación de su marginación, maltrato y olvido, o sus virtudes de traductor, novelista, poeta o profesor, sino que se dedica a contar la suerte que tuvo de conocerlo y tratarlo en vida.

Creo que Pujol era un tipo de escritor u «homme de lettres» del que no se podía hablar más que de su escritura y omnímoda pasión literaria o vocación de aislamiento.

Marcos Ordóñez -a quien leo y admiro- no es un crítico fulero, Pujol (eso sí) nunca escribió con tinta amarilla sobre celebridades de la farándula.

Como se dice en latín «non omnibus idem mos est», es decir, no todos tienen las mismas costumbres.

(iv) -Me complace ver cómo se pone manos a la obra con un espíritu productivo, mientras que, de un tiempo a esta parte, los demás filólogos tienen demasiados quebraderos de cabeza con los aspectos técnicos.

«Siempre es síntoma de improductividad de una época el hecho de que se adelante en exceso en la pedantería de lo técnico, y, del mismo modo, también lo es de un individuo cuando éste pierde el tiempo ocupándose de minucias.

«Pero hay otros defectos que constituyen igualmente un estorbo. Así, por ejemplo, en la figura del conde Platen vemos cumplidos casi todos los requisitos principales para ser un gran poeta: posee imaginación, inventiva, espíritu y productividad en alto grado. En él encontramos también una completa formación técnica, y un estudio y seriedad muy poco comunes. Sin embargo, constituye un obstáculo para él su infortunada tendencia a la polémica.

J.P. Eckermann, Conversaciones con Goethe, Edición de Rosa Sala, Acantilado, 2005

(v) Dejé Facebook después de llegar a niveles suicidas importantes….Y descubrí que empecé a sentirme más segura de mí misma. Supongo que FB suele ofrecer el yo ideal de la gente. En Twitter sólo sigo a estrellas del rock y @dog-rates, así que tengo mucho menos de lo que preocuparme.

Una cita que oí hace mucho «Facebook es el sitio donde todos mienten a sus amigos. Twitter es donde dicen la verdad a los desconocidos.

Las redes sociales no son buenas. Me ponen nerviosa, me hacen entrar en su airada polémica , y entonces me asquean y me entran ganas de cerrarlas todas. Luego el ciclo vuelve a empezar.

Creo que en mi caso lo que más pesa es tener el smartphone siempre encendido. Tengo que sacar tiempo para dejar el teléfono y centrarme en el mundo real que me rodea en lugar de en el virtual. En mi caso, gestionar eso es la clave para no sentirme abrumado por las redes sociales.

Citado por Matt Groening en «Un planeta estresado»

(vi) LE PAS DU TEMPS

Los bellos pechos de aquella chica

como invitados a una fiesta que no cuenta

significaban colegios, profesores invernales y juegos;

ahora que languidezco desgraciado cuán soy

son solo colillas húmedas de humeantes días

o pumas sin frescor de sal marina.

La nave en el puerto, los cuidados de la madre,

las plantas dormidas, el gato ronroneando,

los besos de las novias, los autos de choque,

visiones oscuras de una noche que no colma de paz.

La función termina como acaban los álbumes de la infancia.

(vii) Hay muchos paveros, ciertamente. Solo deseo que acierten.

(viii) LOS DADOS DE LA MADRUGADA

El rielar de las nubes con redoble de tambor

encerradas en mi propio interior

son como polvo en pared de caverna

o enormes ratas saliendo de alcantarillas.

Este invierno es un lastimoso espantapájaros.

Solo deseo el pulgar apoyado en una buena crema

de whisky, la salud de mamá, luchar contra Sonja la Roja,

un cigarrillo en el equinoccio de mis pulmones

anillados al plomo negro, beberme todo el murmurar

de yerba de las oscuros lagares, enhebrar a la Virgencon mi falo entristecido,

llenar -siempre, siempre- de licores como piel de serpiente

mis tazas de café,ponerte germinadora coca en el pelo del coño,

ocultar en sudor y pecado lo que el cura piensa en realidad,

suicidarme en mansiones llenas de sueños de amantes,

lamer las dinamos y turbinas de tu glande,

excrementar estrellas, jupitezar fuegos,

y que el olvido de la fiebre higuere lunas

con cada uno de los átomos de la soledad y la marihuana

con que se construyó la elegía de este conato de poema.

(II) Marihuano, lezamiano, hojaldrado,

¡¡yo vi a los ángeles encima de los árboles!!,

con luz zodiacal oxigenada,

no importa lo que sea o fuese; sé que no era poesía

sino la coquetería andrógina tocuyana

que refleja y arde en las noches almendradas,

la Diana plenamente madura para herir,

la «omnia praeclara tam difficiliaquam rara sunt».

Oh interminable tormento:tener un ser racional

y no poder llegar nunca a la razón

…………………………..

Perdonad el Yakka-Hoola. Estoy ginebramente borracho.

Suspiro por más bicha de alcohol y Borges.

Por la abundante lumbre en la piel de la Pedroche

.Por el tigre abriéndose paso en la muerte.

Me engullen campanas con orgía de matria lunar.

«THE END» se lee, y avisperos de ángeles ablandan sus chalecos,

salen las pandillas de los cines, y se abren los tubos de gas

en la cabeza recién duchada de Plath, Sylvia.