Teísmo

A veces creo que la existencia en mi mente de ciertas definiciones y experiencias en mi realidad mental implican la existencia de lo definido o el agente de esas experiencias en la realidad extramental. . Eso es el salto de la fe. Si, ante un bosque, alguien solo ve coníferas y fotosíntesis y átomos -actitud científica-, o bien otro lo traduce todo automáticamente al precio de la madera -actitud utilitaria-, otros vemos en el bosque y sus vientos en las vaguadas, en sus verdes y arborescencias, un símbolo cuyo simbolizado implica la mano de una deidad o espíritu. Distintas percepciones causan distintos sistemas de creencias. En mis paseos por bosques orensanos a menudo me afectan arrobamientos e incluso diría que alucinaciones visuales. Veo engrandarse la tonalidad y tizne de la luz, los ramajes los percibo con cierta granulación específica y encanto en el detalle, siento como una presencia u ojo que me observa inequívocamente etc…No es que haya perdido las mientes, sino que el complejo experiencial es como visto sub specie aeternitatis, bajo el aspecto de la eternidad. Maslow habló de las peak experiences, experiencias cumbre, mucho más habituales de lo que creemos. De repente un padre está en la cocina con su hijo, y le inunda una sensación inexplicable de armonía y amor, o estás oyendo música y sales de ti mismo, o acaricias los labios de la amada y te notas inmortal e invulnerable. Hay una mística naturalista o teísta que se agazapa en nuestros corazones. Yo la traduzco en términos teológicos; otros la pueden subsumir en un humanismo o una ética. La bendición del amor y el silencio y la soledad -o los bosques gallegos- son fuente de esas sensaciones. Y entonces el tiempo no existe y la muerte es una engañifa. Y todo hombre es sagrado y toda vida noble y buena. A veces siento muy robusta esa fe. Pero no siempre.

La «tontá» general, universal y contemporánea

Hasta los huevos
del telefonino, del portátil portable, que calcula, que dicen que piensa -memeces-,
y que tecnólogos belcebús han logrado
que funcione hasta bajo el agua;
y el agua, al decir de Tales, es origen e iceberg emergente y subyacente,
y el agua destruye el alma cálida, fogosa, de los amantes,
y resquebraja -ruinas, ruinas- imperios y tejados,
y gotea en la clepsidra precisando el eros y thanatos que nos queda,
hasta el agua, decíamos, ya no puede con él,
con el organum diabolicum de los huevos…
Dancen, dancen, whatsappeen malditos,
en el bus y metropolitano (ah del arte
de ensimismarse aburrido, poquito a poco,
ahora un ars arqueológico
como la matemática sumeria)
en las ambulancias y los hospitales
en agro, campo, mar y aire
en cielo, averno y en el purgatorio dantiano
encima de la cómoda del poeta agropecuario
en el núcleo terrestre y en su corteza decadente
en Lugo, Ponte-Caldelas, Manresa, Bombay, Tombuctú y las sillyconadas Californias,
en la p.. m… que los parió a todos
el móvil de los h…
vino, vio y venció
con la aquiescencia mema general
(para no perder nuestra bucólica, borreguista costumbre)

La vida devasta

La vida devasta como un aparato de T.V.
Envías S.O.S. a los vastos espacios de la noche y solo recibes la negra bilis del silencio.
La vida devasta como los tobillos gruesos de un pájaro, como voltarén diluido en el champán, como hilos de wolframio que zigzaguean e iluminan los piojos de tu corazón.
Todo país lejano es engaño y filfa.
Piedras las estrellas de tu nuca.
Malignos y raros cortinajes siempre puso el otoño.
Saben igual de mal los pechos solos o con nata.
Saben igual de mal con o sin rímel los ojos.
Aunque te dediques a ametrallar guarderías no hay remedio.
Admítelo:
chico solo sin film
la vida es tragedy
ni maniquí ni benjuí ni comedy
ni pitiminí ni carmesí ni organdí
la vida devasta y Rimbaud es ese loco gritando en la boite.
Cada noche hasta el hartazgo
el hallazgo
de masturbarse en soledad.
Todo es como un escorpión entre las sábanas. Vivir devasta.

 
Pero te levantas, ves el azul del cielo, se acaba el efecto del orfidal, el semáforo se pone en verde como si conmemorara la caída de un dátil, las curvas de las palabras son como las curvas de los muslos, llamas felonía y miseria al noir universal, abroncas a tu ser deprimente, te quedas K.O. en el ring de la Belleza del Mundo, y, joder, acaso echen un gran programa por la tele y te enamores un siglo de estos o el libro leído alumbre la madrugada. Y a veces, tú sabes, el fornicio pone luz al abismo.

Amor

El simple afecto no es amor. El amor incluye lo que los filósofos analíticos llaman estados disposicionales, es decir, la disposición o propensión o tendencia o plan hacia cierta conducta reglada (desear su bien, gozar en la comunicación, buscar su cuerpo, amar su libertad, admirar su psique, querer su inmortalidad, etcétera) De ahí que a veces alguien externo observando la conducta pública de otro puede ser mejor juez que el propio interesado acerca de la naturaleza de una relación o de un sentimiento. Si uno solo dispone de un magmático y turbulento complejo emocional y de pocos estándares de comparación y experiencia pudiera o pudiese tomar decisiones erróneas. Caracteres muy opuestos pese a una gran atracción erótica son un muy mal pronóstico. O fundar una familia con precipitación y de modo algo arbitrario. A veces llegué a pensar que el matrimonio de conveniencia entre personas racionales y amables tiene mejor pronóstico que el basado en un sentimiento tan veleidoso, caprichoso, vesánico y efímero como el amor.

Amor que aprueban mis defensas. Amor de tiempo lento y dulce silencio inmóvil. Amor que te sometes tropical a las actividades cotidianas y no a la burda tiranía. Amor de largas estrellas estivales y viento bañado de rocío y música y mármol. Amor ceñido a sombras y lunas que respiran implacables. Amor de laúd que golpea tiernas espaldas, embadurna dientes y camas. Amor de joven belleza en el enrejado rosáceo de la mente. Mansión de amor que conspiras contra contentas pocilgas. Amor que cruza vaguadas y bosques y nunca llega con retraso o tardanza. Rumor alegre de amor en un corredero de luceros y con pujanza de galgos y con novicia niebla.

Muchas veces por no saber de amor creí que nunca viví, que mía es la tara del bastardo, mío el estigma, mía un ánfora vacía de alma, mío un óxido río de petróleo. Vivo dentro de un largo túnel, en una pradera yerma sin súbitas estrellas. No es mi auriga el sedoso Eros. Y rezando mis oraciones apesadumbrado me dirijo a ti Señor: perdóname -te digo- si fui o soy un monstruo.

Lectura (sobrecogedora) de Ben Brooks

group of people sitting on stairs
Photo by Daniel Nieto on Pexels.com

Permítanme la vanidad desmedida, la soberbia desmesurada, la presumida petulancia, de observar que mi biblioteca rebosa o casi alcanza los veinte mil volúmenes. Gasté pecunio y ojos al formarla, y es mi único patrimonio, patria y desvelo. Cuando me vine a vivir a Galicia desde Barcelona (ahora vuelvo a estar en Cataluña) todo un señor tráiler cargó con decenas y decenas de cajas. Pero aunque sobre gustos y colores «non disputandum», no hay querellas, he de admitir que es una biblioteca básicamente aburrida, a imagen y semejanza del lector que la sueña y vive. Excepto un centenar de títulos de libertinos dieciochescos franceses y dos centenares de novelas bizarras y extravagantes, excepto rarezas curiosas y muy divertidas, excepto los anaqueles de la literatura de ocasión, la de mero (y también feliz) entretenimiento, poca miga o chicha tiene. Abundan los grandes nombres que gustan hoy poco, abundan sofismas inevitables y plúmbeos o farragosos ensayos. Mi biblioteca es como una chica que enamora por sus calidades interiores intrínsecas, por su belleza interior, y no por su despechugado y llamativo escote. Es una biblioteca mohosa, tímida, pudibunda, gafuda, empollona, escolar, recatada, de esas que evitan las deliciosas vampiresas gamberras o los chicos malos. Sería buena herencia para una diócesis y no así para los vestuarios de una piscina. La cultura es  una señora vieja, arrugada y antigua, una anciana venerable, desprovista o no ataviada todavía (creo) con piercings y cabellos teñidos de verde. La cultura está en trances de desaparecer, sino ha desaparecido ya, diluida en formas masivas y mercantiles de «divertissement». Pero toda norma se define por sus excepciones. Y ahí entra la novela a reseñar, Crezco, de Ben Brooks, editada en la jovenzana y moderna (y más bien mediocre) Blackie Books. El autor tenía diecisiete años al escribirla. Y esa es su Némesis y su falla. La novela es flojita debido a la cultura insuficiente y no desarrollada del autor (que, si madura con sagacidad, puede convertirse en un muy buen novelista, pasar de la tosquedad de la fruta verde a la melosidad de la fruta en una compota) Vale en tanto retrato testimonial y generacional, pues carece de méritos lingüísticos o fuerza cognitiva o galas en las frases y descripciones o sabiduría en la trama. Cuando la lees lees el retrato vivencial de un chaval de ahora mismo, del hijo del vecino o de tus amigos, y casi lo percibes a él asomado al ordenador escribiendo y tú actuando como un indiscreto voyeur. La historia de Jasper -el protagonista- es en puridad la historia sin artefacto ficcional ni narrativo de Ben Brooks, un adolescente típico a principios del siglo XXI. Y aquí es donde el reseñista se convierte en un molesto moralista; este chaval adolece o carece de experiencia y madurez, pero en cambio no está influido por la inercia de la tradición para ejercer de contrapeso. No aparecen los abuelos, no lo educa la escuela ni sus padres, sino la pandilla, el Facebook y los chats porno, las fiestas y el uso abusivo e inconsciente -muy irreflexivo- de las drogas, los amigos -bonita y atractiva su amiga Tenaya- , la música moderna y la superficialidad. El chaval es avispado, inteligente, simpático, vulgar como su época, neurótico como su época, vacío y nihilista como su época, festivo y hedonista como su época. Los sabios antiguos nos recomendaban enfáticamente la «autarquía», esto es, la condición y capacidad para bastarse a sí mismos a partir de una vida serena, mesurada, tranquila, ordenada y sencilla. La felicidad ideal se lograba a través de la libertad y suficiencia interiores, ponderando actitudes y conductas como el autodominio y la constancia. «El trabajo constante puede con todo» observó Horacio, y, sí, el trabajar o elaborar nuestra espíritu y trabajar constantemente sobre la materia acaso sea la vía regia para el bienestar. La grosería moral induce infelicidad. La galanura y valor de un hombre consiste en evitar lo antes posible mentalidades infantiles. El futuro del protagonista se presume muy poco autárquico. En la novela no hay casi reverencia por nada, casi no hay tampoco respeto por nada, y los protagonistas están empapados del peor emotivismo, ya que la emoción jamás se une al conocimiento. Sus movimientos parecen diseñados por el más cutre plató de televisión. Ni sosegados ni serenos (en la medida que pueda serlo un joven) carecen de convicciones para hacer grandes obras (a la escala que fuere) y su vitalismo es terriblemente improductivo y autodestructivo. Ni quieren ni buscan ni desean pasiones nobles, sentimientos generosos, virtudes y creencias arraigadas. Su sensibilidad se reduce al «gusto por el fango» y a naderías como latigazos lúgubres. Si interpretamos el mundo a partir de novelas como Trainspoting y ésta, el panorama no puede ser más desolador. Nietzsche habló proféticamente de la muerte de Dios. A veces creo que la elegía o el réquiem debe predicarse (otra vez, asomando en mí el irrefrenable moralista) por nuestra mente o nuestro corazón.

Papá, in memoriam

En Septiembre hará cinco años que murió mi padre. Te echo de menos papá. Tu amor derramó sobre mí más vida de la que yo tenía. No hay nada más hermoso que una mesa abundante donde desayunan los padres con sus hijos. Nada más noble que la alegría de arrullar y pacificar. Sin tu mar, sin tu sol, siento roncas las tinieblas impalpables. Papá, todas las horas de tu vida todavía me acolchan. Papá, el combate sin ti es duro. Nunca hubo una guerra buena ni una paz mala.

 

Todo tiznado de comercio papá, embadurnado de trabajo papá, pero el mundo incuba con pecho pálido la grandiosidad de Dios, cuya falda de nubes canta hazañas gigantes. Creo porque nunca creer fue absurdo. Y creeré en ti incluso más allá de la muerte.

 

Me visto con paños nobles y curiales, me unto de lavanda las manos, y entro en mi biblioteca para hablar con los muertos sabios. Pero papá tú siempre estás en mi mente de forma constante y perenne. Tú fuiste el más sabio de los hombres. Interrogo sus razones -tus razones- y esos hombres por su humanidad me responden. Gozoso huyo del siglo xxi, es decir, de la publicidad por encima del logro, la revelación por encima del comedimiento, la sinceridad por encima de la decencia, el victimismo en lugar de la responsabilidad personal, la confrontación en lugar de la cortesía, la psicología en lugar de la moralidad.
La historia es una acumulación de escombros, y cualquier tiempo pasado fue mejor. Sí papá, lo hablamos mucho, este mundo no es el tuyo ni el mío.

Phoebe

La gracia lo diviniza todo. En esta entrada cuelgo todo un poemario, Phoebe, escrito hace más de veinte años. Entonces era joven y estudioso y solitario. Hoy soy estudioso y solitario. Fue mi primer libro; sus notas un si es no es posmodernas son un débito de la época. Phoebe es un ente de ficción. El amor que osa declarar su nombre. La alegría salvaje del exigente cuerpo lunar. La pasión que se ama cercana. Las auroras blancas por las negras regiones galácticas del éter. Entonces era un apasionado del cine y las bibliotecas, de las caricias y el futuro. La tierra vestida de belleza aguardaba la primavera. Son poemas breves, que mucho se entienden, de atrezzo pop, como de línea clara de cómic. Ojalá disfruten leyéndolos como aquel imberbe disfrutó escribiéndolos y puliéndolos. As times goes by, tempus fugit…A veces me apabulla el recuerdo verde de aquel frenesí. Sí: la gracia lo diviniza todo.

 

 

 

 

CUMPLIDOS I
Eres una dorada aventura de clorofila de Spielberg.
Una cosa bonita como, digamos, un sonajero recién lavado.
O la aurora mimosa invadiendo mi habitación
con su revolotear típico de cachorro.
Y mira que vas y te pones morena bajo los rayos UVA
(más que broncearte el sol
parece que en su lugar te broncea mi imaginación)
¡Cuánta fuerza gravitatoria la de este amor
que incluso podrían sangrar las luciérnagas!
¡Cuán deliciosamente me enamoras, Phoebe!
¡Cuán delicadamente siento las algas vivaces en tus ojos marinos!
VARIACIONES SOBRE UN POEMA CHINO
¡Oh primavera naciente!
¡Si deshiciera también
la escarcha de mi dolor!
Que una lluvia de sol
evapore esta tristitia.
Me regalaste un abanico.
Dijiste:
“es testimonio de mi amor.
Poseyéndolo nunca nos separaremos.
Eternamente juntos viviremos”
Miro y remiro el abanico
sumergido en la saudade:
tú no vuelves.
Sueño besarte,
con los labios mitad húmedos,
saboreando tu carmín,
apartados de la multitud,
un beso como los del cine.
Pero tú no vienes.
Se enmohece el abanico.
Sueño con robarte
el rubí del ombligo,
el piercing de la vulva.
Sueño con abanicarte desnuda
mil días y mil y una noches.
Vuelve Phoebe, amor mío.
La soledad y la lluvia
gastan mi muerto corazón.
PECHOS CON NATA GREMLIN
Dobles santidades. Dobles arcadias.
Dobles delirios en cinemascope.
Igual a liebres retráctiles.
Vayamos al drugstore a comprar nata,
y con ella te unciré los pechos,
y zalamero (glups,glups) devoraré esas petit-suisses,
grotesco y musical, gozoso y musical,
sátiro y musical, a ritmo de blues.
Y si haces topless, al principio,
el leve bronceado será el más bello,
moreno y vitalista ensueño del verano.
Oh gemelos montes de deseo erguidos.
Oh la nata vulgar en los senos aristocráticos de la amada.
YOUR EYES
Tus ojos son un verano de ligues
y arenas rubias.
Oasis en Arabia.
Un puma lunar.
Un inflamable sábado noche.
Delicadeza suprema de sentimiento.
Y si las mangas de tu blusa
están mojadas por tu llanto
entonces las mangas de mi traje
están mojadas por mi llanto
(mis ojos ven por tus ojos).
Tus ojos son oseznos que hablan.
Un cervatillo que ríe.
Y si te los pintas,
qué fruto más dorado, más dormido.
Son un absoluto que parpadea.
Una playa donde holgazaneamos.
GOOGLE IMÁGENES
Qué hermosa eres, como, por ejemplo, la Eneida
tantas veces releída, su misma grandeza de alma.
Un dios omnipotente no podría robarte la hermosura
pues tu belleza sería su talón de Aquiles.
Ni un dios eterno tampoco; le faltaría tiempo.
Ay ese mármol tuyo de homéricos muslos.
Ay tantos numerosos objetos perfectísimamente bien labrados:
brazos igual a amapolas, piel igual a fresas, piernas como rosas.
Eres guapa como un ideograma chino.
Bella como el rítmico engranaje de un reloj de cuco.
Google en verdad te hace justicia.
En mi salvapantallas un ramo pleno de eudaimonías.
LIGHT OF THE WORLD
Cooper, Wine, Ingrid, Grace…muertos.
Roma, Alejandría, Cartago, Atenas…muertos.
Adriano, Marco Aurelio, Cromwell, Churchill…muertos.
La noche total nos engulle.
Tú eres la nube blanca contra mi noche total.
Si nado por tu fondo preciosísimo,
si exploro las simas de tu fondo,
si me demoro en los acantilados abisales de tu alma,
sólo veo estalactitas y paisajes de luz.
Luz de vudú al rojo vivo
y luz de alsaciano bosque
y luz de cúpula de verano austral.
Opera de luz, en ti late la luz toda.
Y seguirá latiendo por los siglos de los siglos…
ONANISMO
( fotografías de actriz en una isla caribeña )
Azul mar de isla a solas…
Arrobado me sofocaban tus ojos y pestañas,
exploraba el imaginario planeta de tus largas piernas,
me inundaba el dulzor de tu piel
moreno como moras en sazón…
¡Metamorfosis! Mi joven varonía
plena de tu ardorosa delicuescencia
inició un tímido gesto de encabalgamiento,
y, sí, te besé (torpe, ineptamente),
te acaricié (toscamente, lleno de sudor y oro),
y, casi enseguida, fenecí, morí,
me disolví en un charco de placer,
en inexpresable láctea foundé…
Para ti, mi hembra amada, novia mía,
estas palabras, estas palabras privadas,
a través del sofístico túnel del tiempo,
a través de los congelados vientos de la noche.
LA GACELA DE HOLLYWOOD
Una gacela entrevista al alba
la asocio en mis imaginaciones
con algo muy parecido o similar
a una adolescente dormida
(pulchritudo adhaerens)
que justo antes de dormirse
se ha puesto unas leves gotas de colonia
e intimado con su novio por el smartphone.
Phoebe, en cambio, al dormirse
recorre un muy largo pasadizo
por un crepuscular castillo gótico
donde en la losa resuenan y retumban
muy rojos y muy afilados tacones.
Pero no hemos de asustarnos.
Es la mismísima gacela novísima
vista siempre a medianoche o al alba.
La gran gacela de miel adolescente.
La pequeña gacela de Hollywood.
A FAVOR DE CHICAS HETERODOXAS
Phoebe, hazme caso por una vez:
pon enormes hormigas rojas (de las que pican)
en los culottes de las De Las Frías Miradas Monótonas
o en las blusas de las De Los Tristes Ojos Censuradores
o pon peludos cangrejos de mar
a aquellas De Las Largas Uñas Transparentes
o a las De La Casta Moral Hipócrita.
Pero, claro es, a los boys de Chicago o Texas,
que se desloman por una miseria en el café,
y sueñan con una peli con Scarlett Johansson,
a estos cúbrelos de oro y cintas de grana,
príncipes como son De Los Jeans Apretaditos,
y sobre todo, bien mío, si de consejos se trata,
recorre los riachuelos que engolfan mi cuerpo
con cada una de las ventosas de tu lengua.
Que en amor el escándalo abre las puertas del paraíso.
BONDAD, VERDAD y BELLEZA
En L.A. te veo patinar cada día
en el bulevar contiguo a la playa.
Aquí el cielo es un jardín, una sed,
un espíritu de ruiseñores azules,
un fuego de imaginarios dragones,
una lívida liviana lila,
una diluida y dorada máscara.
Bajo este cielo y este sol,
nuestro búnker del amor,
nuestro zulo de la belleza,
nuestra fosa del sexo.
Puro bonum, verum et pulchrum.
SAUDADE
La noche derrama cisnes (cisnes huérfanos)
si estás triste.
La noche dimana su murciélaga covacha de grisú
si estás triste.
La noche son bares de corazones solitarios
bares en las carreteras perdidas del deep-south
si estás triste.
La noche es una cría de ballena varada en la playa.
O plomo hirviendo en mi corazón recluso.
O un grito exhausto de piel roja…
Pero no estés triste Phoebe.
Mira más allá del espejo.
Piensa cariñosamente en nosotros.
Adviértelo:
¡nunca hizo un día tan bueno para quererse!
DONDE PHOEBE ES EL HALCÓN
Amar es como el arte de la cetrería;
hay que domesticar al ave rapaz
cuyas garras o hieren o acarician.
Debemos tener paciencia: el amor
es ese animal irracional; seamos pues
indulgentes con los errores primeros;
pero una vez domesticado,
no seamos ilusos; su natural propensión
es volar muy lejos de nosotros.
ESCENARIO CÁNDIDO
Nací y por mis manos fluyeron sus piernas
como por Santa Claus fluyen los dulcísimos regalos.
Zeus nos arrebató las mientes
y me proveyó
de la Itaca de sus suaves pechos
de la Itaca de sus sexo joyante.
Con lentitud de mariposa o crooner nos sumergíamos
emergiendo con pececillos rojos a nuestro cabello enlazados.
Vástagos del Amor, sus divinos designios se iban cumpliendo
(qué importaban naves, semáforos o temibles aqueos)
Por mis manos fluyó su cuerpo.
Tu cuerpo que es un jacuzzi en el infierno.
Tu piel que es errante estrella y Andrómeda helada de fuego.
DOUBLE LIFE
Serás mi muchacha con ojos de muchacho.
Serás mi muchacho con talle de muchacha.
Voluptuoso te rociaré el cuerpo de bourbon,
el sexus de bourbon, el anus-ortiga de bourbon,
el corazón también de bourbon, ese corazón de Judas, que,
paradójicamente, recuerda un dulce corazón de Cristo.
Serás mi muchacha con aliento de muchacho.
Serás mi muchacho travestido de muchacha.
Serás mi convulsa fantasía de San Sebastián asaetado.
Serás mi almita de muchacha en alma de muchacho.
Y entonces empezaré a fingir la doble vida de este poema:
tú y yo.
POEMA DE LOS DONES
El poema cuando no es documento es sueño.
(EL DOCUMENTO)(EN LAS AFUERAS, SIN LIRIOS)
Mirad, cómplices lectores, el metro
bajar a los malos barrios de la urbe
-la luna el negro émbolo de una jeringuilla-
cosa que asocio
al histérico tacto de la nada
o al pánico –nácar frío-
de ratas en cuartos de baño
o parkings sin apenas luz
-se respira una atmósfera de extrarradio y docudrama-
(EL SUEÑO)(EN EL ESPIRITU, CERCADO DE LIRIOS)
Pero nada temeré, nunca.
En mi mente el perfecto cuerpo de odisea de Phoebe,
sus senos sublimemente armonizados
con la delicadeza de su sentimiento,
o ese óvalo bellísimo de su cara
como un huevo de Pascua hechizado.
En mi mente (avivadísima) la celeste alma de Phoebe,
melancólico libro de alegría,
grana de flauta mozartiana.
Alma, cuerpo…Ser y verdad…
Y nada más basta.
TERAPIA ARTÍSTICA
A veces pienso que el territorio del amor
es indiscernible del territorio de la muerte
y que gatos demoníacos y lobos hambrientos
lo marcan con sus ácidos orines.
A veces pienso, valga la hipérbole,
que el amor es una gaviota atrapada en una turbina.
Que no se distingue del desplome de las Twin-Towers.
Pero viene el Arte, así, medio gagá, beodo,
vestido de petimetre o mequetrefe, dandy
con foulards rosas, el arte sutil y ondulante,
el arte arrollador y extravagante,
y entonces, de alguna rara manera,
por una suerte de racionalismo mágico,
el “yo” no arde más en los infiernos,
y tú te desintegras en las letras arial narrow
de cada una de las palabras que te dirijo.
LOCUS AMOENUS
Arde tórrida la luna.
Arde la mala vida
en la falda de cuero
de dudosas odaliscas
que a la madrugada embrujan.
Arde la ciudad nocturna
en el trapicheo o trueque
de un polvo
a cambio de una dosis de crack.
En la cabina del peep-show
dos amazonas núbiles
con muslos frutales y tatuados//
¿Tic, tac? ¿Estás ahí?
Vayámonos a una aldea del Sur
sin graffiti en los portales
allí donde florece el limonero
sin rascacielos y con sol cenital
bajo la égida de un dios benigno.
Pero no aquí
en este páramo infecto
donde vive en franca decadencia
mi mente,
EE.UU
y mi hacienda.
TE PROPONGO
Te propongo bombardear Las Vegas,
acaso no, mejor casarnos en Gibraltar,
como los huidos de la justicia y que se aman,
o ir a Lisboa a beber viño verde
o subir aturdidos la torre de Babel,
o representar nuestra locura juiciosamente
que es una perspicua forma de escenificar el amor.
Pero es mejor tocarte a ti (sinestésico abrazo),
arrullarte mimosamente bajo una palmera,
y proponer ese alto sentido de la vida
que resume el nombre místico “Phoebe”.
[Propongo que Phoebe sea Phoebe,
sin mascaradas ni sinsentido;
propongo que su fulgor sea su fulgor
y que nunca se llene de incuria o iracundia.
Te propongo conmigo siempre. Tú y yo]
UN REGUSTO DE TI
No puedo aguantar lo que me gustas:
hasta me hago pis encima.
Me gustas como el perfume de los naranjos
indistinguible del olor de tu piel al salir de la ducha.
Me atraes como el sentido de las nobles metáforas
o los retratos de Whistler o la novela Ada or ardor.
Me gustan tus caricias
atacando igual que hordas de galaxias amistosas,
tus caricias que saben a zumbar de avispas.
Me gustas con antifaz o engalanada para la ópera,
o con esas braguitas con el pespunte deshilachado.
Porque, debes saberlo, fui un prisionero
que ve la luz tras toda una vida en sombra,
y al que, como dijo el poeta,
cuando los gusanos hagan una cena fría con su cuerpo
encontrarán un regusto de ti.
LACUS SOMNIORUM
La noche es aguanieve si no leve lágrima
si te miro plácidamente durmiendo
acaso soñando con tigres en palacios
seguro que soñando con bellos jugadores
canadienses de hockey
cuyos steaks tienen doble filo
igual que la lanza de Agamenón.
Nace el alba de dedos sonrosados. Te quiero.
Somurgueje el milagro del alba. T´estim.
Y qué gozosa la sensación del alba entrante
cual idea móvil con pies de bailarina.
(et voldré sempre, i encara després)
Te despertarás,
te lavarás la cara,
al analizar el look de tu pijama
sonreiré en mis adentros,
te espiaré en la ducha (aunque no te vea)
y el aroma del café inundará la casa
como aroma de moras en un bosque.
La noche acabada en grácil si no fértil sonrisa.
CAMARADAS
Leer al inmortal Platón, también
extasiarse ante nubes o pintura paisajística.
Pero nunca dejar de ser compinches –nunca-
Inundar de rosas los pasillos de los hospitales,
o blandir la espada en justas medievales,
o disfrazarnos de espantapájaros (ahora
que lo pienso, eso sí; de espantapájaros
dialogaríamos con el exclusivo poder de la mente).
Y por la noche de fiesta a una disco gay
al son de un mix de Madonna y Lady Gaga
y terminada la velada, ebrios de amor,
cual tribu caníbal, hambrientos,
devorar el respectivo fruto entre nuestras piernas.
WAHRHEIT
La verdad intocable y eterna,
inmutable y definitiva,
audaz y lúcida,
divina e incandescente,
una verdad vívidamente veraz
es que te amo como nadie te ama.
¿Por qué aquel novio cabeza hueca? -me dije-
¿Por qué los besos en el auto
con aquel musculitos jugador de rugby? -ahora sonrío-
Ay, querida, qué más da, que más me da,
si los celos son centauros de ojos verdes
con famélicos dientes de sangre.
La verdad es ese verdor al día que da tu risa,
la verdad es esta noche maravillosa,
definitiva e intocable.
Una verdad clásica y honda, muy antigua y muy moderna.
(Decidme, ¿no véis -aguzad el oído-
el péndulo sonoro de risas en la alberca,
el tufo a cereal en el campo?
Decidme, ¿no es esto acaso la verdad?)
FEMME FATAL
Acaba de ponerse la toalla entre las piernas
(las ingles recién depiladas).
Me excita el bravío mar de sus gritos histéricos
o que eche a menudo somníferos en el champán.
Me gusta tanto imaginarte así Phoebe:
enfurecida por perder a las cartas o por el carácter de tu madre
o con irrebatibles ideas de matar o bien suicidarte
(pende como la duda en la punta de un florete
el que me vueles o no la tapa de los sesos)
Acabas de colocar tus braguitas en la maleta con el dinero.
Vas descalza por la grava
y unas moléculas de buganvilla te pican en las aletas de la nariz.
Vienes con el rímel corrido, agujereadas las medias,
ensangrentadas las uñas, sucio el pelo.
O algo de poesía hay en todo esto
o estamos ante otra súbita alucinación del poeta.
NIGHTMARE
A ver si te espanta el sueño que ayer tuve:
eras una esclava que un comerciante te ofrecía,
morosamente se explayaba en lo moceril de tus años,
y besaba tus labios, y palpaba tus nalgas,
(el tipo era gordo y grasiento como un tonel),
y desplazaba viscoso su mano por tu espalda,
y jocoso y truchimán y ufanoso decía, decía el muy cabrón,
que acaricias y gozas al ser acariciada,
que palpas cuando eres palpada,
que amas con la lengua si la lengua te ama.
Desperté desvelado y saqué todos los sextercios del banco.
Nunca el amor debe ser el lugar del excremento.
MA PHOEBE
Mi soledad estaba llena de palabras.
Ahora sólo quiero, única-mente,
P de “pizpireta” ( sideral piruleta )
H de “hada” ( corazónsolitariopequeñadama )
O de “orangután” ( fruit orange madame )
E de “enguantada” ( con propulsión aeronaútica )
B de “bendición” ( with christmas song )
E de “estravagario” ( boom extrasolar, exoplaneta estelar ).
ADOLESCENTES DICHARACHERAS EN LA PISCINA
(escena de película)
Se bañan en la piscina hadas y hurís y teen-agers
con escamas de oxígeno y bikinis plateados
que se acercan
se tocan
se encabalgan
se mezclan
se agolpan
explotan
y desaparecen
en puro sentir de sonrisa amplísima
sonrisa de cloro antiquísimo.
El sol de agosto entibia las melenas rubias
y hay baños de sol y coca-cola.
(mientras, en el cine, en la sala de cine,
un bisbiseo que sólo se aviene con la palabra “placer”
cuando en la pantalla entrechocan
chicas guapas, risas azules y pieles bronceadas).
LA LÁGRIMA MALIGNA
Escucha el triste blues que a lo lejos se oye…
Y sucedió que una especie de polen
o una bacteria venida del inframundo
irritó tus ojos y te provocó una lágrima.
Con la mayor delicadeza y ternura
que pueda mostrar en mi vida y otras vidas
acerqué mis labios a tus ojos
y besé y bebí y tragué la lágrima perversa.
Al fin todo pasó (lejos del mundo el Hades).
Sí, disfrutemos maníacos de la noche.
Que, como en efecto conocen los poetas,
una discoteca es la especie mejor de felicidad.
AH LOS ENFADOS
Por una memez de críos hoy nos hemos enfadado.
Las sábanas son muy negras
y los piratas, o cojos o dementes ridículos.
Son oscuros, tétricos vestíbulos,
los cines si nos enfadamos.
Es la mente, si nos enfadamos,
una fétida máscara de dientes postizos.
Es la crema protectora del amor
una pasta mohosa y verduzca
si nos enfadamos.
(mirad, lectores, los coches lucientes que se dirigen a los antros/
las nenas encandiladas con sus novios/
las parejas abrazadas por Central Park/
los nenes que se atreven a no ocultar su ternura/.
¿Dónde estás linda Phoebe?/
el móvil no contesta/
el móvil es una cobra sin veneno).
LA MAFIA DE LOS ÓSCAR
Te pones un negro tacón fino
para viajar en el tiempo y acudir a fiestas
donde las noches son turbias
donde los eclipses son obra de brujos
y hay tintinear de medias
y senos que brillan como agujas.
Después vienes con el rímel corrido
despotricando de productores y actrices jóvenes.
Mi amor, aunque no te consuele,
es sabio experimentar quietud y ternura
y estar bien atenta a las palabras
de esa cohorte de hijos de puta.
ME ACUERDO DE TI ( POEMA A LO MTV )
Me acuerdo de ti.
(no de tarde en tarde,
siempre
me acuerdo de ti).
Cada segundo
De las 00:00 a las 12:00.
Me gustan tus pechos
(y cuando refunfuñas)
tu coño
y tu culo respingón
y al ver
pechos, coños, culos
me acuerdo de ti.
(pero no de tarde en tarde,
siempre estás en mi cabeza).
Cada día
De las 12:00 a.m a las 12:00 p.m.
Me gustan tus pechos
tu coño
y tu culo
y al ver
blusas, faldas, jeans
me acuerdo de ti.
(pero no de tarde en tarde,
tu recuerdo ametrallea mi cerebro).
Cada siglo
De las 12:00 A.C. a las 12:00 D.C.
Si tú saltas de mi vida
si tú no te acuerdas de mí
salto un puente
visito un vidente
me pinto de verde
o vuelo en parapente
pensando en ti.
(eres una zombi
en mi cabeza
que me chupa los sesos).
No importa
que tú
caprichosa y malcriada
no te acuerdes de mí
yo
me acuerdo de ti
de ti
de
ti.
CUMPLIDOS II
Eres una película de oro y clorofila de Cukor.
Disturbios de música brotan de tus ojos.
Aves migratorias en ti cada verano se posan.
Eres Maxim´s excavado en el mar.
Y en la isla braceas desnuda y morena y majestuosa.
( Resten, como objetos del naufragio, aquí,
tu aura de solar revolución,
la libre libélula de tus piernas,
el rímel exagerado como un grito gatuno,
y tu culo de dulce poma surreal ).
ÍTACA
Al amarte
mi sentir se diluye en la contemplación
y lo que llamo mío ya no existe
(no son míos mis labios, mi alma no es mía,
mi sangre por donde también circula
la savia del universo, tampoco es mía).
Pero al amarte
he palpado y desvelado al Ser
dado muerte al can Cerbero
derruido la ciudadela amurallada
vencido Lestrigones y Cíclopes
arribado a Itaca.
BIKINI WUNDERKIND
El gel del mar
transpira tu piel,
tiene salitre de tu piel.
En mi boca la sal de tu piel.
Ducharnos juntos,
bañarnos juntos en la mar:
qué géiser de besos,
qué manantial de besos,
qué lago de besos,
qué cientos de besos
como en el poema de Catulo.
Sobre la arena
tu T-shirt empapada de espuma,
tus blue-jeans empapados
con agua de mar.
Sí, nació una flor al pie de unas olas
que Júpiter no supo ver:
Phoebe…
en bikini…
saliendo del mar.
DANGEROUS
La policía nos pisa los talones, mon amour.
¿No te parece que disuena Mozart en el salpicadero?
(se acoplaría más aquí la música de algún rapero mafioso).
¿Nos iremos con la droga y los millones?
¿Entonces escuchas ya los motores y rotores en marcha?
Querida, no crees más factible cambiar de una vez de vida
y habitar una linda casita vallada en New Hampshire
con pérgola, barbacoa y fox-terrier.
No crees factible no engañar más al seguro
y escribir así con letra clara y cuidadosa nuestro amor,
que el amor en peligro es igual al peligro de no amor.
EL AUTOR ES EL DIRECTOR
¿Es su cabello color
de camomila difusa?
Según lo desee el director.
¿Es una pérfida
como con piel de aguarrás?
Según lo desee el director.
¿Es una hermosa hetaira
en rojo bar de Beverly Hills,
o es selenita y celeste, o sarracena
y bien tierna, o pícara y expresiva?
Según los gustos del director.
Pero en la oscuridad del cine
con mi alma desnuda de cintura para abajo
Phoebe me estrangula
con sus uñas de archiduquesa
con sus senos de princesa
con su daga de diablesa
abriéndome de par en par los sentidos
a pródigas y lujosas Casas del Ser y el Sentir
(ahora yo soy el director).
QUE VAN A DAR EN LA MAR
El cuerpo, el alma.
El alma en la cárcel del cuerpo.
La sumarísima belleza.
La belleza que catapulta hacia el amor.
La hélade (incluso las derrotas).
Los discos, las callejuelas,
las verbenas, los dátiles,
los museos, el camino
de baldosas amarillas,
los libros, las rosas,
el estruendo de una granada,
la roja granada abierta,
la lluvia abrasiva del trópico,
la llama que abrasa la carne,
la nieve en los bosques mágicos…
¿Acaso concluiremos,
es hecho incontrovertible,
razón acaso ineludible,
que tú y yo, Phoebe y Christian,
Christian y Phoebe,
alguna vez, alguna vez,
tú y yo,
alguna vez,
estaremos muertos?
WERTHERIANA
Imaginaste tu vida real.
Los ríos lingüísticos de la vida reales.
La ficción de Phoebe real.
Solo y meditabundo en la playa
la bajamar te devuelve las palabras verdaderas,
palabras de invierno que agrietan los labios.
Phoebe entra en tus brazos agónicos
con el escalofrío de una fantasmagoría gótica.
Es la quimera doliente del amor.
Y a nadie más quisiste tanto.
Termina como un apasionado lector del Werther.
Dispón la gillette en la cómoda, a punto.
Y, sin poesía, sin épica, sin estética,
muere igual a como has vivido.
FLATUS VOCI & THE END
Una modesta palabra tuya
y César no cruzó nunca el Rubicón.
Una simple palabra tuya
y explosiona al instante el universo
como un cuchillo en mitad de las vértebras.
Una meliflua voz tuya
y el trópico sufre súbita glaciación.
O se silencia el fruto de la luz
o Joyce no termina el Ulysses
con las palabras “I love you”.
Pero una palabra tuya no evitará nunca
que yo te espere, siempre,
donde siempre te espero:
en el errante árbol de risa de tus labios.

Para mi amada profesora de latín del Liceo

«Une douceur de ciel beurre vos étamines!» Rimbaud
Con letra clara, pausada igual que la respiración,
clara como un potrillo o gato montés en el aire,
escribíais ubi trascendit florentes viribus annus
y el tigre a vuestro pecho -feroz en la rosada-
despertaba la maleza de los árboles.
Recuerdo vuestros pechos como simas Tártaras
el lugar más profundo del mundo
incluso debajo de los Infiernos
temido hasta por los Dioses.
Recuerdo sus labios alunados tan distantes
de joven filóloga recién licenciada
aquellas ondas rojas con peligro de magnolias
o la vagabunda piel donde flota y libre se vence la hierba.
Yo palpitaba, me mordía el sexo, el ímpetu me inspiraba,
gozando aquella pasión me llenaba de contento.
Amore ha fabbricato ciò ch´io linio, podría decir con Cavalcanti.
Porque tú eres en mi historia civil verso de amor y prosa de romance,
y es tu cuello un descolgarse de visiones de Benedetta,
y tus ojos zarza en la majestad suprema de la calma,
y tu tiempo lugar de bronceada isla donde bracear a solas.
Con Amor se roturan los campos con nardos
y habiendo llegando vuestra memoria
a estas ordinarias horas menguantes del planeta
a estas horas coturras del comercio y la política
me subo a la nave de ese primer amor
primer y último amor -a partir de ahí todo fue decadencia-
y grito, me muerdo el sexo, me tiro de los pelos,
para negar el requiem aeternum del tiempo.

Leer

«El acto de leer es profundamente solitario. Separa al lector del resto de la habitación. Sella la totalidad de su conciencia detrás de los inmóviles labios. Los libros amados son la sociedad necesaria y suficiente de los solitarios. Estos cierran la presencia de intrusos. En resumen, en el acto de la lectura hay una furiosa intimidad que clama silencio.» G.Steiner.
Atesorar sentimientos singulares y no gregarios en medio del silencio es leer. Leer es una ceremonia privada en pos del vaciamiento. La Era Libresca es una lingua franca contradictoria de las superficies sonoras constantes, de la estridencia de decibelios y movimiento. Un pez se mueve en el lago del pensamiento. Un pececillo fosforece. Y el mundo se calma, el mundo en calma se goza. Y la noche se hace lágrima y noticia del sentimiento. Y el misterio metáfora y vocablo de la vida adensada de arcoíris.

Mi soledad astronómica

Una vida sin reflexión ni examen no merece vivirse, pues se envilece tu alma como un gusano reptando a ras de tierra. Si cavilo sobre la experiencia acumulada, al percibir y extractar su figura, su norma significativa, su patrón de respuesta a los variopintos estímulos, si pretendo la tentativa de elucidar qué soy yo respecto al mundo, qué visión orgánica de mí mismo y el universo vive en mí, acude a mí una vivencia previa a la idea, y una emoción que sucede también a la idea: la soledad. A edad desproporcionada nunca tuve ni tengo novia, casi ni amigos, ceno y desayuno solo, transcurren a veces semanas sin que hable con nadie, y solo soy yo si soy solo. Mi único reino concebible y en la única posición que me siento cómodo y al rojo vivo es en los alrededores de mi ermitaña, claustral soledad. La soledad es la única elección en que encuentro verdad y descanso. En su estudio y alcoba siempre veo una posibilidad de más. Mi mente solo se abre si la encierro en mí. Seguramente me he cerrado la elección de muchos campos posibles, seguramente mi estrecho paso guarda un alma pequeña. Pero no sé organizar y clasificar mis datos de otra manera. No me puedo gloriar de otras formas de descripción no solitaria. Coincido y discrepo conmigo, y mis impresiones equívocas se dan en exclusiva ante mí mismo. La bendición y la energía de la soledad es mi patético destino. Una felicidad, en fin, por limitación e incompetencia, pero llena y libre.