Diario

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(i) Las dos caras de la moneda: “Se necesita ser muy vulgar para ponerse a definir la vulgaridad. Precisamente por indefinible, la palabra es indispensable”, escribió G.K. Chesterton en su «Dickens». Oscar Wilde declaró asimismo: “Se necesitaba tener un corazón de piedra para no reírse de la muerte de la pequeña Nell.”

(ii) Me gustaría merecerme mis influencias. Aspirar a la impronta de A en lugar de B, de C en lugar de D, de E sustituyendo a F. Soñé con Platón y en mí resuenan las cámaras espirituosas de Coehlo, pretendí prosa de émulo de James (de ambos hermanos) y me etxabrié. Todo arte tiene defectos -solo a Dios atribuimos perfección- pero, me cago en diez, me canso de mi récord de belcebunianas tertulianas marcas Cintoras.

(iii) Es curioso, de adolescente, pese a criarme entre pijos vacuos pero aceptablemente -hipócritamente- educados, tuve amigos gamberros y, en clase, yo mismo, pese a la paradoja de ser algo «pieza», gozaba como un enano aprendiendo y estudiando.

Fui el típico que puse motes crueles a condiscípulos y maestros, víctima de una insidiosa energía agresiva o «mala follá». Sé que hay insultos y críticas que se convierten en la forma más suprema de halago. Y sé que dañar daña.

Mis copiosos e innobles sarcasmos nada me hermosean; la impropiedad no merece alabanza. Cada cual escribe según su inclinación, y juro que preferiría una dimensión humanista o redactar vidas de santos a mis chusquedades.

Es mejor (obvio) creer en Dios que creerse un pedante y ácido Dios. Destilar soberbia es para mí una tendencia irrefrenable. Censurar con acrimonia no deja de ser más que una demostración de poderes de la etapa del acné juvenil.

Pese a las dudas de fe que sufro en mi espíritu, no me cautiva la alegría de ver sonreír al niño, el campo y las nubes, todos a una. Una negrura peor que chapapote dirige mi pluma. Me siento una cutre carroña de cloaca. En el silencio y la lentitud existe un bello rompimiento de lila rasgándose delicada, enamorada. Pero mi corazón es una agria cebolla deshollada, un agua maloliente de puerto.

Y navegaré hasta la Antártida final deseando ver el entierro de muchos, ese infinito placer. Pueril y ampuloso como un César romano, joderos hijos de puta marranos.

(iv)

Yo Corte Inglés.
Tú Corte Inglés.
Él Zara.
Ella Zara.

Nosotros nos rebajamos.

(v) Pequeño panfleto contra Almudena Glandes

(i) Tras prolija reflexión ya sé como mejorar a la obispa Sra. Glandes. Sería encantadora si la leyésemos hacia atrás -hice el experimento-, de derecha a izquierda.

(ii) La Sra. Glandes padece prosa plagiada de asmático zureo de infantil o pueril paloma plañidera. Me disgusta el tono de su descuidado y vulgarísimo talante expresivo, sus hallazgos como letargos infumables de tan rancios, la disposición anímica a la que desea mover a su lerdo auditorio, la estructura ilativa de sus proposiciones viscosas. Me molestan las falacias «ad baculum», la elemental simpleza sin matiz, y que no sepa más que producir efectos demasiado poca cosa (pacotillas de tahúr contratada por treinta euros)

(iii) Mucho profana Almunada, «La impía». La mayor profanación del escritor es la fe o creencia acerca de que la literatura es calar en la obsesiva pesca de bajura, es decir, la que se hace muy próxima a la costa.

(iv) No tengo el gusto de intimar con sus dedos gordezuelos, voz cazallera ni su nalgatorio pulimentado. Debe saber que uno de mis pasatiempos favoritos consiste en comentar muy extensamente, elongada y escoliásticamente, enfática y kilométricamente, su muy breve y estrechísimo talento (charco con medio dedo de altura)

(v) Siempre nos hemos visto impelido en la historia humana a leer estúpidas mamarrachadas inanes, bodrios de aquí a Lima. Pero a mi juicio esta época, esta Era Abobada, está emperrada en sublimarlos, no descreditarlos e imitarlos. Normalísimo que la Sra. Glandes sea nuestra Princeps literatorum.

(vi) Tiene una mentalidad infantil de narrativa de Barco de Vapor para adultos.

(vii) Como una eunuca escribidora que invoca más al cerdo que al ángel, posee la genialidad suprema de ensordecer simultáneamente a ambos.

(viii)-¿Alguna vez leíste a la Sra. Glandes?

-Sí

-¿Cuándo?

-Cuando un rayo -chas, bim, punk, ping, boom, Chistu non- cayó sobre una bar de morcillas, moscas y putas tomando aguachirle.

(vi)

Todo consejero da consejos, pero hay quien aconseja en su interés. No te aconsejes con uno que te mira con desprecio y esconde tus proyectos a los que te envidian. Eclesiástico.

La Biblia es una guía y faro inmarcesible como los buenos papás o los abuelos y abuelas de calidad.

(vii) Estudiar da vida. Escribir, la quita. Escribir mal, la estiriliza. Las redes sociales son una pérdida de tiempo y energía propias de un joven. Me esperan miles de libros en mi biblioteca. No quiero más que pasar el poco de vida que me queda en ella. ¿Qué ganas si pierdes tu alma a a cambio del cielo barato?. Si yo no cumplo con el ejemplo, ¿quién?, y, si nadie, ¿dónde?, y, si entonces, ¿para qué? Quiero concluir el ciclo de este experimento literario fiel a mis contradicciones. En la abadía de Thelême, Rabelais escribe el lema:»Lys ce que voudra» (Lee lo que quieras) Acabo de arrancar estas palabras de los dinteles de mi biblioteca.»Lee lo mejor si no sabes escribirlo». Y cállate. [pero no callé; sigo farfullando palabras ociosas pese a ser arrinconado a un absurdo ostracismo. A Dios, al obispo de Mondoñedo, a los congrios del Sil, y a mí, nos la trae floja eso]

Owl

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Mi casa lleva cerrada meses. A cal y canto.

Pero apareció un búho en el pasillo y voló hasta mi habitación.

Mamá y yo, con cuidado -los huesos de los búhos son todo aire-, con

ardides, lo sacamos por la ventana. Una ventana lisa y monocroma

que enseña al aire cálido las entrañas de la noche.

Laicos devotos y empecinados eclesiásticos ya no creen que Dios haga

milagros.

Rezo. Abro la puerta del comedor. Y aparece otro búho.

Misterio del mar en la más dulce o secreta hora de la noche.

La Virgen se apareció siglos atrás a pastores con ojos niños color olivo fresco.

Mi mamá se asusta. “No temas, le digo, no son búhos, son solo el alma

de los búhos con los huesos delicados de papá”.

Es el milagro del agua luminosa de Dios

y la encarnación en alas embelesadas de búhos.

Abro la persiana automática de la galería. Abro todas las ventanas y

contraventanas de la galería.

El segundo búho vuela soberbio, lento, a la primera,

como melodía incrustada a estrellas,

como esplendor de auriga,

sale al cielo morado de la noche, hacia su boda enamorada.

Un milagro más hospedando el sacro y emplumado airón

de la madrugada y su corona silenciosa y quieta en mi aldea feudal.

El Siglo de las Luces se escribe entero en la cabeza de los búhos.

Los siglos anchos de los labriegos caben en los delgados huesos de los búhos.

El noble pensamiento de un filósofo presocrático revive en un par de búhos.

Papá, en la incierta madrugada, rompiendo el largo sueño eterno,

apareció -gracias- cuando más lo necesitábamos.

Diario

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(i) Nos sentamos a la ultraderecha de Dios Padre.

(ii) Mientras ame lo bueno no puedo sino querer a mamá.

(iii) El tiempo, el espacio y la gravitación no tienen una existencia independiente de la materia, demostró de manera concluyente Einstein.

Mi hipótesis (basada parcialmente en una fuente cognoscitiva tan vaga y brumosa, pero a la vez tan autoevidente, como la fe) es que el mundo es material, dicho toscamente y de modo pre-einsteiniano, pero Dios es espiritual, o, reformulando el argumento, que todo lo que existe existe en algunas coordenadas (t, x, y, z) del Universo, excepto Dios y las matemáticas (a mi juicio la mente de Dios responde a figuras y pensamientos matemáticos y musicales), que son extraespaciotemporales y fuente y origen de la materia y las leyes científicas que la explican.

Mi tenso cristianismo supura notas plotinianas. Quizá yerre. Pero el evangelismo tecnológico, el afán de lucro, la búsqueda de la fama, y la moral souflé, la vida a trompicones y de menú self-service (por la mañana volar en ala delta, al mediodía una orgía gozando del «holy glory», y a la noche una serie de Netflix) me parecen máscaras y razones de un mundo turbio. Necesito otro Lazarillo. Y ese es Dios. Un Dios que no se encuentra solo en la iglesia a la que uno va, sino sobretodo en el universo en que uno vive.

(iv) A LEER. QUE RIMA CON JODER.

Nunca criticaré a un lector si hablo conmigo mismo en serio y sin máscaras. Leyendo se aprende, y, como escribió Plinio, no hay libro mediocre o malo que no tenga algo bueno.

Mis papás siempre me inculcaron dos ideas; primo, que leer es mover la imaginación, una actividad en sí misma más creativa que la pasiva de vegetar frente a un televisor, secundo, que leyendo se aprende gramática y léxico, es decir me insistían, se aprende la materia lingüística que sirve de soporte a pensar, ya que pensar es hablar ( mis padres se adelantaron a Chomsky, Wittgenstein, o Humboldt; sus enseñanzas bebían de fuentes acaso mejores: Cicerón, Quintiliano, Horacio, Boileau…)

¡Viva la lectura! Sea una fantasía gótica gore o bien la opus omnia de Margerite Yourcenar. Al hilo de este post se me ocurren más -muchos más-argumentos a favor de la lectura, pero me basta y sobra la inteligencia natural de mis progenitores. La casa sosegada, limpia, ordenada, y, en cama, un libro en la mano.

Libros: «Vastes et d´étranges domaines» para alimentar la mente. «Oisive jeunesse» un libro, ociosa juventud la de un libro.

(v) Prefiero no seguir el secreto impulso de mi carácter.
Me autodestruiría.

(vi) «Que nadie confunda lo escuro con lo culto, que lo escuro no es culto sino inculto» G. Bocángel

(vii) «La democracia es el arte de manejar el circo desde la jaula de los monos» J. Waters

(viii)

Mathematici sono, lirondo,

Cuesta impression dato

Lili y Elsa: honor a su «mondo».

(ix) «Un cura me ahorra cien gendarmes» Napoleón

(x) «El 90% de la filosofía es filología. Encontrando las palabras adecuadas podrás justificar cualquier cosa» Leonardo Castellani

(xi) «Scatterbrained», que por algo abuso de R.S. y no del ajedrez.

(xii) La verdad, enseñaba el Baal Shem, está perpetuamente en el exilio.

(xiii)

«Was du erebt von deinen Vätern hast / Erwirb es um es zu besitzen» Goethe.

Lo que has heredado de tus padres, hazte digno de poseerlo.

(xiv) Que no nos mueva demasiado ni el viento ni las brisas; que nos mueva, por encima de todo, el conocimiento. Como escribía Tito Livio (28,27): «Multitudo omnis, sicut natura maris, per se immobilis est, ventus et aurae cient».

El «espíritu general» de un pueblo del que hablaba Montesquieu debe ser legítimamente deliberativo y culto, y carecer totalmente de trasuntos estéticos que sustituyan a las ideas políticas, y, desde el agricultor más aldeano hasta el más patricio de los senadores, guiarse por la razón y el argumento, y no por las emociones y los slogans manufacturados.

En las democracias europeas esto no ocurre -creo- por lo que propongo cualificar el voto de modo epistocrático en una democracia del conocimiento. A este ritmo de miseria y corrupción el plebiscito universal puede llegar a ser más un problema que una solución.

(xv) Mesa camilla, radio, televisor, ordenador. Cada aparato trae una mayor soledad y aislamiento. Cada utensilio posterior provoca melancolía respecto al anterior. Yo fui de la generación del BUEN (je, je) televisor. Y ya me espanta como una rata en el baño una familia con tablets, computador, videoconsola y móvil.

(xvi) «Si hay una cosa de la que siempre he estado seguro desde la niñez, y lo he estado cada vez más a medida que me hacía mayor, es que nada es poético si la simple luz del día tampoco lo es; y ningún monstruo debería asombrarnos si no nos asombra el hombre normal.» G.K. Chesterton

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(i) En un lugare de la Mancha de cuya nombre no quiere él o ella o elle acordarse, no ha mucho tiempo que vivía una hidalgo corredor. Un millón de euros en la olla para repatir a la Ceja, y quebrantos y lentejas consumían tres partes de su hacienda. Vellorí de lo más fino. Y galletas Filipinos.

(ii)

El lápiz de Queipo de Llano pá la ley vigente

y vestido de torero Franco en la ouija presente.

Putos fachas, malas follás hijos de Borjas Maris y maricones

¿No os asombra que en el tiempo de resolver simples ecuaciones

el Cojo Manteca y Echenique ya corrieron cienes de maratones?

¿Y nuestra mente? Fofa y Phoskita caca de macarrones

¡No pasarán! ¡Vade retro! !Al paredón!…sin contemplaciones.

(iii) LA GENTE

Si os gusta el aguardiente y por pendiente

os bebéis hasta el vino de floreros y fuentes,

si con piojos sentís cosquillas

y en Tuiter cagáis cosillas,

si os gustan patrañas

o cuentos de maricastaña,

si no sabéis de mates o poner el intermitente:

¡ríase la gente y ande yo caliente!

(iv)

Pablo el mocho
Irene el tocomocho
y al indiferente
la Constitución vigente.

(v) ¡OH, ES ELLA!

Redondas son las ministras

que incitan al dulce amor

alzando Pasión de Gavilanes

o al macho talibán embriagador.

¿Mi inteligencia mina o pozo?

Poeta…no ripies con gorgojo.

Como mujer reivindico el bozo

en labio, y mi lozanía de piojo.

¡Cómo mola tía del culo el ojo!

(vi) POUR RIR LE CAPITAL

Ella en la mar Pedroche a sollozar

por España, la «femme» y el calamar.

Él aprieta con Lilith la Oro bragueta

y a Roures apresa la Visa peseta.

Pareja posmoderna ¿Mulos?

Pareja liberal ¿Como chuchos?

«Lo bueno sabe bien», como la trucha al trucho.

A la «gente» nos parece jartá de chulos.

(vii) Lástima que la infanta no estudie en un Instituto público español. Así se ahorraría formación militar.

(viii) OJOS DE MARTA

Tus ojos son un verano de ligues y arenas rubias.Cachorros gemelos chapoteando en una piscina. Medallas «platinium» bajo un mar que surca un trasatlántico metálico. Oasis en Arabia. Caribe con dos islas pequeñas de juguete. Un puma lunar. Un inflamable sábado noche. Zulos de la belleza, fosas del «bonum». Unas colchonetas pulidas, dos canicas palaciegas de Nivea, mellizas llanuras bielorrusas, alarmas Prosegur que despiertan a zombis y vampiros (verlos es como ver películas de madrugada que no asustan, como acariciar una cereza azucarada de cóctel)

¿Por qué existen? Porque existe la delicadeza suprema de sentimiento y el alma en la luz. Y si las mangas de tu blusa están mojadas por tu llanto,entonces las mangas de mi traje están mojadas por mi llanto (mis ojos ven por tus ojos). Con tus ojos vuelo como en parapente y larga vida me profetiza el vidente. Altura inmensa, vértigo de ala delta, color de ciruela helada goteando en el lago, ay contemplarlos la eternidad o tocarte las tetas. Tus ojos son oseznos que hablan. Prosa historiada y paratáctica, 50 % dibujos animados y la otra mitad piel blanca de virgen de Murillo. Trenes eléctricos. Scalextrix en el Ritz. Brillan como un sonajero recién lavado. Son cervatillo que ríe. Y si te los pintas, qué rimel de negra media de mujer, qué pavesa incendiada de eucalipto, qué fruto más dorado, más dormido. Son un absoluto que parpadea. La búsqueda y el deseo del todo. Una playa donde holgazaneamos. Una playa en los confines del cielo.

Una playa donde lanzarnos cocoteros.

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(i)

Con Internet todo el día el Yo es un carnaval

cantemos por ese desatado descontrol mental

tuiteemos que es normal nuestra adicción subnormal

o la memoria pizzicato de esquizo disfuncional

y acudamos a terapia cognitivo-conductual

por ver a Epi y Blas en nuestro propio funeral.

(ii)

*La Viyuela es la más artista de las mozas de mi pueblo

Viuyela te quieeeeero

Tiene un globo por cabeza y no se le ve el pescuezo

Viyuela te quieeeeero

Su cine son dos columnas, su trasero es un pandero

Viyuela te quieeeeero

*Yo súper Pepe

musha pupa

por VOX y pepé.

Me cago en la puta

y el humor de Jordi L.P.

*Un día te crees Visconti o Hitchcock y al siguiente tarareas los diálogos de la peli de Viyuela:

«-Despacito

-Vamo’ a hacerlo en una playa en Puerto Rico hasta que las olas griten «Ay, bendito» pá que mi sello se quede contigo.»

(iii)

Con tu música de quebranto becerro

el Senado romano, con arpegio egregio

nombra emperador a mi cojo perro

con más arte que tu inentendible privilegio

de memo, mono, diputado y remonono.

¡Por caridad! Cese el cante, el canto y el tono.

Ay, Tangana, con g, de ajipollo y ajopollo, ¿g? ¡gordo tongo!

(iv) Mis semejantes crían ladillas en las cejas y tartamudean chuscamente moviendo sus mostachos. Lucen la bragueta y las braguitas cuajadas de gusanos. Prefiero frecuentar el trato de rameras despreciables que acudir a estadio. Cualquier mezcla con montón indica severo declive.

Recibo el infortunio del cielo como una gracia. Mi orgullo es no tener intestino de mosca para escribir prosa de boñigas diminutas. Bajo la superficie de mi híspida razón se esconden vetas de oro. Mi importancia es pequeña, sí, lo sé, pero no oculto (joderos burros tartaja) mis talentos.

Mi talento que no se vende en ese alentar y jadear de espíritus falsos en falsos libros de ocasión y mal compuestos pero premiados falsamente con jurados falsos…embutido todo el monumental chanchullo con dinero de verdad.

Soy moderadamente rico. No necesito el negro esplendor de la basura ni del besamanos lacayuno. No quiero lectores precipitados (ni editores horteras) obedeciendo a visiones chuscas. Nunca. Mi fracaso -una forma de gloria y honor-es mi colosal victoria.

(v) * «Toda apología debería ser considerada un asesinato por entusiasmo» escribió ese maestro de estilo y pensamiento llamado De Maistre.

*No podemos sustraernos a los estragos del tiempo. El tiempo lo cambia todo y los ríos no remontan hacia sus fuentes. Solo puedo lamentarme como Taine «¡Ay! Dios mío, ¡qué tontería habéis hecho al ponerme en el mundo!»

*La democracia actual en verdad que es el patético envilecimiento de un antiguo gran amor.

(vi)

Cantemos voz en grito

el eterno himno patrio

al nacer y sin desfallecer

sin a la muerte ceder.

¡Vamos! ¡ritmo y descontrol,

gritemos como el más mongol!:

do, re, mi, fa, ¡¡¡goooooooooool!!!

(vii) Ese poeta persigue la belleza con adoquines, mazas, martillos y palos; su lírica es lo mismo que si hubiera caído una bomba en una fábrica de poesía y millones de versos se hubieran vuelto tullidos y ciegos y majaras.

(viii)

(a) En mi juventud y primera madurez tuve ideales iluministas o ilustrados. Defeco en esa utopía. La verdad agradable asoma y avanza incontenible: no soy un intelectual pesimista, un creativo precario de ideas, sino un campesino cabreado, sino un propietario rural que se defiende.

(b) No soy demócrata. Nada me disgusta más que esa carroñería moderna infecta y vomitiva. Desprecio a Demócratas y Granujas. Vitupero e impreco a ese maoísmo mítico. Quiero a España como en el siglo XII.

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(i) Estrellas del campus, célebres activistas mediáticos, profetas del mercado en sus selectos «Think tank».

Pequeñas e influyentes ideas en intelectos embarazosamente mediocres para pequeños acontecimientos propios de un mundo decadente.

(ii) BISBE DE SOLSONA

*Dice (extrañas y coruscantes maravillas)

que en el obispado la conoció

y el más sólido milagro le dio

su coño cada alba…y sus negras tetillas.

*Quien se abrasa no sabe

dónde hallar coca y nieve;

sépase que donde ella vive,

allí mi lefa, frente y bonete.

*Agente de negocios de Belcebú y Cupido

este solsonés obispo tan pulido como ido

que su cosita a la grosera divorciada mete y mete

de la «a» a la «zeta», feliz como en celo el perrete.

*Todos le ruegan por la Virgen al obispo

que saque la estaca y deje el chispo

y se olvide de esa diabólica mujer.

Él dice bien serio: «No pué ser, no pué ser»

(iii) EL POETA

Yo tengo un primo poeta

que en las Redes lo peta:

lo presenté al Padre Santo,

y el Padre Santo me dijo:

«Hijo mío, no es pá tanto»

(iv) «En esta estúpida y tediosa época lo más excéntrico que uno puede hacer es tener cerebro» Óscar Wilde.

(v) «Yo festejo y acaricio la verdad en cualquier mano que la encuentro, y me rindo a ella alegremente, y le someto a ella mis armas vencidas en cuanto la veo acercarse» Montaigne, Éssais, III, VIII: 902

(vi) Feliciten a Marwan. Hoy empieza 1º de Primaria.

(vii) «Guerra y paz» es la novela típica en que te dices a ti mismo «voy a dedicarle las próximas ocho horas en silencio y soledad».

Acaso sea una reliquia o efecto secundario de vivir en un entorno en que no se tenía acceso a casi nada. Es casi un recordatorio -leer estos novelones- a la época feudal o bien victoriana, donde existían en su vida cotidiana grandes espacios de ocio sin interferencias ni conexiones, sin despistes ni distracciones.

Anna Todd es una escritora de veinticinco -creo, no lo comprobé en Google- años. La típica chica americana. Su prosa es más mecanografiada o tecleada que elaborada. Pero no nos precipitemos en prejuicios solemnes de literaturidad o la excluyamos sin más de la República de las Letras. Su novela «After» (una nulidad desde el punto de vista estético) es en muchos aspectos una cristalización del fenómeno y la fantasía Wattpad; ¿una mamarrachada? bueno, su prosa es casi lo mismo que una sesión de chat y su imaginación un batiburrillo de fanfic y series de Netflix, pero cuajó en el imaginario de la lectura y gustos colectivistas.

Las historias de los escritores en la Era de Internet se han vuelto interactivas, la lectura y la escritura subsiguiente responde a estímulos sociales constantes. La lectura es social y no solitaria. La escritura es social y no solitaria. Es el paradigma en que se inunda o impregna un joven de hoy.

¿Leer Guerra y paz? ¿Middlemarch? Algo de carrozas y dinosaurios como la prensa de papel o el sombrero de nuestros abuelos, algo pasado de moda igual que los zuecos o el techado de paja.

(viii) Tres horas con un martilleo de voces en la cabeza. Y, casi antes de extinguirse, se destaca una del coro que me grita: «Soy un sonido atonal / en tu cerebro criminal / bien real».

Hijas de puta.

(ix) De Francesco Petrarca son estas palabras tomadas de su libro «Remedios contra la buena y la mala suerte», 1, xliv:

«Gozo: Escribo libros.

Razón: Mejor harías en leerlos, y mucho mejor sería si convirtieses lo leído en una buena norma de vida. El conocimiento de las letras sólo es útil si se pone en práctica y se confirma con obras, no con palabras. De otro modo, muchas veces se confirma, como está escrito, que el conocimiento hincha de vanidad. Entender con claridad y prontitud muchas e importantes cosas, recordarlas con seguridad, contarlas de modo brillante, escribirlas con arte y declamarlas placenteramente, si todas estas cosas no tienen aplicación a la vida, ¿qué son sino instrumentos de una vacua petulancia, qué son sino trabajo y ruido sin provecho?»

(x) La sociedad lectora se divide en dos clases o conjuntos, los lectores tradicionales o clásicos, de libros de papel especialmente, capaces de convertir la información en conocimiento (pues adquirieron el don de discernir, saben dirimir y procesar, pueden criticar y evaluar la información), y los «nuevos lectores», casi todos jóvenes o muy jóvenes, fascinados por las nuevas tecnologías, que leen y se informan en Internet, que se comunican ampliamente gracias a las redes sociales.

Este es un tipo de lector que lee muy pocos libros o ninguno (y, si los lee, son de pésima calidad), y que también en muchas ocasiones tiene dificultad para discriminar los mensajes, o, incluso, no entiende alguno de ellos.

Para los escolásticos el «trivium» consistía en el estudio de la gramática, la lógica, y la retórica. Una persona bien educada domina la gramática (entender), la lógica (analizar) y la retórica (opinar) En las civilizaciones con ingredientes de barbarie (como la nuestra), abunda la retórica sin lógica, e incluso la retórica sin gramática.

Cada vez tengo menos esperanzas en mis antiguos ideales ilustrados. El colegio hace mucho que no enseña gramática, en la enseñanza media la lógica es un desastre sin paliativos, y los universitarios son meros retóricos a la violeta.

Otro lenguaje (como ese tan degradado que empieza a ser bastante frecuente) implica otro mundo y otros sentimientos de la vida. Prefiero, lo confieso, mi celda monástica. Lo contemporáneo me derrotó.

(xi)

Te amo Adriana Lastra hasta el dolol,

mi corasón no soporta tanto amol.

Tienes un cuerpo tan tropicá,

una cerebrón tan super sensuá…

Quiera Dió que te ponga mi butifarra,

sueño con anos y anos de mandanga.

Me querrás con vudú o burundanga.

ERE que ERE, ERTE con ERTE… y arra con arra.

(xii)

-Tía, ¿qué lees?
-La odi, o sea.

(xiii) Antes las cabezas rodaban. Hoy giran sobre un eje vacío.

(xiv)

(a) Se iluminan las ciudades con farolas, pero se hace de noche en el mundo moral (tomado de Víctor Hugo)

(b) «Pronto lo habrás olvidado todo, pronto todos te habrán olvidado» Marco Aurelio, Meditaciones, VII, 21

(c) Wittgenstein subrayó que Schopenhauer era un verdadero filósofo debido a que se convirtió en «a teacher of manners», un maestro de costumbres, un ejemplo de ética, alguien que supo poner sabiduría en la vida, un modelo biográfico. A cuánta distancia de los aburridos filósofos académicos y sus rutinas miserables.

(d) «Simul et jucunda et idonea dicere Vitae», Horacio, hablando de la función de la poesía en su Arte poética, I, 334. «Y al mismo tiempo decir cosas agradables y adecuadas para la vida».

(e) Se glorifica (de boquilla) la sabiduría, pero se lee (y publica) la fruslería.

(f) ¿Cómo es ahora el mundo? Solo quedan lobos para alimentar a los lobos en las ciudades vacías.

(e) Ajos y zorzales helados,

vacías tripas de búhos hambrientos,

ratones gordos escondidos en los párkings

obturando los ejes de la cuadriga,

entrometiéndose en los motores de los coches,

desterrando la verdad y la belleza

del corazón de los hombres.

Cruzan las fronteras los bárbaros trayendo el viento de la muerte.

Cada vez la tierra llenándose, cada vez hospedando a más

tatuados ilotas de la palabra. Y cuando

piensas en las estrellas de repente

se manchan de grasa las flores

Ni algo maravilloso (o su memoria)

queda en todo lo que fue Cultura,

Naturaleza o glaciales Dioses.

(f) «En las últimas semanas duermo muy intranquilo. Siempre sueño con el servicio. Sueños que me llevan siempre a la frontera del despertar. En los dos últimos meses me he m[asturbado] únicamente tres veces. Las personas que me rodean me dan asco, y esto ocurre en contra de mi voluntad. Con frecuencia me aparecen, no como personas, sino como máscaras grotescas. Hoy, estado de máxima alerta. Mi comandante es muy amable conmigo. Piensa en la meta de la vida. Es lo mejor que puedes hacer. Debería ser más feliz. ¡¡Oh, si mi espíritu fuese más fuerte!! Bien. ¡Dios sea conmigo! Amén» (Anotación del 28 de Mayo de 1916 de Wittgenstein en su Diario) A mí a veces también me resulta insoportable la abyección de mis camaradas. El filósofo vienés habla consigo mismo, pero uno tiene la impresión que se dirige a todos nosotros. Profesar un modo de vida muy diferente al común, es ejemplificar una sabiduría, vivir una filosofía. Wittgenstein, con esa peculiar intensidad o incandescencia indiscernible del genio, fue otro «master of manners».

(g) No despertemos al dios Pan. Que en prados, bosques y rascacielos reine el silencio. No debemos despertar al dios Pan.

(h) Recorrí poco mundo, y encima sin los ojos abiertos.

(i) «Cualquier talento se echa a perder cuando los temas que plasma carecen de valor. El arte de nuestro tiempo cojea tanto precisamente porque nuestros artistas más recientes carecen de unos temas dignos. Es algo que nos afecta a todos; tampoco yo he sido capaz de negar mi propia modernidad» Goethe, en Conversaciones con Goethe, de Eckermann.

(j) ¿Si tan acordes van el vino y la vida?

¿Por qué mamá me prohíbe la bebida?

¿No será la ginebra mi actriz preferida,

la que tiene en los labios mi herida favorita?

(k) A mí mismo: no negaré el mérito que tiene el que lograras alcanzar semejante excedente de estupidez.

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(i) POÉTICA

(*) Como lanzarse a la helada piscina

y sentir el estremecimiento, la música

de un cambio de estado y armonía:

el frío súbito, la resistencia a otra realidad

con otra gravitación y movimiento;

así nace -sumergido submarino Nautilus- el poema.

(**) Amistó con Peter Pan y Wendy

y olvidó a Faulkner por Dick Tracy.

Dejó la arquitectura por el transformismo.

Vació miles de botellas en siglos de madrugadas.

Su cara pintada era un mapa de carreteras

hacia el deep-south solitario (bares y gasolineras sin nadie)

Poeta -o poema- de un único verso obsesivo:

«Solo la ruina nos defiende de otra mayor».

(ii) Solo soy un pecador recurrente y solitario. Señor, frente a la ira del resentimiento, a la turbamulta del resquemor, al duro atropello brusco de la animosidad, dame la benignidad, la benevolencia y la indulgencia. Que mi corazón sea custodio de la magnanimidad, la nobleza, la generosidad, la liberabilidad, la simpatía por las criaturas y las cosas.

Pero todavía no.

Que esta oración privada que hago pública sea el inicio de la transición hacia otro objetivo: el orden celeste de esas playas donde nos amas y causas amor. No aparto de mí la regla común: el amor es mejor que el odio, al final todo irá bien. Solo soy un pobre y aislado pecador, perdóname y sea santificado tu nombre.

Perdóname. Pero todavía no.

(iii) (*) O votan solo los preparados o todos nos preparamos para votar. El sufragio bajo la influencia nociva o espada de Damocles de brutos, ignorantes, desinformados o hooligans, tiende abrumadoramente al error y la corrupción demagoga.

(**) La democracia no corre riesgos; al igual que un escritor mediocre no comete grandes descuidos porque no aspira a lo excelso; la vulgar tiranía del número es irreprochablemente corriente. El riesgo y la grandeza produce los efectos más desafortunados (y los aciertos más sublimes y memorables) La medianía niega la memoria.

(***) La democracia ha derivado en una institución de beneficiencia que esquilma la riqueza general para distribuir favores (entre quienes convierten en sus «partidarios»), para distribuir favores en el mercado de la opinión pública, la peor de las opiniones.

(****) Lo políticamente correcto es una dictadura que evita el conflicto, el cinismo, la resistencia, la ironía, la rebelión, el sarcasmo, y, mucho peor, oculta una pregunta esencial ¿son las cosas así? ¿es verdad lo que nos dicen? Góngora, Quevedo y Lope iban a degüello, con la faca a punto. Buenos tiempos ésos.

(*****) Yo soy capaz de propinar, si evito el filtro, una bofetada en el rostro del gusto público. Otros también. Porque prefiero la cabeza al corazón, la máscara (o el engaño) a la sinceridad, lo complejo a lo sencillo, la fuerza a la debilidad.

Tontolabas, os enterrarán al compás del «Candle in the Wind».

(iv) En el mundo de la basura, escribió el siempre lúcido y profético Nabokov, no es el libro lo que proporciona el éxito sino los lectores.

(v) (a) Me acusan de ser un don nadie de las letras y que, por ello, a veces soy -lo que no es verdad- agresivo.

«Je acuse» a escritores, poetas, periodistas, intelectuales, y demás fauna, de darle el biberoncito al bebé y limpiarle el culito en el momento oportuno.

A nadie nombro.

(b) En mis paseos por los bosques alrededor de la aldea, a veces me inundan experiencias alucinatorias y oceánicas donde se me aparece la Virgen.

¡Difúndelo!, me dice mamá de formación y estudios de economista. ¡Cuántas más Vírgenes, más turistas! ¡Y di que entra en casita en forma de neblina!

(vi) La hermandad igualitaria universal se ha alcanzado mediante el kitsch.

(vii)

Marwan cielo otea.
Se limpia de hormigas el bambú.
Yo rascar bragueta.

(viii) «Las ciudades están despobladas, las fortificaciones derruidas, las iglesias han ardido, los monasterios y los conventos están destruidos, los campos están desiertos, y la tierra, abandonada sin nadie que la cultive, espera desesperada. Ya no vive aquí ningún campesino. Las bestias salvajes han sustituido a las multitudes. Lo que sucede en otras partes del mundo lo desconozco; pero aquí, en la tierra en la que vivo, el mundo ya no anuncia su próximo final, sino que lo muestra ostensiblemente» San Gregorio Magno

(ix)

Luz: debita proportio sive consonantia

¿pillaremos a Sánchez con otra Exuperancia?

Integritas sive perfectio, resplendetia formae, claritas,

¿venderá Endesa? ¿ la estufa -crudo invierno- calentita?

Nuestro presi es un producto de vitriolo moscovita.

(x) (a) Deambulo por los bares bohemios de mi ciudad con una foto en la cartera titulada «Retrato de Marwan». La enseño tímidamente: es un mono disecado.

(b) En mi prado favorito -verde orensano y lluvia temprana- puse una silla de dentista. Así no olvido nunca la obra de Marwan (como ir al dentista sin anestesia)

(xi) PABLO ME ESCRIBE

Eres puto y maricón, gran mamón

rey y luminaria de la mancebía

«Oh padre mío, ay cómo mola tía

saberte califa de nuestra profesión»

(xii) DÍA MUNDIAL DE LA ALFABETIZACIÓN. UN POST PESIMISTA.

«Millones de graduados universitarios con un nivel de ingresos superior al promedio de la población no son grandes lectores. Y si las masas universitarias compran pocos libros, ¿Para qué hablar de masas pobres, analfabetismo, poco poder adquisitivo y precios excesivos? El problema del libro NO está en los millones de pobres que apenas saben leer y escribir, sino en los millones de universitarios que no quieren leer, sino escribir. Lo cual implica (porque la lectura hace vicio, como fumar) que nunca le han dado el golpe a la lectura: que nunca han llegado a saber lo que es leer» Gabriel Zaid

En un estudio sobre los universitarios españoles de 2006 de la Fundación BBVA, se concluyó que solo un exiguo y raquítico 12% de los universitarios leía un libro al mes ¡¡Un libro al mes!! Cifras palmariamente catastróficas y que, con probabilidad, empeoraron estos últimos quince años. En las sociedades subdesarrolladas el pedagogo Paolo Freire acuñó y descubrió el término de «analfabetismo funcional». Enzensberguer ideó y explicitó el término de «analfabeto de segunda categoría», un tipo de analfabetismo propio de las sociedades desarrolladas, industriales y modernas, y prototipo ideal que forja nuestra universidad española. En palabras de Enzensberguer «El analfabeto de segunda categoría es afortunado. Su falta de memoria no le causa ningún sufrimiento; el no tener una manera de pensar propia le alivia de toda presión; valora positivamente su falta de concentración para concentrarse en nada; considera una ventaja el no saber y no comprender lo que sucede. Es activo. Es adaptable. Muestra una considerable determinación para conseguir lo que quiere. Así que no hay que sentir lástima por él. El hecho de que el analfabeto de segunda categoría no tenga ni idea de lo que es contribuye a su bienestar. Se considera a sí mismo bien informado, puede entender instrucciones, pictogramas y cheques bancarios, y se mueve en un mundo que le aísla completamente de cualquier desafío a la confianza en sí mismo. Es impensable que pudiera sentirse frustrado por el ambiente que le rodea. Al fin y al cabo, es ese ambiente el que lo ha creado y formado para garantizar su supervivencia sin problemas»

Si el analfabeto funcional, en civilizaciones subdesarrolladas, no sabía muy bien leer debido a la falta de referentes culturales e información contextual, el analfabeto de segunda categoría sabe leer, pero lo abstracto, complejo y profundo le resulta extraño, alienígena. Desprecia la cultura y le chifla Netflix, sus placeres son chatos y bajos e inmediatos (y, si puede, caros), sus ideas políticas son como irracionales consignas o tuits astrológicos, no aman la música seria, y meros «puer technologicus» les resulta extranjera la delicadeza de gusto o opinión. Se aturullan ante el argumento secuencial, orbitan inconscientes en la bisutería haragana de las ideas fáciles y la pleitesía del pensamiento mágico. Sustituyen asimismo como conversos fanáticos la religión por el animalismo, o el feminismo, o el veganismo, o la Era de Acuario.

El futuro (un montón de baldíos escombros) ya es suyo.

Christian

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Con cinco años, ante el espejo, pronunciaste «Christian»

y quedaste cerrado para siempre en un círculo del Infierno.

Con catorce y quince años, debido a un exceso de energía y negrura,

eras un broncas que dabas palizas a diestro y siniestro

(victorioso siempre por tus conocimientos de artes marciales)

Con diecisiete sufriste una rara depresión muy honda

que curaron diez electroshocks (sí, lectores, la electricidad pasando

por el cerebro cura como la palabra imantada del exorcista)

Después años de mucho estudio y mucho sexo.

Con treinta y cinco un intento de suicidio grave

-estás vivo de milagro- A mis ahora casi cincuenta

encontré la paz (muy relativa). Recluido ya en feraz aldea feudal gallega

solo con mis demonios y mis recuerdos,

con miles de libros, un padre muerto, y mamá viva

que cuido y me mima. Me contemplo lo mismo que una pintura académica

deshecha por ácidos y sosa caústica,

y demonios y tragedias griegas aparecen en mis noches.

Recurrentemente hice el mal, a los demás y a mí mismo:

desembarqué en islas con rostros de muchachas ciegas,

estuve en cuartos oscuros con hedor a droga y semen,

vendí valiosas ediciones de Virgilio por un gramo.

Golpeé damascos y consolas doradas. Maté a pájaros.

Una rara violencia ínsita en mí me apartó de la sensatez.

Torturé animalillos de plumón blanco.

y hurté al cielo el cuidado de un sueño blando, puro, quieto.

Aquí estoy, condenado, sin nobleza, purgando los pecados.

Mi sobrenombre «El lobo» -alcohólico, viejo, pobre y cojo,

sarnoso y dañado. Empotrado entre paredes de niebla y lluvia

mi alma expía. Poca vida más deseo.

A ti, lector mío, envío un saludo desde el infierno.

Diario

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(i) EL POETA LO PETA

Esta chorrada que lees en mi muro

que ni se atreve a censurar Maduro

tiene cien mil me gustades

de Aquisgrán hasta Calcuta

A mi infausta fama de lampista

-no hay peor papa que el papista-

le sucederá la gloria de mis cuartetas.

¡Me sale la churra por la bragueta!

¿Yola Berrocal está contenta?

¿con mis poesías? ¿me quiere? ¿con sus tetas?

Besitos a Ilenia y Víctor Sandoval

faros de la rima audiovisual.

De estrambote consignar lo fatal del personal.

(ii) (*) Compárese el epistolario del siglo XVIII o XIX con cualquier mail actual; nuestra autoindulgencia por los desdichados placeres de la informalidad y la inmediatez han conducido a muy graves mermas de expresividad, flexibilidad verbal y elocuencia.

(**) En el siglo XVIII una carta entre España e Inglaterra podría tardar varios meses en llegar, como casi un año tardaba una carta en el siglo XIX entre Estados Unidos y Europa, o entre la India y Europa. Recibirla implicaba un acceso callado pero eufórico de emoción, y al responderla uno se demoraba sabiendo que estaba ante un bien preciado, donde el peso de las palabras, los párrafos, la sintaxis en suma, donde su peso, decía, se calibraba y evaluaba casi casi como una obra de arte. Se medían efectos y se sopesaban intenciones, se ponderaba y se precisaban argumentos e ideas. Esas cartas eran un acto estético y cognitivo a la vez. Un sustituto cordial de la emoción estilizada. Un intercambio de razones y motivos que importaban. Esas cartas se escribían y reescribían con esmero, con pulcritud, con vigilante diligencia.

En el siglo XXI ocurre lo opuesto. Escribimos mails corporativos u oficinescos con premura y dejadez. Nuestros estándares de corrección y eficiencia se tasan muy por debajo que en épocas anteriores. La velocidad patológica del siglo provoca que se desatiendan como un objeto que requiere un proceso de elaboración lento. Su universalidad y accesibilidad, su facilidad e hipertrofia, les ha sustraído o quitado su aura de magia interpersonal. Redactamos los correos electrónicos como un simio ante un computador, sin alma ni gracia, sin fe ni designio. Al brutalizar nuestras comunicaciones animalizamos nuestros corazones. Espero que ahora los enamorados escriban muchos borradores de cartas de amor. Y que no sea un bot.

(iii)

(*)¿QUÉ ES LO QUE HACE QUE LOS HOGARES DE HOY SEAN TAN ATRACTIVOS, TAN DIFERENTES?

Porque los contemplan un mar sordomudo y algas radiactivas. El arte de la decoración no es propiamente un recreo, no puede ser aprendido en ratos libres, ni emprendido cuando no hay nada mejor que hacer. Debe ser comprendido y entendido con toda seriedad, y los hombres deben dar su vida para impulsarlo y sus corazones para recibirlo.

Así que vosotros, grafólogos, quiromantes, practicantes del Reiki, chiflados de la Era de Acuario, creyentes en las imbecilidades de los ovnis y otras embajadas galácticas, echadores del Tarot, médiums risibles, clarividentes de las hojas del té, astrólogos bujarrones, lectores de infames horóscopos, y otras absurdas histerias astrales, y otras morrallas de exorcismos posmodernos. Vosotros con la cabeza como un engrudo pastoso de mantequilla adolescente, ¿creéis que vuestros hogares son hoy tan diferentes, tan atractivos?

(**) CONSTANTINO

Los tiburones en formol no atemperan las sensibilidades, ni la idea del rudo filósofo o el marchand. El arte nos pone ante un espejo y clama: ¡sois basura! ¡maniquíes semejantes y ridículos! ¡bostas! El Arte se volvió igual a la vida: efímero, descoyuntado, febril,popular, prescindible, olvidable, como chupar un chupa-chups.Todo artesano es paria. Toda intuición no mercantil, sediciosa.El forjador de palabras mordisquea -masticamos- buidos mitos.La empresa la crea el cucañista, no el lento anhelante de belleza.La música ya no tranquiliza: enloquece.No se pinta el ser, se pinta el paso.Así que refúgiate en la aldea con tus oraciones pontificales,alaba y honra los corzos y las albas, las lunas y los cuerpos, piensa en las dos islas de su pecho, y reza, reza al Altísimo por otra especie de renacimiento Carolingio, por otro Papado, otras convenciones, y la suntuosidad en los eólicos labios de Constantino.

(iv)

LA CARDENAL

Afirma Tertuliano en «De Testimonio animae» que sentir placer es pensar en cosas que amamos ayunas de la invirtuosa lujuria ya que ésta llena de pasmo, de hiel melancólica, de una concupiscencia no benevolente. Sin embargo, esa cardenal con que soñé la otra noche me decía que para mayor precisión en la confesión debíamos ambos desprendernos del albornoz. Después se agachó y empezó a chuparretear mi sombrerete de champiñón rojo, reposando vibrátil su lengua en mi delirio. Se avivaban nuestros sentidos como olas de un mar bravo golpeando los cascotes de la nave. Sus nalgas y tobillos eran una ciencia que no hallé en mi biblioteca. Sus tetillas blancas una mandarina que pringa. Parecía todo un río de sangre que también empapara al coño del Espíritu Santo. La cardenal, al contrario de Tertuliano, contradeclaraba que el placer y la lujuria son de Dios muy queribles, contradeclaraba empíricamente al divagar sus labios sin brida sobre mí, mecidos en salvaje claridad divina, y reía, reía…

La cardenal era rubia -de rubio trigo en sazón-, suntuosa, de ilimitada hermosura, angelical, con una profundidad rosácea de mar sin cercado, como una estrella que gira alrededor del eje del ojo de un ciervo. En estas horas sombrías viene a mi mente la imagen de la cardenal, belleza viva y encrespada en la memoria. Esa imagen contagia, calienta mi corazón. Que siempre en mí viva. Que cunda su Deseo.

(v)

«El mundo no teme a las ideas nuevas. El mundo puede clasificar cualquier idea. Pero no puede clasificar las experiencias nuevas» D.H.Lawrence

Papudo y gelatinoso dinero;

solo gracias a las artes

-consequor ex illis casus oblivia nostri-

se remeda mi exilio,

se olvida mi desgracia.

(vi)

«La opinión pública es la peor de las opiniones» Chamfort.

«Se puede estar seguro de que cualquier idea aceptada, cualquier noción recibida, será una idiotez, puesto que ha sido capaz de atraer a la mayoría» Chamfort.

«Poco a poco nos iremos haciendo indiferentes a lo que ocurre en la cabeza de otras personas, al adquirir un conocimiento adecuado del carácter superficial y fútil de sus pensamientos, su estrechez de miras, la mezquindad de sus sentimientos, la perversidad de sus opiniones y la cantidad de sus errores. Entonces comprobaremos que quien atribuye mucho valor a la opinión de los demás les honra en demasía» Shopenhauer

En el mundo hay que elegir entre la soledad y la vulgaridad. No es elitismo, sino craso empirismo el apotegma de Voltaire «La terre est couverte de gens qui ne méritent pas qu´on leur parle [la tierra está llena gente a quien no merece la pena dirigirle la palabra]» Cantad y danzad, misántropos del planeta, soñad conmigo…

Damien Hirst

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«Un buen negocio es la mejor forma de arte posible»

«Nunca tuve el menor reparo en robar ideas de otros»,

«Lo hago como me da la gana» D.H.

El arte envenena ahora las espumas del océano

e Instagram me hace sentir envidia,

Facebook rabia

y Tuiter me enerva,

el secreto del arte no es la quieta y saturnina primavera,

su reposo no arde en la glena,

sus imágenes no nos representan personas del más alto nivel

(exfoliantes, espráis bronceadores, sérums antienvejecimiento,

botox, manicura, kit para depilarse, afeitadores anales;

el Artista se bebe dos litros de ginebra y, pulidísimo,

monta el show en el programa de televisión)

Arte que no se cultiva en largas noches pacientes,

que imita psiques de torturadores y jupiterinos narcotraficantes;

no hay en él iglesias ventosas rodeadas de musgo,

otro fuego peretende iluminar nuestros rostros ora enanos, ya tacaños

(¿de verdad es necesario que consulte

con el marchand cuándo orinar o comprar o qué payasadas ensayar?)

Me voy a sentar firme -pero no aburrido- en mi samovar,

soñando con un mundo limpio como una compotera

y las nubes rodando por los cielos cual calabazas de huerta.

(*)

Lluvia, humo de leña y nubes,

pintadas con morosidad y precisión.

Consagra, gran pintor del pasado, tu ocio sagrado

a la faz de las estrellas;

allí donde no se encuentran una desinflada colchoneta

y una anoréxica en el despacho rugoso del psiquiatra,

sino la luna, la galaica luna,

la distinta luna oculta,

con las eternas campanas del río.

Bañada en cadencia de una niebla abuhardillada

e igual a un tropo mental de Divina Providencia el puma -El Artista

espera mucho de la Tecnología y el Mercado,

en un coliseo de gladiadores, afirma,lo mejor es

no esperar nada del Otro-

(**)

Adriano no acaricia a su caballo, art or bunk?,

las criadas ya no van al Sena a por el agua (art or bunk?),

moda y arquitectura pertenecen a una conciencia onírica de mandriles

como la funesta publicidad (art or bunk?),

no hay una tierna camaradería entre hetairas y poetas,

emigran a América harapientos flâneurs,

y el terrorismo cumple su guerra de Estado,

y crece sin cesar la muchedumbre (art and bunk)

El Artista cree que sus pensamientos y emociones

han sido dados por la sociedad,

la vida es muy rápida, ¿a qué detenerse a pensar?

Ahora los pintores no pintan con el cuerpo

y todo semeja un ragtime descosido y surrealista.

Lo moderno se legisla parcheando,

troceando sombras,

y los arzobispos escriben sesudos tratados de vaginoplastia

y tú conoces demasiados listillos que se dicen «El Artista».

Sea mía la luna del bosque y no las salchichas de Koons,

mío el lobo nocturno y no los tiburones en formol.

El arte de estos mamarrachos, ¿hasta cuándo?

Corruptamente pocos repudian esta ruindad estéril que se asienta.

El sentimiento de los ojos no consuma dulces experiencias.

Acepta, querido lector, lo que el Artista y el márketing niegan:

nada te falta, estás bien cómo estás.

En el sórdido café -los ves- cuentan ellos sus riquezas ufanos e imbéciles.