Diario de un esquizofrénico 56

Yo, orate, orante y diletante. Burgués hacendado y propietario, rentista, aldeano ilustre. Pienso bien, escribo regular -desearía que con distinción-, y hablo muy mal. Solitario compulsivo. Lector omnímodo, omnímodo, diagnosticado de bibliopatía. Apocalíptico y anti-moderno. Debemos apartar el chusmerío de nosotros y buscar la civilización mental, también la bondad.

Voltaire: “La terre est couverte de gens qui ne méritent pas quon leur parle» (la tierra está llena gente a quien no merece la pena dirigirle la palabra)

Por desgracia la expresión «coquin méprisable«, granuja despreciable, resulta aplicable a un número terrible de personas de este mundo” Schopenhauer.

Nec vixet male qui natus moriensque fefellit” Horacio (No se da mala vida quien de nacimiento a muerte pasa desapercibido)

Mejor no podría ser dicho. O bien igual Ovidio: “Bene qui latuit, bene vixit”, (Quien bien se esconde, bien se da) Solo y oculto es como se está mejor en esta hodierna e híspida civilización, donde la publicidad está por encima del logro, la revelación por encima del comedimiento, la sinceridad por encima de la decencia, el victimismo por encima de la responsabilidad, la confrontación en lugar de la cortesía, la psicología sustituyendo la moralidad.

Para concluir, y como divisa o lema: «Litteras ese solas quae homines ese vere convincat«. Las letras son la única prueba de que se es verdaderamente hombre.

***

Yo, Christian Sanz Gómez Leví Carballo, tengo el ojo ortopédico por lavar en el fregadero, ganas de ametrallar un geriátrico y una guardería, yo deseo ser un pájaro y, aunque cueste leer al salir del manicomio, construirme un palacio con hurís, llenar la mente de fosforescentes fantasías y pensamientos hermosos. Al salir del manicomio quiero ser sabio sosegado: estudiar mucho y no escribir nada, volar y cantar, alimentarte de sésamo, adormidera y menta.

¿Pero, aún con esa aguda locura supiste meditar

y bastante dirigir tu vida,

acercado lo mejor a ti para juzgar,

compuesto la mente con ideas claras y distintas,

enfebrecer tu corazón alguna noche con altos pensamientos mortales,

ahuyentado los demonios, las innobles servidumbres del lacayo,

evitado mezquindades, vulgares instintos,

no malgastado un gramo de tu inteligencia?

En tal caso hiciste el trabajo mayor de todos.

En tal caso fuiste tan libre como hombre.

***

Epitafio

Cuando volvió, desolada, abatida, del funeral,

la madre del burgués y ocioso oso apacible,

del aburridísimo Christian, rey boscoso

de los lobos, deseó para él un epitafio.

Y el poeta de provincias Maximiliano Mexïa,

amigo común de Samael y del difunto

lo esbozó compungido siguiendo con escrúpulo

los informes e inclinaciones de la verdad

y envió después el epitafio, una primera redacción,

a aquella elegante y demasiado enferma dama.

«De Cristian el alunado o aldeano rey

honrad dignamente, gentes de la Ribeira Sacra,

su clara, concreta, minuciosa y efímera memoria.

Loco (aunque fingió) y de noble corazón,

fue arbitrario de gusto, justo de estilo y sabio de mente.

Entregó a los solícitos libros su diligencia,

y altivo en el hondón de su corazón

algún pensamiento sin reposo amaneció esclarecido.

No esquivó el dolor, pero en su fracaso

miserable nunca se sintió pobre. Honrad a ese lobo

de pelambre canela. Queda aquí, en la niebla, bajo estas letras,

su vagabunda alma. Ese árbol, ese jardín, y la lápida,

comparten con las estrellas su fe y símbolos.

Pero fue todavía más que todo eso, muchísimo más:

el Gran Solitario. Temen los hombres propiedad tan atribulada:

no la hubo más noble entre los incendios de sus días»

Diario de un esquizofrénico 55

La resistencia se organiza en todas las frentes puras” Tzara. La destrucción se organiza en todas las frentes impuras o locas ¿Qué línea seguiría mi vida si hubiese elegido el camino de matemático, novelista, profesor, esposo…? Inútil llorar por la leche derramada. Lego la nada a nadie. Mi locura fue una soledad de perla que veló el misterio de mi aristocracia. Mi locura fue una soledad pitañosa que ocultó mi enorme inteligencia. Nadie me toma en serio. Todos se burlan de mí. Como Bart Simpson dice, yo soy aquellos que se han multiplicado por cero.

***

Según Montaigne «Un lector capaz descubre a menudo, en los demás, perfecciones diferentes de las que el autor ha visto y da sentidos y aspectos más ricos«. Borges añade: «Cualquier papel que encierra una palabra es el mensaje que un espíritu humano manda a otro espíritu. Ahora, como siempre, el inestable y precioso mundo puede perderse. Solo pueden salvarlo los libros, que son la mejor memoria de nuestra especie«. Y resumió Bacon: «Leer hace completo al hombre«.

Palabras, palabras, palabras… ¿Palabras? Comenta Catón una sentencia muy sensata: «Rem tene: verba sequentur» («Atente al tema: las palabras vendrán por sí solas») Ante el rebelde y mezquino idioma, a veces lo más auténtico consiste en armonizar tus palabras con las palabras de otro. La literatura no tiene otro fin que pintarte a ti mismo bajo el cañamazo de los Grandes. Son muy abundantes en mí, como debe ser, los calcos, inspiraciones, influencias, plagios, de otros autores. Como afirmó una de mis más queridas maestras, Kathy Acker, a fin de cuentas, “Copyright” significa “Derecho a copiar”.

A mi muerte, lo más acertado será decir lo que dijeron a la muerte de Gide, «lo que se ha muerto era un cadáver».  ¿Diré


IN TERRA LINQVIT, ALIVM SVB TERRA LOCAT.
SERMONE LEPIDO, TVM AVTEM INCESSV COMMODO.
DOMVM SERVAVIT. LANAM FECIT. DIXI. ABEI.


(Carmina Latina Epigraphica, -CLE- 52)?

Si mi nombre y deseo quieres saber, caminante, yo soy Christian, el aldeano, a quien los poetas enseñaron a vivir, los matemáticos a pensar y los filósofos a morir. Recorre el áspero camino y búrlate de mí, que mucho ceceé en mis prosas. Espero ver la cauta sonrisa, caminante, que esbozas al leer mis medidas palabras.

 Caminante, fui un niño de familia rica. Ahora soy rentista pobre y muerto. En mi locura asomó la decadencia y apocalipsis de este mundo hortera, chato y bárbaro, donde la incultura y la mala educación se han vuelto modas culturales, un mundo en el que no sé vivir porque no me criaron para vivir en él. Tomo mi daiquiri helado y brindo por otros siglos. Y huyo junto a la zarina por campos de nieve siempre al inevitable, amable, gozoso Exilio. Crucé el Hades. Párate a contemplar esta lápida y toma una copa a mi salud, oh tú dichoso caminante.

***

(Epitafio de un amigo de Platón)

Extranjero, sobre los montes del Sil, yo, Christian, lector,

reposo. En esta tierra mil veces bárbara pasé

un exilio de dolor, soledad y tristeza.

Esta tumba cerca del río

encierra muchos sinsabores. Un afán incontenible

de saber me empujó a fatigar bibliotecas.

A los cañones del Sil me arrojó la tempestad

y fui tratado como extranjero sin patria. Hasta la madurez

me consumí, escribí y estudié hasta quedar agotado,

sordo de voces cómplices o amigas, lejos

de las islas del Egeo. Por eso no siento ahora

ningún miedo y al Hades sé que iré sin pena.

Allí estaré con mis compatriotas,

los difuntos con quienes conversé de vivo,

los locos vestidos de mármol frío,

y en griego clásico hablaré durante la eternidad.

Diario de un esquizofrénico 54

(loneliness and solitude)

Huxley: “La mayoría de los hombres y las mujeres lleva una vida tan dolorosa –en el peor de los casos-, o tan monótona, pobre y limitada –en el mejor- que el impulso de escapar, el anhelo de trascenderse aunque solo sea por un rato, es y ha sido siempre uno de los principales apetitos del alma

Y que mejor vía regia y magna a ese anhelo e impulso que la soledad creadora. Tomo como argumento de autoridad a Montaigne. Varias citas:

“Creo ahora que el único propósito de la soledad es vivir cada uno a su gusto y a sus anchas”

Por eso no basta con apartarse de la gente ni basta con cambiar de lugar. Es preciso sustraerse al hábito de la compañía humana que llevamos dentro; secuestrar nuestro yo y poseerlo nuevamente. Llevamos con nosotros nuestros grilletes; no somos del todo libres. Volvemos la mirada una y otra vez a las cosas que hemos dejado atrás; fantaseamos con ellas constantemente

La soledad que amo y defiendo consiste, en suma, en recuperar mis sentimientos y cavilaciones y apropiármelos de nuevo, en restringir y refrenar no mis pasos sino mis deseos y zozobras, negándome a preocuparme de cosas externas y huyendo como de la peste de la servidumbre y las obligaciones: en retirarme no tanto de la humanidad como de la muchedumbre de los quehaceres humanos”.

Por Zeus, cuánta bienaventurada soledad. Los rudimentos de un gran carácter solo pueden formarse en soledad, persiguiendo la solidez del pensamiento, la afición a las ideas, el aborrecimiento de la insulsa indolencia, evitando sufrir compañía, penosa compañía.

La soledad es la lepra del s. XXI, porque en lugar de entrar en el santuario de nuestra lujosa mente, no nos retiramos de la agonía, el terror y el miedo a nosotros mismos.

***

La felicidad, en este universo, radica en jugar a una especie de enclaustramiento doméstico. La felicidad, más allá de este universo, consiste en persistir en él.

En casita puedes tomar cannelés, éclairs -mejor si rellenos de chocolate-, un buen tinto (Chateau La Lagune), gustar de los geranios y el trenzado musical de Bach, dormir la siesta de cuatro a cinco y media, buscar el adjetivo siguiendo ensimismado las formas helicoidales del humo de tu cigarrillo, fascinarte al recordar el cabello de las mujeres (ah los labios rojos de las  nymphettes) y revivir las horas en las terrazas de los hoteles de la costa italiana, contemplar aquella foto de mamá (tan guapa) en Vespa, probarte un traje inglés, arrellanarte en un sofá Chesterton, y, al final, feliz y confortado de tu confinamiento hogareño, meterte en la cama sin esfuerzo, y, antes de dormirte, imaginar que dialogas con Fedro y Aristófanes, que eres un noble viviendo en un palacio frente a los jardines de Luxemburgo, o que vives en una ciudad con dos cientos mil habitantes y ochenta mil prostitutas, compartidas por archiduques, obispos, burgueses, campesinos y menestrales.

Nunca se malgasta la vida en la errabunda vagancia -¿papillon?- del dolce far niente hogareño. El movimiento es deletéreo (Flaubert) El placer reside en la quietud y no así en el chusco movimiento, esa pasión inútil de las masas. Esclavo es todo aquel que no dispone de nueve décimas partes del tiempo para sí. Esclavo es aquel que recibe cientos de mails en la oficina, y se aboba con el trabajo, y se divierte con hueco ocio fullero.

Yo, Christian mi nombre, con más de 40 años de viejo, dispongo de casa decente y limpia, doméstica amable y guapa y, sobre todo, ante todo, lujo en la mente ¿Oficio? Rentista y propietario rural. Si prefieres el placer aventurero a la prudencia, eres un descoyuntado insensato. El estricto aislamiento voluntario es la forma más inteligente para lograr la felicidad; solo conozco una intoxicación digna, la resumida en la palabra «ataraxia» o tranquilidad del alma.

Si en tu vida hay más de uno, si sois como mínimo dos, ya hay traición. Para ello, para la gloria terrestre, se precisa una mente florida y no una menguada mente liliputiense tan de moda en esta época. El hombre que sueña y piensa su asordada soledad es un Dios; el hombre farfullando en el bar es un mendigo.

La sociedad solo causa quebraderos de cabeza, y, además, enseña con instrucción impostada. Todos los problemas del hombre surgen por no saberse estarse quieto en la habitación, declaró exacto el inmortal Pascal.

***

Escribió sagaz y certero De Quincey: “Ningún hombre que, cuando menos, no haya contrastado su vida con la soledad, desplegará nunca las capacidades de su intelecto» Y Edward Gibbon insistió en una observación similar: «La conversación enriquece nuestro intelecto, pero la soledad es la escuela del genio; y la unidad de una obra denota la mano de un artista individual» O Jung, sobre un punto de vista bastante igual: «Los años en que estuve persiguiendo mis visiones interiores fueron los más importantes de mi vida; en ellos se decidió todo lo esencial» Y concluiré con un poeta, cifra y numen de mi hipótesis, expuesta con discernimiento sapiencial, energía en la dicción y exuberancia en la expresión. Escribió Wordsworth:

«Cuando, durante mucho tiempo, de nuestro mejor Yo fuimos
apartados por el ajetreado mundo, y desfallecemos,
enfermos de su quehacer y cansados de sus placeres,
cuán misericordiosa y benigna es entonces la Soledad
«.

La psicología popular y el arte comercial (o no tan comercial) nos han convencido implícitamente que la principal y casi única fuente de felicidad son las relaciones interpersonales, el comercio emocional con el amor, la familia y los amigos, desdeñando nuestros intereses, creencias y gustos solitarios e impersonales. Para mí es intensamente más esclarecedor y relevante lo que sucede en mi cabeza estando solo, incluso patológicamente aislado, que aquello, una mera Babel de Ruido u Odisea de Barullo, que me ocurre en compañía (donde siempre actúo algo exageradamente con la máscara -falsaria- de tipo irónico e ingenioso)

Me gusta estar muy solo, solo así soy yo verdaderamente, y, en la energía y bendición augusta de la soledad, mucho meditar, mucho contemplar los temas que me importan y obsesionan, y sentir cómo se modifican y agudizan las sensaciones, trabajar mentalmente en algunos poemas o incipientes y brumosas prosas, o en volanderas ideas indeterminadas, o habitar los poblados -densos, fosforescentes- recuerdos. Me gusta sentarme en el banco solitario de la plaza de mi aldea feudal (pasan a veces horas sin asomo de presencia humana) y ensimismarme y rumiar al compás o correr de la mente, y oír a los pájaros ducales, notar el ulular del viento como un Zeus benigno y cálido con su idioma celeste, asombrarme de la coloración granulada de la luz mientras oscurece lentamente.

Solitario crecen y se ramifican las ideas creativas, y solitario cada vez te conoces mejor (te afinas mejor) a ti mismo. Cuando estoy en la odiosa Barcelona o en la provinciana Orense -donde también tengo casas- voy yo solo a los restaurantes, al teatro, a los museos, a las librerías o cines o cafés. Flâneur altivo y meditabundo, me siento en un rincón y divago egregio como un noble medieval frente a su fuego en noches de invierno.

Uno de los rasgos de mi personalidad es que la ternura y el afecto que indefectiblemente necesito no soy capaz de asimilarlos, me producen malestar, tensión y carga espiritual. Me desequilibra sufrir compañía y consideración. Por eso desde los nueve años estoy muy solo, desacostumbradamente e increíblemente solo. A veces es duro (la estricta y compacta, carcelaria y esquizoide soledad, devora la felicidad y la dulzura algunas veces), pero no siempre lo es. A veces, confrontado y enfrentado a mi soledad, ayuno de amistades y amores, afloran epifanías gloriosas, momentos eureka, sentimientos de poder, invulnerabilidad y exquisito placer inenarrable, no susceptible de un trasunto en palabras. Sé que nado a contracorriente. Mi vida esteparia y eremita probablemente no sea un bien deseable.

Paso también horas arrellenado en la butaca de mi galería acristalada contemplando el valle y meditando en las musarañas o mirando árboles. Los ruidos de la casa (crujir de la madera, unos perros ladrando afuera, el golpear de la lluvia en los cristales, el tic-tac del reloj del comedor, el leve susurro de la calefacción en invierno, la respiración de mi perra) son como la savia que circula dentro de mí, y mi única querible melodía. Prácticamente nunca oigo la radio o enciendo el televisor. Las redes sociales me provocan -su uso excesivo- una orgía de culpabilidad alemana. Mi medio natural es andar enclaustrado en mi mente silenciosa, o muy solo deambular (sin interactuar) entre la populosa muchedumbre.

El bullicio del mundo me asquea como una rata mordiéndome la tráquea. Ser solitario es mi daimon y destino, mi santa unidad sagrada y rosácea. Lo admito: seguramente soy el más solitario de los hombres que han existido. Lo admito como patética confesión: solitario solo me daño a mí mismo y no a los demás.

***

La soledad fue mi destino. No necesariamente (o siempre necesariamente) cruel. La soledad es la escuela del genio. Pese a su aspereza torva, sigo pensando con Nietzsche que es un esclavo aquel que no dispone de dos terceras partes de su vida para sí mismo.

Ejemplos de apologistas de la soledad:

«El águila vuela sola; el cuervo en bandadas. El necio tiene necesidad de compañía y el sabio de soledad» F. Rückert.


«El instinto social de los hombres no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad» Schopenhauer.


«Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, como suele decirse; antes al contrario, la hacen más profunda» Flaubert.

«La valía de un hombre se mide por la cantidad de soledad que es capaz de soportar» Nietzsche.


«El hombre inteligente busca una vida tranquila, modesta, defendida de infortunios; y si es un espíritu muy superior, escogerá la soledad» Schopenhauer.

La más feliz de todas las vidas es una soledad atareada» Voltaire.


«La soledad es el patrimonio de todas las almas extraordinarias» Schopenhauer.


«¿La suerte de todos los espíritus excelentes? La soledad» Schopenhauer.


«Si estás solo serás tuyo, y si estás acompañado por una sola persona serás medio tuyo» Leonardo da Vinci.


«Tengo necesidad de soledad, de retorno a mí mismo» Nietzsche.


«Quien no dispone de dos tercios del día para sí mismo es un esclavo» Nietzsche.


«La soledad ofrece al hombre colocado a gran altura intelectual una doble ventaja: estar consigo mismo y no estar con los demás» Schopenhauer.


«Sólo en soledad se siente sed de verdad» M. Zambrano.


«Soledad: un instante de plenitud» Montaigne.


«Latoso el que nos quita la soledad y nos da la compañía» B. Croce.


«Escribir es defender la soledad en la que vivo» M. Zambrano.

Con mi soledad yo nunca estoy solo. Acaso a nada y nadie se puede conocer, incluido uno mismo. En las fúnebres Navidades, si estás solo, no poco es el dolor. Pero pese a la intuición común es sagaz lo que en una carta Catalina de Siena escribía en el siglo XIV a su amiga Monna Alessa dei Saracini: “Hazte dos casas, hija mía. Una material, en tu celda, porque no andes corriendo de acá para allá a no ser por necesidad, o por obediencia a la priora o por mor de caridad; y otra espiritual, que habrás de llevar siempre contigo: la celda del verdadero conocimiento de ti misma, donde hallarás el conocimiento de la bondad divina”.

Y, como colofón, recordemos a Wordsworth: “Pues a menudo, aunque en mi sillón reposo / con ánimo ocioso y pensativo, / refulge en ese ojo interior / que es la felicidad del solitario, / un alma llena de gozo / que baila con los narcisos”.

***

«Es realmente increíble cuán insípida y desprovista de sentido transcurre la vida de la mayoría de los hombres, si es vista desde fuera, y apática e inconsciente, si es sentida desde dentro» Schopenhauer.

«En las últimas semanas duermo muy intranquilo. Siempre sueño con el servicio. Sueños que me llevan siempre a la frontera del despertar. En los dos últimos meses me he m[asturbado] únicamente tres veces. Las personas que me rodean me dan asco, y esto ocurre en contra de mi voluntad. Con frecuencia me aparecen, no como personas, sino como máscaras grotescas. Hoy, estado de máxima alerta. Mi comandante es muy amable conmigo. Piensa en la meta de la vida. Es lo mejor que puedes hacer. Debería ser más feliz. ¡¡Oh, si mi espíritu fuese más fuerte!! Bien. ¡Dios sea conmigo! Amén» (Anotación del 28 de Mayo de 1916 de Wittgenstein en su Diario) A mí a veces también me resulta insoportable la abyección de mis camaradas. El filósofo vienés habla consigo mismo, pero uno tiene la impresión que se dirige a todos nosotros. Profesar un modo de vida muy diferente al común, es ejemplificar una sabiduría, vivir una filosofía. Wittgenstein, con esa peculiar intensidad o incandescencia indiscernible del genio, fue otro «master of manners«.

Se iluminan las ciudades con farolas, pero se hace de noche en el mundo moral (tomado de Víctor Hugo) «Pronto lo habrás olvidado todo, pronto todos te habrán olvidado» Marco Aurelio, Meditaciones, VII, 21. Te irás de esta vida con las cuatro o cinco horas (no seguidas) en que fuiste, en soledad, luz, un hombre indisputablemente feliz.

Diario de un esquizofrénico 53

CHÂTEAUX

(El anti-moderno)

En la más apacible bonanza y la más compacta, frondosa sobriedad, vivo como una reliquia de mí mismo una vida anti-moderna.

Bi bene, ibi patria, «donde bien estés, tu patria está».

La mano asesina de Internet pulverizó mis esperanzas, los usos y costumbres que creía altos, la civilización papuda acabó con los libros, el arte, el periódico de papel, las canicas, los sombreros, el cine, la amistad, el sexo, la educación, las costumbres en general, la moral en particular.

En mi feudal aldea gallega vivo de forma arcaica. Venceréis, pero no convenceréis. Engañad a la vegetación con vuestra nube de gases venenosos. No cambiéis las maneras de esa existencia sin tensión.

A Polibio, cuando llegó a Corinto poco después de la derrota griega, le horrorizó ver a soldados romanos utilizar el reverso de valiosas y hermosas pinturas como tableros de juego. Yo siento lo mismo que Polibio.

La corona cívica era un atuendo militar alrededor de la cabeza, un conjunto de hojas de roble que se concedía a aquellos romanos que habían salvado a sus conciudadanos en la batalla. La única corona de ahora son los dineros, el arrastrado parné. Pero una voz interior me dice que se acercan las hordas galas y plebeyas, y que murió lo singular y patricio, el valor, el bien, lo sólido, y la delicadeza del gusto, y la pasión por la Libertad. Yo resisto. Solo, pero resisto. Algún día esto renacerá.

En mi cueva arrullado. En mi latebra acolchado. Mascullando mi indefensa verdad: el mundo se equivoca, yo no yerro.

Para mí, vltimvs romanorvm, poder escuchar el lobo en la noche, el gallo al amanecer, para mí la lechuza y la atrabilis.

Suetonio refirió varios espectáculos cruentos en la era de Nerón. Anna Ajmátova declaró más que convincentemente que el siglo XX fue «peor que cualquier otro». Leopardi declaró el suyo «feo y estúpido». ¿Calificaremos el siglo XXI como Ajmátova el XX o Leopardi del XIX? Se avecinan siglos de incuria, dolor e hiel, siglos de desmigarse el corazón y el hojaldre de la belleza, el orden y la sabiduría. Un mundo cuya única música es la del ascensor; ése está destinado a perecer.

Lejos de Sefarad mi refugio es la Europa de Carlomagno o la Atenas de Pericles o las Moralia de Plutarco. Mi refugio es esta inconcebible soledad donde meditabundo escupo mis invectivas. Oh mi minúscula aldea, Nogueira de Ramuín, dorada monarquía de único rey y único súbdito.

El rey Luis XVI intentó no perder la cabeza y el poder. Intentó un consenso mediante unas necesarias reformas. Pero al convocar los Estados Generales abrió una temible convulsión. El 14 de julio de 1789 vino la horda. La plebe es asesina y es ruin, el populacho es bestia, verdulero y tonto, una arboladura zafia y roma empaquetada de bobería y salvajismo.

Que Grecia y Roma, y la Francia de Luis XVI, como una golondrina, como una golosina, aniden en mi casa y mi aldea, y que no anide en ella la lujuria turista, el FMI e interné.
Y que Marco Aurelio guíe mis pensamientos, o el generoso Tomás de Aquino, o Tácito y Mazzarino, y no los mamarrachos coachs o el organum diabolicum del televisor.

Abro mi baúl con flejes de hierro y saco una antigua edición de Platón. También excoraciones en mis ediciones de Gnósticos.

Sordina verde de prados orensanos tascan hierbas como el rímel en un ojo bello de mujer; pacen senequistas vacas en mis tierras este año no demasiado lluvioso. El silencio y la soledad pitusa se ajustan a mi carne. En mi galería leo, veo pasar en cofradía tanto la bendición de los dioses como la pudrición súbita y paulatina del mundo. Sueño recurrentemente con una especie de nuevo renacimiento. Me cuesta alcanzar, empero, algunas veces, un sueño sereno. Temo, también, algunas veces, mi locura.

Os desprecio, hombres-máquina.
Solo amo la Luna.
Solo amo mi soledad de leopardo.
Solo vivo en el pasado.

***

(Chambord)

Construyó el castillo real de Chambord el rey Francisco I. Tan obsesionado estuvo que incluso quiso desviar el río Loira para que pasara cerca de él. En 1725 Luis XV dio Chambord a su suegro, el padre de la reina María, Stanislas Leczinsky. Este residió en Chambord, a pesar de que allí solo se podía vivir en verano. La región era pantanosa y las fiebres diezmaban a la servidumbre. Leczinsky, que fue hombre de muy buen sentido, hizo una vida burguesa, nada conforme con la real residencia. Salió de allí para recuperar la corona polaca, que inmediatamente volvería a perder. Años más tarde Luis XV concedió Chambord como regalo real a Mauricio de Sajonia, figura guerrera egregia y hombre entre quimérico y vanidoso.

Cada uno debe ganarse su Chambord. Luis XV tuvo sentido del deber hacia el reino. Luis XIV tenía un buen humor irónico y callado. Luis XVI, supremo miope, más preparado para el gobierno que sus dos antecesores, tuvo poco o ningún carácter. Sucumbió, Luis XVI, inmóvil, a penosas y adversas circunstancias. El duque de Richelieu, siempre resistió los más descomunales excesos sexuales y gastronómicos. Orgías y lúbricas acciones motejan y signan sus noventa y dos años de vida. Richelieu fue un polígamo perverso y exquisito. Dejó su rica herencia a sus catorce gatos. Y la marquesa de Pompadour andaba dilapidando y embelleciéndose con el champán.

Colau estudia, Iglesias estudia, Sánchez estudia. Vuestra cara difícil y su color pastoso y agrio, su habla tartamuda y su cacareo cacaseno, los yermos secos de vuestras mentes no merecen ningún Chambord.

Rahola estudia, no mereces ningún Chambord (ella y sus iguales tienen unas mentes tan perfectas que ninguna idea puede profanarlas) Si los nombro ya embadurno estas letras de un sinfín de limitaciones y falta abrumadora de elegancia.

Os dejo queridos, mi espíritu tolera la miseria hasta cierto grado.  Irene Montero, estudia y sal de parvulitos. Me voy con el mariscal de Luxemburgo a tomar una «fricasée» de pollo que quedó con la grasa cuajada, conocida también, a partir de este invento suyo, como “chudfroid de volaille” ¿La sociedad española? Carne de Telepizza y Telecubata, recta dirección al vertedero cochambroso de la historia, una caterva de memos mediocres, apasionados del fútbol como los peores entre lo peor. Los medios han acabado convirtiendo al pueblo en populacho.

Poseo imágenes oníricas amables, editio princeps de Chateaubriand, cultivo con esmero camelias, he visto mundos surgir sobre la delicada nieve, bautizado princesas dentro de una caracola, he orbitado cielos voluptuosos a lomos de un halcón, intimado mi cerebro con los punzantes ojos del leopardo ¿Cómo no despreciar vuestro incesante borbotear o mascullar chismes?

La Naturaleza administró y midió mis movimientos; me juzgarán los mejores y no malgasté mi destino. Mi alma puede brillar como un diamante, la vuestra, y la de políticos del montón, currinches y ojalateros plebeyos, es mera piedra común sin luz ni lustre. El valor de la literatura sobrevive, como dijera Auden respecto a la poesía: «En el valle de sus dichos, donde los ejecutivos / Jamás querrían entrar». Ni los políticos ni ingenieros insípidos, claro…

Que desfile por el mundo la opereta bufa. Los noticiarios muestren vuestra embarazosa e incorregible idiotez, vuestra mediocridad embarazosa y escandalosa, vuestro encéfalo mascajaba, el cotorreo cafre incesante. Chambord (símbolo del faisán de la mente) solo puede ser lugar de poetas, eremitas y conventuales solitarios. Adieu

Me quedo en mi Chambord vestido con paños curiales y me estiro en el diván para leer. Viajo a la playa más lejana de la galaxia, amo mujeres jóvenes sahumadas de lirios y deshabillés, converso con los mirlos que Casandra profetizó, vivo en un espacio simbólico donde la grandeza de la mente no es en cambio mal pronóstico para la vida, donde mi corazón no lo destroza la turbina de un avión, donde no veo la mueca hostil de esta civilización “ritrosa”. A la busca de Chambord. A años luz del timbre cabruno, vacuno, caballuno y chotuno de políticos y populacho.

Mi alma brilla como una ciruela deshelándose dentro de una cascada de agua caliente.

Me acerco a un jardín contiguo a Chambord.

Diario de un esquizofrénico 52

«Constato, más cada día, que el mundo de ayer, el mundo de aún hace poco, se hunde. No sé si en lo futuro -tras esta Edad Media- vendrá un tiempo más rico y de fulgor; supongo, pero ahorita todo es más feo, más agraz, más áspero, más sórdido. Un tiempo de vulgaridad e ignorancia. No lo entiendo, no me gusta. Nuestros templos caen y nuestras letras con ellos. La grisalla es atroz. La oclocracia, detestable. Hace ya años que vivo refugiado, huyendo. Pronto no habrá nada o casi nada«. Villena, fragmento del Postfacio a su novísimo poemario «Lujurias y apocalipsis«, Visor.

El mundo se derrumba, o está caído ya. La cultura en trance de desaparecer, si no desapareció totalmente. Los califas abásidas los esclavizan como mamelucos, y la plebe se goza en sus cadenas, probablemente porque no entienden ni saben lo que es la Libertad y la Riqueza. Peinaovejas lechuguinos, pánfilos simplones de cerebro calloso, nos gobiernan (más horteras que una bailarina con chirucas) Los políticos son o incapaces o esportularios (disyunción no excluyente)

Parece este mundo diseñado para paleros y paletos.

***

Nos queda la celda monástica. Usted o Álvarez o Lamas enriqueciendo nuestra vida, y vestirnos con paños curiales al entrar en el Museo, tener algún digno pensamiento mortal en mitad de la noche. «Lujurias y apocalipsis» es una cuña contra este espanto atroz. Una bota de plomo nos aplasta la boca, un crujido seco y frío bufa en nuestros pulmones. «Lujurias y apocalipsis» es fármaco que despierta la mejor memoria.

Aquí ya el ocaso, crepúsculo y declive de Occidente. Un McWorld con una acelerada desigualdad económica y social, depauperación de la clase media, dominio de las élites plutocráticas, decreciente conciencia y calidad intelectual, infantilización, abrumador nivel banal de la cultura, crisis de la escuela y la Universidad, barbarie y orgullo público del sandio por ser eso mismo: ignorante y sandio.

Y muerte del espíritu; apología del sensacionalismo, de la chismografía, abundancia de hombres huecos como si estuvieran solo rellenos de paja, aparición en el escenario social de costumbres inanes, de puros gestos sin contenido, pérdida de crédito de la ley y lo sólido, enemas emotivos de una espiritualidad de autoayuda, derrumbe del canon estético, etc…  

Un universal bibelot kitsch en la mente de los hombres donde todo contiene mensajes comerciales y donde se vive una supresión del silencio y la lentitud. Donde abunda lo estúpido, falso, torpe, lo sin talento, vacío y aburrido y que la gente alienada cree elegante, genuino y brillante (léase programas de telerrealidad o tertulias de deporte y famoseo, música sentimental, fastos gregarizadores donde la horda se animaliza en manada, el fraude de novelistas que derrotan el pensamiento y aniquilan la retórica por la simple adrenalina agramatical, los millones de irrelevantes contactos en las redes).

No es ya que no se sepa distinguir basura de calidad, es que se toma la misma basura como calidad ¡Qué escasa es la inteligencia en el planeta! ¡Qué pobre el espíritu! Con esta cultura y espíritu de broma la identidad personal aparece como un cadáver. Telenovelas turcas, concursos de preguntitas, películas mediocres, Instagram, Netflix, Tik Tok, Smartphone, el alma convertida en rosas palomitas de maíz kitsch y pizzas a domicilio.

O sea, incremento de la pobreza, brutal ignorancia, y kitsch vital.

El mundo pertenece a los apaches crápulas. Crepés de rosa-rata y verde-pistacho brillan en el cielo de gasóleo.

Villena tiene a la Belleza y a la Cultura. Su libro lo muestra. Me siento menos solo y sabiamente explicado. Como con otros maestros. Gracias. De verdad.

Diario de un esquizofrénico 51

(b)

Sánchez (muy probablemente ya no será Presidente cuando se publique este libro) me parece una antigualla, como de folklórica cupletista franquista, como de concurso de reina de la belleza venezolana. España de la Macarena, España de Paco Ibáñez, España de tortilla cebollona.

Burke escribió que al roer a través de un dique, incluso una rata puede ahogar a una nación. Tal este cuatrienio sanchista nefasto.

Parece que Louis de Bonald pensaba en nuestro pomposo Presidente de ajo y vaginoplastias al declarar que los presuntuosos se presentan sin ser llamados, los hombres de verdadero mérito prefieren que se les solicite.

Para él el gobierno es un zoco o apretujado «mercat de Calaf». Siniestro mondonguero y manjarblanquero, galán pechuga, pecho lobo, de oratoria de esparraguito rancio, de logros de videoclip de latón. Propenso a la sociopatía psicológica.

***

«Les Espagnols aiment renier leur pays et ses institutions, mais ils ne permettent pas aux étrangers de le faire»

«Quien tenga honra que me siga”

España de donaire como de callampa y hampa, de espías hurgones con roña en la entrepierna y abundante gangrena y pus.

Imperios he visto yo a manta
que de alabastro y grandeza tanta
de giganta pasaron a enana
”.

***

La descripción apocalíptica de su época por parte de San Gregorio Magno, testimonia lo que albergaban en su corazón los primeros monjes bibliotecarios al ser (o notar ser) los últimos supervivientes del mundo clásico. Define también, mutatis mutandis, el estado espantoso de nuestra cultura (y gobierno) hoy.

«Las ciudades están despobladas, las fortificaciones derruidas, las iglesias han ardido, los monasterios y los conventos están destruidos, los campos están desiertos, y la tierra, abandonada sin nadie que la cultive, espera desesperada. Ya no vive aquí ningún campesino. Las bestias salvajes sustituyeron a las multitudes. Lo que sucede en otras partes del mundo lo desconozco; pero aquí, en la tierra en la que vivo, el mundo ya no anuncia su próximo final, sino que lo muestra ostensiblemente«

San Gregorio Magno, Dialogues. Tome III (Livres I-III), París, Les Éditions du Cerf, libro III, capítulo 38, 3, p. 431

Ayer me ordené presbítero y puedo trasladarme al fin del monasterio a la corte del obispo de Cambray y en pocos años espero estar en la Universidad de París. Al fin estuve en París; esos estudios pueden hacer a un hombre obstinado y disputador, pero dudo mucho, muchísimo, que juicioso. Tanto tartamudeo e impuro estilo desfigurado lo complican todo y no resuelven nada. Llueve. Hace frío. Dios nos asista. Cojo mi puma, mi tintero y escribo una carta al rey. Busco elocuencia y no hueros argumentos:

Majestad:

El duque de Lerma, afligido y consternado, afecto de asma, se trasladó a Valladolid para iniciar su mascarada. Para fingir pobreza vende bienes, para fingir santidad dice querer hacerse jesuita. El conde de Olivares da orden de detener a Lerma. Poco después se oirá un anónimo por los pueblos de España: «Aquí yace un reino entero/Olivares lo mató/catalanes lo acabaron/los monjes lo amortajaron/y Portugal lo enterró».


Atento mi rey Felipe VI, que el reino debe ganarlo. Este escritor le recuerda que en el Palacio de la Justicia de Florencia figuraba la siguiente inscripción «
Oportet misereri», es decir, es necesaria la misericordia, pero que los litigantes y pleiteantes, recuérdelo majestad, traducían como puerta de la miseria. Así que muy atento.


Ahora la misericordia se confunde con la miseria, y la miseria son esos míseros orates gobernantes, el torcido Sánchez, la turbamulta a menudo injusta. ¿Qué es la Justicia?
Jurris praecepta sunt haec: honeste vivere, alterum non laedere suum cuique tribuere, estos son los preceptos del derecho: vivir honestamente, no dañar a nadie, dar a cada uno lo suyo.


¿Lo habéis oído borrico Presidente Sánchez, peluche Junqueras, sedicioso Puigdemont, mafioso Pujol, nadería Forcadell, verdulera Colau, fea Ana Gabriel, racista y lacayo Torra? ¿Lo oyes Echenique, o tú estalinista Iglesias, o tú, oh ministra astronómicamente analfabeta? No lo habéis oído y siempre susurrará en vuestro corazón el fracaso, la cofradía del fracaso. Porque no sabéis ni jamás sabréis lo que es y significa deleitarse en la compostura del alma, en la libertad de la Concordia y el Conocimiento, o más llanamente, en la Libertad.

Y a los viles profesores de Secundaria y Universidad que son como atenienses predicando a favor de Esparta -los estudiantes son solo santos inocentes manipulados como Chupa-chups-, a muchos viles que abundan y adoctrinan, a los viles que alimentan a la hidra catalana y vasca, o al bolchevismo de pimienta y cayena, les recuerdo que si Bocaccio o Petrarca siguieron a alguien, siguieron a los mejores, y siguieron lo que su propio ingenio y la propia eminencia de su juicio natural hacia más altura les llevara. Buscaron la gloria de la excelencia, y, como peste, evitaron ser siervos de la miseria, la bajura, que tanto abunda en la historia, general y particular.


Majestad, en vos confío, a los tunantes catalanes sediciosos hágales tragar la hiel y el ricino con vuestra grandeza. No se fíe un pelo de este gobierno social-comunista anti-español. No permita bajo ningún concepto la disgregación del reino.


Aprovecho la ocasión para mandar un saludo afectuoso a la reina, la princesa, y la infanta.


Siempre sinceramente suyo. Un escritor español.

Diario de un esquizofrénico 50

(a)

Me leí esta noche, «Añoranza y necesidad de la tercera España«, de Villena, en Athenaica, doce euros muy bien gastados.

Tomito de propósito civil y educativo, divulgativo en la línea de los ideales ilustrados o regeneracionistas.

Cela, en su entrevista en The Paris Review, declaraba que le gustaba la España de las moscas, los toreros de pueblo, los curas, la guardia civil con su tricornio, el garrote…La España, a fin de cuentas, negra y tópica y arrebatada, la de las cigarreras andaluzas con su faca en la falda y el boticario y el alcalde yendo de putas.

La primera España (afirma Villena) es tridentina, conservadora, dogmática, católica, monárquica, imperial. La segunda España es una contra-aserción o contra-declaración a esa España, heterodoxa, laica, inconformista. Probablemente -seguro- la enterrada en el corralillo o cementerio civil, verdadero muladar de la época. Una España podría simbolizarse en la adusta e híspida mirada de Niño de Guevara, la otra en el empecinado -ciego y vesánico- Juan Negrín.

¿España? Demasiados retrocesos…; «clara, pobre y cejijunta» (Unamuno), la «espaciosa y triste España» sufriendo llamas, dolores, guerras, muertes, asolamientos, fieros males. «Ciego el ibero / de un furor inhumano /fulmina impío el reluciente acero / contra su propio hermano» (Meléndez) Y sorprendió Machado en nuestra patria «un trozo de planeta / por donde cruza errante la sombra de Caín» Y no solo Valente, Bousoño, Hierro, Gil de Biedma, Blas de Otero, Lorca («Oh España, luna muerta sobre la piedra dura«), etcétera, han expresado líricamente el dolor y drama de España, también los intelectuales han inquirido sobre nuestra naturaleza.

Villena da un repaso periodístico somero a vuelapluma (pero ponderado y sagaz) a las ideas de Menéndez Pelayo, Joaquín Costa, Ganivet, Ramiro de Maeztu, la polémica entre Unamuno y Ortega, Laín Entralgo etcétera hasta detenerse en la agria disputa entre Américo Castro y Sánchez-Albornoz (inclinándose con matices más por el segundo debido a su mayor empirismo histórico)

En la segunda parte del libro dibuja su idea de la tercera España, es decir, de los desafectos de la primera y segunda que suele acabar en una degollina (real o simbólica). Desea una tolerancia respetuosa y culta, una unidad nacional en la pluralidad cultural, una España con una plenitud nueva fundamentada en nuestra vieja historia. Abomina lo feroz y necio (de aquí o acullá), los dislates gubernamentales de la diestra o la siniestra, quiere una educación global y de calidad y no cuarteada en cada reino de Taifas autonómico.

Coincido con el autor a la busca de esa tercera España. Si Villena es un descontento del lado oficial de la izquierda, yo lo soy del lado de la derecha política ortodoxo, a menudo ultramontano, asilvestrado o chupacirios, poco cosmopolita y libresco.

¿Alguna vez se vivirá sencilla y doctamente, sin decir nada malo, sintiendo el barullo elegante de la vida?¿dejaremos de oír a politicastros graznando con ideas de chusco torrezno, meros gaznápiros encumbrados por la ambición desmedida, cesará ese ricino, tocino, morcilla y pepino de élites deslustradas, de social-comunistas de culo dorado con medidas improvisadas a golpe -y sabor- de pimienta y cayena?¿Será España una nación rica, despejada, clara, libre y feliz, de no «inmemorial mal gobierno”? Demasiados retrocesos, nuestra historia se cifra en pocos avances y demasiados retrocesos. Y en división cainita. Pero no es una mística del cielo ni indefectible «vox dei» que esto deba ser siempre así.

***

(Contra España)

España currutaca, higona, miramelinda, plomífera,

España, demasiados retrocesos, llena de cabreros hirsutos,

con indolencia arábiga andaluza, con inane saltataulells catalán,

feísmo rural gallego, covacha quebrada cántabra,

con tienducha provinciana madrileña y costeras playas horteras,

España ufana como un gusano que el arado parte en dos.

España televisual, futbolera, barista, de mal gobierno

y zarrapastrosa, pulposa, tuercebotas, chapuzas, pugnaz inculta,

zampabollos, incauta, con mayonesa en la comisura, y baba,

cejijunta y pobre, que a su hermano fulmina con acero,

erial donde cruza errante la sombra de Caín, paño de suave

gamuza, pero celda sin claraboya, espiritual y platónica

vieja y bronca España cebada para la matanza,

haragana, tumefacta, necrosada, tuitera, lo dicen las sefirot

cabalísticas: eres un ejemplo de burricie y detritus de alma.

España, esquirla sin luz, de fanática negrura de confesionario,

ciclópeo atrio de la mendacidad, mucosa sentina idiota:

je acuse l´Espagne, y de mi judería soy, solo mi biblioteca es mi patria.

España sarmentosa ágata de la mecanografía, frutera y verdulera,

país de la caterva y la inepcia. Apostato. Hereje afrancesado

o conde don Julián, o anglófilo imposible,

aquí os dejo, y feliz parto siempre al exilio.

Bajo una égida más amable se cobijará mi nombre y ley.

Bajo un cielo de estrellas brillantes seguirá mi sombra los caminos.

Nunca bajo los inviernos torvos de tu noche ciega.

***

(El engaño de Hispania)

Gusto de poseer cosas hermosas e inútiles,

oír conversaciones inteligentes y cultas en el vagón,

encontrar vacía la Polis porque llegas de madrugada,

no dar importancia a demasiado. Usar una independiente

forma de expresión, caminar poco a poco, no agraviar,

deliberar, subordinar mi carácter a los Grandes,

gozar de litografías subalpinas y evocar hermosísimas islas.

Todo un caballerete inglés.

Estrabón y los historiadores latinos describen

al español como solitario, altivo, arisco, indomable,

exaltado, limitado, inflexible y fanático ¿España?

Pueblo asaz sandio, misérrimo, intolerante, clero

con barragana, insurrecciones, desorden de despotismos,

costumbres de inquisidor y paseos de hidalgo haragán.

Reyes priápicos, infantas oligofrénicas;

Felipe IV, abúlico, devoto y mujeriego.

Carlos I guerrero, Felipe II solo rey.

Felipe III y Felipe IV hombres nada más.

Carlos II ni hombre siquiera. No debemos elucidar

qué es la patria, sino saber cómo surge.

¿Dónde el corazón putañero y tabernario de a duro,

las palabras sin tasa, la macarra germanía?

¿Por qué somos como el bufón Calabacillas?

España es un tirano que se envalentona

al notar que dan rienda suelta a su locura.

¿Dónde las cadenas, el inmemorial mal gobierno?

Deseo morir en un dulce país con agua.

Un lugar encantado que ningún hechizo disipe.

Allá donde mis ideas constituyan

motivo de alabanza y admiración. Un país de agua.

Avante todo, mira la proa. Al utópico lluvioso.

Sigamos cabalgando sin torpeza hacia el Norte.

El largo sueño del exilio, rojas cornalinas.

Contra la medieval barbarie de las tribus hispánicas

tu tenderete encima de la nieve, la silvestre nieve de Upsala.

Gusto de reconciliarme con el Hado

y que disuelva mi mala Fortuna:

¿Inglaterra? ¿un hotelito de París? ¿Suecia?

Una casa con marinas y la obra completa de Gibbon.

Sin obtusa ponzoña, sin gusanos abultados en la ropa,

la casa bordeando el arroyo entre juncos,

a salvo de vuestras peludas y broncas voces de ira.

Diario de un esquizofrénico 49

«Millones de graduados universitarios con un nivel de ingresos superior al promedio de la población no son grandes lectores. Y si las masas universitarias compran pocos libros, ¿Para qué hablar de masas pobres, analfabetismo, poco poder adquisitivo y precios excesivos? El problema del libro NO está en los millones de pobres que apenas saben leer y escribir, sino en los millones de universitarios que no quieren leer, sino escribir. Lo cual implica (porque la lectura hace vicio, como fumar) que nunca le han dado el golpe a la lectura: que nunca han llegado a saber lo que es leer» Gabriel Zaid

En un estudio sobre los universitarios españoles de 2006 de la Fundación BBVA, se concluyó que solo un exiguo y raquítico 12% de los universitarios leía un libro al mes ¡¡Un libro al mes!! Cifras palmariamente catastróficas y que, con probabilidad, empeoraron estos últimos diecisiete años.

En las sociedades subdesarrolladas el pedagogo Paolo Freire acuñó y descubrió el término de «analfabetismo funcional». Enzensberger ideó y explicitó el término de «analfabeto de segunda categoría», un tipo de analfabetismo propio de las sociedades desarrolladas, industriales y modernas, y prototipo ideal que forja nuestra universidad española.

En palabras de Enzensberger: «El analfabeto de segunda categoría es afortunado. Su falta de memoria no le causa ningún sufrimiento; el no tener una manera de pensar propia le alivia de toda presión; valora positivamente su falta de concentración para concentrarse en nada; considera una ventaja el no saber y no comprender lo que sucede. Es activo. Es adaptable. Muestra una considerable determinación para conseguir lo que quiere. Así que no hay que sentir lástima por él. El hecho de que el analfabeto de segunda categoría no tenga ni idea de lo que es contribuye a su bienestar. Se considera a sí mismo bien informado, puede entender instrucciones, pictogramas y cheques bancarios, y se mueve en un mundo que le aísla completamente de cualquier desafío a la confianza en sí mismo. Es impensable que pudiera sentirse frustrado por el ambiente que le rodea. Al fin y al cabo, es ese ambiente el que lo ha creado y formado para garantizar su supervivencia sin problemas«

Si el analfabeto funcional, en civilizaciones subdesarrolladas, no sabía muy bien leer debido a la falta de referentes culturales e información contextual, el analfabeto de segunda categoría sabe leer, pero lo abstracto, complejo y profundo le resulta extraño, alienígena. Desprecia la cultura y le chifla Netflix, sus placeres son chatos y bajos (y, si puede, caros), sus ideas políticas son como irracionales consignas o tuits astrológicos, no aman la música seria, y meros «puer technologicus» les resulta extranjera la delicadeza de gusto o de opinión. Se aturullan ante el argumento secuencial, orbitan inconscientes en la bisutería haragana de las ideas fáciles y la pleitesía del pensamiento mágico. Sustituyen asimismo como conversos fanáticos la religión por el animalismo, o por el feminismo, o por el veganismo, o por la conspicua Era de Acuario.
El futuro (un montón de baldíos escombros) ya es suyo. Analfabetos del mundo: United!

***

En el mundo de la basura, escribió el siempre lúcido y profético Nabokov, no es el libro lo que proporciona el éxito sino los lectores.

***

El supermercado desbancó, descabalgó al genio (turbamulta de cartagineses que no leen a Polibio y usan máscaras ofensivas al gusto)

«Litterae quoque […]per Italiam increvere, accedente tunc primum cognitione liiterarum graecarum, quae septingentis iam annis apud nostros homines desierant esse in isu. Retulit autem graecam disciplinam Chrysoloras Bisantius, vir domi nobilis ac litterarum graecarum peritissimus«

Eso dice Bruni de Manuel Crisoloras (Constantinopla, 1350-Constanza, 1415)

Traduzco: «Las letras […] se difundieron por Italia, sumándose por vez primera al conocimiento de las letras griegas, que habían dejado de estar en uso entre nosotros desde hacía setecientos años. Quien restituyó la antigua disciplina fue Manuel Crisoloras, bizantino, hombre en su patria noble y sumamente ducho en las letras griegas«

Los últimos Crisoloras van muriendo, murieron (Bloom, Steiner, Batllori, Popper, Von Balthasar, Olsen, Curtius…) y se trocaron por mediáticas figuras intelectuales con una embarazosa mediocridad de magazine.

El heroísmo no se encuentra ya en las Vidas Paralelas de Plutarco sino en la final de taparrabos y jugadores destripamantas de la Champions; la bondad no es un atributo de Cristo, un trascendental, sino un gordinflón de barba postiza vestido de Papá Noel frente al centro comercial; la Fortuna no se la domeña sino que se la azota sin piedad; se hace lo que se quiere, pero se carecen de ideas inteligentes para hacer cosas inteligentes con aquello que se quiere; abordar la lectura de grandes libros es algo que casi ha desaparecido de todas partes; el amor no es un destino eterno sino un contrato perecedero; los curas ignoran el latín y se nutren de la prensa rosa y Tik Tok; el carácter y la imaginación no siguen un método sino la irreflexión tecnológica.

***

Admito que la pasión por los grandes libros puede ser pragmáticamente ineficaz, proveerte de una suerte de evangelista adoración carente de buen gusto, que su culto estimula un aplomo autodidacto probablemente de mero aficionado o diletante, ayuno de verdadera competencia, que no es posible leerlos todos detenida y cuidadosamente, que para saber que uno lo es también hay que leer libros corrientes y molientes, que su consideración suprema debe ser un medio y no un fin, que pueden engendrar una espuria intimidad hacia ellos falsa, lacaya respecto a lo verdadero y sabio, etcétera.

Pero el hecho mismo de la experiencia con la Grandeza compensa, y su beneficio es una familiaridad con los problemas dirimidos en la conversación culta de la civilización. Y lo más noble: nutren en el estudiante o lector la pasión por vivir una vida buena, una vida tapizada y enhebrada en lo sublime y la excelencia. Vivir una vida buena, vivir una vida de altura y calidad intelectual, qué hermosas palabras que desdichadamente suenan a antiguallas en esta Era del Ruido, en este banal Océano Gris de Internet, en esta iletrada Edad de Piedra Tecnológica. Suena también a deliciosamente anticuado o pasado de moda una lista de grandes libros para leer durante toda la vida, pero la mediocridad solo genera mediocridad, leer obras mediocres genera aplanadas mentes mediocres; la educación liberal debe alimentarse con grandes libros o si no decae en cotas de auto-parodia y mendacidad intelectual astronómica. Leamos aquello que seguro permanece en el tiempo, lo mejor que se ha escrito y pensado, aproximemos a nosotros la perfección estética, cognitiva, sapiencial. Toda lectura es contra la muerte, el cambio definitivo, por lo que una acertada selección resulta indispensable.

Diario de un esquizofrénico 47

(EPICUREA)

Fuentes:

-Arrighetti G. (1960). Epicuro. Opere, frammenti e testimonianze sulla sua vita, Turín, Einaudi.

-Sentencias vaticanas, también conocidas como Gnomonologio vaticano o Exhortaciones, colección de 81 sentencias de Epicuro y sus discípulos descubiertas en 1888 por Karl Wotke en la Biblioteca Apostólica Vaticana en un códice griego del siglo XIV.

-Hermann Usener, Epicurea, 1887

***

Metrodoro, recuerda que, siendo mortal por naturaleza y disponiendo de un tiempo limitado, por tus indagaciones sobre lo que es la Naturaleza ascendiste a lo infinito y eterno y contemplaste “lo que es, lo que será y lo que fue””

En las demás ocupaciones de la vida cuesta grandes trabajos recoger el fruto una vez cumplida toda la labor, pero en el ejercicio de la filosofía tal placer va a la par con el conocimiento, pues no se goza después de haber aprendido, sino que se aprende y se goza al mismo tiempo

Reverenciar al sabio es un gran bien para quien lo venera

Hay que reír a la vez que filosofar, administrar la casa y ocuparse del resto de los asuntos privados, y de ninguna manera hay que expresar sentencias de ira cuando proclamamos las máximas de la filosofía

El amor al dinero [la avaricia], si éste es adquirido por medios ilegítimos, es impío, y, si es obtenido por procedimientos legítimos, detestable, pues es sórdido ser avaro aun tratándose de dinero que le pertenece a uno por justicia

El sabio que se ha acostumbrado a las situaciones de necesidad sabe más compartir con los demás que tomar de ellos. Así de grande es el tesoro que [el sabio] ha hallado en el saber contentarse

Me he anticipado a ti, Fortuna, y he bloqueado todas tus posibilidades de infiltración, y no me entregaré cautivo ni a ti ni a ningún otro condicionamiento [circunstancia], sino que cuando llegue la hora de irnos de aquí nos marcharemos tras echar un escupitajo de desprecio sobre la vida y sobre los que neciamente se aferran a ella, entonando al mismo tiempo un bello canto de triunfo proclamando que hemos vivido bien

No hay que fingir filosofar, sino filosofar realmente, pues tampoco necesitamos parecer sanos, sino estar sanos de verdad

Debemos liberarnos de la cárcel de los asuntos rutinarios y de la política [asuntos públicos]

Todo el mundo se va de la vida como si acabara de nacer

Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco

El fruto más grande de la autosuficiencia es la libertad

La filosofía es una actividad feliz que mediante razonamientos y argumentos procura una vida feliz

Estéril es la palabra del filósofo que no remedia ningún sufrimiento del hombre, porque así como no es útil la medicina si no suprime las enfermedades del cuerpo, así tampoco la filosofía si no sana las enfermedades del alma [mente]

Para alcanzar la verdadera libertad debes ser esclavo de la filosofía

Toma tu barco y huye, hombre feliz, a vela desplegada, de cualquier forma de cultura [oficial]

Te considero dichoso porque, limpio de toda educación [convencional], te has entregado a la filosofía

Téngase presente solo el cuadrifármaco: la divinidad no se ha de temer, la muerte no se percibe, el bien es fácil de conseguir y el mal fácil de soportar

Frente a los demás males es posible procurarse felicidad, pero en lo que se refiere a la muerte todos los hombres habitamos una ciudad sin murallas

Tan grande es la ignorancia de los hombres, tan grande su locura, que algunos por temor a la muerte se empujan a sí mismos hacia ella

Si quieres hacer rico a Pitocles, no aumentes sus riquezas [materiales] sino limita sus deseos

La autosuficiencia es la mayor de todas las riquezas

No te dejes engañar ni te engañes o equivoques: no existe ningún vínculo natural recíproco entre los seres racionales. No existe una sociedad humana, sino que cada uno cuida de sí mismo

Sin las leyes los humanos se devorarían los unos a los otros

Vive oculto

Jamás pretendí contentar a la masa, porque lo que al vulgo le agrada yo lo ignoro y lo que yo sé bien lejos está de su comprensión