Mundo

MUNDO
De «El falso aristócrata»

 

 
Hay una tiniebla de sombra de perros que desgrana agujas.
Hay un rugido de osamenta aguda que se despereza, un sordo mecanismo de incisivos, una turbina que descarrila trenes, una rotación de trompetas en el oído seroso, un vibrar de búfalo asmático, y es que en este mundo las niñas tienen los tobillos sucios y la dentadura cariada.
Hay un sexo que menstrua encima de las ciudades, un excremento dentro del cáliz, una aspereza en los timbres, un globo rosa manchado de ceniza ácida. Hay bosques de vegetales muy obscuros. Hay hadas esquizofrénicas.
Sí, hay un esqueleto de culebras soberbias donde se apoya el mundo, un maniquí desmaquillado que sostiene al mundo, un elefante con madera en la sangre que sostiene al mundo, un intestino abultado de mierda concreta que alimenta al mundo. El mundo no es una paloma de miel tranquila, sino un murciélago de piel de ostra seca. El mundo es un W.C. potado.
La vida es una arruinada y lastimosa taberna en las afueras.
La vida es una dentadura postiza atrapando a una mosca.
La vida es populacho cochambroso.
La vida es la peor luz de oficina.

 
Nunca debí nacer.

Viva por ellos

Llueve. Pocas ganas de leer y de vivir. Hoy traduje, para mí, poemas de Edward Thomas. Quedaron chapuceros, manazas y poco escrupulosos, pero, en cambio, qué dulce es el ocio intelectual, el otium cum dignitate. Traducir es la mejor manera de aprender a escribir; una verdad palmaria, indisputable. Me gustaría traducir a moralistas franceses o bien a los goliardos, cuyo ocio -en contraste- era hedonísticamente tabernario. Tengo varias libretas acabadas con esbozos o primeras versiones de traducciones. El traductor es hoy muy mal tratado por las editoriales, con sueldos de mera supervivencia y gran precariedad. Creo que es un oficio con poco futuro, elegíaco, que acabará pronto como la tejería o la alfarería o la ladrillería, cuestión que explicó con maestría Javier Calvo. Una buena traducción es un hecho cultural muy importante, un aporte muy significativo y trascendental. Viva por ellos. Viva su trabajo. Viva su artesanía.

Freudismo

Fumas. Según el psicoanálisis te quedaste fijado en tu etapa oral. No fumas. Reprimes tu etapa oral. Toda la teoría psicoanalítica son confirmaciones, no existen en su diseño refutaciones. Popper, a partir de aquí, negó su cientificidad. El psicoanálisis, a mi juicio, es la descripción soberbia de la mente de Freud, su literatura biográfica, su poesía y religión del sentimiento, su radiografía íntima, no así la prescripción de universales antropológicos. Dudo asimismo que sea el descubridor de la sexualidad infantil; para mí los niños son asexuados. Dudo también de su eficacia terapeútica. Creo que el freudismo es una hojalata chamanista, un conjunto mitológico intransferible. Freud es un genio literario y un nefasto -negado, imposible- científico.

Poética

Poética
De «El falso aristócrata»

 
Contra la lógica del provecho.
Contra la tecnología borderline.
Contra los alguaciles del Orden.
Contra los saltimbanquis de la industria.
Contra los titiriteros del comercio.
Contra los petroleros y Microsoft.
Contra el tiempo en staccato
o pizzicato del twitt y el surf por la web.
Contra la informalidad de no usar
corbata o no ducharse.
A favor de lo sólido y los signos fuertes:
destino, Dios, placer y alma.
Contra la soledad de un bar sin humo.
Contra la información sin conocimiento.
Contra el conocimiento sin sabiduría.
Contra la mugre de la ignorancia.
Contra el periodismo chismoso y analfabeto.
A favor de la aristocracia del espíritu,
nunca de sangre o cuna.
A favor de la luna tropical.
A favor de la bendita soledad
siempre
la compulsión del ocio y la imaginación
en los libros de los poetas.
Siempre.

Lectura de Carlos Skliar y Orhan Pamuk

Estoy leyendo «La inútil lectura», de Carlos Skliar, mármara. El ensayo no es claro ni inteligible, las ideas están trufadas de pseudoiluminaciones poéticas, y la filosofía es débil y meliflua imitando sin duda al peor Roland Barthes. Todo lo que se puede decir se puede decir claramente o en un sistema adecuado de símbolos. La expresión clara corresponde al pensamiento claro, y la expresión oscura al pensamiento confuso. El ensayismo inglés es un modelo irrenunciable de rigor intelectual, como no lo son las vacaciones vacuas por la ininteligibilidad de postestructuralistas, derridianos, lacanianos y demás especies. Estos nombres, escuelas o autores incurren de lleno en el terrorismo lingüístico, en el carajal o barullo sin norte. La tesis del libro es atractiva: los libros no sirven para nada, ni para saber, ni para mejorarnos como personas, ni para promocionarnos profesionalmente, en resumidas cuentas, que la lectura es una solitaria singularidad inútil. El autor no encadena o arguye argumentos de modo ordenado y explícito, sino que intuiciones, creencias, subtesis, inferencias, todo lo mezcla en una papilla densa e intragable. Se percibe todo como un engrudo, una pasta irracional con un pegamento muy lábil; el engomado envasa como ideas flotantes, souflé, inconsistentes. El autor se desparrama en una ensalada de palabras. Carlos Skliar posee una mente embrujada por la dimensión más estética que cognitiva del lenguaje. Por ejemplo leemos en la página 98 «Aprender que la lectura es un silencio-aullido que nos hace regresar, atónitos y afónicos, hacia los laberintos sin salido. Leer para encontrar la escritura de un mundo anterior, inabordable, que nos precede, encoge y acoge». O bien leemos en la página 24: «Conocer: un concepto que se sostiene por la fuerza bruta de todo aquello que no es mirado, por la banalidad de considerar solo aquello que está en nuestra frente, o por lo que se dice pero se vuelve indiferente a las palabras. Pero leer no es conocer, sino percibir, adentrarse en la desobediencia del lenguaje, y quizá pensar». Y todo así seguido, con ese tono oracular, apartándose las palabras y los conceptos del uso común y sin estipular uno nuevo, usando unos obiter dicta nunca justificados ni perspicuos. Infortunadamente compré el libro por el título, sin inspeccionar por arriba su contenido en la librería, atraído por la edición, compulsivamente. No dejo de pensar que contribuí al éxito de un libro muy malo. De un estilo de libro o ensayo muy ya desfasado.

 

También estoy leyendo «El museo de la inocencia», de Orhan Pamuk, Mondadori. Voy por la página 70 -lo empecé hoy- Afortunadamente la novela ahora empieza a tomar aliento y consistencia. Hasta aquí parecía un culebrón turco ésos de lujo, erotismo naif, romanticismo sentimental y plano, y amor arrebatado e irreal, amor de papilla tópica.
La traducción es un horror; usa permanentemente la forma «había + participio» («había comido» en lugar de «comí», «había cantado» en lugar de «cantó») incluso a veces en tres ocurrencias en la misma frase, eso por no mencionar los inelegantes «en el cual», «por los cuales», «entre lo que», y otras fórmulas expresivas que convierten la lectura en un tren traqueteante pasando por un túnel oscuro. Suena todo a un castellano verborreico, fatigoso, nada ágil, pesado de modo innecesario, de fluencia artificial (hay plasmaciones sintácticas muy bulbosas y muy feas) , dificultoso, enervante. Se percibe la traducción no como transparencia feliz, sino como barrera o muro a franquear; todo es como un castellano enladrillado, una lengua que en vez de jaeces parece que le ponen grasa y pelagra. Mondadori debiera cuidar la edición pues los fallos no son sutiles ni de filigranería intelectual, sino autoevidentes, groseros. Uno se gasta sus buenas perras en libros y….

Desire

DESIRE

De «El falso aristócrata»

 
Te veo enguantada bajar despampanante la escalinata
y la pantalla trúcase en turbio cofre de esparta,en un espíritu de espada, en animalada escarcha,
y adivino la plata en la piel, el terciopelo en la mirada, la locura en las ancas,
la distancia de filigrana ámbar,
los helados pezones de incontaminada lluvia ácida,
las pugnantes piernas que crujen de nata.
Angelina, dispón tus manos a mis manos enlazadas.
Angelina rubí, pitiminí,alhelí, marroquí, maniquí, maravedí,
sólo soy un solitario que no hace sino pensar en ti,
soy un solitario o rodaja en tu limonada añil.
Angelina Jolie como un brillo de pico de gaviota,
como conmemorar gente feliz en un baile de gala.
Angelina duquesa,marquesa, condesa, archiduquesa,
ni un demiurgo pudo crear tal cuerpo de princesa.
Te deseo más allá de la desfondada gasa de la turbina niquelada.

 
En Beverly Hills las actrices se rocían con espuma los senos
y tributan versos a los mundos que despiertan al alba
y son una burbuja rosa que mancilla el productor
y una celda de ajedrez por la que se cae la Naturaleza.
Sus escotes incitantes semejan chimeneas nevadas de una película de Mary Poppins.
En Hollywood el uso abusivo de aceites, perfumes, cremas y demás
acaso denoten un toque abrasivo al vocablo «soledad».
Ved como se llenan los balcones de libertinos con cerezas rebosantes al cuello y tintineantes copas de tulipán con perlas y pirañas disueltas.
S.O.S. a la vejez o un S.T.O.P al aburrimiento,
THE END se lee y ángeles rollizos vuelan.
En la California de mi cerebro, dulce Angelina,
mi lengua trúcase pincel sobre el lienzo de tu piel, sobre las admiradas pepitas de tus pezones que diríase no lastran al mar donde se hunden veleros, veletas y balleneros,
y así me solazo, como cuando de niño leía las aventuras de Flash Gordon.
Y así vivo la viva muerte del júbilo,
la plenitud, el éxtasis, la gracia, el innúmero universo.
Porque es Nochebuena y deseo enhebrarte, tocar tus labios, para no tener que llorar lágrimas de lava.

Broken heart

BROKEN HEART

De «El falso aristócrata»
Ya no disfruto de sonrisas como cigarrillos en la cama.
En los Jardines Públicos solo veo atascos.
Solo veo bosques sin verano.
De mediana edad, de clase media, de mediano cerebro,
pero con un corazón proletario e infartado.
Mis dientes al sonreír eran antes como terrazas blancas en Mallorca.
Mi juventud fue un reino sin muerte.
Pero mi corazón es ahora una esponja asesina que no me perdonará.
Los labios rojos no son tan rojos,
el cariño de mi madre mi única oración.
Señor, ya que has derretido la roca tras mi pecho
llena y colma de paz las montañas.
Llena y colma de luz la Luna.
Y pon un corazón de yerro irrompible en cada hombre y tras cada espíritu.

Pasada la medianoche

PASADA LA MEDIANOCHE
De «El falso aristócrata»
Zopenco hombre baboso es mi alma.
Jauría de chaparrón hueco.
Gabinete como la panza desventrada de un ganso gordo.
Gris estruendo de crepúsculo yermo.
Pero, a veces, pasada la medianoche,
atiendo a mi mente que anhela lo alto
y que se alimenta de compacta soledad,
y que se abastece de hermosa soledad sincera,
y, como tallada de un delfinario dorado,
el alma entonces a la noche se une
con una perfecta música
de bóveda oxigenada bajo la luna perpetua.

De la soledad

«El águila vuela sola; el cuervo en bandadas. El necio tiene necesidad de compañía y el sabio de soledad» F. Rückert.
«El instinto social de los hombres no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad» Schopenhauer.
«Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, como suele decirse; antes al contrario, la hacen más profunda» Flaubert.
«La valía de un hombre se mide por la cantidad de soledad que es capaz de soportar» Nietzsche.
«El hombre inteligente busca una vida tranquila, modesta, defendida de infortunios; y si es un espíritu muy superior, escogerá la soledad» Schopenhauer.
«La más feliz de todas las vidas es una soledad atareada» Voltaire.
«La soledad es el patrimonio de todas las almas extraordinarias» Schopenhauer.
«¿La suerte de todos los espíritus excelentes? La soledad» Schopenhauer.
«Si estás solo serás tuyo, y si estás acompañado por una sola persona serás medio tuyo» Leonardo da Vinci.
«Tengo necesidad de soledad, de retorno a mí mismo» Nietzsche.
«Quien no dispone de dos tercios del día para sí mismo es un esclavo» Nietzsche.
«La soledad ofrece al hombre colocado a gran altura intelectual una doble ventaja: estar consigo mismo y no estar con los demás» Schopenhauer.
«Sólo en soledad se siente sed de verdad» M. Zambrano.
«Soledad: un instante de plenitud» Montaigne.
«Latoso el que nos quita la soledad y nos da la compañía» B. Croce.
«Escribir es defender la soledad en la que vivo» M. Zambrano.

Apunte de ética

APUNTE DE ÉTICA
De «El falso aristócrata»

 

 

No es muy cristiano, pero autodeifícate.
Sé la estrella en la bandera.
Sé sibila que fundamenta el gusto.
Sé honesto contigo mismo, responsable hacia los otros,
y sé piadoso con las cosas individuales
-y protege al débil, y sobrevive a las burdas mitologías modernas.
Ama a los granjeros y los doctores.
Evita la avaricia y la locura.
No condenes nunca el coraje.
Ignora al perplejo miedo.
Trabaja con estabilidad, no a impulsos.
No desprecies cerveza y cigarrillos.
No seas apático ni gaseoso.
Recoge mil leones y abraza Gigantes.
Aguza las pestañas para ver cada uno de los verdes del bosque.
Populariza la rica usanza de la alquimia.
Es menester que te apresures a ganar tiempo y mérito.
Castiga a los falsarios al Abismo.
Golpéate el pecho para subir arriba de la noche.
Apártate de la muchedumbre como un búfalo de fuego.
Que las profundas huellas en tu mente sean librescas y no televisivas.
Que la angustia libere el poder de las emociones.
Apártate de las emociones populares como de la peste.
Que tu tierra sea el mundo entero.
Que la Perfecta Impresión acabe en Excelsa Expresión.
Cuenta las cualidades de la raza griega.
Sé camarada de los forasteros ricos de espíritu.
Ruega por las almas en los funerales.
Mira solitarios gansos bajo la luna y altivas estrellas.
Vence al credo vulgar.
Descansa en paz.