Ese defecto irritante

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Observando a las parejas de mi alrededor deduzco que las mujeres tienen como una especie de arte en crear sentimientos de culpabilidad en los hombres
-¿Qué te pasa?, dice él -Nada ( dice ella de morros y cabreada) -Dime, pero ¿qué pasa?, insiste preocupado -Que te digo que nada, joder.
Después, de noche, él se acerca a hacerle arrumacos en la cama y ella, que está enfurruñada desde la mañana, le da apática la espalda. Analicemos. El varón está siendo acusado de un delito que desconoce, de un nebuloso enigma que es criminal que desconozca. Esto le turba y culpabiliza. Piensa, pero carece de elementos o información. Especula ansioso. Es un cul-de-sac. Al día siguiente, o la semana siguiente, o al año siguiente, ella destapará el origen de la molestia. «Te acuerdas del verano de hace seis años. Estábamos en el bar cerca de la playa, yo me moría de sed, Y TÚ NO ME PEDISTE NINGUNA COCA-COLA».A partir de aquí, incluso la más desmemoriada y despistada, sacará de su cerebro, más eficiente que Google, un Lo Que Me Molestó Del Pasado De Ti o listado de agravios imperdonables o cosas que la ofendieron hondamente que a ti, que no te diste en absoluto cuenta de nada, francamente te dejan flipado. C´est la femme…Disculpen lo grosero del razonamiento, a ninguna señora quiero ofender, pero el reo si no sabe la naturaleza de sus faltas se culpa y enferma de paranoia. Yo casi carezco de experiencia de pareja, ¿dirían que miento?¿no es ese el principal defecto -y arma- de las féminas? Mi visión como juez y no parte es ésa. ¿Acierto?

Por qué no soy feminista

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Mi patrón de juicio y afecto no se refiere al género y la especie, sino al individuo, tenga el sexo que tenga. Juzgo a hombres y mujeres por su calidad moral, la bondad de su corazón, la generosidad en su valentía, los quilates de su ingenio, la capacidad de provocar hermosura en el mundo y tantas otras cosas. Si por feminismo entendemos igualdad jurídica, no discriminación laboral, equidad de derechos y deberes en una sociedad abierta, no me importa sumarme a ese noble ideario. Que es cívico y es elemental y es justo. Pero el énfasis, la carga de la prueba, no recae en esa abstracción llamada «mujer» sino en fulanita y menganita y zutanita concreta, diferenciada, con sus miserias y sus hazañas concretas. Para mí no hay una abstracción llamada negros, o clase trabajadora, u homosexuales, hay individuos concretos insisto, específicos, en carne y hueso y voz. En los divinos detalles, alrededor de ellos, pesa mi juicio, no en nebulosas generales vagas. Duns Scoto hablaba de la quiddidad, la propiedad intransferible de un ente. Adoro los seres particulares llenos de particularidades, adoro los seres humanos con atributos únicos, aquellos que no se pueden copiar, ni imitar, ni serializar. Todo humano tiene mucho de eso. Pero esa singularidad, que es una forma de libertad, decrece si no se ejercita y valora. La tendencia a enfatizar el género no contribuye a mimar el detalle. El carácter del humano no clonable, no manufacturado con ideas y sensaciones en serie, sino todo lo contrario, es mi pasión, la luz de la lupa. Porque, piensen ¿de dónde sale esa idea de mujer?¿quién o qué se las introdujo en sus mentes? Muy a menudo es una suerte de tosca intuición popular, pero también hay, más allá de la experiencia, una suerte de ingeniería del mercado y los mass media, con intereses e intenciones no necesariamente loables, también oscuros y torticeros. Ser mujer no es ser mujer programada como te dice Cosmopolitan, o el Papa, o la tele, ser mujer es como cada mujer desea ser mujer, es ser ella misma en floración específica y única unidad. El feminismo legalista o administrativo bienvenido sea, el feminismo ontológico no; a mi juicio en él se amagan o se emboscan formas tiránicas. ¿Por qué una mujer no puede ser ama de casa?¿Por qué una mujer no puede ser torero o camionero? No hay razones por una u otra cosa excepto la deliberación y sabia decisión de la propia hembra. Libres e iguales claro que sí, pero sobretodo muy suyas, muy edificadas en ellas, y no por instancias ajenas o extrañas. A veces la libertad (vivimos una época de libertad instituida pero no instituyente, de libertad «en los papeles», en las constituciones o reglamentos, pero no así en la cotidianeidad de las vidas) a veces la libertad es una añagaza de la esclavitud encubierta si se usa con desgraciadas intenciones y propósitos ni claros ni distintos.

Tiresias devora perdices

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Porque no conocemos la indefinible quietud
son largos los túneles y las ínsulas con su musgo seco polvo
y turbia la cloaca desventrada de un armadillo
cuando jamás hemos de abdicar de realidad.
No conocemos.
Ese gesto quieto de la madrugada, el alarido
de las sirenas tísicas, el maniquí parlante (difiere y parte la ambulancia)
cuya boca pastosa es rosa que le gusta ocultarse.
Si no se conoce la noche de los días carece de enigma,
y la claridad enzima sin ácido disuélvese.
O acecha, tras la luz, bajo el plátano, el reflejo
de un animal esquivo. Ved a Johanees Livio y Brutus Pound
al no sufrir ni escribir, que se llenaron de ese Truffautt
cuando más lo necesitábamos. Lo que permanece
son nubes o anillos de nubes fundadas por poetas.
Bajo el planeta aguanta un elefante, ese elefante
lo aguantan océanos de números,
pero lo que aguanta el agua es la voz del poeta.
Ah poeta de foulards de tempus et mundus.
El ábside de un templo turco planea al Sur,
al Norte un hielo que resume la oración, el retiro y el suspiro interno, pero
porque miramos nos desconocemos si miramos a palomo no a perdiz
si miramos el rugiente pez del aire con su hélice
y no la forma lenta y parsimoniosa del tigre.
Porque miraremos nuestro terror trópico es destino y olvido.
Y en las nubes del castillo de Leda nunca más morar.
Y el repugnante lector se come el sexo.
Y gemelos laberintos los sofismas de tiempo y lugar.
Creo que he visto.Por ahí pasa el deseo de participar de babas secundarias.
La razón es una pelliza ayuna de tensión.
Este caballero saluda, con un leve toque de sombrero, a la dama.
Nunca juzgó por criterios morales sino por particulares y apasionados criterios de soledad.
La mente es un mosquito, pero con sol vale como medida para atravesar mundos bajo los agujeros de la playa, pero con luna vale para atravesar medias.
El merecimiento de la gloria de la opinión es la ínsita locura de la mediocridad.
Las burbujas de las estrellas son la plata con la que Él lagrimea.
El falso estuco de la melancolía son las puertas de tráfico de las ideas.
El álgebra acaso también una cabritilla suelta por los tapices de Naturaleza.
La singularidad la patología de lo popular ( y a la inversa)
El sopor que exigen la tinieblas la antigua mecánica. Un sopor que acuna.
Y que haya algo raro en ella es el grano de playa que lame de salitre su piel de joven logomaquia.
Y de amor hemos estado hablando todo el rato.

Post scriptum: Disculpe el lector gallináceo, pero admita que este tono, aunque nada entiendan, no es el de un chisgarabís haciendo cucamonas con las palabras. Porque el tono es Forma, y la Forma sinónimo de Alma. Me he maleducado en la eternidad porque ya de joven y niño fui muy solitario. Y la sangre enferma a partir de la belleza de los caracoles. Y el mar es prosa caracólica, ola de cólico y espuma de trementina dentro del hueso del caracol. El hueso del caracol sabe a Libro de Horas entrometido. Como el níspero en limpias braguitas de yerbabuena ¿Qué es el níspero asociado a yerbabuena? (a). un ánfora donde poner un chalé solo para dos y después volcar el contenido del ánfora, con dos limones y tres serpientes de mármol, desde la balaustrada, al Mar Adriático. (b). una voz hosca pero que resalta, por contraste, el paraíso. Desde Indostán a Berlín.
Colecciones y variaciones de valles de macedonia de fruta en el can negro de las hebras de los pubis, horadado en la estética que significa el dulcísimo saberse nieve, tarántula sobre la nieve, esto es, la ejemplar Belleza encima del unique Amor. ¿Acaso no es Tiresias el que ve los champús predilectos? ¿No es Amor, República con una sola especie, todo lo que hay? De la pequeñita colina de la infancia a la colonia de la ancianidad, sino Amor, merde el resto. Bellamente te expresan mis fotos de ti en el whattsapp mío, querida. De un píxel el mar rojizo de Creta al atardecer, de otro un color, una memoria, a C.D. añejo de Ry Cooder. El amor alude al Universo como mi Amor te alude a ti. Summa Logicae Guepardo de los Labios, cárcel de bisontes. Todo es uno y Todo con Nada no es. Dios es Amor. Natura es Amor. El humán es Amor. And the rest is silence or science  o las engañifas del menstruo vinoso con humo de las fábricas y las oficinas y oficios de hijoputez burocrática. En el limbo de estas polis de las distracciones, forniquemos ángeles. En el perdido orden de google chrome deyectemos flor. En la era de las gallinejas, al decir de Tiresias, o perdiz o nada.
NOTA: como escritor, o diletante escritor, tengo tanto una voz lógica, un aprecio a la claridad y el clasicismo, como una voz órfica, un aprecio romántico por los vislumbres visionarios, por el lado lunar y anochecido del arte. Convivo perfectamente con ambas voces; tanto con el tono mesiánico como con el tono sencillo. Este poema crepuscular y hermético pertenece a la voz órfica. No hay que necesariamente traducirlo a proposiciones inteligibles, sino dejarse llevar por las connotaciones y su lado oculto y esquivo. Hay una poesía que se entiende, y una poesía que no se entiende; ambas son válidas si son sinceras, espontáneas. Me gusta escribir sin dogmatismos estéticos. Espero les guste este texto (la vida no es una cuadrícula)

Mi contribución a la revolución comunista mundial

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Corría mi acné por la cara y la adolescencia en las entrañas cuando, tras la atenta lectura de un panfleto de Lenin, con papel y boli pero sin bomba en la mano (guardaba y guardo digna memoria de mi abuelo, capitán de la Guardia Civil, temor reverencial a la autoridad de papá, y un gran cariño a mamá para que me educara sin visitas a la cárcel), decidí contribuir a la Revolución. Que alguien con catorce años -la edad de consentimiento sexual en el Vaticano es de doce- actúe, si hace no hace, con un siglo de retraso, no deja de señalar nuestro grado de instrucción particular y general. El grupúsculo que me admitió en sus filas, a Dios gracias, era bondadoso, en su presencia leche o agua mineral, pero nada de cerveza. Agradezco al comunismo extraparlamentario mi anterior y posterior vida abstemia (y a la burguesía provinciana otras evitaciones psicodélicas), pero, su falta de finezza literaria, y no así su ley seca, acabaron en un tris tras con un prosélito, con un camarada. El «pardillo» (o sea yo) tenía como cometido escribir informes casi policiales sobre cualquier acto político o cívico o cultural de la ciudad antirrevolucionaria (un cruce entre Lugo con Vic) Me lo tomé en serio. Pero ya se sabe que la prosa lírica púber cruzada con infautación retórica y LOGSE, y ello sumado a una especie de Marx de manual comiquero, acaba con las convicciones de los más guerrilleros. Fue tal la purga o reprimenda al extenso informe de floripondios esdrújulos y metáforas rimbaudianas que ahí les dejé, y ahí deben seguir (eran creo ese tipo de personas que presumo con «creencias para toda la vida») Pero he de hacer una confesión retrospectiva; en mi única contribución a la revolución comunista mundial está mi más alta contribución a la historia mundial de la literatura, concretamente una frase en la que afirmaba «sin follar y sin leer qué será de nosotros». Después mi obra de escritor no ha hecho más que involucionar hacia una prosa plúmbea, franquista, densa y pedante. Pero ahí hablé al hilo de la dorada liviandad de las musas. Sobre el contenido de la proposición veinte años después mucho descreo de una parte de la copulativa (precisamente de ésa) y más se alimenta de sí misma y con cuánta pasión la otra. De alguna manera mi barroquismo e impericia de escriba me acercó a Nozick, Raymond Aron, Popper, Von Mises, Hayeck, Berlin, Mill, Russell,  también a De Maistre, Bonald, Burke (un ser este último absolutamente excepcional), hasta llegar al gran y asombroso Escohotado de Los enemigos del comercio -obra española y de autor español para leer, esta sí, con lápiz y boli- ,en fin, a toda la selecta familia del pensamiento diestro (altamente dispar, solo de ver tantas especies de liberales uno se abruma) que los representantes políticos por lo que dicen ampliamente ignoran (el único al que se le notan estas lecturas es a Vidal Quadras) Hay vida más allá de Gramsci. Si la literatura me sacó muy jovencito de la izquierda me apena cuánta literatura lleva a la izquierda. La melaza cultural progresista invade como un virus las cosmovisiones alternativas. Agradezco al azar -por desgracia la educación en el instituto era bananera y un mero lavado de cerebro pujolista-mis intereses hacia lecturas solventes, sin misticismo ni sofistería ni ilusión ni irracionalidad económica. Tiendo a ciertas ideas esperpénticas, pero las bases sólidas están. Proletarios del mundo, acudid a la biblioteca. (Inciso: la derecha, va de suyo, debiera ser especialmente culta; se tiene la impresión, que derecha inculta abunda y usa de souvenir o cachivache a la muy minoritaria culta. Parece ello el expreso imparable de la contemporaneidad, esa necesidad inherente a todo de su show y colorines, de dar las ideas en píldoras o barbitúricos. Menos colorín y más latín, dicen sabiamente los que saben. Fin del inciso)

En el castillo de Axel

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Están condenados a estar locos
pero sin el glamour de la vida de los Fitzgerald o el lujo de Symonds,
sin la prosa de Ruskin o Hölderlin, no, la mayoría no son Panero,
ni ebrios por un filtro de amor como el que bebió Lucrecio.
Son locos. Hombres, como casi todos, huecos,
pero con un huevo de serpiente en sus entrañas.

No les atrae el sexo a gogó en dulces playas silvestres,
hablan solos en los bares, increpan al mundo. Esos ojos
pastosos, y miradlos que como ardillas enjauladas deambulan
obsesivos arriba y abajo del pasillo. Llueve mucho en sus adentros; se diría
un hada de agua perversa besa sus labios. Qué significa esa mucha lluvia
-constante gemela del invierno-, qué son sus lunas tapizando
o iluminando un mundo que sólo para ellos existe; es la melancolía,
la bilis melancólica que gotea por el rímel de las galaxias
y deja una estela o trenza muy menuda y quieta de luz.

Son locos. Observad cómo obscurece de pronto en la salita.
Se van los familiares. Amanecen las plumas de la muerte.
Derramado en las estancias un insoportable tedio a medicinas.
Una acuosa percepción del silentium como si fueran las coordenadas
de una nave rumbo a un planeta yermo. La muchacha anoréxica
solloza y se avergüenza porque en el instituto todos saben de lo suyo.
Un grupito de suicidas están extraordinariamente atentos a las explicaciones
de un tipo singular hablando sobre la posible transmigración de las almas.
Obscurece de pronto en la salita. Se oyen por toda la sala los gritos
mezclados con rezos de un chaval árabe que lleva siete horas atado.
Se pudren los crisantemos. La hermosa enfermera despertará mañana a los pacientes
pero, ay, nunca con sexo erótico ni con alta música de flauta mozartiana.
Es curiosa observar como prácticamente nadie mira el televisor.

Detén, oh dios de la melancolía,
a los demonios que en su cabeza se dan cita. Pon plomo derretido en el culo
de los doctores igual que si fuesen titís bujarrones.
Abandona, dios cruel pero benigno, sobre la perfecta caoba de la cabeza de estos locos
un río de aguas tibias y doradas. Dibuja, oh dios, un hada de agua buena, muy bella,
que les regale la felicidad de horas nunca sombrías. Pon púrpuras
y sabrosos cangrejos de mar en sus labios.
Pon calor y amor a sus ojos fríos como la mejor memoria.
Pero sácalos de aquí, y haz que sean felices,
felices como el primer día del hombre sobre la tierra,
y un destino -y la paz- a su medida hallen.
Pero sácalos de aquí, donde obscuros trenes de madrugada
se diría que a la nada, o a un infierno, les conducen.

Poema a la manera de la autoayuda

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Calicles apostó por el libertinaje.

-«Feliz es el que puede hacer lo que quiere, querido Sócrates».

-«Feliz es el que es bueno, querido Calicles».

 

Yo soy virtuoso pero infeliz.

Yo soy pobre, pero feliz.

Yo soy cristiano, pero infeliz.

Yo soy efímero, pero feliz.

Yo tengo amigos, y no los amo.

Yo no tengo mujer, y la amo.

 

Si amas, cultiva tu espíritu; no rías ni lloras, pero comprende.

 

Nada hay más feliz que mi frente dentro de un libro.

Nada hay más feliz que un libro entre las manos.

Nada hay más feliz que la soledad del sabio retirado.

 

Itaca

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Itaca te regaló un hermoso viaje.
Lo desaprovechaste. Itaca te pudo
proveer de Amor (¿y qué hay mayor que Eros?)
Itaca puso en tu camino
el entusiasmante mar de su cuerpo
suave como un crepúsculo en Finisterre,
suave como rastros de hierba en el cuello.
Si no pudo ser,
no culpes a Itaca,
Itaca no merece tal desdoro,
si fuiste cobarde, vagabundo o hastiado.
No seguiste las huellas en la nieve,
no bebiste el néctar
de rocío sobre las hojas.
No bebiste el carpe diem
de sus piernas florales
ni el carpe noctem
del sol frutal.
Que te arrastre el Leteo
y que no te broncee
el fausto veneno de la luna.
Si planeaste patéticos suicidios
con más rigor y osadía
que ideado hermosos planes de Amor,
no culpes a Itaca.
Si no acariciaste el flequillo de las ninfas,
Itaca te dio tal oportunidad.
No te quejes si ahora Itaca
es una jauría de perros
marcando con su orín
el ácido lugar de la muerte.

Penia y Poros

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Érase una vez Alicia.
Le gustaba lanzar al pozo gatitos
y arrancarle las alas a los pajarillos.
Fornicaba con discernible ninfomanía
y sus piernas eran doradas como un Libro de horas.
Alicia era rica y propendía al sadismo,
era radiactiva y perfumada,
y su alma cortaba la noche como un bisturí.
Todos anhelábamos
los bárbaros olores de Alicia,
pues tenía esa hermosura
que derrite a los relojes antiguos.
Y hete aquí que un día,
puesta hasta arriba de coca,
se encontró, en el container
contiguo al prado de fuera de la discoteca,
dormido a Marcos,
un chaval pobre, perroflauta y bondadoso.
Enseguida se acomodó su verga, lo cabalgó y lo violó.
Y del hijo de ambos nació el Amor.

El Amor es, pues, hijo de una Diosa y un Mendigo,
dulce y pacífico como un bonobo,
pero también malvado y ácido cual femme fatale.
El Amor es Madre de la Riqueza y padre de la Carencia.
Tal es su peliaguda doble naturaleza.
Si amáis, recordadlo, sabedlo, no lo olvidéis nunca.
Están todos ustedes avisados.

 

Nota: El otro día, escribiendo «Fray dislate», advertí que no era un poema sino el borrador incipiente de un poema. Su origen fueron frases sueltas que soñé -y apunté al despertar. No estoy orgulloso al afirmar que esa noche tomé un cigarrillo de hachís ya que el insomnio a veces es insoportable (he llegado a estar cinco días sin dormir) La carga del insomnio y el alucinógeno provocaron una cascada de imágenes verbales herméticas y surreales. Nunca tengo problemas ni bloqueos de escritor y mi consumo de drogas es muy ocasional. Este poema en cambio lo encontré en una carpeta antigua y, pese a que se puede reformular o reescribir de muchas diferentes maneras, la idea me parece feliz. Sí, el amor -quien lo probó lo sabe-, es a la vez rico y pobre, generoso y cobarde, muy claro y muy oscuro, que se alimenta como una hidra de lo mejor y de lo peor de nosotros. Sagrado a la vez que muy vulgar, quien ama vive, como también muere. Viva vida, viva muerte; terrible dios es el Amor. Están avisados (si, quien me lee, es muy joven o muy idealista)

Osamenta que cruje

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Día de cielo de panza de armadillo tísico, lluvioso, neurasténico como un heterónimo pessoano, delictivo como la ancianidad. Cielo de goma negra, chirriante, de chicle reseco y oscuro, de piel pilosa sucia de vaca, de antecámara a una letal explosión.

Vivo con la fantasía paranoica de un inminente fin del mundo. Muchas veces percibo o creo percibir, como un perro ante el próximo terremoto, que esta juerga capitalista uniformemente acelerada, que esta fiesta alcohólica de consumo y posesión de bienes, que este capitalismo que todo lo ocupa con un afán de obesidad mórbida, tiene sus horas contadas. Percibo una osamenta que cruje, un mecanismo que vibra, un océano que ondula, y ese crujido quiebra la osamenta, y esa vibración rompe el aparato, y ese oleaje evacua toda el agua. ¿Es económicamente sostenible el propio sistema económico capitalista? Su propio éxito será su fin; llegará un ciclo depresivo que será el definitivo. No es lógico idear un sistema en que los bisabuelos sean más pobres que los abuelos, los abuelos más pobres que los padres, los hijos más ricos que los padres, los bisnietos más ricos que los nietos, y así ad infinitum. Distribuir la riqueza entre generaciones de modo que cada vez sean más prósperas funcionó entre el siglo XIX y finales del XX, pero creo que la juerga se acabó. Y, en sueños, como un profeta, como una visión, oigo voces apocalípticas, tremor de la tierra y la carne triste, una bulbosa melodía grasienta y sangrienta.

Deberemos reaprender a vivir. Siendo muchísimo más frugales, respetando ecológicamente esa cáscara del planeta donde moramos, invirtiendo valores y prelaciones en nuestras prioridades. Seguir con el actual engranaje y statu quo es suicida. Deberemos convertirnos en pieles rojas. Estos blancos están todos locos.

Fray dislate o sobre la fecundidad plástica del silencio

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¡Queroseno! ¡tiburones! ¡avestruces! ¡aerosoles!

Lo que significa -lo raro- el lamento de silencio del gimnosifista

es que la abubilla se inviste de coronas bautismales

y el pececillo rosa se encuentra ahuesado en el fregadero liso del Ritz.

¡Queroseno!

Psique se enfrenta a un rumor de caravanas chipiotras

y la parda nube ocupa las cocinas de restaurantes económicos.

«Quedamos a las cinco, al lado del cine».

¡Aerosoles!

Y el queroseno carboniza el silencio astronómico de los ábsides.

Y el queroseno humea ronco y bronco en las bocas pintadas de los áspides.

 

Nunca fue tan hermosa la basura,

nunca la fina estupidez insufló tantas almas,

nunca el silencio tan lejano de las estrellas y las camas.