Ética para Clara

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Tu tío inventa una momia, saca una palabra pedante

de alguna vieja biblioteca con ratones

para que tú puedas vivir por encima de tu destino e ir con la historia.

Pasan selvas de hielo en la amigdalitis de la metrópolis.

Amanece la Gran Puta Escrufolosa.

Anteayer llamé al 112 porque creía tener un infarto

y vino el helicóptero, la ambulancia, creo que también Marta Sánchez;

no, niña-columpio, la muerte es un hada de agua hermosa,

la Gran Puta es la Vida.

Tengo ganas de irme.

Y no ver más avisos oníricos generados por la fiebre alucinatoria de

locos babeando que sustituyen a la Razón. Ni esbozos de párvulos

imponiéndose a las obras maestras. O clínicas de leyes enfermas

esponsorizando Mundiales de Fútbol.

Y ese logo talibán campeando en los pins del campus.

Cuenta los días y mide tu camino, cerdita mía.

Vive con luz de estatua, mi castor y lechón. La muerte pronto me alcanzará.

Nunca desde el más allá vea tu mirada fangosa u oblicua,

sin amor verdadero. Más que tu sabiduría o tu silencio,

que por ti hable un oráculo enamorado.

Estoy borracho y cansado. Escribo mal.

Tiendo al tono severo frailuno.

Libro de Ética de ESO, página diez:

«Aprende a perdonarte los pecados, a abolir la energía de tu contrición.

Eres más que la suma aritmética de virtudes y vicios.

Aprende, aprende mi amada escarola, mi manzana con gusano,estos versos de Young:

«Perdona tus crímenes, perdona también tus virtudes,

esas faltas menores a medio camino de lo correcto»

Reacciona al retroceso y al avance.Copio y pego estas palabras de Beaumont y Fletcher pensando en ti, hablando contigo con el teclado

«El hombre es su propia estrella; y el alma que puede

hacer un hombre perfecto y honesto

domina toda luz, toda influencia, todo hado;

nada le ocurre pronto o demasiado tarde.

Nuestros actos son nuestros ángeles, para bien o para mal,

sombras fatales que nos acompañan en silencio»»

Me tomo una rebosante copa para brindar por nuestro amor hermoso inagotado.

Me tienes tarado.

Chin, emperador Ming, chin, chin, enana.

El chino viene de China, el paki no así del pequinés.

Con el cerebro, baby Flash Gordon, y el hula hop, estudia inglés.

Chin chin, flan y carmín, nena y nana.

Fama

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Para vivir, la fama antañona no sirve. Muta la fama en adaptabilidad a los media.

Según la RAE, «fama» significa:

1. f. Condición de famoso. No hay que confundir la fama con el éxito. Un arquitecto de fama universal.

2. f. Opinión que la gente tiene de alguien o de algo. Los dos hermanos tienen fama de luchadores.

3. f. Buena opinión que la gente tiene de alguien o de algo. Un escándalo manchó la fama de la institución.

4. f. Noticia extendida acerca de algo.

En El Ancien Régime la modalidad espiritual de famoso estaba connotada positivamente. Es la «buena opinión» de la tercera acepción. Claro que existían afamados emperadores vesánicos, o militares y estrategas salvajes, contraejemplos en una palabra, pero la fama poseía un rasgo de imitación heroica (léase a Plutarco)

Miguel Ángel era grandioso y noble, como otros fecundos matemáticos, filósofos, astrónomos, músicos o poetas. Hoy somos arrollados por una revolución mayor. Alguien cocinando un huevo frito en calzoncillos (mejor si los suspensorios están sucios y desastrados) con la espalada tatuada con el dibujo de una serpiente comiéndose a una rata, es famoso si lo graban las cámaras de GH. Un mamarracho que en lugar de reformar la legislación para bien de la polis, se dedica a lamer váteres infectados con covid, salta a la fama. Un ganador del concurso mundial de micropenes, del concurso mundial de lanzadores de sandías o huesos de aceitunas, un mafioso destripa vientres, un graciosillo que le toca el culo a la presentadora de los mundiales en la tele con su peluca o su montera de torero y su tintura de la rojigualda en la cara, ésos, son carne de entrevistas y futuras celebrities. Lo importante no es la fama por la obra bien hecha, lo único que cuenta es ser la comidilla en la aldea más o menos global, estar en boca de todos SIN importar nada que se esté en boca de todos por ser corrupto, pedófilo, el mayor cornudo del Reino de España o el más tonto de la clase. La máquina de espectacularizar no discrimina; engulle, saliva, traga y excreta. La máquina de la fama no premia el valor, incluso lo rehúye. Hay que cagarse en tu madre para ser famoso, deglutir excrementos en un happening para ser famoso, disfrazarse de virgen y puta para ser famoso, matar con una ballesta para ser famoso.

Ser un genio inventivo o de los mejores en tu oficio carece de aura. Que en el súper y el bar hablan de ti. No importan los motivos. El resto es mala literatura.

Diario

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(i) Digamos, alborozados, siguiendo a Macrobio: «He vivido un día de más».

(ii) «Mucho me agradaría tener un conocimiento más perfecto de las cosas, mas no quiero comprarlo a cualquier precio. Mi proyecto es pasar dulcemente y no laboriosamente lo que me queda de vida. Nada hay por lo que quiera romperme la cabeza, ni siquiera por el saber, cualquiera que sea su valor. En los libros solo busco deleitarme mediante sano entretenimiento; o, si estudio, solo busco con ello el saber que trata del conocimiento de mí mismo y que puede instruirme para bien vivir y bien morir.

Has meus ad metas sudet oportet equss [*]

No me muerdo las uñas si hallo dificultades al leer; ahí las dejo, tras haberles hincado el diente dos o tres veces»Montaigne

[*]»Esta es la meta que mi caballo debe conseguir con su sudor» Propercio. Traducción (de todo) de Dolores Picazo y Almudena Montojo.

(iii)

Hola amiguetes, yo Zahara,

chuli chupi Zahara

la Virgen que en la era

y con la santa vara

de maría se limpia

lo que resta de cagara.

(iv)

Ich bin e-putanesca
virgin et chulesca
pá mí el tufo cuesca

(v)

Ich bin Zahara Super Calceta
sein und zeit panceta
arte, zulo, nena, eta, patética.

Nota bene: Es buena artista Zahara, qué duda cabe (aunque el arte de verdad le quede lejos) Y conste que a mí me parece fenomenal que se vista de Virgen, se coma un Cristo de chocolate o se mee en un cáliz. El arte no es ni moral ni inmoral. El arte no busca ni pretende la perfección moral. Pero me encanta ponerme la máscara y jugar al ofendidito. Mil veces mil veces me emborracho con Zahara que voy mañana a misa (una actividad -por cierto- ideal, deus meus, para perder la fe)

Pero asimismo me irrita lo burdo del movimiento artístico, trivial y sin calidad. Hace siglos que se pretende epatar con lo mismo. Un escolio a ese gastado filón merece fuerza estética. En Sálvame lo hacen mejor.

(vi) Cuando estaba hace más de treinta años en la Facultad (horror dantesco de peñas palestinas, grupúsculos de ultraizquierda o separatista, malos profesores vagos y charlatanes y confusos, cantamañanas vagos y porreros que calentaban la silla del aula como turistas; se entiende -y no quiero ser más pedante de lo soportable- que no pisara las clases y acabara matriculado de oyente en Exactas) leí atentamente «La derrota del pensamiento», de Alain Finkielkraut. No ha perdido un gramo de vigencia. Cito:

«En el pensamiento posmoderno, a una admiración equivalente por el autor del Rey Lear se da una por Charles Jourdan. Siempre que lleve la firma de un gran diseñador, un par de botas equivale a Shakespeare. Y todo por el estilo: una historieta que combine una intriga palpitante con unas bonitas imágenes equivale a una novela de Nabokov; lo que leen las lolitas equivale a Lolita; una frase publicitaria eficaz equivale a un poema de Apollinaire o de Francis Ponge; un ritmo de rock equivale a una melodía de Duke Ellington; un bonito partido de fútbol equivale a un ballet de Pina Baush; un gran modisto equivale a Manet, Picasso o Miguel Ángel; la ópera de hoy -«la de la vida, del clip, del single, del spot»- equivale ampliamente a Verdi o a Wagner. El futbolista y el coreógrafo, el pintor y el modisto, el escritor y el publicista, el músico y el rockero son creadores con idénticos derechos. Hay que terminar con el prejuicio escolar que reserva esta cualidad para unos pocos y que suma a los restantes en la subcultura»

Presciente, telepático y profético el agorero aguafiestas Finkielkraut.

(vii)

-No te puedes imaginar cuánto seestropeó nuestra relación desdeque estudias mates socioemocionales

-Sí, un 64´23 %

Puede ser una imagen de una o varias personas y texto que dice "¿Por qué no podemos estar juntos? -1 Es complejo..."

(viii)

«Para ese famoso psicólogo y pedagogo «la empresa ha descubierto que invertir en mejorar nuestra vida socioafectiva es rentable» Yo no sé si se refería a la empresa como Ser Supremo o a una empresa en concreto que olvidó citar, pero encuentro muy penoso hablar de rentabilidad en relación con la vida socioafectiva. Semejante sometimiento a la rentabilidad resulta ya no incómodo, sino directamente opresivo. Hablaba también el autor de «la necesidad de ser feliz para trabajar con eficacia»

Con este tipo de planteamientos justamente se está alejando lo que quedaba de felicidad en nuestras aulas. Es la paradoja del pedabobo borderline triunfante.

«Esto es una invasión en toda regla y no se sabe cuánto tiempo resistiremos antes de ser estupidizados definitivamente. Ya sabemos que la Ilustración pasó de puntillas en nuestro país, pero lo que está ocurriendo en los últimos tiempos tiene visos de catástrofe.Involucionamos de manera imparable. Nos dirigimos de forma desbocada hacia tiempos oscuros, medievales, en los que la superchería campará, si no campa ya, a sus anchas, amenazando con eliminar cualquier atisbo de sensatez o racionalidad»

Citas de Alberto Royo, músico y profesor. En la Resistecia siempre te espero, compañero.

(ix)

-Infórmeme, ¿quién es este pintor?

-Mire mi general; se llama Tàpies y con sus cuadros abstractos pretende hacer la revolución comunista y separatista.

-Que prosiga, que prosiga…

(x) Me leí la pasada noche «El positivismo lógico», de Miguel Porta. En la p. 125, hablando de Herbert Feigl, dando una noticia biobibliográfica sobre el filósofo escribe «Nace en Reichenberg (hoy Checoslovaquia) en 1902. Estudió física y química en la Universidad de Mónaco (1921) , trasladándose a Viena…» ¡Universidad de Mónaco! ¡Carallo! ¡Collós como touros! En Italiano «Munich» es «Monaco», así que, anda, copia y pega de alguna enciclopedia italiana y traducción -evidentemente- delatora e incapaz.

El libro, dicho sea de pasada, es un refrito inmaduro y pedestre malo a rabiar.

Diario

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(i) Pablo Alborán pone su música al servicio de los talibanes. Ningún español se manifiesta para que deponga sus armas.

(ii)

Catulo se quejaba amargamente de un siglo lleno de generaciones de hombres ausentes de gusto y gracia, «O saeculum insipiens et infacetum!»

Policarpo, obispo de Esmirna y Padre de la Iglesia, dijo en el siglo II, según se lee en la Patrología de Migne: “¡Dios mío! ¡En qué tiempo me habéis hecho nacer!”

Leopardi, en una carta enviada desde Florencia a Pietro Giordani el 24 de julio de 1828, escribe «En suma, empieza a asquearme el soberbio desprecio que aquí se profesa por todas las cosas bellas y por toda literatura: sobre todo porque no me entra en la cabeza que la cumbre del saber humano consista en saber política y estadística. Al contrario, considerando filosóficamente la inutilidad casi perfecta de los estudios hechos desde la época de Solón para obtener la perfección de los estados civiles y la felicidad de los pueblos, me da un poco de risa este furor de elucubraciones y cálculos políticos y legislativos. […] Sucede así que lo placentero me parece más útil que todas las cosas útiles, y la literatura útil de una forma más verdadera y cierta que todas estas aridísimas disciplinas [la política y la estadística]» Nada extraña que el poeta tildara su siglo de «soberbio y estúpido».

«Yo renunciaría antes a las patatas que a las rosas» señaló cáustico -y muy certero- Gautier.

San Agustín consideraba la estupidez un pecado original de Adán; acepto la alegoría; en cualquier civilización simplemente tendremos menores o mayores grados de estupidez. Ahora es especialmente estúpido el evangelismo tecnológico, la obsesión de los amantes del «subiti guadagni» (es decir, de rápidos beneficios monetarios) y una especie de «universae ignorantia».

No hace falta esperar a los bárbaros.

(iii) «Después de la revolución digital, habremos de redactar de nuevo la frase de Schmitt sobre la soberanía: «Es soberano el que dispone sobre las shitstorms de la red».»

«A principios del siglo XX adquirió fama mundial un caballo alemán. Se le atribuía capacidad de calcular. Fue conocido como el Listo Hans. A tareas sencillas de cálculo respondía co- rrectamente con la pezuña o la cabeza. Así, golpeaba ocho veces el suelo con la pezuña cuando se le planteaba la pregunta: ¿Cuánto es tres más cinco? Para esclarecer este suceso prodigioso se constituyó una comisión de científicos, en la que había también un filósofo. La comisión llegó a la conclusión de que el caballo no sabía calcular, pero estaba en condiciones de interpretar finos matices en la expresión facial y corporal de la persona que tenía ante sí. Registraba con sensibilidad delicada que el público presente adoptaba espontáneamente una actitud tensa ante el golpe decisivo de herradura. Frente a esta tensión perceptible, el caballo dejaba de golpear. Y así daba siempre la respuesta correcta. La parte verbal de la comunicación es muy escasa. El núcleo de la comunicación está constituido por las formas no verbales, tales como los gestos, la expresión de la cara, el lenguaje corporal. Esas formas confieren a la comunicación su carácter táctil. Con la dimensión táctil no nos referimos al contacto corporal, sino a la pluralidad de dimensiones y estratos en la percepción humana, que no se reduce a lo visual, sino que implica también la participación de otros sentidos. El medio digital despoja la comunicación de su carácter táctil y corporal. Por la eficiencia y comodidad de la comunicación digital evitamos cada vez más el contacto directo con las personas reales, es más, con lo real en general. El medio digital hace que desaparezca el enfrente real. Lo registra como resistencia. Así pues, la comunicación digital carece de cuerpo y de rostro. Lo digital somete a una reconstrucción radical la tríada lacaniana de lo real, lo imaginario y lo simbólico. Desmonta lo real y totaliza lo imaginario. El smartphone hace las veces de un espejo digital para la nueva edición posinfantil del estadio del espejo. Abre un estadio narcisista, una esfera de lo imaginario, en la que yo me incluyo. A través del smartphone no habla el otro. El smartphone es un aparato digital que trabaja con un input-output pobre en complejidad. Borra toda forma de negatividad. Con ello se olvida de pensar de una manera compleja. Y deja atrofiar formas de conducta que exigen una amplitud temporal o una amplitud de mirada. Fomenta la visión a corto plazo. Fomenta el corto plazo y la mirada de corto alcance, y ofusca la de larga duración y lo lento. El me gusta sin lagunas engendra un espacio de positividad. La experiencia, como irrupción de lo otro, en virtud de su negatividad interrumpe el narcisismo imaginario. La positividad, que es inherente a lo digital, reduce la posibilidad de tal experiencia. La positividad continúa lo igual. El teléfono inteligente, como lo digital en general, debilita la capacidad de comportarse con la negatividad»

«A Kafka ya se le presenta la carta como un medio de comunicación inhumano. Este autor cree que la carta ha traído al mundo una terrible perturbación de las almas. En una carta escribe a Milena: «¿De dónde habrá surgido la idea de que las personas podían comunicarse mediante cartas? Se puede pensar en una persona distante, se puede aferrar a una persona cercana, todo lo demás queda más allá de las fuerzas humanas».⁵³ A su juicio, la carta cultiva el contacto con los espíritus. Los besos escritos no llegan a su destino. Los fantasmas los cogen y se los tragan por el camino. La comunicación postal proporciona tan solo alimento para fantasmas. A través de una alimentación tan rica estos se multiplican de manera exorbitante. La humanidad lucha en contra. Así ha encontrado el tren y el coche, «para eliminar en lo posible lo fantasmal entre las personas» y conseguir la «comunicación natural», la «paz de las almas». Pero la otra parte es mucho más fuerte. En efecto, después de la carta vinieron el teléfono y la telegrafía. Kafka saca la conclusión: «Los fantasmas no se morirán de hambre, y nosotros en cambio pereceremos».⁵⁴ Los fantasmas de Kafka, entre tanto, han inventado también internet, Twitter, Facebook, el teléfono inteligente, el correo electrónico y las Google Glass. Kafka diría que la nueva generación de fantasmas, a saber, los digitales, son más voraces, desvergonzados y ruidosos. De hecho, ¿no van los medios digitales más allá «de la fuerza humana»? ¿No conducirán a una vertiginosa, ya no controlable multiplicación de los fantasmas? ¿No nos olvidamos con ello de pensar en un hombre lejano y de palpar a un hombre cercano? El mundo de cosas de internet produce nuevos fantasmas. Las cosas, que en tiempos eran mudas, ahora comienzan a hablar. La comunicación automática entre las cosas, que tiene lugar sin ninguna contribución humana, proporcionará nuevos alimentos para fantasmas. Hace que el mundo tenga más rasgos de fantasma. Es dirigida como por encantamiento. Los fantasmas digitales habrán de cuidar, si es posible, de que alguna vez todo quede fuera de control. El relato The Machine Stops (La máquina se para) de E. M. Foster, anticipa esta catástrofe. Bandas de fantasmas echan a perder el mundo»

«Un síntoma principal del ifs es la parálisis de la capacidad analítica. Precisamente la capacidad analítica constituye el pensamiento. El exceso de información hace que se atrofie el pensamiento. La capacidad analítica consiste en prescindir, en el material de la percepción, de todo lo que no pertenece esencialmente a la cosa. En definitiva, es la capacidad de distinguir lo esencial de lo no esencial. El diluvio de información al que hoy estamos expuestos disminuye, sin duda, la capacidad de reducir las cosas a lo esencial. Y, de hecho, pertenece esencialmente al pensamiento la negatividad de la distinción y la selección. Así, el pensamiento es siempre exclusivo»

«Cada clic que hago queda almacenado. Cada paso que doy puede rastrearse hacia atrás. En todas partes dejamos huellas digitales. Nuestra vida digital se reproduce exactamente en la red. La posibilidad de una protocolización total de la vida suplanta enteramente la confianza por el control. En lugar del Big Brother aparecen los big data (grandes datos). La protocolización total, sin lagunas, de la vida consuma la sociedad de la transparencia. La sociedad digital de la vigilancia muestra una especial estructura panóptica. El panóptico de Bentham consta de celdas aisladas entre sí. Los residentes no pueden comunicarse entre ellos. Los muros hacen que los residentes no puedan verse. Con el fin de mejorar, son expuestos a la soledad. En cambio, los habitantes del panóptico digital crean una red y se comunican intensamente entre ellos. Lo que hace posible el control total no es el aislamiento espacial y comunicativo, sino el enlace en red y la hipercomunicación. Los habitantes del panóptico digital no son prisioneros. Ellos viven en la ilusión de la libertad. Alimentan el panóptico digital con informaciones, en cuanto se exponen e iluminan voluntariamente. La propia iluminación es más eficiente que la iluminación ajena. Tenemos ahí un caso paralelo con la propia explotación. La propia explotación es más eficiente que la explotación ajena, porque va unida al sentimiento de libertad. En la propia iluminación coinciden la exhibición pornográfica y el control panóptico. La sociedad del control se consuma allí donde sus habitantes se comunican no por coacción externa, sino por necesidad interna, o sea, donde el miedo a tener que renunciar a su esfera privada e íntima cede el paso a la necesidad de exhibirse sin vergüenza, es decir, donde no pueden distinguirse la libertad y el control»

«En analogía con lo ópticamente inconsciente, también podemos llamarlo inconsciente digital. En este sentido, el psicopoder es más eficiente que el biopoder, por cuanto vigila, controla y mueve a los hombres no desde fuera, sino desde dentro. La psicopolítica digital se apodera de la conducta social de las masas, pues echa la zarpa en su lógica inconsciente. La sociedad de la vigilancia digital, que tiene acceso al inconsciente colectivo, al futuro comportamiento social de las masas, desarrolla rasgos totalitarios. Nos entrega a la programación y al control psicopolíticos. Con ello ha pasado la época biopolítica. Hoy hacemos rumbo a la época de la psicopolítica digital»

Citas extraídas del meditado, excelente tomito, «En el enjambre», de Byung Chul Han, Herder. Argumentos opuestos al filósofo alemán de origen surcoreano se encuentran en «The Game», del ensayista y novelista italiano Alessandro Baricco (la editorial, esta vez, es Anagrama)

Diario

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(i) Uno se asoma a un español por dentro y prácticamente solo ve truculencias y engrudos, como esas rancias galletas María que te ofrecen las ancianas pobres con manos temblorosas.

La organización sensitiva de los inteligentes o capaces peca de dogmática; del resto, solo referir un yermo estepario. No hay gusto, pues el gusto predice la falta de gusto, sino una buida serie de bibelots kitsch, cuadros de caballos, prosa avulgarada de best-seller y sillas de enea provinciana a cual más horrible.

Como al españolito medio le han embutido los media las mismas cosas cual si fuesen ocas tragando obsesivas, no hay principios de distinción, criterios de comparación ni estructuras jerárquicas de evaluación. Los ignaros suben al reino su corona de reyes del mambo. Todo como una roma molicie o pelota de salchichas. Todo como un embutido grasoso. Este es el interior del español medio.

(ii) Lamento citarlo, pero no puedo hacer de las mentiras verdad: Steven Weinberg: “Con o sin religión, siempre habrá gente buena haciendo cosas buenas y gente mala haciendo cosas malas, pero para que la gente buena haga cosas malas hace falta la religión”.

(iii)

EXPOSICIÓN DE UNA PUTITA, SOUFLÉ Y PLAYERA

Que arrebata los arrabales y diseca animales

dentro de rojos de huevos de bajo tierra carmín

y rompe mi iris con el cry cry de su bisturí, ¿soy mí?,

y rompe mis Polibios con salivas antisociales de mamones.

Nadie confiesa su rencor o centella de café

por esta soledad desbaratada y sin amor, comida mosca tsé tsé,

quebrada en sus alcobas, marca Te Hubiera Ahogado,

por cada lengua cómplice, pero sin causas, alelada.

¿Es forzoso que rejas?, verjas historiadas viejas,

sin que a ti mismo hurtarte puedas.

A menudo lo irreal es lo único que hay:

«un enorme cop de puny retruny al cony».

(iv) «…las horripilantes gafas de vigilancia de Vuzix. glass up & google glass …» 6 zettabytes Tom Perkins chris welsh, Verge, 21 February 2014″De ahí el decisivo viraje teológico de «Real Presences»»»

Poema timo-chorrada. Si uno no cree que su vida o futuro se encuentra en la red, se encierra en la Biblioteca Nacional o en su casa. Y.com.

(v) La imitación es más útil que la lectura. Kiko Hernández nos muestra lo que aprendió en Italia, no a inventarse cánceres, sino como presentador. Le auguro un futuro esplendoroso a este pícaro. Cuando se jubile, ¿sentirá la utilidad de la vida sosegada, «Otiosae vitae utilitas»?

De cualquier manera me complace que encuentre el sosiego en un coitum per anum con Kiko I de España y V de Alemania (con él y su prognosis)

(vi) Homo sine religione bestiis est infelicior.

(vii)

«…es difícil imaginar que pueda marchitarse sin más un negocio con una premisa tan maravillosamente simple: captar la atención de la gente a cambio de un poco de diversión y luego revenderla a las empresas que patrocinan el entretenimiento»

«…pero en una época en la que ya no existe esa clase de limitaciones formulemos algunas preguntas fundamentales: ¿trazamos alguna línea entre lo privado y lo comercial? En caso afirmativo, ¿qué momentos y qué espacios consideramos lo suficientemente valiosos, personales o sacrosantos como para salvaguardarlos del violento ataque habitual?»

«Hasta en la sala del dentista tenemos el mundo al alcance de los dedos; podemos echar un vistazo al correo electrónico, navegar por nuestras páginas favoritas, jugar a algún juego y ver películas, cuando antes teníamos que contertarnos con un montón de revistas viejos. Sin embargo, este nuevo abanico de posibilidades también ha provocado que se eriosone el perímetro de la vida privada. Terminamos siendo menos nosotros mismos y más esclavos de nuestras redes y dispositivos»

Tim Wu

(viii) Sola y borracha quiero alistarme en la Legión y ganar al talibán en casa.

Iceta de general. Adriana Lastra de estratega ¡Temblad talibanes!

Espartano hispánico batallando en Las Navas de Tolosa:

Puede ser una imagen de una persona y de pie

(ix)

El mar es Federico, enterico

el falo joven rezuma Lorca

pero muere en la vil horca

el colorimétrico transatlántico

(olvido sea para el pistolero mico,

sucio Nadie en corte de porca;

Lorca bracea limpio en Mallorca)

(x)

LA LEFA DE LORCA

Sabe a gitana con colonia

a petit suisse en la tetilla

a potra empotrada en petunia

a idea en la mente sosa de Illa.

Liberal, esquiva, bulto de doble uve

oratoria, peregrina, festiva, astronauta,

libre liebre de libélula de seminarista

que solitario traduce a Ovidio, y la sabe.

(xi) Como amante apasionado de la música y antiguo músico de un grupo de folk, nada que objetar al aporte al corpus de música comercial de Bisbales, Alboranes, Tanganas y Rosalías. Venden camisetas y se hacen millonarios. Vuelven locos a sus fans. Insisto. Nada nuevo bajo el sol. Pero, ya que sé que me leen secretamente, les comparto un secreto a voces: la conexión de sus mentes con la música es la misma conexión que tiene la mente de un cerdo con la matemática. Nihil novum sub sole (…Frank Zappa murió cuando más lo necesitábamos…)

I hope so

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Ni hablar de morir en Hospital, en Ciudad,

entre híspidos médicos estúpidos e imberbes agilipolladas enfermeras

que te llaman “abuelo”.

Que me embalsamen al fraternal pino en solicitud generosa,

y sean las losas viejas de mi casa nuevas raíces o un nuevo origen, que

el testimonio de la piedra de mi casa

sea testimonio de mi ultratierra. Un poco de morfina, no más.

Y el malva y la yedra y el musgo por los muros,

por la boca las piedras,

por mi boca de cocina de leña,

jamás sopranista o atiplada

debido a estúpida química ciencia hospitalaria.

Y la Gran Dulzura por lo que sobrepasa el significado:

el agua que bebe el lobo, las cabras que rompen la escarcha,

las arañas más bellas que autobuses,la cocina con su escoba y sus paños,

el sol que resquebraja los labios,

la luna que da el último ímpetu al jabalí herido.

Todo eso en vez de morir en vicioso y desafecto Hospital.

Porque Elegancia no está reñida con Rectitud, Honor con Ciencia,

ni el enconado Dolor con la soberana Voluntad,

así como poco se aviene mi fe con blancos despachos, jeringas y

catéters.

Siento la hermosa honra de entoldar mi boca y ojos en Casa,

siento el ilustre matinal de morir acurrucado en Casa y Aldea,

no a la turbamulta de la turbia higiene.

Con sudor y el sacho abrí canales en el campo.

La Ley, el Poder y la Autoridad son mi jaculatoria.

Deseo lancen desnudo mi cuerpo al hondo bosque

y me devoren felices las carroñas.

Morir entre olores conocidos,

sintiendo como Ita lame mi pie.

Porque aldeano soy

y únicamente aquí y ahora

quiero entregar al Altísimo mis pecados.

Diario

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(i) La cantidad de energía necesaria para refutar las sandeces es de un orden de magnitud más grande que aquella que se necesita para producirlas (Ley de Brandolini)

(ii) «El hombre olvida que es un muerto que conversa con muertos» Borges

(iii) «En tres cosas se revela un hombre: en su copa de vino, en su bolsa y en su cólera» Talmud babilónico

(iv) «Envejecer es comenzar a tener cuerpo» António Lobo Antunes

(v) Prefiero no seguir el secreto impulso de mi carácter.
Me autodestruiría.

(vi) Que nadie confunda lo escuro con lo culto, que lo escuro no es culto sino inculto. Gabriel Bocángel.

(vii) Los escritores de las redes sociales somos de un penoso gatillo («enter») rápido. La inmediatez irreflexiva propia del medio solo pinta mermas expresivas y agudiza errores evidentes. Un poema necesita descansar en el cajón. Como una novela. Así se solidifican los temas, se evitan las ocurrencias de relleno, se trabaja el ritmo, y se pulen y escamondan los efectos y figuras gramaticales. Uno, con tranquilidad, puede meditar en el tono respecto al contenido, y sutilizar. Incluso la prosa o poesía más aparentemente sencilla precisa de un trabajo obsesivo de obrador.

Mea culpa.

(viii) Mesa camilla, radio, televisor, ordenador. Cada aparato trae una mayor soledad y aislamiento. Cada utensilio posterior provoca melancolía respecto al anterior. Yo fui de la generación del BUEN (je, je) televisor. Y ya me espanta como una rata en el baño una familia con tablets, computador, videoconsola y móvil.

(ix) ¡Que desguacen la tumba de Franco, pero que vuelvan los serenos!

(x) «Si hay una cosa de la que siempre he estado seguro desde la niñez, y lo he estado cada vez más a medida que me hacía mayor, es que nada es poético si la simple luz del día tampoco lo es; y ningún monstruo debería asombrarnos si no nos asombra el hombre normal.» G.K. Chesterton

(xi) Escuché a parlamentarios y universitarios. Ignorando el ingenio más refinado abundaban las bromas infantiles (en unos) y las falacias triviales (en otros), todo bañado de un «sermo decinctus» de medio hombres y medio mujeres rudas, así como del análisis político más grosero.

Dedicar el tiempo hábil al estudio, a un saber en mitad de un «otium studiosum» o bien en pleno «otium cum dignitate» (el único ocio divino es estudiar de modo incesante), eso les deseo. Hubiera convenido a los jóvenes y a los políticos la definición del «sermo erudito» que leemos en Macrobio: «concentus in dissonis, in unum conspiratio», y quitar de sus mientes peluqueras palabras gruesas y panaderas burdas sentencias.

Creeré en España o la Democracia cuando ir al bar en este decadente siglo XXI fuera o fuese lo mismo que acudir a un salón de Madame du Deffand o Madame de Sévigné en el siglo XVIII. Ah esta Edad de Piedra Electrónica, esta Edad Media Tecnológica, este Océano Gris de las Redes Sociales, Esta Era del Barullo Mental, estos Parlamentos y Universidades Orangutanescas…

(xii) Notable frase – para meditar sobre su alcance – del querido Juvenal: » Ayer eran sólo despreciables rufianes. Hoy controlan nuestras vidas».

(xiii) Pienso en lo que decía don Antonio Machado en su JUAN DE MAIRENA: Hay gente que nunca se cansa de ignorar.

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Mon frère!

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Su principal característica inventiva reside en la trivialidad. Soportar sus flagelaciones lingüísticas , galvanizarse con sus castrenses versos, aceptar su literatura, es como aceptar un virus o a un contertulio televisivo tartaja, como encontrarse un huevo podrido en la cesta o un Savonarola en el púlpito, como aceptar los graznidos de un corral en lugar de los murmullos rítmicos del bosque.

Ese poeta persigue la belleza con adoquines, mazas, martillos y palos, su lírica es lo mismo que si hubiera caído una bomba en una fábrica de poesía y millones de versos se hubieran vuelto tullidos y ciegos y locos. Su expresión es traqueteante como un cartílago roto, simple como el pensamiento de un futbolista.

Oh tú, poeta en bancarrota, alado y provinciano, encantador de modistillas y adolescentes con fracaso escolar, tú, ¡mon semblable, mon frère!

United

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El cencerreo y el derrape de los carritos en el súper, la sintonía de «Sálvame» y la música de ascensor, las lucecitas de escopeta de feria de los chiflados de la Era de Acuario, el soniquete de las notificaciones, la estulticia -o estorcolero- bárbara tuitera dentro de nosotros, los selfies y fotos ametrallantes sustituyendo a la memoria y el comedimiento, el «fast thinker» tertuliano como modelo de saber, el barullo de pitonisos de madrugada en el televisor, el ruido, el ruido, el ruido que nos invade y posee como una segunda piel, ese latido (a)rítmico patético (añádanse muchos más ejemplos al caso), hormiguea en nuestras existencias y percepción con brutal fuerza gravitatoria.

Cito a Postman: «Cuando una población se distrae con lo trivial, cuando la vida cultural se redefine como una perpetua rueda de entretenimientos, cuando el discurso público serio se vuelve una especie de balbuceo, cuando, en breve, la gente se convierta en una audiencia y su participación en los asuntos públicos en un acto teatral, entonces una nación se halla en peligro; la muerte cultural es una clara posibilidad»

Zombis del mundo, mis hermosos hermanos, «Unámonos».

Joven mamá en el tenderero

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Han pasado más de treinta años.

Paseaba por el barrio proletario y vi

a la joven mamá apoyada en el tendedero

tendiendo ropa íntima y de niños pequeños.

Tenía un rostro sumamente bello,

un bonitísimo cuerpo de armonía feudal,

donde la estupidez franca parecía cálida y auténtica,

unos pechos generosos de los que el intelecto

era un retrato falso y pretencioso.

Pero la amé como nunca calculé que se podía amar.

Deseé acariciarla y besarla mil noches, toda la vida,

penetrarla con fuerza salvaje de turbina.

Hasta mezclarse con el cielo esplendía su piel blanca,

frutos de ardientes espuelas vibraban sus pezones.

¿Qué planeta o Dios airado nos separó por siempre?

Un río de soledad como pus negro fue mi vida.

Pero esa visión fugaz acompaña mi vida privada

tal filón miniado de oro dentro de cueva,

como liviano calor de centella oliendo en unas braguitas limpias.

La ropa goteando en el tenderero;

una jovencita mamá con luz de mañana sobre el escote inclinado;

¿No es el ansia y el dolor de la palabra un balcón

por el que caen palabras y voces-bloques sucios que forman islas

rodeados de asfalto y cascotes?