¡Pobre Cataluña!

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A los equidistantes y tibios sobre el niño de Cataluña, héroe como Rudy Bridges, la niña que desafió el apartheid escolar en Misisipi, les recuerdo a Platón “Cuando una multitud ejerce la autoridad, es más cruel aún que los tiranos.”

Y a la turbamulta acémila y cerril, paleta y aldeana, anegada en su propia carencia abrumadora de talento, recuerdo a Jünger «Cuando no compartimos un error generalizado, se nos considera un estorbo».

El género de la invectiva contra la necedad popular y el no poder asimismo soportarla, tiene una larga historia. El vulgo espeso y municipal jamás resplandece con luz propia «Non consilium in vulgo, non ratio non discrimen, non diligentia» decía Tulio. No hay dentro de este vasto cuerpo luz nativa con que pueda discernir lo verdadero de lo falso. Y Feijoo apuntala con la excusa de Foción «Estando una vez Foción reprendiendo con alguna aspereza al pueblo de Atenas, su enemigo Demóstenes le dijo: «Mira que te matará el pueblo si empieza a enloquecer.» «Y a ti te matará -respondió Foción- si empieza a tener juicio.» Sentencia con que declaró su mente, de que nunca hace el pueblo concepto sano en la calificación». Y Flaubert acertó de lleno al observar que el pueblo siempre será un eterno menor de edad.

Encomio del pintor, duque de los montes hibernales

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«El pueblo había quedado reducido a menos de medio acre. Era como una diminuta reserva para indígenas. Desde las mugrientas ventanas los cretinos miraban babeantes los parterres de hierbajos. Los gallos cacareaban todo el día; las niñas, vestidas con batas de otra época, mascaban manzanas a medio comer, amarillentas de óxido; todos los chicos parecían tener fisura palatina. Pero aun así aquello me parecía más sano que el suburbio que lo rodeaba. ¿Quién podría cantar el esplendor de esas casas apareadas con medio jardín, las paredes ciegas empedradas con guijarros, verjas diminutas que se podían franquear de una zancada, las cursis figuritas en los jardines de miniatura? El viento penetraba a cuchillo por los intersticios entre las casas, el viento de la vieja colina sepultada en asfalto, que flagelaba como el extremo de una toalla mojada, y que revolvía un caldo gris por encima de los rojos tejados, un caldo en el que remolineaba el alfabeto de pasta de sopa de las antenas de televisión: X, Y, H, T.» A. B.

Querido, el falso color esparce su tono chillón por doquier.

Ni sorprende la verdad ni nadie confía en pintarla.

Tú, retirado en menuda aldea boscosa, gastas tus horas

en constatar el azul de una nube, el imperio de un bullicioso

silencio en ese trazo de exquisita caligrafía. Lees historiadores

y poetas en la galería acristalada, frente a una iglesia del s. XIV:

bajo la gloriosa monotonía de las estrellas sientes la mutación

de las cosas terrenales, su vanidad, pero también su plenitud;

tus semejantes nada te comprenden. Si un artista viera como

la gente ordinaria dejaría de ser artista. La Ciencia gime

en el Exilio. La Musa obedece al Poder. Todo se vuelve Noche.

El Arte se arrastra a la Gran Negligencia (me cuentan que en las

Escuelas no enseñan dibujo sino cómo emborracharse antes de

las entrevistas, no estudian a Cossa o Giotto sino la escrófula

del tintado de los tebeos o las leyes que rigen el mercado)

¿Amar solamente la pureza del arte? El camino es lodoso.

Tinieblas hediondas nos rodean. Amigo, los años de Estudio

se infantilizan, la Disciplina se relaja, la Filosofía, la Historia,

las Bellas Artes y el lenguaje se abandonan, el idioma -sí- y

su retórica es gradualmente descuidado, casi abrumadora,

completamente desconocido. Las gestas del pasado no pueden

ni alimentar más de dos segundos de conversación. No está

de moda ser culto o bien inteligente. Y la escritura

se ha reducido a un acto similar al de imprimir papel moneda.

El Arte regala solo Ruinas. El Arte ofrece solo Ruinas.

Odoacro depone a Augústulo. Aquí hueste del Sultán Mehmet II.

Quédate en tu gabinete, bajo el lucernario, examinando la pipa

del esbozado bodegón. Ama el quieto ritmo saudoso de la luna.

Nadie entiende nada. Tú pintas poco porque pintas para mucho

tiempo. Amigo, honor y gloria. Tu casa arcaica legisla lo más

actual: la fuerza del mar. El pasar y peso del pájaro en la mente.

Diario

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Nadie creería -qué importa- en qué trabajé durante veinte años (esa era justo la gracia), pero les aseguro que exigía unos niveles de concentración superlativos, la lectura de miles y miles (¡ecs!) de páginas aburridas como el yoyó, el redactar innumerables informes en prosa aséptica sin transitividad ninguna y una exagerada -paranoica- discreción. Necesario el dominio de muchas lenguas (a poder ser exóticas) y una buena base matemática, y, una rareza más, piripintado venía dominar la lectura de labios. Por si acaso (glups, glups) tampoco sobraba el conocimiento de técnicas en artes marciales.

Mi primera vocación fue la poesía y la novela. Aún hoy guardo en un disquette antediluviano dos novelas talentosillas. Pero supe enseguida que muchos eran los llamados y casi ninguno el elegido, así que me busqué la vida y aparqué la funesta vocación. No debí. No, no debí hacerlo. Ahora (loco y cardiópata), de oficio rentista, pero íntimamente fracasado. Escritor de las redes, como desear ir a Samarcanda y terminar embarcado en RyanAir para Punta Cana con una mujer rancia.

Lo dramático (malgasté mi vida a cambio de pecunio, no a cambio del raso amarillo o del foulard rojo o del château adamantino) es el défecit paranormal de mis lecturas; lector con monstruosas carencias, admito que soy todo huecos gigantes y españolas limitaciones. La carrera de un escritor departe a la vez con un itinerario de lecturas. A lo mejor logra un tono y una visión personal, pero sin ahormarlos en una forma o estilo culto, trabajado, sutil, de nada sirven.

Soy tan ignorante, tan embarazosamente mediocre, como una banda de gatos silvestres mirando la televisión.

…..

Kerouac: «La poesía es una energía misteriosa que se identifica con la vida del universo». No debería estar permitido escribir así; indica desorganización de la vida intelectual. Parece una idea de casa estilo ranch o máxima de Martin Tupper («No te cases sin medios, porque de tal forma desafiarías a la Providencia») El mecanismo aceitado y pompier beat repite un tiernísimo «tremoli» y «glissando» de cancioncilla sentimental oriental.

Comparemos con Emerson: «Los giros de su idioma [de Jesucristo] y las figuras de su retórica usurparon el lugar de sus verdades; y las iglesias no están edificadas sobre sus principios, sino sobre sus tropos…Permitidme que os aconseje lo primero de todo que vayáis solos; que rehuséis los buenos modelos».En Kerouac hay chispas -pocas- pero no llamas. Emerson arde con el fuego divino.

El bullanguero Kerouac es una especie de Emerson para estudiantes pobres. La literatura de época son como voces que cantan desde cisternas vacías y pozos agotados. La sagacidad idiosincrásica del genio no se descompone: todo lo llena.

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Llueve. Pocas ganas de leer y de vivir. Hoy traduje, para mí, poemas de Edward Thomas. Quedaron chapuceros, manazas y poco escrupulosos, pero, en cambio, qué dulce es el ocio intelectual, el otium cum dignitate. Traducir es la mejor manera de aprender a escribir; una verdad palmaria, indisputable. Me gustaría traducir a moralistas franceses o bien a los goliardos, cuyo ocio -en contraste- era hedonísticamente tabernario. Tengo varias libretas acabadas con esbozos o primeras versiones de traducciones.

El traductor es hoy muy mal tratado por las editoriales, con sueldos de mera supervivencia y gran precariedad. Creo que es un oficio con poco futuro, elegíaco, que acabará pronto como la tejería o la alfarería o la ladrillería, cuestión que explicó con maestría Javier Calvo. Una buena traducción es un hecho cultural muy importante, un aporte muy significativo y trascendental. Viva por ellos. Viva su trabajo. Viva su artesanía.

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Sé que el uso de mi español es un mero peloteo de aprendiz frente al español de los campeones. Me quedo al fondo de la pista y me conformo con que mis golpes pasen la red. Ganar algún juego en el set figura como una titánica victoria.

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Leo un titular de un profesor: «Tengo alumnos de quince años que casi no saben leer». Están condenando a toda una generación a la misma ignorancia y falta de oportunidades que las de un obrero manchesteriano del siglo XIX. Si hablas con un universitario medio de Letras, adviertes que no sabe nada de nada.

Todos los universatarios deberían volver a bachiller, y todos los bachilleres a Primaria, y empezar una Primaria, Bachillerato y Universidad en serio; si sabes, apruebas, si no sabes, repites hasta aprender. A un ingeniero no se le puedo caer un puente; de modo similar un licenciado en una rama de humanidades con el nivel que hay hoy acabará siendo un profesor necio. Como si se derrumbaran todos los puentes.

Dunces

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«¡Siete llaves al sepulcro del Cid!» J.C.

«El divino literato se ha retirado. Masscult y Midcult han invadido el planeta hasta tal punto que la esperanza de Whitman en una cultura democrática, plasmada por una clase sacerdotal, tan sublime como popular, nos parece ahora compactamente absurda» D. M.

Una época como una especie de bilioso moho del espíritu,

una negra larga vigilia. Alevosa me resulta esta estupidez:

groseros que ni hablan mi lengua, mentes que descorren

su forro de fácil buhonería. Patinan los errores, la corrupta -írrita-

democracia, y una enérgica carencia de gusto, intolerante y obtusa,

y la chispa de astros ocres y escuálidos. Multitudo non sequitur.

Pienso en las delicadas melodías y la seléucida luna,

en la madrugada ardiendo en el pecho, en el zaguán de

aquella mi casa de pueblo y mar; cenizas de mélancolie inevitable.

No soy uno de vosotros. No es mía vuestra danza de polvo

y moscas. Ah Babel de monotonía y ruido. Seguid con esos

garabatos repulsivos. Todo es noche. Caos se ha restaurado.

El meteoro se desploma y en su relámpago expira.

Reíd campechanos por Grub Street y que la pandereta que toca

el reguetón junto a sanglots longs des violins acompañen

a vuestras canciones roñosas; el público lo acepta todo.

Y huye pequeña, acolchada alma, al palazzo del gatopardo.

Corrige después este poema. Hazlo suave y sutil. Escamonda y pule.

En tu gabinete muy despacio medita el ritmo. Se debe escribir

poco a poco para que el escrito acaso perdure. Insiste en un efecto:

demuestra que nunca fuiste como ellos. Sobradamente

quede en él patente que un griego jamás honra a un bárbaro.

Epitafio de Christian, Señor de las Legiones Lunares

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Cuando volvió, desolada, abatida, del funeral,

la madre del burgués y ocioso oso apacible,

del aburridísimo Christian, rey boscoso

de los lobos, deseó para él un epitafio.

Y el poeta de provincias Maxiliano,

amigo común de Samael y del difunto

lo esbozó compungido siguiendo con escrúpulo

los informes e inclinaciones de la verdad sin mentira

y serio envió después el epitafio, una primera redacción,

a aquella elegante y demasiado enferma dama.

«De Cristian el alunado o aldeano rey

honrad dignamente, gentes de la Ribeira Sacra,

su clara, concreta, minuciosa y efímera memoria.

Loco (aunque fingió) y de noble corazón

fue arbitrario de gusto, justo de estilo y sabio de mente.

Entregó a los solícitos libros su diligencia,

y altivo en el hondón de su corazón

algún pensamiento sin reposo amaneció bello y esclarecido.

No esquivó el dolor, pero en su fracaso

miserable nunca se sintió pobre. Honrad a ese lobo

de pelambre canela. Queda aquí, en la tiniebla, bajo estas letras,

su vagabunda alma. Ese árbol, ese jardín, y la conventual piedra,

comparten con las estrellas su fe y símbolos.

Pero fue fue todavía más que todo eso, muchísimo más:

el Gran Solitario. Temen los hombres una propiedad tan atribulada:

no la hubo más noble y alta entre los incendios de sus días»

De un noble del Seizième francés

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Tener casa propia, limpia y agradable, afable,

un jardín tapissé de flores y abejas en verano,

pocos o ningún hijo, acaso mujer fiel, ningún tumulto;

que vague la vida en Adagio non tropo, ma divoto,

estudiar los severos astros, mucho leer a la luz de la vela,

acallar la lengua (que abunde mucha conversación

con el cielo y así no obtener dócil habladuría),

convertir en rechifla la farsa y sátira de la época,

sin deuda y poca hacienda, ni avaracia ni deseo.

Contentarse con poco, nada querer de los Grandes,

domar las pasiones, cultivar el juicio inteligente,

no conocer la tormenta y meditar en silencio,

y, solitario como un sabio, escribir con letra clara

y pausada igual al corazón, un libro modesto y veraz

que ampare pálida memoria de tus días o iguales afanes.

Y ya que arden los conventos, o nadie cultiva la tierra,

y se pueblan de salvajes las ciudades, pasar los granos

del Rosario sin devoción: attendre doucement la mort.

Diario

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Hoy estuvieron casi tres horas martilleándome las voces, como si las rotativas del aparato psíquico no cesaran de imprimir. Tenían un tono de eremita desdentado con ropa apolillada y acartonada, dialogaban entre ellas con una bestia pobreza de habla y un contenido limosnero de examen de bachiller (respuestas breves, concretas y escasas o bien vagas y poco informativas), todo como en un sainete teatral escrito por un párvulo. A veces eran incomprensibles, otras ilógicas e irrelevantes, de repente se interrumpían, a veces también se asociaban a las palabras de un plano metalingüístico de mi conciencia desde que las observaba y analizaba llegando entonces incluso a empezar a hacer rimas. Su idiocia adherida, la basura mental que exhibían, sus balbucientes espasmos de gramática básica, su mendaz deterioro respecto a un desempeño inteligente, su vasallaje a la infraliteratura, me hacían reír y entristecer. Semejaba todo un show cutre de José Luis Moreno una Nochevieja en la pantalla de la España profunda.

Desconocida es la causa, conocido (y muy penoso) es el efecto. Mi mente se transforma sin yo quererlo en un repetidor de Mediaset. Troyanos, licios y dárdanos con un eructo atufante de ajo. Vuelve con daño la amargura y el espíritu inundado de cochambre. Necesito leer. Tomar unas dalias del paseo engravillado y huir del estúpido garabateo de esos adagios zonzos y papanatas.

Diario

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Internet, hoy catacumba catatónica, se convertirá algún día en catedral. No soy optimista. Signo con Voltaire -y me sumo a él-: «Nous laisserons ce monde ci aussi sot et aussi méchant que nous l´avons trové en y arrivant». No hay nada más fácil que acostumbrarse a oler el zurullo del mundo. La vida, vivida, hiede.

……

Los sabios, pocos, los necios, largos y próximos. La Rochefoucauld: «C´est avec qu´on aime qu´on est hereux et non avec ce que les autres trouvent aimable»; maman nous disons non plus, no decimos más, mamá.

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Añadir un rasgo inútil y barroco; destino del arte.

La belleza es un slogan. El arte por el arte se ha convertido en el arte para vender.

La ley del gusto se cifra en la probidad del rendimiento.

Todo estilo de expresión feo tiene custudio en las metamorfosis del futuro.

Esta descripción de Birmingham -gran centro industrial- de Dickens se adecúa al sentimiento de la vida mental de un influencer o general coetáneo mío: «Por doquier, tan lejos como permite ver el plomizo horizonte, las altas chimeneas, apretadas unas a otras, reverberando en el infinito su fea y triste forma, su horror de opresiva pesadilla, llenaban con su pestilencia el aire cargado de tristeza». Sustituyáse «chimeneas» por «links» o «posts». La tecnología es una inútil cesta de estiercol

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La vida contemplativa es a menudo miserable. Hay que obrar más y pensar menos.

No adular ni ser adulado. No ser lacayo ni cortesano. Como niño criado en una familia rica la actitud del trepa o cucañista falto de escrúpulos me causa vómito físico.

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Prolijidad de gansos y senil chusma, igual a Roma en sus últimos tiempos. Espectáculos para analfabetos con fetiches gemelos de la víctima y su redentor. La profecía de Auden se ha hecho realidad:

«No hace falta ser un profeta para predecir las consecuencias…

La Razón se verá suplantada por la Revelación. El Saber degenerará en un caos de visiones subjetivas (sentimientos en el plexo solar inducidos por la subalimentación, imágenes angelicales generadas por la fiebre o las drogas, avisos oníricos inspirados por el sonido de una cascada) Se crearán cosmogonías enteras a partir de cualquier olvidado resentimiento personal, se escribirán dramas épicos en lenguajes de ámbito doméstico y los esbozos de los párvulos se impondrán a las grandes obras de arte…

El Idealismo cederá su lugar al Materialismo…Alejada de su habitual salida en torno al patriotismo o al orgullo cívico y familiar, la necesidad de las masas de un Ídolo accesible en el que confiar las llevará a elegir caminos irreconciliables en los que la educación no tendrá nada que hacer. Depresiones superficiales del terreno, animales domésticos, molinos destrozados o tumores malignos serán tratados con rango de divinidades.

La Justicia será reemplazada por la Piedad como virtud humana cardinal, y el miedo al castigo desaparecerá. Cualquier mozalbete se felicitará a sí mismo: «Soy tan pecador, que Dios en persona ha venido a salvarme» Cualquier mangante argumentará: «Me gusta cometer crímenes. A Dios le gusta perdonarlos. Realmente, el mundo está perfectamente organizado» La Nueva Aristocracia se nutrirá exclusivamente de ermitaños, vagabundos e inválidos permanentes. El Diamante en Bruto, la Puta Escrofulosa, el bandido al que su madre adora y la chica epiléptica que se lleva bien con los animales serán los héroes de la Nueva Tragedia, mientras el general, el estadista y el filósofo se habrán convertido en el objeto de rechifla de toda farsa y toda sátira»

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Una cultura de retirada de la palabra sustituida por superficies acústicas, por una iconosfera de bazar y por la Era Gris de la Web. La Luz cesa. Una cáscara rendida se resquebraja y termina. Tan inmersos en la decadencia que ni sabemos cuándo comenzó.

Diario

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Ha muerto Almudena Grandes. La idea de gran novelista que tiene un lector mediocre. Literatura vieja y corrompida. El padre Coloma parece un ultraísta punk comparándolo con su estilo literario. Escribía de modo tirante, avulgarado y sacerdotal. La minipimer de la cultura sectaria de izquierdas.

La impagable Almudena se burló de monjas violadas, tuvo visiones históricas idílicas e irreales y apenas leía -lo que se le notaba mucho, claro- «para no contaminar mi propio estilo».Toda muerte nos disminuye. Sinceramente lamento su muerte y expreso mi pésame a sus seres queridos. Pero me resultan incomprensibles estos panegíricos frailunos o masajes laudatorios como si se hubieran muerto Galdós, Valle Inclán y Virginia Woolf juntos. En fin. Fui acerbo con su obra. Demasiado joven para morir. Que el cielo le sea cumplido. D.E.P.

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Me leí esta noche, «Añoranza y necesidad de la tercera España», de Villena, en Athenaica, doce euros muy bien gastados.

Tomito de propósito civil y educativo, divulgativo en la línea de los ideales ilustrados o regeneracionistas. Cela, en su entrevista en The Paris Review, declaraba que le gustaba la España de las moscas, los toreros de pueblo, los curas, la guardia civil con su tricornio, el garrote…La España, a fin de cuentas, negra y tópica y arrebatada, la de la cigarreras andaluzas con su faca en la falda y el boticario y el alcalde yendo de putas.

La primera España es tridentina, conservadora, dogmática, católica, clasista, monárquica, imperial. La segunda España es una contra-aserción o contra-declaración a esa España, heterodoxa, laica, comecuras, incorformista, probablemente -seguro- la enterrada en el corralillo o cementerio civil, verdadero muladar de la época. Una España podría simbolizarse en la adusta e híspida mirada de Niño de Guevara, la otra en el empecinado -ciego y vesánico- Juan Negrín.

¿España? Demasiados retrocesos…; «clara, pobre y cejijunta» (Unamuno), la «espaciosa y triste España» sufriendo llamas, dolores, guerras , muertes, asolamientos, fieros males. «Ciego el ibero / de un furor inhumano /fulmina impío el reluciente acero / contra su propio hermano» (Meléndez) Y sorprendió Machado en nuestra patria «un trozo de planeta / por donde cruza errante la sombra de Caín» Y no solo Valente, Bousoño, Hierro, Gil de Biedma, Blas de Otero, Lorca («Oh España, luna muerta sobre la piedra dura»), etc…han expresado líricamente el dolor y drama de España, también los intelectuales han inquirido sobre nuestra naturaleza. Villena da un repaso periodístico somero a vuelapluma (pero ponderado y sagaz) a las ideas de Menéndez Pelayo, Joaquín Costa, Ganivet, Ramiro de Maeztu, la polémica entre Unamuno y Ortega, Laín Entralgo etc…hasta deternerse en la agria disputa entre Américo Castro y Sánchez-Albornoz (inclinándose matizadamente más por el segundo debido a su mayor empirismo histórico)

En la segunda parte del libro dibuja su idea de la tercera España, es decir, de los desafectos de la primera y segunda que suele acabar en una degollina (real o simbólica). Desea una tolerancia respetuosa y culta, una unidad nacional en la pluralidad cultural, una España con una plenitud nueva fundamentada en nuestra vieja historia. Abomina lo feroz y necio (de aquí o acullá), los dislates gubernamentales de la diestra o la siniestra, quiere una educación global y de calidad y no cuarteada en cada reino de Taifas autonómico.

Avengo con el autor a la busca de esa tercera España. Si Villena es un descontento del lado oficial de la izquierda, yo lo soy del lado de la derecha política ortodoxo, a menudo ultramontano, asilvestrado o chupacirios, poco cosmopolita y abierto y libresco.

¿Alguna vez viveremos sencilla y doctamente, sin decir nada malo, sintiendo el barullo elegante de la vida?¿dejaremos de oír a politicastros graznando con ideas de chusco torrezno, meros gaznápiros encumbrados por la ambición desmedida, cesará ese ricino, tocino, morcilla y pepino de élites deslustradas, de socialistas y comunistas de culo dorado con medidas improvisadas a golpe -y sabor- de pimienta y cayena?¿Será España una nación rica, despejada, clara, libre y feliz, de no «inmemorial mal gobierno? Demasiados retrocesos, nuestra historia se cifra en pocos avances y demasiados retrocesos. Y en división cainita. Pero no es una mística del cielo ni indefectible «vox dei» que esto deba ser siempre así.

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VARIACIONES A UN POEMA DE CAVAFIS

Serían las once u once y media de la mañana.

Con andares ensimismados atravesaba

el barrio proletario.

En las paredes grafiti, el quiosco solitario,

coches de baja gama, a un lado el descampado

con rotas botellas de alcohol, y,

en el vulgar y humilde balcón,

la bellísima mamá joven tendiendo la ropa

con la bata entreabierta.

Asomo del escote,

mayolianos medrosos bultos gemelos,

rápida visión de la carne,

abrasivo calor del fulgor del mediodía

que atraviesa treinta años y viene,

ahora, para permanecer en este poema.

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«Mariposa, flor vagabunda» nos recuerda Karmelo C. Iribarren que escribió Jules Renard. A diferencia -enorme- de la soberana vulgaridad de aquel verso de P. A. Lebrun donde se asegura que «Le papillon est une fleur qui vole» (ni en francés se pueden decir estas cosas sin llamar urgentemente a la gendarmería, aunque sea de madrugada) Verso que asocio en mis privadas imaginaciones con aquel de un poeta español del XVIII y que, según F. Rico, era el peor de la historia de nuestra poesía, que declaraba solemne y funerario «Amortajado amor, amor tajado».

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Soy demasiado inteligente para ser buen escritor…o español.

Diario

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Esa gansa mochuela tuerta

come garbanzos en la huerta

escribe con pedos de burra

tontiloca, color orina, va por la vida

como un cabro por la prada

monguer de riqueza tan florida

pava latosa recién mocada

inútil para estiercol o casada

que a los cinco ya jubilada.

…..

Y sepan que no hay diferencia

de un poeta joven sin solvencia

a un lechuguino de cuantía,

como en Toledo tienen judería

como en el súper tienen bollería

tienen ellos aguda gilipollería.

…..

Rejuvenezco con su palomita, Lilí poesía

de genia ortopédica que engendra la empanada

con obra que labra un ripio de Abba, una nota pá nada,

con humor de cada mes, con empapada sangría

desembucha su libro cabestro junto a Defreds casada

y asoma tanta, ugs, tan contenta del muso cervicabra

que aquí se caga, o alondra vaca, allá llena Evax y se mea

y a tirios y troyanos, sí o no del Barça, collón y pinga les menea

mientras su novio se enreda con kikos o cable de Amena

cornudo cascaciruelas campanudo que no se entera

de trompa grande como código postal, cual mies en alera,

y no sabe que vive con un coñazo de tía, si petarda. Hiena.

…..

באין תחבולות יפול עם, ותשועה ברוב יוע

«Donde no hay buen consejo, el pueblo cae, pero en la abundancia de consejeros está la victoria» Proverbios 11:14

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Soy demasiado inteligente para ser buen escritor…o español.

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Con quince años se cruzó en mi vida el libro, de Cátedra, «Joven poesía española». Una jodida maldición. Fue un «sotrac» de arriba a abajo. Descubrí -estremecido, afiebrado-la dimensión estética del lenguaje. Recuerdo aquello como una epifanía orgiástica. Pero, aunque nació en mí la creatividad, los dioses no me dieron a su vez el talento suficiente para encauzarla o enhebrarla. Desde entonces la funesta manía de escribir sin ton ni son, a lo dominguillo provinciano. En fin.

…..

PARA LOS POETAS

Poeta, debes ser misterioso y lunar.

Adjetiva de modo abundante y gratuito; la mar calmosa, la rosa preciada, el noble poderío, el rayo impío, el seco estío, el crimen adusto, la ruborosa virgen. Debes pintar el sustantivo para que parezca una rutilante lámina de calendario. El error no radica en aquel que se quema en el ripio o el mero relleno, sino en aquel que no enciende esa hoguera. La agonía del adjetivo tiene que hormiguear bien larga, como la madera verde de alze con la que quemaron a Servet para prolongar su tortura. Adjetiva con la previsibilidad de un locutor deportivo y te aureolarás de una bruma de enigma.

Poeta, debes trufar o crear el poema con una receta. Así:

-escoge palabras bellas, de esas tan frecuentes en los poemas. «Nenúfar», «alborada», «soledad», «alondra», «clamor», «tierno», «susurro», «aleteo», «carmesí», «pesaroso»…La poesía es una flor que vuela como una mariposa. Que bonita, bonita, la poesía -púrpura y blanca- como la Graellsia isabellae ibérica. Si eres poeta joven escoge palabras escatológicas, clínicas, contundentes; «mierda», «puto», «esquizofrenia», «follar», «menstruación», «subnormal»…

-a unas pocas palabras, aquí y allá, dales una terminación adecuada; «blanquecino», «pajarillo», «arroyuelo». Si eres joven impacta con faltas de ortografía y sintaxis, con veloces y puntiagudas coces a la gramática

-Al escribir un poema no cierres una puerta, sino que «cierra el firmamento», no mastiques un entrecot ni un chicle, «yo mastico las sombras», no te mires en el espejo, «miro el secreto», y «bordo un aciago destino», nunca una blusa o los bajos del pantalón.

-Busca un diccionario para emplear ocasionalmente palabras de esas que la mayoría no conoce

-Pero no contravengas el cliché. Te apena algo así como el otoño y la lluvia tras los cristales, el tiempo que corre rápido igual que Usain Bolt, te gustan los niños riendo inocentes en el parque, la primavera locuaz…o bien las drogas y las discotecas de Magaluf, viajar a New York, los colegas de Erasmus, los realitys de Tele 5, la música -oh sí, «¿Cómo te llamas, baby? /Desde que te vi supe que eras pa’ mí / Dile a tus amigas que andamo’ ready /Esto lo seguimo’ en el after party»- la música de modo enfático… Los poetas son los monjes del estereotipo. El paraíso literario se organiza según ellos. La literatura es una auténtica contrautopía del lenguaje.

Mucha suerte. Salud y marwindad.

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Esa solemne frase: educar al pueblo. Con Renan creo que el azar del nacimiento es menor que el azar del escrutinio. La sociedad, con el sufragio, se ha rebajado. La democracia ha ganado la muerte.

*****

Yo siempre he sido devoto de la muerte. Por eso sigo el cortejo fúnebre de nuestra Monarquía. El pueblo es mucho más terrible que en tiempos de Robespierre.

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«Mariposa, flor vagabunda» nos recuerda Karmelo C. Iribarren que escribió Jules Renard. A diferencia -enorme- de la soberana vulgaridad de aquel verso de P. A. Lebrun donde se asegura que «Le papillon est une fleur qui vole» (ni en francés se pueden decir estas cosas sin llamar a la gendarmería, aunque sea de madrugada) Verso que asocio en mis privadas imaginaciones con aquel de un poeta español del XVIII y que, según F. Rico, era el peor de la historia de nuestra poesía, que declaraba solemne y funerario «Amortajado amor, amor tajado».