Diario de un esquizofrénico XI

Esa solemne frase: educar al pueblo.

Con Renan creo que el azar del nacimiento es menor que el azar del escrutinio. La sociedad, con el sufragio, se ha rebajado. La democracia ha ganado muerte. El pueblo y sus políticos son mucho más terribles ahora que en tiempos de Robespierre.

Educar al pueblo ¡Paparruchas! Así se explica esa alianza tan frecuente entre el magazine y la barbarie del gusto; entre la divulgación abajada o vulgar y el periodismo.

Se amplió y difundió lo más posible la cultura, convirtiendo la cultura en algo que no es ni será cultura, y por otro lado, se acentuó la tendencia a restringir y a debilitar a la verdadera cultura.

En un poema leí que a su autor no le importaba ni afectaba la hecatombe u horror cultural, sino que solo le incumbe que la cultura no muera en él. Sabia observación. Recomiendo asimismo la lectura minuciosa de otro poema suyo «¿Acaso no llevaba yo razón?». Poco más se puede decir más sagaz.

Paz a los hombres. La Estupidez reina en palacios y chozas.

***

La erosión de la Cultura es dramática. Yo, olvidado, y, yo, ninguneado. Y por ahí primando artistas de baja estofa.

En la portada de «Life» festejaron el ochenta cumpleaños de Bertrand Russell con una fotografía y el titular» Una gran mente continúa fastidiando y honrando a nuestra era», junto a otras fotografías de matronas discutiendo con un árbitro de beisbol, y de no sé qué actriz cuyo largo beso causaba sensación en las pantallas. Era una mezcla de lo alto con lo bajo, indistinta y abigarrada: Renoir junto a un caballo con patines, Kant al lado de una estrella de moda de la televisión.

Ahora ya del escenario público se volatilizaron las referencias altas. La cultura se convirtió en una papilla de hueso de pollo de granja cutre. Lo anega todo una incontenible marea de vulgarización. Fue magnífica la presciencia de Pope en «The Dunciad»:

«¡Helo aquí! Tu temido imperio, Caos, se ha restaurado;

La luz muere ante tu esterilizador verbo;

tu mano, gran Anarca, hace caer la tela

y la oscuridad universal todo lo envuelve»

***

¿Qué hacer entonces? ¿Cómo esquivar las torvas propiedades del mundo? Meditando quietamente, sin parloteo innecesario. Cultivando mis propias verduras, alimentándome de bayas y setas del bosque. Escribiendo en tablillas de cera esenciales palabras. Imitando el soberbio ejemplo de Maquiavelo:

“Llegada la noche, vuelvo a casa y entro en mi escritorio; en el umbral me despojo de la ropa cotidiana, llena de barro y mugre, y me visto con paños nobles y curiales; así, dignamente ataviado, entro en las viejas cortes de los hombres antiguos donde, acogido con gentileza, me sirvo de aquellos manjares que son solo míos y para los cuales he nacido. Estando allí, no me avergüenzo de hablar con tales hombres, interrogarles sobre las razones de sus hechos, y esos hombres por su humanidad me responden. Durante cuatro horas no siento fastidio alguno; me olvido de todos los contratiempos; no temo a la pobreza ni me asusta la muerte…”

O leyendo y releyendo a Montaigne:

“Creo ahora que el único propósito de la soledad es vivir cada uno a su gusto y a sus anchas”

“Por eso no basta con apartarse de la gente ni basta con cambiar de lugar. Es preciso sustraerse al hábito de la compañía humana que llevamos dentro; secuestrar nuestro yo y poseerlo nuevamente. Llevamos con nosotros nuestros grilletes; no somos del todo libres. Volvemos la mirada una y otra vez a las cosas que hemos dejado atrás; fantaseamos con ellas constantemente”

“La soledad que amo y defiendo consiste, en suma, en recuperar mis sentimientos y cavilaciones y apropiármelos de nuevo, en restringir y refrenar no mis pasos sino mis deseos y zozobras, negándome a preocuparme de cosas externas y huyendo como de la peste de la servidumbre y las obligaciones: en retirarme no tanto de la humanidad como de la muchedumbre de los quehaceres humanos”

«Un lector capaz descubre a menudo, en los demás, perfecciones diferentes de las que el autor ha visto y da sentidos y aspectos más ricos»

“Poco importa cuántas veces revise mis escritos; en lugar de complacerme, me decepcionan y me enojan. Tengo siempre en la mente una idea, una imagen difusa, de una expresión mucho más acertada que la que empleo, pero, como en un sueño, no logro asirla ni desarrollarla”

“Tengo una mente perezosa y roma: el simple jirón de una nube hace que me distraiga. Mi entendimiento es lento y confuso, pero, cuando aprehende algo, se agarra bien a ello y lo abraza por completo, con fuerza, profundamente”

“Me considero un hombre común y corriente, salvo porque me considero un hombre común y corriente”

“La incertidumbre de mi criterio está casi siempre tan equilibrada que de buena gana recurriría a lanzar los dados o a tirar una moneda al aire para decidir”

“La gente mira siempre lo que tiene delante; yo vuelvo mi mirada hacia dentro. La planto allí, allí la albergo. Todo el mundo mira adelante. Yo miro dentro. Solo trato conmigo mismo. Pienso en mí mismo incesantemente, me mido, me saboreo”

“Acaso por mi trato frecuente con el saber de los antiguos y por la huella que han dejado en mí las almas fastuosas del pasado, siento repugnancia hacia mí mismo y hacia los demás. En verdad, vivimos en una época que tan solo produce mediocridad”

“Tendríamos que reservar una trastienda para nuestro disfrute particular, un refugio en el que recogernos a solas y en el que asentar nuestra verdadera libertad. Y allí retomar nuestra conversación con nosotros mismos, en privado, sin contacto o comunicación alguna con el exterior, y conversar y reír con nosotros mismos como si no tuviéramos esposa, hijos, propiedades, sirvientes ni ayudas de cámara. De manera que, cuando llegue la hora de perder esas cosas, estemos habituados a pasar sin ellas”

«Yo festejo y acaricio la verdad en cualquier mano que la encuentro, y me rindo a ella alegremente, y le someto a ella mis armas vencidas en cuanto la veo acercarse»

***

Estoy como una cabra. Esquizofrenógeno y neurasténico. Pero me asombra la lucidez de este Diario.

Diario de un esquizofrénico X

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En esa suculenta obra maestra del pensamiento de Werner Jaeger, “Paideia, Die Formung des Griechischen Menschen”, traducida por Xirau y Wenceslao Roces, escribe el erudito alemán:

“El hombre solo puede propagar y conservar su forma de existencia social y espiritual mediante las fuerzas por las cuales la ha creado, es decir, mediante la voluntad consciente y la razón. Mediante ellas adquiere su desarrollo un determinado juego libre, del cual carecen el resto de los seres vivos […] Pero el espíritu humano lleva progresivamente al descubrimiento de sí mismo, crea mediante el conocimiento del mundo exterior e interior, formas mejores de la existencia humana. La naturaleza del hombre, en su doble dimensión corporal y espiritual, crea condiciones especiales para el mantenimiento y transmisión de su forma peculiar y exige organizaciones físicas y espirituales cuyo conjunto denominamos EDUCACIÓN. En la EDUCACIÓN, tal como la practica el hombre, actúa la misma fuerza vital, creadora y plástica, que impulsa espontáneamente a toda especie viva al mantenimiento y propagación de su tipo. Pero adquiere en ella el más alto grado de su intensidad, mediante el esfuerzo consciente del conocimiento y de la voluntad dirigida a la consecución de un fin”

La educación participa de la vida y hace crecer a una sociedad. Una sociedad inculta es esencialmente inválida. Sin sólidos fundamentos educativos, como nos está pasando, la civilización se destruye y sufre una íntima decadencia y colapso.

Estudiantes alemanes, en los aciagos días de la revolución del 68, llegaron a afirmar la patochada de que escribir bien y hablar bien eran una forma de opresión burguesa.

Comportarse de una manera lógica y tener una mente lógica suelen ser cumplidos y se ven como cosas (naturalmente) buenas. Hemos llegado al contradiós de que algunas autoras feministas interpretan la lógica formal y las matemáticas (¿por qué no también la Física de fluidos, la Química orgánica o la Dialectología?) como un instrumento de opresión y dominación machista, y aducen que tienen un papel significativo en el mantenimiento de valores políticamente opresivos en las sociedades patriarcales. Según estas “pensadoras” la ciencia socava la racionalidad emocional de las mujeres.

Soy un escritor gregario, gris, muy enfermo, incoloro, mediocre, vulgar. Pedestre, sobado, gastado, plebeyo, chabacano, ramplón, común. Hay en mis escritos poca finezza y galanura, y sí mucha garrulería. Poco refinamiento y eminencia, y mucha molesta tosquedad. Mi Tesis o Poética (una tesis simplista y de alma vieja) es que vivimos en un mundo lerdo, abajado, obtuso, torpe, ganso y memo, y, no resulta de ser paradojal, que ésas propiedades que yo creo que definen nuestra Era de Piedra Tecnológica, se transfieren a mis escritos y a mi mente esquizoide. Pero intento no adornarlo todo con una simple nada prefabricada, no busco ni consumo una cultura fácil, intrascendente o de consumo rápido. No me rindo ante el fanático entretenimiento de la sociedad del espectáculo (Debord) En la esquizofrenia los síntomas se dividen en “positivos” y “negativos”. Los positivos se refieren a las manifestaciones más expansivas, floridas, de excesos (algo que está, pero no debería estar) y los negativos designan carencias, empobrecimiento, déficits (algo que no está, pero debería estar) Con los síntomas negativos te inunda la apatía, la abulia, la anhedonia, el desinterés, la indolencia. Careces de impulsos y casi de fuerza de voluntad. Te cansas, tiendes a quedarte dormido, permaneces todo el día en la cama. Los sentimientos disminuyen de intensidad, muy manifiestamente. Sin vigor, sin alegría, sin apetencia. La realidad adquiere la textura de una figura de cartón aplastada y húmeda. Muchos enfermos se quejan de que no pueden leer nada. No pueden concentrarse el tiempo suficiente y las palabras pierden su conexión y su sentido.

Por eso me irrita que gente “normal” pierda miserablemente el tiempo en chabacanerías o preste su atención a bodrios del espíritu. Se cumple a rajatabla la Ley de Brandolini: “La cantidad de energía necesaria para refutar las sandeces es de un orden de magnitud más grande que aquella que se necesita para producirlas”

Y no paro de escuchar a parlamentarios, tertulianos, ejecutivos, ingenieros, funcionarios, oficinistas, comerciantes, camioneros, peluqueras y universitarios. Todos ignorando el ingenio más refinado, abundando en bromas infantiles o falacias triviales, todo bañado de un «sermo decinctus» como de medio hombres y medio mujeres rudas, así como de los análisis más groseros.

Y sueño con dedicar el tiempo hábil al estudio, a un saber en mitad de un «otium studiosum» o bien en pleno «otium cum dignitate» (el único ocio divino es estudiar de modo incesante) Eso sueño y deseo. Hubiera convenido a los jóvenes y a los españoles la definición del «sermo erudito» que leemos en Macrobio: «concentus in dissonis, in unum conspiratio«, y quitar de sus mientes palabras panaderas y burdas sentencias.

Creeré en España o en la Democracia cuando ir al bar en este decadente siglo XXI fuera lo mismo que acudir a un salón de Madame du Deffand o Madame de Sévigné en el siglo XVIII. Ay esta Edad de Piedra Electrónica, este Océano Gris de las Redes Sociales, Esta Era del Barullo Mental, estos Parlamentos y Universidades Congoleñas

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Los asteriscos simulan ocultos párrafos de transición. Ya que la reflexión ha derivado sobre el paupérrimo estado cultural, sobre nuestra deplorable falta de primacía y nivel cultural, recordaré que para los atenienses la cultura era su único título de gloria. En palabras –y concluyo- nuevamente de Jaeger, glosando a Isócrates:

“En aquellos años que siguieron al desastre de la segunda liga marítima ateniense, planteábase de cierto, por las razones que fuese, la necesidad de salir políticamente en defensa de la cultura. Los demagogos a quienes Isócrates y sus correligionarios hacían responsables de las desdichas de Atenas pasarían seguramente al contraataque. La tendencia más radical de la democracia fue adoptando una actitud cada vez más hostil ante la cultura a medida que se iba definiendo el entronque entre la cultura y la crítica política. Es un hecho que los representantes de la cultura, a pesar de las discrepancias de principio sobre la verdadera esencia de la paideia, se mantenían en su fuero interno alejados por igual del estado ateniense, tal como entonces existía. De este profundo antagonismo habían brotado las ideas de reforma mantenidas por Isócrates en el Areopagítico y en el Discurso sobre la paz. Ahora en su gran discurso de defensa abogaba abiertamente en pro de sus ideales educativos. Su defensa culminaba en la idea de que la verdadera educación era incompatible con una sociedad dominada por demagogos y sicofantes (a la masa le sublevaba la creación de una aristocracia espiritual en lugar de la antigua nobleza de nacimiento, que había perdido ya importancia) Pretende demostrar que ese tipo de educación no contradice el espíritu de Atenas. LOS ESTADISTAS QUE HICIERON GRANDE A ATENAS NO ERAN GENTES DE LA ACTUAL CALAÑA DE DEMAGOGOS Y AGITADORES. FUERON HOMBRES DE ELEVADA CULTURA Y ESPÍRITU SUPERIOR LOS QUE EXPULSARON A LOS TIRANOS E INSTAURARON LA DEMOCRACIA Y VENCIERON A LOS BÁRBAROS Y UNIFICARON A LOS GRIEGOS. NO ERAN HOMBRES EXACTAMENTE IGUALES QUE LOS DEMÁS, SINO HOMBRES QUE DESCOLLABAN POR SOBRE LOS DEMÁS. HONRAR, AMAR Y CULTIVAR ESAS PERSONALIDADES EXCEPCIONALES: TAL ES LA EXHORTACIÓN CON QUE TERMINA EL DISCURSO DE ISÓCRATES”

El abismo entre el individuo (pocos) y la masa (casi todos), entre la cultura y la incultura, es ya insondable. El ideal de estado que expresa Isócrates, también lo expresó Polibio o Cicerón en De republica. Ríos contaminados de demagogos, analfabetos y sicofantes nos anegan. La mesocracia avanza, el tropel de la oclocracia avanza a golpes y devasta, definitiva e incontenible. Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate.

Diario de un esquizofrénico IX

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Hace tiempo, pensando en por dónde va España, me han venido a la cabeza aquellas palabras de la Duquesa de York : Accursèd and unquiet wrangling days. Y recordad como termina Ricardo III.

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Les recuerdo a Platón “Cuando una multitud ejerce la autoridad, es más cruel aún que los tiranos.”

Y sobre la turbamulta acémila y cerril, anegada en su propia carencia abrumadora de talento, recuerdo a Jünger «Cuando no compartimos un error generalizado, se nos considera un estorbo».

El género de la invectiva contra la necedad popular y el no poder asimismo soportarla tiene una larga historia. El vulgo espeso y municipal jamás resplandece con luz propia. «Non consilium in vulgo, non ratio non discrimen, non diligentia», decía Cicerón. No hay dentro de este vasto cuerpo popular suficiente luz nativa con que puedan discernir lo verdadero de lo falso.

También Feijoo: «Estando una vez Foción reprendiendo con alguna aspereza al pueblo de Atenas, su enemigo Demóstenes le dijo: «Mira que te matará el pueblo si empieza a enloquecer.» «Y a ti te matará -respondió Foción- si empieza a tener juicio.» Sentencia con que declaró su mente, de que nunca hace el pueblo concepto sano en la calificación».

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Y no olviden a Huizinga, que escribió -profético y lúcido- en 1943: «entre las principales amenazas a la Cultura se encuentran la debilitación general del juicio, la disminución del sentido crítico, la negación del ideal del conocimiento y la decadencia de las normas morales”. Sumemos: «Bêtise humaine. «Humaine» est de trop : il n’y a que les hommes qui soient bêtes» Jules Renard.

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Vivimos tiempos abismáticos de ignorancia, sumisión a poderes viles, y vulgaridad sideral. No negaré el mérito que tiene el que la Civilización lograse alcanzar semejante excedente de estupidez. El mayor error que puede cometer un ser humano es apuntar bajo y tener éxito. Como en este Tiempo hosco, agraz, bobo, tenebroso, fútil y espantoso. Ut sementem feceris, ita metes, «Así como siembras, así cosecharás». Las chucherías que vomitan la cultura (cultura que no es cultura) indican desorganización de la vida intelectual. Parecen ideas de casa estilo ranch o máximas de Martin Tupper («No te cases sin medios, porque de tal forma desafiarías a la Providencia») El mecanismo aceitado y pompier de los best-sellers y peliculitas de super-héroes repiten un tiernísimo «tremoli» y «glissando» de cancioncilla sentimental oriental, es decir, grandes redundancias a la mediocridad. Usurpamos a la retórica sus peores tropos y a partir de ahí edificamos nuestra mente y nuestra sociedad. La amigable locuacidad de la mesita del té se sustituye por el griterío y la nada elevada a espectáculo.

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Un bar con olor a refrito y pringoso, donde se reúnen ex legionarios, curas pederastas, y una charanga y esperpento de viejos ociosos jugando a las tragaperras. A veces pienso que eso es España. Y deseo exiliarme e ir al Sur, con un sombrero panamá y traje de rayadillo. En mi gabinete cuadros de Alma Tadema y Scott Tuke, hexámetros y nobles sentimientos. Y en la mente la cita de Chesterton que procede como sigue :»Todo el mundo moderno se divide en progresistas y conservadores. La labor de los progresistas es ir cometiendo errores. La labor de los conservadores es evitar que esos errores sean corregidos».

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Esa atmósfera, ay…como estar en un barucho caluroso y rancio de pueblo de postguerra, con morcillas y chorizos grasientos colgados del techo, y una de esas tiras adhesivas atrapamoscas pendiendo encima, mientras temes que una de ellas te caiga al plato. Siento así el cochambroso presente.

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Ante la atmósfera emponzoñada de la televisión o las redes, recordemos a Arnold Becker, vicepresidente de la CBS:

«No me interesa la cultura. Solo me interesa una cosa: si el público ve el programa. Ésa es mi definición de lo que es bueno, y, también, de lo que es malo»

Retener el máximo de tiempo la atención o la audiencia, aunque emitamos entrevistas a un chimpancé que come plátanos, o demos voz a una legión abrumadora de idiotas.

Vázquez Montalbán definió vivir bajo el franquismo como «vivir como con los calcetines sucios siempre puestos». Esta Era Medieval Tecnológica es como vivir con los suspensorios blancos con huellas de heces sin posibilidad de cambiarlos. Políticos o directivos de televisión solo pretenden estupidizarnos.

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Todavía se oye en calles y plazas:

«España vaya nación,

vaya pendón de verbena,

que muera la Ilustración

y que vivan las cadenas».

Seguro que habrá en un futuro un tiempo mejor. El historiar hablaría de lo nuestro como de una época bárbara. La grisalla es atroz. La gente feliz en su adocenamiento. Yo solo vivo aislado y entre mis quimeras. La Realidad -obscena, hiriente, vírica- me da sarpullidos.

Diario de un esquizofrénico VIII

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Florencia estaba bendecida con maravillosas colecciones de libros, desde la que habían creado los Médicis, una biblioteca pública en el monasterio de San Marcos, y otra particular en su propio palacio.

Venecia no disponía de nada parecido, así que el cardenal Besarión decidió legar su valiosísima colección.

Cito dos pasajes de la carta que escribió Besarión al dogo Cristóforo Moro:

“Pues, en efecto, no solo en vuestra ciudad confluyen casi todas las naciones del mundo entero, sino sobre todo los griegos. Cuando llegan en barco de sus provincias, la primera tierra que pisan es Venecia y, por tanto, ligados a vosotros por el vínculo de la necesidad, en cuanto desembarcan en vuestra ciudad tienen la sensación de entrar en una nueva Bizancio. Así pues, ¿de qué mejor manera habría podido disponer de este beneficio sino legándolo a los hombres con que estoy en deuda y a los que me encuentro ligado por los muchos beneficios que me han dispensado, y a la ciudad que, cuando fue sometida a Grecia, elegí como patria y en la que me habéis acogido y recibido con tanto honor?”

“Los libros contienen las palabras de los sabios, los ejemplos de los antiguos, las costumbres, las leyes y la religión. Viven, discurren, hablan con nosotros, nos enseñan, aleccionan y consuelan, hacen que nos sean presentes, poniéndonoslas ante los ojos, cosas remotísimas de nuestra memoria. Tan grande es su dignidad, su majestad y en definitiva su santidad, que si no existieran los libros, seríamos todos rudos e ignorantes, sin ningún recuerdo del pasado, sin ningún ejemplo. No tendríamos ningún conocimiento de las cosas humanas y divinas; la misma urna que acoge los cuerpos, cancelaría también la memoria de los hombres”

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VENECIA Y LIBROS. Así desearía con desmedido fervor que fuera mi MENTE. Que mi mente descansara en la terracita de un bar entre la Riva dei sette Martiri y la Via Garibaldi, y por la noche contemplara el resplandor dorado de las puertas del Florian.

Y no tener esta mente como un andurrial con bostas de vaca y berzas saliendo del empedrado y chamizos de chapas de aluminio.

Que mi mente leyera los cuatrocientos ochenta y dos volúmenes griegos y doscientos sesenta y cuatro latinos (el legado de la importantísima biblioteca del cardenal Besarión), con encuadernaciones con decoración a candeliere y acotaciones en los márgenes al Almagesto, los Elementos o el Timeo.

Y no tener esta mente azote de los mares, un cepo tedioso con esculturas de Koons en lugar de a Ficino o Hesíodo, una mente, en fin, ilota agramatical, como profanada con prosa de carromato gitano.

NO PUDO SER.

Diario de un esquizofrénico VII

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Pensemos. A está relacionado con B y B está relacionado con C, por tanto, A está relacionado con C. Pensemos entonces. A es paralela a B, B es paralela a C, de ahí que A es paralela a C. A es hijo de B, B es hijo de C, por lo que, cuidado, A no es hijo de C.

En poesía muchas veces o casi siempre las conexiones o secuencias no son tan obvias, son más bien conexiones ovnis. Nietzsche (Werke, II, ed. Schlechta, págs. 789-790) habló de que estamos los humanos «seducidos por el lenguaje«. Wittgenstein (Philosophische Untersuchungen, nº 109) habló con idea similar que estamos los hombres «embrujados por el lenguaje«.

El poeta es el prototipo de ese embrujamiento o seducción por el lenguaje. En sus asertos hay una mágica y geomántica lingüística revolucionaria. El lenguaje se va de vacaciones a los hoteles del crepúsculo o de vacaciones con brujas y meigas. En la poesía lo cuádruple bebe la tardanza. Y el 9 duerme con las piernas verdes. Y los epítomes comen niñas. Y los sueños huelen gatos y polinomios. Y la fuerza que impulsa la flor es la misma que impulsa nuestra edad. El poeta no ve un lenguaje rutinario e inactivo. Aprecia el descontrol de las paráfrasis y los símbolos y las corajudas metáforas. Más que oraciones a las que es pertinente pedir su valor veritativo, su mero ser verdaderas o falsas, debiéramos hablar de versos con valor mágico, con encantada emoción, embrujados o no embrujados. A veces es difícil saber aquello que el poeta imagina, pero el poeta es un ser de otoños e imaginaciones.

A veces es difícil saber qué situación ejemplifica el poeta o averiguar a qué se parecen esas situaciones, pero el poeta es –insisto- un ser de inviernos y escenarios extraños. A veces no son usadas las palabras en su contexto adecuado, pero ¿qué será un poeta sino una triste colección o cesta humilde y recia de palabras gnósticas? A veces el poeta es auto-contradictorio, confunde las categorías, o no es traducible a un lenguaje ordinario, pero ojalá que la locura de los poetas fuera Gran Ley.

Existe una cohorte de exégetas en esta España de críticos papanatas que confunden la profundidad con una farragosa secuencia de sentencias oraculares que estrictamente no expresan nada (ni racional ni irracional; son meros conjuntos aleatorios de palabras) Pero el poeta, si no es quincallero retórico, en sus obiter dicta hay una complacida falta de engaño (también frente o por los alrededores de cierta aurea obscuritas en algunos, si poco claro le gusta ser o se amolda su poética a ese estilo)

En la sociedad hay como un quorum de pensamiento socialmente permitido, una tiranía del estilo y modelos abajados periodísticos; el poeta es el hereje de esa convención. Hay pensamientos y sentimientos expresados casi privados que crecen en lo público del poema leído en nuestra intimidad. Muchos poetas podemos ser unos hombres cándidos, pánfilos, y simplones, pero el verdadero poeta arde con grito de Almanzor. El poeta no escribe con espesor municipal y alma de instancia burocrática o noticiosa.

Resumiría la mente y hacer del poeta con una expresión: RACIONALISMO MÁGICO. A mí particularmente me gusta la poesía bien ordenada (clásica) y con sensibilidad lógica o propensiones racionales, y poco las galaxias literarias demasiado herméticas. Pero asimismo no me gusta la poesía SOLO enciclopedista y didáctica. Me gustan los poemas que se entienden, sobre todo, también, los poemas que, tras una primera lectura donde aparentemente todo es sencillo y claro o preciso, en una relectura ves que se elevan a cimas de una parcial ininteligibilidad o misterio o bosque de elfos. Que surge en ellos, bajo esa capa lógica, el misterio. El racionalismo refiere al significado informativo o cognoscitivo; la magia refiere al significado emotivo o metafísico. Un ser diurno y nocturno, un ser de cercanías y lejanías, un matemático y un mago es el poeta; insistamos, un RACIONALISTA MÁGICO.

***

El esquizofrénico es un poeta que se cree un científico. Toma como verdades científicas rocallosas a las meras débiles conjeturas fantasiosas, como fuerzas o verdades que le impulsan y dejan sin control su apetito o deseo racional, y le arrastran asimismo al esplendor de la sinrazón y el nonsense, y llama –se empecina, se obstina- a esas fuerzas de caballo negro insidioso que le impulsan, Verdad o Ser o Realidad o Ciencia.

Lo más penoso es que este conducir un coche transgrediendo todas las leyes de la circulación, a este mapa de creencias que no modela bien –sino muy mal- el mundo, a veces termina en un autismo deficitario, residual, en que la disociación o escisión o disgregación de las diversas funciones y formas psíquicas es una de sus características más importantes. Se pierde el hilo y tapiz de las ideas (RACIONALIDAD) y el enfermo desarrolla largos e incoherentes monólogos fuera de lugar y contexto (MAGIA, PERO NEGRA)

Se da un aflojamiento (“Lockerung”) de las asociaciones que lleva a perder las conexiones e inferencias lógicas. No se logra hilvanar, enhebrar, hilar. Los datos se producen y relacionan de manera absurda. No hay relaciones apelativas con el mundo exterior. Es como si la mente, parecida a una serie de circuitos eléctricos, de repente padeciera un brutal des-cableado. La entropía cognitiva destruye cualquier equilibrio o sistema de pesas y medidas. Tu vida entonces se destruye. Todo es como la difusión radiofónica azarosa y con interferencias de un sistema mágico en aquello que antes hemos llamado “racionalismo mágico”, sin asomo de bridas o participación del más elemental análisis lógico (RACIONALISMO MÁGICO SIN RACIONALISMO). El esquizofrénico queda “embrujado” o “seducido” por el lenguaje propio de un Yhavé maligno y caprichoso que juega a los dados con nuestra cabeza.

La atención, la concentración, la significatividad, la orientación, la memoria, la inadecuación al procesar las entradas y salidas de información, la capacidad de abstracción, la conceptualización, todo se deteriora gravemente. Por eso para mí ahora uno de los ejercicios (y momentos) más importantes del día son el repaso de mis estudios de matemática universitaria que representan algo así como el opuesto al embrujamiento surrealista descabellado, destartalado, descalabrado, así como la posibilidad o fármaco para impedirlo (las matemáticas me familiarizan con asociaciones nunca laxas, sino necesarias)

***

Parezco un niño inerme, temeroso, que teme que lo zarandeen y sacudan, y pierda pie. Mi vida es como el trabajo de un ebanista que intenta moldear para que no cojee su mesa, y lijar y barnizar y barrer el suelo de serrín. A veces es como intentar vaciar un pozo con una cucharilla de café. Solo deseo no empeorar, no deteriorarme, no acabar institucionalizado. Que mi alma sea (lo quiera Perséfone) un pastelito de fruta confitada, o jerez, o salmón inglés, y carne dulce y tierna, jugosa, como esencia de rosas y miel. El camino será arduo y pedregoso. No desistiré. Confío.   

Un régulier dans le siècle

“Es esencial ser elitista, pero en el sentido originario de la palabra: asumir la responsabilidad de “lo mejor” de la mente humana. Una élite cultural debe cargar con la responsabilidad del conocimiento y la conservación de las ideas y los valores más importantes, la responsabilidad de los clásicos, del significado de las palabras, de la nobleza de nuestro espíritu. Ser elitista, como explicó Goethe, supone ser respetuoso: respetuoso con lo divino, con la naturaleza, con los demás seres humanos y, por lo tanto, con nuestra propia dignidad” Steiner

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El hechizo del mundo: nutrisco et extinguo.

“Alabado sea el Estúpido en lo alto,

alabadlo países celestes, porque Él manda”.

Salmodias en tu gabinete estas palabras

ahora que Europa no semeja nada a una mesa en Lhardy.

Los ojos vueltos a las “Memorias” de Metternich

leídas anoche, la cabeza apoyada en la mano:

golpea el fulgor de la primera luz del día.

Atento: feministas teñidas sansirolés con falda

chillona, vocingleros taberneros campanudos, hastiados

jóvenes ataviados con capas oscuras y móvil. El Arte es vano

y quimérico. La Cultura va muy para atrás. Atento:

libros escritos sin estilo Beaux Arts, entre la incompetencia

y la inexistencia; torpor vegetativo de esos bohémien

con brutez en el hígado. Mira: cenizoso y presbiteriano

Tiempo de grisalla espantosa. El aire es tosco igual

que si lo tabletearan ronquidos de tanque.

Tiempo de serpientes y ratas mojadas en el baño.

Tiempo sin lugar para la memoria y el futuro.

Se oyen afuera botas militares desfilando.

No salgas, quédate en tu despacho esbozando unas pocas líneas.

La Historia, fea y falsa, sin Brillo, Genio ni Sabiduría.

Tan lejos del coronamiento de un emperador romano.

¿Podrán las Legiones acabar con la sublevación bárbara?

Ich liebe dich

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(A mamá, Luna blanca entre las negras regiones del éter. 9-XII-2022, Luna llena.)

Me gusta perderme en las luces de la Luna

y oírte respirar con toda tu piedad de sombra blanca.

Cuando ya no me interese el mundo, cuando ya no tenga ganas,

tu brillo de sueño quieto será bálsamo

y mi corazón todavía salta (saltará) cuando contemple

tu cabello cano y limpio de ochenta años de niña.

Ven a esconderte en las luces conmigo,

juguemos juntos en un bosque de abetos, trineo y nieve,

resguardémonos del frío invocando al cielo rojo.

Contigo, mamá, mi mente nunca se avergüenza de sí misma,

me sé invulnerable, defendido, a salvo, real,

y el más feliz entre los ángeles si tomo tus manos.

Estar los días contigo es romper la soledad.

Si me oculto en mi celda ¿qué significará todo

cuando te apartes de mí? Ángel de mármol

de Raffaelo da Montelupo. Valiente Caterina Sforza.

Branca Orsina con sus festones y flores enlazadas.

Dulce es el labio de una madre respirando la marea alta.

O el aire de la brisa acariciando su corazón tranquilo.

Me gusta perderme en las luces de la Luna.

Me gusta esconderme contigo en la Luna.

O dentro de tus ojos, el significado de todas las Lunas.

Diario de un esquizofrénico VI

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La noble divisa de Rousseau: vitam impendere vero («vida por la verdad») Y ya enseñaba Horacio aquello que «la virtud oculta difiere poco de la oscura holgazanería» (Od. IV, 9, 29) Los políticos chapalean en una ciénaga de mediocridad y gérmenes de lóbrega incompetencia. Renuentes a la verdad y la ciencia, y de invisibles virtudes.

Valga este pareado a estos roedores de la Civilización:

El talento, diligencia y la inteligencia dicen ellos que son.
¿Acaso nos toman por asnos que creen diamante al carbón?

Tartufo y Sancho son los árbitros de la política. Muy exactamente atinó J. Ingenieros: «La política se degrada, corviértese en profesión. En los pueblos sin ideales, los espíritus subalternos medran con torpes intrigas de antecámara. En la bajamar sube lo rahez y se acorchan los traficantes. Toda excelencia desaparece, eclipsada por la domesticidad. Se instaura una moral hostil a la firmeza y propicia al relajamiento. El gobierno va a manos de gentualla. Abájanse los adarves y álzanse los muladares. El lauredal se agosta y los cardizales se multiplican. Los palaciegos se frotan con los malandrines. Progresan funámbulos y volatineros«. ¿No les parece una descripción del estado de la política particular y general de un detalle acertadísimo? Y la grey erige sus proclamas (de diestra o de siniestra) como dogmas infalibles. Somos perezosos para tomar distancia y pensar y, según Voltaire, cualquier clase de pereza es típica de la gente mediocre ¿No les parece una perfecta descripción de algo que se pudiera decir igual si cambiáramos la palabra “política” por “psiquiatra”?

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La mayoría de psicólogos y psiquiatras son como congénitamente envilecidos y truhanes políticos del montón.

Me considero un esquizofrénico de mérito, no -todavía- de casta abellacada (y ruego se entienda la cruel expresión) Mi cabeza no se ha desorganizado ni desestructurado como la espalda de Ángel Cristo o la prosa de doblones de plástico de Rajoy. No me doblego a lo acomodaticio, como pudiera ser la autocompasión o bien delegar mi tutela y mayoría de edad en médicos y manicomios. No deseo abajarme sin rebelarme, que me domen sin ofrecer resistencia. Me turban algunos temores dado que el Azar gobierna mucho en esta perra vida.

Así que me permito reformular un poema de Ginsberg adaptándola a mi conveniencia:

La guerra es lenguaje
lenguaje ultrajado
por la Psiquiatría
lenguaje usado
como magia negra para dominio del paciente.
El lenguaje de la magia negra
fórmulas, no realidad
esquizofrénico es una palabra con demasiadas letras
usada por magos inferiores
con la falsa fórmula alquímica de transmutar la tierra en oro
duendes perversos operando sobre conjeturas, rutinas…
Zyprexa, Seroquel, Invega, Contención Mecánica…


Tomaré estas palabras oraculares como divisa. No quiero ser una marioneta en manos de psiquiatras (mucho pájaro loco hay entre ellos, y muchos, más de lo que parece, del nivel mental o moral de un político besugo)

«Parece que estoy solo, pero llevo en derredor un mundo de fantasmas» Gastón Baquero. Me habitan castillos de sombra, me acecha la negra sombra, pero no las fórmulas de políticos ni el cuchillo aciago que ponen los médicos cada vez más cerca de mi cuello.

Me emociona. Y lo recuerdo y acaricio: Al cor gentil rempaira sempre Amore (“El Amor siempre volverá al corazón gentil”)

Variaciones a un tema de Álvarez

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Queridos, ladies and gentlemen,

a estas alturas de la Historia (si a esta

burricie de risas enlatadas, chucherías

que vomita la pantalla, e insectos sociales

por Madison Avenue y aldeas, puede

llamarse Historia) lo único que queda

es prepararse un Dry Martini,

leer a Nabokov con luz de luna,

que te avise la doméstica a la hora

del crepúsculo, y gastarse 3000 euros

en una escort muy virgen -de Boston-,

muy bella y rubia de 15 años.

Lo detestable del asunto es

que te acusarán de pederastia

y clasismo, y cuando la plebe

se desquite con sus chapuzas insultantes,

no podrás, como Schopenhauer,

dispararles desde la azotea,

alegando que a veces es honroso

hacer tú mismo el trabajo sucio.

Diario de un esquizofrénico V

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«El pueblo había quedado reducido a menos de medio acre. Era como una diminuta reserva para indígenas. Desde las mugrientas ventanas los cretinos miraban babeantes los parterres de hierbajos. Los gallos cacareaban todo el día; las niñas, vestidas con batas de otra época, mascaban manzanas a medio comer, amarillentas de óxido; todos los chicos parecían tener fisura palatina. Pero aun así aquello me parecía más sano que el suburbio que lo rodeaba. ¿Quién podría cantar el esplendor de esas casas apareadas con medio jardín, las paredes ciegas empedradas con guijarros, verjas diminutas que se podían franquear de una zancada, las cursis figuritas en los jardines de miniatura? El viento penetraba a cuchillo por los intersticios entre las casas, el viento de la vieja colina sepultada en asfalto, que flagelaba como el extremo de una toalla mojada, y que revolvía un caldo gris por encima de los rojos tejados, un caldo en el que remolineaba el alfabeto de pasta de sopa de las antenas de televisión: X, Y, H, T.» Anthony Burguess

En el año 378 el historiador romano Amiano Marcelino, en su Res Gestarum Libri XXXI, deja constancia del deterioro de la vida cultural romana: “los pocos hogares que antes eran respetados por el cultivo serio de los estudios, ahora se dejan llevar por los deleites de una pereza que los enerva, resonando con canciones y con el sonido de instrumentos de viento y de las liras. Y así, en lugar de un filósofo se reclama a un cantante, y en lugar de a un orador a un experto en artes lúdicas. Y mientras que las bibliotecas, a manera de sepulcros, permanecen siempre cerradas, se fabrican órganos hidráulicos y enormes liras que parecen carrozas, y flautas e instrumentos nada ligeros para las imitaciones de los histriones”

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Si, a veces, llegué a pensar que, dado que el cerebro es una parte del universo, cuando con el cerebro se piensa en el universo, entonces el cerebro se convierte en el lugar geométrico en que el universo se piensa a sí mismo, así, también he llegado a pensar, que el cerebro del esquizofrénico es el lugar geométrico en que la decadencia del mundo se piensa a sí misma.

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En La llamada “república de las letras” o republica litteraria, una nación que existía gracias a la palabra escrita, los eruditos se intercambiaban letras o cartas postales. La Biblioteca de la Universidad de Hamburgo conserva actualmente un archivo de misivas escritas hasta 1735 que cuenta con más de 35000 cartas de unos 6700 autores.

La Republica Esquizophrenium es como los ramales muertos en la historia de la evolución. Una historia de taciturnos perdedores, de príncipes sin majestad, una prosopopeya del funcionamiento mecánicamente burdo del cerebro, una serie de relatos de rubor y timidez y humillación y estigma, de fantasías fútiles sin el refrendo o aplauso del Arte; somos como un desvío en que las pasiones del corazón solo prodigan perturbaciones, pesadumbre, y actos o palabras inadecuadas o inconvenientes. De miles de cartas con tachaduras y ralladuras y manchas de tinta, y errores garrafales de sintaxis, gramática, lógica y retórica.

Tecnopaletos en medio de este Océano Brillante de Internet. Astrólogos dementes encapuchados vestidos con ropas gastadas y estrafalarias entre modelos de tapa e ingenieros, entre ejecutivos VISA oro con traje de Armani y celebridades influencer con dentadura inmaculada e intachable. Somos Ocaso, Error. El Ocaso, Error 404. Nómadas de la felicidad. Pajarillos con el ala rota. Renglones Torcidos de Dios.

Nos reunimos en la universitas societas magistrorum discipulorumque con las manos temblorosas, la boca salivosa y pastosa, la herejía asomando en el brillo apagado de los ojos, la negligencia en la higiene, el insomnio masivo, las variaciones inopinadas de humor, la obscurísima ansiedad, el discurso extraño o hermético o confuso, las alucinaciones y los delirios siempre demasiado invalidantes. Hemos entrecruzado el sistema de agujas y descarrilado completamente. Ya digo, ejemplos soberbios y paradigmáticos de la Corrupción y Decadencia del Imperio.

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El duque Carlos Augusto, agradeciendo los servicios de Goethe, le envía un precioso pergamino, lujoso, hermoso y caro, atado con seda roja y sellado con el águila bicéfala.

Nosotros nos conformamos con una vida solitaria y de menudas satisfacciones. Macramé en el Centro de Día. Burlas por babear al pasear encorvados en la calle. Los 400 euros (si llegan) por parte del Estado.