Raperos y traperos

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(i)Los enfermos alucinados, delirantes y psicóticos en general, los que han sufrido una intoxicación a los que padecen lesiones orgánico-cerebrales tienen alterada la capacidad de concentración.

(ii) Además se ha encontrado que la música clásica y la música de rock mejoran la concentración, la memoria y las habilidades cognitivas (según el fundamentado estudio de Patton)

(iii) El Dr. Gordon Shaw y la Dra. Frances Rauscher, científicos de la universidad de California y la universidad de Wisconsin y muchas otras en la comunidad de investigación cerebral, han comprobado que la música tiene un extenso valor educativo a nivel del desarrollo del cerebro.

(iv) Agustín de Hipona, pág. 666 de la biografía de Peter Brown, cita el «De musica» del santo africano: «La música de Tangana es indefendible. Hay que reacionar frente a ella con la inflexible abulia y soberbio desdén del cínico. Pero es mejor ponerse a marchar de lado de todo el mundo. Marchar con la turba de rebeldes, asesinos e influencers. La ingenuidad, el optimismo y la generosidad suelen hallarse en botánicos y matemáticos, en los especialistas en ciencias puras y también entre exploradores. No así entre historiadores, curas, políticas y traperos»

C.N.I.

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Torturadores hijos de remil madres putas y perras,

mierdas de olla con argolla en la polla sarnosa,

putipresos policías, procaces y ruines,

cadenasapos de cochino tribunal y retrete,

agentes de Anacleto de garotiña falda grasosa,

malasombras de nabo enano,

pajaritos de vergüenza de Academia, indecentes y chuscos

como una dictadura, difamadores al teatrillo antinacional pegado,

vomitoverrugas, galligilimierdas, mefistófoles de boca podre,

merecéis cinco hostias a vuestro careto marica ridículo,

borrachos de la prosodia de la Nada,

mamobueyes, vacapútridas, anormalcaudillos de nimbo de sierpe,

os ofrezco un yogur, un sugus y mi dinero

si rellenáis un dictado con menos faltas de ortografía que letras.

Cacho cachalotes de subnormales.

Love story

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El Sr. Sánchez, en el momento del flechazo con el Sr.Junqueras, llevaba una levita abrochada y unos rampantes pantalones de seda carmesíes con unos aires de marcialidad presidencialista y suma atención a los divinos detalles verdaderos. Larguirucho, de ojos grandes y hermosos, boca «petonera» de fresón apisonado, más que chulesco, o antipático, era guapo. Pese a haberse acostumbrado a la comodidad de la familia y de María Begoña le rebullía el estómago de maripositas al pensar en Oriol, y dibujaba corazones directos al objeto grande y cuatribarrado de su amor en los cuadernos Moleskine de Moncloa, entre gráficos de cosechas de patatas y dígitos sobre la energía eléctrica gastada por españoles en las horas valles.

El Sr. Junqueras era gordo, muy gordo, modernamente peludo, feo, católico y sentimental. No le gustaba nada cuando todos alabábamos su suavidad de osito y su gentil bonhomía. Desde jovencito empezó a odiar a lo hispánico. Se lo prohibía el cura en confesión, pero Oriol peroraba largas disquisiciones sobre el maligno toro de Osborne y el gazpacho de Belén Esteban. Y hubiera dado cien años «engarjolat» por la República Libre del Zaire.

Alforfones, grajos y la Moreneta se estremecían al saberse ellos tan enamorados. Los campos de centeno brillaban más El indulto, más que necesario, era inevitable, como la cerveza del alcóholico. Solo un rufián podría oponerse a sus fornicios, cópulas de luz que a ambos sacaban del abismo.¿Qué importaban las habladurías, los antiguos yernos y suegros, las ventanas de Lledoners tapadas con celosías?

Oponerse a esa historia de amor puro y santo era propio de crueles muchedumbres sin corazón ni cabeza. Amor vincit omnia. El amor lo vence y puede todo.

Yo defiendo lo mejor

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Depresión que amenaza con llegar a psicosis

si continúo pegando la hebra con taxistas

y ninguno comprende que la felicidad proviene de la honradez,

no así del placer y el engaño,

si el miserable (orillas de baba con lefa) Gran Hermano

más y más devasta como con su amoníaco de armonios

pestilentes sin rieles, si el chalaneo chatarrero compulsivo de políticos

desharrapa más y más mis tiernos oídos.

¿Está la Vía Láctea derrumbándonse desde lo más alto del cielo?

¿La tarima del roble pudriéndose?

Christian, entre bárbaros, vltimvs romanorvm,

pisas el amargo polvo del exilio,

con sosiego de pálida hojarasca de otoño,

pero tú sabes que, bajo este orbayo y esta lejanía,

defiendes lo mejor, el imperio tumultuoso de estrellas,

la ley de lo alto contra el sandio tercermundismo,

la emoción minoritaria ante una horda que veloz, décadas y décadas,

se desploma y cae oculta, las triestinas palabras tropicales de la ciencia,

el lignito de luz embrollado a la noche perpetua,

como contrapeso a tanto espanto atroz y útil,

a tanto espectáculo feo y estúpido, soberbiamente incapaz,

con su eco de burócratas, oficinistas, dominguillos,

lameculos y corruptos cucañistas de hortera polo Lacoste;

tú, bien lo sabes, defiendes lo mejor.

¿Hay verdor en los bosques?

¿Cae lluvia gozosa y se entonan versos menalios?

Vives en tu aislado pazo gallego como si fueras una poeta exiliado

que de la USA inculta pasa a un café libresco de Europa.

Quien se descifra conoce su propia sentencia.

Infaútate y encapríchate de los gatopardos y lobos,

y bajo la bóveda siéntete renacer.

La sociedad nobiliaria, la vieja biblioteca,

las costumbres de antecámara, el biscuit y la genoise,

el imperio de la representación, la elegante domesticidad aristocrática,

fueron tu crianza, tu égida, sino solo de vestidos y porte,

sí en cambio de espíritu y sangre.

El mundo es un boceto mal realizado y borderline

lleno de fantoches pazguatos alicortos,

y la gente no es educada, despejada, ni noble ni buena.

Que tu vajilla no sea de estaño o de madera

sino de porcelana alta y que el villancico del aqueronte te aquiete.

No vayas nunca a piscinas públicas. No te tiñas.

Adora los pájaros y deplora -como siempre hiciste-

la prensa deportiva (tintinear de tifus o escarlatina)

No subas a metro ni autobús.

Hazte caquitas mentales al oír farfullar a esa estrella del pop.

Sé antimoderno, apocalíptico. Escupe jeremiadas al trap.

«Regis ad exemplum totus componitur orbis», declaró Claudiano,

todo el mundo se conforma con el ejemplo de los reyes.

Hoy los reyes y cardenales imitan a los súbditos tontos y frailes tartaja,

si puede ser convirtiéndose en lo más bribones y deslustrados analfabetos posibles.

Las hienas atacan a los gatopardos.

La famosa pitonisa llena de escombros la fábrica de gas.

Se oye la cháchara de unas postizas uñas rotas pintadas.

Sé tú -es necesario que seas- el rey en esta cueva cochambrosa de invierno.

Las muchachas tienen malvados pensamientos neciamente simples.

Oh reyezuelos de una zafiedad embarazosa, escandalosa y decadente;

¡corred! ¡se quema el bistec!

Contra las excrecencias corporales del estafador arte moderno,

contra la masturbación obsesiva de la prosa de pulga,

contra el surrealismo descosido del habla rutinaria,

el orgullo y el destierro aseguran tu Ley,

no el rito canalla de esta satrapía con su publicitada democracia e igualdad.

Antes libre y alto que igual.

Dios juzga y prefiere a los mejores,

y quien denigra el gesto de los mejores,

con rebuzno, se somete a la infausta grey.

Lo noble llama a todo lo recto y sublime pensado y escrito,

al arte del arreglo ikebana,

a la fuente doria del río dorado; pero ¿dónde?¿dónde?

¿en un pueblo junto al mar?

¿en la noche que ayuda a los audaces?

¿en el sudor cortés de la hoz cortando hierba?

¿en los S.O.S. del Amor?

¿en los vastos espacios paranormales de la noche?

¿en los cortinajes densos de una labios gordezuelos

y besados en el ring del Deseo?

Acaso, pero lo público es técnico, depredador, mediocre, inmoral y vulnerable.

Fungible (al amor, al deseo los flagelan el tiempo)

Dos son traición contra lo falso.

Amor es prole y horario de capataz rutinario.

Sí, sí sí en el olor de pecho alanceado de un San Sebastián.

Solo al menos te ocupas de ti mismo (la mejor compañía)

La Ley es la propiedad privada contra la depauperación,

la segura distribución de cintillas de oro para con lo sagrado.

Y mientras, el puto Gran Hermano de los c…

Pero yo defiendo lo mejor;

término insustituible al de la palabra “destino”,

término conocido en bosques de Islandia, y silvas y selvas del Guaraní,

en un sonar rapsódico de tacones contra la losa,

en ajedrez de la piel de pimientos y océanos,

en delfines con mitológica piel de zapa,

en petit-suisses encima de los pezones.

En el santuario de la cima elogiemos a los solitarios jinetes.

El enrejado rosáceo de la mente es un disturbio claro del aire,

un gamo saltando de clorofila que sombrean nubes.

La Ley de lo mejor conspira en agudo retumbar rosáceo.

No seas una estrella torcida que roen alimañas.

Cruje una osamenta de dentaduras postizas.

Defender la Ley de lo Mejor; sigue ese único destino.

Líneas escritas una mañana de otoño solitaria

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¿Dulce es el sabor atronador y afilado de la discoteca?

Nuestra retorcida vida nocturna

desfigura las ideas bellas de las cosas;

la escuela del genio vibra en soledad,

el cortejar montañas escondido entre plantas,

el pálido crema de una nube alineada en el otoño;

bullicio que clasificas y ordenas para disecar.

Noche, trae a mi cama

el corazón rubio del pájaro,

la guirnalda de soledades

repletas de honor y calma.

En el baile crecen ojos que miran para despedazar.

La carne contiene el esqueleto y el alma contiene la carne.

Despojado de palabras y sexo pienso en San Agustín:

In interiore homine habitat veritas.

Rueda el zapato en la pista manchado de carmín.

Late la historia en los cuerpos acariciados, saciados, enlazados.

Aroma el café mi casa en la ladera de la aldea.

En las profundidades de la Visión mi modesta y limpia cabaña.

¡Buenos días! ¡Qué buen día hace hoy para quererse!

Papel cuché

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¿Dónde el equiccnocio o aquel trópico que medra y crece?

¿Dónde el conjunto incandescente en lugar de los fragmentos opacos?

¿Por qué este general y agusanado anillo de terror?

Cuando el sesteante, rastreante y redondo caracol

era materia con forma, sombra con colores y gesto

en parsimonioso movimiento, Até, errante entre los mortales,

nos inspiraba el mal. Cuando el cielo era oxigenado aliento

de buey, fiebre lanuda, Heracles venció a Litersés,

y arrojó su cuerpo al río Meandro.

Cuentan (oh árbol de bronce) que Teagena poseía fuerza descomunal,

y Melampo adivinaba todo mirando el ojo de un pájaro,

y Oleno y Letea eran rocas de apasionado amor…

Aquel verano se convirtió en una parodia miserable:

molleras sin sesera y molleras enanas rellenas de paja.

Una pocilga de hordas de encapuchados -esos que mi

peluquera embelesada llama «famosos»- tejían el otoño

de bostezos y crujidos sin misterio. Progné no era una golondrina,

ni Filomela el ruiseñor, ni Tereo la abubilla. Nadie contempla

a Itis en un jilguero. Un absurdo real ocupa bosques.

Riadas de irrelevancia. Magos de brillantes labios

por pitonisos sodomitas de madrugada. Montan el Belén con futbolistas, actrices,

presentadores, concursantes de Gran Hermano, y se hechan a pedazos

esas especies para la glotonería de indigesta carne cruda

y cualquier otra cosa que se nos ofrezca. Amedrenta la plebe,

no legislan ni poetas ni dioses. El rostro de Abraham, el rostro de Marilyn,

el rostro apisonado de la modelo de tapa, en legendario

barlovento de migajas como gérmenes. Como un oscuro prostíbulo sin lejía.

Como una congregación de ratones vestidos de crepé rosa.

Quemad el becerro de oro. Convertidlo en polvo

y esparcidlo por el agua.

El kitsch mandril anega e iguala al mundo.

La ambientación intelectual de nuestro tiempo

es el blondo y pulimentado buido hueco de la cabeza.

Pero los hombres abobados duermen sin gacelas en noches sucesivas.

Y habrán más.

Vigilante de la playa

Erika Eleniak: de 'Los vigilantes de la playa' a la “alquimia espiritual”

(Erika Eleniak)

Fruta de papaya silvestre, goterón de planta en las playas

de la Californía, tu pelo revuelto rubio; ¿sabes qué?, te imaginé mi amor,

la dulce gatita de aliento blanco a quien tocaba el sexo

tumbada en la hamaca, que besaba las piernas coronadas con el sucio

sabor a tabaco de mis labios. Contemplarte era una exacta

y vigorosa vida ¡Tanto me conmovieron tus pechos

como un bautismo del espíritu! Quería escribir un opúsculo sobre lo bello y bueno pensando en ti.

Pensando en ti. Dueña sabia, princesa de un planeta níveo (¿nata? ¿nieve?)

De una playa de ligues con bikini, con leve brisa y Coca-Cola.

Hermosa como el rítmico engranaje de un joven reloj dorado,

te amé mi baobab tropical. Me sofocaban tus largas piernas mimosamente depiladas

y el olor a naranjos y gel de tu piel. Arrobado me encerraba en el baño,

y en mi mente iniciaba un tímido gesto de encabalgamiento,

un furor para enhebrar mi varonía a tu toisón dulce y caliente.

Enseguida fenecía, disuelto en láctea foundé.

Volvía a ser ese violento pero estudioso adolescente. Vulgar y triste.

Libros, apuntes, mediocridad provinciana, ni gloria ni grandeza.

Tú, un guepardo galopando en prados de amarillas y libres playas embrujadas.

Diario

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(i) Legos de las ideas, ilotas de las palabras, sin una natural inclinación a la Naturaleza o la Inteligencia, pasmados salvajes ante las reacciones vitales que lustran, sin el mecanismo y la resonancia de los efectos mentales. Con el único modo preeminente de significación de los media y la chismografía amarillista, el sexo fácil y la maledicencia. Estas son algunas características del grupo de WhatsApp de antiguos alumnos del Instituto.

La vida devasta, el tiempo devasta, con mi orgullo de pastor amo a las mozas campestres y siento conmiseración por vuestras buidas vidas urbanícolas. Uno siente un largo deseo de durar, pero no de cualquier modo.

(ii) Estuve toda la noche leyéndome.

Impresión rotunda de cama con las sábanas deshechas y sucias, rodeada de botellas vacías por el suelo, y hedor mezclado de tabaco y sudor inundando la habitación.

He decidido tomarme en serio. Trabajaré -sí- los poemas, la prosa. Los veo con multitud, innumerables defectos, pero SÉ cómo mejorarlos. Si no pierdo del todo la razón, calculo que en dos o tres años puedo acabar algo con cara y ojos.

Debo:evitar la grandilocuencia, quitar el relleno, la paja, la quincalla retórica,profundizar en mis (limitados) tres o cuatro temas,saber qué quiero decir y qué no quiero decir, no ser ambiguo, vago o vaporoso. Buscar la precisión metafórica. Observar un método o patrón en aquello que digo-y tener algo que decir o bien callar y tirar la hoja a la basura. No ser un poeta o escritr meramente resultón-huir de las ocurrencias, de la inmediatez irreflexiva. Ser consciente de mi déficit de experiencias o de vivencias interesantes, usar palabras frescas, un tono fresco-ser consciente que nunca seré un gran poeta. Debo conformarme con lograr ser un escritor legible o publicable y pensar con ideas, no con esquemas de ideas. Aspirar a la madurez (la madurez lo es tdo) Alcanzar al poema o al escrito (no conformarse con el borrador del poema o de a escritura) Confiar en mí (pero nunca fascinarme por mí) Estudiar a fondo a tres o cuatro escritores geniales (debo ser consciente de las lagunas en mis lecturas y formación) En resumidas cuentas. Debo pasar cientos de horas delante de la hoja de papel puliendo, limando, sutilizando y escamondando.Todo lo que leen son fases preliminares a mis deseos.

Yo escribo -muy rápido-, leo, y digo «Joder, puto escrito de viajante de comercio» Los quemaría todos. Y sé que puedo hacerlo algo mejor, incluso bastante mejor. Pero absolutamente NADA MÁS. Cuando leo a los grandes advierto dónde nunca llegaré, ni en mil vidas. En fin. Mi vocación tardía no jugó, además, a favor de un desarrollo natural. No tengo amistades literarias. Solo soy un talentillo, pero, mayor, o que puede ser mayor, que muchos sancionados como talentos.

(iii) Un escritor debe labrar cosas, no solo atestiguar informaciones.

(iv) Antes de ir a dormir bajo la hierba, ¿tendré un dulce amor más fuerte que la vida?

(v) El núcleo estable de compradores de libros en España se sitúa alrededor de tres mil o cuatro mil personas, aproximadamente el número de suecos que viven en Barcelona. Comparada la cifra con las decenas de miles de egresados universitarios, el panorama no es sino desolador. Es difícil comprender cómo un privilegiado con el regalo de una larga educación desista de usar las capacidades adquiridas. La lectura transmite pensamiento e información estructurada, sabiduría y solaz. Estos universitarios se suman a las filas de la barbarie, del analfabetismo funcional. Se suman asimismo al circuito de compradores ocasionales de libros (casi cinco millones), que buscan esencialmente los best sellers a la moda. Las clases ilustradas negligen su atención a la calidad y su destino. Se abajan conscientemente. Este es un tema que ya trato en mi poemario «El falso aristócrata». Los que gozamos de educación superior no deberíamos hacer defección de nuestras responsabilidades. Una cultura alta necesita tanto escritores como lectores de élite. O decae y muere.

(vi) He escrito poemas y prosas (y sus esbozos) esquinados, de un zigzagueo aniñado. Usaba mi mente al modo de las varietés, escribía anestesiado en un baño maría, o tisana, en una ganga que lamina la sustancia y el mérito.

Pero sé lo que es el espíritu. Que exige un lento desapego, una inspiración en la ensimismada soledad, una energía silenciosa para que cristalicen sus temas y figuras.

La vida contemporánea se cifra en el acúmulo o aglomeración arbitraria y a ráfagas de abigarradas sensaciones violentas, de confusos e inconexos hechos sin interés (se obvia la conversación de la civilización, y se insiste insidioso en las habladurías tabernarias), en necedades de anecdotario político , en un dinamismo del espectáculo mundial de las distracciones, que merman, aturullan, aturden, simplifican groseramente el volumen y calidad del espíritu.

Un ejemplo más se percibe en el risible fallo del Premio Planeta. Un guionista es a un novelista, lo que un tullido o cojo a un atleta. El supermercado asaltó al genio. Frecuentan los salones literarios charcuteros y se cierra la boca a Madame du Deffand. La ambición de la grandeza de crear algo inmortal, se sustituye por el deseo de deglutir cochambre con el relumbrón de los focos y un millón de euros. La metrópoli se llena de compactas bobadas y la mente de inmundicias mondas y lirondas. El Planeta es el símbolo inequívoco de una civilización chusca, barata, abajada y bastarda.

Esa novela premiada crea lectores perdidos para el libro. Yo he escrito textos indecentes. Pero sé aspirar a la decencia. Decencia resumida en un paciente, labrado ocio estudioso para saber bien lo que se sabe, y hacer bien lo que se hace. Las sombras se ciernen insensibles y no se disipan. Lean y estudien a Gibbon sereno o Platón incandescente ( y a sus pares). Y rechazen con energía ese plástico kitsch guionizado con la técnica del enterteinment y el universo suicida que reverbera en él. Cuiden su espíritu. O acabarán ustedes indistinguibles de la música de Operación Triunfo.

(vii) A medios tecnológicos mucho más eficientes, medios intelectuales mucho menos.

Deberes para Clara

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Sube por sumideros y baja por chimeneas, pero, coranzoncito luminoso de savia que se autoimpulsa y autogenera, Clara, oh tú luz de mi lengua y sobrina de mis entrañas, no seas solitaria, no seas perezosa, pues la lucha con las olas de la costa (ya verás) si solitaria son ceguera peligrosa, si perezosa, nutren a la cansada melancolía.

El teu tiet va viure encolomat de cabòries i s´escarrassava, s´esguergamellà mil anys cridant al tapís fosc de les Mémoires d´Outrtombe. Fui un alunado lunático, querida, churri, tu tío fue pelín facha y lolailo. Clara, ya lo notarás, la civilización está veteada de complejidades. Observa que el lobo ama el alto monte, el jabalí las serranías, las gaviotas el mar, los peces las corrientes; sobrinita, busca tu propia esencia, tu «daimon», ese ir más adelante que los andrajosos pecios de la rucia civilización anabolizada.

Si el emperador te ordena que te apartes de su camino, sosiégate, mira, ora sus ojos ora su espada, y dile que se aparte él (educadamente) ya que te tapa el sol que te entibia, si el rey esconde escorpiones debajo de cada piedra de tu jardín, sosiégate, y vete a la discoteca de juerga con los hijos guapos del rey a planear un regicidio, si la diosa calla tus pasiones con viento enjaulado, respira, sosiégate y abrásate bestiamente de amor.

Lo dijo el poeta: «La vida es dura, sí, pero hay amigos y hay amor». A mí -aunque se escarmienta solo en cabeza propia- el no tener amigos ni amores me ha supuesto escarmiento de salud indecente. Ten amigos y amores varios y un Amor más Grande que la Vida. La vida es dura; ten amigos y amor dulce avecilla del paraíso.

A lo mejor nunca tendremos una conversación de adulto junto a adulto. Mi salud es pésima. Poca esperanza hay de que viva mucho más. Ya veremos….Me urge hablarte. Permace impertérrita a la humillación y desprécialos. No seas lacayuna ni aduladora ni imbécil. Pese a los sombríos lunes y las sombrías noches, yérguete, sea tu corazón entonces de oro pues debe manar de fuente pura, y memoriza unas afamadas palabras de Tennyson: «One equal temper of heroic hearts, / Made weak by time and fate, but strong in will / To strive, to seek, to find, and not to yield» Somos corazones heroicos de similar temple, heridos por el tiempo y el destino, pero fuertes en voluntad y con coraje para esforzarnos, buscar, encontrar y no desistir.

Advierte, Clarita, que Tennyson era un poco veinteañero al escribir estas palabras, pero, me dirás, ¿por qué son geniales? Creo, mirlo blanco de uñitas de mosquito, porque son hondamente proféticas. Veo un consejo o fuerza sapiencial exquisita y universal. Ahora ponte las gafapasta para apuntar el último verso.»esforzarse, buscar, encontar y no ceder». Mira con el microscopio (son deberes; obligatorio prestar atención) ¿No ceder? ¿No desistir? ¿permanecer luchando? El movimiento de la estrofa es como una contramarea o como un contrapunto, como un clarobscuro, que , simultáneamente te dice no ceder, y ceder, no desistir y desistir, luchar y no luchar.

El amor puede corromporse. La Fortuna mudar.Los astros virar. Clara, la vida es esta cosa paradójica, rara, triste, ambigua y feliz. Clara, la vida es clara y difusa. En revoltijo. A rachas. Ya verás. Se agolpa y cae en ti un trenzado musical de nieve. Lo sé, lo intuyo.

Son casi las cuatro de la mañana y un tipo de mi calaña dándote la paliza. Hostias. Resiste y no cedas.

Resiste y no cedas.

Ya verás.

Feliz el que no cede aunque nada arda alrededor.

Diario

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(i) Somos un montón de cosas. Y todas ellas juntas. Démenos la mano con precaución.

(ii)

En la verbena vi una moza

en el monte le toqué el culo

«¿che prestou?»; con o sin lorza

Galicia es bogavante artículo,

chulo pirulo de cielos con cúmulos.

(iii) El problema -y la observación es elemental- es que la teoría no hace al artista.

Se nace con ese don (pequeño o grande), o no se nace con él.

(iv) ¿Qué abundan, buenos juicios o bellas mujeres? Abundan bueyes, dimes y diretes, y Eres.

(v)

Ficción retórica compuesta de música.

Y Marwan traduce Nausicaa.

Triunfa el reguetón de Paco y Kika.

(vi)

Tanteo, repetición, costumbre,

placer de nuestra mente

tan lejos -pequeñez- de la cumbre.

(vii) TELE 5

*Feo en arte es todo lo que es falso , todo lo que sonríe sin motivo, lo que se amanera sin razón, lo que se arquea y encabrita, todo aquello que no es más que mentira.

*Tele 5 se trata de un arte de masas, de fácil factura y bajo coste, lustroso, chispeante, joven, erótico y rentable, y vulgar y chismoso. Los temas son los propios del consumo de masas. La alternativa a Picasso no es Miguel Ángel sino el kitsch vulgar y bochornoso y vergonzosamente feo de Tele 5 y Sálvame.

(viii) EN LA PLAYA

La música desordena al oído que la escucha

Soliloquios logomáquicos conmigo mismo.

Examiné , afirmé, denegué, sopesé, dirimí.

Formulé preguntas sin delicadeza de vuelo y águila roja.

Incardinado en el dodecafonismo

mi yo se disgregó

en patios profundos

de ojos y labios sin brillo de madreselva.

Oh Innominado en la gloriosa avenida del mar,

innominado en el eco insondable del bosque.

Mi yo es la imagen

de un hombre solitario en la playa

que escribe su nombre en la arena

borrado por el agua circular

-llueve el día sobre el total vacío-

a cada instante, a cada ins tan te.

(ix) A causa de su significado emotivo, ciertas palabras son susceptibles de nociones extraéticas con el placer turbio de tergiversar y manipular.

«No importa si dominamos o no una falacia, lo importante es saberla identificar» Moore.

(x) No quiero ser escritor de best-seller, meros ejecutivos de prosa avulgarada y con ideas como anabolizantes didácticos. No quiero ser escritor «maudit», aquellos bebedores locos y extravagantes de absenta. No quiero ser escritor de culto, afamado por más o menos selectas cofradías. Deseo ser escritor rural clandestino, que escoge cada vez piezas más naturales y hondas del museo de su soledad -estrellas rosadas, eucaliptos fragantes, hocicos húmedos de perro-

Y en la indistinta paz agraria seguir unos ritmos claros y armónicos, ser fiel a una solar y lunar euritmia. Escritor y propietario rural. Escritor de cosas del campo. Mi palacio de grifos dorados sea esta mi finca orensana, este sea mi pazo antiquísimo. Mi sonido el de las gallinas al alba. Mi manto el canto nocturno de la lechuza y el búho.

Escribir poemas sobre modestos bacines, sobre azadas duras, escribir con el suntuoso marrón de la costra de la avellana, escribir sobre la aparición súbita en el recodo de la Santa Compaña. Nada más hermoso que la imperturbabilidad -lenta y silenciosa- de las horas iguales. O bien la espiga madura. Nada más noble que los cuentos o las charlas sobre patatas, pimientos, «leitugas», tomates, cebollas y berenjenas.

En esta plácida existencia intemporal deseo -a veces lo logro- escribir y constatar. Soy un labriego alfabeto. Vivo en aldea profunda. Soy casi pájaro o casi sesteante lagarto. Tengo tierras y animales. Vosotros -oh tú hipócrita lector- solo vacíos y huecos, una nada televisiva y urbana en los adentros del pecho.